El triste y corrupto sexenio de José López Portillo y su informe de gobierno de 1982.

En la entrada del día de hoy analizaremos lo que fue la presidencia del Presidente de México, José López-Portillo y cómo el año de 1982 fue el final del sueño petrolero de nuestro país. Citaré fuentes y buscaré ser lo más claro posible, pero me permitiré un tono más crónico en algunas partes.

Quisiera que hagamos un ejercicio mental: imaginemos al Primer Mandatario el 1 de septiembre de 1982 en el Congreso de la Unión de nuestro país. ¿Ya? Bueno, pues ahora visualicemos al susodicho hablando en una voz fuerte y clara acerca del desastre financiero que se ha vivido en todo el año, para luego cortársele la voz tras golpear de manera dramática con el puño la tribuna donde se encuentra. Seguido de eso, se limpia uno de sus ojos de una lágrima solitaria que le escurre por el «coraje» de haberle fallado al pueblo de México. Cito a continuación el fragmento del informe para comprenderlo mejor

A los desposeídos y marginados, a los que hace seis años les pedí un perdón (aplausos.) que he venido arrastrando como responsabilidad personal – excúsenme por favor, como si fuera exclusiva por haberlo formulado- , les digo que hice todo lo que puede para organizar a la sociedad y corregir el rezago; que avanzamos; que si por algo tengo tristeza es por no haber acertado a hacerlo mejor-momento del llanto

JOLOPO: Sexto Informe de Gobierno. 1 de septiembre de 1982.
No, no era mentira…

¿En qué falló el Primer mandatario? ¿Cuál era la deuda que tenía? ¿Qué fue lo que prometió? Eso y más mencionaré a lo largo de los siguientes párrafos.

José López Portillo (en adelante JOLOPO) asumió el poder en medio de una crisis política y económica en el país. Una de las características más peculiares de su victoria fue que con un solo voto hubiera llegado a ser Presidente… pues fue el único candidato que se postuló el 4 de julio de 1976.

Aunado a eso, hizo muchas promesas al tomar posesión y que la sociedad le recordó en años posteriores cuando no pudo cumplirlas, entre ellas: reducir el gasto, buscar en sus seis años el equilibrio de las finanzas y el crecimiento del país, pidió una tregua a las fuerzas opositoras, etc…

Este último punto resultó vital, pues Luis Echeverría Álvarez en su sexenio vivió la parte más intensa y represiva de la Guerra Sucia. Por ello, JOLOPO buscó acabar con esto de alguna manera:

A los extremistas que renunciaron la violencia y superaron su conmovedora pasión por la impotencia, dándole fértil destino a su vocación de justicia y su voluntad de transformación


(JOLOPO, 1 de septiembre de 1982, sexto informe de gobierno)

En la cita anterior, se refirió a los grupos guerrilleros que se rindieron y aceptaron la amnistía que promovió en 1978 y que además se integraron a la vida política del país. Este proceso se facilitó por la reforma LOPPE de 1977, impulsada por su entonces Secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles.

Don Jesús Reyes Heroles

Aunque es innegable que esas acciones fueron muy acertadas, el primer mandatario realizó otras altamente cuestionables, como poner a gran parte de su familia en el gabinete, al grado de llegar a mencionar que su hijo era «el orgullo de su nepotismo»:


[…]a su hermana Margarita la hizo directora de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC). A Alicia, otra de ellas, su secretaria particular; su cuñado, oficial mayor en la CFE; una de sus amantes, Rosa Luz Alegría, fue la secretaria de Turismo; su primo Guillermo López Portillo, director del Instituto Nacional del Deporte, pero “el orgullo de mi nepotismo” (otra frase de JLP) fue su hijo José Ramón, quien fue nombrado subsecretario de Programación y Presupuesto.

https://www.excelsior.com.mx/opinion/opinion-del-experto-nacional/2017/07/31/1178752
La familia López-Portillo.

De igual manera, aunque no se niega su capacidad intelectual, retórica y académica, dio una de las mayores muestras de egolatría al pronunciar las siguientes palabras;


El presidente ha declarado que su administración “bien pudiera ser la última oportunidad de la Revolución, y de sus conceptos, para resolver los problemas de la nación”

https://www.proceso.com.mx/124123/jlp-en-el-national-geographic-magazine

Ningún historiador desestima la importancia de la Revolución Mexicana, pero sigo sin comprender cómo fue que JOLOPO llegó a esa aventurada conclusión. Mas aún cuando su antecesor había provocado tantos problemas económicos, políticos, sociales y hasta culturales y él era heredero directo de ello. Con ese pronunciamiento, dejaba sobre su administración una losa histórica que no pudo soportar.

Aunado a esto, no podemos olvidar que nombró a uno de sus amigos de la infancia General de división del ejército sin haber pisado nunca en su vida un cuartel; jefe de policía en el Distrito Federal; e intercedió para que obtuviera diversos doctorados honoris causa. Este personaje era el muy repudiado Arturo Durazo, quien se volvió un símbolo de corrupción y de enriquecimiento sin precedentes.

El Negro Durazo…

Y respecto al petróleo…Heberto Castillo, director de Pemex, anunció en 1977 que se descubrieron grandes yacimientos petroleros, convenciendo a JOLOPO que era la oportunidad del país de impulsar su economía e industrialización. No solo se volvió México un productor mundial del oro negro, sino que las arcas nacionales recibieron grandes dividendos, dejando
el presidente una frase para la posteridad:

México tendrá sin duda la posibilidad histórica de administrar la abundancia

https://www.proceso.com.mx/122216/administrar-la-abundancia

El proyecto de JOLOPO y gran parte de la burguesía nacional era depender del petróleo para impulsar al país. Esto en un principio funcionó y se dieron grandes y enormes programas y construcciones que no enlistaré. Solo mencionaré el que es, EN MI OPINIÓN, uno de los mayores elefantes blancos que tenemos los mexicanos: la planeación y construcción del H. Congreso de la Unión en San Lázaro, Ciudad de México.

El proyecto del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez se quedó inconcluso y muy lejos de su objetivo inicial, que era albergar ambas Cámaras de representantes federales.

Solo que la abundancia tuvo un fin muy brusco. Para 1981, los precios internacionales del petróleo estaban en franco descenso y los manejos económicos del gobierno del entonces Presidente JOLOPO provocaron una grave huída de capitales del país y para 1982, vino el desastre económico.

Pero sin dudas la medida más drástica, fue la repentina nacionalización de la banca y el control de cambios, anunciada en el ya mencionado informe de gobierno del 1 de septiembre de 1982:

Tenemos que organizarnos para salvar nuestra estructura productiva y proporcionarle los recursos financieros para seguir adelante; tenemos que detener la injusticia del proceso perverso fuga de capitales- devaluación- inflación que daña a todos, especialmente al trabajador; al empleo y a las empresas que lo generan. Estas son nuestras prioridades críticas. Para responder a ellas he expedido en consecuencia dos decretos: uno que nacionaliza los bancos privados del país, (aplausos prolongados), y otro que establece el control generalizado de cambios, no como una política superviniente del más vale tarde que nunca, sino porque hasta ahora se han dado las condiciones críticas que lo requieren y justifican. Es ahora o nunca. Ya nos saquearon. México no se ha acabado. No nos volverán a saquear. (Aplausos prolongados.)


(JOLOPO, 1 de septiembre de 1982, sexto informe de gobierno)
Miguel de la Madrid al escuchar la nacionalización de la banca… Hello Darkness my old friend…

Según el documental 1982 La decisión del Presidente, Jesús Silva-Herzog (secretario de Hacienda de nuestro personaje) y Miguel de la Madrid (su sucedor y que puedes ver en la imagen aquí arriba) le aconsejaron a JOLOPO no realizar esta nacionalización, porque consideraban que era un acto erróneo y errático. Evidentemente, no les hizo caso.

 Enrique Krauze menciona en su documental del sexenio de JOLOPO que quiso remediar su sexenio en tres meses con tan impulsiva medida. Fue, notoriamente, un último error del saliente presidente, quien dejó a la economía nacional totalmente destrozada, la sociedad empobrecida, la industria en la incertidumbre, así como una muestra de corrupción que nos sigue dejando perplejos hasta nuestros días.

Por ello, el meme que pusimos al inicio de esta entrada es bastante acertado: se quedó como perro asustado y solo «defendiendo» a la nación y al peso. Adicionalmente, cargó, carga y cargará con el estigma de ser uno de los presidentes más cuestionados del México posrevolucionario.

 Escrito por Ricardo S. Rodríguez G.

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