10 Cosas que no conocías sobre la Edad Media

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¿Se han preguntado qué desconocen de la Edad Media? ¿Será cierto que fue una época de pura barbarie? Pues has llegado al lugar correcto para responder estas y otras preguntas con 10 COSAS QUE NO CONOCÍAS SOBRE LA EDAD MEDIA.

1. ¿Los guerreros más sucios?

El año 793 d.C. estuvo marcado por el sangriento comienzo de la Era Vikinga, periodo en el cual los invasores escandinavos atacaron múltiples territorios de lo que hoy conocemos como Inglaterra, pero que en aquélla época se dividía en varios reinos sajones en su mayoría cristianizados. Debido a que los vikingos creían en una religión totalmente distinta, no tenían problema en atacar templos y monasterios, lugares que ellos preferían por sus escasas defensas, su abundancia en tesoros y la nula capacidad ofensiva de quienes ahí habitaban. Es por esta razón que hasta la fecha, se asocia a los escandinavos con la violencia, una insaciable sed de sangre y un total desconocimiento de la higiene, sin embargo, esta última característica podría estar equivocada.

De acuerdo con algunos cronistas medievales, como John of Wallingford, los hábitos de higiene de los vikingos eran considerablemente superiores a los de Europa Continental. En primer lugar, tenían un día de la semana asignado para el baño, cosa que los europeos occidentales solían evitar a toda costa, razón por la cual el olor de muchos de ellos solía ser bastante más desagradable que el de los invasores. Por si fuera poco, los vikingos también acostumbraban lavar su cara, nariz y boca todos los días, así como peinar y trenzar su cabello, Razón por la cual muchas mujeres sajonas los consideraban mucho más atractivos que los hombres ingleses.

Drakkar en el Tapiz de Bayeux.

2. Los inicios de la Edad Media

Tradicionalmente, consideramos que la Edad Media inicia en el siglo V d.C. y termina en el siglo XV d.C., sin embargo, existe mucha polémica sobre esta delimitación; principalmente debido a que los historiadores suelen vincular el final de una época y principio de otra con un acontecimiento sumamente relevante que marque un claro antes y después, cosa que no sucede con la famosa Caída del Imperio Romano de Occidente, tras la cual en poco cambió la economía, la política, e incluso la sociedad en Europa. La ocupación germana de territorios romanos había comenzado desde mucho antes, el cristianismo continuaba siendo la religión hegemónica en el territorio y paulatinamente fue adoptada por los pueblos invasores, mientras que la economía se encontraba en un estado crítico desde antes de la caída del imperio.

Con base en lo anterior, algunos estudiosos del tema han considerado más pertinente marcar el inicio de esta etapa algunos siglos antes o después, por ejemplo, en el siglo IV. cuando el cristianismo se legaliza y más adelante se convierte en la religión oficial del imperio, marcando así el final del paganismo en el territorio y dando como resultado un sistema administrativo y judicial muy diferente al anterior. Asimismo, hay quienes consideran que el inicio de la Edad Media debe situarse entre los siglos IX y X, cuando el Renacimiento Carolingio  sienta las bases para un sistema monárquico más fuerte y estrechamente vinculado con los incipientes títulos nobiliarios sustentados por el juramento de lealtad.

3. La Edad Oscura

Como vimos en el dato anterior, el periodo comprendido entre los siglos V d.C. y IX d.C. representan un serio problema de clasificación, sin embargo, ésa no es la única complicación que generan.  Las constantes guerras, invasiones y epidemias acaecidas durante ese tiempo trajeron consigo una serie de problemas sociales y económicos muy fuertes, razón por la cual solamente un muy reducido porcentaje de la población tenía la capacidad y las condiciones necesarias para escribir una crónica; y muchas de éstas se perdieron en la turbulencia social antes mencionada.

Debido a la fuerte escasez de fuentes escritas de dicha época, resulta sumamente complicado obtener información más o menos certera o fidedigna de los acontecimientos ahí ocurridos, por lo que los historiadores suelen llamar a este periodo la Edad Oscura, lo cual significa que se tiene poca luz o conocimientos acerca de ella. El nombre de esta edad ha provocado que en muchas ocasiones se asocie a la Edad Media con el oscurantismo, la ignorancia, el completo rechazo a la ciencia, la violencia y la poca higiene, sin embargo, esto es algo muy alejado de la realidad.

Batalla entre cristianos y musulmanes.

 

4. El sexo en la Edad Media

Durante la Edad Media se teorizó mucho sobre el sexo y su relación con el alma, lo espiritual, lo material y lo impuro. Algunos pensadores eclesiásticos de gran importancia, como Tertuliano (Antigüedad) y San Jerónimo, consideraban que la virginidad era un estado de máxima pureza al que había que aspirar en todo momento, incluso después del matrimonio. Otros teóricos consideraban que el sexo era necesario, ya que es fundamental para la procreación y la continuidad de la raza humana y el cristianismo, pero debía ser realizado únicamente con el fin de la reproducción y en ningún momento para obtener placer, por lo que el sexo oral y anal solían considerarse sumamente pecaminosos y debían ser siempre evitados.

Si bien, no todo el mundo, incluidos los mismos jerarcas eclesiásticos, se ponían de acuerdo en tema sexuales, lo cierto es que muchos coincidían en que el fin último del sexo era la reproducción y no el de brindar placer al cuerpo, razón por la cual se decía que la única posición adecuada era la del misionero, con el hombre yaciendo sobre la mujer y jamás detrás de ella, ya que era así como lo hacían los animales salvajes. Todo esto llevó a la creación de las Summa Confesorum, en donde se enlistaban y en algunos casos incluso se ilustraban, todo tipo de posturas sexuales, pero no con la misma intención que el Kama Sutra, sino con el fin de que los curas pudieran identificar las posturas que quienes se confesaban describían, y así poderes asignar una penitencia adecuada. Además, la Iglesia no permitía que se tuvieran relaciones sexuales varios días del año, por ejemplo, los viernes y los domingos, durante la Cuaresma y los días después del Pentecostés, tampoco los días que hubiera alguna celebración muy relevante, así que de los 365 días del año, únicamente estaba permitido hacerlo aproximadamente 80 días. Ahora bien, el hecho de que existieran todas estas prohibiciones, no significa que la gente las siguiera; en realidad, se tienen muchas estadísticas que apuntan a que hubo un enorme crecimiento poblacional a partir del siglo X d.C. cosa que hubiera resultado prácticamente imposible de haberse seguido todas estas normas.

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Interpretación medieval de la historia de José y la esposa de Putifar.

 

5. Censura en el arte

Contrario a lo que el dato anterior nos podría hacer creer, no existía tanto control en las expresiones artísticas de la época, principalmente las ilustraciones de los manuscritos medievales, pero también los tapices, pinturas, frescos y grabados. Si bien, el sexo no era uno de los temas más recurrentes, los pasajes bíblicos sí lo eran, y en muchas ocasiones se buscaba ser tan fiel como fuera posible al relato de las Sagradas Escrituras. Es por esto que cuando la Biblia describía situaciones en las que posiblemente los participantes estaban desnudos o en paños menores, así se les representaba en las artes plásticas. Algunos ejemplos de esto son Adán y Eva, José y la esposa de Putifar, el Rey David y Betsabé, Susana y los viejos, y Herodes y Salomé. Aunque algunos artistas optaban por representar a los personajes en posiciones donde mostraran demasiado, sin embargo, muchos otros no tenían problema con ilustrar la escena con lujo de detalle.

El contenido violento tampoco representaba un impedimento para los artistas de la época, podemos encontrar una infinidad de obras de origen medieval en las que la sangre corre a ríos, los mártires son quemados vivos, acuchillados, asaetados, degollados y asados vivos, mientras que las batallas muestran claros ejemplos de decapitación, desmembramiento y todo tipo de heridas que solían recibirse en la guerra.

En la imagen podemos ver el episodio en el que el Rey David, desde su palacio, observa cómo Betsabé se baña al aire libre.

 

6. El papel de la mujer

Aunque en algunas ocasiones nos resulte difícil pensar en mujeres que se destacaron y llegaron a cambiar el curso de la historia durante la Edad Media, lo cierto es que existieron muchas de ellas y en incontables situaciones jugaron un papel determinante en el desarrollo de los hechos. Ya desde los primeros años de la Alta Edad Media se tienen noticias de varias mujeres que, siendo grandes guerreras y estrategas, devinieron en líderes de los reinos germanos que comenzaban a asentarse y a consolidar sus dominios en lo que hoy conocemos como España, Francia e Italia, pero posiblemente la mujer más famosa de dicha época no haya pertenecido a Occidente, sino que era ciudadana del Imperio Bizantino. Se cuenta que la Emperatriz Teodora tuvo orígenes muy humildes, sin embargo, gracias a la instrucción y astucia de su madre, fue escalando en la pirámide social de la época hasta convertirse en la esposa de Justiniano, quien fue nombrado Emperador de Bizancio. De acuerdo con las fuentes de la época, Teodora poseía una aguda inteligencia y un carácter férreo, características que le permitieron hacerse de cierta reputación e incluso, según cuentan algunos cronistas, ser quien realmente gobernaba en Constantinopla.

Otra mujer de la realeza, cuya fama fácilmente podría rivalizar con la de Teodora fue Leonor de Aquitania, quien durante una de las Cruzadas decidió abandonar a su esposo, el Rey de Francia, para contraer matrimonio con el Rey de Inglaterra, con quien engendró al famoso Ricardo Corazón de León y su hermano, Juan Sin Tierra. Pero Leonor de Aquitania, más que por su descendencia, es recordada principalmente por sus habilidades sociales y genio político, que le permitieron llevar a cabo sus cometidos sin que nadie se le interpusiera.

No podríamos cerrar esta lista de mujeres medievales emblemáticas sin hablar de Juana de Arco, cuya fuerza y poder de liderazgo guiaron a los guerreros franceses en una de sus muchas guerras contra los ingleses. Aunque Juana de Arco tuvo un trágico final, siendo quemada en la hoguera, varios siglos después la Iglesia decidió reconocerla como un modelo a seguir para la cristiandad y hoy en día ya está considerada dentro del selecto grupo de los santos y los beatos.

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Leonor de Aquitania, por Edmund Leighton.

 

7. La navegación

Durante la gran crisis económica sufrida durante los últimos años del Imperio Romano de Occidente, y más aún después de su desastrosa caída, la navegación en el Mar Mediterráneo se convirtió en poco más que un recuerdo; incluso se tienen noticias de que los árabes se burlaban de los europeos diciendo que no podían hacer flotar ni un madero, cosa que aisló al continente Europeo del resto del mundo durante muchos, muchos años. La economía, otrora basada en el comercio marítimo y las batallas navales ya no era posible y se tuvo que buscar otras alternativas que terminaron por crear un nuevo eje geopolítico en las zonas continentales muy alejadas de la costa.

Los escasos conocimientos de navegación en Europa dieron una enorme ventaja a los vikingos que comenzaron sus invasiones en el año 793 d.C. ya que ellos sí eran expertos construyendo embarcaciones y viajando en ellas. Los barcos vikingos, conocidos como drakar, eran considerablemente pequeños y ligeros, lo cual permitía a sus usuarios trasladarse rápidamente por el mar y, en caso de ser necesario, cargar su embarcación para después navegar sobre un rio, por lo cual ningún territorio europeo estaba fuera de su alcance y tenían una retirada a salvo asegurada.

Conforme la Era Vikinga llegaba a su fin y los habitantes de Escandinavia abrazaban el cristianismo, los europeos aprendieron sus técnicas de navegación y de construcción de naves, las cuales fueron evolucionando hasta dar paso a las galeras y carabelas, como las que muchos siglos más adelante permitirían el viaje de Cristóbal Colón al continente americano.

8. La espada larga

No es ningún secreto que las armas, tácticas y estrategias bélicas evolucionan al mismo ritmo que la civilización que las utiliza. En el caso de la Edad Media, la espada tiene un lugar muy importante, tanto en la realidad como en el imaginario colectivo, antes que una lanza, un mazo o incluso que un hacha, solemos vincular a cualquier guerrero medieval con el uso de la espada, sea ésta del tipo que sea. La espada que parece haber sido la predominante durante aquéllos tiempos, fue la espada corta o espada de guerra, cuyas modestas dimensiones permitían un manejo relativamente sencillo y un costo más económico. Las espadas cortas funcionaban muy bien para la infantería, en donde continuamente se combatía cuerpo a cuerpo contra varios oponentes, por lo que el arma debía ser apta para maniobrarse en espacios muy concurridos y lo suficientemente ligera para que quien la empuñe no se canse a los pocos minutos.

La espada larga o longsword, que requiere el uso de las dos manos para su manejo y que se ha vuelto muy popular en películas, series y videojuegos, no se popularizó sino hasta aproximadamente el siglo XIV, cuando la caballería retomó importancia y era necesario poder atacar desde el suelo a un jinete montado. La espada larga tendría un costo más elevado que la espada corta y generalmente se le vinculaba con la nobleza, quienes no solamente podían costearse la manufactura de una, sino que también podían contratar a uno de los muy famosos maestros itinerantes, quienes después de haber participado en varias batallas y estudiado con otros maestros, vendían sus conocimientos de ciudad en ciudad. Uno de los instructores más conocidos hasta nuestros días fue Fiore dei Liberi, cuyos manuales aún pueden ser consultaos.

También es destacable que, contrario a la creencia popular, en la Edad Media no todo el mundo iba armado en su vida cotidiana, ya que usar y portar espadas y armaduras solía estar prohibido en un buen número de las ciudades europeas. Al habitante promedio se le permitía portar un cuchillo, pensado más como herramienta que como arma, aunque eso no lo eximiera de un posible uso violento.

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9. El primer “Renacimiento”

Si hablamos del Renacimiento, es probable que asociemos el término con los siglos XIV y XV, así como con ideologías antropocentristas, grandes avances en las ciencias y las artes y la supuesta recuperación de cánones clásicos; sin embargo, existe otro periodo que recibe el mismo nombre y dista mucho del Renacimiento con el que todos estamos familiarizados. Se trata del Renacimiento Carolingio, situado en el siglo VIII y, aunque parezca difícil de creer, consiste en algo muy parecido a su homónimo.

El Renacimiento Carolingio, impulsado principalmente por Carlomagno, también buscaba retomar algunas posturas de griegos y romanos, fundó instituciones como la Escuela Palatina, en donde era posible aprender a leer y a escribir, cosa que propició un intercambio cultural muy importante.

Los monjes jugaron un papel fundamental en este momento, ya que era posible que tanto estudiantes como maestros de un monasterio se trasladaran a otro para intercambiar conocimientos, asesorar a grandes figuras de la época y copiar libros cuyo valor nos resulta inimaginable hoy en día. Uno de los casos más emblemáticos es el de Alcuino de York, quien a pesar de tener orígenes ingleses, radicó mucho tiempo en el Imperio Carolingio (actuales Francia y Alemania), y debido a su alto nivel de cultura llegó a ser parte de la corte de Carlomagno.

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Retrato de Carlomagno por Gustave Doré.

 

10. ¿Quién fue el primer Papa de la Historia?

De acuerdo con la tradición piadosa, San Pedro fue el primer Papa y por lo tanto, el máximo representante de Dios en la Tierra, sin embargo, esto puede matizarse. Durante los primeros siglos de nuestra era, el Cristianismo consolidó tres jerarquías eclesiásticas primigenias, los Diáconos, Presbíteros y Obispos, siendo estos últimos quienes ostentaban el cargo más alto. A cada Obispo le correspondía hacerse cargo de una diócesis, y según nos narran los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles, San Pedro fue el primero en hacerse cargo de la diócesis de Roma, capital del Imperio Romano; es ahí en donde está el detalle, ya que el Apóstol fue el primero Obispo de Roma, pero en ese entonces no se utilizaba el término Papa.

Desde la Antigüedad, pero principalmente durante la Alta Edad Media, varios Obispos consideraban que debían tener más autoridad que sus homólogos en otras partes del mundo,  pero para el siglo VI ya solamente quedaban dos contendientes por la hegemonía, el Obispo de Roma y el de Constantinopla. Después de una serie de debates, y cartas enviadas e incluso amenazas, se determinó que la autoridad máxima de la Iglesia Católica es el Obispo de Roma, y entre finales del siglo VI y principios del VII comenzó a utilizarse la palabra Papa para referirse a él. En ese sentido, San Pedro sí fue el primer dirigente de la Iglesia, pero fue San Gregorio Magno el primero a quien se le atribuye el título que hoy todos conocemos.

 

Bibliografía

  • Biblia de Jerusalén, Editorial Bescleé de Brower, trad. Equipo de traductores de la Biblia de Jerusalén en España, España, 2009.
  • Halphen, Louis, Carlomagno y el imperio carolingio, México, UTHEA, 1953.
  • Pirenne, Henri,  Historia social y económica de la Edad Media, México, Fondo de Cultura Económica, 1986.
  • Perrotet, Tony, 2500 años de historia al desnudo: Las más disparatadas, estrafalarias y singulares anécdotas de la historia de la humanidad.,
  • Huizinga, Johan, El otoño de la Edad Media, Alianza Editorial, España, 2012.
  • Crónica de John of Wallingford.

 

– El Erudito.

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