Desmintiendo la Edad Media

La Edad Media es una de las grandes etapas en las que suele dividirse tradicionalmente la Historia Universal, y se sitúa entre la Antigüedad y la Modernidad, sin embargo, esta época ha sido particularmente marcada por un sinnúmero de mitos, errores de interpretación, romantizaciones, reducciones, generalizaciones y, por qué no, prejuicios, mismos que afectan tanto a esta etapa histórica como al estudio de la misma, y que, en la medida de lo posible, trataremos de aclarar, desmentir, o incluso confirmar en el presente artículo.

 

¿Hay más de una Edad Media?

Cuando estudiamos Historia Universal a grandes rasgos, la Edad Media es la etapa que se encuentra entre la Caída del Imperio Romano de Occidente (476 d.C.) y la Caída del Imperio Romano de Oriente (1453 d.C.), dura aproximadamente mil años, le precede la Antigüedad y le sucede la Modernidad. Como una aproximación básica al estudio de la Historia, esta periodización de la Edad Media resulta bastante útil, nos permite diferenciarla de otras etapas y tener siempre presentes los grandes cambios que hubo entre una y otra; sin embargo, para quienes se dedican al profundo estudio de este periodo, una delimitación tan general resulta prácticamente inútil, ya que durante esos mil años acontecieron todo tipo de fenómenos sociales, políticos, económicos y religiosos en todo el territorio europeo, por lo que se han visto en la necesidad de subdividir la Edad Media tanto de forma temporal como geográfica, ya que no en todas las regiones europeas sucedieron los mismos hechos al mismo tiempo; de ahí que algunos autores propongan la existencia de varias Edades Medias que corresponden a tiempos y lugares mucho más específicos [1].Por ejemplo, podemos encontrar textos en los cuales se habla de una Alta y una Baja Edad Media, las cuales van del siglo V al X y del X al XV, mientras que en algunos casos se incluye una etapa intermedia llamada Plena Edad Media, y que suele situarse al rededor del siglo X. Por otro lado, algunos autores como José Luis Romero, prefieren hablar de una Temprana Edad Media[2], la cual corresponde aproximadamente a los mismos años que la Edad Oscura (Dark Ages), que los autores angloparlantes sitúan entre el siglo V y el VIII, y que antecede a la Alta Edad Media. Ahora bien, el hecho de que cada autor utilice una periodización diferente de acuerdo con sus necesidades no quiere decir que una sea válida y otra no, simplemente depende el enfoque con el que se esté estudiando el periodo en cuestión.

folio 110 v del manuscrito BNF Français 342 Lancelot du Lac, resguardado por la Biblioteca Nacional de Francia

 

Generalizaciones

Un error que solemos cometer al hablar de la Edad Media, es el de generalizar todo tipo de cuestiones que a ella se refieren, como si los mil años que duró hubieran sido exactamente iguales, sin ningún cambio, o como si todos los pueblos fueran idénticos, desde el Mar del Norte hasta el Mediterráneo y desde la Península Ibérica hasta Constantinopla, cosa que definitivamente no fue así, y es que cada pueblo tenía sus propias costumbres, tradiciones, creencias y vestimentas, las cuales fueron cambiando drásticamente con el pasar de los siglos. A continuación, presentaremos algunos ejemplos de este fenómeno.

 

¿Cristianismo o catolicismo dominante?

folio 075r del manuscrito Beinecke MS.229 Arthurian Romances, resguardado por la Universidad de Yale

Si bien, el catolicismo fue la religión hegemónica en la mayoría de los territorios europeos durante gran parte de la Edad Media, es importante señalar dos cosas; la primera, es que existieron más cristianismos que no necesariamente eran católicos, como el arrianismo[3] y el nestorianismo[4], por lo que al usar el término «cristianismo» estaríamos incluyendo a toda una diversidad de cultos que no necesariamente participaron en los mismos acontecimientos. La segunda, es que la religión católica no fue dominante ni durante toda la Edad Media, ni en toda Europa. Durante los primeros siglos de la Alta Edad Media, el catolicismo tuvo que enfrentarse al arrianismo[5], el cual profesaban muchos de los pueblos germanos que invadieron los territorios de occidente, como visigodos y ostrogodos[6], y cuya doctrina no era compatible con la del catolicismo profesado por los romanos; al mismo tiempo, hubo un resurgimiento del paganismo, ya que muchos de los pueblos conquistadores no habían sido evangelizados y conservaban sus creencias odinistas. A esto, hay que sumarle el hecho de que muchos territorios que hoy en día son considerados parte de Europa, no fueron evangelizados sino hasta el siglo X, como fue el caso de los pueblos nórdicos y los eslavos[7]. Y por si fuera poco, debemos recordar que gran parte de la Península Ibérica no profesaba ninguna de las religiones antes mencionadas, ya que había sido conquistada por los musulmanes y permaneció bajo su dominio durante un largo tiempo.

 

¿Árabes o musulmanes?

Al igual que el cristianismo, el islam ha sido sujeto de constantes generalizaciones y, en algunos casos, se llegan a confundir términos para referirse a los partidarios de esta religión. En primer lugar, es necesario aclarar que árabe y musulmán no son sinónimos, ya que «árabe» se refiere al grupo étnico de quienes habitan en la región geográfica conocida como Arabia, mientras que «musulmán» se refiere al individuo que profesa el islam; lo cual quiere decir que así como existieron y existen muchos árabes musulmanes, también es posible ser musulmán sin ser árabe y ser árabe sin ser musulmán. Una vez aclarado esto, podemos pasar a la siguiente situación con el islam, y es que al igual que muchas otras, no se trata de una religión homogénea, es decir, no todos sus devotos tienen exactamente las mismas creencias, posturas y tradiciones; el mejor ejemplo de esto podría ser la división entre chiíes y suníes, o chiitas y sunitas, cuya diferencia radica en quién era el sucesor legítimo de Mahoma como líder político y religioso, luego de su muerte.

folio 054v del manuscrito BNE MSS Graecus Vitr. 26-2 Codex Matritensis Ioannis Skyllitzes, resguardado en Biblioteca Nacional de España.

 

¿Vikingos, nórdicos o normandos?

folio 009 del manuscrito Morgan M.736 Miscellany on the life of St. Edmund, custodiado por la Biblioteca Morgan.

Estos tres términos suelen ser utilizados de manera indistinta para referirse a lo mismo, pero ¿es esto correcto? veamos. En el siglo VIII, el monasterio de Lindisfarne sufrió un violento ataque y saqueo por parte de un grupo de navegantes a quienes se identificó como vikingos, dando así inicio a una era que llevaría su nombre «Era Vikinga». Si bien, frecuentemente utilizamos esta palabra para referirnos tanto a los saqueadores como a los pueblos de donde eran originarios, estrictamente hablando esto sería un error, ya que en su propio idioma, la palabra vikingo quiere decir algo así como pirata, es decir, una persona que navega, asalta y saquea para obtener riquezas; pero no todas las personas que habitaban Escandinavia se dedicaban a eso, por lo que no podemos afirmar que todos los escandinavos hayan sido vikingos, pero sí que todos los vikingos eran escandinavos. En este caso, académicamente hablando, deberíamos usar la palabra nórdicos o normandos para referirnos a los habitantes de las regiones que hoy incluyen a Noruega, Suecia y Dinamarca, entre otros, mientras que la palabra vikingos quedaría reservada para aquéllos que, siendo normandos, sedicaban al pillaje y el saqueo, sin embargo, el uso indistinto de estos términos se vuelve cada vez más frecuente y en algunos casos, aceptado.PrejuiciosLa crítica despectiva a la Edad Media tiene sus posibles orígenes con el movimiento humanista, y se vio enormemente potencializada durante la Ilustración, mientras que algunas corrientes de pensamiento posteriores se dedicaron a idealizarla y romantizarla; sin embargo, muchos de los prejuicios iniciados hace ya varios siglos, han llegado a nuestros días, y no es raro escuchar que la Edad Media fue un periodo de barbarie, violencia y poca higiene, o que la gente que vivió en ese periodo era fanática e ignorante, ¿pero qué de cierto tiene todo esto? vamos a analizarlo detalladamente.

 

Barbarie y violencia

La Historia suele recordar a Roma como un pueblo con uno de los sistemas legales más complejos y efectivos. Para el siglo V, la gran mayoría de su población se había convertido al cristianismo, religión que promueve el amor al prójimo, la no violencia y una vida más contemplativa que activa. Muchos son los testimonios de mártires que se dejaron matar y torturar con tal de seguir lo que enseñan los Evangelios. Con todo lo anteriormente mencionado, podríamos suponer que ese tiempo debió haber sido pacífico y civilizado, sin embargo, esto no fue así. Para el Imperio Romano, el siglo V trajo consigo una terrible crisis, su ejército se había reducido drásticamente, el sistema esclavista había desaparecido y su economía se había derrumbado, por si fuera poco, una gran cantidad de pueblos germanos atacaba constantemente y amenazaban con derribar al Imperio, lo cual terminó por suceder. Esto trajo como consecuencia un dinamismo social sin precedentes, ya que al principio parecía imposible encontrar un acuerdo en todos los niveles culturales; católicos, arrianos y paganos buscaban defender y a veces expandir sus respectivas creencias, los germanos y romanos se disputaban el control político, y al mismo tiempo debían defenderse de otros invasores, primero de otros pueblos germanos, pero más adelante también de los musulmanes, los normandos y los magiares. A este periodo se le conoce como la Edad Oscura, ya que las constantes guerras, invasiones y enfermedades, así como la colapsada economía contribuyeron a que los habitantes de ese periodo se preocuparan mucho más por sobrevivir que por escribir, razón por la cual son muy pocas las fuentes que nos llegan de esos tiempos. Por lo tanto… ¿hubo guerra y violencia en la Edad Media? sí, mucha, al igual que en la Antigüedad, la Modernidad y la Edad Contemporánea. ¿Fue una época de barbarie? Esto es mucho más difícil de responder, ya que el término «bárbaro» es completamente subjetivo, sin embargo, podemos decir que después de ese «caos» social y cultural, las cosas se fueron ordenando paulatinamente. El sistema de feudo-vasallaje sirvió para reactivar la economía, basada principalmente en la producción agraria, y para formar un vínculo entre los campesinos y los guerreros, en el cual unos ofrecían su trabajo para sustentar al pueblo, mientras que los otros otorgaban protección contra las frecuentes invasiones. La Iglesia, por su parte, jugó un papel fundamental en este proceso, ya que por un lado validaba los juramentos de señores y vasallos, servía como el vínculo más fuerte con el pasado romano y, poco después, se convirtió en la más grande fuente de conocimiento, ya que los monasterios almacenaban, recopilaban y traducían tanto obras de antiguos escritores como de nuevos pensadores que poco a podo se fueron dando a conocer.

folio 29 de la Biblia Maciejowski, custodiada por la Biblioteca Morgan.

 

¿Poca higiene?

Cotidianamente podemos escuchar que la Edad Media fue un periodo en el cual la higiene de sus habitantes dejaba mucho que desear, ¿es esto cierto o tiene algún fundamento? Pues bien, si comparamos los hábitos de higiene de los habitantes medievales con nuestros estándares, definitivamente encontraremos grandes diferencias. Por ejemplo, en algunas regiones era frecuente compartir la vivienda con los animales del ganado, lo cual proporcionaba calor para los seres humanos, y protección contra los depredadores a los animales, evidentemente esto pudo haber causado varias enfermedades. Otro ejemplo es el hecho de que en algunos regiones de la Península Ibérica, los habitantes cristianos procuraban bañarse lo menos posible con el fin de no ser confundidos con los musulmanes, quienes tenían la costumbre de bañarse constantemente. Ahora bien, es destacable el caso de los normandos, a quienes la cultura popular se ha dado fama de ser guerreros sucios y malolientes, pero los registros históricos nos cuentan algo muy diferente, y es que los escandinavos se bañaban una vez a la semana y mantenían sus cabellos peinados y arreglados, cosa que a los sajones les causaba cierto recelo, ya que atraían más la atención de las mujeres.

 

¿Fue una sociedad de fanáticos dominados por la Inquisición?

Ésta es, sin duda, una de las concepciones más frecuentes que recibimos sobre la Edad Media, principalmente difundida por series televisivas, películas hollywoodenses y movimientos progresistas. Si bien, es cierto que el cristianismo católico fue la religión predominante en la Europa medieval, y que la Iglesia fue una de las instituciones más importantes, difícilmente podríamos afirmar que la sociedad estuvo dominada por fanáticos e inquisidores, y para fundamentar esto existen varios argumentos. En primer lugar, hay que aclarar que creyente no es lo mismo que fanático, por lo que el hecho de que una gran cantidad de los pobladores europeos hayan sido creyentes, no significa que hayan llegado al fanatismo; por otro lado, existen muchos testimonios de personas que deliberadamente desobedecían los mandatos de la Iglesia, principalmente supersticiosos que llevaban a cabo prácticas paganas o mágicas no permitidas, prestamistas que alzaban los intereses más allá del límite establecido, o bien, comerciantes que vendían armas o materiales para armas a los enemigos de los cristianos, o mujeres como esclavas para formar parte de un harem. A esto hay que agregar el hecho de que una enorme parte de la población, aunque se declaraban cristianos, desconocían casi la totalidad de la doctrina que esto conlleva, es decir, sus conocimientos en cuanto a religión eran bastante limitados y eso los prevenía de llegar a los fanatismos. Finalmente, el caso de la Inquisición es uno de los más interesantes, ya que solemos imaginar que estuvo presente desde que empezó hasta que terminó la Edad Media, sin embargo, esto no podría estar más alejado de la realidad, ya que la Inquisición como tal, nació casi al finalizar la Edad Media (s.XIII) y estuvo activa principalmente durante la Modernidad, y aunque el Tribunal del Santo Oficio sí llegó a cometer actos de tortura, no solía ser el encargado de las ejecuciones, ya que entregaba a los presos a las autoridades concernientes, quienes tomaban las medidas que creyeran necesarias. Por otro lado, suele exagerarse el número de víctimas de esta institución, y es que según los registros, hubo alrededor de 2,000 ejecuciones en territorios europeos, mientras que en la Nueva España hubo solamente una ejecución como resultado de un juicio inquisitorial, el sujeto en cuestión tenía el nombre de Puxtécatl Tlaylotla y puede encontrarse su proceso en el Archivo General de la Nación de México. Ahora bien, no hay que confundir lo anteriormente mencionado, con las persecuciones de brujas y otro tipo de juicios llevados a cabo en países protestantes, en los cuales la Iglesia Católica no tuvo nada que ver; el ejemplo más famoso de esto podría ser el caso de las Brujas de Salem, el cual también ha sido recurrente en las temáticas de películas de terror.

Éstas son solo algunas de las concepciones equivocadas que pueden tenerse sobre la Edad Media, pero cuéntanos qué opinas en los comentarios, ¿agregarías alguna otra? ¿no estás de acuerdo con alguna sección? y si el artículo fue de tu agrado, no olvides compartirlo.

-El Erudito

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Fuentes:

[1] Baschet, Jerome, La civiliazación feudal: Europa del año mil a la colonización de América, «Introducción»

[2] Romero, José Luis, La Edad Media, Fondo de Cultura Económica, México.

[3] Eusebio de Cesárea, Vita Constantini, Editorial Gredos, España.

[4] Sócrates Escolástico, Historia Eclesiástica.

[5] Oman, Charles, The Dark Ages.

[6] Sócrates Escolástico, Historia Eclesiástica.

[7] Vida de San Cirilo.