#Efemérides: 14 de enero de 1953: Elecciones presidenciales en Yugoslavia. Obtiene la victoria Josip «Tito» Broz

14 de enero de 1953

Elecciones presidenciales en Yugoslavia. Obtiene la victoria Josip «Tito» Broz

Aunque no se trató de la primera elección ganada por Josip Broz ni la primera vez que ascendió al poder en la antigua Yugoslavia (lo ejercía, de hecho, desde el término de la Segunda Guerra Mundial en 1945), la victoria del 14 de enero de 1953 tiene especial relevancia, ya que fue por primera vez electo como Presidente de la República Federal Socialista de Yugoslavia, un cargo creado ese mismo año tras las enmiendas hechas a la constitución yugoslava. 

Sin embargo, para entender esta fecha, es necesario recordar quién era Josip Broz. Nacido en 1892 en Kumrovec (en aquel entonces parte del Imperio Austro-Húngaro; hoy, de Croacia), fue uno de los líderes mundiales más relevantes del mundo y uno de los personajes centrales del comunismo. Durante su mandato (1945-1980), fue el arquitecto de la nueva nación yugoslava y defensor de la idea de un comunismo que cualquier nación podía lograr por su cuenta (opuesto al comunismo de Stalin, que imponía debían hacerlo a través de su alineamiento con la Unión Soviética), lo que lo llevó a fundar el 1955 el Movimiento de Países Alineados, agrupando a las naciones que no apoyaban ni a Estados Unidos ni a la URSS durante la Guerra Fría.

Por supuesto, como tristemente ha ocurrido con otros líderes de naciones comunistas, fue también un personaje que se perpetuó en el poder hasta su muerte, ejerciendolo con mano dura y con un marcado culto a su personalidad, mismo que ha prevalecido aún tras su fallecimiento. Además, fue responsable de incontables represiones y atentados contra libertades y derechos en aras de la defensa del comunismo como ideología de estado.

Desde muy joven, Broz tuvo diversos trabajos en la industria metalúrgica y automotriz, primero en su ciudad natal y después en Alemania, y siempre formo parte e incluso fundó asociaciones sindicales. La Primera Guerra Mundial le obligó a alistarse en el ejército austro-húngaro y combatir en Rusia, donde fue hecho preso hasta el final de la guerra. Permaneció allí, donde se afilió al partido comunista ruso y, de regreso a Yugoslavia, se afilió al Partido Comunista Yugoslavo y se convirtió en su Secretario General  en 1930. 

Su apodo de «Tito» proviene de esta época. Y, aunque hay muchas versiones de esto, él mismo reconoció que eligió su nombre cuando la militancia comunista exigía nombres clave a sus miembros para evadir a la policía. «Tito» era un nombre popular en su barrio de origen y Broz lo eligió precisamente para disimular su nombre real. Así, entre 1921 y 1941, Broz fue un activista político y defensor del comunismo en una nación entonces regida por la monarquía del rey Petar II. 

Sin embargo, Tito obtendría verdadera relevancia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Yugoslavia fue ocupada por la Alemania Nazi, cuando fue capaz de liderar desde el partido comunista a la resistencia yugoslava, expulsar a los alemanes y dar forma a una nueva nación. Yugoslavia tuvo bajo su liderazgo un nombre y territorio propio, una constitución (promulgada en 1946) y un régimen que él comandó como Primer Ministro, logrando unir bajo una sola bandera a regiones, etnias y comunidades fundamentalmente diversas entre ellas. 

En 1953, enmiendas hechas a la constitución yugoslava abrieron el camino a un gobierno con más autogestión y en teoría menos centralizado, pero permitiendo a la vez la creación de la poderosa figura del Presidente de la República. Con ese marco legal, se efectuaron elecciones y Josip «Tito» Broz fue electo el primer presidente yugoslavo, puesto que conservaría junto con el de Presidente del Consejo Ejecutivo Federal hasta su muerte.

Tras su fallecimiento, Yugoslavia sufriría graves crisis políticas y finalmente desaparecería del mapa. De hecho, es una conclusión común de muchos historiadores que la disolución de Yugoslavia y el surgimiento de los conflictos en los Balcanes, tienen su causa en la muerte de Broz: sin su liderazgo y capacidad de mediación, los conflictos religiosos, territoriales y políticos derivaron en guerras sucesivas que dieron forma a una zona en permanente conflicto y a las siete naciones que existen hoy en lo que era Yugoslavia: Croacia, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte y Eslovenia.

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