#Efemérides: 25 de abril de 1925: Paúl von Hindenburg es electo Presidente de Alemania.

Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg fue un mariscal de campo del Imperio alemán y segundo presidente de la República de Weimar.

Su padre fue Robert von Beneckendorff von Hindenburg militar desde 1832 y en ese momento teniente del 18º Regimiento de Infantería en Posen.

Procedía de una aristócrata familia de terratenientes establecidos en Prusia durante varias generaciones. Sus abuelos paternos fueron Otto Ludwig von Beneckendorff von Hindenburg y Eleonore von Brederlow, por lo que es descendiente ilegítimo del Conde Enrique VI de Waldeck.

En cuanto a su madre, Luisa Guillermina Schwickart fue una pintora. Karl Ludwig Schwickart, el abuelo materno de Paul von Hindenburg, fue un médico-coronel del ejército prusiano. Hindenburg apenas menciona a su madre en sus memorias, por lo que se cree que se sentía avergonzado de su falta de pasado familiar aristocrático.

Después de un breve paso por un instituto de enseñanza secundaria, Hindenburg estudió de 1859 a 1866 en la Escuela de Cadetes de Wahlstatt, en la comarca de Liegnitz y más tarde en Berlín. En 1866 participó como teniente en la guerra de las siete semanas y en la guerra franco-prusiana de 1870-1871.

Hindenburg fue seleccionado para servicios de cierto prestigio como servir a la viuda del rey Federico Guillermo IV de Prusia, estar presente como uno de los jóvenes oficiales condecorados por su valentía en el campo de batalla en el Palacio de Versalles, cuando fue proclamado el Imperio Alemán el 18 de enero de 1871, y como miembro de la Guardia de Honor durante los funerales militares del Emperador Guillermo I de Alemania en 1888.

Hindenburg fue ascendido a capitán en 1878, mayor en 1881, teniente coronel en 1891, coronel en 1893, alcanzando el generalato en 1897 y llegando finalmente en 1903 a obtener el grado equivalente a capitán general.

Mientras tanto se casó con Gertrud von Sperling, también una aristócrata, con la que tuvo dos hijas Irmengard Pauline y Annemaria y un hijo, Oskar.

Hindenburg se retiró del Ejército en 1911, cuando contaba con 63 años de edad, pero tres años más tarde, al comenzar la Primera Guerra Mundial, se reincorporó como comandante en jefe del VIII Ejército, que operaba en el Frente Oriental.

Al vencer al Ejército ruso en la batalla de Tannenberg, se convirtió en héroe, consiguió fama y honor y fue nombrado mariscal de campo. Desde entonces se le conoció como «El Vencedor de Tannenberg».

En agosto de 1916 entró a formar parte del Estado Mayor junto a Erich Ludendorff. En 1918 intentó salvar la monarquía, aconsejando a Guillermo II que abandonase el país. Procuró sofocar los disturbios entre la población colaborando con el nuevo gobierno. Al firmarse el Tratado de Versalles en julio de 1919, Hindenburg dimitió.

Ante la comisión de investigación de la Asamblea Nacional afirmó que el Ejército alemán había sido invicto en el campo de batalla y que la derrota había sido debida a la Revolución de Noviembre. De esta forma, dio pie a la leyenda de la puñalada por la espalda (Dolchstoßlegende).

Los partidos de derecha presionaron a Hindenburg para que se presentara a la presidencia de la República de Weimar. En abril de 1925, Hindenburg fue elegido segundo presidente de la República tras obtener la autorización informal del destronado Kaiser.

A pesar de su convicción monárquica y de su escepticismo hacia la República, intentó ser fiel a la Constitución. En 1930, Hindenburg nombró canciller a Heinrich Brüning sin consultar al parlamento. Con ello se inició el periodo de gobiernos presidenciales de la República de Weimar.

En abril de 1932, Hindenburg fue reelegido en las elecciones presidenciales, derrotando fácilmente a Adolf Hitler, su principal contendiente. Sin embargo, el partido nazi era el más votado en el Reichstag, ganando un alto porcentaje de los escaños, y su apoyo era indispensable para que el Canciller tuviese un gobierno fuerte. En esta etapa de su vida, Hindenburg era propenso a ser manipulado, y Franz von Papen logró convencerlo en designar canciller a Hitler en enero de 1933. El ascenso de Hitler a la cancillería iniciaría el periodo del nazismo como ente político hegemónico.

Tras el incendio del edificio del Reichstag (parlamento alemán), Hindenburg firmó un decreto en el que se suspendían los derechos fundamentales, dejando vía libre a la actuación arbitraria de los nacionalsocialistas.

Finalmente, el 24 de marzo de 1933 se promulgó una ley que concentró todos los poderes del Estado en el Führer (Ermächtigungsgesetz), liquidando, de facto, si bien no de iure, la República de Weimar y dando paso a la Alemania nazi.

Hindenburg murió el 2 de agosto de 1934 aquejado de demencia senil. Por ejemplo, un día antes de morir confundió a Hitler con el Káiser, dirigiéndose a él con el título de «Majestad».

En vez de ser enterrado en el lugar de su muerte, fue inhumado, a instancias de Hitler, en el monumento a la batalla de Tannenberg. Se violó así su último deseo, ser enterrado con su esposa (más tarde fueron reunidos en el sepulcro). Se recogieron como últimas palabras pronunciadas por el mariscal las más que adecuadas de: «Mein Kaiser. Mein Vaterland.» (Mi Emperador. Mi patria.)

Con la muerte del presidente de la República desapareció el último obstáculo para la posesión total del poder por parte del Führer.

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, los cadáveres del matrimonio Hindenburg junto con los de Federico II el Grande y Federico Guillermo I fueron encontrados por los estadounidenses en el monumento de la batalla de Tannenberg cuando buscaban reductos con explosivos. Después de muchas reuniones, en las que incluso se pensó en destruir dichos cuerpos para prevenir la reacción de los grupos ultraderechistas, se decidió darles un sepulcro secreto. Su cadáver y el de su mujer fueron trasladados por el ejército norteamericano a Marburgo, siendo enterrados en la Iglesia de Santa Isabel, en la capilla de la torre norte y cubiertos con una gruesa plancha metálica. Aún se encuentran allí, aunque, por decisión del clero, el sepulcro no cuenta con iluminación.

-Edri Alexander Crespo Jama