The Mexican Spy Company: los mexicanos del servicio secreto norteamericano


Una agencia mexicana

¿Sabías que mucho antes de la CIA, existió una agencia de espionaje mexicana? Así es, en la entonces endeble y poca fortalecida República Mexicana de mediados del siglo XIX existió una especie de antecedente de la Central Intelligence Agency que estuvo al servicio del ejército estadunidense. Se trata de la Mexican Spy Company, un grupo de bandidos mexicanos que ayudaron a los invasores gringos durante la intervención en 1846.

La Guerra

Durante la Guerra entre México y Estados Unidos que inició con la anexión del actual estado de Texas y concluyó con la firma de los Tratados de paz de Guadalupe – Hidalgo, el Ejército Norteamericano invadió territorio mexicano desde la frontera norte y por el Puerto de Veracruz  con el desembarco de tropas y artillería . El poderío extranjero era superior al todavía inexperto e improvisado Ejército Mexicano, que era comandado por el general Antonio López de Santa Anna mientras que la milicia norteamericana estuvo al mando del experimentado general Winfield Scott.

La reacción mexicana

Wilfield Scott

Pero las tropas mexicanas tenían una ventaja considerable contra los invasores y esto era la guerra de guerrillas. Los soldados del general Scott desconocían en su totalidad el territorio extranjero, lo cual imposibilitaba el traslado a la capital mexicana. Además de combatir contra enemigos que salían de la oscuridad, el ejército invasor padecía en varias ocasiones asaltos de bandidos mexicanos.

Con muchas complicaciones, los invasores lograron avanzar, usando paradójicamente La Ruta de Cortés hasta la ciudad de Puebla y tomarla en mayo de 1847. Las ciudades del centro del país solían ser las más pobladas y entretanto los centros de operaciones del Ejército Mexicano, que lograba dar pelea. Las tropas americanas tomaron como base las ciudades de Veracruz, Xalapa y la recién tomada Puebla. Entre estas ciudades existía un circuito de comunicación y abastecimiento de municiones y productos de necesidad básica.

Los bandoleros

El historiador Guillermo Prieto documentaba en sus diarios de la estrategia mexicana que estaba dando resultados:

“La guerra hecha con un buen sistema por medio de guerrillas, nos parece que a larga habría arruinado a sus enemigos y dado el triunfo a la República”

La ciudad de Puebla fue tomada por el general William J. Worth, subordinado del Winfield Scott,  en mayo de 1847 y los poblanos pronto se acostumbraron a la presencia de extranjeros, inclusive una petición llegó a los mandos de Worth. En las inmediaciones de la ciudad, los caminos que comunicaban al puerto de Veracruz tanto con la capital mexicana eran frecuentemente asaltados por ladrones. No había autoridad o persona que no hubiera padecido por esta pandilla de asaltantes, comandados por un personaje  llamado Manuel Domínguez, y quien tenía como sobrenombre “El Chato.” Los poblanos comerciantes pidieron de manera atenta que el ejército invasor ayudaran a capturar a este popular bandido.

 

Creando un servicio secreto

Fue así que las tropas del general Scott capturaron a este peculiar maleante, y un inspector general del ejército, el señor Ethan Allen Hitchcock se le vino una brillante idea para sus objetivos de conquista; pretendía convencer a El Chato para que fungiera como espía de los caminos hacia la capital que conocía muy bien, y tomara funciones militares. Además se le ofrecía un indulto – ya que también había asaltado a miembros de la milicia estadounidense – una buena paga y un rango militar. Manuel Domínguez aceptó, sin dudarlo mucho, pues consideraba que la oferta le convenía  ¿Tuvo éxito en sus nuevas tareas? hablemos un poco de este personaje.

Manuel Domínguez

Hay datos poco certeros respecto a Domínguez. Se sabe que era originario de Puebla nacido muy probablemente en 1815. Cuando fue capturado se describió como un comerciante de telas honesto, hasta que un día cuando iba rumbo a la Ciudad de México fue asaltado por un militar mexicano, que lo desprendió de sus ganancias y su mercancía. Eso generó un resentimiento enorme ante cualquier autoridad por lo que se mudó a las serranías y comenzó una vida delictiva junto con otros maleantes.

Supuesto retrato de Domínguez

El Chato Domínguez tenía un liderazgo nato, poseía a un enorme grupo de pillos a su mando, que proveían de las ciudades centrales de Tlaxcala, Veracruz y la misma Puebla. En más de una ocasión cayó preso, pero siempre encontraba la forma de salir libre.

Respecto a su físico, Ethan Hitchcock en sus diarios de su campaña en México lo describe de un aspecto decente, costaba creer que se trataba de un criminal. Incluso estaba casado con una mujer muy bella que no tenía un diente. Otras versiones lo señalan como un hombre desagradable de piel cobriza y pelo negro, con una barba muy desalineada, labios gruesos y morados. Ambas versiones mencionan que tenía una nariz chata, motivo de su apodo.

Una vez integrado a la milicia estadounidense, bajo la coordinación de Hitchcock, este peculiar vándalo fundó la Mexican Spy Company, o simplemente La Compañía.

Su papel

Una de las primeras tareas de El Chato y su puñado de secuaces fue abrirle paso al ejército estadounidense, volviéndose inmunes a los asaltos que antes padecían. Posteriormente la MSC comenzó con labores más complejas como el transporte de correo secreto y armamentos por el camino México – Puebla, pues había puntos de control del Ejército Mexicano. Estos bandidos traidores a la patria se hacían pasar por comerciantes o conocían caminos alternos para sus misiones.

En su papel de espías, los exbandoleros se encargaban de informar de las actividades de la milicia en la Ciudad de México tales como reuniones secretas y planeaciones militares. También se encargaron de guiar a las partidas norteamericanas a atacar a los guerrilleros mexicanos, y deshonrosamente pelearon a lado de estos en la batalla de Churubusco, que fue determinante para la entrada invasora a la capital mexicana.

Winfield Scott, superior de Hitchcock alabó el valioso trabajo del grupo de espías. En una carta declaró sobre La Compañía:

“han proporcionado los más exactos informes sobre lo movimientos del enemigo y los planes de los paisanos; por conducto de ellos pude aprehender a varios militares y paisanos en las reuniones nocturnas que tenían con objeto de sublevar al populacho. La compañía de espías ha peleado con valor y está tan comprometida, que tendrá que salir del país cuando se retire nuestro ejército.”

El fin de El Chato

Fue tantas las aportaciones de Manuel Domínguez que se le otorgó el grado de coronel – aun sin haber recibido educación castrense ni ser ciudadano norteamericano – y él y sus cómplices tenían sueldos superiores a la mayoría de los soldados que peleaban en México, y se les uniformó de una manera distintiva. Así mismo la Mexican Spy Company tuvo entre sus filas a un centenar de miembros, y su líder aseguraba poder alcanzar el millar de elementos si se requería.

Para el Ejército Mexicano, las tropas de Domínguez se volvieron un férreo problema. Inclusive, hubo un intento de Antonio López de Santa Anna para que desertaran, perdonándoles de cualquier indulto y que colaboraran para él, cosa que La Compañía rechazó.

Hitchcock, el coordinador de la MSC
Hitchcock, el coordinador de la MSC

Después de la firma de paz entre ambas naciones, la MSC se disolvió, y el general Hitchcock en común acuerdo con los miembros, le pagó a cada uno 20 dólares en Veracruz, como finiquito por sus valiosos servicios. Algunos regresaron a las andadas, volviendo a robar en los caminos rurales, y otros reformaron su vida, como el caso de Antonio Carbajal, tlaxcalteca que se sumó a la defensa de la invasión francesa en 1862.

El caso de nuestro villano favorito Manuel Domínguez fue muy particular. Evidentemente, sabiendo que sería un suicidio quedarse en México optó por salir junto con Hitchcock y su familia. Temía ser asesinado ”como un perro”. Partió a Nueva Orleans, para iniciar una nueva vida. Para su desgracia, el cambio de país, ciudad y estilo de vida lo hicieron ser un hombre común y corriente y perdió el respeto que había forjado en México. Incluso nunca obtuvo los derechos de ser un veterano de guerra por que nunca se le consideró uno como tal. Murió en la pobreza en el año de 1868, y si su fecha de nacimiento es la correcta, tenía 53 años.

Asterión

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¿Por qué murió la Princesa Diana?

El peso de Diana

La Princesa Diana es todo un ícono de la cultura británica y de los personajes más queridos del siglo XX, llegando a superar en popularidad a la mismísima reina Isabel,  robando los corazones británicos aún después de su muerte con la popularización de su imagen explotada en series y películas. Es considerada también como la mujer más fotografiada del mundo —antes de la masificación de la cámara digital y cuando las fotografías se almacenaban en rollos de película —.  

Su muerte es de las más recordadas de nuestra generación, tanto por la forma trágica en que sucedió así como la cobertura mundial que tuvo la noticia y su funeral, que acaparó una audiencia de 32 millones de personas en Inglaterra y dos mil millones más globalmente. El cortejo fúnebre reunió a un millón de almas entre londinenses y personas cercanas a la princesa. 

Desde el anuncio del compromiso en febrero de 1981 con el príncipe Carlos, próximo rey de Inglaterra, hasta el día se su fatídico accidente en 1997, Diana de Gales estuvo en el lente de la prensa y acaparaba las portadas de los diarios ingleses y extranjeros, con noticias acerca de sus notables actos altruistas y su gran sentido de la moda. Algunas de sus prendas llegaron a tener conceptos propios; como el Vestido Travolta, el Vestido de la Venganza y el bolso Lady Dior. Además fue portadora del corte de cabello más popular de la década de los 90’s. 

Diana y su imagen

La princesa Diana fue una mujer consumida por la prensa, convirtiéndose en la primer miembro de la Casa de Windsor en romper la infranqueable barrera de la realeza británica con los medios de comunicación y la sociedad. Esa apertura la acompañaró, para bien y para mal a lo largo de su vida.  Después de la “boda del siglo” cuando contrajo nupcias con Carlos I y una vez que la tímida chica de veinte años comenzó a asumir su papel como consorte real, Lady Di, acrónimo impuesto por los diarios, se volvió un personaje sumamente querido, llegando a ser recordada como la Princesa del Pueblo por su intimo acercamiento con los más desfavorecidos y sus múltiples labores altruistas. 

Algunos de sus acciones más notables fue su compromiso con causas humanitarias como el respeto a los enfermos de VIH, que para 1987 eran rechazados por la sociedad mientras ella fue la primer celebridad en visitar un hospital y saludar de mano a los enfermos, cosa que para  entonces eran impensables y mal visto por el desconocimiento del SIDA En el ocaso de su vida, y ya alejada de sus compromisos reales, inició una campaña contra las minas antipersona en Angola.

Su muerte

Entonces ¿Cómo fue que un personaje tan amado y popular tuvo un final trágico? ¿Cuáles fueron las causas de su muerte?  No se pretende en esta breve entrada hacer un historial clínico y forense del accidente, aunque la declaración oficial es que la princesa sufrió una herida menor interna ubicada en el pecho a un costado de pulmón, que por su difícil ubicación no fue hasta muy tarde que se descubrió. Se mencionarán las principales causas señaladas, por la prensa y la sociedad en general del lamentable hecho.

Las causalidades que provocaron que la princesa y su novio el empresario egipcio Dodi Al fayet perdieran la vida el 31 de agosto de 1997  tienen varios puntos de partida, generando varias hipotéticas conclusiones, desde un atentado, una acción provocada por  la irresponsabilidad de los paparazzis hasta el golpe de un auto FIAT blanco fantasma hasta el momento desconocido.

La versión más popular en el imaginario colectivo acerca de los acontecimientos de agosto de 1997 relacionan a Diana y a la realeza con una agresión planeada y realizada por el servicio secreto de Inglaterra, fecundado por la Casa Real británica. Los desacuerdos fueron señalados por la misma princesa en la llamada “entrevista del siglo” donde revelaría algunos de los secretos más incómodos de la familia real, como la infidelidad de su esposo Carlos I, el legitimo sucesor del trono.

DIANA SE ENCONTRABA CONSCIENTE AL MOMENTO DEL ACCIDENTE, MIENTRAS era rescatada por un grupo de paramédicos. Su novio Dodi Al Fayed y el chofer Henri Paul murieron en el acto.

Teorías Conspirativas

Desde los confines del palacio se filtró la poca simpatía de Isabel II hacia Diana.

 

La teorías del atentado señalan un supuesto embarazo y futuro compromiso con su novio que sería un escándalo para la familia real. ¿Cómo la madre de los futuros herederos del trono se comprometería con un hombre magnate playboy, de nacionalidad egipcia y musulmán? 

“Hay tres dentro de este matrimonio” mencionó Diana haciendo referencia a la relación que su esposo Carlos I mantuvo con Camila de Cornualles.

También se señala que los conspiradores actuaron en venganza a las declaraciones de Lady Di y a la posible revelación de más oscuros secretos reales.

Otra posible causa, y de la que incluso hubo acciones legales, es que el accidente fue provocado por los paparazzis, quienes seguían desenfrenadamente a Diana, sobre todo los  últimos días previos al accidente, donde ella y su novio Dodi se encontraban en un crucero privado en el Mar Mediterráneo. Esto resultó ser un festín para la prensa, que con lentes de gran alcance lograron capturar las últimas imágenes de la princesa en un bikini azul.

Últimas fotografías de Diana con vida

Los periodistas no dejaron de seguir a la pareja, que continuó tras de ellos aún finalizados los días de idilio en el mediterráneo, lo cual generó notables molestias, sobre todo a Dodi. La noche del 31 de agosto, los novios -quienes supuestamente estaban por comprometerse- abandonaron las instalaciones de un lujoso hotel, propiedad del padre del magnate egipcio, con la intención de trasladarse a un departamento a las afueras de París. 

El Mercedes fue conducido a gran velocidad con la intención de esquivar a la prensa, y al cruzar el famoso Puente del Alma, un flash de una cámara fotográfica confundió al conductor e hizo que perdiera el control del vehículo hasta estrellarse en una de las columnas del puente. 

 

El guardaespaldas y el conductor Henri Paul, quien sin comprobarse se encontraba bajo el efecto del alcohol

Un grupo de reporteros gráficos llegó  después del accidente y fueron arrestados, siendo liberados por no tener cargos en contra y únicamente penados por entorpecer maniobras de rescate y por tomar fotografías del accidente. Seguramente los rollos de las cámaras fueron confiscadas ya que no hay registro fotografías de la princesa Diana herida, ni de los cadáveres dentro del vehículo.

 Otra de las causas es el mal estado en que se encontraba el lujoso Mercedes Benz 600 negro, que ya había sido participe de accidentes previos.  Y una teoría más que involucra al guardaespaldas de la pareja, Trevor Ress- Jones  como provocador del accidente, ya que fue el único sobreviviente, después de múltiples cirugías y pérdida de la memoria, que usaba el cinturón de seguridad.  

La respuesta de las causas del fatídico percance, que terminó con la vida de una de las mujeres más influyentes del siglo XX, continúa para muchos siendo un misterio, y para otros un caso cerrado que tuvo como consecuencias el conducir a gran velocidad sin las medidas de seguridad correspondientes.  La teoría que poco se ha difundido es que después del accidente, se creó un enorme expediente de más de 6000 mil fojas, que recopila testimonios, fotografías e información en general se los sucesos de 1997.

Sin embargo, debido a la ley francesa, el archivo no puede ser desclasificado hasta el año 2082. Quizá dentro de ese archivo, este la respuesta definitiva que ponga fin a las teorías trágicas y de explicación a extraños sucesos, como el hecho de que se desconozca el paradero del vehículo donde viajaba la princesa Diana. Habrá que esperar más de 60 años para conocer realmente qué sucedió con la eterna Lady Di.

Asterión

 

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Presidentes Enfermos

Datos que no conocías pero necesitas saber.

Los mandatarios que parecieron inquebrantables, en su momento padecieron males que a más de uno les costó la vida y a otros sus dolencias no sobrepasaron la investidura presidencial. En este breve recorrido clínico y mortuorio se conocerán parte de los males incurables de los presidentes de México del siglo XX.

Porfirio Díaz

Empecemos por el general Porfirio Díaz que, aunque estuvo 30 años ocupando la silla presidencial, al menos en el ocaso de su mandato padecía severos dolores de muelas, específicamente por una rota. Aunque en la actualidad es un padecimiento que puede arreglarse con una visita al dentista, para principios del siglo XX los problemas bucales eran más complicados de mitigar, tanto así que el longevo presidente sufrió todo tipo de dolencias en sus dientes. Tal parece indicar que todo se debía a la poca higiene vocal del general Díaz, ya que también presentaba llagas que para sanar era necesario aplicar Licor de Polo y ligeras cantidades de opio. Para el fin de su mandato y en medio de la Revolución Maderista, el presidente Díaz padecía sordera. Después del exilio radicó sus últimos años en París, donde ya desgastado por la edad, comenzó a padecer problemas arteriales que provocaron que perdiera movilidad motriz, quedando postrado cama hasta fallecer el 2 de julio de 1915.

Sucesores de Díaz

La muerte sorprendió a Francisco I. Madero a las afueras del Palacio de Lecumberri, víctima del golpe de estado en su contra enmarcado en la llamada Decena Trágica. Su autopsia reveló que el difunto de 39 años de edad padecía hipertensión arterial.

Sepelio De Francisco I. Madero
Sepelio De Francisco I. Madero

El sucesor de Madero – sin contar la brevísima presidencia de Pedro Lascuráin – el general jalisciense Victoriano Huerta padecía de un severo alcoholismo, vicio que no fue nada secreto para sus detractores. Posterior a su espuria presidencia Huerta fue exiliado, rondando por Jamaica, Gran Bretaña y Estados Unidos, donde prepararía otro golpe de estado esta vez financiado por los alemanes. Pese a sus planes imperialistas, fue preso en una cárcel de El Paso y posteriormente puesto en libertad por su mal estado físico. Iniciando el año de 1916 Victoriano Huerta fue sometido a una cirugía vesicular. Esa no fue la primera intervención quirúrgica que padeció el expresidente, sino la cuarta y además todas realizadas sin anestesia – al parecer tenía un miedo irracional a ser traicionado durante el proceso -. En ésta se le detectó una posible cirrosis tóxica. A partir de allí la

Tumba de Victoriano Huerta en El Paso, Texas

salud del general se deterioró, teniendo altibajos y recuperaciones leves, hasta que finalmente cayó en un coma para morir a los 65 años. El cuerpo de Huerta descansa en el cementerio de Evergreen en El Paso, siendo imposible su regreso a México no tanto por su deshonrosa actuación en la política nacional, sino por que sus restos pertenecen al estado de Texas.

 

 

 

Venustiano Carranza

El presidente Constitucionalista Venustiano Carranza al parecer fue un roble en cuanto a salud, solamente padeció en la adolescencia problemas de la vista. Su trágico fin ocurrió en una petimetre choza en el poblado de Tlaxcalantongo, bajo una lluvia de balas producidas por sus ex subordinados o acaecida por un supuesto suicidio.

 

Cadáver de Venustiano Carranza
Choza donde murió Carranza

 

 

 

 

 

 

Álvaro Obregón

Otro de los protagonistas de la Revolución Mexicana fue Álvaro Obregón, que había perdido un brazo en la Batalla de Celaya cuando disputaba la plaza contra fuerzas villistas. Supo reponerse de la tragedia y volverse uno de los hombres fuertes de la política revolucionaria. El diagnóstico a primera vista era su

Cortejo fúnebre de Álvaro Obregón

evidente carencia de brazo derecho, y una notable obesidad. Una vez reelecto para ocupar la presidencia de México entre 1928 a 1932 fue asesinado por un fanático religioso en el famoso restaurante de La Bombilla en la Ciudad de México. La autopsia señala 13 impactos en diferentes partes del cuerpo. 

 

 

Plutarco Elías Calles

El proclamado Jefe Máximo de la Revolución, Plutarco Elías Calles correría mejor suerte que sus antecesores al no morir acribillado, pero al presentarse la vejez comenzó a padecer una serie de

Plutarco Elías Calles visiblemente avejentado

problemas renales y biliares, que atendía en el extranjero y con médicos de confianza. La última cirugía fue en octubre de 1945, – tenía ya 68 años – siendo el hígado el órgano más afectado; una semana después, producto de esa intervención se presentó una hemorragia interna que le provocaría la muerte. 

 

 

 

 

 

Pascual Ortiz Rubio

Uno de sus notables – o nimios – subordinados en el periodo conocido como Maximato fue el licenciado

Pascual Ortiz Rubio recién salido del hospital

Pascual Ortiz Rubio, quien contendió por la presidencia respaldado por el Partido Nacional Revolucionario contra el ex rector de la Universidad Nacional José Vasconcelos. La elección estuvo repleta de irregularidades, dándole la victoria al candidato del PNR, quien en su toma de protesta realizada en el Palacio Nacional sufrió un atentado. El presidente Ortiz Rubio al salir de Palacio Nacional en un Cadillac recibió seis disparos, uno de ellos rozó por su mejilla derecha provocándole una herida facial de por vida. El hecho destruyó la carrera política y moral del recién electo Jefe de Estado, que padeció sicosis por el atentado. 

 

 

 

Lázaro Cárdenas

De Lázaro Cárdenas podría decirse que también tuvo salud de roble. Desde su inicio como mandatario conservó su costumbre provinciana de desayunar fruta, huevos y café después de nadar en una piscina de agua fría, así como montar a caballo y realizar largos recorridos a las comunidades más desprotegidas, viviendo 75 años hasta que fue víctima de cáncer en la sangre producido probablemente por un lunar melanoma ubicado en la comisura labial. 

 

Manuel Ávila Camacho

Don Manuel, obeso.

Manuel Ávila Camacho, el último militar en ocupar la presidencia, sobrevivió a un atentado dentro de Palacio Nacional. El atacante resultó ser un teniente militar religioso, y gracias a que el presidente usaba un chaleco antibalas el disparo no le lastimó en lo mínimo. Sobre Miguel Alemán tampoco hay muchos detalles respecto a su salud durante su presidencia y por suerte no sufrió atentados. Falleció a los 83 años víctima de un ataque al corazón.

Adolfo Ruiz Cortines

Adolfo el abuelito

Adolfo Ruiz Cortines es de los presidentes más longevos; tenía 63 años cuando ocupó el cargo el 1 de diciembre de 1952 y semanas después fue sometido a una apendicectomía de la que se recuperó satisfactoriamente. El estado de salud del presidente se mantuvo en secreto, siendo operado en el interior de su domicilio, probablemente para no alarmar a la opinión pública de un mandatario enfermo que apenas tomaba funciones. 

 

Adolfo López Mateos

Adolfo, guapo pero enfermizo

El carismático Adolfo López Mateos quien pasó gran parte de su sexenio en giras presidenciales, además de ser fumador activo padecía fuertes dolores de migraña que curaba con puñados de aspirinas. En noviembre de 1965, se le diagnosticaron siete aneurismas intracraneales. Pronto se le paralizó el párpado izquierdo y perdió la visión de ese ojo. Poco a poco empezó a perder movilidad de su cuerpo, hasta caer en coma en 1967, permaneciendo así dos años más hasta su muerte en 1969.

Gustavo Díaz Ordaz hace guardia de honor en la tumba de Manuel Ávila Camacho

  Es el expresidente que murió más prematuramente finalizando su mandato, por causas naturales evidentemente.

 

 

 

 

Gustavo Díaz Ordaz y sus sucesores

Gustavo Díaz Ordaz fue operado de un desprendimiento de retina del ojo derecho – supuestamente después de haber recibido una fuerte cachetada de Irma Serrano -. Tuvo asma bronquial y padeció cáncer de colon que terminó con su vida en julio de 1979. Su sucesor Luis Echeverría, continúa entre nosotros con la saludable edad de 99 años, únicamente con padecimientos renales e infecciones respiratorias que han sido controladas. José López Portillo, otro de los que durante su sexenio mantuvo su salud estable, padeció diabetes y hasta 1994 que sufrió un infarto cerebral dejándolo hemipléjico y falleciendo de una neumonía en el año 2004.

Sobre Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo no hay mucho que decir respecto a su salud, salvo el último que se sometió a una microcirugía en la rodilla derecha por jugar tenis con un atleta profesional. El primer presidente del nuevo milenio y primer panista, Vicente Fox llegó a padecer depresión durante su mandato, siendo todavía un secreto a voces su gran dependencia a tomar antidepresivos y al respaldo de su esposa Marta.

Este texto concluye con el humilde aporte de demostrar lo mortales que pueden ser los que parecen inmortales y sobre la importancia de cuidar la salud. Usemos todos cubrebocas.

Asterión

 

 

 

 

 

 

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Fidencio, el milagroso

Una Reina para siempre, Isabel II en México 

Yuri Knórozov, el ruso que descifró los misterios mayas

¿Qué relación hay entre la República Mexicana y Rusia? La diplomacia entre ambos países es cordial desde 1890 y, aunque durante el siglo XX hubo algunos desacuerdos, ha existido más cooperación mutua que diferencias. Desde ser el primer país en el continente americano que reconociera a la Unión Soviética hasta que el representante oficial de Lenin visitara tierras mexicanas para la toma de posesión del gobernador socialista Felipe Carrillo Puerto, la relación bilateral ha marchado por buen camino pese a la enorme distancia que separa a ambos países.

Uno de los hitos más representativos de esa colaboración perpetua es la siguiente: ¿Sabías que un ruso etnólogo fue el encargado de descifrar el misterio de la escritura maya, siendo todo un acontecimiento científico del siglo XX? Y lo más sorprendente, ¡lo hizo sin conocer México ni Centroamérica! ¿Cómo lo hizo? Hay toda una historia detrás de ello.

Привет, я Юрий Кнурозов

Como ratón de biblioteca

Desde el siglo XIX, los jeroglíficos mayas fueron un enigma para estudiosos de esta cultura precolombina. Pese a que varios investigadores lograron tener acercamientos en el desciframiento de los numerales y el calendario maya, no hubo un consenso científico que demostrara del todo el significado de los signos.

Yuri Knórozov fue un lingüista, etnólogo e historiador que nació en 1922 y gran parte de su vida se desarrolló durante el auge y ocaso de la Unión Soviética. Muy joven participó en la Segunda Guerra Mundial y después se volvió un académico prominente en el área de la lingüística y etnología. En su infancia mostró ser muy brillante; era aficionado de la lectura, tocaba violín y poseía una imaginación que le permitía dibujar animales imaginarios. Sus padres promovieron su inteligencia al enseñarle a escribir con las dos manos. En el núcleo familiar era el hijo menor y creció en la provincia de la antigua Unión Soviética  que hoy conforma Ucrania.

Tan guapo

En la mayoría de las fotografías como adulto, posa con un perfil serio poco amigable y que simula carecer de sentimientos. Pero en realidad poseía un gran sentido del humor, adoraba a los gatos y sobre México se refería así: “En mi corazón siempre seré mexicano”, frase que dijo al recibir la más alta condecoración que el gobierno entrega a un extranjero; la Orden del Águila Azteca.

Su génesis profesional se remonta cuando intentó ingresar a la Facultad de Medicina aunque posteriormente estudia la carrera de Historia en la Universidad de Járkov. Sin embargo, dejó sus estudios inconclusos cuando comenzó la Segunda Guerra, a la que se enlistó a los 19, estando activo durante cuatro años en el ejército.

Sobre su participación durante la guerra hay versiones confusas. Una es que debido a que era un recluta enfermizo, ejerció la docencia dentro del ejército ruso y se dedicó a cavar trincheras, por lo que no estuvo al frente del campo de batalla. Otra versión señala que fue miembro del batallón 580 de la artillería pesada, siendo de los primeros soldados soviéticos en entrar a la ciudad de Berlín cuando se producía su caída en mayo de 1945. Sea cual sea la versión real de su participación, fue durante su periodo como recluta que tendría el primer acercamiento con la cultura maya.

Una vez finalizada la guerra, Knórozov abandona el estudio de la historia  y se dedica a estudiar etnografía en la Universidad de Moscú, allí se especializa en egiptología, lenguas antiguas y chamanismo oriental.

¿Cómo fue que desde un escritorio, atrapado en la Unión Soviética en el contexto de la Guerra Fría logró descifrar los códices sin conocerlos directamente? Empecemos por conocer como fue que conoció los jeroglíficos mayas.

Inicios del estudio de los jeroglíficos

Estudioso

Durante el avance soviético a la capital de Berlín, antes de la rendición del ejército alemán, la ciudad se encontraba en un caos generalizado, con algunos edificios en llamas y confusión por doquier. La Biblioteca Nacional tenía fuego en su interior. Según se creía, Yuri Knórozov entraría al edificio para rescatar los dos únicos ejemplares que tuvo a su alcance. Uno era la icónica obra de fray Diego de Landa, la Relación de las cosas de Yucatán y el otro una edición facsimilar de Los Códices Mayas. Ambos libros los guardó como botín de guerra para luego regresar al combate. Esta fue una primera versión del encuentro de dos mundos – el de Knórozov y el de los mayas- , pero años después él mismo desmentiría el suceso: “Es una leyenda. No hubo ningún incendio. Las autoridades alemanas prepararon la biblioteca para su evacuación y para llevarla, supuestamente, a los Alpes, en Austria. Los libros colocados en cajas estaban en medio de la calle. Entonces escogí dos.”

El interés profundo de Knórozov por el estudio de los jeroglíficos nació mientras recolectaba bibliografía para un ensayo, y dentro de esa búsqueda encontró un artículo científico que llamó su atención. Se trata de “El desciframiento de las escrituras mayas, ¿un problema insoluble?” De Paul Schellhas, un investigador alemán de la cultura maya. En este texto se mostraba a manera de conclusión el enorme reto que implicaba descifrar los códices mayas, pero el autor logró ubicar gráficamente a los dioses y deidades. Tal artículo resultó para Knórozov un reto importante, por lo que decidió abandonar sus proyectos egipcios y adentrarse enteramente al estudio de la escritura maya.

En un primer momento colegas y docentes de la Universidad de Moscú desestimaron el nuevo proyecto de Knórozov, creyendo irrealizable que en su calidad de extranjero, sin conocer la región del sur de México y ni siquiera hablar español lograría entender los códices. Únicamente recibió el apoyo de su maestro el arqueólogo Serguéi Tókarev.

 

Abocándose a la lectura

La travesía del ahora etnólogo mayista tardaría una década, y se dedicaría no solo a descifrar los códices, sino también en adentrarse en la vida y obra de fray Diego de Landa, quien pasó a la historia como el fraile que quemó valiosos códices y objetos de culto para los mayas por considerarlo herejías y encargado de evangelizar a la fuerza a los indígenas. Knórozov le daría la vuelta a la polémica de De Landa, ya que argumentaría que lo que hizo fue bajo la presión de sus superiores y de los conquistadores que tenían interés económicos en la región. Fue así que después se dedicó a reconstruir la historia de los mayas en su emblemática obra Relación de las Cosas de Yucatán.

El trabajo de Knórozov como lingüista no solo se dedicó a estudiar los signos, sino que fue más allá al aprender español y conocer la historia de la cultura maya. Quizá lo más sorprendente de esta tarea lingüística fue el hecho de que Knórozov no conocía a México, ni había visto a los documentos en vivo ni las inscripciones y no lo hizo hasta el final de su vida, casi 40 años después de haber descifrado los códices.

Por obvias cuestiones políticas del bloque soviético y el contexto de la Guerra Fría, Knórozov no logró tener permiso para salir de su país a estudiar físicamente los códices. Solo en una ocasión tuvo la oportunidad para impartir una conferencia maya en Copenhague. Pese a la gran distancia e incomunicación con el mundo occidental, para nuestro lingüista no hubo impedimento para estudiar y resolver el lenguaje maya. En una entrevista Knórozov declaró: «Yo soy un científico de despacho. Para trabajar con los textos no es necesario retozar sobre las pirámides” Toda la información impresa en facsímiles los recibió desde París, Madrid y la ciudad alemana Dresden.

El método Knorozov

La gran diferencia con los otros científicos que trataron de interpretar los signos mayas es que eran arqueólogos y trataban de dar una equivalencia de los signos mayas con el alfabeto. Cosa que inmediatamente desechó Knórozov, pues en su calidad de lingüista sabía que cada signo tenía un valor vocal diferente, siendo un sistema silábico. Fue así que realizó un sistema estructural para identificar la frecuencia con la que se repetía un signo dentro de un texto, llegando a existir hasta 355 tipos distribuidos entre fonéticos y morfémico-silábicos. Knórozov llegó a declarar confiado que cualquier código y sistema elaborado por un ser humano podría ser resuelto por otro humano, por lo que nunca desistió de su labor.

¿Es porque soy soviético?

Todo un bohemio

Pese a sus grandes avances en el terreno de los estudios mayas, el gran lingüista fue menospreciado por diversos comités académicos occidentales. En 1950, el también mayista británico Eric Thompson, principal referente de los estudiosos del tema, publicó su obra Escritura jeroglífica maya: una introducción, en la que negaba el fonetismo de los mayas. Dos años después,  Knórozov refutaría esa teoría en su ensayo: “La escritura antigua en América Central”, el cual fue publicado en una revista de la URSS. Su aporte fue cuestionado y poco tomado en cuenta, sobre todo por provenir de las cúpulas científicas soviéticas cuando la fobia comunista estaba al por mayor. Una de las tantas críticas que recibió es ser declarado un propagador marxista y farsante. Pese a los ataques, Knórozov nunca desistió y continuó enviando a congresos europeos sus avances de sus estudios mayas.

Fue hasta 1970 que por fin alcanzaría el reconocimiento merecido, siendo su método de descifrado aceptado y aplicado por todos los mayistas, llegando a ser considerado como un gran progreso científico del siglo XX. Sus estudios sirvieron como base para realizar nuevas excavaciones arqueológicas y describir la historia de la Zona de Palenque en Chiapas, solo por mencionar un ejemplo de lo importante que fue su método de traducción. Sus investigaciones tuvieron gran relevancia en la Unión Soviética, promoviendo que muchos estudiantes y nuevas generaciones se interesaran sobre el tema.

¡Por fin pudo conocer a los mayas!

Turisteando

Ante la disolución de la Unión Soviética, tuvo la oportunidad de salir en el año de 1990. Primero visitaría Guatemala y conocería las zonas arqueológicas de Tikal y Uaxacatán, recibiendo distinciones oficiales por parte del gobierno guatemalteco. Tikal fue uno de los centros ceremoniales más importantes de los mayas y, una vez allí, Knórozov quedaría contemplativo ante la inmensidad de la zona. En 1994 por fin conocería México, visitando los sitios arqueológicos más importantes: Palenque, Bonampak, Teotihuacán entre otros. A partir de la década de los 90 las visitas a nuestro país fueron muy frecuentes y, un año después, en 1995 sería condecorado con la Orden Mexicana del Águila Azteca, por sus enormes aportaciones al estudio de la cultura maya. Tristemente solo cuatro años más tarde, moriría en San Petesburgo a los 79 años, lugar desde donde un escritorio descifró el gran misterio maya que perduró más de cinco siglos sin resolver.

Asterión

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Fidencio, el milagroso

Fidencio, el milagroso

México posee una enorme efervescencia religiosa; cerca de un 80% de mexicanos practican el catolicismo. Además, no es extraño que los creyentes, antes de católicos, existan los que se declaran primariamente guadalupanos o fieles seguidores de las enormes figuras de resina del apóstol San Judas Tadeo. La República Mexicana es gran devota de las vírgenes, santos y personajes milagrosos que aparecen en sueños, milagros y tortillas. Entre tanta divergencia, hay un ser maravilloso, sobrenatural, y prodigioso que hoy en día, continúa siendo un misterio, un desconocido para la Iglesia Católica y creador de todo un movimiento religioso. Se trata de El Niño Fidencio, un curandero mexicano, que radicó en el poblado de Espinazo, al noroeste del estado de Nuevo León a principios del siglo XX. Practicaba métodos de sanación poco usuales, siendo muy popular entre la población marginal del norte de México y que llegó a recibir, según testimonios, a cerca de 30 mil personas en su santuario. 

El Niño, trabajó insaciablemente entre 1920 y 1938, atendiendo a enfermos que esperanzados, acudían para ser curados de todo tipo de enfermedades y dolencias, desde simples dolores de muelas a extirpación de tumores benignos. No cobraba por sus servicios, solo pedía ayuda para atender más enfermos y donativos en especie. Su popularidad fue tan grande, que un presidente de la república acudió a visitarlo para tratarse de una supuesta lepra. Fidencio murió a los 40 años de edad  por un supuesto agotamiento crónico; se dice que él ya había presagiado su muerte y advirtió que regresaría a los tres días, por lo que pidió no ser sepultado inmediatamente. Desafortunadamente, no volvió a la vida pero continua presente en el corazón de sus seguidores quienes aún “interactúan” con su presencia espiritual dando origen a las diferentes manifestaciones del fidencismo. Pero, ¿quién fue verdaderamente El Niño Fidencio? ¿Por qué se le denominaba como niño siendo un adulto mayor que vivió cuarenta años? ¿Quién fue el presidente que acudió a visitarlo? ¿Cuál es su legado en la actualidad?

 

Su nombre completo fue José de Jesús Fidencio Constantino, y nació el 18 de noviembre de 1898 en el Rancho de las Cuevas, en el municipio de Iramuco, Guanajuato. Quedó huérfano de padre y madre cuando tenía solo 10 años de edad. 

Según anécdotas, Fidencio tuvo una infancia difícil, por su prematura orfandad, pero muy pronto fue apadrinado por Enrique López de la Fuente, un ex coronel villista que se hizo cargo de él y lo llevó a una ranchería que administraba en el poblado de Espinazo, para que Fidencio se dedicara a las labores domésticas. La ranchería donde vivía era propiedad de un empresario alemán de nombre Teodoro Von Wernich, espiritista y letrado. Fidencio llegó a Espinazo al inicio de la década de 1920, proveniente de Guanajuato. Hasta ese momento solo había cursado el tercer año de primaria, es decir, no contaba con ningún estudio referente a la medicina, cosa para nada extraña pues en ese momento México seguía recuperándose de los estragos que dejó la Revolución Mexicana. Se identificaba como un ferviente católico y gran devoto de la Virgen de Guadalupe. 

Inicios como curandero 

Los relatos orales narran que Fidencio tuvo un sueño; en un pirul grande ubicado en la 

entrada de la ranchería,  el mismísimo Jesucristo le decía que poseía un gran don de la 

curación y tenía que aprovecharlo. Fue a partir de entonces que a mediados de la década de 1920, siendo peón de la ranchería, comenzó a ayudar a trabajadores con sus dolencias, a socorrer a mujeres durante el trabajo de parto, y a curar enfermedades con herbolaria que tenía a su alcance. A los 27 años comenzó a desarrollar popularmente sus poderes como taumaturgo , y el reconocimiento llegó cuando el alemán dueño de la hacienda donde vivía, Teodoro von Wernich, fue diagnosticado de una extraña enfermedad casi incurable. Fidencio con sus poderes milagrosos, logró curar por completo a su patrón, y como agradecimiento por sanarlo, el alemán dejó convertir su ranchería en un sanatorio, y difundió la noticia de “Fidencio el milagroso” a los alrededores del poblado, llegando a congregar posteriormente a miles de personas diariamente en busca de una cura a sus problemas de salud.

Existe otra versión, donde se dice que el señor Wernich sufrió severas picaduras de hormigas rojas en las piernas, y que los doctores no tenían más opción que amputar ambas extremidades. Fidencio intervino prometiendo que él lo curaría, y lo hizo con un remedio hecho con tomates combinados con hierbas y así fue como logró sanar a su patrón. Esto lo cuenta Fabiola López de la Fuente, actual rectora de la Iglesia Fidencista. Se dice que también, curó a la esposa del señor Wernich, quien en ese momento estaba embarazada con complicaciones por el acomodo del niño, y Fidencio procedió a poner en su lugar al bebe y pudo nacer sin problemas.

¿Por qué el sobrenombre de El Niño? 

Para muchos de los seguidores del fidencismo, Fidencio no dejó de ser nunca un niño, debido a la inocencia característica de un infante, tal como su voz aguda y aniñada; sus rasgos faciales, su pureza y castidad digna de un santo así como el trato siempre amable que mantenía con sus pacientes. Lo cierto es que está documentado que Fidencio padecía del síndrome de Klinefelter, un trastorno genético en el que los varones nacen con un cromosoma X de más, y eso provoca bajos niveles de testosterona, poco bello facial, nula producción de esperma y un mal desarrollo de los genitales. Esta información la sostiene el historiador Fernando Garza Quiroz en su libro El Niño Fidencio y el Fidencismo. Hay testimonios orales que mencionan haber visto los genitales del Niño Fidencio cuando se bañaba, siendo estos miembros subdesarrollados. Según se dice además, Fidencio tenía el paladar hundido, de una forma que asemejaba una cruz, lo que provocaba su timbre característico de voz y que a su vez utilizaba para hacer moldes con su paladar hechos con masilla o resina, que bendecía y ponía a los enfermos como método curativo.

 

Fidencio era todo un personaje, le fascinaban las fotografías y tenía un fotógrafo particular; utilizaba túnicas tal cual apóstol, y caminaba descalzo. Tenía una gran amor por los animales y mucha simpatía con allegados y desconocidos, quienes tuteaba como “madrina” o “padrino”. En el año de 1928, el fotógrafo y periodista Gustavo Casasola acudió a visitarlo y registrar una serie de imágenes donde gusta de posar solo o en compañía de algún enfermo realizando curaciones

Métodos de curación más populares

Como se mencionó desde un principio, la popularidad del Niño Fidencio se debe a sus inusuales métodos de curación, así como la gran cantidad de creyentes que llegó a sanar. Se dice que realizaba jornadas completas de 22 horas diarias o hasta dos días continuos de trabajo. Dentro de sus milagros más populares están los siguientes: 

Operaciones de cataratas, partos con cesáreas y extirpación de tumores con vidrios. Se dice que rompía botellas al instante y analizaba los pedazos, hasta encontrar alguno que pudiera servirle. Hervía el bisturí improvisado en agua y procedía a operar. Cabe destacar que no aplicaba ningún tipo de anestesia.  Algunos de estos tumores quedaron para su exhibición dentro de frascos en su casa en Espinazo que actualmente cumple como mausoleo y centro religioso 


Curación de mudos, minusválidos y personas con parálisis en una especie de Columpio Mágico. A un costado de su casa, donde atendía a la mayoría de los enfermos existía un columpio común y corriente, pero el milagro consistía en sentarse junto con el enfermo y balancearse hasta llegar a una altura considerable. En algún punto el paciente comenzaría a gritar, caminar o moverse con libertad, habiéndose curado de su enfermedad.

Curaciones masivas. Cuando había grandes conmemoraciones de pacientes esperando ser aliviados, El Niño Fidencio se paraba sobre el pirul donde tuvo la visión de Jesucristo, y desde allí arrojaba fruta, cacahuates o se arrojaba a sí mismo tal cual estrella de Rock & Roll. Los pacientes al recibir tan particular unción se curaban.

Manejo de problemas mentales. Tenía otros métodos peculiares para curar la esquizofrenia o cualquier enfermedad de la mente. Fidencio tenía un puma desdentado  sin garras, el cual tenía resguardado en una habitación de algún punto de su casa. El paciente encerrado con el puma y por el susto se provocaba alguna reacción milagrosa, que curaba hasta los que no podían hablar.

Fidencio ortodoncista. Curaba dolores de muelas y problemas bucales usando unas pinzas comunes y sin poner anestesia.

 

Lago de lepra. En un famoso estanque de lodo milagroso El Niño Fidencio bañaba a leprosos y a enfermos cutáneos, y estos sanaban. El actual estanque aún sobrevive en la actualidad y es utilizado por los fieles fidencistas quienes acuden a bañarse para sanar dolencias

 

Visita del presidente Plutarco Elías Calles 

El 8 de febrero de 1928, el Presidente de la República a bordo del Tren Olivo acudiría a visitar a Fidencio. Según versiones, fue una simple visita por la enorme popularidad del curandero, y aprochechando que el presidente se encontraba cerca de la región en una gira acudió al santuario. Otras versiones señalan que el presidente Calles acudió a tratarse una supuesta lepra que comenzaba a aquejarlo. 

El caso es que la recepción de los pobladores de Espinazo fue excepcional y digna de una visita oficial a cualquier otra autoridad gubernamental. Según noticias, la reunión entre Calles y Fidencio fue de carácter privado, donde el curandero explicaba los métodos que realizaba y su cercanía con Dios. Otra versión menciona que el Presidente de la República acudió al taumaturgo por una enfermedad que acechaba su piel. Según relatos de la prensa, se dice que la consulta duró tres horas, el Niño analizó el cuerpo desnudo del mandatario hasta que determinó que tenía ataxia -una curable enfermedad muscular -, y con un baño de fomentos y miel logró quitar los malestares. Sería complicado descartar una versión de la otra pero lo que sí hay que destacar es la gran relevancia nacional que El Niño llegó a tener en su momento.

Un corresponsal de San Luis Potosí el Periódico Acción con fecha del 14 de febrero de 1928, recogió un supuesto fragmento de una de las conversaciones entre Fidencio y Calles: “Nunca he rezado – añadió textualmente el niño- pero mi instinto me hace sentir a Dios con todas mis fuerzas del alma, y él me ayuda a sacar a mis semejantes de las garras del dolor. El señor Presidente de la República sonrió complacido ante la simplicidad del taumaturgo, y le estrechó la mano afectuosamente, así como a todos sus acompañantes. (…) El señor presidente permaneció seis horas en Espinazo, conversó con enfermos y a las 23 horas llegó a Paredón para continuar su viaje rumbo a Saltillo, desde donde continuaría a México. 

Muerte y legado

Fue el 19 de octubre de 1938 que el Niño Fidencio, víctima del agotamiento por sus 

ininterrumpidas consultas a los desahuciados que peregrinaban para verlo murió desplomándose repentinamente. Él mismo había presagiado su muerte y días previos pegó en los marcos de las puertas de Espinazo listones negros. Los testimonios dicen que pidió a sus fieles no ser sepultado inmediatamente, pues regresaría, lo que se interpretó a un último milagro similar al de la resurrección de Jesús. Pasados los tres días, y con el cuerpo “intacto”, fue enterrado en el interior de su casa que en la actualidad funge como mausoleo y centro religioso. Esa resurrección quizá no fue en carne como se esperaba, y si en espíritu como sostienen los seguidores del fidencismo, pues el Niño a través de oraciones y cánticos llega a poseer a sus fieles y se manifiesta en sus cuerpos, para que ellos sigan con su labor de realizar curaciones. 

Estos neo-curanderos auto denominados cajitas , a través de prácticas médico-religiosas continúan con el legado de Fidencio Constantino. La influencia es tal que existe la llamada Iglesia Fidencista, que imita acciones y ritos de las Iglesia Católica, mas continúa siendo desconocida y catalogada como una institución anti-clerical. Este 19 de octubre se cumple un aniversario luctuoso más y se celebra con fiesta y algarabía en el poblado de Espinazo, donde siguen acudiendo fieles fidencistas de distintas partes de México y de Estados Unidos.

– Asterión

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La reina en el autobús

La Corona Inglesa en México

Este año la soberana británica cumplió 94 años de edad. Durante su longevo mandato de casi siete décadas ha realizado innumerables visitas oficiales en calidad de representante del Reino Unido. Su primera visita a Latinoamérica fue en 1968, visitando Brasil y Chile y siete años después pisaría por primera vez tierras mexicanas.

La Reina Isabel y el consorte Felipe de Edimburgo visitaron México en dos ocasiones. La primera en 1975, siendo el anfitrión el presidente Luis Echeverría y ocho años después, en 1983 en el sexenio de Miguel de la Madrid. Ambas visitas estuvieron repletas de grandes atenciones de los anfitriones mexicanos a la pareja británica, desde recorridos por mercados populares, charrerías y la imprescindible hora del té. Aunque también hubo momentos fuera del protocolo y llenos de autenticidad espontánea, como la intromisión de perros callejeros durante los recorridos a pie, y el hecho de que una de las comidas oficiales ofrecidos a la Reina fuera recalentado. Además hay un mito sudcaliforniano de que una de las perlas de la corona proviene de mar paceño. Y para variar ¿Sabías que al monarca fue espiada por agentes mexicanos? Conozcamos los episodios más sobresalientes de estas dos visitas de la eterna Isabel a México

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Llévele marchanta

La visita de 1975 fue todo un acontecimiento nacional, ya que era la primera ocasión que una autoridad británica pisaba México. El itinerario de la reina consistiría en arribar al puerto de Cozumel, volar a la Ciudad de México, después visitar Guanajuato, Oaxaca, y partir del puerto veracruzano. El arribo a tierras mexicanas fue el 24 de febrero con un elegante retraso de siete minutos entre un clima nublado tropical que impedía la llegada del yate real Britannia al puerto mexicano. Pronto Isabel II y Felipe de Edimburgo junto con su comitiva fueron trasladados en avión a la capital mexicana, donde esperaba el presidente Luis Echeverría y su esposa María Zuno.

La recepción en la Ciudad de México fue impresionante, “nunca había visto tanta gente en las calles” fueron palabras de la monarca británica ante la colosal presencia de mexicanos Primero fue recibida en el hangar presidencial por Echeverría y la primera dama Zuno. De allí, partieron por un recorrido en un coche descapotado por las calles de la ciudad, entre aplausos, saludos y gritos del público. Una vez en el Zócalo, como acto de bienvenida se formaban palabras como “Elizabeth” “Viva Reina Isabel II” con mosaicos de palabras realizados por niños. También se formaban los rostros del presidente y la reina, así como caracterizaciones de Charles Chaplin y Cantinflas, en señal del hermanamiento de ambos países. Para la invitada, el espectáculo visual, y la cálida acogida de los ciudadanos fueron excepcionales, así como también la contaminación del Valle de México, tema que tocó al comparar la problemática ambiental con las zonas industriales de Manchester.

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Posteriormente hubo una cena en Palacio Nacional, donde se pronunciaron discursos de cooperación entre México e Inglaterra, y una orquesta interpretó piezas europeas y canciones populares mexicanas. Hay una nota apócrifa donde afirma que la reina bailó La Cucaracha, lo cual es mentira ya que solo fue interpretada en una cena oficial en la embajada británica.

Isabel II y Felipe de Edimburgo se trasladarían en tren a la ciudad minera de Guanajuato, donde los invitados se maravillaron de la imponente arquitectura colonia, así como de la historia contada por monumentos como El Pípila y la Alhóndiga. En esta visita, la monarca británica tendría un mayor acercamiento con la gente, ya que debido a lo angosto tamaño de las calles, los ciudadanos pudieron saludar de mano a Isabel II. Dicho acto estaba fuera del protocolo, pero la reina sin inmutarse saludó a las personas que estuvieron cerca, incluso a los cuadrúpedos vagos que deambulaban por allí. Posteriormente de admirar la imponente fachada de la Universidad de Guanajuato se trasladó al Mercado Hidalgo donde saludó a mujeres comerciantes y fue llenada de obsequios, desde artesanías a antojitos típicos de la región.

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Para despedirse de la ciudad, a la pareja británica se le ofreció una comida en una prominente hacienda de la ciudad, en donde se comió pipián, – comida típica mexicana que ya había degustado en Londres en un banquete ofrecido por Echeverría meses antes–. Lo curioso de este evento es que los alimentos fueron recalentados, ya que el pipián había sido preparado previamente en la ciudad de León.

El siguiente destino fue hacia el sur, esta vez en avión, donde Isabel II visitaría las ruinas de Monte Albán. Según sus palabras, tenía tanta curiosidad de conocer este sitio, ya que había leído sobre él. De acuerdo con reporteros, la pareja británica gastaría 200 000 mil pesos en artesanías, desde vestidos, joyas, cerámica y más joyas. Fue invitada a una exhibición en el Palacio de las Artesanías de Oaxaca, en donde no dejó de preguntar por los productos, su precio y su equivalente a libras esterlinas. Esos fueron los sucesos más relevantes durante su primera estancia.

La segunda visita de la Reina Isabel fue en 1983, siendo el anfitrión Miguel de la Madrid. En esta segundo encuentro la reina visitó tres ciudades portuarias y además fue seguida por espías mexicanos comisionados por el presidente. ¿Qué fue lo más relevante que hizo la monarca y que relacionaba al gobernador Cuauhtémoc Cárdenas?

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Vamos por partes. Isabel II y su real comitiva, acompañada siempre del príncipe Felipe de Edimburgo arribaron esta vez a las costas de Acapulco en su emblemático yate Britannia. Allí sería recibida por Miguel de la Madrid. Esta vez, la visita oficial no tendría como escala la Ciudad de México.

Después de actos de bienvenida protocolarios y recorridos oficiales, la soberana y su comitiva acudieron al municipio de Lázaro Cárdenas en Michoacán. En todo momento, los espías de la ahora extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), siguieron los pasos de la reina e informaron con detalle de sus actividades. La razón principal se debía para evitar disturbios de grupos comunistas. Algunos grupos y organizaciones políticas, sobre todo de izquierda, calificaron de “visitantes indeseables” a la pareja inglesa real. El Partido Socialista Unificado de México y el Partido Mexicano del Trabajo organizaban mítines y marchas condenando la visita. Una de las razones declarada por uno de los líderes de la protesta es que México, como país soberano e independiente desde el siglo XIX, no reconoce títulos nobiliarios desde la época de Benito Juárez. Incluso hubo intenciones de reclamar el imperialismo inglés, por el reciente despojo de las Islas Malvinas pertenecientes a Argentina. Todos los reclamos fueron prontamente suprimidos por lo que la visita real no tuvo mayor inconveniente.

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Quizá lo más relevante que encontraron los espías, o como un intento de llenar un forzoso informe de actividades, fue la invitación a tomar el té de Cuauhtémoc Cárdenas. “A las 17:10 horas, la reina y sus acompañantes arribaron al muelle fiscal para posteriormente abordar el Yate Britannia donde tomó té con el gobernador del estado, el secretario de Relaciones Exteriores, el director de Sicartsa y el presidente municipal de esta localidad” citaba el espía en el informe de la DFS. Después de la histórica tradición, que duró aproximadamente 40 minutos, la comitiva real se trasladó a las costas de Puerto Vallarta para continuar con su recorrido.

No es novedad que en la reina sea espiada en México. En la primera visita con Echeverría como anfitrión, espías se encargaron de seguir cualquier movimiento de la realeza inglesa, quizá como un intento de ser los mejores anfitriones o encontrar algún plan secreto de expansión imperialista.

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En esta segunda visita, la pareja real tuvo un destino más con un motivo especial. El 22 de febrero arribaron a las costas de La Paz, del estado de Baja California Sur; allí fueron recibidos por el gobernador de la entidad Alberto Alvarado Arámburo y su esposa María Soto. Al igual que ocurrió en Guanajuato años antes, el recorrido a pie de la Reina Isabel estuvo acompañado por innumerables ciudadanos que caminaban a metros de los invitados, mostrando su admiración y agradecimiento por escoger la ciudad de La Paz como su último destino a visitar. La visita oficial estuvo repleta de las atenciones acostumbradas por parte de las autoridades mexicanas, pero el motivo principal de visitar la península paceña se debe al interés de investigar el origen de una de las perlas que posee la Corona Británica, extraída del Mar de Cortés hace más de un siglo. Según se cree, la corona heredada por Eduardo VII, se encuentra una enorme perla del tamaño de un limón que fue extraída en 1883 de una madreperla ubicada en la isla paceña del Espíritu Santo. Isabel II solo quiso conocer el origen de una de las joyas más llamativas de su corona, llamada irónicamente “Great Lemon” por lo que escogió como último destino esta ciudad costera que da hacia el famoso Mar de Cortés.

Estos fueron algunos de los momentos más relevantes o highlights de la Reina británica a tierras mexicanas. ¿Cuál es tu favorito?

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-Asterión

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El brazo perdido de Álvaro Obregón

El brazo perdido de Álvaro Obregón

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Don Álvaro Obregón, Presidente

¿Qué tienen en común  Miguel de Cervantes, autor de El Quijote de la Mancha y Álvaro Obregón, presidente de México de 1920 a 1924? Que ambos personajes eran mancos, perdiendo sus extremidades en el campo de guerra; el escritor universal en la Batalla de Lepanto, y Obregón en la de Celaya. Quizá la comparación es inexacta y equívoca, pero relevante en un punto; muchos se extrañan de la carencia de la mano de Cervantes, siendo un dato quizá olvidado o sin importancia, mientras que Obregón es ampliamente recordado por perder su brazo durante la Revolución Mexicana, llegando a tener incluso hasta un mausoleo para ser exhibida como reliquia. Pero antes de durar más de 70 años sin descanso bajo tierra, incinerada por los familiares del caudillo sonorense, la extremidad pasó por una serie de aventuras dignas de contar.

Álvaro Obregón fue uno de los caudillos más reconocidos del periodo revolucionario mexicano, que presuntuosamente -pero acertadamente- aseguraba ser el único que no conocía la derrota. Peleó contra Victoriano Huerta, venció a Pascual Orozco, peleó contra los yaquis, le ganó a Pancho Villa, traicionó a Venustiano Carranza y se encaminaba a ser por segunda ocasión presidente de México. Fue de los hombres más populares de la década de los 20’s, cambiando las armas y el uniforme militar por los smokings negros y sombreros de bombín. Su aspecto físico había cambiado mucho; de tener un cuerpo esbelto subió notablemente de peso, pero siguió conservando la robustez que lo caracterizaba. El cambio más significativo fue la pérdida del brazo derecho, que sucedería en el segundo día de la Batalla de Celaya, contra las fuerzas de la División del Norte.

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Álvaro Rechoncho

 

El último encuentro armado masivo entre fuerzas antagónicas revolucionarias se daría en el estado de Guanajuato. Por un lado estaba Francisco Villa -aconsejado por el experimentado y militar de carrera Felipe Ángeles- quien poseía una arrolladora fuerza de caballería. Defendiendo la plaza estaba Obregón, con un ejército más disciplinado y menos numeroso. Las estrategias de ambos generales eran muy opuestas. Villa apostaba por el arrojo como táctica de guerra – Ángeles sugería lo contrario, pero no fue escuchado –; mientras Obregón optaba por la estrategia del contraataque y sorprender al enemigo con trincheras. La victoria de dicho encuentro sería para el Ejército Constitucionalista, pero el general Obregón se llevaría la peor parte.

Según un informe médico, Obregón sufrió un impacto de proyectil de cañón, lesionando su codo y desarticulando el brazo del antebrazo, siendo trasladado en los innovadores trenes quirófano de las fuerzas constitucionalistas.  La operación la realizarían los cirujanos Senorio Cendejas, Heberto Alcázar y Enrique C. Osorno, este último sosteniendo el miembro amputado. El mismo Obregón narraría el suceso:

“Faltaban unos veinticinco metros para llegar a las trincheras, cuando en los momentos en que atravesábamos un pequeño patio situado entre ellas y el casco de la hacienda, sentimos entre nosotros la súbita explosión de una granada, que a todos nos derribó por tierra. Antes de darme exacta cuenta de lo ocurrido me incorporé, y entonces pude ver que me faltaba el brazo derecho, y sentía dolores agudísimos en el costado, lo que hacía suponerlo desgarrado también por la metralla. El desangramiento era tan abundante, que tuve desde luego la seguridad de que prolongar aquella situación en lo que a mí se refería era completamente inútil, y con ello sólo conseguiría una agonía prolongada y angustiosa, dando a mis compañeros un espectáculo doloroso. Impulsado por tales consideraciones, tomé con la mano que me quedaba la pequeña pistola ‘Savage’ que llevaba al cinto, y la disparé sobre mi sien izquierda, pretendiendo consumar la obra que la metralla no había terminado; pero mi propósito se frustró debido a que el arma no tenía tiro en la recámara”.

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Obregón en recuperación

 

Hay versiones que señalan que fue el mismo Felipe Ángeles quien lanzaría la granada que volaría el brazo de Obregón. Lo que es cierto es que pese haber sufrido esa baja sensible, el Ejército Constitucionalista arrollaría a las fuerzas villistas. La recuperación del mal apodado Manco de Celaya, ya que la batalla se libró en Santa Ana del Conde, fue rápida. El miembro fue ofrecido a uno de los colaboradores más cercanos de Obregón y este se la entregó a su jefe, a lo que el sonorense diría “haga con ella lo que se le antoje”. La mano y Obregón continuarían por caminos separados.

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El bracito desprendido

 

Por razones aún desconocidas, el frasco de formol donde se encontraba la mano se perdería ¿En dónde? ¡En una fiesta! Y siendo robado por una prostituta. El miembro amputado pasaría a un burdel de la avenida Insurgentes, de la Ciudad de México y allí duraría algún tiempo, Continuaba siendo un misterio como el brazo del entonces presidente de México y de los hombres más poderosos estaba desaparecido. Se dice que Obregón, arrepentido por rechazar su brazo la primera ocasión ofrecía una recompensa a quien pudiera darle informes de su extremidad.

Es muy probable que, debido a la popularidad del sonorense, el brazo era conservado como una reliquia de una alocada fanática.

La extremidad sería recuperada por Francisco Roque Serrano, sinaloense, miembro de la Secretaría de Marina y Guerra y candidato opositor contra Obregón en las elecciones de 1928, quien en un acto casi heroico, volvería a robar el miembro de la mujer que lo poseía. Es curioso como Serrano, siendo colaborador de Obregón y héroe de recuperar una parte importante de su cuerpo se convertiría en contendiente en urnas y enemigo mortal, pero eso es tema aparte.  Pese a todo, ésta fue entregada a Aarón Sáenz, otro de los cercamos al obregonismo,  quien la conservaría varios años hasta 1935.

También es curioso como mientras el brazo seguía perdido, probablemente en el burdel de Insurgentes, Obregón era enterrado en su natal Huatabampo asesinado por León Toral. Fue hasta mediados de la década de los 30’s, que Sáenz convencería al presidente Lázaro Cárdenas de hacer un monumento para el ilustre revolucionario. Cárdenas no pondría oposición y 8 años después del asesinato, se construiría el mausoleo en la colonia San Ángel. Dicho monumento parece imitar las vanguardias arquitectónicas socialistas, que en su interior en una habitación no mayor a 3 metros cuadrados, albergaba un frasco con un puño cerrado, con uñas perfectamente cortadas y vísceras revueltas al fondo. La extraña reliquia citaba desde las 7 de la mañana a las 5 de la tarde a una cantidad abundante de visitantes.

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Monumento Obregón, La Bombilla, Ciudad de México.

Casi 50 años después de que estuviera expuesta para todo público, el miembro que pasó más de una década perdido, sería incinerado y depositado en Huatabampo, donde descansaban los restos de Álvaro Obregón.

Hay historias famosas de miembros perdidos que se convirtieron en una leyenda. Para México el caso de la pierna del seis veces presidente de México, Antonio López de Santa Anna, la cual se hizo merecedora de un funeral;  y la que se cuenta hoy: el brazo derecho del general Álvaro Obregón. Estas extremidades nos muestran esa extraña fijación –y fetichismo – mexicana de rendirle culto a los miembros perdidos.

 

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-Asterión

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