El 131. La historia del último tanque tigre en funcionamiento.

Cuando pensamos en los tanques de la segunda guerra mundial, muchos aparatos vienen a nuestra mente pero, sin temor a equivocarme, el carro de combate más icónico de este conflicto es de nacionalidad alemana y lleva por nombre Panzerkampfwagen VI Tiger, o simplemente llamado Tigre y su fama no es para menos, pues desde su primera aparición en otoño de 1942 en el marco del sitio de Leningrado, dejó en claro que eran oponentes dignos de temer.

Tanque Tigre I perteneciente a la segunda división SS «Das Reich» durante la batalla de Kursk. 1943.

¿Cómo era este tanque?

58 toneladas de peso, una longitud de más de 8 metros contando el cañón, 3 metros de altura, 102mm de blindaje frontal y 82mm en los costados y la parte trasera, además de un temible cañón de 88mm, el Tiger era un vehículo que protegía con facilidad a su tripulación de 5 hombres además de causar pánico con solo su presencia, su sonido de motor tan característico quedó grabado en las mentes de todos aquellos veteranos que tuvieron la mala fortuna de cruzarse en el camino de uno de estos aparatos; empero, el Tiger tuvo muchos y severos limitantes que jugaron en su contra en más de una ocasión.

Tigre I número 142 del batallón de tanques pesados 501 del Afrika Korps

 

Sus desventajas

Las desventajas del Tiger iniciaron desde su fabricación, pues era muy complejo de producir, por lo que su cadena de ensamble requería obreros especializados y mucho tiempo de trabajo comparado con otros tanques usados por Alemania en esa misma época. En el campo de batalla tenía una autonomía de alrededor de 110 kilómetros, sumado a que cada que se recorría esta longitud requería de mantenimiento preventivo. Esto era debido a que su transmisión tendía a romperse debido a factores como el hecho de que su motor Maybach de 12 cilindros no era capaz de de darle una relación potencia/peso favorable, por lo que el destino de muchos tigres fue el de quedar abandonados tras las retiradas constantes a partir de mediados de 1943. Sin importar estos errores provenientes desde su diseño, el Tiger se fabricó de manera constante desde 1942 hasta finales de 1944, cuando las fábricas alemanas se concentraron en la producción del Tigre II, también conocido como Rey Tigre. En total, 1347 unidades del primer modelo del Tigre fueron producidas.

 

Fábrica de Tigres I en 1943.

Su papel en África del Norte

De los más de mil Tigers producidos a lo largo de la guerra, solo un puñado vieron combate en África del norte, uno de ellos es el tema de esta entrada, el afamado Tiger 131, perteneciente al batallón de tanques pesados 504. Se calcula que su llegada a África tuvo lugar alrededor del 16 de abril, para posteriormente participar en su primera operación que llevaba por nombre «Operación flor de lila«, la cual tenía como objetivo realizar un contraataque sobre la ofensiva británica que amenazaba Túnez, la última fortificación alemana en áfrica para entonces.

 

El ataque tuvo lugar la madrugada del 21 de abril de 1943, el Tigre 131 se posicionó en el lado norte de una colina nombrada Djebel Djaffa y desde ahí desencadenaría el infierno para las tropas británicas que intentaban capturar su posición. Las armabas combinadas del ejército británico no parecían tener efecto, pero un disparo certero de un cañón de 6 libras proveniente de un tanque Churchill había atascado el anillo de la torreta, hiriendo al conductor y el artillero de la ametralladora, el arma secundaria del tanque, además de haber destruido la torreta. Debido a estos factores, la tripulación optó por abandonar el tanque, el cual fue capturado por los británicos y se mantuvo en aquella posición hasta el día 7 de mayo, cuando fue finalmente recuperado por un escuadrón británico especializado en este tipo de tareas y fue llevado hasta la recién capturada Túnez, en donde se le reparó y se le cambiaron las insignias alemanas por las usadas por el ejército británico como se ve en la siguiente fotografía.

 

Inspección del Tigre 131 por el Rey Jorge VI. Junio de 1943.

 

¡Un trofeo de guerra peculiar!

Fue hasta octubre de 1943 que este carro de combate fue transportado exitosamente hasta Inglaterra, en donde fue exhibido a lo largo de toda Gran Bretaña como trofeo de guerra, para posteriormente ser puesto en investigación para el gobierno británico. Pese a haber sido una unidad capturada con apenas daños, lo cual significaba un potencial desarrollo de un tanque capaz de superar a este, los británicos nunca se vieron interesados en esto, pues el Tiger era tan escaso que visto desde los puestos de comando más altos, solo representaban molestias ocasionales que no merecían el tiempo y los recursos para crear un arma que se le comparara en el campo de batalla.

 

En esta fotografía es visible el daño causado por el cañón de 6 libras del Churchill.

 

Su destino

En 1951 el 131 fue transferido al museo de tanques de Bovington, en donde permaneció estacionado como parte de su exhibición permanente, un destino muy similar a otros tanques alemanes capturados durante la segunda guerra mundial, pero cuya historia se aparta de ellos luego de 1990, pues el tanque fue restaurado utilizando piezas de otros tigres además de emplear nuevos cables para su apartado eléctrico. Finalmente, en el año 2003, el Tigre 131 estaba nuevamente en pleno funcionamiento y es hasta el día de hoy, el único tigre en este estado pues, a pesar de que hay muchos de estos vehículos en exhibiciones de países como la propia Alemania, Francia, Rusia, Bélgica, entre otros, el 131 destaca por estar al 100% de su funcionalidad, convirtiéndose es una de las atracciones más populares que tiene este museo.

Su fama le ha permitido ser el primer tigre real usado en una película desde 1950, pues apareció en aquella escena tan cómica para cualquier conocedor de las batallas de tanques de la película Fury, protagonizada por Brad Pitt y estrenada en 2014. Pese a ser una escena históricamente horrenda, es agradable ver un tigre real ser usado en un  blockbuster como el largometraje mencionado.

 

El tigre 131 durante su escena en la película Fury.

 

Si quieres ver este tanque en pleno funcionamiento, puedes ir al Tankfest, celebrado en el museo de tanques de Bovington, Inglaterra, el hogar de este veterano del segundo conflicto a escala mundial. Debido a la pandemia que nos ha azotado, el Tankfest del 2020 fue realizado vía streamingpor lo que puedes ver bastante material del 131 en Youtube con tan solo buscar su nombre.

Tigre 131 en el Museo del Tanque en Bovington, Inglaterra, 2008.

 

– Der Ausländer.

El arte en la Alemania de 1933 a 1945

¡Esos nazis!

La Alemania nazi fue sin duda alguna un estado totalitario, y como buen estado totalitario se encargó de controlar todos los aspectos de la vida diaria en su territorio interno, naturalmente, uno de ellos fue el arte en absolutamente todas sus formas. Lo primero que se realizó en este apartado fue definir las expresiones que no le servían al gobierno, naciendo el concepto de Entartete Kunst, en español significa arte degenerado, pero, ¿Cuáles son las características de este arte? Lo principal era el no ser de origen alemán, además de no tener un carácter nacionalista, es decir, dentro de esta categoría se enfrasca la mayor parte del arte moderno, despreciando movimientos como el cubismo, expresionismo, la Nueva Objetividad  y en general, todo lo que fuera en contra de la exaltación a la nación.

En 1937 se organizó la primera exhibición de arte degenerado en la ciudad de Múnich, cuyo propósito era el de ridiculizar las obras mostradas y crear odio hacia las mismas, usando como justificación las cifras exageradas que se pagaron por ellas durante la República de Weimar, el éxito de esta exhibición permitió que se realizara en varias ciudades a lo largo y ancho del territorio alemán.

Exposición del arte degenerado en Salzburgo, 1938.

Ahora que sabemos lo que los alemanes no querían, toca preguntarse ¿Cuál era su visión artística?  Como se mencionó previamente, el gobierno alemán buscaba avivar el patriotismo, algo para lo cual la propaganda suele ser el medio perfecto, es fácil y barato producir carteles de este estilo, algo que la Unión Soviética tenía casi perfeccionado, pero a diferencia de esta, los alemanes fueron más allá del diseño gráfico, pues desde su llegada al poder empezaron con proyectos titánicos, una megalomanía tal que no sólo se quedó en el arte sino también en sus armas más famosas, como el Panzer VI Tiger, el Jagdtiger o los cañones ferroviarios de 800mm.

Uno de los proyectos que llegaron a construirse de este estilo fue la Nueva Cancillería del Reich, un enorme complejo que abarcaba toda la manzana e integraba la antigua cancillería, así como incorporaba espacios nuevos como jardines y un cuartel para la primera división SS, es decir, los guardaespaldas de Hitler, la Nueva Cancillería fue levantada en apenas un año, luego de 4 años de planeación, estando lista para 1939. Como podemos observar es una arquitectura sobria, que implementa y moderniza algunos elementos clásicos como las columnas, y se ha de resaltar que el estilo clasicista está presente no solo en la arquitectura del Reich, sino también en expresiones tales como la pintura y la arquitectura. Este edificio es sólo un ejemplo del tipo de arquitectura que solía llevarse a cabo, otro ejemplo de las mega construcciones de la época es el edificio del Ministerio del Aire, cuya construcción inició en 1935.

 

La Nueva Cancillería del Reich en abril de 1939. Cortesía del Bundesarchiv

 

En el caso de las esculturas, se mantienen elementos como las dimensiones exorbitantes y el nacionalismo,  de los elementos clásicos se retoman las facciones, las cuales siempre se muestran mesuradas, sin importar si se trata de una obra con movimiento o carente de él, esto se hacía para mostrar el temple y orgullo del pueblo alemán, es decir, la superioridad racial era un punto central en cualquier obra producida en aquella Alemania. Pero a todo esto, ¿Cuál es la razón del uso del modelo grecorromano como ejemplo a seguir? La superioridad racial, al ser uno de los puntos focales dentro del arte alemán de la época y también uno de los motivos por los cuales se desplazó al llamado «arte degenerado», provocó la búsqueda de una expresión artística alejada de las llamadas influencias judías, Hitler encontró en el arte clásico un espacio «limpio» de las mencionadas influencias.

     El portador de la antorcha, por Arno Breker. 1938

 

La música dentro del Reich era un elemento de suma importancia, la cual sirvió como complemento para las emisoras de radio que transmitían principalmente noticias políticas, mensajes de propaganda del gobierno, las nuevas del frente una vez iniciada la guerra y que en la brecha entre un mensaje y otro, llenaban los espacios con música de compositores afamados como Bach, Mozart, Beethoven y principalmente Wagner, cuyas composiciones se volvieron un sinónimo del Nacional Socialismo debido al gusto personal que Hitler tenía por éste. También debido a esto, el Festival de Bayreuth recibió un enorme patrocinio por parte del gobierno, teniendo un periodo de estabilidad económica desde 1933 hasta 1944, año en el que por los constantes bombardeos aliados, la casa de la familia Wagner había quedado destruida y al poco tiempo, Bayreuth fue ocupada por tropas estadounidenses.

En contraposición al apogeo que vivieron las composiciones de los maestros del periodo romántico hacia atrás, nuevamente los movimientos de vanguardia quedaban prohibidos, como fue el caso del jazz, y que al igual que las artes plásticas, tuvo varias exposiciones con el único objetivo de ridiculizarlo, empero, este género no fue del todo prohibido sino hasta febrero de 1943, luego de la derrota en Stalingrado y como seguimiento del discurso sobre la guerra total, realizado por el ministro de propaganda Joseph Goebbels. Desde entonces, la posesión de discos de vinilo con música jazz se castigaba desde multas hasta el servicio militar obligatorio. Esto también variaba dependiendo a quien se sorprendiera escuchando la llamada música degenerada.

Música degenerada. Cartel de propaganda.

 

Con estos ejemplos podemos concluir que el arte nacional socialista usaba una manera neoclásica, megalómana y ultra nacionalista con el objetivo de hacer llegar el mismo mensaje a todos los habitantes de Alemania y sus territorios ocupados: Nosotros somo los legítimos herederos de la cultura clásica.

– Der Ausländer.

¡Este autor apenas debuta!

Pero puedes leer otras obras:

Hessianos

La práctica pedagógica y la Historia

Buffalo Soldier

 

 

Bibliografía: