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11 de julio de 1863. La Asamblea de Notables del grupo conservador vota a favor de establecer una monarquía en México.[1]

Maxi and friends-

[2]

La historia de la intervención francesa en México, que acaeció de 1862 a 1867, incluyó algunos intentos notables de legitimación; uno de ellos, fue la conformación de la Asamblea de Notables. Este cuerpo se erigió como una regencia que estaría a cargo del Poder Ejecutivo y sería ajeno a la organización republicana que estaba legalmente constituida.[3] Hay que mencionar que el gobierno conservador se empezó a constituir en el momento mismo en que entró el comandante Forey de las fuerzas francesas a la Ciudad de México, el 10 de junio de 1862.[4]

La Asamblea de Notables, de 235 personas, votó por la monarquía moderada, hereditaria, con un príncipe católico y la ofreció a Maximiliano de Habsburgo, archiduque de Austria. Mientras, gobernaría la regencia formada por tres notables: el recién nombrado arzobispo de México, Antonio Pelagio Labastida y Dávalos, quien se encontraba en Roma y cuyo lugar ocupó el obispo de Tulancingo, Juan Bautista Omachea, y los generales Juan Nepomuceno Almonte y Mariano Salas.[5]

Este intento de organización política venía ideado por los conservadores de tiempo atrás, respaldados por las ideas imperiales de Napoleón III, entonces soberano de Francia y por un ambicioso plan respecto a México. Dicha información, se ve corroborada en una carta que se dirigió al general Forey el 3 de julio de 1862, donde expone lo siguiente:

He aquí la línea de conducta que debéis seguir: primero, dar a vuestra llegada una proclama cuyas principales ideas se os indicarán; segundo, acoger con la más grande benevolencia a todos los mexicanos que se os presenten; tercero, no prohijar las querellas de partido alguno, declarar que todo es provisional hasta que se pronuncie la nación mexicana […] Cuando lleguemos a México, será bueno que las personas notables de todos los matices que hayan abrazado nuestra causa, se entiendan con V. para organizar un gobierno provisional. Este gobierno someterá al pueblo mexicano la cuestión del sistema político que deberá establecerse definitivamente; en seguida se convocará una asamblea según las leyes mexicanas […] México nos procurará las materias indispensables a nuestra industria. México, regenerado así, nos será siempre favorable, no solamente por agradecimiento sino porque sus intereses estarán de acuerdo con los nuestros […][6]

El general Forey hizo lo que se le indicó al año siguiente, al entrar a la Ciudad de México, donde cabe resaltar una suerte de visión civilizadora en sus acciones.

Mexicanos: ¿Será necesario que os diga aún, con qué objeto el emperador ha enviado a México una parte de su ejército? Las proclamas que os he dirigido, a pesar de la política recelosa del gobierno caído, os son conocidas segundamente, y sabéis que nuestro magnánimo soberano, conmovido de vuestra triste situación, no ha querido haciendo atravesar los mares a sus soldados, sino mostraros que el noble pabellón de la Francia es el símbolo de la civilización […]

Después de la rendición de Pueblo, íbamos a marchar sobre la capital […] Pero Dios no ha permitido una nueva efusión de sangre, y el gobierno que sabía demasiado bien no podía contar con el pueblo de esta capital, no ha osado esperarnos detrás de sus murallas: ha huido vergonzosamente […] Si tenía aún alguna duda de la reprobación general de que era objeto, el día 10 de junio de 1863 […] debe quitarle ya todas las ilusiones, y hacerle comprender su importancia para conservar los restos de un poder del que ha hecho un uso tan deplorable. [7]

La Junta de Notables se reunió en la Ciudad de México, donde hubo incluso liberales moderados, quienes veían como algo fútil la resistencia ante las fuerzas armadas francesas.[8] Esta organización, llevó a cabo una elección para instalar en México una monarquía, donde además se le ofreció formalmente la corona a Maximiliano de Habsburgo. La Junta, publicó un documento que vale la pena citar para dilucidar la intencionalidad de sus autores:



Documento

[9]

Con ello, la facción conservadora buscó darle legitimidad a su propósito de establecer una monarquía en nuestro país. Más allá de su anacronismo o su inviabilidad, esto supuso en su momento una afrenta a la soberanía nacional, por la imposición de un régimen que no era apoyado por la mayoría y que violaba lo establecido desde la primera Carta Magna mexicana de 1824, pasando por la Constitución de 1857, donde se establece la república como forma de organización política. La lucha, se alargaría 4 años más hasta el triunfo definitivo del bando republicano.


[1] Escrito por Ricardo Rodríguez.

[2] Extraído de:  https://bit.ly/2z83mfg

[3] Juan Brom y Dolores Duval. Esbozo de Historia de México. México. Grijalbo. 2014. P. 240. 472 p. 4° edición.

[4] Vicente Riva Palacio, et. Al. “La Reforma. La intervención y el Imperio.” En: México a través de los Siglos. V. III. Barcelona, Océano. 1999. P. 754. 815 p.

[5] Andrés Lira, Anne Staples. “Del desastre a la reconstrucción republicana, 1848-1876.” En Érick Velásquez, et. Al.  Nueva Historia General de México. México: El Colegio de México. 2010. P. 469. 818 p.

[6] “Napoleón expone sus ideas políticas respecto a México en carta a Forey (3 de julio de 1862).” En: Antología de Textos. La Reforma y el Segundo Imperio.  Introducción y Selección de Textos Silvestre Villegas Revueltas. México: UNAM/Coordinación de Humanidades/ Instituto de Investigaciones Históricas. 2010. Pp. 269-271.

[7] Manifiesto de Forey a la nación mexicana (12 de junio de 1862). En Ibídem. Pp. 273-275.

[8] Brom, Duval, Óp. Cit., p. 239.

[91] Asamblea de Notables. 10 de julio de 1863. En México en el Siglo XX. Antología de fuentes e interpretaciones históricas. Introducción, selección y notas Álvaro Matute. México: UNAM/Coordinación de Humanidades. 2013. Pp. 305-306. 573 p.

19 de junio de 1867. Fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo, Miguel Miramón y Tomás Mejía.[1]

El fusilamiento

[2]

Tras el dramático y desesperado intento de muchas personas de salvar al depuesto emperador y a sus generales más cercanos del paredón, el 13 de junio de 1867, “[…] el fiscal (Manuel) Aspiroz se presentó en el convento a notificar a Maximiliano que estaba sentenciado a muerte.”[3]

Los distintos aliados de los condenados pasaron los siguientes días intentando impedir que se concretara.[4] El indulto se buscó por todos los medios, pero no se logró. Aparentemente Maximiliano ya había aceptado su destino, por lo que se decidió a arreglar sus asuntos personales[5], aunado a que la condena pasó del 16 de junio al 19 del mismo mes como fecha última, a instancia de los defensores de los prisioneros.

El día de la ejecución, el otrora heredero de la corona austriaca se preparó con cierta calma para su cita con su fatídico destino:

[…]Maximiliano se levanta en la madrugada y su criado Tüdos le ayuda por última vez a vestirse. Usa una camisa blanca, chaleco, pantalón oscuro y una levita larga. Después de confesarse con el canónigo Manuel Soria y Breña, pasa a escuchar misa a la capilla del convento con los otros prisioneros.[6]

El evento se llevó sin grandes sobresaltos, pero sí con sus peculiaridades que es menester mencionar. Maximiliano no ocupó el centro para ser fusilado. Ese lugar se lo cedió a Miguel Miramón, el joven Macabeo[7], “[…] por su valentía y honorabilidad, colocándose él a su izquierda y Mejía a su derecha.”[8] Éste  negó ante el pelotón las acusaciones que se le hacían de traidor, enunciando las siguientes palabras:

“[…] Mexicanos, protesto contra la mancha de traidor que se ha arrojado para cubrir mi sacrificio. Muero inocente de este crimen y perdono a sus autores, esperando que Dios me perdone y que mis compatriotas aparten tan fea mancha de mis hijos haciéndome justicia”[9]

Por último, la sentencia se ejecutó, con un Tomás Mejía impasible mirando directamente a los ojos al pelotón[10], pero firme ante la adversidad, junto con sus compañeros ante la inevitable muerte.

El capitán Montemayor mantiene su espada en alto. De golpe la deja caer y al rasgar el aire se oye el grito “¡Fuego!”. Una descarga cerrada, uniforme, estruendosa, cruza el espacio por encima de las tropas republicanas y los reos caen al suelo. El capitán aún distingue signos de vida en Maximiliano y le ordena al sargento Aureliano Blanquet cargar nuevamente su rifle… Le dispara directo al corazón.[11]

Curiosamente Aureliano Blanquet sería muy importante en el futuro, pues fue el militar que arrestó a Francisco I. Madero en la Decena Trágica y se volvió Secretario de Guerra y Marina bajo el mandato de Victoriano Huerta. [12]


[1] Escrito por Ricardo Rodríguez.

[2] Extraído de: https://bit.ly/2JwlzYL

[3] Blasio, José Luis. La celda de Maximiliano. Mayo y junio de 1867. En Relatos e Historias en México. 75 (2014) p. 75

[4] Tejeda Vallejo, Isaí Hideka. “El fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo” en Juárez, Benito. Manifiesto justificativo de los castigos nacionales en Querétaro. México: H. Cámara de Diputados, LXI Legislatura/Editores 4 A. 2010. Pp. 22-24

[5] Frías y Soto, Hilarión. “Rectificación a la obra del Conde E. de Kératry.” En: Del Llano Ibáñez, Ramón. Miradas sobre los últimos días de Maximiliano de Habsburgo en la afamada y levítica ciudad de Querétaro durante el sitio a las fuerzas del Imperio en el año de 1867. México: Universidad Autónoma del Estado de Querétaro /Miguel Ángel Porrúa Editores. 2009. Pp. 56-57

[6] Valtier, Ahmed. “19 de junio de 1867: fusilamiento de Maximiliano, Mejía y Miramón. El fin del sueño imperial.” En Relatos e Historias en México. [Consultado el 11 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2JwlzYL ]

[7] Serna, Enrique. La reforma frustrada. La dictadura macabea. En Letras Libres. [Consultado el 12 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2sRywlo ] El apodo venía por la siguiente razón: […]Miramón conocía el arte de la guerra mejor que los improvisados generales del enemigo y aplastó en una rápida campaña a las diezmadas milicias de Santos Degollado. Su hazaña le valió el mote de “joven macabeo”, por haber emulado, según sus turiferarios, la conducta del héroe bíblico Judas Macabeo, que se rebeló contra el imperio seléucida cuando quiso impedir al pueblo judío la adoración de su dios.

[8] General Amado Aguirre. “Episodio histórico entre los generales Don Mariano Escobedo y Don Tomás Mejía.” En Del Llano, Óp. Cit., p. 191.

[9] Tejeda, Óp. Cit., p. 25.

[10] Hernández, Bertha. En el cerro de las campanas: Tomás Mejía. En Crónica. [Consultado el 12 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2LLnvce ]

[11] Valtier, Óp. Cit.

[12] Ávila, Sonia. La Decena Trágica: Madero pierde su casa. En Excélsior. [Consultado el 12 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2LJi6T3 ]

14 de junio de 1861. Muerte de Santos Degollado.[1]

EL GENERAL DERROTAS

Santos

[2]

José Santos Degollado fue uno de los personajes más emblemáticos y polémicos de la facción liberal durante la redacción de la Constitución de 1857 y la Guerra civil de Reforma de 1858-1861. Nacido en 1811 en Guanajuato, vivió los pormenores de la Guerra de Independencia con su madre y un tío, para posteriormente experimentar una vida álgida dentro del convulso México decimonónico.[3]

Menciona Javier Garcíadiego que: “En 1854 participó en la rebelión de Ayutla contra Santa Anna y tuvo una notable participación, hay que decirlo, no eran tantas derrotas como luego las tendría; y además le sirvieron sus estudios en el Colegio Militar.[4]

A propósito de sus tropiezos militares, se le reconoció como el “héroe de las derrotas”, mote auspiciado por las fuerzas conservadoras[5] por su constante incapacidad de obtener victorias frente a sus rivales, lo cual se volvió uno de sus principales estigmas, no obstante su capacidad de levantar ejércitos para la causa liberal.[6]

A pesar de esto, no tuvo reparo en seguir combatiendo por las causas que él defendía –recordando que él fue miembro del Congreso Constituyente de 1856-, incluso podría parecer que sus derrotas fueron hasta cierto punto planeadas:

El ejército de Degollado doblaba en número al de Miramón, sin embargo, fueron mayores los triunfos del segundo, precisamente, debido al poco adiestramiento y disciplina militar de los constitucionalistas. En batallas importantes, la inexperiencia y la falta de coordinación afloraban, por lo que los jefes militares de Degollado muchas veces no hacían lo adecuado y provocaban la derrota; el mismo Miramón daba cuenta de ello. Lo anterior, aunado a la superioridad táctica y a los conocimientos militares, llevó a Degollado a implementar una estrategia en suma particular: huir cuando no se tuvieran las condiciones para ganar. Curiosamente esto funcionó y pudo sobrevivir desesperando a Miramón, distrayéndolo lo suficiente como para dar tiempo a Juárez para obtener apoyo estadounidense y, algo más importante, promulgar las leyes de reforma.[7]

Degollado fue un actor principal en el plano político y militar dentro del bando liberal hasta septiembre de 1860[8], cuando cayó en desgracia debido a una acción que él consideraba correcta para resarcir el rompimiento que significó la Guerra civil de Reforma. Esto se llamó Plan de Pacificación, que implicaba un nuevo Congreso Constituyente y, por tanto, una nueva Constitución.[9] Hay que añadir que dicho plan contemplaba también que Juárez no fuera presidente, por lo que este último le abrió un proceso judicial por su traición.

Lo que cambió la fortuna y memoria a posteriori de Degollado fue el asesinado de Melchor Ocampo por las huestes conservadoras, el 3 de junio de 1861. Degollado, amigo personal del finado, pidió permiso para ir a combatir a Leonardo Márquez, el asesino del ideólogo del liberalismo. “Tenía entonces el proceso en contra por el asunto del plan de paz; aun así, le fue concedido el permiso, sólo que en la primera escaramuza de persecución murió de un balazo en la cabeza cerca de Toluca, el 14 de junio de 1861.”[10] No obstante el proceso que pesaba sobre él

“En 1906, el presidente Porfirio Díaz decretó que el nombre de Degollado se inscribiera con letras de oro en el Congreso de la Unión y que sus restos fuesen depositados en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Pero eso se llevó a cabo hasta 55 años después, el 15 de junio de 1961”

Para ampliar la información acerca del documento que provocó la ruptura con Benito Juárez, se facilita a continuación un extracto para su consulta en línea.

Propuesta de Pacificación de Santos Degollado

[11]


[1] Escrito por Ricardo Rodríguez.

[2] Extraído de https://bit.ly/2irzfXW

[3] Mercado Villalobos, Alejandro. “Santos Degollado. Estudio político de un liberal mexicano”. Tzintzun. Rev. estudios históricos no.63 Michoacán ene./jun. 2016. [Consultado el 11 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2JxIPRY ]

[4]“148 años de la muerte de Santos Degollado”. Antena Radio (Matutino). Con Mario Campos y Javier Garcíadiego. Efemérides Histórica. IMER. 107.9. México: Jueves 18 de junio 2015.

[5] Mercado Villalobos, Alejandro. “Santos Degollado”. en Relatos e Historias en México. Año VIII. 74. (2014), p. 36

[6] García, Joaquín. “Santos Degollado. Héroe de las Derrotas.” En Net Noticias Mx. Ciudad Juárez. 28 de octubre de 2015. [Consultado el 11 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2Juqfyi ]

[7] Mercado, Estudio político, Óp. Cit.

[8] Mercado, Santos Degollado, Óp. Cit., p. 35

[9] Garcíadiego, Óp. Cit.

[10] Mercado, Estudio político Óp. Cit.

[11] Mercado Villalobos, Alejandro. “Santos Degollado”. en Relatos e Historias en México. Año VIII. 74. (2014), p. 40

8 de junio de 1867. Llegan a San Luis Potosí, Mariano Riva Palacio y Rafael Martínez de la Torre, defensores de Maximiliano de Habsburgo, para entrevistarse con Benito Juárez. [1]

Los últimos días de la aventura imperial

[2]

Maximiliano y sus abogados.

Maximiliano de Habsburgo llegó a México en 1864 tras haber recibido a una representación de la facción conservadora de nuestro país. No sabía que sería el inicio de su última aventura.

Aunque el efímero segundo imperio mexicano se erigió a la llegada de Maximiliano, su gobierno nunca pudo consolidarse en la totalidad del territorio nacional. Empero, sus actividades legislativas buscaron dotar de legalidad a su administración, aunque esto no trascendió tras la captura el emperador el 15 de mayo de 1867 por el General Mariano Escobedo en Querétaro.[3]

Después del arresto del monarca europeo, empezó el proceso para condenarlo a él y a los que lo apoyaron. Las personas que se aprestaron para su defensa, lo hicieron de manera voluntaria. Menciona Agustín Rivera que:

Junio, 5. Conociendo los defensores de Maximiliano que según la ley de 25 de enero no tenían disponibles más que tres días para la defensa, convinieron en que Ortega y Vázquez quedarían en Querétaro y harían la defensa judicial del Emperador, y Riva Palacio y Martínez de la Torre marcharían al día siguiente a San Luis Potosí, como en efecto marcharon para agenciar eficazmente la concesión del indulto de la pena de muerte, cuya sentencia tenían por segura según la ley de 25 de enero. Poco después salió de Querétaro para San Luis Potosí el Barón de Magnus con el mismo objeto que los defensores.[4]

Esta información es corroborada por el secretario particular de Maximiliano, José Luis Blasio; en su texto, Maximiliano íntimo, comenta la llegada de las personas dispuestas a darle una defensa justa al derrotado monarca: “El día cinco de junio, habían llegado a Querétaro el barón de Magnus de Prusia, su secretario Shaller, el encargado de negocios de Bélgica M. Hoorrick, y los abogados nombrados por el Emperador para defenderlo y que eran los Sres. Don Mariano Riva Palacio y Don Rafael Martínez de la Torre.[5]

La citada ley de 25 de enero de 1862, fue expedida por Benito Juárez y en su artículo 1° enunciaba los supuestos en que procedía la pena capital:

I. La invasión armada, hecha al territorio de la República por extranjeros y mexicanos, o por los primeros solamente, sin que se haya precedido declaración de guerra por parte de la potencia a que pertenezca.

II. El servicio voluntario de mexicanos en las tropas extranjeras enemigas, sea cual fuere el carácter con que las acompañen.

III. La invasión hecha por mexicanos, o por extranjeros residentes en la República, a los súbditos de otras potencias, para invadir el territorio nacional, o cambiar la forma de Gobierno que se ha dado la República, cualquiera que sea el pretexto que se tome.

IV. Cualquiera especie de complicidad para excitar o preparar la invasión o para favorecer su realización y éxito.

V. En caso de verificarse la invasión contribuir de alguna manera a que en los puntos

ocupados por el invasor, se organice cualquier simulacro de gobierno, dando su voto, concurriendo a juntas, formando actas, aceptando empleo o comisión, sea del invasor mismo o de otras personas delegadas por éste.[6]

Los defensores de Maximiliano llegaron a San Luis Potosí, dejando a Maximiliano en Querétaro listo para enfrentar el Consejo de Guerra. Riva Palacio y Martínez de la Torre trataron de conseguir del gobierno la gracia del indulto el 8 de junio, sin éxito alguno.[7]


[1] Escrito por Ricardo Rodríguez

[2] Extraído de: https://bit.ly/2njClwJ

[3] Tejeda Vallejo, Isaí Hideka. “El fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo” en Juárez, Benito. Manifiesto justificativo de los castigos nacionales en Querétaro. México: H. Cámara de Diputados, LXI Legislatura/Editores 4 A. 2010. P.18

[4] Rivera, Agustín. Anales mexicanos: La Reforma y el Segundo Imperio. 3° edición. Guadalajara: Escuela de Artes y Oficios, Taller de Tipografía. 1897. P. 361.

[5] Blasio, José Luis. La celda de Maximiliano. Mayo y junio de 1867. En relatos e Historia en México. Año VII. Núm. 75. Editorial Raíces. P. 74

[6] Ley contra los conspiradores dada por Don Benito Juárez. Enero 25, 1862. En  Museo de las Constituciones. [Consultado el 6 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2sC8OkL ]

[7] Frías y Soto, Hilarión. “Rectificación a la obra del Conde E. de Kératry.” En: Del Llano Ibáñez, Ramón. Miradas sobre los últimos días de Maximiliano de Habsburgo en la afamada y levítica ciudad de Querétaro durante el sitio a las fuerzas del Imperio en el año de 1867. México: Universidad Autónoma del Estado de Querétaro /Miguel Ángel Porrúa Editores. 2009. P. 56

30 de junio de 1959. Muerte de José Vasconcelos.[1]

José Vasconcelos

[2]

Polémico, intelectual, escritor, maestro, abogado, político, rector de la Universidad Nacional, candidato presidencial. Estas palabras enumeran parte de lo que fue José María Albino Vasconcelos Calderón[3], nacido un 28 de febrero de 1882 en la Ciudad de Oaxaca.[4]

Fue uno de los grandes ideólogos de la educación en México, constantemente ocupado en el tema. Fundó el Ateneo de la Juventud en 1909[5] donde, junto con otros intelectuales[6], empezaron a dar una serie de conferencias que serían parteaguas del pensamiento revolucionario y posrevolucionario de nuestro país. El pasaje convulso de la revolución mexicana lo llevó a que tuviera constantes exilios; a raíz del asesinato de Francisco I. Madero y, aunque en un principio se adhirió al movimiento constitucionalista, volvió a exiliarse en 1914, abandonando el puesto de director de la Escuela Nacional Preparatoria. Posteriormente, fungió de manera fugaz como Ministro de Instrucción Pública para el régimen Convencionalista a  cargo de Eulalio Gutiérrez[7]

Para 1920, con posterioridad al asesinato de Venustiano Carranza y el establecimiento del gobierno provisional de Adolfo de la Huerta, éste lo designa rector de la Universidad Nacional, posición desde la cual diseña lo que sería la gran reforma educativa que dio origen a la Secretaría de Educación Pública, el 3 de octubre de 1921.[8] A la par de esto, el 12 de octubre del mismo año[9], el educador fue nombrado titular de la misma dependencia, encargándose de una campaña masiva de alfabetización y difusión de la enseñanza pública, con el fin de lograr que tuviera validez fáctica el artículo 3° de la joven Carta Magna. Vasconcelos fue el ilustre personaje que legó el afamado apotegma de la Universidad Nacional: “Por mi raza hablará el espíritu”. De acuerdo a sus propias palabras, significa:

“Se resuelve que el Escudo de la Universidad Nacional consistirá en un mapa de la América Latina con la leyenda: ‘POR MI RAZA HABLARÁ EL ESPÍRITU’; se significa en este lema la convicción de que la raza nuestra elaborará una cultura de tendencias nuevas, de esencia espiritual y libérrima. Sostendrán el escudo un águila y un cóndor apoyando todo en una alegoría de los volcanes y el nopal azteca.»[10]

Vasconcelos buscó además contender políticamente por la gubernatura de Oaxaca en 1924, así como por la presidencia de la República en 1929, terminando ambas empresas en un fracaso para el educador. Aunque tuvo un último exilio de 1930-1939 tras su derrota electoral, regresó definitivamente al país para ocuparse en distintas actividades de índole cultural, siendo tal vez algunas de las más importantes el ser miembro fundador de El Colegio Nacional, director de la Biblioteca Nacional de 1941-1945, fundador y director de la Biblioteca de México (1945 hasta su muerte) y conferencista recurrente en la Universidad Nacional Autónoma de México. A lo largo de su vida, Vasconcelos recibió distintos doctorados Honoris Causa por parte de varias universidades latinoamericanas, y llegó a ser parte de la Academia Mexicana de la Lengua a partir de 1950.[11] Murió de un infarto el 30 de junio de 1959, en la Ciudad de México.[12]


[1] Escrito por Ricardo Rodríguez.

[2] Imagen extraída de Fundación UNAM. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/1FnGL61 ]

[3]“Falleció José Vasconcelos.” Hoy en la Historia. History. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2JVUIFN ]

[4] Ana María del Pilar Martínez Hernández y Tania Itzel Nieto Juárez. Recordando a José Vasconcelos a 58 años de su muerte. En Revista Digital Universitaria. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2uKJYxc ]

[5] “Historia. José Vasconcelos Calderón.” En:  Biblioteca ENP 5 José Vasconcelos. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2MMYVJl ]

[6] Gabriel Vargas Lozano. El Ateneo de la Juventud y la Revolución Mexicano. En Lit. mexicana. vol.21 no.2 México, 2010. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2JXUX31 ] Entre los intelectuales del Ateneo se encontraban: Antonio Caso (1883-1946); ; Alfonso Reyes (1889-1959); Pedro Henríquez Ureña (dominicano, 1884-1946); Isidro Fabela; Julio Torri; Diego Rivera, Manuel M. Ponce, Martín Luis Guzmán, Julián Carrillo, Nemesio García Naranjo y otros.

[7] José Vasconcelos y la Universidad Nacional. En Fundación UNAM. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/1FnGL61 ]

[8] Diario Oficial de la Federación. Se establece una Secretaría de Estado que se denominará Secretaría de Educación Pública. Octubre 3 de 1921. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2tgv8ke ]

[9] “El 12 de octubre de 1921, José Vasconcelos asume la titularidad de la Secretaría de Educación Pública. “Secretaría de Educación Pública. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2MMoOcs ]

[10] Martínez y Nieto, Óp. Cit.

[11] José Vasconcelos Calderón. En Archivos Jurídicas. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2JT1dZI ]

[12] Javier Garcíadiego. “Efemérides Histórica. 50 años de la muerte de José Vasconcelos.” En IMER. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2yy8HMA ]

2 de julio de 1915. Muere el ex presidente de México, General Porfi­rio Díaz, en París, Francia.[1]

La Tumba de Don Porfirio Díaz

[2]

Un día como hoy, pero de 1915, el octogenario ex presidente de México, General Porfirio Díaz, exhalaba su último aliento en París, Francia, en un exilio no deseado, alejado de su patria y nostálgico por su tierra. [3]

Nacido un 15 de septiembre de 1830, fue sin duda un parteaguas para la Historia nacional, pues estuvo involucrado activamente en la defensa de la República liberal contra el Imperio de Maximiliano de Habsburgo. Su relevancia es tal, que una etapa completa de nuestro devenir histórico está definida por su figura.[4] El Porfiriato, sucedido de 1877 a 1880 y de 1884 a 1911, cambió totalmente el panorama de México, pues se ingresó al país a una auténtica etapa de desarrollo industrial, hubo superávit financiero, construcción de ferrocarriles, estabilidad, paz, orden y progreso, como lo profesaba el mandatario.

No obstante, no se debe minimizar lo que podría considerarse como una serie de graves atropellos a diversos sectores de la población, sobre todo de origen indígena y de bajos recursos, a quienes se les etiquetaba como “ladrones por cuestión genética”[5]; lo que resultó en una gran diferenciación social, pese a los esfuerzos de mejorar la instrucción pública.[6] De hecho, la cuestión de la criminalidad parecía, según la apreciación de la época, algo particular de las clases bajas de la sociedad. Menciona Elisa Speckman que “[…]gran parte de los criminales provenían de sectores que contaban con bajos recursos económicos, lo cual no resulta extraño si pensamos que ese sector constituía la mayoría de la población.”[7]

A pesar de ello, es menester señalar la apreciación que se tenía del titular del Ejecutivo en su época. Menciona Emilio Rabasa que “[…] la opinión pública apoyó vigorosamente al gran constructor de la nación, por más que el absolutismo la impacientara.”[8] La muestra más fehaciente de ello fue la defensa que hizo Francisco Bulnes de la reelección de Díaz, donde mencionó que “El buen dictador es un animal tan raro que la nación que posee uno debe prolongarle no sólo el poder, sino la vida”[9]

Empero, el pasado no se juzga y los sucesos se deben analizar en su contexto, Así, podemos enunciar el conocido apego –nominal- del dictador a la Constitución de 1857, la simulación democrática y el establecimiento de un Congreso a modo, como los principales factores de legalidad y legitimidad de su régimen, las cuales, imbricadamente, pocas veces se han conseguido en la convulsa historia de nuestro país. Tal vez la máxima expresión de esto, se mostró en el momento de presentar su renuncia ante los legisladores de la nación el 25 de mayo de 1911:

La renuncia contiene estas graves palabras: «Espero… que calmadas las pasiones que acompañan a toda revolución, un estudio más concienzudo y comprobado haga surgir en la conciencia nacional un juicio correcto que me permita morir llevando en el fondo de mi alma una justa correspondencia de la estimación que en toda mi vida he consagrado y consagraré a mis compatriotas».[10]

Su exilio inició a la brevedad. “La madrugada del 26 de mayo, la familia Díaz partió al exilio. El militar de confianza para acompañarla durante el trayecto en el tren a Veracruz fue el general Victoriano Huerta, lo que era un reconocimiento a su lealtad.”[11] El 31 del mismo mes, partió a bordo del barco Ypiranga desde el puerto de Veracruz con destino al Viejo Mundo. En 1915 empezó a desmejorar su salud, siendo detectada arterioesclerosis múltiple como el mal que le aquejaba. “Por otra parte, su lucidez mental se fue limitando a un hecho monotemático: la añoranza de México.”[12] Sus últimos días la pasó al lado de sus familiares.

De acuerdo con sus familiares, el día 29 de junio recibió la extremaunción y fue la tarde del 2 de julio que falleció. Fue sepultado en la Iglesia de Saint Honoré l’Eylau, con la intención de que su cadáver embalsamado fuera traído a México, pero dada la negativa, en 1921 sus restos fueron trasladados al cementerio parisino de Montparnasse, donde aún permanecen [13]

Aunque se ha intentado cumplir sus últimos deseos y traer sus restos de vuelta al país, esto no se ha concretado, no obstante el empuje de esta iniciativa en el contexto del Centenario luctuoso del personaje. Resulta necesario seguir analizando al personaje y su contexto, así como a los procesos históricos que giraron en torno a su figura, para comprender los diferentes matices de la realidad y el momento del sujeto histórico.


[1] Escrito por Ricardo Rodríguez.

[2] Extraído de: https://bit.ly/2NhTMJT

[3] Tomás F. Arias Castro. Los últimos días de Don Porfirio. En Relatos e Historias en México. Año VIII. 84. septiembre de 2015. P. 78.

[4] Luis A. Salmerón. “Muere Porfirio Díaz. 2 de julio de 1915.” En Relatos e Historias en México. Año V. 59. Julio 2013. P. 89

[5] Elisa Speckman. Crimen y Castigo: legislación penal, interpretaciones de la criminalidad y administración de la justicia, Ciudad de México, 1872-1910. México: El Colegio de México. UNAM. 1992. P. 92. 357 p.

[6] Luis González y González. “El liberalismo triunfante” en Cosío Villegas, Daniel, et. Al. Historia General de México. Versión 2000. México: El colegio de México, 2008. P. 660. 1103 p.

[7] Ibídem, p. 93.

[8] Emilio Rabasa. La evolución histórica de México. 4° edición. México: Coordinación de Humanidades UNAM, Grupo Editorial Miguel Ángel Porrúa, 1986. P. 159. 361 p. Biblioteca Mexicana de escritos políticos.

[9] Enrique Krauze. Siglo de los caudillos. Biografía Política de México. (1810-1910). México: Tusquets editores. 2009, ´ p. 306. 347 p. Colección Maxi Tusquets.

[10] ­­­­­­­­­_____________. Vindicación de Porfirio Díaz en: Letras Libres. 7 de julio de 2015. [Consultado el 2 de julio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2lP71VT ]

[11] Pedro Siller. Huerta en defensa del gobierno de Porfirio Díaz. En Relatos e Historias en México. Año VIII. 92. abril de 2016. P. 47.

[12] Arias Castro, Óp. Cit., p. 78.

[13] Leticia Sánchez Medel. “El viaje de Porfirio Díaz al exilio, cortesía del ‘Ypiranga’”. En Milenio. 30 de junio de 2015. [consultado el 2 de julio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2KKNf8U ]

2 de junio de 1853. Muerte de Lucas Alamán.[1]

El baluarte conservador de los primeros años del México independiente.

Don Lucas Alamán, un personaje muy importante de México.
Don Lucas Alamán

[2]

Conservador, político, emprendedor, diputado, historiador, ministro de Estado, todo eso fue Lucas Alamán y Escalada. Nació el 18 de octubre de 1792 en Guanajuato, Guanajuato[3] , en una familia acomodada de la región, donde vivió sin mayores pormenores hasta el año de 1810; en este lugar, su familia fue afectada por el movimiento insurgente del cura Hidalgo[4], iniciando un éxodo y provocando, a posteriori, que al momento de escribir su relato acerca del proceso independentista, no lo hiciera con total imparcialidad.[5]

Su carrera política inició en 1821 como diputado a las Cortes en España por Guanajuato, recibiendo la noticia de la independencia del Imperio Mexicano en la Península y empezando a ocupar distintos puestos públicos para la naciente nación, que serían una constante a lo largo de su vida. Posteriormente y ya en México. ocupó el ministerio de Relaciones Exteriores en 1829 con el presidente Anastasio Bustamante, buscando una conciliación con el Vaticano y los distintos Estados de la Federación que apoyaban a Vicente Guerrero, sin atacar la organización estructural gubernamental ni la Constitución.[6]

Una de las visiones de Alamán era ordenar la hacienda pública, así como las milicias, pues “ […]se habían convertido en la ‘escala de las pasiones’ y fomentaban las discordias civiles.[7] A la par de estas acciones, fundó el Banco de El Avío en 1830[8], para financiar proyectos con fines industriales, pero no pudo lograr su objetivo y cerró sus puertas en 1842[9]. Durante la década de 1840 se dedicó a escribir textos históricos, tales como Disertaciones sobre la Historia de la República Mexicana[10] e Historia de México[11], donde se mostró duramente crítico a los movimientos de independencia. Pero como menciona Guillermina del Valle, no fue el único que lo hizo, pues sus coetáneos lo hicieron de igual modo. Incluso asevera que:

José María Luis Mora, considerado “el vocero liberal más sobresaliente de su generación» y cuyo mérito se reconoce hasta nuestros días, juzgó acremente a Miguel Hidalgo por la violencia y el saqueo provocado por Ia revuelta que encabezó. Mora aseguraba que el iniciador del movimiento de independencia obraba con » Iigereza», por lo que «no sabía ni lo que había de hacer al día siguiente, y mucho menos se ocupaba de la clase de gobierno que debería establecerse después del triunfo para regir la nueva nación».[12]

Tras sus disertaciones historiográficas, Lucas Alamán buscó restablecer en 1852 un gobierno con fuerza, del tipo dictatorial y que lo hizo saber en su texto Historia de México, pero tuvo que recurrir a la siempre polémica e impredecible figura de Antonio López de Santa Anna, pues era el único capaz de controlar al Ejército y con cierta capacidad de cohesión. En 1853, le escribió una carta exponiéndole el plan de gobierno conservador:

[…]contar con el clero y con la clase propietaria, ‘parte abreviada de la nación’ interesada en el orden y bienestar del país; afirmación exclusiva de la religión católica, único lazo de unión; desechar principios que habían traído la división, consecuentemente, nada de Federación ni de elecciones, así fueran las de los ayuntamientos. Excluía Congreso y cuerpos representativos; el orden político dependía del Poder Ejecutivo organizado en cinco secretarías y un Consejo de Estado.[13]

Aunque la idea original era que Alamán controlara al Caudillo, como titular de la Secretaría de Relaciones, , esto no se pudo llevar a cabo debido a la súbita muerte del ideólogo conservador el 2 de junio de 1853 por una afección respiratoria[14]

Si bien fue una figura contraria a lo que se nombra liberalismo en el aspecto político, esto no es motivo para que se cuestionen sus aportes no solo a la Historia de nuestro país, sino sus intenciones de sacar avante a una joven nación que tuvo graves conflictos en casi todos los aspectos durante sus primeros años. Empero, su persona se ha ido resarciendo en el panteón histórico nacional. Como señala la anteriormente mencionada Guillermina del Valle.

Las críticas a la figura histórica de Alamán tienen su origen en una concepción tradicionalista que concibe a la historia política de las primeras décadas de vida independiente como una lucha entre «liberales» y «conservadores». Tal esquema ideol6gico carece de objetividad y oculta los puntos de coincidencia entre quienes representaban ambas tendencias. Se ha negado reconocimiento a la obra de Lucas Alamán porque ha sido juzgada a la luz de los valores del liberalismo doctrinario y del nacionalismo revolucionario, enfoques que han distorsionado la interpretación del pasado con valores presentes y han hecho abstracción de la circunstancia hist6rica en que vivió Alamán


[1] Escrito por Ricardo Rodríguez.

[2] Extraído de: https://bit.ly/2AQ3d0F

[3] Presidencia de la República. “Lucas Alamán.” [Consultado el 31 de mayo de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2Jo6uaU ]

[4] González Navarro, Moisés. El pensamiento político de Lucas Alamán. México: FCE. 1952. P. 12

[5] Ibídem, p. 12.

[6] Aguilar, José Antonio. “Lucas Alamán y la Constitución.” En Isonomía. No. 33. Centro de Investigación y Docencias Económicas. P. 85

[7] Serrano, José Antonio y Zoraida, Josefina. “El nuevo orden. 1821-1848.” En Velásquez, Érick. Et. Al. Nueva Historia General de México. México: El Colegio de México. 2010. P. 418

[8] Potash, Robert A. “La fundación del Banco de Avío.” Historia Mexicana, [S.l.], v. 3, n. 2, p. 261-278, oct. 1953. [consultado el 31 de mayo de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2LQsuJS ]

[9] Murillo, Nohelia.” ¿Qué es el Banco del Avío? Características más importantes.” En Lifeder. [Consultado el 31 de mayo de 2018. Disponible en https://bit.ly/2kHB1m4 ]

[10] Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. [Consultado el 31 de mayo de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2szA16G ] Se puede consultar la obra en PDF

[11] Bicentenario. [Consultado el 31 de mayo de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2LOHXd6 ] Se puede consultar la obra en Flash Player.

[12] Del Valle, Guillermina. Lucas Alamán. Un hombre en una época de transición. En Secuencia. 28. 1994. Instituto Mora. Pp. 31-32

[13] Lira, Andrés y Staples, Anne. “Del desastre a la reconstrucción republicana. 1848-1876” en Velásquez, Érik. Óp. Cit. P. 447

[14] Ibídem. P. 447

Anne de Gaulle: O cómo una niña nos muestra la humanidad de una persona

Los personajes históricos generalmente son recordados por hazañas, batallas, decisiones y grandes momentos en su vida. Y todo ello fue y representa a Anne De Gaulle, la hija del muy afamado Charles De Gaulle.

La tercera hija del matrimonio De Gaulle nació el 1 de enero de 1928 en Trier, Alemania, mientras su padre se encontraba de servicio en esa zona. Lo que parecía un momento de felicidad para la señora Yvonne de Gaulle, se volvió con el paso de los días una preocupación, porque la pequeña nació con Síndrome de Down. Tenemos que entender que, en la época en que nació, no había muchos conocimientos al respecto de esta condición, por lo que era normal en ese tiempo que se les llamara de cierta forma y fueran recluidos y apartados de sus familias.

No obstante, sus padres, quienes eran profundamente católicos, decidieron mantener consigo a la niña, pues consideraban que era parte de lo que Dios había querido para ellos.

Anne tuvo serios problemas para desarrollarse-recordemos la época- , así como malestares físicos; empero, esto no fue impedimento para que creciera en un ambiente de amor en su familia. Es innegable que el reto de criarla fue algo que probó el temple de su madre, quien siempre tuvo ayuda contratada para la casa-a pesar de algunas penurias económicas que pasaba el matrimonio-, pero su padre nunca le negó atención a la pequeña. La imagen que se tiene del militar francés es de seriedad, sobriedad, impasibilidad y de poco menos que intransigencia y obstinación.

circa 1940: The French general and first president of the Fifth Republic Charles Andre Joseph Marie de Gaulle (1890 – 1970). After the fall of France in June 1940 he fled to England to lead the Free French. (Photo by Hulton Archive/Getty Images)

Y esos adjetivos contrastan sobremanera con como se mostró con su hija: se acostaba para jugar con ella, le cantaba, le enseñaba a rezar, le hacía pantomimas y buscaba que supiera que era lo más importante para él y su familia. Siempre apareció en las fotos familiares y tuvo un espacio especial para ella, pues la consideraba un regalo-y una prueba- de Dios y como tal, había que aceptarla.

Las fuentes biográficas de las que se dispone nos hablan de un padre tan amoroso y preocupado por su hija que, cuando tuvo que ser sometida a una operación, el general llamaba constantemente por teléfono para saber el estado de la niña, preguntando si sentía mucho dolor o si sufría

Anne posando

El General De Gaulle fue comisionado alguna vez al mandato francés en Siria y Líbano, mismo a donde se llevó a su esposa, hija y niñera, para no separarse mucho tiempo de ellas. Este ambiente familiar parece que ayudó tanto al militar como a la pequeña Anne, quien buscaba constantemente a su padre.

Corría el año de 1939 y Anne tenía 11 años. Entonces, para sorpresa de casi nadie, estalló la Segunda Guerra Mundial. Para ella podría no parecer importante, pero seguramente para su padre sí. Recordemos que el gobierno Alemán de aquel entonces se encontraba bajo el control de la ideología nacional socialista (nazi) que no veía con buenos ojos a personas con discapacidades. Esto podría representar una amenaza para la familia De Gaulle, quien se vio obligada a partir a un exilio temporal en 1940, tras el colapso del gobierno francés y del ejército.

Charles y Anne

De hecho, Charles encabezó un ataque de tanques en plena guerra, en un intento de contrarrestar el avance teutón. Quisiera invitar a que se reflexionara en torno a este momento: mientras por un lado se batía en el campo de batalla, su familia tuvo que buscar la manera de partir hacia Inglaterra para ponerse a salvo. Tiempo después el mismo general comentó que sin ellos, no hubiera podido soportar todo el calvario que resultó salir al exilio.

Tras la dura experiencia de vivir fuera de su país y de lo que conocía como hogar, Anne de Gaulle y su familia regresaron a Francia en 1945, tras la derrota de las potencias del Eje. Lamentablemente, el 6 de febrero de 1948 la menor de las hijas De Gaulle falleció en los brazos de su padre a consecuencia de una bronconeumonía, contando con apenas 20 años.

Se comenta que este, destrozado al enterrar a su hija, pronunció las siguientes palabras: «Maintenant, elle est comme les autres [Ahora, ella es como los demás]». Tras este suceso, la familia decidió recolectar dinero y crearon la fundación Anne de Gaulle, para atender a jóvenes desfavorecidas.

 

Tumba de Anne de Gaulle.

El amor del padre hacia su niña se siguió mostrando después de su fallecimiento. Continuaron visitando su tumba religiosamente, para mostrarle su respeto y cariño; asimismo, el general cargó un retrato de la fallecida consigo, para no olvidarla.

Muchas veces se nos olvida que las personas que tanto estudiamos son también humanas. Aunque Charles de Gaulle fue muchas cosas-y adjetivos, según sus coetáneos más que merecidos- también fue una persona de carne y hueso y, evidentemente, sentimientos. Al final, Anne resultó la mayor fortaleza para Charles y su familia en los años más difícilees de su existencia.

Actualmente la familia de Gaulle se encuentra reunida en la tumba familiar en Colombey-les-Deux-Églises.

La tumba de la Familia De Gaulle

Fuentes consultadas.

-Hal Jordan.

 

11 de mayo de 1535. Creación de la Casa de Moneda de México.

Tras la conquista de la ciudad de México-Tenochtitlán, se procedió a reorganizar políticamente el otrora dominio mexica y las subsecuentes expansiones que se dieron en lo que hoy conocemos como México, para consolidarse jurídicamente a partir del año de  1535, con la designación del Virrey Don Antonio de Mendoza, el 17 de abril del mismo .

A la par, se reconoció que los indígenas americanos no debían ser comprados o esclavizados. Por ello, se pueden mencionar sus labores al frente del gobierno de la Nueva España: Reconocido por su prudencia en el trato personal y su habilidad administrativa, Mendoza logró estabilizar el gobierno novohispano. Sus quince años al frente del virreinato fueron sumamente productivos. Se preocupó por la enseñanza, así que fundó la Real Universidad de México y otros colegios. Trajo la primera imprenta, realizó el primer censo en el continente y reglamentó la recaudación de tributos y la imposición de penas. También defendió a los nuevos vasallos de Su Majestad contra los brutales tratos de los encomenderos, con apoyo de Bartolomé de las Casas y fray Juan de Zumárraga.

No obstante, era necesaria una Casa de Moneda para empezar a darle valor a los metales preciosos y una denominación: Así, se sabe que, mediante real cédula expedida el 11 de mayo de 1535, el virrey don Antonio de Mendoza, ordena: […] fundar la Casa de Moneda de México, se prescriben las denominaciones y los tipos de moneda que deberían de acuñarse; conforme a ello, alrededor del mes de abril de 1536, comenzaron a labrarse monedas de plata de un cuarto de real (cuartilla), medio (medio real), un real (sencillo), dos reales (real de a dos), y tres reales (real de a tres)

Esta cédula real significó el asentamiento legal para esta institución, que se volvió insigne para la acuñación de monedas en el reino de la Nueva España y que, con sus modificaciones y adaptaciones, sigue perviviendo hasta nuestros días, siendo la más antigua del continente americano y una de las instituciones de mayor duración en nuestro país.

Fuentes:

  • Para mayor información acerca de las funciones de la Casa de Moneda en México, se puede consultar la Ley de la Casa de Moneda de México, publicada el 20 de enero de 1986 por el Congreso de la Unión. [Consultado el 10 de mayo de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2IuMB15 ]
  • José. L. G. De Paz. “Hubo otros Mendoza con importancia en la Historia de España y América.” en Universidad Autónoma de Madrid. [Consultado el 10 de mayo de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2jNHLhH ]

Bernardo García Martínez. Los años de la Conquista en Nueva Historia General de México. P. 185 Gerardo Díaz. Antonio de Mendoza. En Relatos e Historias en México. [Consultado el 10 de mayo de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2rxXyp0 ]

Ma. De Jesús Sánchez Vázquez, Alberto Mena Cruz. Monedas del siglo XVI en la ciudad de México. En Arqueología Mexicana. [Consultado el 10 de mayo de 2018. Disponible en: Casa de Moneda de México/Museo Numismático Nacional. [consultado el 10 de mayo de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2I62knV ]

5 de mayo de 1877. Porfirio Díaz toma posesión como presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.[1]

Porfirio Díaz
Porfirio Díaz

El General Don Porfirio Díaz Mori, destacado militar mexicano durante la Guerra de Reforma (1858-1861) y la Intervención Francesa (1862-1867), liberal y político, había encabezado una rebelión en 1871 contra el que fuera su profesor de derecho civil en Oaxaca, Benito Juárez[2], que se había reelecto para otro periodo presidencial en 1871.

Este alzamiento , conocido como el Plan de la Noria [3]resultó un fracaso por la falta de capacidad de convocatoria de Díaz y por la súbita muerte de Juárez el 18 de julio de 1872.[4] Ante ello, el movimiento golpista quedó suprimido y asumió la presidencia el entonces presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Sebastián Lerdo de Tejada, siendo ratificando posteriormente de manera constitucional.[5]

En 1876, Díaz volvió a rebelarse bajo el Plan de Tuxtepec el 10 de enero, donde es apoyado por una gran cantidad de simpatizantes, enarbolando la máxima de No reelección[6] Tras celebrarse elecciones y resultar ganador Lerdo de Tejada, la lucha se decide en el campo de batalla, obteniendo la victoria definitiva las fuerzas Tuxtepecanas el 16 de noviembre del mismo año y abandonando el puesto el entonces Presidente electo.[7]

Tras esto, se inició un proceso legal y militar, donde Díaz buscó legitimarse mediante elecciones, apego a la Constitución y, es menester mencionarlo, la derrota total de sus opositores. Con ello, logró asegurarse como jefe del Ejecutivo a partir de 1876 y, una vez reinstaurado el Congreso en 1877, consiguió el reconocimiento de Presidente Constitucional el 5 de mayo de 1877.[8]

El Presidente Díaz abandonó la Presidencia el 1 de diciembre de 1880, en medio de un ambiente pacífico y la entregó al Presidente Electo, Manuel González. Esto aumentó su caudal político y fomentó la visión democrática que se había generado tras la rebelión de Tuxtepec. [9] Regresó a tomar las riendas de la nación en 1884 y no lo abandonaría sino hasta 1911, tras el estallido de la Revolución Mexicana.


[1] Escrito por Ricardo S. Rodríguez G.

[2] Carlos Tello Díaz. Porfirio Díaz: su vida y su tiempo. La guerra 1830-1867. México: Debate. 2015. Posición. 1790.

[3] Alberto María Carreño (prólogo y notas) Archivo del general Porfirio Díaz Memorias y documentos. Tomo X. México Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Historia/Elede. 1951. Pp. 12-13 [Consultado el 27 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2HDh1un ]

[4] Luis Arturo Salmerón. Muerte del Presidente Juárez. Relatos e Historias en México. [Consultado el 30 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2vy7MoQ ]

[5] _________________. Nace Sebastián Lerdo de Tejada. Relatos e Historias en México. [consultado el 30 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2r924ds ]

[6] Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940. Plan de Tuxtepec. Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. [Consultado el 30 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/1UID4y6 ]

[7] Bicentenario. “Sebastián Lerdo de Tejada (1823-1889).” [Consultado el 30 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2HEMQHg ]

[8]Pablo Serrano Álvarez. Porfirio Díaz y el Porfiriato. Cronología. (1830-1915). México: INEHRM. 2012.  Pp. 48-60.

[9] Ibídem, pp. 103-132.