La estatua de Winston Churchill

Y otros monumentos que pueden o no ser tirados.

Este año 2020 ha sido convulso en el mundo. La pandemia de Covid-19 fuera de control en varios países, crisis económica, sanitaria y social. Uno de los detonantes de esto último fue el asesinato de una persona llamada George Floyd a manos de un policía norteamericano, desatando protestas multitudinarias que se han salido de control y han provocado diversos problemas en EEUU, siendo el principal de ellos que sigue la tensión entre personas de distintos orígenes en el vecino del norte.

Sin embargo, la multitud decidió en varias ciudades del mundo destruir algunos monumentos por sus pasados turbios o por medio de juicios de valor de dudoso rigor y de una fuerte tendencia anacrónica. ¿Pero por qué tumbar un monumento? Bueno, la respuesta a esto son diversas razones que quisiera comentar a grandes rasgos.

 

Según la RAE un monumento es:

1. m. Obra pública y patente, en memoria de alguien o de algo.

2. m. Construcción que posee valor artístico, arqueológico, histórico, etc.

3. m. Objeto o documento de gran valor para la historia, o para la averiguación de cualquier hecho.

4. m. Obra científica, artística o literaria, memorable por su mérito excepcional.

5. m. sepulcro (‖ obra para dar sepultura a un cadáver).

6. m. Rel. En una iglesia católica, altar muy adornado en el que se coloca el arca eucarística el día de Jueves Santo.

7. m. coloq. Persona bien proporcionada físicamente y de belleza llamativa.

monumento nacional

1. m. Obra o edificio que por su importancia histórica o artística toma bajo su protección el Estado.

monumento natural

1. m. Espacio natural constituido por formaciones geológicasyacimientos paleontológicos y otros elementos dela geaquepor su singularidadimportancia o bellezaes objeto de protección legal para garantizar suconservación.

Dicho eso, en EEUU hay o hubo varios de estos que son controversiales, por ser de personajes del Bando Confederado de la Guerra de Secesión de dicho país. El lado sureño decidió establecer algunos de estos para recordar su Causa Perdida (Lost Cause en inglés), que es una forma de negar que la separación de los estados esclavistas fue para preservar dicha institución. Y también se han erigido grandes obras para honrar a generales de dicho conflicto, aunque hayan sido derrotados. ¿Es esto apropiado o correcto para entender el pasado? No realmente.

Si bien yo estoy consciente que la historia es un relato en constante construcción, tampoco estoy para apoyar visiones supremacistas de un tipo de persona sobre otra. Dicho eso, los monumentos confederados son para recordarles a la población afrodescendiente que son inferiores a los caucásicos y eso, me parece reprobable. Con el establecimiento de las leyes Jim Carrow, esta situación de dominio se mantuvo de facto y de jure. Sin embargo, creo que merece la pena establecer una pregunta: ¿se vale quitar todos los monumentos? Habría que analizar sus intenciones y su mensaje. Pongamos de ejemplo la estatua de Robert E. Lee en Richmond, Virginia.

Robert E. Lee, vandalizado.

Sin duda el General Lee fue un excelente militar, que defendió una causa que hoy en día no podemos justificar, pero en su mente, era lo correcto. Puso sus servicios a su Estado natal de Virginia antes que a su país-cosa que lo conflictuó- y encabezó los ejércitos de la Confederación, pero esto trajo consigo defender la esclavitud -situación con la que puede o no haber estado de acuerdo- Sin embargo, después se volvió el presidente de la Universidad de Washington que luego se volvió Washington & Lee en Virginia, donde según las crónicas y la propia universidad, estableció pautas que llevaron a que se volviera una universidad de excelencia. Pero queda el problema de la esclavitud, ¿cierto? Y bueno, como pueden apreciar en la imagen, está la bandera confederada, que se considera un símbolo de racismo. ¿Pero no acaso podemos apreciar al hombre sin ese foco de odio o de excesivas alabanzas? Era un ser humano y, como tal tuvo aciertos y errores.

Cuerpo de Robert E. Lee en la Universidad

Al final de la Guerra Civil no tenía ciudadanía estadounidense y ésta se perdió durante muchos años, hasta el año de 1970 cuando fue encontrada en los archivos gubernamentales. Aparentemente fue perdida adrede desde 1865. Para 1975, el presidente Gerald Ford extendió el perdón y la ciudadanía restaurada de manera póstume al personaje sureño. ¿Esto no permite que haya un perdón generalizado a sus actos? ¿Hasta qué punto se le debe seguir juzgando?

 

 

Este mismo razonamiento podemos aplicar a Winston Churchill. Durante un tiempo se ha puesto de moda juzgarlo de genocida y me parece que es una percepción  errónea. En 1943 se desató una hambruna en Bengala en medio de la Segunda Guerra Mundial. Sin duda alguna, las políticas de guerra de Churchill agravaron el asunto, porque o eran completamente ignorantes del asunto-que es una línea historiográfica que me parece dudosa-  o mataron deliberadamente de hambre a la población su visión colonialista -que me parece un tanto victimista-; o, no aliviaron la hambruna porque privilegiaron el esfuerzo bélico.

Churchill

Según las fuentes, se realizó una política de tierra rasada y se decomisaron grandes cantidades de comida, debido a la amenaza japonesa sobre la colonia india. El resultado fue la muerte de hambre de más de 3 millones de personas que se pudo -o no- haber evitado. La prioridad del gobierno británico fue el esfuerzo de guerra que requería grandes cantidades de alimentos y recursos, lo cual no excusa su incompetencia. ¿Esto hace a Churchill un genocida? No realmente, porque no se hizo para castigar a una zona, como lo hizo Stalin con los ucranianos. De lo que sí se le podría catalogar es ser un irresponsable a la hora de administrar el imperio, sin duda alguna. Porque no solo velaba por los ingleses, sino todos los súbditos del rey. Pero no me corresponde juzgarlo con mi visión actual, sino  señalar sus falencias. ¿Esto hace que deba derrumbar su estatua? La respuesta a esta cuestión es sencilla:

NO

Porque el hombre representa un momento importante para Inglaterra y el mundo Occidental: en una crisis sin precedentes y desesperanza generalizada, mantuvo firme a sus gobernados. Obvio, fue un ser humano con todos los defectos del mundo, pero en el momento de la verdad, se convirtió en el símbolo de la lucha inglesa y contuvo a una maquinaria de guerra que parecía en esos momentos imparable. Si seguimos juzgando a todos los personajes con nuestros criterios actuales, al final nos quedaremos con quien se acomode a nuestro gusto. Y ojo,  si bien el señor era un hombre que creía en la supremacía caucásica protestante, también es cierto que no estableció exterminios masivos basándose en esto. Según la International Churchill Society sí se expresó de manera brutal acerca de los indios, pero sus principales biógrafos establecen que era un tipo de un pésimo humor y carácter, pero que se arrepentía de lo que decía y actuaba de manera contraria. ¿Ven por qué debemos entender que los personajes históricos son humanos?

Churchill viéndote llorar por decirle racista

Por último en este aspecto, hay que recordar algo de la historia: no es una búsqueda de LA VERDAD, sino una constante interpretación de fuentes. Para personas de la India -que siguen queriendo vivir con un complejo de la colonia tal vez un poco más justificado que el de los victimistas latinoamericanos- Churchill es un monstruo... Para otras personas en el mundo, es un héroe. Para mí: es un personaje interesante y complejo que merece su estatua porque hizo algo correcto en el momento más oportuno del mundo. A diferencia de Robert E. Lee que puede no merecer una estatua, Churchill terminó defendiendo algo que muchos juran defender y solo atropellan: libertad, democracia y un ataque frontal al fascismo.

Y si bien las expresiones de Churchill son infortunadas, ha habido personajes que admiran algunos como Marx o Guevara que tuvieron análisis o comentarios tan o más reprobables que las de Winston, pero de ellos no se cuestiona siquiera poner o quitar una estatua. Por ello los invito a reflexionar acerca de lo que queremos hacer como sociedad respecto a las estatuas y monumentos. ¿Debemos quitarlas porque no nos agradan los personajes o solo porque nos creemos con la estatura moral de ser mejores que personas que veían la realidad de otra forma?

Marx y su legado

 

-Hal Jordan.

Si quieres leer más textos del autor, visita los siguientes enlaces:

¿España debe pedir perdón por la Conquista?

¿Qué es una fuente histórica?

1917: Una película histórica NO INCLUYENTE

Fuentes:

  1. https://my.wlu.edu/presidents-office/about-the-presidents-office/history-and-governance/past-presidents/robert-e-lee
  2. https://www.archives.gov/publications/prologue/2005/spring/piece-lee
  3. https://www.atlasobscura.com/articles/indian-food-writing
  4. https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/01/150124_reino_unido_cinco_principales_controversias_winston_churchill_lv
  5. https://www.theguardian.com/world/2019/mar/29/winston-churchill-policies-contributed-to-1943-bengal-famine-study

Leading Churchill Myths

Carlota, la mujer que conquistó a México. 

Cae la noche en el castillo Belga de Bouchout, por sus pasillos se pasea una mujer ya muy entrada en años, camina como apurada, como asustada, sin rumbo fijo ni motivo aparente. De pronto se detiene frente a uno de los muchos cuadros colgados en la pared. Por un momento su persona cambia, sus ojos desorbitados se centran fijamente en la imagen. Brevemente, un rayo de cordura inunda su cerebro. Frente a ella, imponente, se encuentra el retrato de Maximiliano de Habsburgo.

El Inicio

«Carlota de niña»

«Carlota de Niña» se titula el primer retrato realizado a la pequeña soberana.

María Carlota Amalia Victoria Clementina Leopoldina para ser más específicos, sería el nombre dado por sus padres; Leopoldo I de Bélgica y María Luisa de Orléans a la nueva princesa.

La condesa Reinach-Faussemagne la describiría como «una preciosa niña de apariencia despierta, de mirada asombrada e ingenua, la boca más pequeña que los ojos y de un dibujo muy puro».

De niña la princesa Carlota recibió un trato especial. Al ser la consentida de su padre fue educada de la misma manera que sus hermanos príncipes por lo que la princesa era una hábil conocedora de política, geografía, arte y el dominio de los idiomas, logrando hablar el francés, italiano, alemán, inglés y español.

Se podría decir que tuvo una infancia dorada de no ser por un hecho en específico, la muerte de su madre que ocurrió a sus escasos 10 años. La  princesa no tuvo tiempo para llorar su perdida, su actitud cambio de una alegre y vivaz niña a una mujer reservada y con un amplio sentido de responsabilidad, la muerte de su madre sería seguramente el primer golpe que afectaría el Psique de la emperatriz años más tarde.

De está forma la joven Carlota se refugio en los libros y la religión, pasando los años leyendo y educándose, hasta que un hecho, o más bien una persona cambiaría su vida.

El príncipe Azul

A sus 16 años Carlota se había convertido en lo que muchos llamarían una «joven mujer». Contrario a las costumbres de la época su padre Leopoldo no la obligó casarse, hecho que derivó en el rechazo de dos pretendientes: el rey Pedro V de Portugal y el príncipe Jorge de Sajonia. Parecía que no había en Europa un hombre digno del amor de Carlota hasta la llegada de un joven Austriaco a la corte Belga. Era el Archiduque Maximiliano de Habsburgo, el joven hermano del  Emperador Francisco José de Austria-Hungría, miembro de la poderosa familia de Habsburgo. El enamoramiento fue inmediato y los jóvenes soberanos contrajeron nupcias.

 

La aventura comienza.

Tras casarse la joven pareja tuvo varios cargos administrativos, siendo el de gobernadores de Lombardía y Venecia el cargo más significativo, no obstante, el dúo estaba inconforme con tener un cargo «menor» acentuándose esto tras la crisis Italiana de 1859, hecho que despojo a Austria de los territorios italianos y por consiguiente dejo a Maximiliano sin gobierno.

El matrimonio decidió retirarse a su famoso palacio de Miramar, lugar donde pasaron un corto periodo de paz, entre otras cosas, hasta la llegada de un curioso comité extranjero. Los «notables» como se hacían llamar, era una comisión de personajes mexicanos en contra del gobierno de Juárez, este comité buscaba solucionar la inestabilidad mexicana con la llegada de una nueva monarquía, el cargo fue ofrecido a Carlota y Maximiliano.

Los futuros emperadores quedaron asombrados desde un inicio, la idea de gobernar un país lejano, exótico y misterioso simplemente les maravillo. El Archiduque dio el primer paso. Carlota pronto acepto también el cargo. La suerte estaba echada, la aventura comenzaba.

La llegada al nuevo imperio.

Llegada a Veracruz

El 28 de mayo de 1864 los ahora emperadores tocaban tierra en el puerto de Veracruz, el recibimiento ciertamente no fue como esperaban.

Al ser la ciudad de Veracruz una ciudad típicamente liberal y al no haberse difundido entre la población la llegada de los nuevos emperadores la bienvenida fue realmente fría.

Tanto, que según se cuenta provocó en Carlota una profunda tristeza  por la cuál derramo lágrimas de frustración y  pena, sin embargo, el escenario cambiaría en otras ciudades dónde las recepciones fueron muy jubilosas y de gran algarabía, como podemos ver en Puebla ( en donde los emperadores fueron recibidos con el repique de las campanas y fuegos artificiales) y en la Ciudad de México. Además de esto comités de distintas partes de la nación (principalmente Indígenas) acudieron a los emperadores para solicitar audiencia y mostrar afecto y apoyo, el escenario como relata Carlota, cambio totalmente su perspectiva.

Los jóvenes Emperadores se dedicaron
a explorar el territorio de su nueva nación.  «un poblado interesante por sus monumentos, la pirámide antigua que ahí se encuentra es digna de ser vista … arriba del teocalli donde se llevaban a cabo los sacrificios humanos hay una capilla de la Virgen de los Remedios.» Escribiría Carlota sobre su visita a Cholula, lugar donde fueron recibidos con fiestas y coronas de flores por parte de la población indígena.

De hecho, se puede decir que fue especialmente este sector de la población quien mejor acepto a los Emperadores, en otras comunidades indígenas, como en la ciudad de San Juan del Río las autoridades y población demostraban un profundo cariño especialmente a la emperatriz, en 1864 las autoridades de San Juan del Río propusieron nombrar a la emperatriz Carlota como patrona y protectora de la ciudad.

Una parte de los honores rendidos a la emperatriz dictan:

«Señora, la ciudad de San Juan del Río nos ha dispensado el honor singular

de enviarnos ante la augusta presencia de V.M.I para ofrecerle este humilde
obsequio y juntamente los sentimientos que abundan los corazones que os
lo dedican»

A pesar de los pomposos honores la emperatriz rechazo el ofrecimiento, ya que en sus propias palabras «no se hacía merecedora de tantos honores por parte de la ciudad; acababa de llegar a suelo mexicano y no habría hecho nada para
merecerlo».

Carlota se esforzó ávidamente por encajar con las costumbres mexicanas, prueba de ello es el uso extendido que le dio al rebosó, prenda de uso común entre la población indígena, que ella adapto a su vestimenta.

Otro hecho remarcable es el de escribir México con X, a la usanza nacional, en vez de escribir «Méjico» como en Europa se acostumbraba, logrando así una mayor identificación con su pueblo.

El fin de un cuento.

A pesar de los esfuerzos realistas el Imperio mexicano parecía cada vez mas pérdido, el comité de conservadores, mismo que los había apoyado, retiró toda su ayuda al ver las medidas progresistas de Maximiliano.

Por otra parte las fuerzas republicanas cada vez amenazaban más la existencia del imperio, este riesgo solo incremento cuando ante el costoso precio que significaba para Napoleón mantener el ejército Imperial y la amenaza de una guerra con Alemania el ejército francés se retiró de México.

Fusilamiento de Maximiliano
Fusilamiento de Maximiliano

Las condiciones eran malas y Carlota lo sabía, no obstante, obligó a su esposo a no abandonar el cargo «pues desertar es para viejos e ineptos y no para un joven Emperador» diría la emperatriz. Carlota emprendió entonces un viaje a Europa para intentar que Napoleón lll devolviera el apoyo, sin éxito, la emperatriz empezó a tener problemas de locura, apenas era una señal de lo que vendría.

Larga vida a la emperatriz

Sin resultados ante el emperador Napoleón lll Carlota decidió visitar al Papa Pío lX, sin saber que en ese momento su esposo ya había sido capturado y condenado a muerte.

La visita ante el Papa fue catastrófica, en la reunión Carlota sufrió un ataque de nervios, negándose a comer alimento por miedo a ser envenenada y manteniéndose cerca del Papa pues solo así se sentía segura.

Su situación empeoró aún más, a tal punto que sus familiares tuvieron que llevársela. Para estos momentos Carlota ya no tenía razonamiento alguno.

Tras algunas semanas su situación física mejoro, pero mentalmente seguía igual. Los doctores le diagnosticaron locura, saber de la muerte de Maximiliano no ayudo.

Tras varios años la emperatriz sin reino fue internada en el palacio de Bouchout, en Bélgica, lugar donde pasaría sus últimos días hablando con fantasmas del pasado, escribiendo cartas a Napoleón lll y realizando fiestas con invitados inexistentes.

Fue el 19 de enero de 1927, a sus 87 años de edad cuando Carlota Amalia suspiró su último aliento, en su lecho de muerte. Tal vez con un pequeño momento de cordura, dedico sus palabras finales al amor de su vida.

«Recordadle al universo al hermoso extranjero de cabellos rubios. Dios quiera que se nos recuerde con tristeza pero sin odio».

La vida de Carlota hace mucho que se fue pero sus actos siempre serán recordados por aquellos que vieron en ella algo más que una emperatriz extranjera.

– Zarco

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¿Cuántos hombres se necesitan para defender a Francia? El mito de la cobardía francesa.

«La polemología y la historia, unidas por pacto de sangre»  

Tulipomanía la enfermedad Holandesa que infectó a México.

 

Tulipomanía la enfermedad Holandesa que infectó a México.

Si a alguno de nosotros nos mencionan a Holanda seguramente asociaremos el país con la hermosa flor conocida como Tulipán, sin embargo, si eres historiador, o más aún, economista, esta asociación puede estar acompañada de tintes funestos, ¿Pero qué lúgubre relación puede tener una bella flor con un país estable como Holanda? Acompáñennos para descubrirlo.

Holanda: por qué se llama ahora sólo Países Bajos

El paciente cero

La palabra Tulipán deriva del turco tülbent, lugar de donde proviene dicha flor. Algunos historiadores piensan que la planta fue exportada desde Constantinopla en el siglo XVI, llegando primeramente a Austria, donde empezaría a ganar popularidad hasta Europa del norte, lugar donde generaría un boom total debido a su naturaleza exótica y hermosa.

Sin embargo, la flor ganaría especial notoriedad en Holanda, entre otras cosas debido a un interesante factor, el suelo de la región provocaba que las flores adquirieran colores únicos. Los tulipanes rápidamente se volvieron sinónimo de riqueza, moda y extravagancia. El bulbo de tulipán se volvió el objeto más deseado por la clase rica, llegando al punto en que el precio dispuesto a pagar era simplemente desorbitante.

Pero si buscamos conocer con más exactitud la manera en la que llego a afectar la tulipomanía a la sociedad podemos consultar los registros que Charles Mackay dedica al respecto.

En la década de 1620 el precio del tulipán empezó a crecer sin medida, si bien en un primer momento los horticultores holandeses intentaron controlar el proceso mediante el cual las plantas adquirían su aspecto multicolor, las medidas terminaron siendo inútiles, provocando que las flores se volvieran aún más cotizadas por su aleatoriedad.

Entonces, y de misma manera que con un virus o bacteria, el efecto contagio entró en papel. Pronto los ricos burgueses empezaron a adornar su jardín con hermosas flores de tulipán. La avaricia de la clase adinerada no se hizo esperar, las personas gastaban cuantiosas sumas de dinero buscando que su jardín estuviera decorado con mejores tulipanes que los de sus vecinos.

Como siempre, la clase media no se hizo esperar y, emulando la actitud de sus vecinos más ricos empezaron a invertir dinero en bulbos de tulipanes, las flores dejaron de ser un motivo de estética, ahora eran cuestión de clase.

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En el pico de la epidemia

Durante 1623 la enfermedad de los tulipanes era visible por todos lados, debemos recordar que para la época, países Bajos era una potencia mundial, pues era el país más rico en el momento, por lo que siempre estaba al frente de las innovaciones económicas. Durante la crisis de los tulipanes esto se hizo más que visible.

Las tabernas se volvieron un lugar donde vendedores y compradores se reunían para hacer negocios diariamente, las subastas de bulbos se volvían eventos concurridos dónde circulaban miles de florines. Otra de las innovaciones del mercado fue la creación de catálogos, con dibujos hechos a mano, de los tulipanes en venta, con lo cual las plantas entraron a la bolsa de valores, de esta forma todas las clases sociales se vieron envueltas en la fiebre de los tulipanes.
 
Rápidamente la fama de la riqueza generada por los tulipanes empezó a tomar vuelo, miembros de toda la sociedad deseaban tener una parte del pastel, por lo que la gente empezó a invertir todo lo que tenía con tal de poder comprar estos bulbos de tulipanes.

La situación llegó a tal punto que bulbos de tulipanes eran cambiados por lujosas mansiones, o mantenían valores altísimos, como el de un bulbo por 1000 florines; (para hacernos una idea el ingreso anual de un holandés promedio era de 150 florines) a efectos de comparación una tonelada de mantequilla costaba 100 florines, y ocho cerdos 240 florines.

El precio de venta más alto lo alcanzó un tulipán tipo Semper Augustus, vendido por la módica cantidad de 6000 florines. Las ganancias pronto alcanzaron la suma del 500%.

semper Augustus


Sin embargo, parecía que la fiebre apenas comenzaba. Debido a la naturaleza de los tulipanes, que solo crecían en cierta época del año, muchos vendedores empezaron a estar inconformes con el ritmo de ventas, por lo que crearon un nuevo tipo de negocio, llamado windhandel o negocio del aire, con esto nacía el primer mercado especulativo de la historia.

Los contratos y pagarés rápidamente empezaron a reemplazar a los bulbos físicos. Los llamados floristas vendían cosechas de tulipanes que aún no se cultivaban, así mismo, se vendían tulipanes aun inexistentes basando su precio enteramente en la especulación de su valor. Con esto el primer mercado de futuros en la historia moderna tomaba lugar.

Punto de quiebre


Para 1637 el negocio de los tulipanes estaba en la cima, muchas personas tenían invertido todos sus ahorros en contratos de bulbos, muchas otras habían abandonado su antigua profesión con tal de sumarse a la nueva ola especulativa del mercado, los precios parecían no parar de subir y todo mundo estaba contento con la nueva manera de generar riqueza…O al menos eso pensaban.

El 5 de febrero de 1637 un lote de tulipanes se vendió por 90 000 florines, esa sería la gran última venta.

Al día siguiente un florista puso en venta un lote de medio kilo por 1300 florines, sin embargo, el lote no se vendía, extrañado, el florista rebajó el costo a la mitad,  la situación no mejoró, los vendedores, alarmados, se dieron cuenta de lo que pasaba, ya no había compradores en el Mercado.

La burbuja estalló rápidamente, los precios empezaron a caer en picada, los propietarios de los tulipanes buscaban vender su mercancía a cualquier costo, pero era inútil, todo el mundo vendía y nadie compraba.

Tulipomanía: Historia de una burbuja desmesurada (con imágenes ...


Lo que siguió fue una crisis económica sin precedentes; Charles Mackay, en su libró «Memoir of Extraordinary Popular Delusions and the Madness of crowds» menciona:

Fue tan grande la obsesión, que la industria normal del país fue negada. […] Todos pensaron que la pasión por los tulipanes duraría para siempre y que los recursos del mundo serían enviados a Holanda para pagar los precios que fueran solicitados por los tulipanes. […] lo que subió fueron los precios de los artículos en Holanda. […] finalmente, los más sensatos se dieron cuenta de que esta locura no podía durar para siempre. […] el comercio del país sufrió un terrible golpe, del cual tomó muchos años para recuperarse. 

El estallido de la burbuja tuvo consecuencias terribles, miles de personas que habían dejado sus profesiones, hipotecado sus casas, e invertido todos sus bienes inmediatamente se vieron hundidos en crisis financiera, la bancarrota sacudió a todas las clases por igual.

Muchas personas acudieron a la corte para demandar que su deuda fuera cancelada y su dinero repuesto, sin embargó, al ser la primera vez que pasaba un evento así,  el marco jurídico para ampararse era simplemente inexistente.

Al final el gobierno decidió decretar que todas las deudas serían canceladas y solo se tenía que pagar el 10% de su valor original.

La tulipomanía se la había cobrado caro a los neerlandeses, años tardaron en reconstruir su dañada economía, el precio fue caro pero la lección se aprendió… Sin embargo, la fiebre de los tulipanes todavía no estaba erradicada.

Pandemia, la tulipomanía llega a México

Peso mexicano: ya es la mejor moneda del mundo

Tal vez Holanda aprendió (a las malas) los efectos que el mercado especulativo podía causar a la economía, sin embargó otra  coincidencia de la fiebre tulipán con los virus, es que siempre muta.

México, año 1995, el peso mexicano sufría una de las devaluaciones más fuertes en su historia, los efectos económicos también fueron notables, tras la devaluación se dio un constante proceso de apreciación del tipo de cambio, lo que provocó que para el año 1998 la moneda mexicana tuviera un nivel de sobrevaluación al observado en 1994.

Para el año 2000 la sobrevaluación era aún mayor, 21% superior a la observada en noviembre de 1994, esto sin duda alguna provoca un efecto burbuja que nos recuerda a la enfermedad holandesa.

Contrario a lo esperado, la apertura comercial que México sufrió en esas décadas no estimularon el crecimiento económico, ni el tratado de libre comercio (TLCAN) ni las reformas económicas lograron disminuir el índice de enfermedad holandesa en México. Según investigadores, el problema proviene desde antes de la apertura económica.

Carlos Salinas de Gortari menciona:

En realidad la enfermedad holandesa en México proviene de la dependencia excesiva de los ingresos petroleros y las remesas de divisas de trabajadores en el extranjero, dentro del marco de un peso sobrevaluado que desalienta las exportaciones mexicanas no sólo a Estados Unidos sino también al resto de los mercados (como el de América Latina, donde antes teníamos superávit y ahora registramos déficit). Esto pone en situación de desventaja a  los productores rurales mexicanos ante las importaciones de  productos agropecuarios.

 

El precio del petróleo cae 9% ante las dudas de una baja en la ...
Para entender lo que pasa es importante recalcar que actualmente, una de las principales características de la tulipomanía residen en el retroceso prematuro de los sectores comerciales, esto a causa de la apreciación de la tasa real de cambio.

En resumen, el problema por el cual el petróleo termina resultando dañino para la economía nacional es por la sobrevaluación de la moneda. La sobrevaluación abate el comercio interno al favorecer las exportaciones e importaciones, apoyando el aumento acelerado de consumo. En síntesis, disminuye la generación de empleos.

En «El mal holandés en México» David Ibarra afirma:

Las ventas de crudo no sólo exceden el servicio de la deuda inter nacional [de 16 mil millones en 2004), sino que representan la via de escape a la reforma fiscal. En efecto, el gobierno federal recibió [2004] de Pemex más de 30% (5.2% del PIB) de sus ingresos corrientes, es decir, más que toda la recaudación de los impuestos directos de empresas y personas del país (4.5% del producto) o la de los tributos indirectos (5.0% del producto). Así, México se ha convertido en cadena transmisora de la demanda del mercado norteamericano, sin retener beneficios en provecho de sus trabajadores y productores.  Como resultado de la combinación de las políticas neoliberales pasivas y la afluencia extraordinaria de recursos externos, la producción interna se estanca, como también el aporte de la industria al empleo y al crecimiento.

Sin duda alguna los efectos de la fiebre naranja son más que visibles, y aún más visible es que el mal holandés no solo afecta a los tulipanes, si no a cualquier nación, producto o mercado que no tenga suficiente cuidado para evitarla.

Algunos dicen que la historia nos ayuda a aprender de los errores cometidos para evitar volver a cometerlos, está más que probado que esto no siempre es así. La pregunta aquí es si algún día lograremos erradicar la tulipomanía, o en efecto, será una enfermedad crónica que nunca abandonara nuestra economía.

La respuesta quedará en manos de la historia.

Que por cierto, si alguno tiene ganas, le cambió su casa por un tulipán. 

–  Zarco

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