#Efemerides: 19 de septiembre de 1985/2017: Aniversario de Terremotos en la Ciudad de México

El 19 de septiembre es una fecha que todos los mexicanos recuerdan. En 1985 un sismo de 8,1 grados en la escala de Richter sacudió la capital mexicana, con un saldo global de 10.000 muertos según el registro oficial. Hace cinco años, esa fecha volvió a vestir de luto al país con otro poderoso sismo que se cobró 369 vidas.

El terremoto que golpeó a Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985 tuvo su epicentro a más de 300 kilómetros de distancia de la capital, en Michoacán. El sismo se originó en esta zona costera del Pacífico con una magnitud de 8,1 en la escala de Richter.

La especial topografía de Ciudad de México iba a convertir a esta urbe en un escenario muy frágil ante el impacto del movimiento telúrico. Erguida sobre los restos del Lago de Texcoco, la capital amplificó la intensidad del temblor por las condiciones de sus sedimentos en el suelo.

El resultado, un movimiento de tierra cinco veces superior al de las zonas colindantes. Las cifras oficiales recogen que murieron 10.000 personas, aunque un registro de la Coordinadora de Damnificados asegura que los fallecidos fueron 45.000. También se destruyeron un tercio de los edificios de la ciudad.

México recuerda ese 19 de septiembre con el llamado izamiento a la bandera, una ceremonia celebrada en la Plaza de la Constitución (El Zócalo), con la insignia nacional elevada a media asta y un minuto de silencio.

Las construcciones con entre cinco y 15 plantas resultaron las más afectadas y se estima que más de 400 edificaciones cayeron y otros miles resultaron afectadas. Unas 250.000 personas se quedaron sin hogar.

Comenzaba el día en la agitada capital y el terremoto congelaba de un solo golpe la rutina. No había luz y las líneas telefónicas no funcionaban, algo que complicó los esfuerzos de la población por encontrar supervivientes.

El entonces presidente, Miguel de la Madrid, reaccionó en un primer momento frenando el completo despliegue del Ejército en las labores de rescate y rechazando la ayuda internacional.

Todavía un año después, cuando el país celebrara su recuperación sobre el terremoto con el Mundial de Fútbol de 1986, se llegó a abuchear al presidente.

El sismo de 2017, otro fatídico 19 de septiembre. Hace cinco años, después de los homenajes por el temblor de 1985, un poderoso terremoto se hizo sentir en México en un trágico aniversario. En esta ocasión, el epicentro estaba en el estado de Morelos (centro) y su magnitud era de 7,1 en la escala de Richter.

369 personas perdieron la vida, de nuevo con Ciudad de México como uno de los puntos más golpeados y en donde se contabilizaron la mayoría de los decesos.

  • Crespo Jama Edri

#Efemerides: 12 de septiembre de 1919: se funda la Academia Mexicana de la Historia, correspondiente de la Real de Madrid/ Día del Historiador en México

Desde las primeras décadas de vida del México independiente se proyectó fundar una institución que agrupara a los estudiosos de la historia, dado el interés que esta disciplina tenía en el contexto de construcción del país.

El 23 de marzo de 1835 el gobierno de la República decretó la fundación de la primera Academia de la Historia, integrada por distinguidos intelectuales; sin embargo, los vaivenes políticos impidieron que prosperara dicha iniciativa, hecho que derivó en nuevos intentos de creación.

La consolidación de la soberanía en 1867 permitió emprender los proyectos educativos que la inestabilidad y las amenazas externas habían obstaculizado. Así, en la década de 1870, en casi toda Hispanoamérica se había conquistado cierta estabilidad política que permitía emprender tareas que habían quedado inconclusas o que no se habían consolidado. Es por ello por lo que apareció un movimiento de la mayoría de los países hispanoamericanos para instituir academias de la lengua, correspondientes de la Real de Madrid, del cual resultaría la fundación de la Academia Mexicana de la Lengua en 1875.

Inspirados por este hecho, varios diplomáticos hispanoamericanos acreditados en Madrid iniciaron gestiones para crear las instituciones correspondientes de la Real Academia de la Historia de Madrid, pero no lograron consolidar su objetivo al no contar con el apoyo de aquella institución. En 1888 se volvió a replantear el asunto y esta vez pareció que la Real Academia se mostraba más receptiva, tanto así que se estudió y discutió el proyecto e incluso se redactó el reglamento por el que se regirían las academias afiliadas. De esta manera se establecieron las academias de Buenos Aires, Bogotá y Caracas, pero la fundación de la de México volvió a fracasar. Podría aventurarse que la tradición anti-hispanista de una corriente de la historiografía mexicana tuviera influencia en el fracaso.

Pero los estudiosos del pasado no repararon en intentos e iniciativas y así llegó el año de 1913, uno convulso pero que permitió un segundo intento de creación de una Academia de Historia. Empero, nuevamente los conflictos políticos impidieron la concreción de la propuesta. Entonces, en 1919, finalmente se logró la fundación, impulsada por destacados historiadores, todos ellos miembros correspondientes de la Real de Madrid. El acta de instalación se fechó el 12 de septiembre de 1919 y así comenzó la vida de la institución.

Como apuntaría don Manuel Romero de Terreros, uno de los miembros fundadores, la marcha de la Academia no dejó de tener sus tropiezos, retos que se fueron sorteando gracias a la colaboración de sus académicos. Desde luego estaba el problema de no tener sede, ni fuentes permanentes de financiamiento, obstáculos importantes para consolidar su tarea, la de contribuir al conocimiento y divulgación de los estudios históricos.

El problema de la sede se iba a solucionar, en 1952, gracias a la colaboración del académico fundador y director de la Academia, don Atanasio G. Saravia, quien era funcionario del Banco Nacional de México y logró que esa institución proporcionara el financiamiento para construir el actual edificio que ocupa la Academia. El Banco también donó la soberbia portada de un palacio colonial «que ornaba la antigua calle de Capuchinas». El 9 de diciembre de 1953, en ceremonia solemne, la Academia inauguró el recinto de la Plaza Carlos Pacheco.

Conseguir medios permanentes para sobrevivir ha sido un reto permanente. En los primeros tiempos la Academia pudo vivir gracias a diversos «patronos y benefactores que le aportaron un modesto patrimonio», utilizado para publicar las Memorias de la Academia Mexicana de la Historia, que aparecieron con gran puntualidad desde 1942. Empero, los recursos eran insuficientes, fue entonces, gracias a la amistad del académico, y tesorero de la Academia, don Arturo Arnaiz Freg con don Jaime Torres Bodet que se consiguió el apoyo de la Secretaría de Educación Pública, institución que apoyó con cierta regularidad, a la institución hasta el año de 2014.

El manejo austero del ínfimo patrimonio con que contaba la Academia se utilizó con gran responsabilidad y durante la gestión de don Edmundo O’Gorman se llevó a cabo el gran proyecto de renovación de los interiores de su edificio, con lo cual la sala de juntas y el auditorio adquirieron una apariencia acorde con la dignidad de su ilustre fachada.

En la actualidad, la Academia reúne a destacados exponentes de la historia política, eclesiástica, social, institucional, económica y del arte, incluyendo los enfoques antropológico y arqueológico. Sus épocas estudio incluyen la historia prehispánica, colonial, del siglo XIX, de la Revolución y la contemporánea.

 

Academia Mexicana de la Historia. (s. f.). Recuperado 12 de septiembre de 2022, de https://www.acadmexhistoria.org.mx/history.php

#Efemérides: 5 de septiembre de 1836: elección de Sam Houston como presidente de Texas

Militar y político estadounidense, nacido el 2 de marzo de 1793 en el condado de Rockbridge (Virginia), y muerto el 26 de julio de 1863 en Huntsville (Texas). Fue el principal responsable de la independencia de Texas y de su posterior incorporación a los Estados Unidos de América. Los colonos de procedencia estadounidense le eligieron su líder en la lucha contra las tropas mexicanas.

Vivió en el estado de Virginia durante su infancia, pero, tras la muerte de su padre en 1807, la madre decidió trasladarse con sus ocho hijos a Tennessee. A los quince años se fugó de su casa y se marchó a vivir con los indios cherokee. Con ellos permaneció tres años, durante los cuales aprendió su idioma y sus costumbres. Los indios le adoptaron y le pusieron el nombre de Cuervo Negro. Cuando estalló la Guerra Angloestadounidense de 1812, se alistó en el ejército, donde llegó a alcanzar el grado de teniente. En 1813 participó en la campaña contra los indios creek a las ordenes del futuro presidente estadounidense Andrew Jackson. Fue herido durante la Batalla de Horseshoe Bend, lo que precipitó su paso a puestos administrativos. Una de sus funciones como agente de los Estados Unidos fue la conducción de sus amigos, los cherokee, desde Tennessee a una reserva en el estado de Arkansas. Cuando abandonó el ejercito en 1817, se dedicó a la enseñanza, mientras que a la vez completaba sus estudios de derecho. Tras obtener el título de abogado, comenzó a ejercer en Nashville (Tennessee).

Su buen oficio y su capacidad como orador le valieron el nombramiento de fiscal general de Tennessee. Afiliado al Partido Demócrata, fue elegido congresista por Tennessee en 1823, cargo que desempeñó durante dos legislaturas y que sólo abandonó para ocupar el puesto de Gobernador del Estado. En 1829, tras una misteriosa boda que tan sólo duró tres meses, dimitió de su cargo y regresó al lado de los cherokee, esta vez en Arkansas. Los abusos de los agentes del Gobierno sobre los indios provocaron su marcha a Washington para reclamar los derechos de las tribus. Su fracaso en la defensa de su pueblo de adopción le llevó a marcharse a los territorios situados al oeste del Mississippi. Su antiguo jefe durante la Guerra de 1812, el presidente Jackson, le encomendó en 1833 las negociaciones con los indios de Texas, que entonces formaba parte de México. Tenía como objetivo llegar a un acuerdo para que las tribus locales respetasen a los comerciantes procedentes de Estados Unidos.

Pronto se vio involucrado en las luchas entre los colonos de origen norteamericano y las tropas mejicanas por el control de Texas. Sus dotes hicieron que inmediatamente se convirtiera en líder del movimiento independentista. Como líder del ala radical, que propugnaba soluciones drásticas, se enfrentó con Stephen Fuller Austin, partidario de salidas negociadas al conflicto. En noviembre de 1835 recibió el mando de todas las tropas tejanas. Desde su posición de principal dirigente del movimiento, redactó y firmó la Declaración de Independencia de la República de Texas, que fue aprobada por la Cámara de Representantes tejana reunida en El Álamo el 2 de marzo de 1836.

Las tropas mejicanas respondieron al documento con un violento ataque. El ejército del general mejicano Antonio López de Santa Anna ocupó y arrasó el fuerte de El Álamo, mientras Houston reagrupaba a sus hombres y obligaba a Santa Anna a perseguirle hasta San Jacinto. La precipitación en la persecución hizo que las líneas del ejército mejicano se estirasen demasiado y fuesen vulnerables. Por sorpresa, Houston volvió a sus tropas y atacó el campamento enemigo. Este ataque tuvo tanto éxito que incluso el general mejicano cayó prisionero de los tejanos. Al ver peligrar su vida, Santa Anna se vio obligado a reconocer la Independencia de Texas el 21 de marzo de 1836. Los ciudadanos le premiaron bautizando la ciudad de San Jacinto con su nombre.

En las primeras elecciones presidenciales, Houston fue elegido primer presidente de la República de Texas para el período de 1836-38, y de nuevo fue elegido por tres años en 1841. Su actuación fue fundamental para conseguir que Texas fuese considerada un estado de la Unión en 1845; a partir de entonces, y hasta 1859, fue uno de los dos senadores del estado en Washington. Tan sólo dejó la capital de la nación para ser elegido Gobernador. Su posición favorable a la Unión hizo que sufriese una campaña periodística en su contra; entre las principales acusaciones, se encontraba la de traición a Texas. Cuando se negó a jurar fidelidad a la Confederación, fue apartado de su cargo en marzo de 1861. Desde entonces se retiró a sus tierras de Huntsville, lugar que no abandonó hasta su muerte.

-Crespo Jama Edri Alexander

#Efemérides: 22 de agosto de 1864: Primera adopción de la Convención de Ginebra

El Primer Convenio de Ginebra se instituyó en un período crítico en la historia política y militar de Europa política. Entre la caída de Napoleón I en la Batalla de Waterloo en 1815 y el ascenso de su sobrino en la campaña de Italia de 1859, las potencias habían mantenido la paz en el oeste de Europa. Sin embargo, con el conflicto en la península de Crimea, la guerra había vuelto a Europa, y mientras que los problemas estaban en una región distante y de difícil acceso, el norte de Italia se convirtió en un modo de acceder desde todas partes de Europa occidental, que al instante se llenó de curiosos y de observadores, mientras el derramamiento de sangre que, hasta entonces no era excesivo a la vista, resultó algo extraño y sorprendente.

A pesar de su intención de aminorar los estragos de la guerra el inicio de la Primera Convención de Ginebra inauguró una renovación de la actividad militar a gran escala, a la que el pueblo de Europa occidental no estaba acostumbrado desde que Napoleón había sido eliminado.

El movimiento por un conjunto internacional de las leyes para regir el tratamiento y la atención a los heridos y prisioneros de guerra comenzó cuando el activista de socorro Henri Dunant fue testigo de la batalla de Solferino en 1859, combate entre los ejércitos de franceses – piamonteses y el Ejército austriaco en el norte de Italia.​ El posterior sufrimiento de los 40 000 soldados heridos que quedaron en el campo debido a la falta de instalaciones, personal, y treguas para darles la asistencia médica motivó a Dunant entrar en acción. Al regresar a Ginebra, Dunant publicó sus experiencias en Un souvenir de Solferino y, a través de su membresía en la Sociedad de Ginebra para el Bienestar Público, instó a convocar a una conferencia internacional, ayudando después a crear el Comité Internacional de la Cruz Roja en 1863.

El Comité Internacional de la Cruz Roja, al tiempo que reconoce que sobre todo, el deber y la responsabilidad de una nación, es salvaguardar la salud y el bienestar físico de su propio pueblo, sabía que siempre, sobre todo en tiempos de guerra, serían una necesidad las agencias voluntarias para complementar los organismos oficiales encargadas de estas responsabilidades en todos los países.​ Para asegurarse de que su misión fuera ampliamente aceptada, se requería un conjunto de normas para regir sus propias actividades y las de las partes beligerantes implicadas.

El 22 de agosto de 1864, varios países europeos se congregaron en Ginebra, Suiza donde se firmó el Primer Convenio de Ginebra:

  • Gran Ducado de Baden (hoy Alemania)
  • Reino de Bélgica
  • Dinamarca
  • Imperio Francés
  • Hesse-Darmstadt (hoy Alemania)
  • Reino de Italia
  • Reino de los Países Bajos
  • Reino de Portugal
  • Reino de Prusia (hoy Alemania)
  • Reino de España
  • Confederación Suiza
  • Reino de Wurtemberg (hoy Alemania)
  • Noruega y Suecia firmaron en el mes de diciembre.

 

No sólo fue el primero, sino que fue también el más básico y su fuerza obligatoria deriva desde el consentimiento implícito de los Estados que lo han aceptado y aplicado en la realización de sus operaciones militares.​ Este primer esfuerzo previene sólo para:

  • la inmunidad de captura y destrucción de todos los centros para el tratamiento de soldados heridos y enfermos.
  • La recepción y tratamiento médico imparcial de todos los combatientes heridos o enfermos.
  • La protección de los civiles que prestan ayuda a los heridos.
  • El reconocimiento del símbolo de la Cruz Roja como medio de identificación de personas y equipos cubiertos por el acuerdo.

A pesar de sus mandatos básicos fue un éxito en la rápida ejecución de importantes reformas.

Debido a las ambigüedades significativas en los artículos de ciertos términos y conceptos, y más aún a la rápida evolución de la guerra y la tecnología militar, los artículos originales tuvieron que ser revisados y ampliados, en gran parte en el Segundo Convenio de Ginebra en 1906 y en el Convenio de La Haya de 1899 que amplió los artículos a la guerra marítima.7​ Fue actualizado de nuevo en 1929 cuando se hicieron pequeñas modificaciones al mismo. Sin embargo, como Jean S. Pictet, Director del Comité Internacional de la Cruz Roja, señaló en 1951, la ley, sin embargo, siempre va a la zaga de la caridad, sino que además llega tarde en la conformación de las realidades de la vida y la necesidades de la humanidad, como tal, es deber de la Cruz Roja ayudar en la ampliación del ámbito de la aplicación de la ley, en el supuesto de que… la ley conservará su valor, principalmente a través de la revisión y ampliación de estos principios básicos del Primer Convenio de Ginebra.

#Efemérides: 15 de agosto de 1950: Kusno Sosrodihardjo «Sukarno» declara la independencia de Indonesia y se convierte en su primer presidente

Kusno Sosrodihardjo «Sukarno» político indonesio. Hijo de un maestro de escuela, cursó estudios de ingeniería y de idiomas, llegando a dominar diez lenguas. A partir de 1927 entró en contacto con movimientos independentistas de corte marxista y, debido a sus actividades políticas, fue encarcelado por las autoridades holandesas en dos ocasiones (1929-1931 y 1933-1942).

Aliado con los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, Ahmed Sukarno se erigió en portavoz del movimiento independentista, al cual dotó de contenido político. Su mensaje reposó en cinco pilares fundamentales: nacionalismo, internacionalismo, democracia, prosperidad social y religión musulmana. En 1949 proclamó la independencia del país, del que se convirtió en su primer presidente.

En una primera etapa de su mandato, Ahmed Sukarno aceptó los principios parlamentarios y trató de impulsar los principios de su programa. En la práctica su gobierno, que hubo de buscar un difícil equilibrio entre el poderoso Partido Comunista Indonesio y el ejército, se tornó cada vez más autoritario.

En 1956 disolvió el parlamento y estableció una «democracia dirigida» de corte dictatorial y ambiguos postulados socialistas, impulsando una política izquierdista y convirtiéndose en portavoz del Tercer Mundo. Su nacionalismo y antiimperialismo le valieron el apoyo incondicional del pueblo, acrecentado tras la retirada del país en 1965 de la Organización de las Naciones Unidas como protesta por la admisión de la Federación de Malasia, cuya creación en 1963 fue considerada por Sukarno una maniobra neocolonialista.

No obstante, y tras unos primeros años de estabilidad política y económica, acabó por implantar una dictadura y llevar a su país a la ruina económica. Fue destituido por un golpe militar en 1966 y, al año siguiente, obligado a ceder todos sus poderes al general Suharto. Durante sus últimos años se mantuvo alejado de toda actividad pública.

-Crespo Jama Edri Alexander

Efemerides: 8 de agosto de 1945: el presidente Harry S. Truman firma la Carta de las Naciones Unidas

Cuando la Carta de las Naciones Unidas fue firmada el 26 de junio de 1945, sentó las bases para una era posterior a la Segunda Guerra Mundial dedicada a la resolución de disputas internacionales por medios pacíficos.

Cincuenta de los cincuenta y un países miembros originales de la ONU firmaron la carta en la Conferencia de San Francisco (Polonia firmó la carta dos meses después).

La carta proclamaba el compromiso de la ONU de mantener la paz y la seguridad internacional y de apoyar los derechos humanos.

Es significativo que la Carta de las Naciones Unidas, que entró en vigor el 24 de octubre de 1945, fue el primer documento con apoyo mundial que se ocupó de los derechos humanos. Sus disposiciones sobre derechos humanos se reforzaron tres años más tarde, en 1948.

Antes de que se firmara la carta de la ONU, hubo discusiones preliminares en la finca de Dumbarton Oaks en Washington. Las ideas iniciales para una organización de paz fueron elaboradas por un grupo de legisladores de EE. UU. y funcionarios del Departamento de Estado, pero el presidente Harry Truman también quería que participaran los ciudadanos comunes.

En un telegrama a Clark Eichelberger, director de una organización de base, Truman dijo que sólo si el pueblo estadounidense “entiende lo que la carta es y lo que puede significar para la paz del mundo, el documento se convertirá en una realidad humana viva”. En respuesta, Eichelberger lanzó una campaña educativa en la que participaron las escuelas, así como grupos empresariales, laborales y agrícolas.

La crítica pública impulsó cambios en las propuestas de Dumbarton Oaks, cambios hechos en San Francisco antes de la firma. Varios miembros del Congreso también ofrecieron su aportación, y se tuvieron que hacer compromisos para satisfacer a otros países. La carta refleja así un verdadero encuentro de mentes a través de procesos democráticos.

-Crespo Jama Edri Alexander

#Efemeride: 05 de agosto de 1914: Batalla de Lieja: Erich Ludendorff comanda a las fuerzas alemanas en el ataque a Bélgica.

05 de agosto de 1914: Batalla de Lieja: Erich Ludendorff comanda a las fuerzas alemanas en el ataque a Bélgica

Si bien se considera el incidente de Sarajevo (la muerte del archiduque austro-húngaro Francisco Fernando el 28 de junio de 1914) el acontecimiento que causó el estallido de la I Guerra Mundial, lo cierto es que el inicio formal de la misma se dio un día como hoy pero de 1914, cuando las tropas alemanas al mando de Erich Ludendorff iniciaran la campaña en contra de Bélgica, con el objetivo de invadirla y controlar su territorio como un primer paso en la campaña militar de las potencias centrales, el llamado Plan Schlieffen.

La invasión a Bélgica, que se dio el 5 de agosto en la ciudad de Lieja, obligó al Reino Unido, aliado histórico de los belgas y con quienes tenían un acuerdo de neutralidad y protección (Tratado de Londres), a declarar inmediatamente la guerra a Alemania, razón por la que este hecho se considera el detonante final de la Gran Guerra. El Plan Schlieffen planteaba la inmediata invasión y dominio del territorio belga a fin de avanzar al verdadero objetivo que era Francia y trasladar las tropas por el territorio ocupado belga, sin embargo, el ejército belga enfrentó gran resistencia y aunque finalmente sucumbió ante las fuerzas de Ludendorff, le dio tiempo suficiente a los franceses y británicos de organizar la defensa contra los alemanes en su frente.

Parte de este éxito se dio por la instalación de 12 fuertes belgas a las afueras de la ciudad de Lieja, mismos que estaban construidos de manera subterránea y, pese a estar incomunicados y no haber sido construidos con la mejor calidad para resistir a la artillería alemana, resistieron lo suficiente para extender la defensa y prolongar el avance la infantería alemana que no esperaba encontrar resistencia en Lieja. Como parte de la batalla, Ludendorff ordenó el bombardeo aéreo de la ciudad a través de globos aerostáticos, (Zeppelins), uno de los primeros hechos bélicos de este tipo en la historia.

La batalla culminó el 16 de agosto de 1914, cuando el último fuerte ubicado en Boncelles capituló y los alemanes ocuparon Lieja, obligaron a los defensores a huir y capturaron Bruselas el 20 de agosto, sólo para seguir su camino rumbo a Paris como parte del Plan Schlieffen.

#Efeméride: 29 de julio de 1954: Publicación del primer libro de la saga El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo, de J. R. R. Tolkien

29 de julio de 1954

Publicación del primer libro de la saga El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo, de J. R. R. Tolkien

El 29 de julio de 1954, la editorial británica George Allen & Unwin publicó la primera de las tres novelas de El Señor de los Anillos, obra del filólogo británico John Ronald Reuel Tolkien y que es considerada la mejor o cuando menos la más amplia de las sagas de fantasia épica que creó todo un mundo que después se fue ampliando y que no ha perdido vigencia, más aún después de que fue convertida en una reconocida y ganadora trilogia cinematográfica dirigida por Peter Jackson.

De hecho, Tolkien escribió El Señor de los Anillos como un único libro, sin embargo, fue la editorial la que por fines de edición y de mercado decidió venderla en 3 volumenes. El primero, La Comunidad del Anillo, vió la luz el 29 de julio de 1954 y a finales del mismo año, resultado del éxito editorial y las críticas (no todas positivas, pero si las suficientes), se publicó la segunda, Las Dos Torres. La tercera parte, El Retorno del Rey, se publicó el año sigiente (1955) para completar la trilogia original.

Curiosamente, la historia narrada en la trilogía es de hecho la parte final del mundo y la mitología que Tolkien había ido creando desde 1917, cuando estaba postrado tras sus lesiones sufridas en la I Guerra Mundial. El Señor de los Anillos era el épico final a una saga que Tolkien fue definiendo y escribiendo, por lo que tras la publicación en 1954-1955 de la trilogía y antes en 1937 de El Hobbit, el mundo al que había abierto la puerta (y bautizado por Tolkien como el legendarium) pidió más y eso permitió que las demás obras de Tolkien que narraban la épica previa y detrás de El Señor de los Anillos, empezaran a ser publicadas poco a poco.

 

#Efemérides: 1 de agosto de 1914: el emperador Guillermo II de Alemania le declara la guerra a su primo el zar Nicolas II de Rusia

El 1 de agosto de 1914, el emperador Guillermo II ordena servir vino espumoso a su entorno civil y militar: le acaba de declarar la guerra a Rusia, está a punto de atacar a Francia y su embajador en Londres le ha asegurado que Gran Bretaña se mantendrá neutral.

El ejército germano confía en que el conflicto será un paseo de unas pocas semanas. Pero se trata apenas de las primicias de la Primera Guerra Mundial, que durará cuatro años, le costará dos millones de muertos y provocará la caída del Imperio alemán.

Horas antes, el káiser había ordenado la movilización general, en respuesta a la decretada el 30 de julio por el zar Nicolás II para intimidar a Austria-Hungría, que acababa de atacar a la pequeña Serbia.

Desde hacía dos días, la guerra se anunciaba inminente en Alemania, obsesionada por un posible cerco por parte de Rusia, Francia y Gran Bretaña, aliadas en el seno de la Triple Entente.

Por miedo a penurias, los ciudadanos hacen acopio de reservas de alimentos, y los precios se disparan.

El emperador firma la declaración de guerra bajo la mirada satisfecha de sus estrategas militares, algunos de ellos llorando de alegría al ver llegar por fin el conflicto para el que tanto se han preparado.

Guillermo II se dirige entonces a la muchedumbre entusiasta, congregada frente al balcón del castillo de los Reyes de Prusia en Berlín, joya de la arquitectura barroca, diciendo: “si nuestro vecino no acepta la paz, espero que el pueblo alemán y el imperio unido salgan victoriosos de este conflicto, con la ayuda de Dios”.

“No conozco partidos, sólo conozco alemanes”, agrega el káiser, prusiano y protestante, llamando a la unidad a los socialdemócratas y católicos, reticentes a la guerra.

Con la orden de movilización contra Rusia, se activa la maquinaria de guerra alemana, pero, paradójicamente, la mayoría de los soldados deben dirigirse hacia el oeste.

Y es que el “plan Schlieffen”, preparado con minuciosidad durante años ante un posible conflicto con Rusia, prevé empezar por atacar a Francia, aliada del Imperio de los zares.

El objetivo es aplastar al ejército francés en unas semanas, atacando masivamente desde el norte tras invadir Bélgica, para luego enviar las tropas contra el ejército ruso.

Berlín piensa que así evitará librar una guerra de dos frentes, convencido además de la neutralidad de Gran Bretaña.

Pero un telegrama del príncipe Lichnowsky, embajador de Alemania en Londres, recibido hacia las cinco de la tarde, ensombrece repentinamente el clima de optimismo, dice Roehl.

Según el diplomático, Gran Bretaña podría mantenerse neutral sólo si Alemania atacara únicamente Rusia y no Francia.

Guillermo II sugiere entonces al jefe del ejército Helmuth von Moltke lanzar todas sus tropas contra Rusia. Pero éste no tiene alternativa al “plan Schlieffen” y protesta.

Estima que cambiar de estrategia en el último momento para atacar primeramente el este pone en riesgo al dispositivo militar germano en su conjunto y subraya que los rusos no constituyen un peligro tan inmediato como los franceses.

Llevado por la ira, según testigos, von Moltke clama que está perfectamente preparado para combatir al enemigo, pero no a semejante emperador.

Un poco más tarde, llega un segundo telegrama de Lichnowsky: Gran Bretaña permanecerá probablemente neutral, incluso si Alemania ataca a Francia. Berlín respira aliviada: la guerra puede llevarse a cabo según lo previsto. Guillermo II ordena servir el vino espumoso.

Pero el rey Jorge V aclara definitivamente la postura británica, comunicando al emperador que su embajador no lo ha entendido bien: Gran Bretaña no puede quedarse de brazos cruzados mientras Alemania destruye a Francia.

Guillermo II, en pijama, ordena resignado a Moltke: “Haced lo que os plazca”.

Un siglo más tarde, la memoria colectiva alemana habrá prácticamente olvidado este primer conflicto mundial, pese a los dos millones de soldados muertos en el campo de batalla y el sufrimiento de la población, que conocerá la hambruna.

El recuerdo de esta guerra perdida, librada sobre todo fuera de territorio alemán, quedará aún más diluido después de 1945 por el trauma infinitamente mayor del nazismo y de la Segunda Guerra Mundial.

Para evocarla, los alemanes no hablan de la Gran Guerra como en Francia o Gran Bretaña, sino de la “Catástrofe original”, que llevará en 1933 a Hitler al poder.

  • Crespo Jama Edri Alexander

Efemérides: 25 de julio de 1797: Horacio Nelson fracasa en su intento de capturar Tenerife, España. Pierde su brazo

Un 25 de julio de 1797, día de Santiago Apóstol, un destacamento militar apoyado por marinos franceses y milicias locales formadas por ciudadanos de Santa Cruz de Tenerife rechazó el intento de la flota inglesa, mandada por Horatio Nelson, de hacerse con uno de los principales puertos españoles en las Islas Canarias.

La flota había sido avistada durante la noche del 21 al 22 de julio, por lo que el gobernador de Tenerife, el General Antonio Gutiérrez, tuvo cierto margen para organizar la defensa. Para ello contaba con su destacamento, el personal de la fragata francesa «la Mutine» y los propios civiles; con esto organizó milicias que distribuyó en diferentes puntos por los que se pudiera producir algún desembarco.

El primer intento de desembarco ocurrió la mañana del 22, dos formaciones de lanchas de desembarco, unas 50, se dirigieron hacia la costa. Una hacia el barranco de Bugadero y otra directa al puerto de Santa Cruz. Seguramente los ingleses, confiados, no esperaban que desde todos los puntos de sus zonas de desembarco iban a ser rechazados por infinitas descargas de mosquete, así, este intento fue rechazado con facilidad.

El 23 volvieron a intentarlo, esta vez enviaron a 1.000 hombres a la Playa de Valleseco. El general Gutiérrez, advirtiendo el rumbo de las embarcaciones inglesas reforzó la zona de la playa, así se encontraron nuevamente con las feroces descargas de fusilería desde la playa y a las que se sumaban las que salían del castillo de Paso Alto. Los ingleses tocaron retirada rápidamente alejándose, al embarcar las tropas, las fragatas inglesas de la costa.

Pero Gutiérrez no se quedó esperando el siguiente ataque, varió su despliegue reforzando el puerto y envió más personal al resto de castillos, dejando el de Paso Alto al mínimo ya que se dio cuenta de que los ingleses habrían observado que de este castillo recibían el mayor fuego y se imaginó que lo evitarían. Imaginó bien.

Nelson ordenó un ataque frontal contra Santa Cruz en las primeras horas del día 25, su intención era la de desembarcar en masa en el muelle y tomar el Castillo de San Cristóbal para, posteriormente, tomar la plaza de la Pila (actual Plaza de la Candelaria).

El desembarco fue un fracaso estrepitoso, la fragata «Fox» fue alcanzada por nuestras baterías y enviándola al fondo, las lanchas fueron acribilladas —literalmente— apenas cuatro tocaron el puerto, la mayoría se estrellaron contra las rocas o daban media vuelta.

Nelson, que viajaba en uno de los botes que lograron pisar tierra, recibió el impacto de un proyectil que, según las crónicas de la batalla, habría salido de un cañón conocido como «El Tigre», sufriendo una grave herida en el brazo. Fue retirado de la batalla hacia la enfermería en donde se le tuvo que amputar el miembro.

El Tigre, un cañón del 16, había sido fundido en bronce en Sevilla en 1768, tiene 13,3 cm de calibre por 279 cm de longitud de ánima. Se desconoce con exactitud el lugar en el que estaba colocado el Tigre, se dice que en una tronera del desaparecido Castillo de San Cristóbal.

Los que pudieron desembarcar (incluidos los supervivientes de las lanchas que se estrellaban) tuvieron que refugiarse en el convento de Santo Domingo donde fueron rodeados por los milicianos. Al enterarse del estado de la batalla, Gutiérrez, ordenó reforzar los aledaños del convento, los informes decían que allí resistían al menos 300 ingleses. Al verse rodeado y atrapado, el oficial al mando de las tropas enemigas negoció la rendición salvando la vida de sus hombres.

Según los escépticos es imposible que una bala de cañón le hubiera arrancado el brazo a Nelson, ya que le hubiera causado una herida mortal. En parte es cierto, ya que, como informan los escritos del médico de la expedición inglesa que estaba a bordo del buque «Theseus», Thomas Eshelby , estudiados junto a varios documentos por historiadores especializados en la medicina militar a bordo de los buques de la Roya Navy, lo que se extrajo del brazo de Nelson fue una «bala de mosquete». Según José Manuel Ledesma cronista oficial de la ciudad, señal de que el cañón estaba cargado con metralla, seguramente en forma de «Racimo«, algo devastador y de uso efectivo contra un ataque como el que estaba sucediendo en la isla.

La mayoría de relatos sobre la batalla afirman que una bala de cañón rompió el brazo al señor Horatio al desembarcar, aunque, como ya hemos mencionado, los escritos del médico de a bordo afirman que fue un pequeño proyectil.

Muy complicado saber qué arma fue la que hirió a Nelson, había mucho fuego cruzado en ese momento, tanto de artillería como de fusilería miliciana. Muchos estudiosos de la batalla corroboran la versión que atribuye al cañón Tigre el mérito de alcanzar al contraalmirante, aunque hay escépticos que dudan de ello. Aun así… La Armada Inglesa fue derrotada en las Canarias y su mítico almirante quedó mutilado, y mutilado pasó a la historia por herida española.

La derrota fue aceptada y firmada ese mismo día, los británicos regresaron a sus navíos y abandonaron la isla con su contraalmirante herido y con una derrota más contra los españoles en sus diarios, que como siempre hablarían de ella lo mínimo posible. Para que veáis como son, Nelson afirmó que había tenido que luchar contra 8000 defensores, cuando en realidad sólo fueron 1700.

Las banderas del buque insignia el HMS «Theseus» (74 cañones) y de la fragata HMS «Emerald» (36 cañones) fueron apresadas, seguramente de las lanchas de desembarco, y se conservan en la ciudad, habiendo sido restauradas en el año 2008.