El 131. La historia del último tanque tigre en funcionamiento.

Cuando pensamos en los tanques de la segunda guerra mundial, muchos aparatos vienen a nuestra mente pero, sin temor a equivocarme, el carro de combate más icónico de este conflicto es de nacionalidad alemana y lleva por nombre Panzerkampfwagen VI Tiger, o simplemente llamado Tigre y su fama no es para menos, pues desde su primera aparición en otoño de 1942 en el marco del sitio de Leningrado, dejó en claro que eran oponentes dignos de temer.

Tanque Tigre I perteneciente a la segunda división SS «Das Reich» durante la batalla de Kursk. 1943.

¿Cómo era este tanque?

58 toneladas de peso, una longitud de más de 8 metros contando el cañón, 3 metros de altura, 102mm de blindaje frontal y 82mm en los costados y la parte trasera, además de un temible cañón de 88mm, el Tiger era un vehículo que protegía con facilidad a su tripulación de 5 hombres además de causar pánico con solo su presencia, su sonido de motor tan característico quedó grabado en las mentes de todos aquellos veteranos que tuvieron la mala fortuna de cruzarse en el camino de uno de estos aparatos; empero, el Tiger tuvo muchos y severos limitantes que jugaron en su contra en más de una ocasión.

Tigre I número 142 del batallón de tanques pesados 501 del Afrika Korps

 

Sus desventajas

Las desventajas del Tiger iniciaron desde su fabricación, pues era muy complejo de producir, por lo que su cadena de ensamble requería obreros especializados y mucho tiempo de trabajo comparado con otros tanques usados por Alemania en esa misma época. En el campo de batalla tenía una autonomía de alrededor de 110 kilómetros, sumado a que cada que se recorría esta longitud requería de mantenimiento preventivo. Esto era debido a que su transmisión tendía a romperse debido a factores como el hecho de que su motor Maybach de 12 cilindros no era capaz de de darle una relación potencia/peso favorable, por lo que el destino de muchos tigres fue el de quedar abandonados tras las retiradas constantes a partir de mediados de 1943. Sin importar estos errores provenientes desde su diseño, el Tiger se fabricó de manera constante desde 1942 hasta finales de 1944, cuando las fábricas alemanas se concentraron en la producción del Tigre II, también conocido como Rey Tigre. En total, 1347 unidades del primer modelo del Tigre fueron producidas.

 

Fábrica de Tigres I en 1943.

Su papel en África del Norte

De los más de mil Tigers producidos a lo largo de la guerra, solo un puñado vieron combate en África del norte, uno de ellos es el tema de esta entrada, el afamado Tiger 131, perteneciente al batallón de tanques pesados 504. Se calcula que su llegada a África tuvo lugar alrededor del 16 de abril, para posteriormente participar en su primera operación que llevaba por nombre «Operación flor de lila«, la cual tenía como objetivo realizar un contraataque sobre la ofensiva británica que amenazaba Túnez, la última fortificación alemana en áfrica para entonces.

 

El ataque tuvo lugar la madrugada del 21 de abril de 1943, el Tigre 131 se posicionó en el lado norte de una colina nombrada Djebel Djaffa y desde ahí desencadenaría el infierno para las tropas británicas que intentaban capturar su posición. Las armabas combinadas del ejército británico no parecían tener efecto, pero un disparo certero de un cañón de 6 libras proveniente de un tanque Churchill había atascado el anillo de la torreta, hiriendo al conductor y el artillero de la ametralladora, el arma secundaria del tanque, además de haber destruido la torreta. Debido a estos factores, la tripulación optó por abandonar el tanque, el cual fue capturado por los británicos y se mantuvo en aquella posición hasta el día 7 de mayo, cuando fue finalmente recuperado por un escuadrón británico especializado en este tipo de tareas y fue llevado hasta la recién capturada Túnez, en donde se le reparó y se le cambiaron las insignias alemanas por las usadas por el ejército británico como se ve en la siguiente fotografía.

 

Inspección del Tigre 131 por el Rey Jorge VI. Junio de 1943.

 

¡Un trofeo de guerra peculiar!

Fue hasta octubre de 1943 que este carro de combate fue transportado exitosamente hasta Inglaterra, en donde fue exhibido a lo largo de toda Gran Bretaña como trofeo de guerra, para posteriormente ser puesto en investigación para el gobierno británico. Pese a haber sido una unidad capturada con apenas daños, lo cual significaba un potencial desarrollo de un tanque capaz de superar a este, los británicos nunca se vieron interesados en esto, pues el Tiger era tan escaso que visto desde los puestos de comando más altos, solo representaban molestias ocasionales que no merecían el tiempo y los recursos para crear un arma que se le comparara en el campo de batalla.

 

En esta fotografía es visible el daño causado por el cañón de 6 libras del Churchill.

 

Su destino

En 1951 el 131 fue transferido al museo de tanques de Bovington, en donde permaneció estacionado como parte de su exhibición permanente, un destino muy similar a otros tanques alemanes capturados durante la segunda guerra mundial, pero cuya historia se aparta de ellos luego de 1990, pues el tanque fue restaurado utilizando piezas de otros tigres además de emplear nuevos cables para su apartado eléctrico. Finalmente, en el año 2003, el Tigre 131 estaba nuevamente en pleno funcionamiento y es hasta el día de hoy, el único tigre en este estado pues, a pesar de que hay muchos de estos vehículos en exhibiciones de países como la propia Alemania, Francia, Rusia, Bélgica, entre otros, el 131 destaca por estar al 100% de su funcionalidad, convirtiéndose es una de las atracciones más populares que tiene este museo.

Su fama le ha permitido ser el primer tigre real usado en una película desde 1950, pues apareció en aquella escena tan cómica para cualquier conocedor de las batallas de tanques de la película Fury, protagonizada por Brad Pitt y estrenada en 2014. Pese a ser una escena históricamente horrenda, es agradable ver un tigre real ser usado en un  blockbuster como el largometraje mencionado.

 

El tigre 131 durante su escena en la película Fury.

 

Si quieres ver este tanque en pleno funcionamiento, puedes ir al Tankfest, celebrado en el museo de tanques de Bovington, Inglaterra, el hogar de este veterano del segundo conflicto a escala mundial. Debido a la pandemia que nos ha azotado, el Tankfest del 2020 fue realizado vía streamingpor lo que puedes ver bastante material del 131 en Youtube con tan solo buscar su nombre.

Tigre 131 en el Museo del Tanque en Bovington, Inglaterra, 2008.

 

– Der Ausländer.

Efemérides: 15 de enero de 1973. Richard Nixon suspende todas las acciones ofensivas de EEUU en Vietnam del Norte.

Esa maldita Guerra de Vietnam

Durante el siglo XIX, el colonialismo europeo penetró con fuerza en Asia, siendo el Imperio de Vietnam uno de los principales afectados. Francia juntó a este y otros reinos en la Unión Indochina desde1887 hasta 1946, para posteriormente ser llamada Federación Indochina. Desde 1945-aunque de manera menos organizada desde antes- los  vietnamitas lucharon por librarse del dominio galo, obteniéndolo hasta 1954.

Sin embargo, la nación asiática se vio envuelta en la dinámica de la Guerra Fría, siendo dividida en dos naciones protegidas por China-URSS en el Norte y EEUU en el sur. Esto desató una guerra desde la  creación de estos  estados en 1955 hasta la conquista del lado socialista de toda Vietnam en 1975. Debido a la geopolítica imperante en la época, Estados Unidos no dejó a su aliado sureño a pesar de ser evidente por muchos años que no tenían el apoyo popular. Así, tras una prolongada guerra y miles de muertos en ambos bandos, el presidente Nixon ordenó el cese de  ataques a Vietnam del Norte el 15 de enero de 1973, con el objetivo de establecer negociaciones de paz para poner fin a un conflicto que aparentemente no lo tenía.

Esto fue el primer para  terminar la participación estadounidense en Vietnam

Fuentes

  1. The New York Times. 15 de enero de 1973.
  2. BBC. Nixon orders ceasefire in Vietnam

-Hal Jordan

No te olvides de leer nuestras otras efemérides

Efemérides: 1 de enero de 1801. Conformación Oficial del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda

 

Hessianos

El 26 Diciembre 1776 en Trento, Nueva Jersey, comenzó un enfrentamiento entre las tropas del general George Washington y las tropas del general Johann Rall, un enfrentamiento que traería las primeras victorias del ejército continental contra un ejército de mercenarios alemanes. Pero, ¿qué hacían alemanes peleando en las colonias inglesas?

En esta entrada hablaremos de los hessianos.

Primero debemos de saber de dónde surgen estas tropas del sacro Imperio Romano Germánico y para eso nos remontaremos a 1568, a la muerte del landgrave Felipe I de Hesse, cuando su Langraviato se dividió en 4 partes para sus 4 hijos: Hesse-Kassel, Hesse-Marburgo, Hesse-Rheinfels y Hesse-Darmstadt. De estos 4 nos enfocaremos en Hesse- Kaseel, heredado a su hijo mayor Guillermo IV.

Durante este tiempo Europa se caracterizó por una guerra constante, y la mano de obra militar tenía una gran demanda. Alemania todavía no era una nación unificada y la necesidad de defenderse contra Estados preparados y bien armados condujo a la creación de ejércitos profesionales, que en consecuencia fueron experimentados y bien entrenados. Muchas sociedades alemanas se militarizaron, con la mayoría de los hombres recibiendo capacitación anual desde la adolescencia hasta la edad adulta. Los Estados alemanes variaron considerablemente en tamaño y riqueza, y varios llegaron a confiar en sus tropas como un recurso económico, especialmente porque mantener un ejército permanente era costoso.

Con esta premisa los Estados alemanes prestaban tropas durante las guerras que se suscitaban en Europa. Hesse-Kassel pronto surgió como la fuente más prominente de soldados convirtiéndose en el Estado más militarizado de Europa, teniendo uno de cada cuatro hogares un integrante en el ejército. Todos los hombres de Hesse se registraban para el servicio militar a la edad de siete años, y desde los 16 hasta los 30 años, tenían que presentarse anualmente a un oficial para un posible reclutamiento.

El servicio militar era notablemente estricto y exigente, enfatizando la disciplina de hierro a través del castigo draconiano. Sin embargo, la moral en general era alta, y se decía que los soldados se enorgullecían de su servicio. Los oficiales generalmente tenían una buena educación y eran promovidos por méritos. A los soldados se les pagaban salarios relativamente altos y sus familias estaban exentas de ciertos impuestos.

En las guerras que participaba Hesse-Kassel nunca tuvieron ningún interés en el conflicto, llegando a participar en la guerra de Suecia contra Rusia, la guerra de sucesión de Austria y la Guerra de los siete años.

En 1760 sube al poder el Landgrave Federico II, quien se encontraba emparentado con Jorge III de Gran Bretaña. Cuando comenzó el movimiento independentista de las 13 colonias, Gran Bretaña recurrió a los Estados alemanes para buscar los militares que le hacían falta. Después de la guerra de los Siete Años, Gran Bretaña desmovilizó su ejército para aliviar la deuda masiva causada por la guerra. Muchos de estos recortes presupuestarios provienen del ejército para mantener la poderosa armada en la que Gran Bretaña confiaba para proteger su imperio. Cuando comenzó la revolución, Gran Bretaña necesitaba soldados entrenados para luchar no solo en América del Norte, sino también en todo su imperio.

Así que durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos, Federico II y otros príncipes alemanes ofrecieron algunas de las unidades de sus ejércitos regulares a Gran Bretaña para su uso en la lucha contra los rebeldes. Unos 30 000 de estos hombres sirvieron en las colonias de América, donde a menudo el ejército continental denominaba a estos auxiliares de los Estados alemanes hessianos.

Las tropas alemanas sirvieron durante toda la revolución, y fueron temidas y admiradas por su disciplina y ferocidad. Jugaron papeles importantes en muchas batallas, pero son más famosas por su servicio en las batallas del norte. En White Plains, los hessianos bajo el mando de Leopold Philip de Heister golpearon las líneas americanas hasta que se rompieron. En el fuerte Washington, los hessianos bajo Wilhelm von Knyphausen vencieron a los defensores estadounidenses.

De 1776 en adelante los soldados de Hesse pelearon en la mayoría de las batallas más importantes, incluyendo los de Nueva York y la campaña de Nueva Jersey, de la cual destaca la batalla de Trenton por haber sido tomadas sorpresivamente las tropas hessianas y recibir una derrota que ayudaría a avivar la esperanza de los independentistas; la batalla de Germantown, el cerco de Charleston y el Sitio de Yorktown.

A lo largo de la guerra, los colonos trataron de atraer a los hessianos a abandonar a los británicos, haciendo hincapié en la gran y próspera comunidad germano-estadounidense. El Congreso de los Estados Unidos autorizó la oferta de tierras de hasta 20 hectáreas a soldados de Hesse que cambiaron de bando.

Muchos de los alemanes que fueron capturados durante la guerra fueron retenidos en Lancaster, Pennsylvania. La zona era ideal debido a su distancia de los combates y la gran población de habla alemana. Entre el 40 y el 50 por ciento de las tropas alemanas no regresaron a casa. Muchos de estos fueron víctimas, pero algunos optaron por quedarse en los Estados Unidos, atraídos por la oportunidad y la libertad que ofrece la nueva nación.

-Barbarella

Javier Mina ¿Héroe de la Independencia de México o personaje a favor del expansionismo estadounidense?

Javier Mina

Los restos mortales de Javier Mina, que no Francisco Javier, reposan en la Columna de la Independencia, monumento emblemático de la Ciudad de México, ubicada en el Paseo de la Reforma y la cual también contiene los restos de Morelos, Hidalgo, Allende, Aldama, Guerrero, Quintana Roo, Leona Vicario, Bravo y Victoria.

Columna de la independencia, ubicada en la Ciudad de México.

Mina fue un guerrillero español de origen navarro, que luchó contra los franceses en la guerra que los españoles, apoyados por el ejército británico, sostuvieron contra las tropas francesas napoleónicas que dominaban la península ibérica. Al igual que muchos españoles estaba motivado por la ideología liberal que predominó en las Cortes de Cádiz y que condujeron a la redacción de la Constitución, misma que fue eliminada al regreso de Fernando VII, quien  en 1814 reinstauró el absolutismo en España y sus colonias.

Javier Mina conspiró contra Fernando VII, destacando su participación, primero en el fallido intento de levantamiento en Pamplona y, después ,en el movimiento anti absolutista del general Porlier en Galicia, el cual fracasó y, ante su inminente captura, huyó a Londres, en un viaje muy accidentado. A mediados de 1815 se le ubica en la capital del imperio británico, donde estableció contacto con Lord Henry Holland, Fray Servando Teresa de Mier  y Roberto Blanco White, entre otros liberales. Al mismo tiempo estableció contacto con la logias masonas que en Londres estaban establecidas de manera muy abierta, especialmente trabó contacto con la logia Láutaro, a la cual pertenecían José de San Martín y Bernardo O´Higgins. Lord Holland lo puso en contacto con el, entonces muy joven,  general Winfield Scott, héroe estadounidense de la guerra contra los ingleses de 1812.

Nuestro personaje, esperaba ayuda y recursos militares de parte de Inglaterra, con el fin de para proseguir su lucha contra Fernando VII, ayuda que, hay que decir, había sido práctica común durante la guerra entre Francia e Inglaterra, la que no recibió ya que el problema de Napoleón se había concluido el 18 de junio en Waterloo. Sí recibió, en cambio, además de simpatía de todos estos liberales ingleses, así como de comerciantes ingleses, dinero y recomendaciones para que pudiera armar una expedición destinada a apoyar en la Nueva España al general insurgente Morelos, quien había mantenido la lucha iniciada por Miguel Hidalgo y que fue a la postre fusilado el 22 de diciembre de 1815.

Fusilamiento de José María Morelos

La expedición se armó y zarpó desde el puerto de Liverpool hacia Norfolk, Virginia, el 15 de mayo de 1816, a donde llegaron el 30 de junio. Ya enterado de la muerte de Morelos, los planes serían otros y, aquí es donde empiezan mis inquietudes. Mina viaja a Nueva York, Washington y Baltimore, ciudades en donde se entrevista de nuevo con Winfield Scott, realiza gestiones, toma contacto con personajes como Miguel de Santa María, quien sería el primer embajador de la Gran Colombia en México y, al final, consigue apoyo financiero de Scott y de comerciantes estadounidenses. Así pues, zarpa de Baltimore en dos barcos y provisto de una fuerza de 250 hombres de varias nacionalidades el 27 de septiembre de 1816, con destino a Puerto Príncipe, Haití, y de allí hacia la isla de Galveston, en territorio novohispano, donde arribó el 24 de noviembre de 1816, de Galveston viajó a Nueva Orleans, regresó a Galveston lugar desde donde lanzó su primera proclama, el 12 de abril de 1817 y, finalmente, el 15 de abril desembarcó en Soto la Marina, de la provincia novohispana de Nuevo Santander. Desde dicha ciudad lanza su “segunda” proclama, que solo cambia el nombre de “mexicanos” por el de “americanos” que tenía la primera.

No es materia de este artículo analizar su aventura en la Nueva España. El objetivo que busco es el de entender a qué vino a nuestras tierras. Las preguntas que rondan en mi cabeza son las siguientes: ¿A cambio de qué recibió las ayudas de Holland, Scott y de los comerciantes ingleses y estadounidenses? ¿Altruismo? ¿Cuál era el plan sabiendo que ya Morelos había sido derrotado y la insurgencia mexicana estaba en franco declive?

Winfield Scott

Debemos recordar que Aaron Burr, vicepresidente de los Estados Unidos, había planeado, en 1803, una aventura muy novelesca de generar una guerra contra España para apoderarse de la Nueva España y convertirla en un imperio con él al mando, aventura que por cierto, le costó un juicio por traición. No olvidemos tampoco que para estas fechas era manifiesto el interés de esa joven república por el territorio de Texas. También debemos de tener presente el concepto del “Destino Manifiesto” que abrigaba a los estadounidenses, pueblo y gobierno. Y por último, mencionemos que fue Winfield Scott quien derrotó y tomó posesión de México en 1847.

Destino Manifiesto

Si leemos las proclamas de Mina, nos daremos cuenta que su ideología era muy anti Fernando VII y, de una manera un poco difusa, favorable a la emancipación de México, con un plan de una posterior alianza o unión con España. Sin dudar del idealismo de Mina; ¿no pudo ser un Caballo de Troya de las ambiciones imperialistas estadounidenses? No hay ningún documento que se conozca, sobre este uso del guerrillero para fines de dominio de Estados Unidos, eso hay que reconocerlo; sin embargo me suena demasiado idealista el creer que esta expedición no traía planes ocultos, que podían ir desde la anexión de Texas a la anexión de  México en su totalidad.

Mina no tuvo éxito. Murió a los veintiocho años, el 11 de noviembre de 1817. Me siguen asaltando las sospechas. ¿Héroe de la independencia o caudillo de un plan malogrado de imperialismo estadounidense?

Dr. Mariano García

 

 

 

 

Mariano García Martínez, Ciudad de México, 30 de octubre de 2020

 

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Desmintiendo la Edad Media

La Edad Media es una de las grandes etapas en las que suele dividirse tradicionalmente la Historia Universal, y se sitúa entre la Antigüedad y la Modernidad, sin embargo, esta época ha sido particularmente marcada por un sinnúmero de mitos, errores de interpretación, romantizaciones, reducciones, generalizaciones y, por qué no, prejuicios, mismos que afectan tanto a esta etapa histórica como al estudio de la misma, y que, en la medida de lo posible, trataremos de aclarar, desmentir, o incluso confirmar en el presente artículo.

 

¿Hay más de una Edad Media?

Cuando estudiamos Historia Universal a grandes rasgos, la Edad Media es la etapa que se encuentra entre la Caída del Imperio Romano de Occidente (476 d.C.) y la Caída del Imperio Romano de Oriente (1453 d.C.), dura aproximadamente mil años, le precede la Antigüedad y le sucede la Modernidad. Como una aproximación básica al estudio de la Historia, esta periodización de la Edad Media resulta bastante útil, nos permite diferenciarla de otras etapas y tener siempre presentes los grandes cambios que hubo entre una y otra; sin embargo, para quienes se dedican al profundo estudio de este periodo, una delimitación tan general resulta prácticamente inútil, ya que durante esos mil años acontecieron todo tipo de fenómenos sociales, políticos, económicos y religiosos en todo el territorio europeo, por lo que se han visto en la necesidad de subdividir la Edad Media tanto de forma temporal como geográfica, ya que no en todas las regiones europeas sucedieron los mismos hechos al mismo tiempo; de ahí que algunos autores propongan la existencia de varias Edades Medias que corresponden a tiempos y lugares mucho más específicos [1].Por ejemplo, podemos encontrar textos en los cuales se habla de una Alta y una Baja Edad Media, las cuales van del siglo V al X y del X al XV, mientras que en algunos casos se incluye una etapa intermedia llamada Plena Edad Media, y que suele situarse al rededor del siglo X. Por otro lado, algunos autores como José Luis Romero, prefieren hablar de una Temprana Edad Media[2], la cual corresponde aproximadamente a los mismos años que la Edad Oscura (Dark Ages), que los autores angloparlantes sitúan entre el siglo V y el VIII, y que antecede a la Alta Edad Media. Ahora bien, el hecho de que cada autor utilice una periodización diferente de acuerdo con sus necesidades no quiere decir que una sea válida y otra no, simplemente depende el enfoque con el que se esté estudiando el periodo en cuestión.

folio 110 v del manuscrito BNF Français 342 Lancelot du Lac, resguardado por la Biblioteca Nacional de Francia

 

Generalizaciones

Un error que solemos cometer al hablar de la Edad Media, es el de generalizar todo tipo de cuestiones que a ella se refieren, como si los mil años que duró hubieran sido exactamente iguales, sin ningún cambio, o como si todos los pueblos fueran idénticos, desde el Mar del Norte hasta el Mediterráneo y desde la Península Ibérica hasta Constantinopla, cosa que definitivamente no fue así, y es que cada pueblo tenía sus propias costumbres, tradiciones, creencias y vestimentas, las cuales fueron cambiando drásticamente con el pasar de los siglos. A continuación, presentaremos algunos ejemplos de este fenómeno.

 

¿Cristianismo o catolicismo dominante?

folio 075r del manuscrito Beinecke MS.229 Arthurian Romances, resguardado por la Universidad de Yale

Si bien, el catolicismo fue la religión hegemónica en la mayoría de los territorios europeos durante gran parte de la Edad Media, es importante señalar dos cosas; la primera, es que existieron más cristianismos que no necesariamente eran católicos, como el arrianismo[3] y el nestorianismo[4], por lo que al usar el término «cristianismo» estaríamos incluyendo a toda una diversidad de cultos que no necesariamente participaron en los mismos acontecimientos. La segunda, es que la religión católica no fue dominante ni durante toda la Edad Media, ni en toda Europa. Durante los primeros siglos de la Alta Edad Media, el catolicismo tuvo que enfrentarse al arrianismo[5], el cual profesaban muchos de los pueblos germanos que invadieron los territorios de occidente, como visigodos y ostrogodos[6], y cuya doctrina no era compatible con la del catolicismo profesado por los romanos; al mismo tiempo, hubo un resurgimiento del paganismo, ya que muchos de los pueblos conquistadores no habían sido evangelizados y conservaban sus creencias odinistas. A esto, hay que sumarle el hecho de que muchos territorios que hoy en día son considerados parte de Europa, no fueron evangelizados sino hasta el siglo X, como fue el caso de los pueblos nórdicos y los eslavos[7]. Y por si fuera poco, debemos recordar que gran parte de la Península Ibérica no profesaba ninguna de las religiones antes mencionadas, ya que había sido conquistada por los musulmanes y permaneció bajo su dominio durante un largo tiempo.

 

¿Árabes o musulmanes?

Al igual que el cristianismo, el islam ha sido sujeto de constantes generalizaciones y, en algunos casos, se llegan a confundir términos para referirse a los partidarios de esta religión. En primer lugar, es necesario aclarar que árabe y musulmán no son sinónimos, ya que «árabe» se refiere al grupo étnico de quienes habitan en la región geográfica conocida como Arabia, mientras que «musulmán» se refiere al individuo que profesa el islam; lo cual quiere decir que así como existieron y existen muchos árabes musulmanes, también es posible ser musulmán sin ser árabe y ser árabe sin ser musulmán. Una vez aclarado esto, podemos pasar a la siguiente situación con el islam, y es que al igual que muchas otras, no se trata de una religión homogénea, es decir, no todos sus devotos tienen exactamente las mismas creencias, posturas y tradiciones; el mejor ejemplo de esto podría ser la división entre chiíes y suníes, o chiitas y sunitas, cuya diferencia radica en quién era el sucesor legítimo de Mahoma como líder político y religioso, luego de su muerte.

folio 054v del manuscrito BNE MSS Graecus Vitr. 26-2 Codex Matritensis Ioannis Skyllitzes, resguardado en Biblioteca Nacional de España.

 

¿Vikingos, nórdicos o normandos?

folio 009 del manuscrito Morgan M.736 Miscellany on the life of St. Edmund, custodiado por la Biblioteca Morgan.

Estos tres términos suelen ser utilizados de manera indistinta para referirse a lo mismo, pero ¿es esto correcto? veamos. En el siglo VIII, el monasterio de Lindisfarne sufrió un violento ataque y saqueo por parte de un grupo de navegantes a quienes se identificó como vikingos, dando así inicio a una era que llevaría su nombre «Era Vikinga». Si bien, frecuentemente utilizamos esta palabra para referirnos tanto a los saqueadores como a los pueblos de donde eran originarios, estrictamente hablando esto sería un error, ya que en su propio idioma, la palabra vikingo quiere decir algo así como pirata, es decir, una persona que navega, asalta y saquea para obtener riquezas; pero no todas las personas que habitaban Escandinavia se dedicaban a eso, por lo que no podemos afirmar que todos los escandinavos hayan sido vikingos, pero sí que todos los vikingos eran escandinavos. En este caso, académicamente hablando, deberíamos usar la palabra nórdicos o normandos para referirnos a los habitantes de las regiones que hoy incluyen a Noruega, Suecia y Dinamarca, entre otros, mientras que la palabra vikingos quedaría reservada para aquéllos que, siendo normandos, sedicaban al pillaje y el saqueo, sin embargo, el uso indistinto de estos términos se vuelve cada vez más frecuente y en algunos casos, aceptado.PrejuiciosLa crítica despectiva a la Edad Media tiene sus posibles orígenes con el movimiento humanista, y se vio enormemente potencializada durante la Ilustración, mientras que algunas corrientes de pensamiento posteriores se dedicaron a idealizarla y romantizarla; sin embargo, muchos de los prejuicios iniciados hace ya varios siglos, han llegado a nuestros días, y no es raro escuchar que la Edad Media fue un periodo de barbarie, violencia y poca higiene, o que la gente que vivió en ese periodo era fanática e ignorante, ¿pero qué de cierto tiene todo esto? vamos a analizarlo detalladamente.

 

Barbarie y violencia

La Historia suele recordar a Roma como un pueblo con uno de los sistemas legales más complejos y efectivos. Para el siglo V, la gran mayoría de su población se había convertido al cristianismo, religión que promueve el amor al prójimo, la no violencia y una vida más contemplativa que activa. Muchos son los testimonios de mártires que se dejaron matar y torturar con tal de seguir lo que enseñan los Evangelios. Con todo lo anteriormente mencionado, podríamos suponer que ese tiempo debió haber sido pacífico y civilizado, sin embargo, esto no fue así. Para el Imperio Romano, el siglo V trajo consigo una terrible crisis, su ejército se había reducido drásticamente, el sistema esclavista había desaparecido y su economía se había derrumbado, por si fuera poco, una gran cantidad de pueblos germanos atacaba constantemente y amenazaban con derribar al Imperio, lo cual terminó por suceder. Esto trajo como consecuencia un dinamismo social sin precedentes, ya que al principio parecía imposible encontrar un acuerdo en todos los niveles culturales; católicos, arrianos y paganos buscaban defender y a veces expandir sus respectivas creencias, los germanos y romanos se disputaban el control político, y al mismo tiempo debían defenderse de otros invasores, primero de otros pueblos germanos, pero más adelante también de los musulmanes, los normandos y los magiares. A este periodo se le conoce como la Edad Oscura, ya que las constantes guerras, invasiones y enfermedades, así como la colapsada economía contribuyeron a que los habitantes de ese periodo se preocuparan mucho más por sobrevivir que por escribir, razón por la cual son muy pocas las fuentes que nos llegan de esos tiempos. Por lo tanto… ¿hubo guerra y violencia en la Edad Media? sí, mucha, al igual que en la Antigüedad, la Modernidad y la Edad Contemporánea. ¿Fue una época de barbarie? Esto es mucho más difícil de responder, ya que el término «bárbaro» es completamente subjetivo, sin embargo, podemos decir que después de ese «caos» social y cultural, las cosas se fueron ordenando paulatinamente. El sistema de feudo-vasallaje sirvió para reactivar la economía, basada principalmente en la producción agraria, y para formar un vínculo entre los campesinos y los guerreros, en el cual unos ofrecían su trabajo para sustentar al pueblo, mientras que los otros otorgaban protección contra las frecuentes invasiones. La Iglesia, por su parte, jugó un papel fundamental en este proceso, ya que por un lado validaba los juramentos de señores y vasallos, servía como el vínculo más fuerte con el pasado romano y, poco después, se convirtió en la más grande fuente de conocimiento, ya que los monasterios almacenaban, recopilaban y traducían tanto obras de antiguos escritores como de nuevos pensadores que poco a podo se fueron dando a conocer.

folio 29 de la Biblia Maciejowski, custodiada por la Biblioteca Morgan.

 

¿Poca higiene?

Cotidianamente podemos escuchar que la Edad Media fue un periodo en el cual la higiene de sus habitantes dejaba mucho que desear, ¿es esto cierto o tiene algún fundamento? Pues bien, si comparamos los hábitos de higiene de los habitantes medievales con nuestros estándares, definitivamente encontraremos grandes diferencias. Por ejemplo, en algunas regiones era frecuente compartir la vivienda con los animales del ganado, lo cual proporcionaba calor para los seres humanos, y protección contra los depredadores a los animales, evidentemente esto pudo haber causado varias enfermedades. Otro ejemplo es el hecho de que en algunos regiones de la Península Ibérica, los habitantes cristianos procuraban bañarse lo menos posible con el fin de no ser confundidos con los musulmanes, quienes tenían la costumbre de bañarse constantemente. Ahora bien, es destacable el caso de los normandos, a quienes la cultura popular se ha dado fama de ser guerreros sucios y malolientes, pero los registros históricos nos cuentan algo muy diferente, y es que los escandinavos se bañaban una vez a la semana y mantenían sus cabellos peinados y arreglados, cosa que a los sajones les causaba cierto recelo, ya que atraían más la atención de las mujeres.

 

¿Fue una sociedad de fanáticos dominados por la Inquisición?

Ésta es, sin duda, una de las concepciones más frecuentes que recibimos sobre la Edad Media, principalmente difundida por series televisivas, películas hollywoodenses y movimientos progresistas. Si bien, es cierto que el cristianismo católico fue la religión predominante en la Europa medieval, y que la Iglesia fue una de las instituciones más importantes, difícilmente podríamos afirmar que la sociedad estuvo dominada por fanáticos e inquisidores, y para fundamentar esto existen varios argumentos. En primer lugar, hay que aclarar que creyente no es lo mismo que fanático, por lo que el hecho de que una gran cantidad de los pobladores europeos hayan sido creyentes, no significa que hayan llegado al fanatismo; por otro lado, existen muchos testimonios de personas que deliberadamente desobedecían los mandatos de la Iglesia, principalmente supersticiosos que llevaban a cabo prácticas paganas o mágicas no permitidas, prestamistas que alzaban los intereses más allá del límite establecido, o bien, comerciantes que vendían armas o materiales para armas a los enemigos de los cristianos, o mujeres como esclavas para formar parte de un harem. A esto hay que agregar el hecho de que una enorme parte de la población, aunque se declaraban cristianos, desconocían casi la totalidad de la doctrina que esto conlleva, es decir, sus conocimientos en cuanto a religión eran bastante limitados y eso los prevenía de llegar a los fanatismos. Finalmente, el caso de la Inquisición es uno de los más interesantes, ya que solemos imaginar que estuvo presente desde que empezó hasta que terminó la Edad Media, sin embargo, esto no podría estar más alejado de la realidad, ya que la Inquisición como tal, nació casi al finalizar la Edad Media (s.XIII) y estuvo activa principalmente durante la Modernidad, y aunque el Tribunal del Santo Oficio sí llegó a cometer actos de tortura, no solía ser el encargado de las ejecuciones, ya que entregaba a los presos a las autoridades concernientes, quienes tomaban las medidas que creyeran necesarias. Por otro lado, suele exagerarse el número de víctimas de esta institución, y es que según los registros, hubo alrededor de 2,000 ejecuciones en territorios europeos, mientras que en la Nueva España hubo solamente una ejecución como resultado de un juicio inquisitorial, el sujeto en cuestión tenía el nombre de Puxtécatl Tlaylotla y puede encontrarse su proceso en el Archivo General de la Nación de México. Ahora bien, no hay que confundir lo anteriormente mencionado, con las persecuciones de brujas y otro tipo de juicios llevados a cabo en países protestantes, en los cuales la Iglesia Católica no tuvo nada que ver; el ejemplo más famoso de esto podría ser el caso de las Brujas de Salem, el cual también ha sido recurrente en las temáticas de películas de terror.

Éstas son solo algunas de las concepciones equivocadas que pueden tenerse sobre la Edad Media, pero cuéntanos qué opinas en los comentarios, ¿agregarías alguna otra? ¿no estás de acuerdo con alguna sección? y si el artículo fue de tu agrado, no olvides compartirlo.

-El Erudito

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Fuentes:

[1] Baschet, Jerome, La civiliazación feudal: Europa del año mil a la colonización de América, «Introducción»

[2] Romero, José Luis, La Edad Media, Fondo de Cultura Económica, México.

[3] Eusebio de Cesárea, Vita Constantini, Editorial Gredos, España.

[4] Sócrates Escolástico, Historia Eclesiástica.

[5] Oman, Charles, The Dark Ages.

[6] Sócrates Escolástico, Historia Eclesiástica.

[7] Vida de San Cirilo.

La estatua de Winston Churchill

Y otros monumentos que pueden o no ser tirados.

Este año 2020 ha sido convulso en el mundo. La pandemia de Covid-19 fuera de control en varios países, crisis económica, sanitaria y social. Uno de los detonantes de esto último fue el asesinato de una persona llamada George Floyd a manos de un policía norteamericano, desatando protestas multitudinarias que se han salido de control y han provocado diversos problemas en EEUU, siendo el principal de ellos que sigue la tensión entre personas de distintos orígenes en el vecino del norte.

Sin embargo, la multitud decidió en varias ciudades del mundo destruir algunos monumentos por sus pasados turbios o por medio de juicios de valor de dudoso rigor y de una fuerte tendencia anacrónica. ¿Pero por qué tumbar un monumento? Bueno, la respuesta a esto son diversas razones que quisiera comentar a grandes rasgos.

 

Según la RAE un monumento es:

1. m. Obra pública y patente, en memoria de alguien o de algo.

2. m. Construcción que posee valor artístico, arqueológico, histórico, etc.

3. m. Objeto o documento de gran valor para la historia, o para la averiguación de cualquier hecho.

4. m. Obra científica, artística o literaria, memorable por su mérito excepcional.

5. m. sepulcro (‖ obra para dar sepultura a un cadáver).

6. m. Rel. En una iglesia católica, altar muy adornado en el que se coloca el arca eucarística el día de Jueves Santo.

7. m. coloq. Persona bien proporcionada físicamente y de belleza llamativa.

monumento nacional

1. m. Obra o edificio que por su importancia histórica o artística toma bajo su protección el Estado.

monumento natural

1. m. Espacio natural constituido por formaciones geológicasyacimientos paleontológicos y otros elementos dela geaquepor su singularidadimportancia o bellezaes objeto de protección legal para garantizar suconservación.

Dicho eso, en EEUU hay o hubo varios de estos que son controversiales, por ser de personajes del Bando Confederado de la Guerra de Secesión de dicho país. El lado sureño decidió establecer algunos de estos para recordar su Causa Perdida (Lost Cause en inglés), que es una forma de negar que la separación de los estados esclavistas fue para preservar dicha institución. Y también se han erigido grandes obras para honrar a generales de dicho conflicto, aunque hayan sido derrotados. ¿Es esto apropiado o correcto para entender el pasado? No realmente.

Si bien yo estoy consciente que la historia es un relato en constante construcción, tampoco estoy para apoyar visiones supremacistas de un tipo de persona sobre otra. Dicho eso, los monumentos confederados son para recordarles a la población afrodescendiente que son inferiores a los caucásicos y eso, me parece reprobable. Con el establecimiento de las leyes Jim Carrow, esta situación de dominio se mantuvo de facto y de jure. Sin embargo, creo que merece la pena establecer una pregunta: ¿se vale quitar todos los monumentos? Habría que analizar sus intenciones y su mensaje. Pongamos de ejemplo la estatua de Robert E. Lee en Richmond, Virginia.

Robert E. Lee, vandalizado.

Sin duda el General Lee fue un excelente militar, que defendió una causa que hoy en día no podemos justificar, pero en su mente, era lo correcto. Puso sus servicios a su Estado natal de Virginia antes que a su país-cosa que lo conflictuó- y encabezó los ejércitos de la Confederación, pero esto trajo consigo defender la esclavitud -situación con la que puede o no haber estado de acuerdo- Sin embargo, después se volvió el presidente de la Universidad de Washington que luego se volvió Washington & Lee en Virginia, donde según las crónicas y la propia universidad, estableció pautas que llevaron a que se volviera una universidad de excelencia. Pero queda el problema de la esclavitud, ¿cierto? Y bueno, como pueden apreciar en la imagen, está la bandera confederada, que se considera un símbolo de racismo. ¿Pero no acaso podemos apreciar al hombre sin ese foco de odio o de excesivas alabanzas? Era un ser humano y, como tal tuvo aciertos y errores.

Cuerpo de Robert E. Lee en la Universidad

Al final de la Guerra Civil no tenía ciudadanía estadounidense y ésta se perdió durante muchos años, hasta el año de 1970 cuando fue encontrada en los archivos gubernamentales. Aparentemente fue perdida adrede desde 1865. Para 1975, el presidente Gerald Ford extendió el perdón y la ciudadanía restaurada de manera póstume al personaje sureño. ¿Esto no permite que haya un perdón generalizado a sus actos? ¿Hasta qué punto se le debe seguir juzgando?

 

 

Este mismo razonamiento podemos aplicar a Winston Churchill. Durante un tiempo se ha puesto de moda juzgarlo de genocida y me parece que es una percepción  errónea. En 1943 se desató una hambruna en Bengala en medio de la Segunda Guerra Mundial. Sin duda alguna, las políticas de guerra de Churchill agravaron el asunto, porque o eran completamente ignorantes del asunto-que es una línea historiográfica que me parece dudosa-  o mataron deliberadamente de hambre a la población su visión colonialista -que me parece un tanto victimista-; o, no aliviaron la hambruna porque privilegiaron el esfuerzo bélico.

Churchill

Según las fuentes, se realizó una política de tierra rasada y se decomisaron grandes cantidades de comida, debido a la amenaza japonesa sobre la colonia india. El resultado fue la muerte de hambre de más de 3 millones de personas que se pudo -o no- haber evitado. La prioridad del gobierno británico fue el esfuerzo de guerra que requería grandes cantidades de alimentos y recursos, lo cual no excusa su incompetencia. ¿Esto hace a Churchill un genocida? No realmente, porque no se hizo para castigar a una zona, como lo hizo Stalin con los ucranianos. De lo que sí se le podría catalogar es ser un irresponsable a la hora de administrar el imperio, sin duda alguna. Porque no solo velaba por los ingleses, sino todos los súbditos del rey. Pero no me corresponde juzgarlo con mi visión actual, sino  señalar sus falencias. ¿Esto hace que deba derrumbar su estatua? La respuesta a esta cuestión es sencilla:

NO

Porque el hombre representa un momento importante para Inglaterra y el mundo Occidental: en una crisis sin precedentes y desesperanza generalizada, mantuvo firme a sus gobernados. Obvio, fue un ser humano con todos los defectos del mundo, pero en el momento de la verdad, se convirtió en el símbolo de la lucha inglesa y contuvo a una maquinaria de guerra que parecía en esos momentos imparable. Si seguimos juzgando a todos los personajes con nuestros criterios actuales, al final nos quedaremos con quien se acomode a nuestro gusto. Y ojo,  si bien el señor era un hombre que creía en la supremacía caucásica protestante, también es cierto que no estableció exterminios masivos basándose en esto. Según la International Churchill Society sí se expresó de manera brutal acerca de los indios, pero sus principales biógrafos establecen que era un tipo de un pésimo humor y carácter, pero que se arrepentía de lo que decía y actuaba de manera contraria. ¿Ven por qué debemos entender que los personajes históricos son humanos?

Churchill viéndote llorar por decirle racista

Por último en este aspecto, hay que recordar algo de la historia: no es una búsqueda de LA VERDAD, sino una constante interpretación de fuentes. Para personas de la India -que siguen queriendo vivir con un complejo de la colonia tal vez un poco más justificado que el de los victimistas latinoamericanos- Churchill es un monstruo... Para otras personas en el mundo, es un héroe. Para mí: es un personaje interesante y complejo que merece su estatua porque hizo algo correcto en el momento más oportuno del mundo. A diferencia de Robert E. Lee que puede no merecer una estatua, Churchill terminó defendiendo algo que muchos juran defender y solo atropellan: libertad, democracia y un ataque frontal al fascismo.

Y si bien las expresiones de Churchill son infortunadas, ha habido personajes que admiran algunos como Marx o Guevara que tuvieron análisis o comentarios tan o más reprobables que las de Winston, pero de ellos no se cuestiona siquiera poner o quitar una estatua. Por ello los invito a reflexionar acerca de lo que queremos hacer como sociedad respecto a las estatuas y monumentos. ¿Debemos quitarlas porque no nos agradan los personajes o solo porque nos creemos con la estatura moral de ser mejores que personas que veían la realidad de otra forma?

Marx y su legado

 

-Hal Jordan.

Si quieres leer más textos del autor, visita los siguientes enlaces:

¿España debe pedir perdón por la Conquista?

¿Qué es una fuente histórica?

1917: Una película histórica NO INCLUYENTE

Fuentes:

  1. https://my.wlu.edu/presidents-office/about-the-presidents-office/history-and-governance/past-presidents/robert-e-lee
  2. https://www.archives.gov/publications/prologue/2005/spring/piece-lee
  3. https://www.atlasobscura.com/articles/indian-food-writing
  4. https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/01/150124_reino_unido_cinco_principales_controversias_winston_churchill_lv
  5. https://www.theguardian.com/world/2019/mar/29/winston-churchill-policies-contributed-to-1943-bengal-famine-study

Leading Churchill Myths

Poinsett. Un James Bond Estadounidense De Principios Del Siglo XIX, Que Fracasó En México

Una historia distinta a la que conoces

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Poinsett

Entre todos los villanos que circulan en nuestra historia, nadie se equipara a Joel Roberts Poinsett. Su mitología es enorme: conspiró contra Iturbide, quiso comprar Texas, fundó la logia yorkina, su pasado intervencionista en Chile le precedió, cónsul en Buenos Aires, manejó a su antojo a Guerrero y despreció el mundo católico hispánico de América. Pero la realidad muestra que se le ha sobrestimado, puesto que no logró su principal encargo que era el de adquirir Texas.

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Mapa de México y EEUU

Mientras vivió en México, claro, se dedicó a conspirar; ¿sus objetivos alternos? romper los lazos culturales con España y Europa; fortalecer, a toda costa, la imagen de Estados Unidos ante la nueva República Mexicana; pero estos derroteros, si bien correspondían al sentir de la joven Unión Americana, él los había personalizado para lograr lo que era el sueño estadounidense: Texas. En eso fracasó.

“Enjuto, blanca la tez, de amplia frente y rostro oval, lo mejor de todo eran sus ojos de arcanas luces grisáceas, imperiales. Si en los ojos devela el alma sus misterios con sutiles voces, en la suya bullía la vida poderosa, la que quiere, piensa y cree, la que tiene ambición, camino y fe.” (Fuentes Mares, 15)

El análisis de su biografía permite explicar el deslumbramiento que logró sobre la sociedad mexicana. Nació  el 2 de marzo de 1779, en Charleston, Carolina del Sur, zona esclavista. Su protestantismo se debe seguramente a que era descendiente de hugonotes franceses. De familia acomodada, se le envió a estudiar a la ya prestigiosa, Universidad de Edimburgo de Escocia, donde se matriculó en Medicina y Química, carreras que no terminó y que cambió por un interés en la milicia, inscribiéndose en la afamada Real Academia Militar de Woolwich, que sería el antecedente inmediato de la más famosa Academia de Sandhurst.

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Academia de Woolwich

 

De carácter inestable regresó a Charleston en 1800 a trabajar en un bufete jurídico. Dos años bastaron para cansarlo de los intrincados resquicios legales y volvió a viajar, esta vez a Suiza e Italia, y al año siguiente a Munich y Viena. Viajero incansable y agudo observador fueron virtudes que sí se enraizaron en él, no obstante que siempre fue de salud frágil.

 

Tuvo que regresar a los Estados Unidos debido a la muerte de su padre. Resolviendo los trámites que lo ataban, en 1806 volvió a viajar: Niágara, Quebec, Nueva Inglaterra, Suecia, Finlandia y Rusia. En este último profundiza sus observaciones y conoce el Mar Caspio, Astrakán, Bakú, Tiflis y Crimea. Tuvo la habilidad en este viaje de hacerse de la amistad del Zar Alejandro I quien, maravillado con el joven de 28 años, le ofrece ser consejero del Imperio Ruso, lo que Poinsett rechazó, debido a su patriotismo estadounidense. Tal vez la explicación obedece también a que tendría que establecerse y ejercer una actividad, seguramente interesante y de gran influencia pero fija, yendo contra su personalidad.

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James Monroe

Con estos antecedentes, no es de extrañar que el presidente James Monroe le encargara visitar México con los siguientes objetivos: entrevistarse con Agustín de Iturbide y recopilar cuanta información pudiera de la situación política de este país vecino; todo con el carácter de “Agente Confidencial”, sí, de espía.

El 3 de noviembre de 1822 fue recibido por el emperador Iturbide y, lo más importante de esa reunión, según nos lo refiere Fuentes Mares, fue la aclaración en la mejor diplomacia posible de parte del soberano hacia el enviado: las instituciones de Estados Unidos no son aplicables en nuestro país, o sea, México. Esto, por supuesto debe de haber molestado al espía; ¿quién podía osarse dudar de las bendiciones del sistema político estadounidense? Antes de esta reunión, ya había tenido ocasión de reunirse con Antonio López de Santa Anna y con Miguel de Santa María, ministro colombiano ante el Imperio Mexicano, así como de enterarse del disgusto que tenían los diputados del Congreso disuelto contra el emperador. El 11 de noviembre de ese año salió hacia Tampico, desde donde se embarcaría el 21 de diciembre con boleto de regreso a los Estados Unidos. Sus reportes fueron claros y premonitorios: el imperio no podía durar y, por supuesto, no era un gobierno al que la joven Unión Americana debiera reconocer.

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Agustín I

El 25 de marzo de 1825, Henry Clay, secretario de Estado de John Quincy Adams, nombró a Poinsett como Ministro de los Estados Unidos ante el gobierno mexicano con las siguientes instrucciones:

  1. Dejar claro que se debería de dejar en paz a Cuba y no intentar nada con respecto a su independencia de España
  2. Establecimiento de nuevos límites territoriales entre México y los Estados Unidos, de manera lógica o provechosa para ambos. O sea, la adquisición de Texas.
  3. Expresar la satisfacción que los Estados Unidos sentían por el hecho de que México hubiera adoptado una república federal
  4. Recalcar la importancia que en los Estados Unidos se daba a la doctrina Monroe –fuera cualquier injerencia europea en América- expresada por el quinto presidente  el 2 de diciembre de 1823.

El 1º de junio de 1825, Guadalupe Victoria acepta con agrado las credenciales de Poinsett, en esta su segunda y, ahora sí, oficial visita a nuestro país, recibiendo a su vez una carta del propio presidente estadounidense felicitando a Victoria, que comenzaba con “To Our Great and Good Friends of the United Mexican States” (Fuentes Mares, 69). No olvidemos que el Ministro de Relaciones Exteriores de México era Lucas Alamán así que, contra lo que esperaba nuestro personaje, la bienvenida fue más bien fría.

Las acciones diplomáticas se centraron, primero, en la necesidad de permitir el paso de comerciantes estadounidenses de Missouri a Santa Fe, cuestión que fracasó ya  que Alamán detuvo cualquier resolución hasta que no se firmara un acuerdo de límites entre ambos países, que actualizara el que Onís (España) y Adams habían firmado en 1817. En segundo lugar: Texas. Alamán lo único que buscaba era ratificar el mencionado tratado de límites entre España y los Estados Unidos. De Texas, ni hablar. El 10 de junio de 1826, ya con Sebastián Camacho como Ministro de Relaciones Exteriores se firmó un acuerdo aceptando los límites pactados en 1817, copia del cual le hizo llegar a su jefe Henry Clay el 7 de febrero de 1828, aclarándole que se había visto “forzado” a aceptarlo. Con respecto a Cuba, como tercer punto; no se le hizo caso. En lo referente a la doctrina Monroe, se le dijo que sí, pero sin instrumentar ninguna acción.

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Lucas Alamán

Ante semejante fracaso, a Poinsett no le quedó otra más que ejecutar lo que mejor sabía hacer y de lo cual ya había dado muestras sobradas en Chile, nación que acabó corriéndolo: conspirar.

El 29 de septiembre de 1825 se instauró la Logia Yorkina, dependiente de Filadelfia, en nuestro país, no olvidemos las raíces masonas de los Estados Unidos: Washington, Jefferson, Madison, Monroe, etcétera. Esta asociación fue conocida como el “partido americano”. A ella se afiliarían los llamados liberales, esto es, aquellos que apoyaban el federalismo, la separación de la iglesia y el Estado, el antihispanismo y la amistad a los Estados Unidos, en una amplia gama de grises, que irían desde buscar la anexión al vecino país del Norte, hasta la alianza, pasando, incluso por el protectorado yanqui. La cuestión religiosa era difícil. Todos eran católicos practicantes, así que romper con la sagrada institución era difícil, no digamos el abrazar el protestantismo. Poinsett mismo se refería a este grupo como el Partido americano.

La masonería ya había comenzado sus actividades en México. Esto databa desde la época de la Nueva España, en plena guerra de independencia. Contra lo que algunos han comentado, los principales líderes de la independencia, Hidalgo y Morelos no eran masones, tampoco Allende. Las juntas que se realizaron con el fin de conspirar contra el gobierno virreinal, eran secretas y, por esa razón hay quien las ha querido confundir con las reuniones de las logias masónicas. La masonería llega con las tropas españolas que venían a apoyar al ejército realista, eran francmasones, o sea traían la influencia que en la península había tenido la masonería de origen francés, aunque sabemos que la fundación de la masonería como tal, fue en Inglaterra. Seguramente, su aparición fue entre 1813 y 1821. Estas logias iniciales eran del Rito Escocés y a ellas se van a adherir muchos de los principales líderes independentistas de esta época como Guadalupe Victoria. Posteriormente, ya en el México independiente la influencia sobre estas va a ser mayoritariamente inglés. Estos van a ser contrastados por el nuevo rito yorkino fundado por Poinsett. Los masones del rito escocés van a ser, mayoritariamente, centralistas, proeuropa, simpatizantes de mantener la situación que se tenía con la iglesia católica y … antiyanquis. Estas dos facciones son el origen de los que se va a conocer en el siglo XIX como partido liberal y partido conservador, respectivamente.

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Masonería

Esta acción de Poinsett es de las que sí se pueden considerar como un éxito en su gestión; la otra fue su reconocida autoría del Motín de la Acordada con la que se desconocieron los resultados de las elecciones 1828 que le dieron el triunfo a Manuel Gómez Pedraza, logrando su deposición y la entronización de Vicente Guerrero como presidente. Vicente Guerrero era conocido nacional e internacionalmente como un incondicional de Poinsett.

Durante la efímera presidencia de Guerrero, el presidente John Quincy autorizó a nuestro personaje a ofrecer cuatro millones de dólares por Texas, incluso hasta cinco millones, oferta que no fue aceptada, sobre todo por el Congreso y que generó una serie de reclamaciones de la mayoría de los políticos mexicanos exigiendo su expulsión.

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Motín de la Acordada

Finalmente, Poinsett fue expulsado de México, a solicitud formal del secretario de Relaciones Exteriores mexicano, José María Bocanegra, en julio de 1829, a su contraparte estadounidense. Poinsett permaneció en México, hasta el 3 de enero de 1830, después de que el Congreso mexicano había declarado a Vicente Guerrero, su fiel seguidor incapacitado para gobernar.

Siguió su carrera, como congresista en Estados Unidos y, durante la presidencia de Martin Van Beuren fungió como Secretario de Guerra, entre 1837 y 1841. Murió el 12 de diciembre de 1851 en Stateburg, Carolina del Sur, feliz seguramente de haber sido testigo, aunque no actor principal del despojo que se le hizo a México de más de la mitad de su territorio. En realidad, lo que él logró en México fue alborotar y crear una corriente de opinión, entre muchos yorkinos radicales, como Lorenzo de Zavala y Valentín Gómez Farías, favorable a la separación de Texas.

Fuentes Mares, José. Poinsett. Historia de una Gran Intriga. Col. Figuras y episodios de la Historia de México. No 51. Jus, 1957

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Dr.  Mariano García Martínez
19 de agosto de 2020.

 

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Las independencias en América y el Conflicto Franco-inglés.

¿Qué le pasó al PAN?

CUBA Y PUERTO RICO EN LA MIRA DE COLOMBIA, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO

(Reseña) El gran delirio – Norman Ohler

Título: El gran delirio: Hitler, las drogas y el III Reich

Original: Der totale Rausch: Drogen im Dritten Reich

Autor: Norman Ohler

Editorial: Crítica

Año de publicación: 2015

Calificación: 4/5

Sinopsis: El resultado de cinco años de investigación en archivos alemanes y estadounidenses. Este es un libro fundamental para conocer mejor a Hitler, por un lado; pero también para entender los éxitos militares del nazismo. Como ha dicho el gran historiador Hans Mommsen: «Norman Ohler se ocupa de una dimensión hasta ahora insuficientemente conocida del régimen nazi: la importancia del uso creciente de drogas en la sociedad nacionalsocialista». Basándose en fuentes hasta ahora no utilizadas, Ohler no sólo profundiza en la drogadicción de Adolf Hitler, a quien su médico personal mantenía activo dándole hasta 74 estimulantes distintos, sino en la difusión del uso de metanfetamina entre la población alemana, y nos descubre que se administraron millones de dosis a las tropas que habían de resistir los tremendos esfuerzos que requería la realización de las campañas de la blitzkrieg.

La historiografía relativa a Hitler y el III Reich es vasta y todavía corren ríos de tinta y cualquiera que vea algo nuevo relacionado dirá que se ha escrito demasiado. Pero siempre hay estudios que van más allá y se descubren otros datos que no se sabía con certeza y que suponen otro enfoque de investigación y ahí ha ido a parar Norman Ohler, escritor alemán: el estudio de las drogas en el III Reich y cómo las usaba Hitler.

Theodor Morell

Quienes estudiamos el III Reich (yo aspiro a especializarme en eso) conocemos grosso modo la mala salud de Hitler, que le hacía seguir una dieta vegetariana, que aunque tuviera una actitud de superioridad moral, era un amante de la carne y los motivos de su dieta eran por motivos de salud y no por motivos éticos y siempre sufrió de flatulencias y problemas estomacales que mantenía a raya mediante el escaso consumo de carne y las diversas drogas (Pervitin, Eukodal, Vitamultin y demás sustancias de origen animal transformadas) que le suministraba su médico personal Theodor Morell, un médico que hoy en día se consideraría más bien un charlatán, pero que a base de jeringa ganó una base de clientes y vio su etapa dorada al convertirse en médico de Hitler. En este libro se habla a fondo de su historia con el Führer, su auge y su caída y cómo Hitler no sólo fue cayendo políticamente, sino también física y psíquicamente debido a su tratamiento a base de drogas.

También y no menos importante se habla del desarrollo del Pervitin, marca registrada de las metanfetaminas que se usaba tanto en la Wehrmacht como por civiles porque ofrecía un mayor aguante y resistencia en las diversas actividades y cómo un medicamento que podía adquirirse con gran facilidad se convirtió en una droga altamente adictiva y que no pocos podían prescindir, pese a sus altísimos efectos secundarios. Pese a que el III Reich castigaba a los drogadictos con penas severas y los enviaba a campos de concentración y su intención con el Pervitin era diferente, al final se puede decir que los mismos consumidores de una forma u otra se convirtieron en drogadictos.

En general el libro es de lectura ligera una vez se tiene nociones de III Reich y su historia y el tono del autor es ameno y fácil de entender y usa un tono más bien humorístico, pero con rigor histórico. Hay que decir que la parte de la historia del Pervitin y su vida y milagros puede ser un poco densa, pero por lo general es un libro que teniendo tiempo, se lee enseguida y gracias a él he descubierto más a fondo datos que hasta entonces no conocía del todo bien y me han ayudado a aclarar mejor la verdad sobre la salud de Hitler, sobre la que hay muchos mitos, principalmente la relacionada con su vegetarianismo.

Yo personalmente os recomiendo el libro, ya que aporta información relativamente nueva y muy interesante y es evidente que el autor se ha tomado sus cinco años investigando y ofreciendo buenos resultados y como dice Hans Mommsen en su epílogo, ofrece otra perspectiva en el estudio de la figura de Hitler. Eso sí, es una recomendación orientada a quienes conozcan la figura de Hitler y quieran ampliar información, si se sabe poco de él o del III Reich, la lectura, pese a su tono, puede que cueste entender ciertas partes.

-Alex De Large

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Tribulaciones del historiador eurocentrista

¿Es correcto revisionar la historia?

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CUBA Y PUERTO RICO EN LA MIRA DE COLOMBIA, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO

Un suceso poco conocido

El 28 de septiembre de 1831, el gobierno mexicano se dio por satisfecho de la aclaración que el gobierno colombiano le había hecho, también el día 28 pero de enero de ese mismo año, con respecto a que no estaba en condiciones de ayudar a México en el proyecto de independizar a Cuba y a Puerto Rico que ambos gobiernos habían acordado y habían plasmado en un convenio el 17 de marzo de 1826, bajo el título de «Plan de Operaciones para la Escuadra Combinada de México y Colombia»

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Con dicho comunicado se ponía fin al sainete diplomático que, desde la independencia de los Estados Unidos, se empezó a armar  y que, pasando los años involucraría a España, México, Colombia y los Estados Unidos. “Sainete diplomático” es el mejor nombre ya que no llegó a materializarse para ninguno de los interesados, salvo, en cierta manera, para los estadounidenses quienes, momentáneamente, aseguraron sus ambiciones sobre estas islas caribeñas.

El plan tenía lógica. Después de las derrotas españolas en el continente americano, había un ejército considerable en Cuba,  y España no aceptaba la independencia de sus colonias. Así, La Gran Colombia y México se sentían amenazados de un intento de reconquista –lo que no estaba fuera de lugar, demostrándose posteriormente, en septiembre de 1829 con el frustrado intento del brigadier Isidro Barradas, en las costas de Tampico, quien fue derrotado por el general Antonio López de Santa Anna- que la Madre Patria manifestaba a los cuatro vientos. Si estas dos nuevas naciones lograban conquistar Cuba y Puerto Rico, se mandaría al ejército español  de regreso a la península ibérica, eliminando el riesgo. Por otra parte, dicha acción traería beneficios territoriales ya que las dos islas pudieran ser parte de cualquiera de los presuntos invasores. Si estos planes anexionistas no se lograban, quedaba el logro de tener dos nuevas naciones independizadas, seguramente amigas.

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A quien no le gustaba nada esa jugada era a los Estados Unidos. Recién independizados, sus líderes habían manifestado su interés en apropiarse de estas islas. Razones comerciales, como el mercado del azúcar  avalaban el interés,  pero también razones de tipo geopolítico. La ubicación de dichas islas  representa beneficios estratégicos obvios. El 27 de enero de 1786  Tomás Jefferson escribía una carta a su amigo y colega Archibald Stuart  en la que decía que el interés de esta nueva nación   debería centrarse en irse quedando con lo que España fuese perdiendo de sus colonias en América. El objetivo: Cuba y Texas.

La independencia de Cuba, implicaba la posibilidad de que como nación libre no pudiera ser absorbida por el nuevo imperio  y , al quedar como parte, ya fuera de México o de Colombia, dificultaría sus planes. El 30 de octubre de 1810, el presidente James Madison le escribía al ministro estadounidense ante Gran Bretaña, William Pinkney, que el interés sobre Cuba era de tal importancia que no podía permitirse que pasara a ninguna otra potencia.

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James Madison

Cuba comenzaba con su intranquilidad social. Entre 1810 y 1812, Román de la Luz y el negro liberto José Antonio Aponte llevarían a cabo unos primeros intentos de independencia muy mal organizados y que fracasaron.

Agustín de Iturbide, ya en el México independiente, le escribe una carta al Arzobispo de Guatemala, el 10 de octubre de 1821,  participándole del interés que su gobierno tenía sobre Cuba. Un año después el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia  Pedro Gual, gira órdenes de que se firme un tratada de cooperación ofensiva entre México y Colombia contra España. Obviamente todo esto era del conocimiento tanto de las autoridades españolas en Madrid y en Cuba, al igual que las autoridades estadounidenses. En efecto,  el 20 de noviembre de 1822, John Forsyth ministro de Estados Unidos ante Gran Bretaña le informaba al presidente John Adams que era muy posible que Colombia y México trataran de invadir Cuba y Puerto Rico. Por si fuera poco, en la Gaceta -periódico mexicano- del 27 de Noviembre  de 1822, se decía que España había concluido un tratado, cediendo la isla de Cuba a Francia, por su apoyo en la empresa que la Santa Alianza se había echado a cuestas para regresar a la América Española a su vasallaje. En 1821 hubo otro intento fallido de independencia cubana bajo el liderazgo de Francisco Lemus. En 1822, Puerto Rico tuvo injerencias haitianas  que los motivaban a la independencia.

La preocupación en Estados Unidos fue creciendo. El 11 de Junio de 1823, Tomás Jefferson, quien no perdía de vista su objetivo, le escribe al Presidente James Monroe de  las ventajas que se lograrían si se consiguiese que Gran Bretaña, apoyara el mantenimiento de la dependencia de Cuba hacia España y solo hacia ella, oponiéndose a cualquier intento de independencia o anexión a otro país de la isla. Ese mismo año el 30 de junio, Monroe le contesta a Jefferson, diciéndole que el participaba de la idea de que Cuba perteneciera a la Unión Americana, pero que esperaba actuar, en el momento oportuno.

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James Monroe

Por su parte Lucas Alamán, ministro de Relaciones Exteriores de México y Miguel de Santa María, embajador de Colombia en nuestro país, firmaban el 3 de octubre  un tratado de confederación ofensiva y defensiva contra España.

Todo esto se mantuvo durante la presidencia de Guadalupe Victoria, quien el 28 de agosto de 1824 le escribió a Anastasio Torrens, ministro mexicano en Colombia, diciéndole  que el representante británico en México, Patrick Mackie, no veía con malos ojos el que Cuba se independizara, o que pasara a ser parte de México. Ya en 1825, el 27 de abril, el nuevo secretario de Estado estadounidense,  Henry Clay, instruyó a su embajador ante la corte española para que gestionara la paz entre la metrópoli y sus antiguas colonias, no fuera a ser que aquella perdiera Cuba y Puerto Rico como el resto del continente. Asimismo, Clay, el 10 de mayo, instruía a John Middleton,  ministro estadounidense en Rusia a que consiguiera que el Zar influyera en la corte española para lo mismo: lograr la paz entre España y sus antiguas colonias. Todo para no perder la posibilidad de quedarse, en el momento oportuno, con Cuba.

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Lucas Alamán

Estando todavía la fortaleza de San Juan de Ulúa en manos españolas, Pedro Gual y Anastasio Torrens firman, el 19 de agosto, en Colombia un convenio de acción conjunta para hostilizar a los españoles en ese reducto. Esto quedó sin efecto al recuperar México esa fortaleza el 18 de noviembre siguiente, con la rendición de la guarnición española.

El 20 de diciembre Henry Clay le escribió una nota, que no podemos calificar más que de amenaza al Ministro de Relaciones Exteriores mexicano, Sebastián Camacho, en la que le decía que no debería México de seguir adelante con los planes de invasión a Cuba porque le atraería graves consecuencias. No obstante todas estas acciones, inexplicablemente Simón Bolívar rescindió el 24 de noviembre de 1827 el convenio que se tenía con México de ayuda mutua contra España.

Se sabe que el 8 de diciembre de 1827,el gobierno mexicano, sin ayuda colombiana, dio la orden de salida a dicha expedición desde el puerto de Veracruz, misma que consistió en unos cuantos lanchones que realizaron algunas acciones de hostigamiento en la costa sur de Cuba y que, sin ningún resultado importante, regresaron el 10 de diciembre a territorio mexicano. Y ese es el fin de la cronología de los hechos.

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La realidad es que ni México ni Colombia tuvieron en ningún momento recursos para llevar a cabo dicha invasión. Claro, esto no lo sabía nadie; ni ellos mismos. México confiaba en realizarla con los recursos de Colombia y esta pensaba lo propio de México. Por otro lado mantuvieron objetivos diferentes;  Simón Bolívar usó esta expedición como un “bluff” para lograr el reconocimiento de parte de España, México, por su parte mantuvo dos visiones, la del presidente Victoria, quien de manera humanista buscaba contribuir con la independencia de Cuba y la visión de los anexionistas como Lucas Alamán, que consideraban que por ventajas geográficas y razones históricas, Cuba debía pertenecer a México. Los Estados Unidos estuvieron preocupados por una fantasía creada por sus vecinos del sur del continente quienes no pudieron materializar nunca esos sueños. Cuba y Puerto Rico permanecieron españolas hasta la guerra hispano-estadounidense de 1898 y, salvo el intento de Barradas, no hubo intentos serios de reconquista.

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Guerra EUA-España 1898

                                                                                             Dr. Mariano García Martínez

                                            descarga (4)                                                  13 de julio de 2020.

Este artículo está basado, con adecuaciones y correcciones recientes,  en la tesis de licenciatura del autor: García Martínez, Mariano. Intento de independencia del Caribe 1821-1831. México, Colombia y Estados Unidos confrontados por Cuba y Puerto Rico. México, ENAH, 1999.

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¿Cuántos hombres se necesitan para defender a Francia? El mito de la cobardía francesa.

Una reflexión histórica

Se cuenta que en cierta reunión (una de las tantas) mantenida entre el ministro Winston Churchill y el general Charles de Gaulle, se discutía la posibilidad de ejecutar una operación militar.

De Gaulle se empeñaba en llevar acabo la misión a pesar del alto coste y la baja posiblidad de éxito, Churchill se negaba. Aludía que era muy cara y además, tenía en mente otras maniobras que aún no podía revelar.

De Gaulle desesperado, exclamó:

«Ustedes los británicos solamente están dispuestos a luchar por dinero, mientras que nosotros los franceses lo hacemos por la dignidad y el honor»

Churchill permaneció en silencio. Lo miro fijamente a los ojos y finalmente contestó:

«Claro, cada uno pelea por lo que le falta.»

Quizá el lector conozca el viejo chiste:

«¿Cuántos hombres se necesitan para defender a Francia?»

– Nadie lo sabe, nunca lo han intentado. Esa es la respuesta.

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Churchill y De Gaulle

Estas dos anécdotas además de una buena risa nos pueden enseñar algo. A simple vista, parece que los franceses y las armas no se llevan muy bien.

¿Pero que acaso no fueron los franceses los que a puño de fuego y sangre crearon una revolución recordada por todo occidente?

¿Acaso no fueron los franceses quienes bajo el mando de Napoleón Bonaparte lograron poner en jaque a los grandes Imperios de Europa?

¿No fueron ellos quienes con sus ejércitos expedicionarios vencieron y conquistaron territorios de todo el mundo?

¿Entonces porque se llega a pensar que los franceses son malos para combatir, o más aún, que son cobardes?

Si el lector es tal vez un poco conocedor de las guerras que tomaron lugar a principios del siglo XX y que nosotros conocemos como guerras mundiales, seguramente estará enterado de la mala fama francesa.

Estará enterado de cómo los franceses construyeron una gran línea defensiva, llena de fortificaciones y túneles, que al final fue sorteada «fácilmente».

Sabrá sobre el poderoso ejército francés, que en esa época era una fuerza bélica grande y moderna, y cómo fue rendida «casi sin mantener lucha».

¿Entonces cómo se explica esta aparente cobardía francesa? ¿Será acaso que los franceses del siglo XX perdieron la rudeza y valentía que caracterizo a sus predecesores?

Tal vez ya fueron suficientes preguntas. Es hora de empezar a buscar a respuestas y qué mejor forma de encontrarlas que en los anales de la Historia

1- Hablemos de política

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Mitin

Aunque no nos guste, debemos entender que la política es a menudo compañera de la historia y sus actos. En esta ocasión no es diferente.

Para inicios del siglo XX en Francia pasaban una serie de cambios y eventos sociales que la re definían como nación, al igual que en todo Europa el socialismo y las ideas Marxistas se oían con fuerza.

La primera guerra mundial no ayudó en nada en este aspecto. Podemos recordar que los alemanes estuvieron cerca, muy cerca de tomar París. Y que su avance fue detenido gracias al esfuerzo extremo de la sociedad y el ejército francés (entre otras cosas).

Debemos entender un factor importante, para la primera guerra mundial Francia tenía una sed de venganza provocada por la derrota sufrida en la guerra franco-prusiana de 1870; es comprensible debido a eso el hecho de que la sociedad francesa se sentía moralmente comprometida a ganar la guerra. El tratado de Versalles, firmado en el mismo lugar donde Francia había aceptado su derrota en 1870 nos lo demuestra.

Sin embargo y a pesar de la victoria obtenida en la gran guerra la situación de Francia empeoró. Una crisis económica (que acompañaría también a todo el mundo) golpeó fuertemente a la vida social y política del país.

El crecimiento del Producto Interno Bruto, que arrojaba una tasa de 4.43 % a finales de la década de 1920, cayó a 0.63 % en la década de 1930; el desempleo alcanzó 5% y la caída de la producción fue de aproximadamente 20 %.

Para 1930 la política francesa sufrió un cambio radical.  Léon Blum, líder del Frente Popular, aglutinó a socialistas, comunistas y radicales con lo que se convirtió en primer ministro en 1936. A pesar de un gran número de reformas laborables, la inflación, el desempleo y la lenta recuperación económica redujeron sensiblemente el efecto de las reformas del gobierno socialista francés. Debido a esto y sumando la débil política exterior gala, Francia se encontraba en un panorama políticamente complicado. Los militares franceses, que no estaban de acuerdo con los políticos de izquierda se preocupaban más por una nueva revolución que por la nueva amenaza alemana. Es así que para inicios de la segunda guerra mundial Francia se encontraba políticamente dividida.

 

2- La Línea Maginot

Cuando finalizó la primera guerra mundial no todo el peligro había pasado. Francia y sus aliados lo sabían y debido a ello fuertes sanciones militares y económicas le fueron aplicadas a Alemania.

Pero para Francia no era suficiente. Por esto decidieron iniciar en 1929 la construcción de una línea defensiva en el este del país. La línea Maginot.

Esta construcción era una serie de Búnkeres y fortificaciones amuralladas que estaba compuesta por 108 fuertes principales. Cada uno con 15 kilómetros de distancia entre si. ademas de otro grupo de fortificaciones menores.

Su costo total fue de 5000 millones de francos de la época.

No cabe duda. La línea Maginot fue una muralla defensiva bastante impresionante. Sus túneles interconectados la volvían una verdadera fortaleza bajo tierra. Pero aún así fallo. ¿O no es así?

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Ubicación de la línea Maginot (línea en rojo. El punteado es la frontera sin fortificar)

Debemos entender en primer lugar la situación geográfica de las fortalezas. La línea Maginot fue construida desde Suiza hasta Luxemburgo, en la zona en dónde se creía que un ataque alemán tomaría lugar. Las defensas no fueron extendidas hasta Las Ardenas, que fue el lugar donde finalmente tomo lugar la invasión Alemana. Esto a primera vista aparenta una derrota total de la línea Maginot  sin embargo, es todo lo contrario.

La línea Maginot cumplió su objetivo principal, persuadió a los alemanes en su tentativa de atacar a Francia por el centro. Provocando que invadieran en la zona boscosa de las Ardenas.

La falla fue más bien estratégica por parte del bando francés, pues al considerar las Ardenas un lugar fácil de defender y difícil para llevar una ofensiva no extendieron la línea Maginot hasta el canal de la Mancha.

Los alemanes aprovecharon ese error estratégico que finalmente los llevó a la Victoria en la invasión a Francia.

 

3- Revisando las cifras.

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Tanque Francés Char B1

Otro factor que a menudo no se toma en cuenta son los números que tenemos en la campaña de Francia.

En total 141 divisiones (italianas y alemanas) participaron en la ofensiva. Casi 4 000 000 de soldados por parte del eje.

En el bando de los aliados se contabilizan 2 000 000 de franceses que lucharon por defender su patria. Más de 90.000 soldados galos murieron defendiendo Francia.Otros 200 000 cayeron heridos a la vez que provocaron 160.000 mil bajas y 30.000 heridos a las fuerzas invasoras.

Los alemanes desplegaron un total de 3000 tanques de los cuales perdieron 1800. También cayeron 1600 aviones de los 3500 puestos en operación. Lo números son claros. Las pérdidas infligidas a los alemanes no las causa un ejército cobarde y rendido. Los franceses pelearon. Y lo hicieron con bravura.

 

4. Los que se rindieron con honor

A muchos de nosotros nos han dicho o han hecho creer que Francia es un país sin honor por qué fue rendido de manera fácil y rápida. Nada más lejos de la realidad.

Y es que si nos ponemos a analizar la situación de Francia en la segunda guerra mundial podemos entender el porqué de la situación.

  • Comprendemos cómo una nación políticamente dividida no pudo unirse para enfrentar a un enemigo que incluso algunos políticos franceses apoyaban.
  • Podemos comprender cómo los comandantes franceses, con estrategias atrasadas y obsoletas fueron incapaces de enfrentar al innovador avance alemán.
  • Entendemos cómo la sociedad francesa, que todavía estaba dolida por la muerte de casi una generación en la guerra anterior no tenía ánimos para perder a más seres queridos.

Y más aún. El honor francés se certifica cuando nos enteramos de la fiereza con la que lucharon. Y cómo muchos se negaron a rendirse a pesar de las órdenes de sus superiores.

Tanta fue su valentía que el general Waeger le rindió honores a los defensores de Lille permitiéndoles rendirse con sus armas.

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Soldados Franceses rindiéndose con honores

E incluso el general Guderian reconoció la valiente resistencia de los soldados franceses.

Así que la próxima vez que oigas el chiste: «¿Cuántos Hombres se necesita para defender a Francia?» Recuerda la verdadera respuesta. Se necesito la muerte de más de 100 mil hombres que valientemente lo dieron todo con tal de defender su patria y su bandera. Y es nuestro deber como seres humanos reconocer el enorme sacrificio que costó la valentía francesa.

-Zarco

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