#Efemérides: 22 de agosto de 1864: Primera adopción de la Convención de Ginebra

El Primer Convenio de Ginebra se instituyó en un período crítico en la historia política y militar de Europa política. Entre la caída de Napoleón I en la Batalla de Waterloo en 1815 y el ascenso de su sobrino en la campaña de Italia de 1859, las potencias habían mantenido la paz en el oeste de Europa. Sin embargo, con el conflicto en la península de Crimea, la guerra había vuelto a Europa, y mientras que los problemas estaban en una región distante y de difícil acceso, el norte de Italia se convirtió en un modo de acceder desde todas partes de Europa occidental, que al instante se llenó de curiosos y de observadores, mientras el derramamiento de sangre que, hasta entonces no era excesivo a la vista, resultó algo extraño y sorprendente.

A pesar de su intención de aminorar los estragos de la guerra el inicio de la Primera Convención de Ginebra inauguró una renovación de la actividad militar a gran escala, a la que el pueblo de Europa occidental no estaba acostumbrado desde que Napoleón había sido eliminado.

El movimiento por un conjunto internacional de las leyes para regir el tratamiento y la atención a los heridos y prisioneros de guerra comenzó cuando el activista de socorro Henri Dunant fue testigo de la batalla de Solferino en 1859, combate entre los ejércitos de franceses – piamonteses y el Ejército austriaco en el norte de Italia.​ El posterior sufrimiento de los 40 000 soldados heridos que quedaron en el campo debido a la falta de instalaciones, personal, y treguas para darles la asistencia médica motivó a Dunant entrar en acción. Al regresar a Ginebra, Dunant publicó sus experiencias en Un souvenir de Solferino y, a través de su membresía en la Sociedad de Ginebra para el Bienestar Público, instó a convocar a una conferencia internacional, ayudando después a crear el Comité Internacional de la Cruz Roja en 1863.

El Comité Internacional de la Cruz Roja, al tiempo que reconoce que sobre todo, el deber y la responsabilidad de una nación, es salvaguardar la salud y el bienestar físico de su propio pueblo, sabía que siempre, sobre todo en tiempos de guerra, serían una necesidad las agencias voluntarias para complementar los organismos oficiales encargadas de estas responsabilidades en todos los países.​ Para asegurarse de que su misión fuera ampliamente aceptada, se requería un conjunto de normas para regir sus propias actividades y las de las partes beligerantes implicadas.

El 22 de agosto de 1864, varios países europeos se congregaron en Ginebra, Suiza donde se firmó el Primer Convenio de Ginebra:

  • Gran Ducado de Baden (hoy Alemania)
  • Reino de Bélgica
  • Dinamarca
  • Imperio Francés
  • Hesse-Darmstadt (hoy Alemania)
  • Reino de Italia
  • Reino de los Países Bajos
  • Reino de Portugal
  • Reino de Prusia (hoy Alemania)
  • Reino de España
  • Confederación Suiza
  • Reino de Wurtemberg (hoy Alemania)
  • Noruega y Suecia firmaron en el mes de diciembre.

 

No sólo fue el primero, sino que fue también el más básico y su fuerza obligatoria deriva desde el consentimiento implícito de los Estados que lo han aceptado y aplicado en la realización de sus operaciones militares.​ Este primer esfuerzo previene sólo para:

  • la inmunidad de captura y destrucción de todos los centros para el tratamiento de soldados heridos y enfermos.
  • La recepción y tratamiento médico imparcial de todos los combatientes heridos o enfermos.
  • La protección de los civiles que prestan ayuda a los heridos.
  • El reconocimiento del símbolo de la Cruz Roja como medio de identificación de personas y equipos cubiertos por el acuerdo.

A pesar de sus mandatos básicos fue un éxito en la rápida ejecución de importantes reformas.

Debido a las ambigüedades significativas en los artículos de ciertos términos y conceptos, y más aún a la rápida evolución de la guerra y la tecnología militar, los artículos originales tuvieron que ser revisados y ampliados, en gran parte en el Segundo Convenio de Ginebra en 1906 y en el Convenio de La Haya de 1899 que amplió los artículos a la guerra marítima.7​ Fue actualizado de nuevo en 1929 cuando se hicieron pequeñas modificaciones al mismo. Sin embargo, como Jean S. Pictet, Director del Comité Internacional de la Cruz Roja, señaló en 1951, la ley, sin embargo, siempre va a la zaga de la caridad, sino que además llega tarde en la conformación de las realidades de la vida y la necesidades de la humanidad, como tal, es deber de la Cruz Roja ayudar en la ampliación del ámbito de la aplicación de la ley, en el supuesto de que… la ley conservará su valor, principalmente a través de la revisión y ampliación de estos principios básicos del Primer Convenio de Ginebra.

#Efemeride: 05 de agosto de 1914: Batalla de Lieja: Erich Ludendorff comanda a las fuerzas alemanas en el ataque a Bélgica.

05 de agosto de 1914: Batalla de Lieja: Erich Ludendorff comanda a las fuerzas alemanas en el ataque a Bélgica

Si bien se considera el incidente de Sarajevo (la muerte del archiduque austro-húngaro Francisco Fernando el 28 de junio de 1914) el acontecimiento que causó el estallido de la I Guerra Mundial, lo cierto es que el inicio formal de la misma se dio un día como hoy pero de 1914, cuando las tropas alemanas al mando de Erich Ludendorff iniciaran la campaña en contra de Bélgica, con el objetivo de invadirla y controlar su territorio como un primer paso en la campaña militar de las potencias centrales, el llamado Plan Schlieffen.

La invasión a Bélgica, que se dio el 5 de agosto en la ciudad de Lieja, obligó al Reino Unido, aliado histórico de los belgas y con quienes tenían un acuerdo de neutralidad y protección (Tratado de Londres), a declarar inmediatamente la guerra a Alemania, razón por la que este hecho se considera el detonante final de la Gran Guerra. El Plan Schlieffen planteaba la inmediata invasión y dominio del territorio belga a fin de avanzar al verdadero objetivo que era Francia y trasladar las tropas por el territorio ocupado belga, sin embargo, el ejército belga enfrentó gran resistencia y aunque finalmente sucumbió ante las fuerzas de Ludendorff, le dio tiempo suficiente a los franceses y británicos de organizar la defensa contra los alemanes en su frente.

Parte de este éxito se dio por la instalación de 12 fuertes belgas a las afueras de la ciudad de Lieja, mismos que estaban construidos de manera subterránea y, pese a estar incomunicados y no haber sido construidos con la mejor calidad para resistir a la artillería alemana, resistieron lo suficiente para extender la defensa y prolongar el avance la infantería alemana que no esperaba encontrar resistencia en Lieja. Como parte de la batalla, Ludendorff ordenó el bombardeo aéreo de la ciudad a través de globos aerostáticos, (Zeppelins), uno de los primeros hechos bélicos de este tipo en la historia.

La batalla culminó el 16 de agosto de 1914, cuando el último fuerte ubicado en Boncelles capituló y los alemanes ocuparon Lieja, obligaron a los defensores a huir y capturaron Bruselas el 20 de agosto, sólo para seguir su camino rumbo a Paris como parte del Plan Schlieffen.

#Efemérides: 1 de agosto de 1914: el emperador Guillermo II de Alemania le declara la guerra a su primo el zar Nicolas II de Rusia

El 1 de agosto de 1914, el emperador Guillermo II ordena servir vino espumoso a su entorno civil y militar: le acaba de declarar la guerra a Rusia, está a punto de atacar a Francia y su embajador en Londres le ha asegurado que Gran Bretaña se mantendrá neutral.

El ejército germano confía en que el conflicto será un paseo de unas pocas semanas. Pero se trata apenas de las primicias de la Primera Guerra Mundial, que durará cuatro años, le costará dos millones de muertos y provocará la caída del Imperio alemán.

Horas antes, el káiser había ordenado la movilización general, en respuesta a la decretada el 30 de julio por el zar Nicolás II para intimidar a Austria-Hungría, que acababa de atacar a la pequeña Serbia.

Desde hacía dos días, la guerra se anunciaba inminente en Alemania, obsesionada por un posible cerco por parte de Rusia, Francia y Gran Bretaña, aliadas en el seno de la Triple Entente.

Por miedo a penurias, los ciudadanos hacen acopio de reservas de alimentos, y los precios se disparan.

El emperador firma la declaración de guerra bajo la mirada satisfecha de sus estrategas militares, algunos de ellos llorando de alegría al ver llegar por fin el conflicto para el que tanto se han preparado.

Guillermo II se dirige entonces a la muchedumbre entusiasta, congregada frente al balcón del castillo de los Reyes de Prusia en Berlín, joya de la arquitectura barroca, diciendo: “si nuestro vecino no acepta la paz, espero que el pueblo alemán y el imperio unido salgan victoriosos de este conflicto, con la ayuda de Dios”.

“No conozco partidos, sólo conozco alemanes”, agrega el káiser, prusiano y protestante, llamando a la unidad a los socialdemócratas y católicos, reticentes a la guerra.

Con la orden de movilización contra Rusia, se activa la maquinaria de guerra alemana, pero, paradójicamente, la mayoría de los soldados deben dirigirse hacia el oeste.

Y es que el “plan Schlieffen”, preparado con minuciosidad durante años ante un posible conflicto con Rusia, prevé empezar por atacar a Francia, aliada del Imperio de los zares.

El objetivo es aplastar al ejército francés en unas semanas, atacando masivamente desde el norte tras invadir Bélgica, para luego enviar las tropas contra el ejército ruso.

Berlín piensa que así evitará librar una guerra de dos frentes, convencido además de la neutralidad de Gran Bretaña.

Pero un telegrama del príncipe Lichnowsky, embajador de Alemania en Londres, recibido hacia las cinco de la tarde, ensombrece repentinamente el clima de optimismo, dice Roehl.

Según el diplomático, Gran Bretaña podría mantenerse neutral sólo si Alemania atacara únicamente Rusia y no Francia.

Guillermo II sugiere entonces al jefe del ejército Helmuth von Moltke lanzar todas sus tropas contra Rusia. Pero éste no tiene alternativa al “plan Schlieffen” y protesta.

Estima que cambiar de estrategia en el último momento para atacar primeramente el este pone en riesgo al dispositivo militar germano en su conjunto y subraya que los rusos no constituyen un peligro tan inmediato como los franceses.

Llevado por la ira, según testigos, von Moltke clama que está perfectamente preparado para combatir al enemigo, pero no a semejante emperador.

Un poco más tarde, llega un segundo telegrama de Lichnowsky: Gran Bretaña permanecerá probablemente neutral, incluso si Alemania ataca a Francia. Berlín respira aliviada: la guerra puede llevarse a cabo según lo previsto. Guillermo II ordena servir el vino espumoso.

Pero el rey Jorge V aclara definitivamente la postura británica, comunicando al emperador que su embajador no lo ha entendido bien: Gran Bretaña no puede quedarse de brazos cruzados mientras Alemania destruye a Francia.

Guillermo II, en pijama, ordena resignado a Moltke: “Haced lo que os plazca”.

Un siglo más tarde, la memoria colectiva alemana habrá prácticamente olvidado este primer conflicto mundial, pese a los dos millones de soldados muertos en el campo de batalla y el sufrimiento de la población, que conocerá la hambruna.

El recuerdo de esta guerra perdida, librada sobre todo fuera de territorio alemán, quedará aún más diluido después de 1945 por el trauma infinitamente mayor del nazismo y de la Segunda Guerra Mundial.

Para evocarla, los alemanes no hablan de la Gran Guerra como en Francia o Gran Bretaña, sino de la “Catástrofe original”, que llevará en 1933 a Hitler al poder.

  • Crespo Jama Edri Alexander

Efemérides: 25 de julio de 1797: Horacio Nelson fracasa en su intento de capturar Tenerife, España. Pierde su brazo

Un 25 de julio de 1797, día de Santiago Apóstol, un destacamento militar apoyado por marinos franceses y milicias locales formadas por ciudadanos de Santa Cruz de Tenerife rechazó el intento de la flota inglesa, mandada por Horatio Nelson, de hacerse con uno de los principales puertos españoles en las Islas Canarias.

La flota había sido avistada durante la noche del 21 al 22 de julio, por lo que el gobernador de Tenerife, el General Antonio Gutiérrez, tuvo cierto margen para organizar la defensa. Para ello contaba con su destacamento, el personal de la fragata francesa «la Mutine» y los propios civiles; con esto organizó milicias que distribuyó en diferentes puntos por los que se pudiera producir algún desembarco.

El primer intento de desembarco ocurrió la mañana del 22, dos formaciones de lanchas de desembarco, unas 50, se dirigieron hacia la costa. Una hacia el barranco de Bugadero y otra directa al puerto de Santa Cruz. Seguramente los ingleses, confiados, no esperaban que desde todos los puntos de sus zonas de desembarco iban a ser rechazados por infinitas descargas de mosquete, así, este intento fue rechazado con facilidad.

El 23 volvieron a intentarlo, esta vez enviaron a 1.000 hombres a la Playa de Valleseco. El general Gutiérrez, advirtiendo el rumbo de las embarcaciones inglesas reforzó la zona de la playa, así se encontraron nuevamente con las feroces descargas de fusilería desde la playa y a las que se sumaban las que salían del castillo de Paso Alto. Los ingleses tocaron retirada rápidamente alejándose, al embarcar las tropas, las fragatas inglesas de la costa.

Pero Gutiérrez no se quedó esperando el siguiente ataque, varió su despliegue reforzando el puerto y envió más personal al resto de castillos, dejando el de Paso Alto al mínimo ya que se dio cuenta de que los ingleses habrían observado que de este castillo recibían el mayor fuego y se imaginó que lo evitarían. Imaginó bien.

Nelson ordenó un ataque frontal contra Santa Cruz en las primeras horas del día 25, su intención era la de desembarcar en masa en el muelle y tomar el Castillo de San Cristóbal para, posteriormente, tomar la plaza de la Pila (actual Plaza de la Candelaria).

El desembarco fue un fracaso estrepitoso, la fragata «Fox» fue alcanzada por nuestras baterías y enviándola al fondo, las lanchas fueron acribilladas —literalmente— apenas cuatro tocaron el puerto, la mayoría se estrellaron contra las rocas o daban media vuelta.

Nelson, que viajaba en uno de los botes que lograron pisar tierra, recibió el impacto de un proyectil que, según las crónicas de la batalla, habría salido de un cañón conocido como «El Tigre», sufriendo una grave herida en el brazo. Fue retirado de la batalla hacia la enfermería en donde se le tuvo que amputar el miembro.

El Tigre, un cañón del 16, había sido fundido en bronce en Sevilla en 1768, tiene 13,3 cm de calibre por 279 cm de longitud de ánima. Se desconoce con exactitud el lugar en el que estaba colocado el Tigre, se dice que en una tronera del desaparecido Castillo de San Cristóbal.

Los que pudieron desembarcar (incluidos los supervivientes de las lanchas que se estrellaban) tuvieron que refugiarse en el convento de Santo Domingo donde fueron rodeados por los milicianos. Al enterarse del estado de la batalla, Gutiérrez, ordenó reforzar los aledaños del convento, los informes decían que allí resistían al menos 300 ingleses. Al verse rodeado y atrapado, el oficial al mando de las tropas enemigas negoció la rendición salvando la vida de sus hombres.

Según los escépticos es imposible que una bala de cañón le hubiera arrancado el brazo a Nelson, ya que le hubiera causado una herida mortal. En parte es cierto, ya que, como informan los escritos del médico de la expedición inglesa que estaba a bordo del buque «Theseus», Thomas Eshelby , estudiados junto a varios documentos por historiadores especializados en la medicina militar a bordo de los buques de la Roya Navy, lo que se extrajo del brazo de Nelson fue una «bala de mosquete». Según José Manuel Ledesma cronista oficial de la ciudad, señal de que el cañón estaba cargado con metralla, seguramente en forma de «Racimo«, algo devastador y de uso efectivo contra un ataque como el que estaba sucediendo en la isla.

La mayoría de relatos sobre la batalla afirman que una bala de cañón rompió el brazo al señor Horatio al desembarcar, aunque, como ya hemos mencionado, los escritos del médico de a bordo afirman que fue un pequeño proyectil.

Muy complicado saber qué arma fue la que hirió a Nelson, había mucho fuego cruzado en ese momento, tanto de artillería como de fusilería miliciana. Muchos estudiosos de la batalla corroboran la versión que atribuye al cañón Tigre el mérito de alcanzar al contraalmirante, aunque hay escépticos que dudan de ello. Aun así… La Armada Inglesa fue derrotada en las Canarias y su mítico almirante quedó mutilado, y mutilado pasó a la historia por herida española.

La derrota fue aceptada y firmada ese mismo día, los británicos regresaron a sus navíos y abandonaron la isla con su contraalmirante herido y con una derrota más contra los españoles en sus diarios, que como siempre hablarían de ella lo mínimo posible. Para que veáis como son, Nelson afirmó que había tenido que luchar contra 8000 defensores, cuando en realidad sólo fueron 1700.

Las banderas del buque insignia el HMS «Theseus» (74 cañones) y de la fragata HMS «Emerald» (36 cañones) fueron apresadas, seguramente de las lanchas de desembarco, y se conservan en la ciudad, habiendo sido restauradas en el año 2008.

#Efeméride: 22 de julio de 1864: Batalla de Atlanta: Victoria de la Unión, a cargo del general William Sherman

22 de julio de 1864

Batalla de Atlanta: Victoria de la Unión, a cargo del general William Sherman

En el marco de la Guerra de Secesión o Guerra Civil Estadounidense, hoy recordamos una de sus batallas más relevantes, que tuvo lugar en Atlanta y que fue de las más importantes en el campo occidental de la guerra y, con el triunfo de los Estados de la Unión, ayudó a acelerar el proceso que le daría la victoria sobre los Estados Confederados.

De hecho, la Batalla de Atlanta forma parte de la Campaña de Atlanta, que abarco desde el 7 de mayo hasta el 2 de septiembre de 1864 y que enfrento en ese periodo de tiempo a cerca de 100 mil soldados de la Unión contra poco más de 65 mil confederados y que se estima resultó con alrededor de 35 mil bajas por cada bando.

Indudablemente el punto cumbre de esta campaña fue la Batalla de Atlanta, capital del Estado Confederado de Georgia, que tuvo lugar el 22 de julio de 1864 y en el que las tropas de la Unión comandadas por el general William Sherman derrotaron a la defensa confederada a mando del general John Bell Hood, allanando el camino para la derrota de Georgia y con ello sumar un importante bastión para la victoria de los Estados de la Unión, que se consumaría el año siguiente.

Como parte de la campaña y de la batalla de Atlanta, la ciudad fue atacada sin piedad y una gran parte de ella fue destruida e incendiada. De hecho, de la ciudad original sólo se conserva una calle, el resto debió ser reconstruido paulatinamente tras el fin de la guerra.

#Efeméride: 08 de julio de 1905: Marines del Acorazado Potemkin se rinden ante autoridades rumanas

08 de julio de 1905

Marines del Acorazado Potemkin se rinden ante autoridades rumanas

Un día como hoy recordamos uno de los eventos más singulares de la historia naval, que fue después estandarte de guerra de las luchas comunistas. Hablamos de la rendición del Acorazado ruso Potemkin, el hecho que puso fin a un amotinamiento de sus marinos en contra del Imperio Ruso y que tuvo una historia tan épica que su sólo relato fue guion suficiente para una de las mejores películas jamás filmadas.

El Acorazado Potemkin, icónico navío de la Flota rusa del Mar Negro, fue concluido en 1900. Tenía un eslora (largo) de 115 metros y un manga (ancho) de 22 metros, con 40 cañones y una velocidad máxima de 30 kilómetros. Sin embargo, pasaría a la historia además de por estas imponentes cualidades, por lo ocurrido 5 años después de estar en servicio, en 1905, cerca de las costas de Ucrania. Allí, el 27 de junio, la tripulación se negó a comer lo que les habían servido (pues era carne podrida y llena de gusanos, sólo un ejemplo más de las infames condiciones a los que la flota rusa tenía acostumbrados a sus marinos) y se amotinaron contra su capitán.

El capitán, a través de su segundo de abordo, amenazó a los alzados, quienes lejos de amedrentarse se lanzaron al ataque y capturaron al acorazado, nombrando a Atanasio Matushenko como el nuevo capitán y tomando camino hacia Odesa. Allí, como mandado a escribir por el mejor guionista de Holliwood, el Potemkin llegó a una ciudad levantada en armas en una huelga con disturbios, resultado de la Revolución de 1905. Desde el acorazado, los amotinados apoyaron con sus cañones la huelga, lo que colmó la paciencia del zar que envió de inmediato a los acorazados Rostilav y Sinop con la orden de rendir o hundir al Potemkin.

Ambos navíos en efecto dieron alcance al Potemkin pero no cumplieron la orden: los amotinados se negaron a rendirse y avanzaron, pasando incluso en medio de los dos acorazados enviados a rendirlos o hundirlos, pero estos no abrieron fuego, motivados quizá por un sentido de lealtad y honor que les impidió disparar a sus hermanos de sangre y profesión, y por que sabían que ellos estaban en las mismas condiciones que habían ocasionado el motín y la empatia de eso jugó tambien su parte.

Finalmente, el 8 de julio de 1905 el acorazado Potemkin llegó Constanza, en las costas de Rumania. donde inevitablemente tuvo que rendirse pero, como un último acto heroíco, el capitan Matushenko abrió las valvulas para que el navío se hundiera en el Mar Negro. Así ocurrió, pero el navío fue luego reflotado y rebautizado como Panteleimón, para ser  utilizado por Rusia y la Unión Soviética hasta ser desguazado en 1923. Sin embargo, su épica historia tuvo un eco más grande: fue usada por los soviéticos como un simbolo de la lucha obrera y la resistencia a la represión, y dio origen en 1925 a la pelicula Acorazado Potemkin, de Sergei Eisenstein, incuestionalemente una de las mejores películas de la historia.

Si deseas saber mas sobre esta fantástica histora, te recomendamos visitar:

Y, si tienes oportunidad, disfruta la pelicula, en este enlace:

El Acorazado Potemkin – 1925 (sub Español) – YouTube

#Efeméride: 01 de julio de 1916: Primer día de la Batalla de Somme, Francia, en la I Guerra Mundial

01 de julio de 1916

Primer día de la Batalla de Somme, Francia, en la I Guerra Mundial

El día de hoy conmemoramos el primer día de una de las batallas más significativas de la I Guerra Mundial, así como una de las más sangrientas e, irremediablemente, de las más infructuosas en términos de lo que verdaderamente significó en los planes de batalla de ambas alianzas en conflicto.

Hablamos de la Batalla del Somme, que dio inicio un primero de julio de 1916. Si bien no es la más sangrienta de la Gran Guerra (privilegio que tiene la Batalla de Verdún), tiene una proeza aún más difícil de asimilar: en su primer día, hoy hace 106 años, murieron más personas que en cualquier otro día de la guerra sumando todos los frentes: un total de 19 mil soldados británicos.

¿Cómo ocurrió esto? En primer lugar, es preciso decir que la Batalla del Somme fue planeada por los aliados en diciembre de 1915, en un esfuerzo por lanzar un ataque conjunto en los tres frentes (occidental o francés, italiano y ruso) que neutralizara a los alemanes y, de paso, que los distrayera u obligara a retirar sus tropas de Verdún, batalla estancada desde esos días.

El lugar elegido para el ataque en el frente occidental fue la zona bañada por el Río Somme. Allí, un importante contingente británico se traslado y atacó con artillería las defensas alemanas, las que creyó destruidas y con el camino libre para el avance de la infantería.

No fue así: la artillería alemana estaba intacta y despedazó a olas y olas de soldados británicos que avanzaban y sucumbian ante los alambres de púas, la artillería y las metrallas alemanas. Como ya dijimos, en un espacio de un día y, de hecho, de minutos, 19 mil hombres perdieron la vida y el ejército británico contabilizó poco menos de 50 mil bajas en total (sumando heridos y desaparecidos), la peor cifra en cualquier batalla de su historia.

Pese al desastroso inicio, los aliados continuaron el ataque y la Batalla del Somme se prolongó hasta noviembre de 1916, sumando un total de 600 mil bajas aliadas y 400 mil alemanas.

A la fecha, es imposible determinar que uno de los bandos ganó la batalla. Está claro que no sirvió para los objetivos aliados y que tampoco resultó provechoso para las potencias centrales, sin embargo, la Batalla del Somme se considera una victoria táctica para la Triple Entente y terminó por influir indirectamente en el desenlace de la guerra, a favor de este bando.

#Efemerides: 13 de junio de 1940: evacuación de París ante el avance alemán

La batalla de Francia también conocida como la caída de Francia, fue la invasión por parte de Alemania a Francia, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo, en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

Francia había declarado la guerra a Alemania el 3 de septiembre de 1939, luego de que esta última invadiera Polonia. A comienzos de septiembre de 1939, Francia lanzó la fallida Ofensiva del Sarre, y para mediados de octubre las tropas francesas habían vuelto a sus posiciones originales.

Alemania abrió fuego el 10 de mayo de 1940 y, al cabo de solo seis semanas, derrotó a las fuerzas aliadas y conquistó Francia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos, terminando con las operaciones terrestres en el frente occidental hasta los desembarcos aliados en Normandía, el 6 de junio de 1944. Italia entró en la guerra el 10 de junio de 1940 e invadió Francia desde los Alpes.

En Plan Amarillo (Fall Gelb), las unidades acorazadas alemanas avanzaron por sorpresa en las Ardenas y a lo largo del valle del Somme, aislando y cercando a las unidades aliadas que habían avanzado hasta Bélgica para hacer frente a la invasión esperada por ese territorio.

Cuando las fuerzas británicas, belgas y francesas fueron empujadas hacia el mar por la bien organizada operación alemana, la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) y varias divisiones francesas fueron evacuadas de la playa de Dunkerque en la operación Dínamo.

El 5 de junio, las fuerzas alemanas lanzaron Fall Rot (Plan Rojo). Las sesenta divisiones francesas y dos británicas restantes opusieron una tenaz resistencia, pero fueron vencidas por la superioridad aérea y movilidad acorazada alemanas.

Los tanques de la Wehrmacht flanquearon la línea Maginot e hicieron enormes avances en territorio francés, ocupando París sin oposición el 13 de junio. Tras el colapso del ejército y el escape del gobierno francés, los comandantes alemanes se reunieron con funcionarios franceses el 18 de junio para negociar el fin de las hostilidades.

El 22 de junio ambos países firmaron un segundo armisticio en Compiègne. El gobierno de Vichy encabezado por el mariscal Philippe Pétain se convirtió en sucesor legal de la Tercera República Francesa, y Alemania ocupó toda las costas septentrional y occidental de Francia, así como el interior de las mismas.

Italia se reservó una pequeña zona de ocupación en el sureste y el régimen de Vichy, por su parte, retuvo el territorio no ocupado en el sur, conocido como la «zona libre». En noviembre de 1942, las tropas alemanas e italianas ocuparon la «zona libre» con la operación Anton y esta permaneció en manos del Eje hasta el desembarco de los Aliados en 1944.

  • Crespo Jama Edri Alexander

#Efemerides: 6 de junio de 1944: Día-D: Miles de tropas aliadas desembarcan en Francia

Después de la conquista alemana de Francia en 1940, abrir un segundo frente en Europa occidental fue uno de los principales objetivos de la estrategia de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

El 6 de junio 1944, con el nombre en código de Operación Overlord (jefe Supremo), tropas estadounidenses británicas y canadienses desembarcaron en las playas de Normandía, Francia, en la costa del Canal de la Mancha al este de Cherburgo y el oeste de El Havre.

Bajo el mando del general Dwight D. Eisenhower y, en tierra, del general británico Bernard Montgomery, más de 130.000 tropas aliadas desembarcaron en cinco playas, con el nombre en código de Omaha, Gold, Juno, Sword y Utah. En la noche previa a los desembarcos anfibios, 23.000 paracaidistas estadounidenses y británicos aterrizaron en Francia detrás de las líneas de defensa alemanas, en paracaídas y planeadores. La fuerza de invasión de más de 155.000 topas incluía 50.000 vehículos, incluidos 1.000 tanques, casi 7.000 embarcaciones navales y más de 11.500 aviones respaldaron la invasión.

Bajo el mando general del mariscal de campo Erwin Rommel, los alemanes habían desplegado cinco divisiones de infantería, una división aerotransportada y una división de tanque a lo largo de la costa de Normandía y tenían la ventaja en el posicionamiento de batalla. Sin embargo, los aliados tenían una ventaja abrumadora en el poderío naval y aéreo. Solamente en el Día D, los aliados pilotearon 14.000 misiones de combate; la fuerza aérea alemana logró hacer solo 500 misiones de combate. Además, un exitoso plan de engaño por parte de los aliados les había hecho creer a los alemanes que el punto de ataque estaría más al norte y al este en la costa cerca de Calais y la frontera belga. Engañados, los alemanes se movieron solo lentamente para reforzar las defensas de Normandía después del desembarco inicial.

A pesar de la superioridad de los aliados, los alemanes contuvieron a las tropas aliadas en su lenta expansión de la cabeza de playa durante seis semanas. La 1.ª y 29.ª División de Infantería Estadounidense hizo el desembarco más difícil en la playa de Omaha. Aquí la dura resistencia alemana causó más de 3.000 bajas antes de que las tropas aliadas pudieran establecer sus posiciones hacia el final del primer día.

En el Día D, las tropas aliadas sufrieron más de 10.000 bajas: las fuerzas británicas y canadienses sufrieron alrededor de 3.700 bajas; las fuerzas estadounidenses tuvieron alrededor de 6.600 bajas. Los defensores alemanes perdieron entre 4.000 y 9.000 hombres.

En el Día D, los aliados desembarcaron 11 divisiones en la costa francesa, pero no lograron cumplir su objetivo planeado de unir las cabezas de playa o ir tierra adentro a una distancia de nueve millas. En cinco días, el 11 de junio, las tropas aliadas superaron la resistencia alemana para unir las playas de invasión en una gran cabeza de playa.

El 25 de julio de 1944, las tropas aliadas rompieron la cabeza de playa de Normandía cerca del pueblo de St. Lo y empezaron a llegar al norte de Francia. Para mediados de agosto, las tropas aliadas habían rodeado y destruido gran parte del ejército alemán en Normandía, en la bolsa de Falaise. Encabezados por el Tercer Ejército del general George Patton, los aliados avanzaron rápidamente por Francia.

El 25 de agosto, las fuerzas francesas libres liberaron París; el 16 de septiembre, las tropas estadounidenses llegaron a la frontera alemana.

Desde la invasión de Normandía, el 6 de junio de 1944 se ha conocido en la historia de la Segunda Guerra Mundial como el “Día D”.

 

-Edri Alexander Crespo Jama

#Efeméride: 27 de mayo de 1905: Batalla de Tsushima. Victoria total de Japón sobre Rusia

27 de mayo de 1905

Batalla de Tsushima. Victoria total de Japón sobre Rusia

El día de  hoy conmemoramos una de las batallas navales más importantes, que tuvo lugar en Tsushima, en el estrecho que separa a Japón de la Península de Corea, y que resultó en una victoria absoluta de la armada japonesa sobre la rusa, y prácticamente fue el hecho que determinó el fin de dicha guerra a los pocos meses.

Cabe recordar que Rusia y Japón estaban en guerra desde 1904 debido a que sus intenciones imperialistas habían encontrado una zona de conflicto en la Manchuria y la península coreana, derivando en una batalla que si bien tuvo sus escenarios en tierra firme, tuvo numerosos conflictos en el mar.

Uno de ellos, el 26 y 27 de mayo de 1905, enfrentó a la flota japonesa del almirante Tōgō Heihachirō y su homologo ruso, Zinovi Rozhéstvenski. Después de dos días de combate, la flota japonesa, constituida por acorazados (que eran de reciente invención) se impuso a los navíos de línea (embarcaciones que antes dominaron los mares y tenían tres palos y aparejos cuadrados) rusos, forzando su rendición luego de que despedazaron o inutilizaron a prácticamente todos los navíos.

Además la Batalla Naval de Tsushima es recordada por ser la primera vez que un ejército de un país «no caucásico» le hacía frente a uno «caucásico» y además le infringía una severa derrota. Las noticias viajaron hasta el otro lado del mundo, quedando Rusia muy mal parada y haciendo prácticamente insostenible moral y económicamente la guerra contra los nipones. Así, en septiembre del mismo año, se firmaría el Tratado de Portsmouth, que terminó la guerra imponiendo condiciones favorables a Japón.

Para conocer un poco más de este hecho bélico, te recomendamos visitar: