The Mexican Spy Company: los mexicanos del servicio secreto norteamericano


Una agencia mexicana

¿Sabías que mucho antes de la CIA, existió una agencia de espionaje mexicana? Así es, en la entonces endeble y poca fortalecida República Mexicana de mediados del siglo XIX existió una especie de antecedente de la Central Intelligence Agency que estuvo al servicio del ejército estadunidense. Se trata de la Mexican Spy Company, un grupo de bandidos mexicanos que ayudaron a los invasores gringos durante la intervención en 1846.

La Guerra

Durante la Guerra entre México y Estados Unidos que inició con la anexión del actual estado de Texas y concluyó con la firma de los Tratados de paz de Guadalupe – Hidalgo, el Ejército Norteamericano invadió territorio mexicano desde la frontera norte y por el Puerto de Veracruz  con el desembarco de tropas y artillería . El poderío extranjero era superior al todavía inexperto e improvisado Ejército Mexicano, que era comandado por el general Antonio López de Santa Anna mientras que la milicia norteamericana estuvo al mando del experimentado general Winfield Scott.

La reacción mexicana

Wilfield Scott

Pero las tropas mexicanas tenían una ventaja considerable contra los invasores y esto era la guerra de guerrillas. Los soldados del general Scott desconocían en su totalidad el territorio extranjero, lo cual imposibilitaba el traslado a la capital mexicana. Además de combatir contra enemigos que salían de la oscuridad, el ejército invasor padecía en varias ocasiones asaltos de bandidos mexicanos.

Con muchas complicaciones, los invasores lograron avanzar, usando paradójicamente La Ruta de Cortés hasta la ciudad de Puebla y tomarla en mayo de 1847. Las ciudades del centro del país solían ser las más pobladas y entretanto los centros de operaciones del Ejército Mexicano, que lograba dar pelea. Las tropas americanas tomaron como base las ciudades de Veracruz, Xalapa y la recién tomada Puebla. Entre estas ciudades existía un circuito de comunicación y abastecimiento de municiones y productos de necesidad básica.

Los bandoleros

El historiador Guillermo Prieto documentaba en sus diarios de la estrategia mexicana que estaba dando resultados:

“La guerra hecha con un buen sistema por medio de guerrillas, nos parece que a larga habría arruinado a sus enemigos y dado el triunfo a la República”

La ciudad de Puebla fue tomada por el general William J. Worth, subordinado del Winfield Scott,  en mayo de 1847 y los poblanos pronto se acostumbraron a la presencia de extranjeros, inclusive una petición llegó a los mandos de Worth. En las inmediaciones de la ciudad, los caminos que comunicaban al puerto de Veracruz tanto con la capital mexicana eran frecuentemente asaltados por ladrones. No había autoridad o persona que no hubiera padecido por esta pandilla de asaltantes, comandados por un personaje  llamado Manuel Domínguez, y quien tenía como sobrenombre “El Chato.” Los poblanos comerciantes pidieron de manera atenta que el ejército invasor ayudaran a capturar a este popular bandido.

 

Creando un servicio secreto

Fue así que las tropas del general Scott capturaron a este peculiar maleante, y un inspector general del ejército, el señor Ethan Allen Hitchcock se le vino una brillante idea para sus objetivos de conquista; pretendía convencer a El Chato para que fungiera como espía de los caminos hacia la capital que conocía muy bien, y tomara funciones militares. Además se le ofrecía un indulto – ya que también había asaltado a miembros de la milicia estadounidense – una buena paga y un rango militar. Manuel Domínguez aceptó, sin dudarlo mucho, pues consideraba que la oferta le convenía  ¿Tuvo éxito en sus nuevas tareas? hablemos un poco de este personaje.

Manuel Domínguez

Hay datos poco certeros respecto a Domínguez. Se sabe que era originario de Puebla nacido muy probablemente en 1815. Cuando fue capturado se describió como un comerciante de telas honesto, hasta que un día cuando iba rumbo a la Ciudad de México fue asaltado por un militar mexicano, que lo desprendió de sus ganancias y su mercancía. Eso generó un resentimiento enorme ante cualquier autoridad por lo que se mudó a las serranías y comenzó una vida delictiva junto con otros maleantes.

Supuesto retrato de Domínguez

El Chato Domínguez tenía un liderazgo nato, poseía a un enorme grupo de pillos a su mando, que proveían de las ciudades centrales de Tlaxcala, Veracruz y la misma Puebla. En más de una ocasión cayó preso, pero siempre encontraba la forma de salir libre.

Respecto a su físico, Ethan Hitchcock en sus diarios de su campaña en México lo describe de un aspecto decente, costaba creer que se trataba de un criminal. Incluso estaba casado con una mujer muy bella que no tenía un diente. Otras versiones lo señalan como un hombre desagradable de piel cobriza y pelo negro, con una barba muy desalineada, labios gruesos y morados. Ambas versiones mencionan que tenía una nariz chata, motivo de su apodo.

Una vez integrado a la milicia estadounidense, bajo la coordinación de Hitchcock, este peculiar vándalo fundó la Mexican Spy Company, o simplemente La Compañía.

Su papel

Una de las primeras tareas de El Chato y su puñado de secuaces fue abrirle paso al ejército estadounidense, volviéndose inmunes a los asaltos que antes padecían. Posteriormente la MSC comenzó con labores más complejas como el transporte de correo secreto y armamentos por el camino México – Puebla, pues había puntos de control del Ejército Mexicano. Estos bandidos traidores a la patria se hacían pasar por comerciantes o conocían caminos alternos para sus misiones.

En su papel de espías, los exbandoleros se encargaban de informar de las actividades de la milicia en la Ciudad de México tales como reuniones secretas y planeaciones militares. También se encargaron de guiar a las partidas norteamericanas a atacar a los guerrilleros mexicanos, y deshonrosamente pelearon a lado de estos en la batalla de Churubusco, que fue determinante para la entrada invasora a la capital mexicana.

Winfield Scott, superior de Hitchcock alabó el valioso trabajo del grupo de espías. En una carta declaró sobre La Compañía:

“han proporcionado los más exactos informes sobre lo movimientos del enemigo y los planes de los paisanos; por conducto de ellos pude aprehender a varios militares y paisanos en las reuniones nocturnas que tenían con objeto de sublevar al populacho. La compañía de espías ha peleado con valor y está tan comprometida, que tendrá que salir del país cuando se retire nuestro ejército.”

El fin de El Chato

Fue tantas las aportaciones de Manuel Domínguez que se le otorgó el grado de coronel – aun sin haber recibido educación castrense ni ser ciudadano norteamericano – y él y sus cómplices tenían sueldos superiores a la mayoría de los soldados que peleaban en México, y se les uniformó de una manera distintiva. Así mismo la Mexican Spy Company tuvo entre sus filas a un centenar de miembros, y su líder aseguraba poder alcanzar el millar de elementos si se requería.

Para el Ejército Mexicano, las tropas de Domínguez se volvieron un férreo problema. Inclusive, hubo un intento de Antonio López de Santa Anna para que desertaran, perdonándoles de cualquier indulto y que colaboraran para él, cosa que La Compañía rechazó.

Hitchcock, el coordinador de la MSC
Hitchcock, el coordinador de la MSC

Después de la firma de paz entre ambas naciones, la MSC se disolvió, y el general Hitchcock en común acuerdo con los miembros, le pagó a cada uno 20 dólares en Veracruz, como finiquito por sus valiosos servicios. Algunos regresaron a las andadas, volviendo a robar en los caminos rurales, y otros reformaron su vida, como el caso de Antonio Carbajal, tlaxcalteca que se sumó a la defensa de la invasión francesa en 1862.

El caso de nuestro villano favorito Manuel Domínguez fue muy particular. Evidentemente, sabiendo que sería un suicidio quedarse en México optó por salir junto con Hitchcock y su familia. Temía ser asesinado ”como un perro”. Partió a Nueva Orleans, para iniciar una nueva vida. Para su desgracia, el cambio de país, ciudad y estilo de vida lo hicieron ser un hombre común y corriente y perdió el respeto que había forjado en México. Incluso nunca obtuvo los derechos de ser un veterano de guerra por que nunca se le consideró uno como tal. Murió en la pobreza en el año de 1868, y si su fecha de nacimiento es la correcta, tenía 53 años.

Asterión

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La Junta de Jaujilla

Contexto

Cuando se vivió el peor período para los insurgentes; la derrota de Morelos, el gobierno que ellos habían tratado de implantar desde la Junta de Zitácuaro hasta el Congreso de Chilpancingo, estaba a salto de mata. De Chilpancingo a Taretán, de Taretán a Celaya, de Celaya a Tehuacán. Acabaron en esta zona cercana a Zacapu, (la Ciénaga de Zacapu) conocida como Jaujilla. El Fuerte de Jaujilla. Esta junta se instauró en 1817, ya en pleno declive insurgente.   Va a  coincidir con el pequeño período en el que Javier Mina combatió en estas tierras y con los malos resultados que ya sabemos. El fuerte tenía cuatro fortines y dos accesos, sus medidas eran de, aproximadamente, una hectárea. En 1819 fueron sorprendidos en un ataque y, algunos miembros capturados y otros prófugos.

Esta junta fue reconocida como gobierno por todos los jefes insurgentes de la zona de Guanajuato y Michoacán, a excepción de Ignacio López Rayón, quien no compartía el enfoque netamente republicano de la misma, no olvidemos que este personaje mantenía la política monárquica de reconocer como gobernante a Fernando VII.

Conformación de la Junta

La Junta estaba conformada inicialmente por cinco vocales, durante los años de 1815 y 1816, quienes coordinaban los ramos de Gobierno, Guerra, Hacienda y Justicia bajo los lineamientos del Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, sancionado en el pueblo de Apatzingán el 22 de octubre de 1814, dentro de la jurisdicción de la intendencia de Valladolid, también dentro del antiguo obispado de Michoacán. Ciertamente, el gobierno republicano con sus tres poderes se había disuelto y en su lugar quedó un organismo representativo con raíces tradicionales, herencia del pactismo monárquico. Sin embargo, ese organismo no fue siempre el mismo, sino que evolucionó hasta llegar a institucionalizarse y transformarse en el Supremo Gobierno —Poder Ejecutivo— que apuntaba a la creación de los otros dos poderes republicanos para dar así seguimiento al Decreto Constitucional que había sido jurado en varias ocasiones por los partidarios de la insurgencia: los militares leales al gobierno, sus empleados y sus integrantes. Durante el Antiguo Régimen, el juramento era una de sus prácticas y era, además, un asunto de honor que comprometía a quien lo ejercía a cumplirlo en lo posible.

Los miembros de esta junta son poco reconocidos. Eran Mariano Tercero, Pedro Villaseñor, Antonio Cumplido, Antonio Vallejo, los señores Ayala, el Dr. San Martín y Francisco Lojero. Cumpliendo la restricción de ser cinco, fueron miembros en diferentes momentos. La labor de esta junta, fue heroica por la situación en la que se encontraba el país. Se enfocó en gran manera a divulgar y a mantener viva la llama de la lucha. Para ello realizaron una labor de impresión muy importante.

Su valor

Sobre la procedencia de la imprenta utilizada en la fortaleza de Jaujilla, se sabe era la mismísima Imprenta Nacional, con la que se imprimió el Decreto Constitucional proclamado en Apatzingán. Anteriormente, la había utilizado la Suprema Junta Nacional Americana bajo el apelativo de Imprenta de la Nación y la habían donado los Guadalupes, quienes operaban desde la ciudad de México. Ignacio López Rayón había dado la instrucción de que dicha imprenta se resguardara en el pueblo de Ario con Pablo Delgado, a quien posteriormente se le dio la autorización de retirarse a Urecho, donde era cura propietario, llevándose consigo dicha imprenta. Finalmente operaría de nueva cuenta para el gobierno juntista en la fortaleza que nos ocupa que se autodenominaba, a través de su prensa, Gobierno Provisional de las Provincias de Oriente.

Llama la atención el escrito que el 17 de marzo de 1817, le enviaron al Cabildo de Valladolid en el que defendían, de manera impecable y bajo la mejor jurisprudencia canónica, el movimiento insurgente en contra de las acusaciones de herejía que las autoridades españolas les endilgaban. Esta importante discusión honra a los vocales del gobierno de Jaujilla.

¿Qué importancia le podemos dar a esta Junta? El mantener vivo, por medio de la imprenta, el movimiento independentista, el cual estaba prácticamente desaparecido.

                                                                             Ciudad de México a 25 de mayo de 2021

                                                                                      Dr.  Mariano García Martínez

 

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Presidentes Enfermos

Datos que no conocías pero necesitas saber.

Los mandatarios que parecieron inquebrantables, en su momento padecieron males que a más de uno les costó la vida y a otros sus dolencias no sobrepasaron la investidura presidencial. En este breve recorrido clínico y mortuorio se conocerán parte de los males incurables de los presidentes de México del siglo XX.

Porfirio Díaz

Empecemos por el general Porfirio Díaz que, aunque estuvo 30 años ocupando la silla presidencial, al menos en el ocaso de su mandato padecía severos dolores de muelas, específicamente por una rota. Aunque en la actualidad es un padecimiento que puede arreglarse con una visita al dentista, para principios del siglo XX los problemas bucales eran más complicados de mitigar, tanto así que el longevo presidente sufrió todo tipo de dolencias en sus dientes. Tal parece indicar que todo se debía a la poca higiene vocal del general Díaz, ya que también presentaba llagas que para sanar era necesario aplicar Licor de Polo y ligeras cantidades de opio. Para el fin de su mandato y en medio de la Revolución Maderista, el presidente Díaz padecía sordera. Después del exilio radicó sus últimos años en París, donde ya desgastado por la edad, comenzó a padecer problemas arteriales que provocaron que perdiera movilidad motriz, quedando postrado cama hasta fallecer el 2 de julio de 1915.

Sucesores de Díaz

La muerte sorprendió a Francisco I. Madero a las afueras del Palacio de Lecumberri, víctima del golpe de estado en su contra enmarcado en la llamada Decena Trágica. Su autopsia reveló que el difunto de 39 años de edad padecía hipertensión arterial.

Sepelio De Francisco I. Madero
Sepelio De Francisco I. Madero

El sucesor de Madero – sin contar la brevísima presidencia de Pedro Lascuráin – el general jalisciense Victoriano Huerta padecía de un severo alcoholismo, vicio que no fue nada secreto para sus detractores. Posterior a su espuria presidencia Huerta fue exiliado, rondando por Jamaica, Gran Bretaña y Estados Unidos, donde prepararía otro golpe de estado esta vez financiado por los alemanes. Pese a sus planes imperialistas, fue preso en una cárcel de El Paso y posteriormente puesto en libertad por su mal estado físico. Iniciando el año de 1916 Victoriano Huerta fue sometido a una cirugía vesicular. Esa no fue la primera intervención quirúrgica que padeció el expresidente, sino la cuarta y además todas realizadas sin anestesia – al parecer tenía un miedo irracional a ser traicionado durante el proceso -. En ésta se le detectó una posible cirrosis tóxica. A partir de allí la

Tumba de Victoriano Huerta en El Paso, Texas

salud del general se deterioró, teniendo altibajos y recuperaciones leves, hasta que finalmente cayó en un coma para morir a los 65 años. El cuerpo de Huerta descansa en el cementerio de Evergreen en El Paso, siendo imposible su regreso a México no tanto por su deshonrosa actuación en la política nacional, sino por que sus restos pertenecen al estado de Texas.

 

 

 

Venustiano Carranza

El presidente Constitucionalista Venustiano Carranza al parecer fue un roble en cuanto a salud, solamente padeció en la adolescencia problemas de la vista. Su trágico fin ocurrió en una petimetre choza en el poblado de Tlaxcalantongo, bajo una lluvia de balas producidas por sus ex subordinados o acaecida por un supuesto suicidio.

 

Cadáver de Venustiano Carranza
Choza donde murió Carranza

 

 

 

 

 

 

Álvaro Obregón

Otro de los protagonistas de la Revolución Mexicana fue Álvaro Obregón, que había perdido un brazo en la Batalla de Celaya cuando disputaba la plaza contra fuerzas villistas. Supo reponerse de la tragedia y volverse uno de los hombres fuertes de la política revolucionaria. El diagnóstico a primera vista era su

Cortejo fúnebre de Álvaro Obregón

evidente carencia de brazo derecho, y una notable obesidad. Una vez reelecto para ocupar la presidencia de México entre 1928 a 1932 fue asesinado por un fanático religioso en el famoso restaurante de La Bombilla en la Ciudad de México. La autopsia señala 13 impactos en diferentes partes del cuerpo. 

 

 

Plutarco Elías Calles

El proclamado Jefe Máximo de la Revolución, Plutarco Elías Calles correría mejor suerte que sus antecesores al no morir acribillado, pero al presentarse la vejez comenzó a padecer una serie de

Plutarco Elías Calles visiblemente avejentado

problemas renales y biliares, que atendía en el extranjero y con médicos de confianza. La última cirugía fue en octubre de 1945, – tenía ya 68 años – siendo el hígado el órgano más afectado; una semana después, producto de esa intervención se presentó una hemorragia interna que le provocaría la muerte. 

 

 

 

 

 

Pascual Ortiz Rubio

Uno de sus notables – o nimios – subordinados en el periodo conocido como Maximato fue el licenciado

Pascual Ortiz Rubio recién salido del hospital

Pascual Ortiz Rubio, quien contendió por la presidencia respaldado por el Partido Nacional Revolucionario contra el ex rector de la Universidad Nacional José Vasconcelos. La elección estuvo repleta de irregularidades, dándole la victoria al candidato del PNR, quien en su toma de protesta realizada en el Palacio Nacional sufrió un atentado. El presidente Ortiz Rubio al salir de Palacio Nacional en un Cadillac recibió seis disparos, uno de ellos rozó por su mejilla derecha provocándole una herida facial de por vida. El hecho destruyó la carrera política y moral del recién electo Jefe de Estado, que padeció sicosis por el atentado. 

 

 

 

Lázaro Cárdenas

De Lázaro Cárdenas podría decirse que también tuvo salud de roble. Desde su inicio como mandatario conservó su costumbre provinciana de desayunar fruta, huevos y café después de nadar en una piscina de agua fría, así como montar a caballo y realizar largos recorridos a las comunidades más desprotegidas, viviendo 75 años hasta que fue víctima de cáncer en la sangre producido probablemente por un lunar melanoma ubicado en la comisura labial. 

 

Manuel Ávila Camacho

Don Manuel, obeso.

Manuel Ávila Camacho, el último militar en ocupar la presidencia, sobrevivió a un atentado dentro de Palacio Nacional. El atacante resultó ser un teniente militar religioso, y gracias a que el presidente usaba un chaleco antibalas el disparo no le lastimó en lo mínimo. Sobre Miguel Alemán tampoco hay muchos detalles respecto a su salud durante su presidencia y por suerte no sufrió atentados. Falleció a los 83 años víctima de un ataque al corazón.

Adolfo Ruiz Cortines

Adolfo el abuelito

Adolfo Ruiz Cortines es de los presidentes más longevos; tenía 63 años cuando ocupó el cargo el 1 de diciembre de 1952 y semanas después fue sometido a una apendicectomía de la que se recuperó satisfactoriamente. El estado de salud del presidente se mantuvo en secreto, siendo operado en el interior de su domicilio, probablemente para no alarmar a la opinión pública de un mandatario enfermo que apenas tomaba funciones. 

 

Adolfo López Mateos

Adolfo, guapo pero enfermizo

El carismático Adolfo López Mateos quien pasó gran parte de su sexenio en giras presidenciales, además de ser fumador activo padecía fuertes dolores de migraña que curaba con puñados de aspirinas. En noviembre de 1965, se le diagnosticaron siete aneurismas intracraneales. Pronto se le paralizó el párpado izquierdo y perdió la visión de ese ojo. Poco a poco empezó a perder movilidad de su cuerpo, hasta caer en coma en 1967, permaneciendo así dos años más hasta su muerte en 1969.

Gustavo Díaz Ordaz hace guardia de honor en la tumba de Manuel Ávila Camacho

  Es el expresidente que murió más prematuramente finalizando su mandato, por causas naturales evidentemente.

 

 

 

 

Gustavo Díaz Ordaz y sus sucesores

Gustavo Díaz Ordaz fue operado de un desprendimiento de retina del ojo derecho – supuestamente después de haber recibido una fuerte cachetada de Irma Serrano -. Tuvo asma bronquial y padeció cáncer de colon que terminó con su vida en julio de 1979. Su sucesor Luis Echeverría, continúa entre nosotros con la saludable edad de 99 años, únicamente con padecimientos renales e infecciones respiratorias que han sido controladas. José López Portillo, otro de los que durante su sexenio mantuvo su salud estable, padeció diabetes y hasta 1994 que sufrió un infarto cerebral dejándolo hemipléjico y falleciendo de una neumonía en el año 2004.

Sobre Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo no hay mucho que decir respecto a su salud, salvo el último que se sometió a una microcirugía en la rodilla derecha por jugar tenis con un atleta profesional. El primer presidente del nuevo milenio y primer panista, Vicente Fox llegó a padecer depresión durante su mandato, siendo todavía un secreto a voces su gran dependencia a tomar antidepresivos y al respaldo de su esposa Marta.

Este texto concluye con el humilde aporte de demostrar lo mortales que pueden ser los que parecen inmortales y sobre la importancia de cuidar la salud. Usemos todos cubrebocas.

Asterión

 

 

 

 

 

 

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Benedicto López: Personaje clave en la creación de la Suprema Junta Nacional Americana

 

 

A veces creemos que los hechos históricos obedecen a decisiones y causas inconexas, pero no siempre es así. El hecho que se haya establecido la Suprema Junta Nacional Americana en Zitácuaro, obedeció a varias causas:

  1. Era un territorio cercano a Tlalpujahua, lugar de nacimiento y residencia de Ignacio Rayón y su familia
  2. Estar dentro del territorio “de influencia” del movimiento insurgente y
  3. Contaba con la fuerza militar necesaria para garantizar la seguridad de la misma. Y bien, esta última es la contribución de  Benedicto López.

Biografía             

José Benedicto López Tejeda nació en Tuxpan, Michoacán, el 15 de julio de 1775, desde muy pequeño se dedicó a las labores del campo en la Hacienda de Santa Anna, propiedad de la condesa de Miravalle, que se ubicaba cerca de Tuxpan y que su padre arrendaba. A los diecisiete años contrajo nupcias con una paisana originaria de Jungapeo; María Josefa Edubiges Gutièrrez, con quien tuvo seis hijos. En enero de 1800 Benedicto obtuvo en arrendamiento el rancho de Patámbaro, al oriente de Tuxpan. Mantuvo una reputación importante en su zona y, en 1802, conoció a Miguel Hidalgo durante una temporada que el Padre de la Patria vivió en su Hacienda de Jaripeo, misma que estaba ubicada entre Taximaroa, hoy Ciudad Hidalgo, y Tuxpan y en la que realizaba tertulias.

Sus negocios se vieron afectados por la ejecución de la Cédula de Consolidación de Vales Reales, expedida por la corona española el 24 de diciembre de 1804 y puesta en práctica en territorio novohispano del 6 de septiembre de 1805 al 4 de enero de 1809. Esta cédula era, en realidad, una expropiación de deudas al clero; no olvidemos que la Iglesia era, de facto,  el banco del virreinato, así que al tomar sus pasivos el gobierno, obligó a que se liquidaran esas deudas y la mayoría de los agricultores y aparceros se vieron obligados a pagarlas y los descapitalizó.

Las abdicaciones de Carlos IV y de Fernando VII en Bayona, la invasión a España por las tropas de Napoleón, la destitución del virrey José de Iturrigaray en 1808, la conspiración de Valladolid en 1809, y el edicto de excomunión contra Hidalgo, seguramente  fueron de su pleno conocimiento, pues los bandos y edictos eran leídos en los atrios de la parroquias y luego colocados a un lado de la puerta de cada Iglesia para conocimiento del público. Destacó, en estos hechos, la excomunión de Miguel Hidalgo. Motivado por estos eventos decidió alzarse con la causa insurgente.

Incorporación a la Independencia                

El 23 de octubre de 1810 se unió a Hidalgo en Maravatío, quien le dio el nombramiento de coronel y comandante de armas del cuartel subalterno de Zitácuaro, mismo que comprendía las localidades de Trojes, hacienda de Angangueo, Tuxpan, Jungapeo, Púcuaro, Ocurio, Milpillas y Zitácuaro. Conformó su pequeña guerrilla con los indios mazahuas y otomíes de los alrededores de aquella villa y con muchos otros conocidos de Tuxpan, Jungapeo y Taximaroa. Incursionó en la intendencia de México al lado de los jefes guerrilleros Juan Albarrán, Isidro Dávila y José María Oviedo, hasta que después de la derrota de los insurgentes en Aculco, decidió refugiarse en Zitácuaro y dominar la zona desde el punto de vista militar.

Ignacio López Rayón

El 26 de marzo de 1811, Ignacio López Rayón, enterado de la prisión de Allende e Hidalgo en Acatitas de Baján, partió de Saltillo, con el nombramiento de Comandante del Ejército Insurgente, buscando la institucionalización del movimiento al establecer una sede de gobierno al sur del virreinato. Pensó en la zona cercana a Tlalpujahua, su lugar de nacimiento, además por los contactos que allí tenía y porque era zona de alta influencia del Hidalgo y su movimiento. Con menos de cuatro mil hombres, mal armados y con escaso o ningún adiestramiento, decidió abrirse paso por el territorio realista, en una auténtica epopeya militar, de la cual se habla poco y que siguió el siguiente itinerario: Saltillo, Piñones, Las Ánimas, San Eustaquio, Pozo Hondo, Campo del Grillo, Zacatecas, Rancho del Maguey, Aguascalientes, Lagos (hoy de Moreno), La Piedad, Zamora, Tlazazalca, Zipimeo, Zacapu, Quiroga, Tzintzuntzan, Pátzcuaro, Tiripetío, Santa María, de nuevo Tiripetío, Acuitzio (hoy del Canje), Curucupaseo, Tuzantla, Laureles (hoy Benito Juárez) y Zitácuaro.

Instalación de la Suprema Junta Nacional Americana

En dicho trayecto tuvo sonadas victorias militares como la realizada contra el coronel realista José Manuel de Ochoa y la toma de Zacatecas el 15 de abril, derrotando al jefe militar de la plaza Juan Zambrano. En dicha ciudad trató de establecer una junta de gobierno, la que por inseguridad militar no se llevó a cabo. Es importante mencionar que para entonces había disminuido el ejército que dirigía a unos mil hombres. Al llegar a Tuzantla, se enteró que Benedicto López controlaba la reglón aledaña a Zitácuaro y eso lo animó a decidirse por dicha plaza para establecer el gobierno, bajo la institución de la Suprema Junta Nacional Americana.

Suprema Junta Nacional Americana

 

Benedicto alcanzó sonados triunfos contra las tropas del gobierno español, como en mayo de 1811 en que derrotó a Juan Bautista de la Torre, quien era reconocido como sanguinario, y en junio siguiente cuando, al derrotar a los realistas, hizo retirar la división que capitaneaba José Miguel de Emparan. El control que Benedicto López tenía de la región oriental de la intendencia cortó la comunicación entre Valladolid y México y proporcionó, como se ha mencionado, un territorio confiable para que el licenciado Ignacio Rayón, el militar José María Liceaga y el doctor teólogo José Sixto Berdusco establecieran el 19 de agosto de 1811 el primer gobierno formal de la insurgencia conocido como Junta de Zitácuaro. Fue Benedicto uno de los 13 individuos con mando de tropa que asistió a la instalación de dicho gobierno y obtuvo de este órgano colegiado el nombramiento de mariscal de campo.

Acciones en la independencia

Su área de acción abarcaba desde Taximaroa hasta Ixtlahuaca y desde Maravatío hasta Pungarabato (hoy ciudad Altamirano, Guerrero). En agosto de 1812 derrotó a unas tropas del ejército virreinal en Tilostoc (hoy Villa de Allende) y Malacatepec (hoy Donato Guerra) y en diciembre del año siguiente peleó al lado de José María Morelos cuando quiso éste tomar Valladolid (hoy Morelia). Ciriaco del Llano, comandante realista de la zona, se daba cuenta del control que este guerrillero tenía sobre la zona. Incluso, le pidió permiso a Calleja de diezmar las poblaciones que eran la base del sustento material y militar de López, sin lograrlo.

Félix María Calleja

Una de las acciones destacadas de nuestro personaje fue la de sostener los trabajos de fortificación del Cerro de Cóporo, en Jungapeo, apoyando las fuerzas de Nicolás Bravo que se establecieron en dicho lugar. En este período que llega hasta el 1 de septiembre de 1817, tuvo varios éxitos militares, derrotando varias veces al mayor realista Pío María Ruiz. El 1 de septiembre dicha fortificación fue atacada por el coronel realista Ignacio Mora quien fue derrotado por las fuerzas de Bravo y López. Posteriormente, se relevó a Ignacio Mora y el coronel Márquez Donayo puso sitio al cerro. Benedicto López pudo burlar el cerco con el objetivo de conseguir víveres para los sitiados.

Su última época como guerrillero coincidió con la llegada de Xavier Mina, la resistencia de Vicente Guerrero en el Sur y la creación en las cercanías de Zacapu del Gobierno Provisional Mexicano de las Provincias del Poniente, mejor conocido como Junta de Jaujilla, a cuya autoridad se plegó. Dicha junta fue un intento por continuar la formación de gobierno, después del Congreso de Chilpancingo. Se instauró el 20 de marzo de 1817. Ignacio Rayón la desconoció, lo que le valió la persecución y apresamiento por parte de Nicolás Bravo.

 

Fusilamiento y reconocimiento

El 29 de noviembre de este ultimo año, a su paso por el rancho del Agostadero, fue hecho prisionero por el cabo del regimiento Joaquín Arias y luego se le trasladó a Zitácuaro donde permaneció durante un mes en prisión. A las 10 de la mañana del 30 de diciembre de 1817, Benedicto López fue fusilado en un paredón de aquella villa donde por primera vez se vio representada la soberanía del pueblo mexicano. Después de muerto, fue arrastrado a la cola de los caballos por una calle que hoy lleva su nombre (dicha calle la crucé diariamente para ir al colegio donde estudié primaria, sin saber quien era el personaje) y posteriormente, un verdugo descuartizó su cuerpo para que sirviera de escarmiento a todos los pueblos rebeldes. Algunas partes de su cuerpo mutilado fueron sepultadas en el atrio de la parroquia de Tuxpan en enero de 1818. El Soberano Congreso Mexicano tuvo a bien expedir el decreto número 131 de fecha 11 de septiembre de 1823, que declaró a Benedicto López “Benemérito de la Patria” y su viuda e hijos se hicieron acreedores a la pensión del gobierno.

Soberano Congreso Mexicano

Ciudad de México, 1 de enero de 2021

Dr. Mariano García Martínez

Bibliografía:

  • Guzmán Pérez, Moisés, La Suprema Junta Nacional Americana y la Independencia. Morelia, Secretaría de Cultura delGobierno del Estado de Michoacán, 2011.
  • Herrejón Peredo, Carlos, La Independencia según Ignacio Rayón, Ignacio Rayón y otros. México, SEP. Col. Cien de México, 1985.

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El árbol de navidad en México, un regalo Imperial.

¡El arbolito!


 

Es en estas fechas decembrinas cuando las casas se cubren de luces, las canciones de navidad suenan por las calles y en los interiores ( y algunos exteriores) enormes árboles de pino adornados de luces, colores y esferas son colocados con vida y alegría. «Poner el arbolito» se ha vuelto toda una tradición; casas, centros comerciales, plazas y lugares públicos adornan sus centros con árboles de diverso tamaño que anuncian a los cuatro vientos la llegada de la navidad Hoy en día esta difundida costumbre se ha vuelto algo recurrente (casi obligatorio) en los hogares mexicanos, pues la cultura popular así lo ha inculcado.

Sin embargo, y dando un repaso a nuestra historia nacional, tal vez nos demos cuenta de una cosa. En la época prehispánica, virreinal, así como en una buena parte de los primeros años de independencia el árbol de navidad brillaba por su ausencia.

¿Entonces dónde o, mejor dicho,  cuándo llegó esta tradición a México?

Descubrámoslo juntos.

En búsqueda del Origen.

En nuestra investigación por encontrar la llegada del árbol navideño a México podemos revisar, en primer lugar, el periodo precolombino, aunque por obvias razones el árbol de navidad no estuvo presente. El pino es una tradición cristiana (o por lo menos lo es actualmente) por lo que es bastante entendible el hecho de que en Mesoamérica no se conociera nada de dicha religión (recordemos que la llegada del cristianismo en el continente se hizo presente tras el arribo de los españoles) por lo tanto la opción de que el árbol sea una herencia Prehispánica queda descartada. La respuesta tiene que estar entonces en la época de virreinato… ¿O no es así?

Si bien fue gracias a la llegada europea el que la religión católica se difundió por todo el continente, en realidad algunas tradiciones y características propias de la religión hoy en día no estaban presentes en esa época.

 

La prueba más notoria es el sincretismo religioso llevado a cabo en México, con la aparición de nuevas entidades y costumbres como resultado de una mezcla entre la religión mesoamericana y católica. Sin embargo, eso es tema para otra entrada, pues el motivo principal de este blog ( el árbol de navidad) aún no se hacía presente. El motivo es simple: la tradición era todavía considerado un rito pagano en Europa.

Las raíces del árbol.

En las épocas de expansión y evangelización europea el viejo continente se hallaba repleto de múltiples y diversas religiones «paganas». El Cristianismo era en ese entonces una religión relativamente nueva y para abrirse paso entre los demás cultos tuvo que recurrir a una herramienta que ya mencionamos antes, el sincretismo religioso.

De esta manera, en su llegada al norte de Alemania, los primeros evangelizadores se encontraron con una tradición religiosa muy peculiar, se trataba del culto a Frey, el dios nórdico del sol, al cual por motivos de su nacimiento (próximo a la navidad cristiana) se le celebraba adornando un árbol.

«Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín); y en las raíces más profundas estaba Helheim (el reino de los muertos).»

Según cuenta la historia, fue San Bonifacio de Maguncia ( apóstol de Alemania) quien al ver la tradición pagana de los pueblos nórdicos, decidió cortar el árbol representante del culto, para en su lugar plantar un pino. Este árbol  representa la divinidad, el amor de Dios, y según otras fuentes, la santa trinidad.

San Bonifacio cortando el árbol Yggdrasil
San Bonifacio cortando el árbol Yggdrasil

Dicho pino fue decorado con manzanas y velas ( que representaban al pecado y la luz celestial) con el paso del tiempo la tradición se extendió a toda Europa, siendo remplazados las velas y manzanas por esferas y adornos, además de una estrella en la punta del árbol.

La costumbre cobró fuerza  en el siglo XVII, cuando fue mezclada con otras tradiciones como las de San Nicolás, agregándole los regalos debajo del árbol. Ya para el año 1800 el árbol de navidad se podía notar en los hogares de Finlandia y para 1841 Inglaterra lo inmortalizó al poner un Pino en el Castillo de Windsor. Desde entonces la tradición se hizo muy popular, principalmente en las clases altas.

El regalo del segundo Imperio.

A su llegada a México los emperadores Maximiliano y Carlota tenían algo muy claro, para poder cumplir su misión era necesario impactar culturalmente en el país. Por ello se esmeraron con empeño en introducir nuevos hábitos y costumbres característicos de Europa.

Abundaron los bailes, las obras de teatro, se hicieron recurrentes las «horas del té» y se impusieron las modas francesas e inglesas en cuanto a vestimenta se trababa. Obviamente, esto era para las clases adineradas.

Cómo mencioné con antelación, el árbol de navidad se volvió una costumbre relativamente nueva en la alta sociedad europea. Las grandes casas del viejo continente rápidamente replicaron la acción de poner un pino en las salas de estar. Para Maximiliano y Carlota, los emperadores que deseaban poner a México en la vanguardia de la moda, el detalle no podía faltar.

De esta manera el 24 de diciembre de 1864 se colocó en el Castillo de Chapultepec (residencia oficial de los emperadores) un adornado árbol de navidad. El Pino llamó inmediatamente la atención de toda la aristocracia mexicana, que empezaron a replicar la tradición europea. En muy poco tiempo los principales hogares de la clase alta tenían su propio árbol de navidad, reemplazando (al menos de momento) al tradicional nacimiento o pesebre navideño.

Si bien algunas fuentes señalan que el árbol ya había llegado con antelación a México debido a una ola de migrantes alemanes, se considera al pino de los emperadores cómo el primer árbol de navidad oficial de México.

El árbol en peligro

No obstante, la tradición pareció peligrar un año después de su llegada oficial, en 1865 el padre de la emperatriz Carlota, Leopoldo I de Bélgica, fallecería dejando en duelo a su querida hija. Debido a ello, se decretó luto nacional en México y  por consecuencia, la abstención de colocar decoraciones navideñas ( incluido el árbol).

Sin embargo, por fortuna –o infortunio de Carlota– la orden solo fue acatada por los conservadores, el resto de la aristocracia mexicana no pudo evitar colocar un bello árbol navideño, preservando así la tradición.

Leopoldo I de Bélgica
Leopoldo I de Bélgica

Con la derrota y destierro del imperio muchas de las nuevas costumbres impuestas por este también fueron marginadas. No obstante, aunque en menor medida, el árbol navideño persistió en la tradición mexicana.

El árbol de navidad, un arma política

No sería hasta 1878 cuando el árbol volvió a protagonizar en las celebridades decembrinas. El general Miguel Negrete, uno de los más fervientes rivales políticos de Porfirio Díaz, decidió retomar la costumbre tras un viaje por Europa. El árbol también tenía cierto trasfondo político, pues era sinónimo de riqueza y ostentosidad, colocando al general Negrete en la vanguardia y moda del momento. Prueba de ello es la descripción de la prensa sobre el árbol navideño:

“el árbol sembrado de luces, cubierto de heno, extendía sus ramas a una gran distancia, y contenía como 250 juguetes, entre los que cada invitado tenía derecho a elegir uno designado por un número que de antemano se repartió; los objetos consistían en juguetes de muy buen gusto y aún de lujo”.

Con el pasar de los años el árbol navideño se volvió parte de las costumbres mexicanas; hoy en día es habitual ver uno de estos árboles (o al menos una réplica plástica) adornando las casas y estancias de todo México, acompañado con otros adornos también propios de las fiestas, y que sin duda muchos reconocemos como tradicionales.

Esa es la historia del árbol de navidad en México, un pequeño regalo Imperial para la posterioridad.

-Zarco

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Réquiem por un Penacho

Cuando la estulticia y el nacionalismo rancio se juntan

El Penacho de la Discordia

México es un país lleno de cosas maravillosas y hermosas. Una de ellas es que tenemos muchos vestigios históricos y arqueológicos que sirven para dar una explicación de lo que somos como país hoy en día.

Infortunadamente, este legado ha sufrido los embates de una política austericida de parte del gobierno actual, donde se han disminuido los presupuestos en materia cultural y de investigación de manera alarmante, en pro de «canalizarlos» de mejor manera y para evitar «corrupción».

Este sofisma solo ha provocado que los que nos dedicamos a este campo de estudio llamado humanidades, donde se necesitan recursos constantes para poder emprender investigaciones, veamos con zozobra el futuro y que no hay un buen porvenir. Hablando a título profesional y personal, el haberme desempeñado como curador en un museo es una tarea gratificante, titánica, hermosa y que trae una gran enseñanza en cuanto al trato material y discursivo de piezas y montajes. Por estos motivos, el ver la obstinación en sustraer diferentes objetos que se encuentran en Europa me parece poco menos que absurda.

El contexto.

Andrés López, Presidente de México, encargó a su esposa, Beatriz Gutiérrez, ir en un viaje a Europa a platicar con distintos jefes de Estado para solicitar el préstamo de piezas históricas de diversa relevancia. ¿Con qué motivo? Para traerlos a México en el marco del festejo del Bicentenario de la Consumación de la Independencia de México, 500 años de la llegada de los Castellanos a lo que es hoy nuestro país y, por último, 700 años de la fundación de México-Tenochtitlán. Este último dato es una mentira, porque la ciudad tiene registrada su fundación en 1325, por lo que es un acto de manipulación histórica lo que está promoviendo en principio.

Fue en 1325. No en 1321

Beatriz Gutiérrez realizó distintas escalas de su tour europeo, siendo una de las más sonadas la que realizó con el Papa Francisco, a quien le extendió una carta donde, además de pedir tesoros históricos como si fueran cosa pequeña, le pide que se disculpe con el pueblo mexicano por la conquista.

¿A qué fue?

Aparte de la sin razón de la exigencia de disculpas, me parece necesario señalar algo: la solicitud de préstamos es un ardid, pues la legislación mexicana menciona que todo lo que sea de la «nación» y regrese, debe quedarse en el país, quitándole a la mala a diferentes países objetos que por diversas razones se encuentran con ellos. Para que quede bien asentado este punto, me permito citar La Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, promulgada el 6 de mayo de 1972. En sus artículos 35 y 36, establece lo siguiente:

ARTICULO 35.- Son monumentos históricos los bienes vinculados con la historia de la nación, a partir
del establecimiento de la cultura hispánica en el país, en los términos de la declaratoria respectiva o por
determinación de la Ley.
ARTICULO 36.- Por determinación de esta Ley son monumentos históricos:
I.- Los inmuebles construidos en los siglos XVI al XIX, destinados a templos y sus anexos;
arzobispados, obispados y casas curales; seminarios, conventos o cualesquiera otros dedicados a la
administración, divulgación, enseñanza o práctica de un culto religioso; así como a la educación y a la
enseñanza, a fines asistenciales o benéficos; al servicio y ornato públicos y al uso de las autoridades
civiles y militares. Los muebles que se encuentren o se hayan encontrado en dichos inmuebles y las
obras civiles relevantes de carácter privado realizadas de los siglos XVI al XIX inclusive.
II.- Los documentos y expedientes que pertenezcan o hayan pertenecido a las oficinas y archivos de
la Federación, de las entidades federativas o de los Municipios y de las casas curiales.
Fracción reformada DOF 19-01-2018
III.- Los documentos originales manuscritos relacionados con la historia de México y los libros, folletos y otros impresos en México o en el extranjero, durante los siglos XVI al XIX que por su rareza e importancia para la historia mexicana, merezcan ser conservados en el país.

IV.- Las colecciones científicas y técnicas podrán elevarse a esta categoría, mediante la declaratoria
correspondiente.1Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. 6/5/1972

Pero el mayor objeto del fetichismo presidencial sin duda es el mencionado «Penacho de Moctezuma» el cual, por cierto, usted puede ver en réplica en el Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México. Pero hay que ahondar un poco más en la historia de nuestra parte para explicarle mejor al lector lo que ocurre.

La réplica

¿Qué es el Penacho de Moctezuma?

Según el periódico El Universal, esta pieza

El Penacho de Moctezuma es un imponente tocado que fue elaborado con materiales como plumas de ave y adornos hechos de oro. Es de un color verde intenso, aunque también tiene plumas marrones, rojas y azules. Las plumas en el penacho provienen de cuatro especies de aves: el macho de cotinga amabilis o azulejo; la espátula platalea rosada; el pájaro vaquero o pájaro ardilla, y quetzal.

Los artesanos usaron hilos de agave y algodón para darle flexibilidad al penacho, así como tzauhtli, un pegamento que se elaboraba usando una sustancia proveniente de las orquídeas.

Según expertos, este penacho es en realidad un quetzalapanecáyotl, también conocido como tocado de plumas de quetzal. 2¿Qué es el penacho de Moctezuma y por qué no podría regresar a México? En El Universal. México. 12 de octubre de 2020.

¿Por qué resulta este objeto de importancia? Pues realmente solo lo saben aquellos que insisten en defender «a nuestra nación» con objetos antiquísimos de los cuáles ni siquiera sabemos bien su origen. Se comenta que desde 1974, el entonces Presidente Luis Echeverría Álvarez, patriotero y con un ego enorme, envalentonado por estar forjando un «cuarto movimiento» de nuestra sinfonía histórica (sic)3Quirino Moreno Quiza. “El Cuarto Movimiento” o la “4T” ¿es de Echeverría?… en Formato Siete. 17 de febrero de 2020, decidió solicitar de vuelta el «penacho» a las autoridades austríacas.

La historia no se repite… pero halla formas de dar ciertas similitudes.

A fuerza de ser honestos, este acto de «gran nacionalismo» se ha repetido en administraciones no solo priistas, sino panistas, pues los gobiernos de los Presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón hicieron la misma solicitud, topándose con la negativa de parte del país europeo.

Y es que, siendo sinceros, ¿por qué habrían de «regresarlo«? Para empezar, nadie sabe a ciencia cierta si es un penacho, un tocado o incluso una falda. La historia detrás de su redescubrimiento en Austria es digna de un libro y muestra el respeto que han tenido respecto a la pieza. Se mantiene exhibida y es un atractivo del Museo de Etnología de Viena. De hecho, si usted viaja a este país y visita la institución, lleve su pasaporte mexicano y obtendrá una entrada gratuita.

Lleve su pasaporte a Viena.

En esta década se realizó una investigación en conjunto con la UNAM y el antes mencionado museo para estudiar esta pieza. Esto dio como resultado el documental El Penacho de Moctezuma: Plumaria del México Antiguo, donde se explica lo mejor posible su origen, sus condiciones, sus características y algo MUY importante:

Después de enseñar la exposición especial que el museo de Viena le dedica al penacho como la gran atracción del momento, el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma afirma que no hay duda de el penacho es patrimonio cultural de México. Sin embargo, el grupo de especialistas que lo estudió y restauró opina que las vibraciones al que los materiales y la estructura estarían sometidos en un viaje en avión o barco, acelerarían el envejecimiento del penacho que, recién restaurado, podría conservarse quizás medio siglo más. 4Anne Marie Meier. El Penacho de Moctezuma. En Milenio. 17 de octubre de 2020.

Una de esas instituciones tal vez necesite dinero…

Pero el Presidente Andrés López encargó mucho a su esposa traer el dicho penacho. Una de las preguntas que más me salta es la siguiente: suponiendo que se traiga de vuelta, ¿en qué ayudará a México como nación su estancia en este país? Máxime cuando en este año de pandemia hubo un recorte brutal al 75% del gasto operativo del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Me suena a que es una institución que podría velar por el bienestar del artilugio que se quisieran traer- pero que no podrán-

Y la cultura, bien gracias.

Al momento de escribir esta entrada, el recorte presupuestal prevalece y distintos intelectuales y académicos se encuentran peleando porque esto no se mantenga así, pues hará de la actividad cultural un acto más de valentía y amor al arte que una profesión remunerada -que tampoco fingiremos que ha sido de lo mejor en el pasado-

Entonces, ¿el Ejecutivo Nacional «ama la historia»? ¿O cuál es su postura respecto a este conocimiento? Porque, como mencioné en la parte superior, está manipulando fechas para acomodarse a su gusto. Anteriormente ha dado muestras de una visión limitada de la Historia, con acciones francamente vergonzosas como la exigencia de disculpas a España por la Conquista, el realizar un desfile de la Revolución Mexicana, cambiar de nombre la Decena Trágica como si fuera por su gusto o, como mencionan algunos periodistas e historiadores, ver al pasado como «buenos y malos«.

¿De qué serviría recibir el penacho-si es que llega- si no hay recursos no solo para alojarlo, sino para que haya expertos en su cuidado para evitar que se desintegre? Resulta paradójico que se quieran hacer celebraciones -sin sentido- de la historia y por el otro lado se le den patadas en el suelo a este sector, que en la pandemia ha visto destruido su mercado y cualquier posibilidad de recuperarse en el futuro inmediato.

Lamentablemente este objeto solo sirve para distraer la atención de los graves problemas que padece este país, desde hace décadas, pero que se han acentuado en la actual administración. Donde se promueven e improvisan proyectos  sin un atisbo de planeación en pro de decir que se está haciendo algo, pero sin hacerlo. La idea es que se vea bonito y parezca que se defiende a la nación. ¿Y qué mejor que un conjunto de plumas de centurias que sirven para nada, salvo para alegrar el ego de una persona que cree conocer todo de la historia?

El totalmente incoherente Proyecto Chapultepec

Al final, los mexicanos ganaremos absolutamente nada con esto. Pero los invito a que reflexionemos y critiquemos que se nos quiera desviar el enfoque de la desgracia que estamos viviendo, sin dejar de entender que la historia no es para evitar cometer los mismos errores, sino para entender nuestro presente y, de ser posible, mejorarlo. Y créanme que las plumas esas no lo harán.

-Hal Jordan.

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Yuri Knórozov, el ruso que descifró los misterios mayas

¿Qué relación hay entre la República Mexicana y Rusia? La diplomacia entre ambos países es cordial desde 1890 y, aunque durante el siglo XX hubo algunos desacuerdos, ha existido más cooperación mutua que diferencias. Desde ser el primer país en el continente americano que reconociera a la Unión Soviética hasta que el representante oficial de Lenin visitara tierras mexicanas para la toma de posesión del gobernador socialista Felipe Carrillo Puerto, la relación bilateral ha marchado por buen camino pese a la enorme distancia que separa a ambos países.

Uno de los hitos más representativos de esa colaboración perpetua es la siguiente: ¿Sabías que un ruso etnólogo fue el encargado de descifrar el misterio de la escritura maya, siendo todo un acontecimiento científico del siglo XX? Y lo más sorprendente, ¡lo hizo sin conocer México ni Centroamérica! ¿Cómo lo hizo? Hay toda una historia detrás de ello.

Привет, я Юрий Кнурозов

Como ratón de biblioteca

Desde el siglo XIX, los jeroglíficos mayas fueron un enigma para estudiosos de esta cultura precolombina. Pese a que varios investigadores lograron tener acercamientos en el desciframiento de los numerales y el calendario maya, no hubo un consenso científico que demostrara del todo el significado de los signos.

Yuri Knórozov fue un lingüista, etnólogo e historiador que nació en 1922 y gran parte de su vida se desarrolló durante el auge y ocaso de la Unión Soviética. Muy joven participó en la Segunda Guerra Mundial y después se volvió un académico prominente en el área de la lingüística y etnología. En su infancia mostró ser muy brillante; era aficionado de la lectura, tocaba violín y poseía una imaginación que le permitía dibujar animales imaginarios. Sus padres promovieron su inteligencia al enseñarle a escribir con las dos manos. En el núcleo familiar era el hijo menor y creció en la provincia de la antigua Unión Soviética  que hoy conforma Ucrania.

Tan guapo

En la mayoría de las fotografías como adulto, posa con un perfil serio poco amigable y que simula carecer de sentimientos. Pero en realidad poseía un gran sentido del humor, adoraba a los gatos y sobre México se refería así: “En mi corazón siempre seré mexicano”, frase que dijo al recibir la más alta condecoración que el gobierno entrega a un extranjero; la Orden del Águila Azteca.

Su génesis profesional se remonta cuando intentó ingresar a la Facultad de Medicina aunque posteriormente estudia la carrera de Historia en la Universidad de Járkov. Sin embargo, dejó sus estudios inconclusos cuando comenzó la Segunda Guerra, a la que se enlistó a los 19, estando activo durante cuatro años en el ejército.

Sobre su participación durante la guerra hay versiones confusas. Una es que debido a que era un recluta enfermizo, ejerció la docencia dentro del ejército ruso y se dedicó a cavar trincheras, por lo que no estuvo al frente del campo de batalla. Otra versión señala que fue miembro del batallón 580 de la artillería pesada, siendo de los primeros soldados soviéticos en entrar a la ciudad de Berlín cuando se producía su caída en mayo de 1945. Sea cual sea la versión real de su participación, fue durante su periodo como recluta que tendría el primer acercamiento con la cultura maya.

Una vez finalizada la guerra, Knórozov abandona el estudio de la historia  y se dedica a estudiar etnografía en la Universidad de Moscú, allí se especializa en egiptología, lenguas antiguas y chamanismo oriental.

¿Cómo fue que desde un escritorio, atrapado en la Unión Soviética en el contexto de la Guerra Fría logró descifrar los códices sin conocerlos directamente? Empecemos por conocer como fue que conoció los jeroglíficos mayas.

Inicios del estudio de los jeroglíficos

Estudioso

Durante el avance soviético a la capital de Berlín, antes de la rendición del ejército alemán, la ciudad se encontraba en un caos generalizado, con algunos edificios en llamas y confusión por doquier. La Biblioteca Nacional tenía fuego en su interior. Según se creía, Yuri Knórozov entraría al edificio para rescatar los dos únicos ejemplares que tuvo a su alcance. Uno era la icónica obra de fray Diego de Landa, la Relación de las cosas de Yucatán y el otro una edición facsimilar de Los Códices Mayas. Ambos libros los guardó como botín de guerra para luego regresar al combate. Esta fue una primera versión del encuentro de dos mundos – el de Knórozov y el de los mayas- , pero años después él mismo desmentiría el suceso: “Es una leyenda. No hubo ningún incendio. Las autoridades alemanas prepararon la biblioteca para su evacuación y para llevarla, supuestamente, a los Alpes, en Austria. Los libros colocados en cajas estaban en medio de la calle. Entonces escogí dos.”

El interés profundo de Knórozov por el estudio de los jeroglíficos nació mientras recolectaba bibliografía para un ensayo, y dentro de esa búsqueda encontró un artículo científico que llamó su atención. Se trata de “El desciframiento de las escrituras mayas, ¿un problema insoluble?” De Paul Schellhas, un investigador alemán de la cultura maya. En este texto se mostraba a manera de conclusión el enorme reto que implicaba descifrar los códices mayas, pero el autor logró ubicar gráficamente a los dioses y deidades. Tal artículo resultó para Knórozov un reto importante, por lo que decidió abandonar sus proyectos egipcios y adentrarse enteramente al estudio de la escritura maya.

En un primer momento colegas y docentes de la Universidad de Moscú desestimaron el nuevo proyecto de Knórozov, creyendo irrealizable que en su calidad de extranjero, sin conocer la región del sur de México y ni siquiera hablar español lograría entender los códices. Únicamente recibió el apoyo de su maestro el arqueólogo Serguéi Tókarev.

 

Abocándose a la lectura

La travesía del ahora etnólogo mayista tardaría una década, y se dedicaría no solo a descifrar los códices, sino también en adentrarse en la vida y obra de fray Diego de Landa, quien pasó a la historia como el fraile que quemó valiosos códices y objetos de culto para los mayas por considerarlo herejías y encargado de evangelizar a la fuerza a los indígenas. Knórozov le daría la vuelta a la polémica de De Landa, ya que argumentaría que lo que hizo fue bajo la presión de sus superiores y de los conquistadores que tenían interés económicos en la región. Fue así que después se dedicó a reconstruir la historia de los mayas en su emblemática obra Relación de las Cosas de Yucatán.

El trabajo de Knórozov como lingüista no solo se dedicó a estudiar los signos, sino que fue más allá al aprender español y conocer la historia de la cultura maya. Quizá lo más sorprendente de esta tarea lingüística fue el hecho de que Knórozov no conocía a México, ni había visto a los documentos en vivo ni las inscripciones y no lo hizo hasta el final de su vida, casi 40 años después de haber descifrado los códices.

Por obvias cuestiones políticas del bloque soviético y el contexto de la Guerra Fría, Knórozov no logró tener permiso para salir de su país a estudiar físicamente los códices. Solo en una ocasión tuvo la oportunidad para impartir una conferencia maya en Copenhague. Pese a la gran distancia e incomunicación con el mundo occidental, para nuestro lingüista no hubo impedimento para estudiar y resolver el lenguaje maya. En una entrevista Knórozov declaró: «Yo soy un científico de despacho. Para trabajar con los textos no es necesario retozar sobre las pirámides” Toda la información impresa en facsímiles los recibió desde París, Madrid y la ciudad alemana Dresden.

El método Knorozov

La gran diferencia con los otros científicos que trataron de interpretar los signos mayas es que eran arqueólogos y trataban de dar una equivalencia de los signos mayas con el alfabeto. Cosa que inmediatamente desechó Knórozov, pues en su calidad de lingüista sabía que cada signo tenía un valor vocal diferente, siendo un sistema silábico. Fue así que realizó un sistema estructural para identificar la frecuencia con la que se repetía un signo dentro de un texto, llegando a existir hasta 355 tipos distribuidos entre fonéticos y morfémico-silábicos. Knórozov llegó a declarar confiado que cualquier código y sistema elaborado por un ser humano podría ser resuelto por otro humano, por lo que nunca desistió de su labor.

¿Es porque soy soviético?

Todo un bohemio

Pese a sus grandes avances en el terreno de los estudios mayas, el gran lingüista fue menospreciado por diversos comités académicos occidentales. En 1950, el también mayista británico Eric Thompson, principal referente de los estudiosos del tema, publicó su obra Escritura jeroglífica maya: una introducción, en la que negaba el fonetismo de los mayas. Dos años después,  Knórozov refutaría esa teoría en su ensayo: “La escritura antigua en América Central”, el cual fue publicado en una revista de la URSS. Su aporte fue cuestionado y poco tomado en cuenta, sobre todo por provenir de las cúpulas científicas soviéticas cuando la fobia comunista estaba al por mayor. Una de las tantas críticas que recibió es ser declarado un propagador marxista y farsante. Pese a los ataques, Knórozov nunca desistió y continuó enviando a congresos europeos sus avances de sus estudios mayas.

Fue hasta 1970 que por fin alcanzaría el reconocimiento merecido, siendo su método de descifrado aceptado y aplicado por todos los mayistas, llegando a ser considerado como un gran progreso científico del siglo XX. Sus estudios sirvieron como base para realizar nuevas excavaciones arqueológicas y describir la historia de la Zona de Palenque en Chiapas, solo por mencionar un ejemplo de lo importante que fue su método de traducción. Sus investigaciones tuvieron gran relevancia en la Unión Soviética, promoviendo que muchos estudiantes y nuevas generaciones se interesaran sobre el tema.

¡Por fin pudo conocer a los mayas!

Turisteando

Ante la disolución de la Unión Soviética, tuvo la oportunidad de salir en el año de 1990. Primero visitaría Guatemala y conocería las zonas arqueológicas de Tikal y Uaxacatán, recibiendo distinciones oficiales por parte del gobierno guatemalteco. Tikal fue uno de los centros ceremoniales más importantes de los mayas y, una vez allí, Knórozov quedaría contemplativo ante la inmensidad de la zona. En 1994 por fin conocería México, visitando los sitios arqueológicos más importantes: Palenque, Bonampak, Teotihuacán entre otros. A partir de la década de los 90 las visitas a nuestro país fueron muy frecuentes y, un año después, en 1995 sería condecorado con la Orden Mexicana del Águila Azteca, por sus enormes aportaciones al estudio de la cultura maya. Tristemente solo cuatro años más tarde, moriría en San Petesburgo a los 79 años, lugar desde donde un escritorio descifró el gran misterio maya que perduró más de cinco siglos sin resolver.

Asterión

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Hasta hace 30 o 40 años los académicos en las universidades debatían a puerta cerrada sobre algún tema de importancia, se discutían las novedades académicas y se refutaban otras más. Para el público en general esta información era casi inaccesible, solo unos pocos – los más informados- sabían qué revistas o periódicos comprar para leer sobre algún tema de interés. Todo lo que la gente sabía sobre materias como la Historia era gracias a la SEP, el gobierno y los medios de comunicación controlados por el anterior, si bien no podemos decir que la población vivía en la ignorancia total, sí había cierto rezago o marginación de conocimiento. 

Como es costumbre de políticos y gobiernos, lo que se le enseñaba a los jóvenes en las escuelas estaba ampliamente manipulado, recortado o ignorado en beneficio de los intereses del momento, esto propició la creación de los denominados «mitos históricos» ;leyendas impulsadas por la historia oficial que lejos de contar los hechos verídicos subrayaban o creaban nuevos discursos a favor de algún personaje o hecho histórico.

Los más evidentes son ampliamente conocidos, la aureola de misticismo que rodeó a figuras como Benito Juárez, Lázaro Cárdenas o Francisco Madero y que prácticamente los elevó a la categoría de semidioses alteró la forma de ver y percibir la Historia para el mexicano común.

La Historia oficial -evidentemente con fines políticos- se encargó de construir un discurso histórico novelesco con personajes buenos y malos, mientras que figuras como las antes mencionadas eran elevadas a héroes nacionales otros nombres menos afortunados fueron inscritos en el bando de los villanos; Santa Anna, Hernán Cortes y Porfirio Díaz son solo algunos de los desdichados individuos que hasta hace poco ostentaron la categoría de enemigos de la nación. 

Santa Anna el «villano»



Durante muchos años la situación se mantuvo prácticamente igual para la Historia popular, el discurso de héroes y villanos permaneció inamovible del imaginario común, sin embargo muy pronto esto empezó a cambiar. 

El año 2000 marcó una era de desajustes y reordenamiento político, el fin de la hegemonía política del PRI, la llegada de la globalización y las nuevas tecnologías dieron como resultado una libertad académica y de expresión sin precedentes, si bien el discurso oficial no cambio mucho, la llegada de las redes sociales y el internet a manos de la población significó un profundo cambio en la manera de percibir y difundir la Historia.


En los años posteriores este hecho aumento cada vez mas, primero las páginas Web y luego sitios como Facebook y YouTube se encargaron de estudiar, debatir y criticar la postura oficialista, es entonces cuando surge una nueva ola de estudio histórico que se caracteriza por el rechazo al discurso oficialista del gobierno y por consiguiente a todo lo que se enseñaba hasta el momento.

Sin embargo, este suceso trajo consigo consecuencias tanto positivas como negativas, por una parte «el bando de los villanos» fue rescatado, una nueva fascinación por el estudio de personajes como Porfirio Díaz y Maximiliano de Habsburgo destruyó la mayoría de los mitos existentes alrededor de estos personajes; no obstante, en vez de centrarse en un estudio objetivo y libre de extremos, los antiguos villanos fueron elevados a héroes casi o más intocables que los «héroes» anteriores.

La situación se revirtió, Juárez paso a ser un ser odiado, casi repudiado, mientras que Maximiliano fue enaltecido como un individuo inocente, con intereses puramente benéficos a favor de México que lo hacen ver cómo un «benefactor desinteresado» digno de protagonizar una película de Disney.

Este nuevo discurso pecó de radicalismos casi al nivel de la historia oficial, se crearon nuevos grupos que más que estudiosos y seguidores de un personaje histórico se asemejan a fanáticos sin razonamiento.

Discurso de «Héroe y Villano»



Una situación es en particular interesante: la de Maximiliano y Benito Juárez. La «nueva ola» de revisionismo histórico trajo consigo una marcada corriente de imperialismo, figuras como Iturbide y Maximiliano empezaron a sobresalir de gran manera, ganando mucha popularidad y seguidores.

Esta nueva ola marca en sus inicios la reversión y eliminación de los mitos populares anteriores, se centra en desarmar el discurso construido alrededor de Maximiliano, atacando puntos que lo pintan como «invasor» o «ingenuo», sin embargo la «reversión de discurso» no solo se nota en la figura de Maximiliano, Benito Juárez también sufre este revisionismo.

En primer lugar se desmienten ciertos mitos sobre él, por ejemplo sus supuestas buenas intenciones, su «desinterés» por el beneficio personal o el esconder ciertas cualidades como su evidente búsqueda de permanecer en el poder. En una segunda fase se subrayan las cualidades positivas de Maximiliano, se habla sobre su liberalismo, las reformas hechas en su gobierno o que intento hacer, en contra parte, se demuestran más puntos negativos sobre Juárez y se realizan comparaciones entre ambos personajes.

Finalmente llega una tercera etapa aún más radical, se aclama a Maximiliano como un héroe innegable, se hunde la figura de Juárez hasta la denominación de villano y finalmente se consigue un discurso parecido al original, en pocas palabras, se cae de un extremo al otro.

Este es el punto central del tema pues se elimina un mito para implantar uno nuevo, el conocimiento popular cambia, pero abandona el discurso oficialista para caer en uno nuevo igual de novelesco e imparcial, los papeles se alteran más en esencia sigue siendo la misma novela del «bueno y el malo».



Ciertamente un motivo de ello es que la gente está acostumbrada a percibir la Historia como un cuento de buenos y malos, por otra parte la sociedad en general también está involucrada pues tiende a observar bipolarmente al mundo.

Finalmente podemos decir desde un punto de vista general que es entendible el porqué muchas personas tienden a caer en extremos, es también comprensible el porqué debido a ello muchos mitos son sustituidos por otros tras su desaparición.

Como historiadores sabemos que si bien no es posible estudiar un tema con total objetividad si es nuestro deber intentar ser lo más neutral posible, sin caer en hipérboles o radicalismos. Al final sucesos como estos son muestra de una sociedad que evoluciona, que está cada vez mas interesada en conocer la Historia y su pasado por lo que es nuestro deber esforzarnos por desaparecer las leyendas, héroes y villanos de novela que por mucho tiempo han inundado al conocimiento popular.

Empecemos a ver la Historia como lo que es, un objeto de estudio que debe estar libre de prejuicios, fanatismos o partidismos para que finalmente podamos eliminar un mito… Sin crear otro nuevo.

-Zarco

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Los cinco momentos de Adolfo Best Maugard

Cuando pensamos en los movimientos artísticos mexicanos del siglo XX, surgen nombres de sobra conocidos como Rivera, Siqueiros, Orozco o Kahlo, incluso personajes no tan prominentes como María Izquierdo o Ángel Zárraga disfrutan de una mayor fama que otros agentes culturales que fueron claves para el desarrollo plástico por el cuál nuestro país es valorado. Uno de ellos fue Adolfo Best Maugard que, aunque el nombre no nos dé pista de eso, es más mexicano que el chile.

Artista plástico, estudioso del dibujo, profesor de arte, director de cine, camarógrafo, escritor, pensador y promotor de la cultura mexicana, son algunas de las áreas en las que Best Maugard no sólo incursionó, sino también destacó y estableció tendencia en la nueva pedagogía artística.

Tomaría bastante tiempo ( y caracteres) para describir todas las facetas de este artista, por lo que he decidido presentarlo en cinco momentos emblemáticos que experimentó durante su carrera. Una probada, antes del plato principal.

Un caballero defensor de lo mexicano hacia el mundo

Best Maugard, conocido por sus amigos como «Fito Best», pertenecía a la élite favorecida por el gobierno porfirista y era descendiente de raíces inglesas y francesas. Probablemente a causa del hartazgo de ver a Europa como modelo de belleza y civilización, Adolfo buscó incansablemente apropiarse de «lo mexicano» y promoverlo en escenarios internacionales a través de sus múltiples contactos.

Ejemplo de ello fue su participación con la bailarina rusa Anna Pavlova para la realización de su Fantasía Mexicana, una serie corta de bailes folklóricos en la que el Jarabe Tapatío tiene un participación central. Best Maugard diseñó los decorados y vestuarios además de intercambiar ideas con la bailarina para su performance.

El resultado fue una estremecedora presentación en el Teatro Abreu el 25 de enero de 1919 y causó fascinación entre los espectadores. La bailarina mexicana Josefina Lavalle, comentó acerca de este acontecimiento:

«Cuando Madame Pavlova bailó nuestro Jarabe Tapatío en punta, nos hizo dar cuenta, a todos los que estábamos en la audiencia, de cuán elegantes y bellos pueden ser los bailes populares de nuestro país.»

Retrato de Anna Pavlova, por Best Maugard. 1925

Un promotor de la inversión extranjera a través de la palabra

Una de las relaciones más fructíferas que Best Maugard cosechó fue la que tuvo con la periodista estadounidense Katherine Anne Porter. En sus múltiples viajes a México, tuvo contacto con los artistas de la época, entre ellos Fito Best, el cual había desarrollado un método artístico basado en el uso de antiguos diseños aztecas encontrados en templos, orfebrería, cerámica, etc. compilándolo todo en un libro titulado Método Best. 

Esto inspiró a Porter a realizar un ensayo fotográfico para la Magazine of Mexico (de la cual era directora general) encabezado como «Mexican Artists Interprets Mexico» el cual tenía el objetivo de incentivar la inversión extranjera por parte de empresas norteamericanas hacia México. En este proyeto se muestran escenas costumbristas, fotos de barrios ampliamente conocidos, retratos tanto de burgueses como proletarios e imágenes consideradas típicas como un niño con sombrero o un jinete vestido de charro.

Imágenes de «Mexican Artist Interprets Mexico.» por Katherine Anne Porter, 1921

Aportaciones al vocabulario de las artes y la vida cotidiana

Best Maugard perteneció a un momento de transición entre el mundo análogo y la modernidad. En la primera mitad del siglo XX, el eje del arte hacia Europa como centro de la expresión artística, poco a poco fue perdiendo protagonismo y ahora el territorio americano tenía la atención de los creadores.

Esto alentó a Maugard a conformar un nuevo estilo de dibujo basado en los diseños prehispánicos y las artes populares mexicanas que también derivó en un método pedagógico. Método de dibujo. Tradición, resurgimiento y evolución del arte mexicano, resultó ser la propuesta oficial no sólo para aprender a dibujar, sino también para aprender a ver. Construyó un alfabeto visual de siete elementos extraídos de las raíces mesoamericanas, las cuáles él consideraba como «la génesis del dibujo mexicano.» La constante práctica de estos símbolos, daba oportunidad al dibujante de ir avanzando en complejidad y ver sus creaciones tanto en papel como en objetos de uso común como muebles o juguetes.

Los siete elementos del método del dibujo de Best Maugard y sus combinaciones. 1989

Censor de la imagen hablada: el cine

Nuestro querido Fito Best no limitó su trabajo solamente a las artes plásticas, sino que tuvo interesantes incursiones en el mundo cinematográfico. Su primera colaboración relevante fue al convertirse en censor de la película de Sergei Eisenstei, ¡Qué viva México! posición que le permitió ayudar al director ruso a retratar con mayor fiabilidad cultural algunas de las escenas y costumbres del territorio mexicano, además de aportar nuevas perspectivas compositivas gracias a sus fotografías y la participación de otros artistas como el muralista Roberto Montenegro.

Dicha experiencia lo motivó a en 1933 crear su primer documental Humanidad que lo hace debutar como cineasta. El tema principal era retratar la gestualidad de los individuos y de ser posible, divulgar las actividades de beneficencia por parte del gobierno. Fue recibido con gran clamor y elogios como los externados por el pensador Manuel Rodríguez Lozano:

Es una película mexicana en la que Best cuaja verdaderos trozos de belleza sin sofisticar, sin ese sentido de falsedad y convencionalismo que generalmente tienen las películas norteamericanas.

Cartel de la película «¡Qué viva México!», 1930

Filosofía a través del retrato

Posterior a su trabajo cinematográfico, Best Maugard regresa a la pintura de caballete pero con el firme objetivo de plasmar su pensamiento filosófico mediante la realización de retratos. Se dedicó a inmortalizar a personajes emblemáticos de la sociedad mexicana como el Dr. Atl, la actriz Dolores del Río o al caudillo Emiliano Zapata.

No obstante estos no son retratos naturalistas, son rostros que miran de frente apelando así a la mirada del espectador, acompañados de un fondo neutro que hace alusión a la espiral del tiempo, elemento teosófico que marcará pauta en los próximos años de su carrera. Sus pinturas pretenden con esos ojos enormes, «mirar lo no mirado», lo trascendente e inmaterial tanto del que observa como del observado.

Dolores del Río posando junto a su retrato hecho por Best Maugard. 1954

Como vimos hasta ahora, Adolfo Best Maugard fue un admirador de lo que él consideraba «Lo mexicano» y se dedicó a promoverlo por lo que es posible que el imaginario extranjero acerca de México sea en gran medida gracias a él. En un momento histórico donde todos veían a Estados Unidos como la nueva potencia artística, hubo un hombre que apostó por la sensibilidad, colorido y riqueza de la cultura mexicana, tanto así que desarrolló un nuevo lenguaje universal a partir de las raíces particulares de una región.

– Momo

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Fidencio, el milagroso

México posee una enorme efervescencia religiosa; cerca de un 80% de mexicanos practican el catolicismo. Además, no es extraño que los creyentes, antes de católicos, existan los que se declaran primariamente guadalupanos o fieles seguidores de las enormes figuras de resina del apóstol San Judas Tadeo. La República Mexicana es gran devota de las vírgenes, santos y personajes milagrosos que aparecen en sueños, milagros y tortillas. Entre tanta divergencia, hay un ser maravilloso, sobrenatural, y prodigioso que hoy en día, continúa siendo un misterio, un desconocido para la Iglesia Católica y creador de todo un movimiento religioso. Se trata de El Niño Fidencio, un curandero mexicano, que radicó en el poblado de Espinazo, al noroeste del estado de Nuevo León a principios del siglo XX. Practicaba métodos de sanación poco usuales, siendo muy popular entre la población marginal del norte de México y que llegó a recibir, según testimonios, a cerca de 30 mil personas en su santuario. 

El Niño, trabajó insaciablemente entre 1920 y 1938, atendiendo a enfermos que esperanzados, acudían para ser curados de todo tipo de enfermedades y dolencias, desde simples dolores de muelas a extirpación de tumores benignos. No cobraba por sus servicios, solo pedía ayuda para atender más enfermos y donativos en especie. Su popularidad fue tan grande, que un presidente de la república acudió a visitarlo para tratarse de una supuesta lepra. Fidencio murió a los 40 años de edad  por un supuesto agotamiento crónico; se dice que él ya había presagiado su muerte y advirtió que regresaría a los tres días, por lo que pidió no ser sepultado inmediatamente. Desafortunadamente, no volvió a la vida pero continua presente en el corazón de sus seguidores quienes aún “interactúan” con su presencia espiritual dando origen a las diferentes manifestaciones del fidencismo. Pero, ¿quién fue verdaderamente El Niño Fidencio? ¿Por qué se le denominaba como niño siendo un adulto mayor que vivió cuarenta años? ¿Quién fue el presidente que acudió a visitarlo? ¿Cuál es su legado en la actualidad?

 

Su nombre completo fue José de Jesús Fidencio Constantino, y nació el 18 de noviembre de 1898 en el Rancho de las Cuevas, en el municipio de Iramuco, Guanajuato. Quedó huérfano de padre y madre cuando tenía solo 10 años de edad. 

Según anécdotas, Fidencio tuvo una infancia difícil, por su prematura orfandad, pero muy pronto fue apadrinado por Enrique López de la Fuente, un ex coronel villista que se hizo cargo de él y lo llevó a una ranchería que administraba en el poblado de Espinazo, para que Fidencio se dedicara a las labores domésticas. La ranchería donde vivía era propiedad de un empresario alemán de nombre Teodoro Von Wernich, espiritista y letrado. Fidencio llegó a Espinazo al inicio de la década de 1920, proveniente de Guanajuato. Hasta ese momento solo había cursado el tercer año de primaria, es decir, no contaba con ningún estudio referente a la medicina, cosa para nada extraña pues en ese momento México seguía recuperándose de los estragos que dejó la Revolución Mexicana. Se identificaba como un ferviente católico y gran devoto de la Virgen de Guadalupe. 

Inicios como curandero 

Los relatos orales narran que Fidencio tuvo un sueño; en un pirul grande ubicado en la 

entrada de la ranchería,  el mismísimo Jesucristo le decía que poseía un gran don de la 

curación y tenía que aprovecharlo. Fue a partir de entonces que a mediados de la década de 1920, siendo peón de la ranchería, comenzó a ayudar a trabajadores con sus dolencias, a socorrer a mujeres durante el trabajo de parto, y a curar enfermedades con herbolaria que tenía a su alcance. A los 27 años comenzó a desarrollar popularmente sus poderes como taumaturgo , y el reconocimiento llegó cuando el alemán dueño de la hacienda donde vivía, Teodoro von Wernich, fue diagnosticado de una extraña enfermedad casi incurable. Fidencio con sus poderes milagrosos, logró curar por completo a su patrón, y como agradecimiento por sanarlo, el alemán dejó convertir su ranchería en un sanatorio, y difundió la noticia de “Fidencio el milagroso” a los alrededores del poblado, llegando a congregar posteriormente a miles de personas diariamente en busca de una cura a sus problemas de salud.

Existe otra versión, donde se dice que el señor Wernich sufrió severas picaduras de hormigas rojas en las piernas, y que los doctores no tenían más opción que amputar ambas extremidades. Fidencio intervino prometiendo que él lo curaría, y lo hizo con un remedio hecho con tomates combinados con hierbas y así fue como logró sanar a su patrón. Esto lo cuenta Fabiola López de la Fuente, actual rectora de la Iglesia Fidencista. Se dice que también, curó a la esposa del señor Wernich, quien en ese momento estaba embarazada con complicaciones por el acomodo del niño, y Fidencio procedió a poner en su lugar al bebe y pudo nacer sin problemas.

¿Por qué el sobrenombre de El Niño? 

Para muchos de los seguidores del fidencismo, Fidencio no dejó de ser nunca un niño, debido a la inocencia característica de un infante, tal como su voz aguda y aniñada; sus rasgos faciales, su pureza y castidad digna de un santo así como el trato siempre amable que mantenía con sus pacientes. Lo cierto es que está documentado que Fidencio padecía del síndrome de Klinefelter, un trastorno genético en el que los varones nacen con un cromosoma X de más, y eso provoca bajos niveles de testosterona, poco bello facial, nula producción de esperma y un mal desarrollo de los genitales. Esta información la sostiene el historiador Fernando Garza Quiroz en su libro El Niño Fidencio y el Fidencismo. Hay testimonios orales que mencionan haber visto los genitales del Niño Fidencio cuando se bañaba, siendo estos miembros subdesarrollados. Según se dice además, Fidencio tenía el paladar hundido, de una forma que asemejaba una cruz, lo que provocaba su timbre característico de voz y que a su vez utilizaba para hacer moldes con su paladar hechos con masilla o resina, que bendecía y ponía a los enfermos como método curativo.

 

Fidencio era todo un personaje, le fascinaban las fotografías y tenía un fotógrafo particular; utilizaba túnicas tal cual apóstol, y caminaba descalzo. Tenía una gran amor por los animales y mucha simpatía con allegados y desconocidos, quienes tuteaba como “madrina” o “padrino”. En el año de 1928, el fotógrafo y periodista Gustavo Casasola acudió a visitarlo y registrar una serie de imágenes donde gusta de posar solo o en compañía de algún enfermo realizando curaciones

Métodos de curación más populares

Como se mencionó desde un principio, la popularidad del Niño Fidencio se debe a sus inusuales métodos de curación, así como la gran cantidad de creyentes que llegó a sanar. Se dice que realizaba jornadas completas de 22 horas diarias o hasta dos días continuos de trabajo. Dentro de sus milagros más populares están los siguientes: 

Operaciones de cataratas, partos con cesáreas y extirpación de tumores con vidrios. Se dice que rompía botellas al instante y analizaba los pedazos, hasta encontrar alguno que pudiera servirle. Hervía el bisturí improvisado en agua y procedía a operar. Cabe destacar que no aplicaba ningún tipo de anestesia.  Algunos de estos tumores quedaron para su exhibición dentro de frascos en su casa en Espinazo que actualmente cumple como mausoleo y centro religioso 


Curación de mudos, minusválidos y personas con parálisis en una especie de Columpio Mágico. A un costado de su casa, donde atendía a la mayoría de los enfermos existía un columpio común y corriente, pero el milagro consistía en sentarse junto con el enfermo y balancearse hasta llegar a una altura considerable. En algún punto el paciente comenzaría a gritar, caminar o moverse con libertad, habiéndose curado de su enfermedad.

Curaciones masivas. Cuando había grandes conmemoraciones de pacientes esperando ser aliviados, El Niño Fidencio se paraba sobre el pirul donde tuvo la visión de Jesucristo, y desde allí arrojaba fruta, cacahuates o se arrojaba a sí mismo tal cual estrella de Rock & Roll. Los pacientes al recibir tan particular unción se curaban.

Manejo de problemas mentales. Tenía otros métodos peculiares para curar la esquizofrenia o cualquier enfermedad de la mente. Fidencio tenía un puma desdentado  sin garras, el cual tenía resguardado en una habitación de algún punto de su casa. El paciente encerrado con el puma y por el susto se provocaba alguna reacción milagrosa, que curaba hasta los que no podían hablar.

Fidencio ortodoncista. Curaba dolores de muelas y problemas bucales usando unas pinzas comunes y sin poner anestesia.

 

Lago de lepra. En un famoso estanque de lodo milagroso El Niño Fidencio bañaba a leprosos y a enfermos cutáneos, y estos sanaban. El actual estanque aún sobrevive en la actualidad y es utilizado por los fieles fidencistas quienes acuden a bañarse para sanar dolencias

 

Visita del presidente Plutarco Elías Calles 

El 8 de febrero de 1928, el Presidente de la República a bordo del Tren Olivo acudiría a visitar a Fidencio. Según versiones, fue una simple visita por la enorme popularidad del curandero, y aprochechando que el presidente se encontraba cerca de la región en una gira acudió al santuario. Otras versiones señalan que el presidente Calles acudió a tratarse una supuesta lepra que comenzaba a aquejarlo. 

El caso es que la recepción de los pobladores de Espinazo fue excepcional y digna de una visita oficial a cualquier otra autoridad gubernamental. Según noticias, la reunión entre Calles y Fidencio fue de carácter privado, donde el curandero explicaba los métodos que realizaba y su cercanía con Dios. Otra versión menciona que el Presidente de la República acudió al taumaturgo por una enfermedad que acechaba su piel. Según relatos de la prensa, se dice que la consulta duró tres horas, el Niño analizó el cuerpo desnudo del mandatario hasta que determinó que tenía ataxia -una curable enfermedad muscular -, y con un baño de fomentos y miel logró quitar los malestares. Sería complicado descartar una versión de la otra pero lo que sí hay que destacar es la gran relevancia nacional que El Niño llegó a tener en su momento.

Un corresponsal de San Luis Potosí el Periódico Acción con fecha del 14 de febrero de 1928, recogió un supuesto fragmento de una de las conversaciones entre Fidencio y Calles: “Nunca he rezado – añadió textualmente el niño- pero mi instinto me hace sentir a Dios con todas mis fuerzas del alma, y él me ayuda a sacar a mis semejantes de las garras del dolor. El señor Presidente de la República sonrió complacido ante la simplicidad del taumaturgo, y le estrechó la mano afectuosamente, así como a todos sus acompañantes. (…) El señor presidente permaneció seis horas en Espinazo, conversó con enfermos y a las 23 horas llegó a Paredón para continuar su viaje rumbo a Saltillo, desde donde continuaría a México. 

Muerte y legado

Fue el 19 de octubre de 1938 que el Niño Fidencio, víctima del agotamiento por sus 

ininterrumpidas consultas a los desahuciados que peregrinaban para verlo murió desplomándose repentinamente. Él mismo había presagiado su muerte y días previos pegó en los marcos de las puertas de Espinazo listones negros. Los testimonios dicen que pidió a sus fieles no ser sepultado inmediatamente, pues regresaría, lo que se interpretó a un último milagro similar al de la resurrección de Jesús. Pasados los tres días, y con el cuerpo “intacto”, fue enterrado en el interior de su casa que en la actualidad funge como mausoleo y centro religioso. Esa resurrección quizá no fue en carne como se esperaba, y si en espíritu como sostienen los seguidores del fidencismo, pues el Niño a través de oraciones y cánticos llega a poseer a sus fieles y se manifiesta en sus cuerpos, para que ellos sigan con su labor de realizar curaciones. 

Estos neo-curanderos auto denominados cajitas , a través de prácticas médico-religiosas continúan con el legado de Fidencio Constantino. La influencia es tal que existe la llamada Iglesia Fidencista, que imita acciones y ritos de las Iglesia Católica, mas continúa siendo desconocida y catalogada como una institución anti-clerical. Este 19 de octubre se cumple un aniversario luctuoso más y se celebra con fiesta y algarabía en el poblado de Espinazo, donde siguen acudiendo fieles fidencistas de distintas partes de México y de Estados Unidos.

– Asterión

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