#Efemerides: 10 de abril de 1864: Maximiliano de Habsburgo acepta la corona del Imperio de México

 

En la historia de México cuando la segunda República Federal reemplazó a la República Central en la guerra con Estados Unidos, el país había perdido la mayor parte de su territorio. La inestabilidad masiva y la polarización continuarían dando lugar a eventos como una guerra de reformas entre liberales y conservadores, que culminaría con una victoria liberal que reconoció a Benito Juárez como presidente. El conflicto afectó a la economía, por lo que las autoridades suspendieron los pagos de las deudas de Francia, España e Inglaterra. Esto resultó en que las naciones acreedoras desembarcaran algunas de sus tropas en el puerto de Veracruz en 1862. Más tarde persuadieron a España y Gran Bretaña para que se retiraran, sin embargo, Francia bajo Napoleón III tenía la intención de establecer una monarquía en México, el estado galo atravesaba un segundo período imperial y trataba de expandir su Influencia y frenar a Estados Unidos que estaba en medio de la guerra de secesión, por lo que comenzó la segunda intervención francesa en México. Uno de los primeros encuentros del episodio fue la famosa Batalla de Puebla que, aunque sus tropas tenían menos experiencia que las francesas contaban con el respaldo de los conservadores mexicanos, esto no impidió que los franceses siguieran invadiendo el país incluso llegaron a la Ciudad de México en junio de 1863, obteniendo el control inmediato del país, pero el monarca elegido arribaría después de sus visitas de la comisión conservadora en Europa, llegando recién en mayo de 1864. Era el Maximiliano de la dinastía de Habsburgo y hermano de Francisco José I, el emperador de Austria, y su esposa de la dinastía Sajonia, el segundo imperio mexicano había nacido. La dinastía impuesta en México fue aliada de los franceses, quienes continuaron luchando contra los republicanos.

Su nombre correcto era Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena. Nacido el 6 de julio de 1832 en el Palacio de Schönbrunn en Viena, Austria. Sus padres fueron el archiduque Francisco Carlos de Austria y Sofía de Baviera. A pesar de su origen noble, Maximiliano no era el primogénito por lo que no albergaba muchas esperanzas de obtener el trono austro-húngaro. Sin embargo, aun así, recibió una rigurosa educación militar. Además, fue capaz de aprender distintos idiomas como el francés, inglés, polaco e italiano.

Después de pensar cuidadosamente y quizá influido por la presión de su suegro y de su esposa –esto puede apreciarse en la obra Corona de sombra escrita por Rodolfo Usigli–, Maximiliano finalmente aceptó la Corona el 10 de abril de 1864. Fue así como inicio el Segundo Imperio Mexicano y el último.

La idea de Napoleón III era convertir a México en un estado satélite que, luego de consolidar su poder en todo el país, apoyara a los Aliados en la guerra que aún se libraría en Estados Unidos. Con la llegada masiva de Maximiliano y Carlota a la capital, los reyes se instalaron en el castillo de Chapultepec e iniciaron una serie de obras, de las cuales la más destacada fue el Paseo de la Emperatriz (hoy Paseo de la Reforma). Los monarcas elogiaron a los pueblos indígenas y se opusieron a la esclavitud. En el aspecto político Maximiliano promulgaría un estatuto provisional del imperio mexicano con miras de convertirse en una monarquía constitucional, pero esto no llegaría a entrar en vigor. Estaba inclinado por políticas liberales que contrariaban al claro y conservadores mexicanos, esto lo ayudó a lograr poder, trataron de acercarse a los liberales, incluso ofrecería a Benito Juárez, quien era reconocido como presidente por los partidos liberales, una posición como el ministro de Justicia pero fue rechazado.

En 1865, los conservadores franceses y la monarquía alcanzaron increíbles logros, el tema comenzó a cambiar en el mismo año en que concluye la gran guerra de secesión con la victoria de la unión, es decir el bando de Lincoln así recibiría ahora ayuda de los Estados Unidos, la atención de Napoleón III se iría perdiendo, porque su plan a largo plazo ya no podría llevarse a cabo, lo que suma el estrés entre Francia y Prusia, por lo tanto, una gran cantidad de tropas galas comenzaron con el retiro, al Igual que crecía el disgusto de los conservadores, Maximiliano estaría quedando sin apoyo. En 1866, el poder militar comenzaría a retirar dinero, a pesar del hecho Maximiliano decidió no renunciar al poder y comenzar a centrarse más en mantenerse en el trono, por lo que el Partido Republicano conseguirían su victoria en la guerra de Querétaro, la ciudad ubicada a de 220 kilómetros de la capital y donde la milicia monárquica es derrotada y el emperador capturado. Gracias a esto con Porfirio Díaz a la cabeza, los republicanos lograrían abatir de manera definitiva al segundo imperio mexicano retomando la ciudad de México a mediados de 1867.

El emperador sería enjuiciado, sentenciado a muerte y fusilado en Querétaro el 19 de junio de 1867 junto con varios de sus subordinados. El segundo imperio mexicano nunca lograría obtener el control total del país y a pesar de ello dejaría una profunda huella en la historia de México, ya que el gobierno de Maximiliano fue de los primeros en interesarse por los derechos sociales además de tener un apego genuino en la población de todas las clases sociales, muestra de eso fueron sus obras tales como empezar a dar pie a la modernización de México, la remodelación de castillo de Chapultepec, la construcción del ferrocarril de Veracruz, debido a esto las opiniones sobre el gobierno de Maximiliano y Carlota son muy divididas, unas de gratitud por su herencia al país y otras de disgusto por la intención extranjera de convertir a México en un estado satélite de Francia.

-Andrés Brunis Morales

#Efemérides: 8 de abril de 1914: Natalicio de María Félix «La Doña», actriz icónica mexicana

8 de abril de 1914

Natalicio de María Félix «La Doña», actriz icónica mexicana

Reconocida como una de las actrices y personajes de farándula más emblemáticos de la mejor época del cine mexicano, hoy conmemoramos el nacimiento de María de los Ángeles Félix Guereña, también conocida como María Bonita o La Doña.

Félix nació en en Álamos, Sonora, el 8 de abril de 1914. Inició su carrera como actriz en la película El Peñón de las Ánimas en 1943, acompañada en el reparto por Jorge Negrete (con quien se casaría después) y dirigida por Miguel Zacarías. A partir de ahí, en los siguientes años participó en muchas películas, siendo más reconocida su época bajo la dirección de Emilio «el indio» Fernández, De hecho, su relevancia fue tal que llamó la atención de productores y directores de Argentina, España y Francia, países en los que actuó.

De hecho, coqueteó con Hollywood en un par de ocasiones e incluso formaba parte ya del elenco de una película, a la que tuvo que renunciar por preferir un proyecto en México en el que, por cierto, le ofrecían un papel estelar y no un papel secundario y matizado por estereotipos como en Estados Unidos, razones por las que no aceptó.

Más allá del cine, María Félix fue un personaje central de una época dorada en el cine mexicano, debido a su belleza y su carisma. Además de Jorge Negrete, fue esposa de Agustín Lara, destacado compositor mexicano, y siempre se mantuvo frente a los reflectores, ganándose la admiración de muchos.

#Efemérides: 1 de abril de 1911: último informe de gobierno de Porfirio Díaz

1 de abril de 1911

Último informe de gobierno de Porfirio Díaz

En México, así como en otros países, el informe de gobierno (entregado por el Presidente de la República a el Congreso) es una tradición que, si bien ha presentado cambios, suele tener cierta relevancia e incluso en ciertos momentos ha sido declarado día de asueto. Sin embargo, aunque esta tradición pueda parecer impuesta por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que prácticamente redefinió el régimen presidencialista, lo cierto es que esta costumbre política se remonta al siglo XIX.

De hecho, hoy conmemoramos uno de los informes de gobierno más interesantes, el que tuvo lugar el 1ero. de abril de 1911 por parte del General Porfirio Díaz y que sería, sin que el lo supiera -aunque muy por seguro lo sospechaba-, el último de su largo periodo de gobierno ante la eventual victoria de la insurrección antirreeleccionista que llevaría a Francisco I. Madero a la presidencia luego de la denuncia de Díaz en mayo.

Sin embargo, pese a estar a un mes de su caída, el Presidente de México no evitó cumplir con la obligación de dar el informe ni busco dar un informe discreto o rápido, sino que cumplió con toda la pompa que la ocasión amerita y presentó un informe, en palabras de la prensa de aquel entonces: imponente. Tuvo lugar, por cierto, en el acta edificio de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México en Donceles, en el Centro Histórico.

Como era de esperarse, el informe dio cuenta del movimiento de madero y de la revuelta liberal magonista de Baja California pero, por supuesto, se encargó de señalar que ambos movimientos era la manifestación de actores políticos que no habían sabido reconocer el triunfo de la democracia en las elecciones de 1910 que y habían recurrido al camino de las armas en su búsqueda por el poder. Sin embargo, si intentó que su discurso calmara las aguas, reiterando para ello su intención de lograr mayor apertura política en el país y señalando la renovación total de su gabinete.

Sin embargo, como bien sabemos, estas acciones y este discurso fueron insuficientes, dado que el maderismo se había expandido y estaba sólo a días de tomar Ciudad Juárez y conseguir con eso que el régimen de Díaz negociara la rendición. Así, el siguiente informe de gobierno sería presentado por Madero, como nuevo Presidente e México.

Para leer este informe de gobierno y algunos documentos relacionados, visita.

Te recomendamos también nuestra entrada de blog, en la que Hal habló de este tema:

Y, para saber más al respecto, consulta:

#Efemiredes: 14 de febrero de 1831: Fusilamiento del ex-presidente golpista de México, Vicente Guerrero.

Vicente Guerrero fue el último comandante de la insurgencia y, con una perseverancia como la de sus antiguos jefes, Morelos, Galeana y Matamoros, durante los años más difíciles mantuvo la radical exigencia de la separación de España. Es conocida su férrea voluntad, como la mostrada en el 5 de noviembre de 1819, cuando rechazó ante su propio padre el indulto ofrecido por el virrey Juan Ruiz de Apodaca, diciendo “La patria es primero”.

En 1820, con enorme inteligencia política, abrió la comunicación con Iturbide y aceptó su propuesta para pacificar el país y dar los primeros pasos hacia la independencia; en septiembre de 1821 el Ejército Trigarante ocupó la Ciudad de México. Colaboró en los gobiernos de Iturbide y Guadalupe Victoria, y en 1829, rodeado de sus amigos de la masonería Yorkina, ocupó la presidencia de la República entre las protestas de la élite española, ya que Guerrero no era español ni indígena, sino uno de las castas, con ancestros africanos.

En los ocho meses de su gobierno enfrentó numerosos problemas, entre ellos el intento de reconquista por los españoles en Tampico, así como una fuerte oposición de la prensa y otros sectores que alentaron la rebelión dirigida por el vicepresidente Anastasio Bustamante, quien fue apoyado por Santa Anna y Lucas Alamán. La defección del cuartel de la Ciudad de México obligó al Congreso a desconocer al presidente, al que declaró imposibilitado para gobernar y, de ese modo, Guerrero se convirtió en prófugo de la ley y fue perseguido hasta las sierras del sur, donde se había refugiado.

El ministro de Guerra, Antonio Facio, hizo un acuerdo secreto con el marino genovés Antonio Picaluga y el 14 de enero de 1831, en Acapulco, el general fue invitado a comer a bordo del Columbus; en el barco, fue encadenado y llevado a Huatulco, donde lo esperaba una división del ejército enviada por Facio. Fue escoltado a la ciudad de Oaxaca, donde Valentín Canalizo dirigió la acusación sumaria por rebelión, usurpación e, incluso, por intentar vender Texas a Estados Unidos. El arriero de Tixtla y general de la revolución de independencia fue fusilado el 14 de febrero de 1831 en el pueblo de Cuilapam, Oaxaca, a los 39 años de edad, sin un juicio legal ni defensa.

 

-Edri Alexander Crespo Jama

#Efemérides: 31 de enero de 1995: el presidente Bill Clinton autoriza un préstamo de emergencia a México por 20 mil millones de dólares.

La crisis económica de México de 1994 fue una crisis iniciada en México que surgió por la falta de reservas internacionales, causando la devaluación del peso mexicano durante los primeros días de la presidencia de Ernesto Zedillo. A unas semanas del inicio del proceso de devaluación de la moneda mexicana, el entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, solicitó al Congreso de su país la autorización de una línea de crédito por $20 mil millones de dólares americanos para el Gobierno mexicano, a efectos que le permitieran garantizar a sus acreedores el cumplimiento cabal de sus compromisos financieros.

En el contexto internacional, las consecuencias económicas de esta crisis se denominaron «Efecto Tequila». En México, se le conoce como el «Error de Diciembre», una frase acuñada por el expresidente mexicano Carlos Salinas de Gortari para atribuir la crisis a las presuntas malas decisiones de la administración entrante de Ernesto Zedillo Ponce de León y no a la política económica de su sexenio.

La crisis que sufrió México fue causada en gran medida por la opacidad del régimen del presidente Carlos Salinas de Gortari, generando desequilibrios insostenibles (grandes déficits fiscales, comerciales y de cuenta corriente), e incorrectamente financiados por una elevada cantidad de deuda en moneda nacional, y sobre todo a través de Tesobonos. Estos bonos eran deuda a corto plazo, que se compraban y vendían en pesos, pero se pagaban en dólares, protegiendo a los inversionistas contra los efectos de una posible devaluación.

Salinas fue un gran promotor, logrando que México firmase el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que entró en vigor el 1 de enero de 1994, con sus dos grandes vecinos en Norteamérica.

En esta época México parecía un buen lugar para invertir y fue justamente lo que aprovechó el presidente Carlos Salinas de Gortari para implementar sus planes, que incluyeron múltiples instancias de presunta corrupción.

Ernesto Zedillo Ponce de León tomó posesión el 1 de diciembre de 1994. Unos cuantos días después, tuvo una reunión con varios empresarios mexicanos y extranjeros, comentando sobre la devaluación que vendría, la cual solo planeaba subir la banda de la tasa de cambio fija un 15%, hasta los 4 pesos por dólar (de 3.4 pesos que se encontraba en promedio en ese año), así como terminar con muchas de las prácticas económicas no ortodoxas (como la compra de deuda ante la situación del país), y así detener la fuga de dólares de las reservas internacionales. Los críticos del gobierno de Zedillo argumentan que, aunque la devaluación era necesaria y económicamente coherente, se manejó incorrectamente en términos políticos: al haber anunciado sus planes de devaluación, muchos extranjeros retiraron sus inversiones, agravando los efectos de la devaluación.

Sin poder mantener la nueva banda de la tasa de cambio, a principios de 1995, la administración de Zedillo decidió establecer el sistema de libre flotación del peso, el cual llegaría a 7.20 pesos por dólar en tan solo una semana. Cuando el dólar dejó de ser controlado por el gobierno, el peso perdió la mitad de su valor, hecho que ocasionó que las deudas en dólares no pudieran ser pagadas. Las decisiones de Zedillo, principalmente la de anunciar la devaluación a los inversionistas y el establecer el sistema de libre flotación, fueron el «error de diciembre» de acuerdo con el expresidente Salinas de Gortari.

Estados Unidos intervino rápidamente comprando pesos del mercado para evitar una mayor devaluación del peso, sin embargo, esta medida no era suficiente. El presidente estadounidense Bill Clinton solicitó al congreso enviar un paquete de rescate. Sin embargo, diversos representantes del Congreso que se habían opuesto al TLCAN veían esta crisis como un resultado del tratado. El congreso votó en contra de la aprobación de fondos de rescate. No obstante, algunas personas dentro del Tesoro estadounidense encontraron una vía legal para enviar el rescate por medio del Fondo de Estabilización de Divisas, la cual no requería la aprobación del Congreso de los Estados Unidos. Así, se enviaron de los Estados Unidos $20 mil millones de dólares,​ a los cuales se les añadieron casi $30 mil millones más, de los cuales $17 mil millones del Fondo Monetario Internacional, $10 mil millones del Bank for International Settlement, $1000 millones del Banco de Canadá en forma de swaps de corto término y $1000 millones más provenientes de diversos países latinoamericanos (entre ellas Argentina y Brasil cuyas economías eran severamente afectadas por los efectos de la crisis mexicana). El dólar se estabilizó a un precio de 6 pesos, y por los siguientes dos años, antes de ser afectado por la Crisis financiera asiática de 1998, se mantuvo entre $7 y $7.7 pesos mexicanos.

Comprometido con cumplir las obligaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el gobierno mexicano no recurrió a las prácticas tradicionales de los países latinoamericanos en tiempos de crisis (como el control de capitales, que podría haber prolongado la crisis, tal como fue el caso con las crisis sudamericanas del 2001-2002), sino que introdujo controles estrictos en la política fiscal, continuó con su política de libre comercio y libre flotación.

El crecimiento acelerado de las exportaciones amortiguó la recesión, y en menos de 10 meses, la tasa de crecimiento mensual del PIB ya era positiva. Para 1996 la economía ya estaba creciendo, llegando a un máximo de casi 7% en 1999. Las altas tasas de interés (devaluación llegó al 100%) provocaron que muchas familias no pudieran pagar sus préstamos e hipotecas financiadas por sus ingresos regulares, perdiendo sus propiedades, mientras el gobierno federal realizaba un rescate financiero a Bancos Mexicanos conocido por FOBAPROA. Estas medidas de sinceramiento de la economía no fueron acompañadas por un proceso de revaluación de la deuda de los morosos, lo cual podría haber salvado de la ruina a miles de Pymes y personas.

El rescate financiero se sigue pagando actualmente, la pobreza no se reduce y los programas sociales se pueden ejecutar libremente gracias a un aviso legal que dicta «este programa es de apoyo social y no tiene ningún fin partidista» por el aparente incremento de los ingresos, producto de la política económica basada en el crédito de bajo monto que se ofrece a la población en general.

La crisis económica fue incubada debido al excesivo gasto social, la emisión de tesobonos y al control del tipo de cambio, así como las medidas populistas y mercantilistas diseñadas por la tecnocracia con intereses particulares, sin llegar a liberar las fuerzas del mercado y presenciar la libre competencia. Esta reforma parcial sumió al país en un crecimiento económico lento por varios años.

 

-Edri Alexander Crespo Jama

Efemérides: 27 de diciembre de 1951, Natalicio del expresidente de México, Ernesto Zedillo Ponce de León, primer Ejecutivo surgido del IPN

Ernesto Zedillo Ponce de León es economista y político mexicano que se desempeñó como presidente de México desde el 1 de diciembre de 1994 hasta el 30 de noviembre de 2000. Fue el último de los presidentes emanados del Partido Revolucionario Institucional que desde 1929, junto a sus partidos antecesores, había ocupado ininterrumpidamente la presidencia por setenta y un años.

Nació el 27 de diciembre de 1951 en Ciudad de México. Al cumplir tres años de edad, su familia emigró a la capital de Baja California, Mexicali, donde realizó sus primeros estudios. Ahí se instalaron en una colonia modesta llamada Pueblo Nuevo. Estudió en la primaria Leona Vicario y en la secundaria 18 de marzo. Durante su niñez, los hijos del matrimonio Zedillo Ponce de León tuvieron que trabajar para ayudar a su familia.

Posteriormente regresó a la capital del país para cursar el bachillerato y la licenciatura en economía en la Escuela Superior de Economía del Instituto Politécnico Nacional. En 1968, como miembro de la moderada Agrupación Emiliano Zapata, participó en las protestas estudiantiles de ese año contra el presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Tres años más tarde ingresó en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la principal formación política de su país, de la que provenían todos los presidentes mexicanos desde su fundación. Posteriormente estudió en la Universidad de Yale (New Haven, Estados Unidos), gracias a una beca concedida por el gobierno mexicano y con los ahorros de su empleo como auditor auxiliar en Banjército, doctorándose en 1981 en Ciencias Económicas.

Durante los años posteriores a la crisis de la deuda mexicana de 1982 trabajó en el Banco de México, donde obtuvo una valiosa experiencia en política económica. Ocupó diversos puestos en el Partido Revolucionario Institucional, en el Banco de México y en la Secretaría de Hacienda.

Fue subsecretario de Programación y Presupuesto y en 1988, a la edad de 36 años, fue nombrado secretario de Programación y Presupuesto por el presidente Carlos Salinas de Gortari. Dentro del PRI, Zedillo Ponce de León fue identificado como miembro del grupo de jóvenes tecnócratas que tuvo enfrentamientos con los dirigentes más viejos del partido por su apoyo a las medidas de reforma económica, entre ellas, la privatización de empresas públicas y la reducción de aranceles comerciales con otros países, apoyando la aprobación del Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLC), también conocido como NAFTA. En 1992 fue nombrado secretario de Educación Pública, cargo al que renunció en 1993 para asumir la dirección de la campaña del candidato oficial a la presidencia, Luis Donaldo Colosio. Tras el asesinato de Colosio en 1994, Zedillo Ponce de León fue designado por el presidente Salinas (ratificado por el Consejo Político del PRI) como candidato sustituto.

En la jornada electoral del 21 de agosto de 1994, resulta elegido Presidente de México, con el 49.69% del padrón (más de 17 millones de votos). Es elegido entonces como presidente constitucional, para fungir en el cargo del 1 de diciembre de 1994 al 30 de noviembre de 2000.

Durante su presidencia, enfrentó una de las peores crisis económica en la historia de México, que comenzó pocas semanas después de asumir el cargo.​ Se distanció de su predecesor Carlos Salinas de Gortari, culpando de la crisis a su administración, no se apartó de las políticas neoliberales de sus dos predecesores,​ y supervisó el arresto de Raúl Salinas de Gortari, hermano de su predecesor. Su administración también estuvo marcada, entre otras cosas, por nuevos enfrentamientos con el EZLN y el Ejército Popular Revolucionario,​ la polémica implementación del Fobaproa para rescatar al sistema bancario nacional,​ una reforma política que permitió a los residentes del Distrito Federal elegir a su propio alcalde y las masacres de Aguas Blancas y Acteal perpetradas por las fuerzas estatales. ​ También llevó a cabo la reforma judicial en el Poder Judicial de la Federación, que creó al Consejo de la Judicatura Federal y consolidó el papel de la Suprema Corte de Justicia de la Nación como Tribunal Constitucional.​

Si bien las políticas de Zedillo eventualmente propiciaron una relativa recuperación económica, el descontento popular con siete décadas de gobierno del PRI llevó a que el partido perdiera, por primera vez, su mayoría legislativa en las elecciones de 1997,​ y en las elecciones de 2000, el candidato opositor de derecha Vicente Fox, candidato del Partido Acción Nacional, ganó la Presidencia de la República, poniendo fin a 71 años de gobierno ininterrumpido del PRI.

Mantiene en la actualidad una agenda internacional muy rica. Es miembro de los consejos de administración de las corporaciones Procter & Gamble, Union Pacific y ALCOA, y asesor de Daimler-Chrysler y Coca-Cola. Columnista regular en la revista Forbes, ha adquirido además el perfil de experto colaborador en altos organismos internacionales. Asimismo, está activo en el Club de Madrid y el Consejo InterAcción, dos foros de encuentro, debate y reflexión reservados a ex-presidentes y primeros ministros de todo el mundo, perteneciente al Consejo Asesor de la Initiative for Policy Dialogue (IPD) de la Universidad de Columbia.

Poco después de dejar la Presidencia de México, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, recurrió a él para encabezar el panel sobre Financiación y Desarrollo, el cual elaboró un documento, el denominado informe Zedillo, que brindó el marco político de discusión a la Conferencia Internacional sobre Financiación al Desarrollo que se celebró en Monterrey del 18 al 22 de febrero de 2002, y que previamente fue analizado en la IV Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que tuvo lugar en Doha, Bahrein, del 9 al 14 de noviembre de 2001. En este informe, presentado el 28 de junio de 2001, Zedillo y sus diez colegas sostenían la necesidad de avanzar en la liberalización de los mercados mundiales, pero teniendo presente los intereses y necesidades de los países menos desarrollados, una «Ronda de Desarrollo» que, a diferencia de anteriores rondas de desarme arancelario, debía hacer hincapié en los productos agrícolas y manufacturados (textiles en particular) que constituían la base exportada de estos países.

Profesor visitante del London School of Economics (LSE), miembro del Consejo de Presidentes y Primeros Ministros del Programa de las Américas del Centro Carter de Atlanta y, desde abril de 2002, director del Center for the Study of Globalization de la Universidad de Yale (YCSG), Zedillo es un economista tan solicitado que días después de recibir ese último nombramiento no tuvo ambages en descartarse para suceder en 2005 al tailandés Supachai Panitchpakdi al frente de la OMC. La postulación, fomentada por altos ejecutivos del organismo, parece que no interesó a Zedillo, quien se encontraba cómodo en el equipo de asesores personales del director general saliente, el neozelandés Mike Moore, cuyo mandato expiraba el 1 de septiembre de 2002.

 

Bibliografía

https://www.cidob.org/biografias_lideres_politicos/america_del_norte/mexico/ernesto_zedillo_ponce_de_leon

https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/2894/Ernesto%20Zedillo

 

– Edri Alexander Crespo Jama

The Mexican Spy Company: los mexicanos del servicio secreto norteamericano


Una agencia mexicana

¿Sabías que mucho antes de la CIA, existió una agencia de espionaje mexicana? Así es, en la entonces endeble y poca fortalecida República Mexicana de mediados del siglo XIX existió una especie de antecedente de la Central Intelligence Agency que estuvo al servicio del ejército estadunidense. Se trata de la Mexican Spy Company, un grupo de bandidos mexicanos que ayudaron a los invasores gringos durante la intervención en 1846.

La Guerra

Durante la Guerra entre México y Estados Unidos que inició con la anexión del actual estado de Texas y concluyó con la firma de los Tratados de paz de Guadalupe – Hidalgo, el Ejército Norteamericano invadió territorio mexicano desde la frontera norte y por el Puerto de Veracruz  con el desembarco de tropas y artillería . El poderío extranjero era superior al todavía inexperto e improvisado Ejército Mexicano, que era comandado por el general Antonio López de Santa Anna mientras que la milicia norteamericana estuvo al mando del experimentado general Winfield Scott.

La reacción mexicana

Wilfield Scott

Pero las tropas mexicanas tenían una ventaja considerable contra los invasores y esto era la guerra de guerrillas. Los soldados del general Scott desconocían en su totalidad el territorio extranjero, lo cual imposibilitaba el traslado a la capital mexicana. Además de combatir contra enemigos que salían de la oscuridad, el ejército invasor padecía en varias ocasiones asaltos de bandidos mexicanos.

Con muchas complicaciones, los invasores lograron avanzar, usando paradójicamente La Ruta de Cortés hasta la ciudad de Puebla y tomarla en mayo de 1847. Las ciudades del centro del país solían ser las más pobladas y entretanto los centros de operaciones del Ejército Mexicano, que lograba dar pelea. Las tropas americanas tomaron como base las ciudades de Veracruz, Xalapa y la recién tomada Puebla. Entre estas ciudades existía un circuito de comunicación y abastecimiento de municiones y productos de necesidad básica.

Los bandoleros

El historiador Guillermo Prieto documentaba en sus diarios de la estrategia mexicana que estaba dando resultados:

“La guerra hecha con un buen sistema por medio de guerrillas, nos parece que a larga habría arruinado a sus enemigos y dado el triunfo a la República”

La ciudad de Puebla fue tomada por el general William J. Worth, subordinado del Winfield Scott,  en mayo de 1847 y los poblanos pronto se acostumbraron a la presencia de extranjeros, inclusive una petición llegó a los mandos de Worth. En las inmediaciones de la ciudad, los caminos que comunicaban al puerto de Veracruz tanto con la capital mexicana eran frecuentemente asaltados por ladrones. No había autoridad o persona que no hubiera padecido por esta pandilla de asaltantes, comandados por un personaje  llamado Manuel Domínguez, y quien tenía como sobrenombre “El Chato.” Los poblanos comerciantes pidieron de manera atenta que el ejército invasor ayudaran a capturar a este popular bandido.

 

Creando un servicio secreto

Fue así que las tropas del general Scott capturaron a este peculiar maleante, y un inspector general del ejército, el señor Ethan Allen Hitchcock se le vino una brillante idea para sus objetivos de conquista; pretendía convencer a El Chato para que fungiera como espía de los caminos hacia la capital que conocía muy bien, y tomara funciones militares. Además se le ofrecía un indulto – ya que también había asaltado a miembros de la milicia estadounidense – una buena paga y un rango militar. Manuel Domínguez aceptó, sin dudarlo mucho, pues consideraba que la oferta le convenía  ¿Tuvo éxito en sus nuevas tareas? hablemos un poco de este personaje.

Manuel Domínguez

Hay datos poco certeros respecto a Domínguez. Se sabe que era originario de Puebla nacido muy probablemente en 1815. Cuando fue capturado se describió como un comerciante de telas honesto, hasta que un día cuando iba rumbo a la Ciudad de México fue asaltado por un militar mexicano, que lo desprendió de sus ganancias y su mercancía. Eso generó un resentimiento enorme ante cualquier autoridad por lo que se mudó a las serranías y comenzó una vida delictiva junto con otros maleantes.

Supuesto retrato de Domínguez

El Chato Domínguez tenía un liderazgo nato, poseía a un enorme grupo de pillos a su mando, que proveían de las ciudades centrales de Tlaxcala, Veracruz y la misma Puebla. En más de una ocasión cayó preso, pero siempre encontraba la forma de salir libre.

Respecto a su físico, Ethan Hitchcock en sus diarios de su campaña en México lo describe de un aspecto decente, costaba creer que se trataba de un criminal. Incluso estaba casado con una mujer muy bella que no tenía un diente. Otras versiones lo señalan como un hombre desagradable de piel cobriza y pelo negro, con una barba muy desalineada, labios gruesos y morados. Ambas versiones mencionan que tenía una nariz chata, motivo de su apodo.

Una vez integrado a la milicia estadounidense, bajo la coordinación de Hitchcock, este peculiar vándalo fundó la Mexican Spy Company, o simplemente La Compañía.

Su papel

Una de las primeras tareas de El Chato y su puñado de secuaces fue abrirle paso al ejército estadounidense, volviéndose inmunes a los asaltos que antes padecían. Posteriormente la MSC comenzó con labores más complejas como el transporte de correo secreto y armamentos por el camino México – Puebla, pues había puntos de control del Ejército Mexicano. Estos bandidos traidores a la patria se hacían pasar por comerciantes o conocían caminos alternos para sus misiones.

En su papel de espías, los exbandoleros se encargaban de informar de las actividades de la milicia en la Ciudad de México tales como reuniones secretas y planeaciones militares. También se encargaron de guiar a las partidas norteamericanas a atacar a los guerrilleros mexicanos, y deshonrosamente pelearon a lado de estos en la batalla de Churubusco, que fue determinante para la entrada invasora a la capital mexicana.

Winfield Scott, superior de Hitchcock alabó el valioso trabajo del grupo de espías. En una carta declaró sobre La Compañía:

“han proporcionado los más exactos informes sobre lo movimientos del enemigo y los planes de los paisanos; por conducto de ellos pude aprehender a varios militares y paisanos en las reuniones nocturnas que tenían con objeto de sublevar al populacho. La compañía de espías ha peleado con valor y está tan comprometida, que tendrá que salir del país cuando se retire nuestro ejército.”

El fin de El Chato

Fue tantas las aportaciones de Manuel Domínguez que se le otorgó el grado de coronel – aun sin haber recibido educación castrense ni ser ciudadano norteamericano – y él y sus cómplices tenían sueldos superiores a la mayoría de los soldados que peleaban en México, y se les uniformó de una manera distintiva. Así mismo la Mexican Spy Company tuvo entre sus filas a un centenar de miembros, y su líder aseguraba poder alcanzar el millar de elementos si se requería.

Para el Ejército Mexicano, las tropas de Domínguez se volvieron un férreo problema. Inclusive, hubo un intento de Antonio López de Santa Anna para que desertaran, perdonándoles de cualquier indulto y que colaboraran para él, cosa que La Compañía rechazó.

Hitchcock, el coordinador de la MSC
Hitchcock, el coordinador de la MSC

Después de la firma de paz entre ambas naciones, la MSC se disolvió, y el general Hitchcock en común acuerdo con los miembros, le pagó a cada uno 20 dólares en Veracruz, como finiquito por sus valiosos servicios. Algunos regresaron a las andadas, volviendo a robar en los caminos rurales, y otros reformaron su vida, como el caso de Antonio Carbajal, tlaxcalteca que se sumó a la defensa de la invasión francesa en 1862.

El caso de nuestro villano favorito Manuel Domínguez fue muy particular. Evidentemente, sabiendo que sería un suicidio quedarse en México optó por salir junto con Hitchcock y su familia. Temía ser asesinado ”como un perro”. Partió a Nueva Orleans, para iniciar una nueva vida. Para su desgracia, el cambio de país, ciudad y estilo de vida lo hicieron ser un hombre común y corriente y perdió el respeto que había forjado en México. Incluso nunca obtuvo los derechos de ser un veterano de guerra por que nunca se le consideró uno como tal. Murió en la pobreza en el año de 1868, y si su fecha de nacimiento es la correcta, tenía 53 años.

Asterión

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La Junta de Jaujilla

Contexto

Cuando se vivió el peor período para los insurgentes; la derrota de Morelos, el gobierno que ellos habían tratado de implantar desde la Junta de Zitácuaro hasta el Congreso de Chilpancingo, estaba a salto de mata. De Chilpancingo a Taretán, de Taretán a Celaya, de Celaya a Tehuacán. Acabaron en esta zona cercana a Zacapu, (la Ciénaga de Zacapu) conocida como Jaujilla. El Fuerte de Jaujilla. Esta junta se instauró en 1817, ya en pleno declive insurgente.   Va a  coincidir con el pequeño período en el que Javier Mina combatió en estas tierras y con los malos resultados que ya sabemos. El fuerte tenía cuatro fortines y dos accesos, sus medidas eran de, aproximadamente, una hectárea. En 1819 fueron sorprendidos en un ataque y, algunos miembros capturados y otros prófugos.

Esta junta fue reconocida como gobierno por todos los jefes insurgentes de la zona de Guanajuato y Michoacán, a excepción de Ignacio López Rayón, quien no compartía el enfoque netamente republicano de la misma, no olvidemos que este personaje mantenía la política monárquica de reconocer como gobernante a Fernando VII.

Conformación de la Junta

La Junta estaba conformada inicialmente por cinco vocales, durante los años de 1815 y 1816, quienes coordinaban los ramos de Gobierno, Guerra, Hacienda y Justicia bajo los lineamientos del Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, sancionado en el pueblo de Apatzingán el 22 de octubre de 1814, dentro de la jurisdicción de la intendencia de Valladolid, también dentro del antiguo obispado de Michoacán. Ciertamente, el gobierno republicano con sus tres poderes se había disuelto y en su lugar quedó un organismo representativo con raíces tradicionales, herencia del pactismo monárquico. Sin embargo, ese organismo no fue siempre el mismo, sino que evolucionó hasta llegar a institucionalizarse y transformarse en el Supremo Gobierno —Poder Ejecutivo— que apuntaba a la creación de los otros dos poderes republicanos para dar así seguimiento al Decreto Constitucional que había sido jurado en varias ocasiones por los partidarios de la insurgencia: los militares leales al gobierno, sus empleados y sus integrantes. Durante el Antiguo Régimen, el juramento era una de sus prácticas y era, además, un asunto de honor que comprometía a quien lo ejercía a cumplirlo en lo posible.

Los miembros de esta junta son poco reconocidos. Eran Mariano Tercero, Pedro Villaseñor, Antonio Cumplido, Antonio Vallejo, los señores Ayala, el Dr. San Martín y Francisco Lojero. Cumpliendo la restricción de ser cinco, fueron miembros en diferentes momentos. La labor de esta junta, fue heroica por la situación en la que se encontraba el país. Se enfocó en gran manera a divulgar y a mantener viva la llama de la lucha. Para ello realizaron una labor de impresión muy importante.

Su valor

Sobre la procedencia de la imprenta utilizada en la fortaleza de Jaujilla, se sabe era la mismísima Imprenta Nacional, con la que se imprimió el Decreto Constitucional proclamado en Apatzingán. Anteriormente, la había utilizado la Suprema Junta Nacional Americana bajo el apelativo de Imprenta de la Nación y la habían donado los Guadalupes, quienes operaban desde la ciudad de México. Ignacio López Rayón había dado la instrucción de que dicha imprenta se resguardara en el pueblo de Ario con Pablo Delgado, a quien posteriormente se le dio la autorización de retirarse a Urecho, donde era cura propietario, llevándose consigo dicha imprenta. Finalmente operaría de nueva cuenta para el gobierno juntista en la fortaleza que nos ocupa que se autodenominaba, a través de su prensa, Gobierno Provisional de las Provincias de Oriente.

Llama la atención el escrito que el 17 de marzo de 1817, le enviaron al Cabildo de Valladolid en el que defendían, de manera impecable y bajo la mejor jurisprudencia canónica, el movimiento insurgente en contra de las acusaciones de herejía que las autoridades españolas les endilgaban. Esta importante discusión honra a los vocales del gobierno de Jaujilla.

¿Qué importancia le podemos dar a esta Junta? El mantener vivo, por medio de la imprenta, el movimiento independentista, el cual estaba prácticamente desaparecido.

                                                                             Ciudad de México a 25 de mayo de 2021

                                                                                      Dr.  Mariano García Martínez

 

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Presidentes Enfermos

Datos que no conocías pero necesitas saber.

Los mandatarios que parecieron inquebrantables, en su momento padecieron males que a más de uno les costó la vida y a otros sus dolencias no sobrepasaron la investidura presidencial. En este breve recorrido clínico y mortuorio se conocerán parte de los males incurables de los presidentes de México del siglo XX.

Porfirio Díaz

Empecemos por el general Porfirio Díaz que, aunque estuvo 30 años ocupando la silla presidencial, al menos en el ocaso de su mandato padecía severos dolores de muelas, específicamente por una rota. Aunque en la actualidad es un padecimiento que puede arreglarse con una visita al dentista, para principios del siglo XX los problemas bucales eran más complicados de mitigar, tanto así que el longevo presidente sufrió todo tipo de dolencias en sus dientes. Tal parece indicar que todo se debía a la poca higiene vocal del general Díaz, ya que también presentaba llagas que para sanar era necesario aplicar Licor de Polo y ligeras cantidades de opio. Para el fin de su mandato y en medio de la Revolución Maderista, el presidente Díaz padecía sordera. Después del exilio radicó sus últimos años en París, donde ya desgastado por la edad, comenzó a padecer problemas arteriales que provocaron que perdiera movilidad motriz, quedando postrado cama hasta fallecer el 2 de julio de 1915.

Sucesores de Díaz

La muerte sorprendió a Francisco I. Madero a las afueras del Palacio de Lecumberri, víctima del golpe de estado en su contra enmarcado en la llamada Decena Trágica. Su autopsia reveló que el difunto de 39 años de edad padecía hipertensión arterial.

Sepelio De Francisco I. Madero
Sepelio De Francisco I. Madero

El sucesor de Madero – sin contar la brevísima presidencia de Pedro Lascuráin – el general jalisciense Victoriano Huerta padecía de un severo alcoholismo, vicio que no fue nada secreto para sus detractores. Posterior a su espuria presidencia Huerta fue exiliado, rondando por Jamaica, Gran Bretaña y Estados Unidos, donde prepararía otro golpe de estado esta vez financiado por los alemanes. Pese a sus planes imperialistas, fue preso en una cárcel de El Paso y posteriormente puesto en libertad por su mal estado físico. Iniciando el año de 1916 Victoriano Huerta fue sometido a una cirugía vesicular. Esa no fue la primera intervención quirúrgica que padeció el expresidente, sino la cuarta y además todas realizadas sin anestesia – al parecer tenía un miedo irracional a ser traicionado durante el proceso -. En ésta se le detectó una posible cirrosis tóxica. A partir de allí la

Tumba de Victoriano Huerta en El Paso, Texas

salud del general se deterioró, teniendo altibajos y recuperaciones leves, hasta que finalmente cayó en un coma para morir a los 65 años. El cuerpo de Huerta descansa en el cementerio de Evergreen en El Paso, siendo imposible su regreso a México no tanto por su deshonrosa actuación en la política nacional, sino por que sus restos pertenecen al estado de Texas.

 

 

 

Venustiano Carranza

El presidente Constitucionalista Venustiano Carranza al parecer fue un roble en cuanto a salud, solamente padeció en la adolescencia problemas de la vista. Su trágico fin ocurrió en una petimetre choza en el poblado de Tlaxcalantongo, bajo una lluvia de balas producidas por sus ex subordinados o acaecida por un supuesto suicidio.

 

Cadáver de Venustiano Carranza
Choza donde murió Carranza

 

 

 

 

 

 

Álvaro Obregón

Otro de los protagonistas de la Revolución Mexicana fue Álvaro Obregón, que había perdido un brazo en la Batalla de Celaya cuando disputaba la plaza contra fuerzas villistas. Supo reponerse de la tragedia y volverse uno de los hombres fuertes de la política revolucionaria. El diagnóstico a primera vista era su

Cortejo fúnebre de Álvaro Obregón

evidente carencia de brazo derecho, y una notable obesidad. Una vez reelecto para ocupar la presidencia de México entre 1928 a 1932 fue asesinado por un fanático religioso en el famoso restaurante de La Bombilla en la Ciudad de México. La autopsia señala 13 impactos en diferentes partes del cuerpo. 

 

 

Plutarco Elías Calles

El proclamado Jefe Máximo de la Revolución, Plutarco Elías Calles correría mejor suerte que sus antecesores al no morir acribillado, pero al presentarse la vejez comenzó a padecer una serie de

Plutarco Elías Calles visiblemente avejentado

problemas renales y biliares, que atendía en el extranjero y con médicos de confianza. La última cirugía fue en octubre de 1945, – tenía ya 68 años – siendo el hígado el órgano más afectado; una semana después, producto de esa intervención se presentó una hemorragia interna que le provocaría la muerte. 

 

 

 

 

 

Pascual Ortiz Rubio

Uno de sus notables – o nimios – subordinados en el periodo conocido como Maximato fue el licenciado

Pascual Ortiz Rubio recién salido del hospital

Pascual Ortiz Rubio, quien contendió por la presidencia respaldado por el Partido Nacional Revolucionario contra el ex rector de la Universidad Nacional José Vasconcelos. La elección estuvo repleta de irregularidades, dándole la victoria al candidato del PNR, quien en su toma de protesta realizada en el Palacio Nacional sufrió un atentado. El presidente Ortiz Rubio al salir de Palacio Nacional en un Cadillac recibió seis disparos, uno de ellos rozó por su mejilla derecha provocándole una herida facial de por vida. El hecho destruyó la carrera política y moral del recién electo Jefe de Estado, que padeció sicosis por el atentado. 

 

 

 

Lázaro Cárdenas

De Lázaro Cárdenas podría decirse que también tuvo salud de roble. Desde su inicio como mandatario conservó su costumbre provinciana de desayunar fruta, huevos y café después de nadar en una piscina de agua fría, así como montar a caballo y realizar largos recorridos a las comunidades más desprotegidas, viviendo 75 años hasta que fue víctima de cáncer en la sangre producido probablemente por un lunar melanoma ubicado en la comisura labial. 

 

Manuel Ávila Camacho

Don Manuel, obeso.

Manuel Ávila Camacho, el último militar en ocupar la presidencia, sobrevivió a un atentado dentro de Palacio Nacional. El atacante resultó ser un teniente militar religioso, y gracias a que el presidente usaba un chaleco antibalas el disparo no le lastimó en lo mínimo. Sobre Miguel Alemán tampoco hay muchos detalles respecto a su salud durante su presidencia y por suerte no sufrió atentados. Falleció a los 83 años víctima de un ataque al corazón.

Adolfo Ruiz Cortines

Adolfo el abuelito

Adolfo Ruiz Cortines es de los presidentes más longevos; tenía 63 años cuando ocupó el cargo el 1 de diciembre de 1952 y semanas después fue sometido a una apendicectomía de la que se recuperó satisfactoriamente. El estado de salud del presidente se mantuvo en secreto, siendo operado en el interior de su domicilio, probablemente para no alarmar a la opinión pública de un mandatario enfermo que apenas tomaba funciones. 

 

Adolfo López Mateos

Adolfo, guapo pero enfermizo

El carismático Adolfo López Mateos quien pasó gran parte de su sexenio en giras presidenciales, además de ser fumador activo padecía fuertes dolores de migraña que curaba con puñados de aspirinas. En noviembre de 1965, se le diagnosticaron siete aneurismas intracraneales. Pronto se le paralizó el párpado izquierdo y perdió la visión de ese ojo. Poco a poco empezó a perder movilidad de su cuerpo, hasta caer en coma en 1967, permaneciendo así dos años más hasta su muerte en 1969.

Gustavo Díaz Ordaz hace guardia de honor en la tumba de Manuel Ávila Camacho

  Es el expresidente que murió más prematuramente finalizando su mandato, por causas naturales evidentemente.

 

 

 

 

Gustavo Díaz Ordaz y sus sucesores

Gustavo Díaz Ordaz fue operado de un desprendimiento de retina del ojo derecho – supuestamente después de haber recibido una fuerte cachetada de Irma Serrano -. Tuvo asma bronquial y padeció cáncer de colon que terminó con su vida en julio de 1979. Su sucesor Luis Echeverría, continúa entre nosotros con la saludable edad de 99 años, únicamente con padecimientos renales e infecciones respiratorias que han sido controladas. José López Portillo, otro de los que durante su sexenio mantuvo su salud estable, padeció diabetes y hasta 1994 que sufrió un infarto cerebral dejándolo hemipléjico y falleciendo de una neumonía en el año 2004.

Sobre Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo no hay mucho que decir respecto a su salud, salvo el último que se sometió a una microcirugía en la rodilla derecha por jugar tenis con un atleta profesional. El primer presidente del nuevo milenio y primer panista, Vicente Fox llegó a padecer depresión durante su mandato, siendo todavía un secreto a voces su gran dependencia a tomar antidepresivos y al respaldo de su esposa Marta.

Este texto concluye con el humilde aporte de demostrar lo mortales que pueden ser los que parecen inmortales y sobre la importancia de cuidar la salud. Usemos todos cubrebocas.

Asterión

 

 

 

 

 

 

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Benedicto López: Personaje clave en la creación de la Suprema Junta Nacional Americana

 

 

A veces creemos que los hechos históricos obedecen a decisiones y causas inconexas, pero no siempre es así. El hecho que se haya establecido la Suprema Junta Nacional Americana en Zitácuaro, obedeció a varias causas:

  1. Era un territorio cercano a Tlalpujahua, lugar de nacimiento y residencia de Ignacio Rayón y su familia
  2. Estar dentro del territorio “de influencia” del movimiento insurgente y
  3. Contaba con la fuerza militar necesaria para garantizar la seguridad de la misma. Y bien, esta última es la contribución de  Benedicto López.

Biografía             

José Benedicto López Tejeda nació en Tuxpan, Michoacán, el 15 de julio de 1775, desde muy pequeño se dedicó a las labores del campo en la Hacienda de Santa Anna, propiedad de la condesa de Miravalle, que se ubicaba cerca de Tuxpan y que su padre arrendaba. A los diecisiete años contrajo nupcias con una paisana originaria de Jungapeo; María Josefa Edubiges Gutièrrez, con quien tuvo seis hijos. En enero de 1800 Benedicto obtuvo en arrendamiento el rancho de Patámbaro, al oriente de Tuxpan. Mantuvo una reputación importante en su zona y, en 1802, conoció a Miguel Hidalgo durante una temporada que el Padre de la Patria vivió en su Hacienda de Jaripeo, misma que estaba ubicada entre Taximaroa, hoy Ciudad Hidalgo, y Tuxpan y en la que realizaba tertulias.

Sus negocios se vieron afectados por la ejecución de la Cédula de Consolidación de Vales Reales, expedida por la corona española el 24 de diciembre de 1804 y puesta en práctica en territorio novohispano del 6 de septiembre de 1805 al 4 de enero de 1809. Esta cédula era, en realidad, una expropiación de deudas al clero; no olvidemos que la Iglesia era, de facto,  el banco del virreinato, así que al tomar sus pasivos el gobierno, obligó a que se liquidaran esas deudas y la mayoría de los agricultores y aparceros se vieron obligados a pagarlas y los descapitalizó.

Las abdicaciones de Carlos IV y de Fernando VII en Bayona, la invasión a España por las tropas de Napoleón, la destitución del virrey José de Iturrigaray en 1808, la conspiración de Valladolid en 1809, y el edicto de excomunión contra Hidalgo, seguramente  fueron de su pleno conocimiento, pues los bandos y edictos eran leídos en los atrios de la parroquias y luego colocados a un lado de la puerta de cada Iglesia para conocimiento del público. Destacó, en estos hechos, la excomunión de Miguel Hidalgo. Motivado por estos eventos decidió alzarse con la causa insurgente.

Incorporación a la Independencia                

El 23 de octubre de 1810 se unió a Hidalgo en Maravatío, quien le dio el nombramiento de coronel y comandante de armas del cuartel subalterno de Zitácuaro, mismo que comprendía las localidades de Trojes, hacienda de Angangueo, Tuxpan, Jungapeo, Púcuaro, Ocurio, Milpillas y Zitácuaro. Conformó su pequeña guerrilla con los indios mazahuas y otomíes de los alrededores de aquella villa y con muchos otros conocidos de Tuxpan, Jungapeo y Taximaroa. Incursionó en la intendencia de México al lado de los jefes guerrilleros Juan Albarrán, Isidro Dávila y José María Oviedo, hasta que después de la derrota de los insurgentes en Aculco, decidió refugiarse en Zitácuaro y dominar la zona desde el punto de vista militar.

Ignacio López Rayón

El 26 de marzo de 1811, Ignacio López Rayón, enterado de la prisión de Allende e Hidalgo en Acatitas de Baján, partió de Saltillo, con el nombramiento de Comandante del Ejército Insurgente, buscando la institucionalización del movimiento al establecer una sede de gobierno al sur del virreinato. Pensó en la zona cercana a Tlalpujahua, su lugar de nacimiento, además por los contactos que allí tenía y porque era zona de alta influencia del Hidalgo y su movimiento. Con menos de cuatro mil hombres, mal armados y con escaso o ningún adiestramiento, decidió abrirse paso por el territorio realista, en una auténtica epopeya militar, de la cual se habla poco y que siguió el siguiente itinerario: Saltillo, Piñones, Las Ánimas, San Eustaquio, Pozo Hondo, Campo del Grillo, Zacatecas, Rancho del Maguey, Aguascalientes, Lagos (hoy de Moreno), La Piedad, Zamora, Tlazazalca, Zipimeo, Zacapu, Quiroga, Tzintzuntzan, Pátzcuaro, Tiripetío, Santa María, de nuevo Tiripetío, Acuitzio (hoy del Canje), Curucupaseo, Tuzantla, Laureles (hoy Benito Juárez) y Zitácuaro.

Instalación de la Suprema Junta Nacional Americana

En dicho trayecto tuvo sonadas victorias militares como la realizada contra el coronel realista José Manuel de Ochoa y la toma de Zacatecas el 15 de abril, derrotando al jefe militar de la plaza Juan Zambrano. En dicha ciudad trató de establecer una junta de gobierno, la que por inseguridad militar no se llevó a cabo. Es importante mencionar que para entonces había disminuido el ejército que dirigía a unos mil hombres. Al llegar a Tuzantla, se enteró que Benedicto López controlaba la reglón aledaña a Zitácuaro y eso lo animó a decidirse por dicha plaza para establecer el gobierno, bajo la institución de la Suprema Junta Nacional Americana.

Suprema Junta Nacional Americana

 

Benedicto alcanzó sonados triunfos contra las tropas del gobierno español, como en mayo de 1811 en que derrotó a Juan Bautista de la Torre, quien era reconocido como sanguinario, y en junio siguiente cuando, al derrotar a los realistas, hizo retirar la división que capitaneaba José Miguel de Emparan. El control que Benedicto López tenía de la región oriental de la intendencia cortó la comunicación entre Valladolid y México y proporcionó, como se ha mencionado, un territorio confiable para que el licenciado Ignacio Rayón, el militar José María Liceaga y el doctor teólogo José Sixto Berdusco establecieran el 19 de agosto de 1811 el primer gobierno formal de la insurgencia conocido como Junta de Zitácuaro. Fue Benedicto uno de los 13 individuos con mando de tropa que asistió a la instalación de dicho gobierno y obtuvo de este órgano colegiado el nombramiento de mariscal de campo.

Acciones en la independencia

Su área de acción abarcaba desde Taximaroa hasta Ixtlahuaca y desde Maravatío hasta Pungarabato (hoy ciudad Altamirano, Guerrero). En agosto de 1812 derrotó a unas tropas del ejército virreinal en Tilostoc (hoy Villa de Allende) y Malacatepec (hoy Donato Guerra) y en diciembre del año siguiente peleó al lado de José María Morelos cuando quiso éste tomar Valladolid (hoy Morelia). Ciriaco del Llano, comandante realista de la zona, se daba cuenta del control que este guerrillero tenía sobre la zona. Incluso, le pidió permiso a Calleja de diezmar las poblaciones que eran la base del sustento material y militar de López, sin lograrlo.

Félix María Calleja

Una de las acciones destacadas de nuestro personaje fue la de sostener los trabajos de fortificación del Cerro de Cóporo, en Jungapeo, apoyando las fuerzas de Nicolás Bravo que se establecieron en dicho lugar. En este período que llega hasta el 1 de septiembre de 1817, tuvo varios éxitos militares, derrotando varias veces al mayor realista Pío María Ruiz. El 1 de septiembre dicha fortificación fue atacada por el coronel realista Ignacio Mora quien fue derrotado por las fuerzas de Bravo y López. Posteriormente, se relevó a Ignacio Mora y el coronel Márquez Donayo puso sitio al cerro. Benedicto López pudo burlar el cerco con el objetivo de conseguir víveres para los sitiados.

Su última época como guerrillero coincidió con la llegada de Xavier Mina, la resistencia de Vicente Guerrero en el Sur y la creación en las cercanías de Zacapu del Gobierno Provisional Mexicano de las Provincias del Poniente, mejor conocido como Junta de Jaujilla, a cuya autoridad se plegó. Dicha junta fue un intento por continuar la formación de gobierno, después del Congreso de Chilpancingo. Se instauró el 20 de marzo de 1817. Ignacio Rayón la desconoció, lo que le valió la persecución y apresamiento por parte de Nicolás Bravo.

 

Fusilamiento y reconocimiento

El 29 de noviembre de este ultimo año, a su paso por el rancho del Agostadero, fue hecho prisionero por el cabo del regimiento Joaquín Arias y luego se le trasladó a Zitácuaro donde permaneció durante un mes en prisión. A las 10 de la mañana del 30 de diciembre de 1817, Benedicto López fue fusilado en un paredón de aquella villa donde por primera vez se vio representada la soberanía del pueblo mexicano. Después de muerto, fue arrastrado a la cola de los caballos por una calle que hoy lleva su nombre (dicha calle la crucé diariamente para ir al colegio donde estudié primaria, sin saber quien era el personaje) y posteriormente, un verdugo descuartizó su cuerpo para que sirviera de escarmiento a todos los pueblos rebeldes. Algunas partes de su cuerpo mutilado fueron sepultadas en el atrio de la parroquia de Tuxpan en enero de 1818. El Soberano Congreso Mexicano tuvo a bien expedir el decreto número 131 de fecha 11 de septiembre de 1823, que declaró a Benedicto López “Benemérito de la Patria” y su viuda e hijos se hicieron acreedores a la pensión del gobierno.

Soberano Congreso Mexicano

Ciudad de México, 1 de enero de 2021

Dr. Mariano García Martínez

Bibliografía:

  • Guzmán Pérez, Moisés, La Suprema Junta Nacional Americana y la Independencia. Morelia, Secretaría de Cultura delGobierno del Estado de Michoacán, 2011.
  • Herrejón Peredo, Carlos, La Independencia según Ignacio Rayón, Ignacio Rayón y otros. México, SEP. Col. Cien de México, 1985.

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