#Efeméride: 9 de mayo de 1945: captura de Hermann Goring por fuerzas estadounidenses

A medida que los soviéticos se acercaban a Berlín, los esfuerzos de Hitler para organizar la defensa de la ciudad se volvieron cada vez más inútiles y sin sentido. Su último cumpleaños, celebrado en el Führerbunker en Berlín el 20 de abril de 1945, fue la ocasión para despedirse de muchos de los líderes nazis, como Göring. Para entonces, la finca de caza de Göring, llamada Carinhall, había sido evacuada, la vivienda central, destruida​ y sus tesoros artísticos se trasladaron a Berchtesgaden y a otros lugares.​

Llegó a su propiedad en Obersalzberg el 22 de abril, el mismo día en que Hitler, en una larga diatriba contra sus generales, admitió públicamente que la guerra estaba perdida y que tenía la intención de permanecer en la capital hasta el final y luego suicidarse. También declaró que Göring estaba en una mejor posición para negociar un acuerdo de paz.​

El jefe de operaciones del Oberkommando der Wehrmacht, Alfred Jodl, estuvo presente en la bronca de Hitler y notificó al jefe de gabinete de Göring, Karl Koller, en una reunión unas horas después. Sintiendo sus implicaciones, voló inmediatamente a Berchtesgaden para notificar a su superior sobre este acontecimiento. Una semana después del comienzo de la invasión soviética, Hitler había emitido un decreto nombrando a Göring su sucesor en caso de muerte, codificando así la declaración que había hecho poco después del comienzo de la guerra. El decreto también entregaba plena autoridad para actuar como sustituto de Hitler si esta alguna vez perdía su libertad de acción.

Göring temía que lo tildaran de traidor si intentaba tomar el poder, pero también de ser acusado de incumplimiento del deber si no hacía nada. Después de algunas dudas, revisó su copia del decreto de 1941, que lo nombraba sucesor del Führer. Después de consultar con Koller y Hans Lammers, secretario de Estado de la Cancillería del Reich, concluyó que, al permanecer en Berlín para enfrentar una muerte segura, Hitler se había incapacitado a sí mismo para gobernar. Acordaron que, según los términos del decreto, le correspondía a Göring ocupar el poder en lugar de aquel.​ También estaba motivado por el temor de que su rival, Martin Bormann, se apropiara del cargo tras la muerte del Führer y ordenara su ejecución como traidor. Con esto en mente, envió un telegrama cuidadosamente redactado pidiéndole permiso para asumir el cargo de Führer de toda Alemania, subrayando que actuaría como suplente. Agregó que, si no recibía respuesta antes de las 22:00 h de esa noche (23 de abril), asumiría que Hitler había perdido su libertad de acción y, por tanto, se responsabilizaría del liderazgo del Reich.

El telegrama fue interceptado por Bormann, quien convenció a Hitler de que Göring era un traidor. Argumentó que el telegrama no era una solicitud de permiso para actuar como suplente, sino una demanda a Hitler de renunciar o ser derrocado. Bormann también interceptó otro telegrama en el que Göring indicó a Ribbentrop que le informara si no había más mensajes de Hitler o Göring antes de la medianoche. Hitler le envió una respuesta, preparada con la ayuda de Bormann, rescindiendo el decreto de 1941 y amenazándolo con la ejecución por alta traición a menos que dimitiera de inmediato a todos sus cargos. Göring renunció puntualmente, pero Hitler —o Bormann, según la fuente— ordenó a las SS que lo pusieran bajo arresto domiciliario en Obersalzberg, así también a su personal y Lammers. Bormann hizo un anuncio por radio que Göring había renunciado por razones de salud.

Para el 26 de abril, el complejo en Obersalzberg estaba bajo ataque de los Aliados, por lo que fue trasladado a su castillo en Mauterndorf. En su última voluntad y testamento político, Hitler lo expulsó del NSDAP, anuló formalmente el decreto que lo convertía en su sucesor y lo reprendió por «intentar ilegalmente tomar el control del Estado».​ Después nombró a Karl Dönitz, comandante en jefe de la Kriegsmarine, como presidente del Reich y comandante en jefe de la Wehrmacht. Hitler y su esposa Eva Braun se suicidaron el 30 de abril, pocas horas después de una boda organizada a toda prisa. Göring fue liberado el 5 de mayo por una unidad de la Luftwaffe que pasaba por el área y se dirigió a las líneas estadounidenses, con la esperanza de rendirse ante ellos en lugar de a los soviéticos. Fue detenido cerca de Radstadt el 6 de mayo por elementos de la 36.ª División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos. Este movimiento probablemente salvó su vida, ya que Bormann había ordenado su ejecución si Berlín hubiera caído.

Fue trasladado en avión al campamento Ashcan, un campo de prisioneros de guerra temporal ubicado en el Palace Hotel en Mondorf-les-Bains, Luxemburgo. Allí fue tratado de su adicción con dihidrocodeína —un derivado de la morfina suave—, antes de su detención había estado tomando el equivalente de tres o cuatro granos (260-320 mg) de morfina al día; asimismo, se le impuso una dieta estricta y perdió alrededor de 27 kg.​ Los principales funcionarios nazis fueron transferidos en septiembre a Núremberg, que sería la ubicación de una serie de tribunales militares a partir de noviembre.

Era el segundo funcionario de mayor rango juzgado en Núremberg, tras el presidente del Reich (ex almirante) Dönitz. La fiscalía presentó una acusación de cuatro cargos, como el de conspiración, librar una guerra de agresión, crímenes de guerra como el saqueo y el traslado a Alemania de obras de arte y otros bienes y crímenes contra la humanidad como la desaparición de opositores políticos y otros oponentes en virtud del decreto Nacht und Nebel (noche y niebla), la tortura y los malos tratos a prisioneros de guerra y el asesinato y la esclavitud de civiles, lo que en ese momento se estimaba en 5 700 000 judíos. Al estar impedido de presentar una extensa defensa, Göring se declaró, «en el sentido de la acusación, no culpable».

El juicio duró 218 días; la fiscalía presentó su caso de noviembre de 1945 a marzo de 1946 y la defensa de Göring, la primera presentada, duró del 8 al 22 de marzo. Las sentencias fueron leídas el 30 de septiembre.

-Edri Alexander Crespo Jama

#Efemérides: 28 de febrero de 1933: Decreto del Incendio del Reichstag, aprobando la supresión de diversos derechos de los alemanes «hasta nuevo aviso»

El Decreto del incendio del Reichstag, cuyo nombre oficial fue Decreto del Presidente del Reich para la Protección del Pueblo y del Estado, fue una norma legal alemana emitida el 28 de febrero de 1933 por el entonces Presidente de Alemania, el mariscal Paul Von Hindenburg, en respuesta directa al incendio del Reichstag.

De hecho, la norma fue aprobada por presión del entonces canciller de Alemania, Adolf Hitler, como respuesta al incendio ocurrido en la noche del día anterior, 27 de febrero.

Esta norma dejaba sin efecto en Alemania a diversos derechos ciudadanos que estaban consagrados en la Constitución de Weimar; a ello se une que este mismo decreto fue luego utilizado por el Partido Nazi como base legal para arrestar a todo individuo opositor al régimen, y para prohibir las publicaciones contrarias al nazismo. De este modo, el decreto sirvió como herramienta importante de consolidación del gobierno nazi en tanto podía usarse para reprimir eficazmente a sus opositores.

El 30 de enero de 1933 Adolf Hitler había asumido el cargo de canciller de Alemania, después que el Partido Nazi obtuviese una mayoría simple en las elecciones parlamentarias de 1932. Una de las primeras medidas de Hitler fue presionar al anciano Presidente de Alemania, el octogenario mariscal Paul Von Hindenburg, para disolver el Reichstag y convocar nuevas elecciones parlamentarias el 5 de marzo de 1933.

No obstante, a las 22 horas del día 27 de febrero ocurrió el enorme incendio del Reichstag, en Berlín, donde el fuego destruyó por completo las instalaciones de todo el inmenso local. Tal suceso fue señalado por el Partido Nazi como «prueba» de una proyectada insurrección dirigida por el Partido Comunista de Alemania, llegando a sostener que dicho partido y sus seguidores planeaban empezar una guerra civil en Alemania para ocupar el gobierno, generando así una enorme corriente de temor entre las masas.

El texto del decreto fue elaborado por líderes nazis que ocupaban cargos en el Ministerio del Interior de Prusia, dirigidos por Hermann Goering, y fue presentado al gabinete presidido por Hitler ese mismo día, luego de ello el mismo Hitler insistió ante el presidente Von Hindenburg que el incendio del Reichstag constituía sin duda alguna una señal de «peligrosa insurrección comunista» y que era necesaria una «lucha sin miramientos» contra el partido comunista; ante la feroz presión de Hitler y su gabinete, el senil presidente Von Hindenburg aceptó darle fuerza legal al decreto invocando el artículo 48 de la Constitución de Weimar que permitía al Presidente de Alemania tomar toda medida necesaria para salvaguardar la seguridad pública. El decreto fue promulgado y publicado ese mismo día.

El decreto llevaba seis artículos solamente. El artículo 1 suspendía hasta nuevo aviso el ejercicio del derecho a la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad individual de la persona, la libertad de asociación, la libertad de reunión y el secreto de las comunicaciones, mientras a la vez permitía a las autoridades practicar arbitrariamente registros de domicilios o de oficinas, confiscar bienes privados y ejecutar otras restricciones a la propiedad.

Los artículos 2 y 3 otorgaban al gobierno del Reich todas las facultades propias de los Länder de Alemania, establecidos por la Constitución de Weimar, en cuanto a la custodia de la seguridad pública, vulnerando las autonomías locales previstas por la Constitución; los artículos 4 y 5 fijaban penas severas para los actos contrarios a la seguridad pública, desde multas por 15,000 Reichsmark hasta penas de cárcel mayores a las fijadas hasta entonces por el Código Penal (el cual quedó ampliamente modificado para aumentar drásticamente diversas penas), incluyendo la pena de muerte para quienes causaren daños a bienes públicos o quienes opusieran resistencia a autoridades del Reich; el artículo 6 fijaba finalmente que el decreto entraba en vigencia en todo el país con efecto retroactivo, lo que permitió aplicar la pena de muerte al supuesto causante del incendio del Reichstag, Marinus van der Lubbe (guillotinado el 10 de enero de 1934) y construir los primeros campos de concentración.

El decreto fue sustento legal para el arresto de numerosos miembros del KPD, pero también de otros opositores al régimen nazi; a ello se unió la ocupación policial de todos los locales del mismo partido, la supresión de su prensa, así como la prohibición de sus manifestaciones públicas y asambleas. Algunos Länder como Baviera y Sajonia no estaban aún controlados por el NSDAP y rehusaban ejecutar arrestos masivos de comunistas, pero el entonces Ministro en el gabinete de Hitler, Hermann Göring controlaba también el Ministerio del Interior de Prusia (el estado federal más extenso de Alemania en su época) con lo cual logró arrestar a casi 10,000 individuos en pocos días, de hecho el mismo Göring reclamó a sus subordinados el 3 de marzo que era necesario también el arresto de posibles simpatizantes comunistas, lo cual permitía aplicar el Decreto a prácticamente todo probable opositor al régimen nazi.

Se cree que el Decreto del 28 de febrero deliberadamente mantuvo cierta ambigüedad en su texto, para permitir así su libre aplicación contra todo tipo de opositores al régimen sin importar su partido de origen, pues la norma no mencionaba expresamente contra qué tipo de opositor estaba dirigida.

En las elecciones al Reichstag del 5 de marzo el control de la policía y la administración del Estado, así como la violencia y la intimidación, permitieron al NSDAP conseguir un porcentaje mayor de votos (el 44%) y debilitar a los partidos opositores que aún subsistían en el Reichstag (como el SPD, KPD y el Zentrumspartei). Con tal resultado electoral el Partido NSDAP logró la aprobación en el Reichstag de la denominada Ley Habilitante el 23 de marzo, la cual otorgó una cuota desmesurada de poder sin contrapesos al cargo de Reichskanzler, puesto ocupado por Adolf Hitler.

 

-Crespo Jama Edri Alexander

 

¿Es correcto revisionar la historia?

La mal llamada Revolución Libertadora - Infobae
Argentinos celebrando la Revolución Libertadora

Cuando un historiador investiga fuentes, encuentra que no todas siguen un dogma determinado, sino que cada historiador, según a qué corriente historiográfica pertenezca, se adscribe a su criterio para escribir y hacer Historia, aunque hoy en día, según aprendí en una asignatura llamada Fuentes para la Historia Moderna, el historiador ya no tiene en cuenta la historiografía, sino que va estudiando artículos que pertenecen a distintas corrientes y va creando sus propias conclusiones.

Perteneciendo a una corriente historiográfica o no, lo que sí hacemos los historiadores de hoy en día es analizar con lupa todo lo histórico, porque también la Historia está sujeta a manipulaciones, tergiversaciones y negacionismos que nos vemos obligados a contrastar y muchas veces se disfraza de revisionismo o, incluso presentismo.

Robert Allen - NYU Abu Dhabi
Robert C. Allen

Pero, ¿qué es el revisionismo? revisionar la historia tiene varias connotaciones: según la historiografía anglosajona (principalmente) es responder mediante artículos a otros artículos con los que no se está de acuerdo, siempre de manera educada y es una forma más para aprender sobre distintos puntos de vista en la Historia. Por ejemplo: el historiador estadounidense Robert C. Allen escribió en su artículo Revolución en los campos: La reinterpretación de la Revolución Agrícola inglesa varias respuestas a los métodos de otros historiadores que menciona en el mismo.

Sin embargo, como ya he mencionado, el revisionismo puede ser confundido fácilmente con negacionismo y manipulación. Es decir: además de responder puntos de vista, hay en los últimos años una tendencia a revisar la Historia para escribirla de manera más objetiva y evitar manipulaciones, tal y como es el caso del revisionismo hacia la figura de Stalin en los últimos años (sin llegar a negarla) o el revisionismo argentino tanto en el peronismo como en la Revolución Libertadora, usando para ello la prensa como modo principal de difusión.

No obstante, el caso más conocido de negacionismo histórico y que muchos de sus adeptos afirman que es revisionismo es el relacionado con el III Reich y el Holocausto, siendo David Irving el historiador negacionista más notable. Irving defiende que Hitler no era consciente de la magnitud de los crímenes que cometió, ya que los que los perpetraron eran sus seguidores, aunque más peligroso resulta quienes creen que el Holocausto nunca tuvo lugar, pese a que hay pruebas de que sí hubo un genocidio contra determinados grupos religiosos y étnicos para conseguir una «raza superior».

David Irving - Wikipedia, la enciclopedia libre
David Irving

Y es ahí donde hasta hace poco yo misma creía que revisionar era sinónima de negar, ya que casi siempre cuando he leído artículos revisionistas, se tiende a negar parte de la situación, pero si atenemos por ejemplo a la historiografía anglosajona, de la cual se puede aprender mucho, el revisionismo es positivo y se puede aprender de uno u otro historiador, pero debemos dejar de llamar revisionismo al negacionismo y llamarlo como tal, ya que como he dicho, puede dar lugar a manipulaciones o tergiversaciones. tal y como sucede en la historiografía argentina durante los años 50/60.

Entonces es cuando os planteo la siguiente cuestión, ¿es lícito revisionar la historia? ¿creéis que al permitirse las revisiones es más vulnerable a manipulaciones? En mi opinión, si se revisiona para aportar nuevos datos, siempre y cuando no se nieguen los hechos demostrados y sea objetiva, entonces sí, bienvenidas sean las revisiones, pero si se utiliza para manipular y negar, ya es otra cosa.

ALGUNOS ENLACES DE INTERÉS Y QUE HAN AYUDADO A ELABORAR ESTA ENTRADA

 

-Alex de Large.

 

 

 

 

 

 

Si quieres conocer más textos de esta autor, te dejamos los siguientes enlaces.

Tribulaciones del historiador eurocentrista

(Reseña) El gran delirio – Norman Ohler

¿Quiénes eran los Sonderkommando?

¿Quiénes eran los Sonderkommando?

WWII SONDERKOMMANDO Identification Disc | J Levine Auction ...

Todo el mundo conoce el horror de los campos de exterminio alemanes, donde millones de judíos (en su mayoría), pero también gitanos, Testigos de Jehová, homosexuales y prisioneros políticos diversos murieron y fueron torturados y los que sobrevivieron pueden contarlo pero con gran pena y en muchas ocasiones, culpabilidad por haber sobrevivido. La culpabilidad del superviviente fue una de las principales secuelas de quienes pasaron por los campos y más si se ocupaban ciertos cargos.

Sonderkommando de Auschwitz: el destino más cruel de la tierra - NIUS
Auschwitz, la mayor fábrica de muerte conocida.

¿Qué cargos? resulta que en estos campos existía cierta jerarquía y en función de la utilidad, los prisioneros eran utilizados para cumplir ciertas tareas: estaban los Kapos, jefes de las unidades de los campos y que a cambio de más comida y otros privilegios, eran capaces de abusar del resto de prisioneros y no eran bien vistos por ellos: se les temía y odiaba y muchos no acabaron bien, ya sea linchados por quienes habían sufrido su tiranía o juzgados y condenados en los juicios que siguieron tras la guerra.

Pero había otro tipo de prisioneros, asignados a una tarea más baja e incluso secreta que los nazis se esforzaron en ocultar, pero siempre quedó alguien que vivió para contarlo: los Sonderkommando.

Sonderkommando - Wikipedia, la enciclopedia libre

¿Quiénes eran y a qué se dedicaban? Los Sonderkommando eran la unidad de prisioneros que se encargaban de conducir a los presos a las cámaras de gas y más tarde, cuando ya habían sido asesinados, tenían que recoger los objetos de valor que portasen, sacarlos de la cámara para quemarlos en el crematorio y limpiar la cámara para la siguiente remesa de infortunados que fueran seleccionados para morir allí.

El Giraldillo - MESA REDONDA SOBRE PRIMO LEVI: SINO AHORA, ¿CUÁNDO?
Primo Levi

Normalmente los Sonderkommando tenían unas condiciones similares a los Kapos: mejor comida y abrigo y dormían en barracones separados del resto, pero su durabilidad era breve. Al cabo de unos meses iban siendo eliminados por los nazis antes que ser transferidos a otra unidad de trabajo para evitar los testimonios que salieran de allí. Otros eran transferidos a otros campos y podían ejercer la misma tarea o acababan en otra.

Quienes conocían la tarea de los Sonderkommando fuera de la unidad, lejos de comparecerse de estos, solían odiarlos porque se encargaban de conducir a la muerte y saquear a sus familias, de hecho Primo Levi hace esta observación de ellos en su obra Los hundidos y los salvados:

«Nada semejante ha ocurrido nunca, ni habría sido concebible, con las demás categorías de los prisioneros; pero con ellos, con los «cuervos del crematorio», las SS podían cruzar las armas, de igual a igual, o casi. Detrás de este armisticio podemos leer una risa satánica: está consumado, lo hemos conseguido, no sois ya la otra raza, la antirraza, el mayor enemigo del Reich Milenario. Os hemos abrazado, corrompido, arrastrado en el polvo con nosotros. También vosotros como nosotros y como Caín, habéis matado a vuestro hermano. Venid, podemos jugar juntos.»

Debido a la reputación que se tenía de ellos y la escasa esperanza de vida, puede creerse a simple vista que apenas se sabe de ellos y lo poco que se sabe es por lo que se difundía, pero hoy en día hay gente que pudo sobrevivir para contarlo como es el caso de Shlomo Venezia (1923-2012), que ha dejado por escrito uno de los mejores y más precisos testimonios en primera mano sobre este «oficio».

Shlomo Venezia, en el comando del horror - La Segunda Guerra
Shlomo Venezia

Venezia era un judío sefardí de Salónica que acabó en Auschwitz y sirvió como Sonderkommando, siendo afortundado de ser transferido a otros campos, pero que siempre vivió con la marca de haber sido uno de esos «cuervos» que definía Levi. En su libro Sonderkommando cuenta su testimonio, absolutamente desgarrador y nos permite conocer más a fondo cómo eran las tareas de esta unidad. Ahora, debo advertir que no es un libro apto para sensibles y no es para menos, pues lo que se cuenta es devastador.

Hoy en día la historiografía nos permite recuperar ese testimonio y aunque se sabe relativamente poco, hemos podido conocer la historia de los Sonderkommando, si no a fondo, al menos en un contexto generalizado, ya que los nazis, de no ser por los pocos supervivientes que dejaron (tal y como fue el caso de Venezia), nos habríamos quedado con la injusta y sesgada definición de Primo Levi.Sonderkommando: 364 (ENSAYO Y BIOGRAFIA): Amazon.es: Venezia ...

Aquí se puede ver una entrevista que el periodista Iñaki Gabilondo hizo a Shlomo Venezia. Debo avisar que Venezia habla ladino, el español que hablan los judíos sefardíes y que han conservado durante siglos, pero por lo general se le entiende bastante bien.

Si os interesa la II Guerra Mundial y más concretamente, desentrañar la historia de los campos de concentración y exterminio, por muy dolorosa que sea, aquí tenéis una breve información sobre una de las unidades menos conocidas y que aún hoy en día siguen teniendo esa oscura reputación.

-Alex DeLarge

Si quieres conocer otros trabajos de este autor, puedes leer alguno de sus siguientes artículos:

Tribulaciones del historiador eurocentrista

¿Es correcto revisionar la historia?

(Reseña) El gran delirio – Norman Ohler

BIBLIOGRAFÍA:

LEVI, PRIMO, Los hundidos y los salvados, El Aleph, 1986

VENEZIA, SHLOMO, Sonderkommando, RBA, 2010