Benedicto López: Personaje clave en la creación de la Suprema Junta Nacional Americana

 

 

A veces creemos que los hechos históricos obedecen a decisiones y causas inconexas, pero no siempre es así. El hecho que se haya establecido la Suprema Junta Nacional Americana en Zitácuaro, obedeció a varias causas:

  1. Era un territorio cercano a Tlalpujahua, lugar de nacimiento y residencia de Ignacio Rayón y su familia
  2. Estar dentro del territorio “de influencia” del movimiento insurgente y
  3. Contaba con la fuerza militar necesaria para garantizar la seguridad de la misma. Y bien, esta última es la contribución de  Benedicto López.

Biografía             

José Benedicto López Tejeda nació en Tuxpan, Michoacán, el 15 de julio de 1775, desde muy pequeño se dedicó a las labores del campo en la Hacienda de Santa Anna, propiedad de la condesa de Miravalle, que se ubicaba cerca de Tuxpan y que su padre arrendaba. A los diecisiete años contrajo nupcias con una paisana originaria de Jungapeo; María Josefa Edubiges Gutièrrez, con quien tuvo seis hijos. En enero de 1800 Benedicto obtuvo en arrendamiento el rancho de Patámbaro, al oriente de Tuxpan. Mantuvo una reputación importante en su zona y, en 1802, conoció a Miguel Hidalgo durante una temporada que el Padre de la Patria vivió en su Hacienda de Jaripeo, misma que estaba ubicada entre Taximaroa, hoy Ciudad Hidalgo, y Tuxpan y en la que realizaba tertulias.

Sus negocios se vieron afectados por la ejecución de la Cédula de Consolidación de Vales Reales, expedida por la corona española el 24 de diciembre de 1804 y puesta en práctica en territorio novohispano del 6 de septiembre de 1805 al 4 de enero de 1809. Esta cédula era, en realidad, una expropiación de deudas al clero; no olvidemos que la Iglesia era, de facto,  el banco del virreinato, así que al tomar sus pasivos el gobierno, obligó a que se liquidaran esas deudas y la mayoría de los agricultores y aparceros se vieron obligados a pagarlas y los descapitalizó.

Las abdicaciones de Carlos IV y de Fernando VII en Bayona, la invasión a España por las tropas de Napoleón, la destitución del virrey José de Iturrigaray en 1808, la conspiración de Valladolid en 1809, y el edicto de excomunión contra Hidalgo, seguramente  fueron de su pleno conocimiento, pues los bandos y edictos eran leídos en los atrios de la parroquias y luego colocados a un lado de la puerta de cada Iglesia para conocimiento del público. Destacó, en estos hechos, la excomunión de Miguel Hidalgo. Motivado por estos eventos decidió alzarse con la causa insurgente.

Incorporación a la Independencia                

El 23 de octubre de 1810 se unió a Hidalgo en Maravatío, quien le dio el nombramiento de coronel y comandante de armas del cuartel subalterno de Zitácuaro, mismo que comprendía las localidades de Trojes, hacienda de Angangueo, Tuxpan, Jungapeo, Púcuaro, Ocurio, Milpillas y Zitácuaro. Conformó su pequeña guerrilla con los indios mazahuas y otomíes de los alrededores de aquella villa y con muchos otros conocidos de Tuxpan, Jungapeo y Taximaroa. Incursionó en la intendencia de México al lado de los jefes guerrilleros Juan Albarrán, Isidro Dávila y José María Oviedo, hasta que después de la derrota de los insurgentes en Aculco, decidió refugiarse en Zitácuaro y dominar la zona desde el punto de vista militar.

Ignacio López Rayón

El 26 de marzo de 1811, Ignacio López Rayón, enterado de la prisión de Allende e Hidalgo en Acatitas de Baján, partió de Saltillo, con el nombramiento de Comandante del Ejército Insurgente, buscando la institucionalización del movimiento al establecer una sede de gobierno al sur del virreinato. Pensó en la zona cercana a Tlalpujahua, su lugar de nacimiento, además por los contactos que allí tenía y porque era zona de alta influencia del Hidalgo y su movimiento. Con menos de cuatro mil hombres, mal armados y con escaso o ningún adiestramiento, decidió abrirse paso por el territorio realista, en una auténtica epopeya militar, de la cual se habla poco y que siguió el siguiente itinerario: Saltillo, Piñones, Las Ánimas, San Eustaquio, Pozo Hondo, Campo del Grillo, Zacatecas, Rancho del Maguey, Aguascalientes, Lagos (hoy de Moreno), La Piedad, Zamora, Tlazazalca, Zipimeo, Zacapu, Quiroga, Tzintzuntzan, Pátzcuaro, Tiripetío, Santa María, de nuevo Tiripetío, Acuitzio (hoy del Canje), Curucupaseo, Tuzantla, Laureles (hoy Benito Juárez) y Zitácuaro.

Instalación de la Suprema Junta Nacional Americana

En dicho trayecto tuvo sonadas victorias militares como la realizada contra el coronel realista José Manuel de Ochoa y la toma de Zacatecas el 15 de abril, derrotando al jefe militar de la plaza Juan Zambrano. En dicha ciudad trató de establecer una junta de gobierno, la que por inseguridad militar no se llevó a cabo. Es importante mencionar que para entonces había disminuido el ejército que dirigía a unos mil hombres. Al llegar a Tuzantla, se enteró que Benedicto López controlaba la reglón aledaña a Zitácuaro y eso lo animó a decidirse por dicha plaza para establecer el gobierno, bajo la institución de la Suprema Junta Nacional Americana.

Suprema Junta Nacional Americana

 

Benedicto alcanzó sonados triunfos contra las tropas del gobierno español, como en mayo de 1811 en que derrotó a Juan Bautista de la Torre, quien era reconocido como sanguinario, y en junio siguiente cuando, al derrotar a los realistas, hizo retirar la división que capitaneaba José Miguel de Emparan. El control que Benedicto López tenía de la región oriental de la intendencia cortó la comunicación entre Valladolid y México y proporcionó, como se ha mencionado, un territorio confiable para que el licenciado Ignacio Rayón, el militar José María Liceaga y el doctor teólogo José Sixto Berdusco establecieran el 19 de agosto de 1811 el primer gobierno formal de la insurgencia conocido como Junta de Zitácuaro. Fue Benedicto uno de los 13 individuos con mando de tropa que asistió a la instalación de dicho gobierno y obtuvo de este órgano colegiado el nombramiento de mariscal de campo.

Acciones en la independencia

Su área de acción abarcaba desde Taximaroa hasta Ixtlahuaca y desde Maravatío hasta Pungarabato (hoy ciudad Altamirano, Guerrero). En agosto de 1812 derrotó a unas tropas del ejército virreinal en Tilostoc (hoy Villa de Allende) y Malacatepec (hoy Donato Guerra) y en diciembre del año siguiente peleó al lado de José María Morelos cuando quiso éste tomar Valladolid (hoy Morelia). Ciriaco del Llano, comandante realista de la zona, se daba cuenta del control que este guerrillero tenía sobre la zona. Incluso, le pidió permiso a Calleja de diezmar las poblaciones que eran la base del sustento material y militar de López, sin lograrlo.

Félix María Calleja

Una de las acciones destacadas de nuestro personaje fue la de sostener los trabajos de fortificación del Cerro de Cóporo, en Jungapeo, apoyando las fuerzas de Nicolás Bravo que se establecieron en dicho lugar. En este período que llega hasta el 1 de septiembre de 1817, tuvo varios éxitos militares, derrotando varias veces al mayor realista Pío María Ruiz. El 1 de septiembre dicha fortificación fue atacada por el coronel realista Ignacio Mora quien fue derrotado por las fuerzas de Bravo y López. Posteriormente, se relevó a Ignacio Mora y el coronel Márquez Donayo puso sitio al cerro. Benedicto López pudo burlar el cerco con el objetivo de conseguir víveres para los sitiados.

Su última época como guerrillero coincidió con la llegada de Xavier Mina, la resistencia de Vicente Guerrero en el Sur y la creación en las cercanías de Zacapu del Gobierno Provisional Mexicano de las Provincias del Poniente, mejor conocido como Junta de Jaujilla, a cuya autoridad se plegó. Dicha junta fue un intento por continuar la formación de gobierno, después del Congreso de Chilpancingo. Se instauró el 20 de marzo de 1817. Ignacio Rayón la desconoció, lo que le valió la persecución y apresamiento por parte de Nicolás Bravo.

 

Fusilamiento y reconocimiento

El 29 de noviembre de este ultimo año, a su paso por el rancho del Agostadero, fue hecho prisionero por el cabo del regimiento Joaquín Arias y luego se le trasladó a Zitácuaro donde permaneció durante un mes en prisión. A las 10 de la mañana del 30 de diciembre de 1817, Benedicto López fue fusilado en un paredón de aquella villa donde por primera vez se vio representada la soberanía del pueblo mexicano. Después de muerto, fue arrastrado a la cola de los caballos por una calle que hoy lleva su nombre (dicha calle la crucé diariamente para ir al colegio donde estudié primaria, sin saber quien era el personaje) y posteriormente, un verdugo descuartizó su cuerpo para que sirviera de escarmiento a todos los pueblos rebeldes. Algunas partes de su cuerpo mutilado fueron sepultadas en el atrio de la parroquia de Tuxpan en enero de 1818. El Soberano Congreso Mexicano tuvo a bien expedir el decreto número 131 de fecha 11 de septiembre de 1823, que declaró a Benedicto López “Benemérito de la Patria” y su viuda e hijos se hicieron acreedores a la pensión del gobierno.

Soberano Congreso Mexicano

Ciudad de México, 1 de enero de 2021

Dr. Mariano García Martínez

Bibliografía:

  • Guzmán Pérez, Moisés, La Suprema Junta Nacional Americana y la Independencia. Morelia, Secretaría de Cultura delGobierno del Estado de Michoacán, 2011.
  • Herrejón Peredo, Carlos, La Independencia según Ignacio Rayón, Ignacio Rayón y otros. México, SEP. Col. Cien de México, 1985.

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Javier Mina

Los restos mortales de Javier Mina, que no Francisco Javier, reposan en la Columna de la Independencia, monumento emblemático de la Ciudad de México, ubicada en el Paseo de la Reforma y la cual también contiene los restos de Morelos, Hidalgo, Allende, Aldama, Guerrero, Quintana Roo, Leona Vicario, Bravo y Victoria.

Columna de la independencia, ubicada en la Ciudad de México.

Mina fue un guerrillero español de origen navarro, que luchó contra los franceses en la guerra que los españoles, apoyados por el ejército británico, sostuvieron contra las tropas francesas napoleónicas que dominaban la península ibérica. Al igual que muchos españoles estaba motivado por la ideología liberal que predominó en las Cortes de Cádiz y que condujeron a la redacción de la Constitución, misma que fue eliminada al regreso de Fernando VII, quien  en 1814 reinstauró el absolutismo en España y sus colonias.

Javier Mina conspiró contra Fernando VII, destacando su participación, primero en el fallido intento de levantamiento en Pamplona y, después ,en el movimiento anti absolutista del general Porlier en Galicia, el cual fracasó y, ante su inminente captura, huyó a Londres, en un viaje muy accidentado. A mediados de 1815 se le ubica en la capital del imperio británico, donde estableció contacto con Lord Henry Holland, Fray Servando Teresa de Mier  y Roberto Blanco White, entre otros liberales. Al mismo tiempo estableció contacto con la logias masonas que en Londres estaban establecidas de manera muy abierta, especialmente trabó contacto con la logia Láutaro, a la cual pertenecían José de San Martín y Bernardo O´Higgins. Lord Holland lo puso en contacto con el, entonces muy joven,  general Winfield Scott, héroe estadounidense de la guerra contra los ingleses de 1812.

Nuestro personaje, esperaba ayuda y recursos militares de parte de Inglaterra, con el fin de para proseguir su lucha contra Fernando VII, ayuda que, hay que decir, había sido práctica común durante la guerra entre Francia e Inglaterra, la que no recibió ya que el problema de Napoleón se había concluido el 18 de junio en Waterloo. Sí recibió, en cambio, además de simpatía de todos estos liberales ingleses, así como de comerciantes ingleses, dinero y recomendaciones para que pudiera armar una expedición destinada a apoyar en la Nueva España al general insurgente Morelos, quien había mantenido la lucha iniciada por Miguel Hidalgo y que fue a la postre fusilado el 22 de diciembre de 1815.

Fusilamiento de José María Morelos

La expedición se armó y zarpó desde el puerto de Liverpool hacia Norfolk, Virginia, el 15 de mayo de 1816, a donde llegaron el 30 de junio. Ya enterado de la muerte de Morelos, los planes serían otros y, aquí es donde empiezan mis inquietudes. Mina viaja a Nueva York, Washington y Baltimore, ciudades en donde se entrevista de nuevo con Winfield Scott, realiza gestiones, toma contacto con personajes como Miguel de Santa María, quien sería el primer embajador de la Gran Colombia en México y, al final, consigue apoyo financiero de Scott y de comerciantes estadounidenses. Así pues, zarpa de Baltimore en dos barcos y provisto de una fuerza de 250 hombres de varias nacionalidades el 27 de septiembre de 1816, con destino a Puerto Príncipe, Haití, y de allí hacia la isla de Galveston, en territorio novohispano, donde arribó el 24 de noviembre de 1816, de Galveston viajó a Nueva Orleans, regresó a Galveston lugar desde donde lanzó su primera proclama, el 12 de abril de 1817 y, finalmente, el 15 de abril desembarcó en Soto la Marina, de la provincia novohispana de Nuevo Santander. Desde dicha ciudad lanza su “segunda” proclama, que solo cambia el nombre de “mexicanos” por el de “americanos” que tenía la primera.

No es materia de este artículo analizar su aventura en la Nueva España. El objetivo que busco es el de entender a qué vino a nuestras tierras. Las preguntas que rondan en mi cabeza son las siguientes: ¿A cambio de qué recibió las ayudas de Holland, Scott y de los comerciantes ingleses y estadounidenses? ¿Altruismo? ¿Cuál era el plan sabiendo que ya Morelos había sido derrotado y la insurgencia mexicana estaba en franco declive?

Winfield Scott

Debemos recordar que Aaron Burr, vicepresidente de los Estados Unidos, había planeado, en 1803, una aventura muy novelesca de generar una guerra contra España para apoderarse de la Nueva España y convertirla en un imperio con él al mando, aventura que por cierto, le costó un juicio por traición. No olvidemos tampoco que para estas fechas era manifiesto el interés de esa joven república por el territorio de Texas. También debemos de tener presente el concepto del “Destino Manifiesto” que abrigaba a los estadounidenses, pueblo y gobierno. Y por último, mencionemos que fue Winfield Scott quien derrotó y tomó posesión de México en 1847.

Destino Manifiesto

Si leemos las proclamas de Mina, nos daremos cuenta que su ideología era muy anti Fernando VII y, de una manera un poco difusa, favorable a la emancipación de México, con un plan de una posterior alianza o unión con España. Sin dudar del idealismo de Mina; ¿no pudo ser un Caballo de Troya de las ambiciones imperialistas estadounidenses? No hay ningún documento que se conozca, sobre este uso del guerrillero para fines de dominio de Estados Unidos, eso hay que reconocerlo; sin embargo me suena demasiado idealista el creer que esta expedición no traía planes ocultos, que podían ir desde la anexión de Texas a la anexión de  México en su totalidad.

Mina no tuvo éxito. Murió a los veintiocho años, el 11 de noviembre de 1817. Me siguen asaltando las sospechas. ¿Héroe de la independencia o caudillo de un plan malogrado de imperialismo estadounidense?

Dr. Mariano García

 

 

 

 

Mariano García Martínez, Ciudad de México, 30 de octubre de 2020

 

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