Los cinco momentos de Wassily Kandinsky

«Toda obra de arte es hija de su tiempo y madre de nuestros sentimientos.»

Wassily Kandinsky, De lo espiritual en el arte 

 

Rusia nos ha dejado grandes atribuciones de las cuáles agradecer como el vodka, la montaña rusa (chiste) y por supuesto, relevantes figuras del arte como es Wassily Vasilyevich Kandinsky, pionero del arte abstracto en Occidente. Para quien no lo conozca, puede revisar la exposición que el Museo de Guggenheim de Bilbao tiene sobre este artista en el 2020.

Si bien ya es de varios conocido el nombre de Hilma af Kint como la verdadera iniciadora del estilo abstracto, lo cierto es que la fama de  Kandinsky radica en su mezcla de la tradición de las comunidades indígenas rusas con las nuevas vanguardias, su desapego político y el gusto que tuvo su obra en el mercado americano y parisino.

Contar la historia de Kandinsky es también relatar la evolución del estado figurativo del arte hacia una introspección sobre el color, la forma y sus implicaciones cognitivas en el espectador.

Para conocer cómo logró esto, aquí te presento los cinco momentos de Wassily Kandinsky:

1.- Un artista tardío

Para el arte no hay edad, y Kandinsky es ejemplo claro de ello. Inicialmente su formación rondaba en el terreno de las leyes, hasta que en 1889 realizó un viaje a la región de Vólogda para estudiar el estilo de vida de la comunidad komi-ziriana.

Desde los coloridos paisajes, hasta la particular forma de sus artesanías y la espiritualidad que coexistía dentro de ellas, convenció a Wassily para dejar la abogacía (en 1896, casi a sus treinta años) y dedicarse de lleno a este camino de búsqueda de lo «interno» del arte plástico.

 

Wassily Vasilyevich Kandinsky (1866 – 1944) Moonlight night (Noche de luna), 1907 Xilografía en papel de color 21.4 x 19 cm The State Tretyakov Gallery, Moscú

2.- El color cómo forma de expresión

Una vez encontrada su vocación, Kandinsky decidió instruirse en la pintura, asistiendo a la ciudad de Múnich ya que era la capital de educación artística en Europa, por lo menos en el siglo XX. No obstante, su estancia no fue larga ya que tenía conflictos con sus profesores pues los consideraba bastante estrictos y ellos pensaban que su paleta de colores era «exuberante», por no decir chillona.

De tal suerte que el artista ruso decidió formarse de manera autodidacta y llevó un estilo de vida nómada, lo que marcó profundamente la temática y estilo de su obra. Sus constantes viajes no sólo fueron una fuente de inspiración para la producción pictórica de los paisajes naturales, sino que también le permitieron acercarse y asimilar las últimas tendencias plásticas de los más importantes
centros artísticos de Europa.

Wassily Vasilyevich Kandinsky (1866 – 1944) Murnau, 1908 Óleo sobre cartón 33 x 44.3 cm The State Tretyakov Gallery, Moscú

 

3.- De lo espiritual en el arte 

De lo espiritual en el arte es uno de los dos libros que Kandinsky escribió para concretar sus teorías artísticas y postulados estéticos. El libro es un sumario de sus ideas y experiencias de su primera década como pintor, durante su estancia en Múnich, por lo que el libro fue escrito originalmente en
alemán y se publicó en diciembre de 1911.

El libro contiene las teorías del pintor ruso en torno al color, las formas, los efectos psicológicos del arte y sus ideas para realizar un nuevo tipo de arte abstracto, todo ello asentó su lenguaje pictórico hasta la década de los veinte.

Kandinsky formuló un escrito esquemático el cual pretendía encontrar un equilibrio entre un nuevo tipo de arte que fuese racional pero sentimental. No sólo incluyó, dentro sentó sus postulados, teorías de color y psicoanálisis sino también una concepción mítica del arte por medio del ocultismo y la teosofía.

Wassily Vasilyevich Kandinsky (1866 – 1944) Über das Geistige in der Kunst (De lo espiritual en el arte), 1912 Libro impreso en fotograbado a partir de Xilografía 24 x 19.5 x 1.8 cm Metropolitan Museum of Art, Nueva York

4.- Descubriendo la sinestesia

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Kandinsky se vio obligado a huir de Alemania y partir a su natal Moscú, luego de veinte años de ausencia. A pesar de estas dificultades, su retorno a Rusia le permitió materializar un viejo anhelo pictórico: capturar con su pincel los paisajes policromáticos de Moscú. La acuarela y el dibujo se convirtieron en medios importantes para continuar su búsqueda en el terreno de la abstracción.

Es en este regreso a su país cuando tiene contacto con la música de Wagner, Schiabin y Schönberg con los cuáles incorporará las cualidades de la música en sus piezas. El pintor poseía una característica cerebral muy particular: la sinestesia. La cual consiste en el despertar de dos o más sentido con un sólo estímulo, de tal suerte que las personas sinestésicas pueden ver colores al escuchar música o degustar un cuadro al óleo. Kandinsky profundizó en este terreno sensorial para llevar a cabo sus famosas «Composiciones» abstractas que lo llevaron a la fama. 

Wassily Vasilyevich Kandinsky (1866 – 1944) Firebird (Pájaro de fuego), 1916 Acuarela y tinta india sobre papel 51.5 x 61.5 cm The Pushkin State Museum of Fine Arts

 

5.- Profesor de la Abstracción

A inicios de la década de los veinte, Kandinsky recibió una invitación para trabajar en la Bauhaus, escuela fundada en 1919. Durante este periodo, escribió una serie de artículos teóricos y didácticos como fundamento del arte abstracto. Uno de ellos, Punto y línea sobre el plano, publicado en 1926, se convirtió en la base para sus labores artísticas, científicas y pedagógicas. El trabajo de Kandinsky en este periodo dio continuidad a los postulados de la teosofía, y a partir de ello recurrió al tema de espacio exterior como el orden absoluto del universo; creó una abstracción geométrica basada en un nuevo lenguaje pictórico predominantemente formal. 

Durante sus días en la Bauhaus, Kandinsky, produjo más de 200 notas escritas a mano relacionadas a sus clases. Dichas notas fueron realizadas entre 1925 y 1933, las cuales contienen apuntes de literatura, teorías pedagógicas, esquemas y estudios de formas y colores.

Frecuentemente, el artista empleaba abreviaturas en sus notas, las cuales son una constante en las que se tienen presentes en la exposición: G. es gelb (amarillo), R. es rot (rojo), B. es blau (azul), W. es warm (cálido), K. es kalt (frío), etc.

Wassily Vasilyevich Kandinsky (1869 – 1944) Kleine Welten I (Pequeños Mundos I) [Ilustración de portafolio], 1922 Litografía en color sobre papel 35.5 x 27.8 cm Centre Georges Pompidou
 

En las piezas de este artista ruso no veremos nada más que a él, su búsqueda espiritual, su necesidad interior. Ahora, acerca de su relevancia en la historia del arte, eso es algo que ustedes mismos tendrán, ahora que me leyeron, que responderse. 

-Momo

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Yuri Knórozov, el ruso que descifró los misterios mayas

¿Qué relación hay entre la República Mexicana y Rusia? La diplomacia entre ambos países es cordial desde 1890 y, aunque durante el siglo XX hubo algunos desacuerdos, ha existido más cooperación mutua que diferencias. Desde ser el primer país en el continente americano que reconociera a la Unión Soviética hasta que el representante oficial de Lenin visitara tierras mexicanas para la toma de posesión del gobernador socialista Felipe Carrillo Puerto, la relación bilateral ha marchado por buen camino pese a la enorme distancia que separa a ambos países.

Uno de los hitos más representativos de esa colaboración perpetua es la siguiente: ¿Sabías que un ruso etnólogo fue el encargado de descifrar el misterio de la escritura maya, siendo todo un acontecimiento científico del siglo XX? Y lo más sorprendente, ¡lo hizo sin conocer México ni Centroamérica! ¿Cómo lo hizo? Hay toda una historia detrás de ello.

Привет, я Юрий Кнурозов

Como ratón de biblioteca

Desde el siglo XIX, los jeroglíficos mayas fueron un enigma para estudiosos de esta cultura precolombina. Pese a que varios investigadores lograron tener acercamientos en el desciframiento de los numerales y el calendario maya, no hubo un consenso científico que demostrara del todo el significado de los signos.

Yuri Knórozov fue un lingüista, etnólogo e historiador que nació en 1922 y gran parte de su vida se desarrolló durante el auge y ocaso de la Unión Soviética. Muy joven participó en la Segunda Guerra Mundial y después se volvió un académico prominente en el área de la lingüística y etnología. En su infancia mostró ser muy brillante; era aficionado de la lectura, tocaba violín y poseía una imaginación que le permitía dibujar animales imaginarios. Sus padres promovieron su inteligencia al enseñarle a escribir con las dos manos. En el núcleo familiar era el hijo menor y creció en la provincia de la antigua Unión Soviética  que hoy conforma Ucrania.

Tan guapo

En la mayoría de las fotografías como adulto, posa con un perfil serio poco amigable y que simula carecer de sentimientos. Pero en realidad poseía un gran sentido del humor, adoraba a los gatos y sobre México se refería así: “En mi corazón siempre seré mexicano”, frase que dijo al recibir la más alta condecoración que el gobierno entrega a un extranjero; la Orden del Águila Azteca.

Su génesis profesional se remonta cuando intentó ingresar a la Facultad de Medicina aunque posteriormente estudia la carrera de Historia en la Universidad de Járkov. Sin embargo, dejó sus estudios inconclusos cuando comenzó la Segunda Guerra, a la que se enlistó a los 19, estando activo durante cuatro años en el ejército.

Sobre su participación durante la guerra hay versiones confusas. Una es que debido a que era un recluta enfermizo, ejerció la docencia dentro del ejército ruso y se dedicó a cavar trincheras, por lo que no estuvo al frente del campo de batalla. Otra versión señala que fue miembro del batallón 580 de la artillería pesada, siendo de los primeros soldados soviéticos en entrar a la ciudad de Berlín cuando se producía su caída en mayo de 1945. Sea cual sea la versión real de su participación, fue durante su periodo como recluta que tendría el primer acercamiento con la cultura maya.

Una vez finalizada la guerra, Knórozov abandona el estudio de la historia  y se dedica a estudiar etnografía en la Universidad de Moscú, allí se especializa en egiptología, lenguas antiguas y chamanismo oriental.

¿Cómo fue que desde un escritorio, atrapado en la Unión Soviética en el contexto de la Guerra Fría logró descifrar los códices sin conocerlos directamente? Empecemos por conocer como fue que conoció los jeroglíficos mayas.

Inicios del estudio de los jeroglíficos

Estudioso

Durante el avance soviético a la capital de Berlín, antes de la rendición del ejército alemán, la ciudad se encontraba en un caos generalizado, con algunos edificios en llamas y confusión por doquier. La Biblioteca Nacional tenía fuego en su interior. Según se creía, Yuri Knórozov entraría al edificio para rescatar los dos únicos ejemplares que tuvo a su alcance. Uno era la icónica obra de fray Diego de Landa, la Relación de las cosas de Yucatán y el otro una edición facsimilar de Los Códices Mayas. Ambos libros los guardó como botín de guerra para luego regresar al combate. Esta fue una primera versión del encuentro de dos mundos – el de Knórozov y el de los mayas- , pero años después él mismo desmentiría el suceso: “Es una leyenda. No hubo ningún incendio. Las autoridades alemanas prepararon la biblioteca para su evacuación y para llevarla, supuestamente, a los Alpes, en Austria. Los libros colocados en cajas estaban en medio de la calle. Entonces escogí dos.”

El interés profundo de Knórozov por el estudio de los jeroglíficos nació mientras recolectaba bibliografía para un ensayo, y dentro de esa búsqueda encontró un artículo científico que llamó su atención. Se trata de “El desciframiento de las escrituras mayas, ¿un problema insoluble?” De Paul Schellhas, un investigador alemán de la cultura maya. En este texto se mostraba a manera de conclusión el enorme reto que implicaba descifrar los códices mayas, pero el autor logró ubicar gráficamente a los dioses y deidades. Tal artículo resultó para Knórozov un reto importante, por lo que decidió abandonar sus proyectos egipcios y adentrarse enteramente al estudio de la escritura maya.

En un primer momento colegas y docentes de la Universidad de Moscú desestimaron el nuevo proyecto de Knórozov, creyendo irrealizable que en su calidad de extranjero, sin conocer la región del sur de México y ni siquiera hablar español lograría entender los códices. Únicamente recibió el apoyo de su maestro el arqueólogo Serguéi Tókarev.

 

Abocándose a la lectura

La travesía del ahora etnólogo mayista tardaría una década, y se dedicaría no solo a descifrar los códices, sino también en adentrarse en la vida y obra de fray Diego de Landa, quien pasó a la historia como el fraile que quemó valiosos códices y objetos de culto para los mayas por considerarlo herejías y encargado de evangelizar a la fuerza a los indígenas. Knórozov le daría la vuelta a la polémica de De Landa, ya que argumentaría que lo que hizo fue bajo la presión de sus superiores y de los conquistadores que tenían interés económicos en la región. Fue así que después se dedicó a reconstruir la historia de los mayas en su emblemática obra Relación de las Cosas de Yucatán.

El trabajo de Knórozov como lingüista no solo se dedicó a estudiar los signos, sino que fue más allá al aprender español y conocer la historia de la cultura maya. Quizá lo más sorprendente de esta tarea lingüística fue el hecho de que Knórozov no conocía a México, ni había visto a los documentos en vivo ni las inscripciones y no lo hizo hasta el final de su vida, casi 40 años después de haber descifrado los códices.

Por obvias cuestiones políticas del bloque soviético y el contexto de la Guerra Fría, Knórozov no logró tener permiso para salir de su país a estudiar físicamente los códices. Solo en una ocasión tuvo la oportunidad para impartir una conferencia maya en Copenhague. Pese a la gran distancia e incomunicación con el mundo occidental, para nuestro lingüista no hubo impedimento para estudiar y resolver el lenguaje maya. En una entrevista Knórozov declaró: «Yo soy un científico de despacho. Para trabajar con los textos no es necesario retozar sobre las pirámides” Toda la información impresa en facsímiles los recibió desde París, Madrid y la ciudad alemana Dresden.

El método Knorozov

La gran diferencia con los otros científicos que trataron de interpretar los signos mayas es que eran arqueólogos y trataban de dar una equivalencia de los signos mayas con el alfabeto. Cosa que inmediatamente desechó Knórozov, pues en su calidad de lingüista sabía que cada signo tenía un valor vocal diferente, siendo un sistema silábico. Fue así que realizó un sistema estructural para identificar la frecuencia con la que se repetía un signo dentro de un texto, llegando a existir hasta 355 tipos distribuidos entre fonéticos y morfémico-silábicos. Knórozov llegó a declarar confiado que cualquier código y sistema elaborado por un ser humano podría ser resuelto por otro humano, por lo que nunca desistió de su labor.

¿Es porque soy soviético?

Todo un bohemio

Pese a sus grandes avances en el terreno de los estudios mayas, el gran lingüista fue menospreciado por diversos comités académicos occidentales. En 1950, el también mayista británico Eric Thompson, principal referente de los estudiosos del tema, publicó su obra Escritura jeroglífica maya: una introducción, en la que negaba el fonetismo de los mayas. Dos años después,  Knórozov refutaría esa teoría en su ensayo: “La escritura antigua en América Central”, el cual fue publicado en una revista de la URSS. Su aporte fue cuestionado y poco tomado en cuenta, sobre todo por provenir de las cúpulas científicas soviéticas cuando la fobia comunista estaba al por mayor. Una de las tantas críticas que recibió es ser declarado un propagador marxista y farsante. Pese a los ataques, Knórozov nunca desistió y continuó enviando a congresos europeos sus avances de sus estudios mayas.

Fue hasta 1970 que por fin alcanzaría el reconocimiento merecido, siendo su método de descifrado aceptado y aplicado por todos los mayistas, llegando a ser considerado como un gran progreso científico del siglo XX. Sus estudios sirvieron como base para realizar nuevas excavaciones arqueológicas y describir la historia de la Zona de Palenque en Chiapas, solo por mencionar un ejemplo de lo importante que fue su método de traducción. Sus investigaciones tuvieron gran relevancia en la Unión Soviética, promoviendo que muchos estudiantes y nuevas generaciones se interesaran sobre el tema.

¡Por fin pudo conocer a los mayas!

Turisteando

Ante la disolución de la Unión Soviética, tuvo la oportunidad de salir en el año de 1990. Primero visitaría Guatemala y conocería las zonas arqueológicas de Tikal y Uaxacatán, recibiendo distinciones oficiales por parte del gobierno guatemalteco. Tikal fue uno de los centros ceremoniales más importantes de los mayas y, una vez allí, Knórozov quedaría contemplativo ante la inmensidad de la zona. En 1994 por fin conocería México, visitando los sitios arqueológicos más importantes: Palenque, Bonampak, Teotihuacán entre otros. A partir de la década de los 90 las visitas a nuestro país fueron muy frecuentes y, un año después, en 1995 sería condecorado con la Orden Mexicana del Águila Azteca, por sus enormes aportaciones al estudio de la cultura maya. Tristemente solo cuatro años más tarde, moriría en San Petesburgo a los 79 años, lugar desde donde un escritorio descifró el gran misterio maya que perduró más de cinco siglos sin resolver.

Asterión

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Estamos tirando mitos históricos…para imponer otros nuevos


Hasta hace 30 o 40 años los académicos en las universidades debatían a puerta cerrada sobre algún tema de importancia, se discutían las novedades académicas y se refutaban otras más. Para el público en general esta información era casi inaccesible, solo unos pocos – los más informados- sabían qué revistas o periódicos comprar para leer sobre algún tema de interés. Todo lo que la gente sabía sobre materias como la Historia era gracias a la SEP, el gobierno y los medios de comunicación controlados por el anterior, si bien no podemos decir que la población vivía en la ignorancia total, sí había cierto rezago o marginación de conocimiento. 

Como es costumbre de políticos y gobiernos, lo que se le enseñaba a los jóvenes en las escuelas estaba ampliamente manipulado, recortado o ignorado en beneficio de los intereses del momento, esto propició la creación de los denominados «mitos históricos» ;leyendas impulsadas por la historia oficial que lejos de contar los hechos verídicos subrayaban o creaban nuevos discursos a favor de algún personaje o hecho histórico.

Los más evidentes son ampliamente conocidos, la aureola de misticismo que rodeó a figuras como Benito Juárez, Lázaro Cárdenas o Francisco Madero y que prácticamente los elevó a la categoría de semidioses alteró la forma de ver y percibir la Historia para el mexicano común.

La Historia oficial -evidentemente con fines políticos- se encargó de construir un discurso histórico novelesco con personajes buenos y malos, mientras que figuras como las antes mencionadas eran elevadas a héroes nacionales otros nombres menos afortunados fueron inscritos en el bando de los villanos; Santa Anna, Hernán Cortes y Porfirio Díaz son solo algunos de los desdichados individuos que hasta hace poco ostentaron la categoría de enemigos de la nación. 

Santa Anna el «villano»



Durante muchos años la situación se mantuvo prácticamente igual para la Historia popular, el discurso de héroes y villanos permaneció inamovible del imaginario común, sin embargo muy pronto esto empezó a cambiar. 

El año 2000 marcó una era de desajustes y reordenamiento político, el fin de la hegemonía política del PRI, la llegada de la globalización y las nuevas tecnologías dieron como resultado una libertad académica y de expresión sin precedentes, si bien el discurso oficial no cambio mucho, la llegada de las redes sociales y el internet a manos de la población significó un profundo cambio en la manera de percibir y difundir la Historia.


En los años posteriores este hecho aumento cada vez mas, primero las páginas Web y luego sitios como Facebook y YouTube se encargaron de estudiar, debatir y criticar la postura oficialista, es entonces cuando surge una nueva ola de estudio histórico que se caracteriza por el rechazo al discurso oficialista del gobierno y por consiguiente a todo lo que se enseñaba hasta el momento.

Sin embargo, este suceso trajo consigo consecuencias tanto positivas como negativas, por una parte «el bando de los villanos» fue rescatado, una nueva fascinación por el estudio de personajes como Porfirio Díaz y Maximiliano de Habsburgo destruyó la mayoría de los mitos existentes alrededor de estos personajes; no obstante, en vez de centrarse en un estudio objetivo y libre de extremos, los antiguos villanos fueron elevados a héroes casi o más intocables que los «héroes» anteriores.

La situación se revirtió, Juárez paso a ser un ser odiado, casi repudiado, mientras que Maximiliano fue enaltecido como un individuo inocente, con intereses puramente benéficos a favor de México que lo hacen ver cómo un «benefactor desinteresado» digno de protagonizar una película de Disney.

Este nuevo discurso pecó de radicalismos casi al nivel de la historia oficial, se crearon nuevos grupos que más que estudiosos y seguidores de un personaje histórico se asemejan a fanáticos sin razonamiento.

Discurso de «Héroe y Villano»



Una situación es en particular interesante: la de Maximiliano y Benito Juárez. La «nueva ola» de revisionismo histórico trajo consigo una marcada corriente de imperialismo, figuras como Iturbide y Maximiliano empezaron a sobresalir de gran manera, ganando mucha popularidad y seguidores.

Esta nueva ola marca en sus inicios la reversión y eliminación de los mitos populares anteriores, se centra en desarmar el discurso construido alrededor de Maximiliano, atacando puntos que lo pintan como «invasor» o «ingenuo», sin embargo la «reversión de discurso» no solo se nota en la figura de Maximiliano, Benito Juárez también sufre este revisionismo.

En primer lugar se desmienten ciertos mitos sobre él, por ejemplo sus supuestas buenas intenciones, su «desinterés» por el beneficio personal o el esconder ciertas cualidades como su evidente búsqueda de permanecer en el poder. En una segunda fase se subrayan las cualidades positivas de Maximiliano, se habla sobre su liberalismo, las reformas hechas en su gobierno o que intento hacer, en contra parte, se demuestran más puntos negativos sobre Juárez y se realizan comparaciones entre ambos personajes.

Finalmente llega una tercera etapa aún más radical, se aclama a Maximiliano como un héroe innegable, se hunde la figura de Juárez hasta la denominación de villano y finalmente se consigue un discurso parecido al original, en pocas palabras, se cae de un extremo al otro.

Este es el punto central del tema pues se elimina un mito para implantar uno nuevo, el conocimiento popular cambia, pero abandona el discurso oficialista para caer en uno nuevo igual de novelesco e imparcial, los papeles se alteran más en esencia sigue siendo la misma novela del «bueno y el malo».



Ciertamente un motivo de ello es que la gente está acostumbrada a percibir la Historia como un cuento de buenos y malos, por otra parte la sociedad en general también está involucrada pues tiende a observar bipolarmente al mundo.

Finalmente podemos decir desde un punto de vista general que es entendible el porqué muchas personas tienden a caer en extremos, es también comprensible el porqué debido a ello muchos mitos son sustituidos por otros tras su desaparición.

Como historiadores sabemos que si bien no es posible estudiar un tema con total objetividad si es nuestro deber intentar ser lo más neutral posible, sin caer en hipérboles o radicalismos. Al final sucesos como estos son muestra de una sociedad que evoluciona, que está cada vez mas interesada en conocer la Historia y su pasado por lo que es nuestro deber esforzarnos por desaparecer las leyendas, héroes y villanos de novela que por mucho tiempo han inundado al conocimiento popular.

Empecemos a ver la Historia como lo que es, un objeto de estudio que debe estar libre de prejuicios, fanatismos o partidismos para que finalmente podamos eliminar un mito… Sin crear otro nuevo.

-Zarco

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La estatua de Winston Churchill

Y otros monumentos que pueden o no ser tirados.

Este año 2020 ha sido convulso en el mundo. La pandemia de Covid-19 fuera de control en varios países, crisis económica, sanitaria y social. Uno de los detonantes de esto último fue el asesinato de una persona llamada George Floyd a manos de un policía norteamericano, desatando protestas multitudinarias que se han salido de control y han provocado diversos problemas en EEUU, siendo el principal de ellos que sigue la tensión entre personas de distintos orígenes en el vecino del norte.

Sin embargo, la multitud decidió en varias ciudades del mundo destruir algunos monumentos por sus pasados turbios o por medio de juicios de valor de dudoso rigor y de una fuerte tendencia anacrónica. ¿Pero por qué tumbar un monumento? Bueno, la respuesta a esto son diversas razones que quisiera comentar a grandes rasgos.

 

Según la RAE un monumento es:

1. m. Obra pública y patente, en memoria de alguien o de algo.

2. m. Construcción que posee valor artístico, arqueológico, histórico, etc.

3. m. Objeto o documento de gran valor para la historia, o para la averiguación de cualquier hecho.

4. m. Obra científica, artística o literaria, memorable por su mérito excepcional.

5. m. sepulcro (‖ obra para dar sepultura a un cadáver).

6. m. Rel. En una iglesia católica, altar muy adornado en el que se coloca el arca eucarística el día de Jueves Santo.

7. m. coloq. Persona bien proporcionada físicamente y de belleza llamativa.

monumento nacional

1. m. Obra o edificio que por su importancia histórica o artística toma bajo su protección el Estado.

monumento natural

1. m. Espacio natural constituido por formaciones geológicasyacimientos paleontológicos y otros elementos dela geaquepor su singularidadimportancia o bellezaes objeto de protección legal para garantizar suconservación.

Dicho eso, en EEUU hay o hubo varios de estos que son controversiales, por ser de personajes del Bando Confederado de la Guerra de Secesión de dicho país. El lado sureño decidió establecer algunos de estos para recordar su Causa Perdida (Lost Cause en inglés), que es una forma de negar que la separación de los estados esclavistas fue para preservar dicha institución. Y también se han erigido grandes obras para honrar a generales de dicho conflicto, aunque hayan sido derrotados. ¿Es esto apropiado o correcto para entender el pasado? No realmente.

Si bien yo estoy consciente que la historia es un relato en constante construcción, tampoco estoy para apoyar visiones supremacistas de un tipo de persona sobre otra. Dicho eso, los monumentos confederados son para recordarles a la población afrodescendiente que son inferiores a los caucásicos y eso, me parece reprobable. Con el establecimiento de las leyes Jim Carrow, esta situación de dominio se mantuvo de facto y de jure. Sin embargo, creo que merece la pena establecer una pregunta: ¿se vale quitar todos los monumentos? Habría que analizar sus intenciones y su mensaje. Pongamos de ejemplo la estatua de Robert E. Lee en Richmond, Virginia.

Robert E. Lee, vandalizado.

Sin duda el General Lee fue un excelente militar, que defendió una causa que hoy en día no podemos justificar, pero en su mente, era lo correcto. Puso sus servicios a su Estado natal de Virginia antes que a su país-cosa que lo conflictuó- y encabezó los ejércitos de la Confederación, pero esto trajo consigo defender la esclavitud -situación con la que puede o no haber estado de acuerdo- Sin embargo, después se volvió el presidente de la Universidad de Washington que luego se volvió Washington & Lee en Virginia, donde según las crónicas y la propia universidad, estableció pautas que llevaron a que se volviera una universidad de excelencia. Pero queda el problema de la esclavitud, ¿cierto? Y bueno, como pueden apreciar en la imagen, está la bandera confederada, que se considera un símbolo de racismo. ¿Pero no acaso podemos apreciar al hombre sin ese foco de odio o de excesivas alabanzas? Era un ser humano y, como tal tuvo aciertos y errores.

Cuerpo de Robert E. Lee en la Universidad

Al final de la Guerra Civil no tenía ciudadanía estadounidense y ésta se perdió durante muchos años, hasta el año de 1970 cuando fue encontrada en los archivos gubernamentales. Aparentemente fue perdida adrede desde 1865. Para 1975, el presidente Gerald Ford extendió el perdón y la ciudadanía restaurada de manera póstume al personaje sureño. ¿Esto no permite que haya un perdón generalizado a sus actos? ¿Hasta qué punto se le debe seguir juzgando?

 

 

Este mismo razonamiento podemos aplicar a Winston Churchill. Durante un tiempo se ha puesto de moda juzgarlo de genocida y me parece que es una percepción  errónea. En 1943 se desató una hambruna en Bengala en medio de la Segunda Guerra Mundial. Sin duda alguna, las políticas de guerra de Churchill agravaron el asunto, porque o eran completamente ignorantes del asunto-que es una línea historiográfica que me parece dudosa-  o mataron deliberadamente de hambre a la población su visión colonialista -que me parece un tanto victimista-; o, no aliviaron la hambruna porque privilegiaron el esfuerzo bélico.

Churchill

Según las fuentes, se realizó una política de tierra rasada y se decomisaron grandes cantidades de comida, debido a la amenaza japonesa sobre la colonia india. El resultado fue la muerte de hambre de más de 3 millones de personas que se pudo -o no- haber evitado. La prioridad del gobierno británico fue el esfuerzo de guerra que requería grandes cantidades de alimentos y recursos, lo cual no excusa su incompetencia. ¿Esto hace a Churchill un genocida? No realmente, porque no se hizo para castigar a una zona, como lo hizo Stalin con los ucranianos. De lo que sí se le podría catalogar es ser un irresponsable a la hora de administrar el imperio, sin duda alguna. Porque no solo velaba por los ingleses, sino todos los súbditos del rey. Pero no me corresponde juzgarlo con mi visión actual, sino  señalar sus falencias. ¿Esto hace que deba derrumbar su estatua? La respuesta a esta cuestión es sencilla:

NO

Porque el hombre representa un momento importante para Inglaterra y el mundo Occidental: en una crisis sin precedentes y desesperanza generalizada, mantuvo firme a sus gobernados. Obvio, fue un ser humano con todos los defectos del mundo, pero en el momento de la verdad, se convirtió en el símbolo de la lucha inglesa y contuvo a una maquinaria de guerra que parecía en esos momentos imparable. Si seguimos juzgando a todos los personajes con nuestros criterios actuales, al final nos quedaremos con quien se acomode a nuestro gusto. Y ojo,  si bien el señor era un hombre que creía en la supremacía caucásica protestante, también es cierto que no estableció exterminios masivos basándose en esto. Según la International Churchill Society sí se expresó de manera brutal acerca de los indios, pero sus principales biógrafos establecen que era un tipo de un pésimo humor y carácter, pero que se arrepentía de lo que decía y actuaba de manera contraria. ¿Ven por qué debemos entender que los personajes históricos son humanos?

Churchill viéndote llorar por decirle racista

Por último en este aspecto, hay que recordar algo de la historia: no es una búsqueda de LA VERDAD, sino una constante interpretación de fuentes. Para personas de la India -que siguen queriendo vivir con un complejo de la colonia tal vez un poco más justificado que el de los victimistas latinoamericanos- Churchill es un monstruo... Para otras personas en el mundo, es un héroe. Para mí: es un personaje interesante y complejo que merece su estatua porque hizo algo correcto en el momento más oportuno del mundo. A diferencia de Robert E. Lee que puede no merecer una estatua, Churchill terminó defendiendo algo que muchos juran defender y solo atropellan: libertad, democracia y un ataque frontal al fascismo.

Y si bien las expresiones de Churchill son infortunadas, ha habido personajes que admiran algunos como Marx o Guevara que tuvieron análisis o comentarios tan o más reprobables que las de Winston, pero de ellos no se cuestiona siquiera poner o quitar una estatua. Por ello los invito a reflexionar acerca de lo que queremos hacer como sociedad respecto a las estatuas y monumentos. ¿Debemos quitarlas porque no nos agradan los personajes o solo porque nos creemos con la estatura moral de ser mejores que personas que veían la realidad de otra forma?

Marx y su legado

 

-Hal Jordan.

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Fuentes:

  1. https://my.wlu.edu/presidents-office/about-the-presidents-office/history-and-governance/past-presidents/robert-e-lee
  2. https://www.archives.gov/publications/prologue/2005/spring/piece-lee
  3. https://www.atlasobscura.com/articles/indian-food-writing
  4. https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/01/150124_reino_unido_cinco_principales_controversias_winston_churchill_lv
  5. https://www.theguardian.com/world/2019/mar/29/winston-churchill-policies-contributed-to-1943-bengal-famine-study

Leading Churchill Myths

Fidencio, el milagroso

México posee una enorme efervescencia religiosa; cerca de un 80% de mexicanos practican el catolicismo. Además, no es extraño que los creyentes, antes de católicos, existan los que se declaran primariamente guadalupanos o fieles seguidores de las enormes figuras de resina del apóstol San Judas Tadeo. La República Mexicana es gran devota de las vírgenes, santos y personajes milagrosos que aparecen en sueños, milagros y tortillas. Entre tanta divergencia, hay un ser maravilloso, sobrenatural, y prodigioso que hoy en día, continúa siendo un misterio, un desconocido para la Iglesia Católica y creador de todo un movimiento religioso. Se trata de El Niño Fidencio, un curandero mexicano, que radicó en el poblado de Espinazo, al noroeste del estado de Nuevo León a principios del siglo XX. Practicaba métodos de sanación poco usuales, siendo muy popular entre la población marginal del norte de México y que llegó a recibir, según testimonios, a cerca de 30 mil personas en su santuario. 

El Niño, trabajó insaciablemente entre 1920 y 1938, atendiendo a enfermos que esperanzados, acudían para ser curados de todo tipo de enfermedades y dolencias, desde simples dolores de muelas a extirpación de tumores benignos. No cobraba por sus servicios, solo pedía ayuda para atender más enfermos y donativos en especie. Su popularidad fue tan grande, que un presidente de la república acudió a visitarlo para tratarse de una supuesta lepra. Fidencio murió a los 40 años de edad  por un supuesto agotamiento crónico; se dice que él ya había presagiado su muerte y advirtió que regresaría a los tres días, por lo que pidió no ser sepultado inmediatamente. Desafortunadamente, no volvió a la vida pero continua presente en el corazón de sus seguidores quienes aún “interactúan” con su presencia espiritual dando origen a las diferentes manifestaciones del fidencismo. Pero, ¿quién fue verdaderamente El Niño Fidencio? ¿Por qué se le denominaba como niño siendo un adulto mayor que vivió cuarenta años? ¿Quién fue el presidente que acudió a visitarlo? ¿Cuál es su legado en la actualidad?

 

Su nombre completo fue José de Jesús Fidencio Constantino, y nació el 18 de noviembre de 1898 en el Rancho de las Cuevas, en el municipio de Iramuco, Guanajuato. Quedó huérfano de padre y madre cuando tenía solo 10 años de edad. 

Según anécdotas, Fidencio tuvo una infancia difícil, por su prematura orfandad, pero muy pronto fue apadrinado por Enrique López de la Fuente, un ex coronel villista que se hizo cargo de él y lo llevó a una ranchería que administraba en el poblado de Espinazo, para que Fidencio se dedicara a las labores domésticas. La ranchería donde vivía era propiedad de un empresario alemán de nombre Teodoro Von Wernich, espiritista y letrado. Fidencio llegó a Espinazo al inicio de la década de 1920, proveniente de Guanajuato. Hasta ese momento solo había cursado el tercer año de primaria, es decir, no contaba con ningún estudio referente a la medicina, cosa para nada extraña pues en ese momento México seguía recuperándose de los estragos que dejó la Revolución Mexicana. Se identificaba como un ferviente católico y gran devoto de la Virgen de Guadalupe. 

Inicios como curandero 

Los relatos orales narran que Fidencio tuvo un sueño; en un pirul grande ubicado en la 

entrada de la ranchería,  el mismísimo Jesucristo le decía que poseía un gran don de la 

curación y tenía que aprovecharlo. Fue a partir de entonces que a mediados de la década de 1920, siendo peón de la ranchería, comenzó a ayudar a trabajadores con sus dolencias, a socorrer a mujeres durante el trabajo de parto, y a curar enfermedades con herbolaria que tenía a su alcance. A los 27 años comenzó a desarrollar popularmente sus poderes como taumaturgo , y el reconocimiento llegó cuando el alemán dueño de la hacienda donde vivía, Teodoro von Wernich, fue diagnosticado de una extraña enfermedad casi incurable. Fidencio con sus poderes milagrosos, logró curar por completo a su patrón, y como agradecimiento por sanarlo, el alemán dejó convertir su ranchería en un sanatorio, y difundió la noticia de “Fidencio el milagroso” a los alrededores del poblado, llegando a congregar posteriormente a miles de personas diariamente en busca de una cura a sus problemas de salud.

Existe otra versión, donde se dice que el señor Wernich sufrió severas picaduras de hormigas rojas en las piernas, y que los doctores no tenían más opción que amputar ambas extremidades. Fidencio intervino prometiendo que él lo curaría, y lo hizo con un remedio hecho con tomates combinados con hierbas y así fue como logró sanar a su patrón. Esto lo cuenta Fabiola López de la Fuente, actual rectora de la Iglesia Fidencista. Se dice que también, curó a la esposa del señor Wernich, quien en ese momento estaba embarazada con complicaciones por el acomodo del niño, y Fidencio procedió a poner en su lugar al bebe y pudo nacer sin problemas.

¿Por qué el sobrenombre de El Niño? 

Para muchos de los seguidores del fidencismo, Fidencio no dejó de ser nunca un niño, debido a la inocencia característica de un infante, tal como su voz aguda y aniñada; sus rasgos faciales, su pureza y castidad digna de un santo así como el trato siempre amable que mantenía con sus pacientes. Lo cierto es que está documentado que Fidencio padecía del síndrome de Klinefelter, un trastorno genético en el que los varones nacen con un cromosoma X de más, y eso provoca bajos niveles de testosterona, poco bello facial, nula producción de esperma y un mal desarrollo de los genitales. Esta información la sostiene el historiador Fernando Garza Quiroz en su libro El Niño Fidencio y el Fidencismo. Hay testimonios orales que mencionan haber visto los genitales del Niño Fidencio cuando se bañaba, siendo estos miembros subdesarrollados. Según se dice además, Fidencio tenía el paladar hundido, de una forma que asemejaba una cruz, lo que provocaba su timbre característico de voz y que a su vez utilizaba para hacer moldes con su paladar hechos con masilla o resina, que bendecía y ponía a los enfermos como método curativo.

 

Fidencio era todo un personaje, le fascinaban las fotografías y tenía un fotógrafo particular; utilizaba túnicas tal cual apóstol, y caminaba descalzo. Tenía una gran amor por los animales y mucha simpatía con allegados y desconocidos, quienes tuteaba como “madrina” o “padrino”. En el año de 1928, el fotógrafo y periodista Gustavo Casasola acudió a visitarlo y registrar una serie de imágenes donde gusta de posar solo o en compañía de algún enfermo realizando curaciones

Métodos de curación más populares

Como se mencionó desde un principio, la popularidad del Niño Fidencio se debe a sus inusuales métodos de curación, así como la gran cantidad de creyentes que llegó a sanar. Se dice que realizaba jornadas completas de 22 horas diarias o hasta dos días continuos de trabajo. Dentro de sus milagros más populares están los siguientes: 

Operaciones de cataratas, partos con cesáreas y extirpación de tumores con vidrios. Se dice que rompía botellas al instante y analizaba los pedazos, hasta encontrar alguno que pudiera servirle. Hervía el bisturí improvisado en agua y procedía a operar. Cabe destacar que no aplicaba ningún tipo de anestesia.  Algunos de estos tumores quedaron para su exhibición dentro de frascos en su casa en Espinazo que actualmente cumple como mausoleo y centro religioso 


Curación de mudos, minusválidos y personas con parálisis en una especie de Columpio Mágico. A un costado de su casa, donde atendía a la mayoría de los enfermos existía un columpio común y corriente, pero el milagro consistía en sentarse junto con el enfermo y balancearse hasta llegar a una altura considerable. En algún punto el paciente comenzaría a gritar, caminar o moverse con libertad, habiéndose curado de su enfermedad.

Curaciones masivas. Cuando había grandes conmemoraciones de pacientes esperando ser aliviados, El Niño Fidencio se paraba sobre el pirul donde tuvo la visión de Jesucristo, y desde allí arrojaba fruta, cacahuates o se arrojaba a sí mismo tal cual estrella de Rock & Roll. Los pacientes al recibir tan particular unción se curaban.

Manejo de problemas mentales. Tenía otros métodos peculiares para curar la esquizofrenia o cualquier enfermedad de la mente. Fidencio tenía un puma desdentado  sin garras, el cual tenía resguardado en una habitación de algún punto de su casa. El paciente encerrado con el puma y por el susto se provocaba alguna reacción milagrosa, que curaba hasta los que no podían hablar.

Fidencio ortodoncista. Curaba dolores de muelas y problemas bucales usando unas pinzas comunes y sin poner anestesia.

 

Lago de lepra. En un famoso estanque de lodo milagroso El Niño Fidencio bañaba a leprosos y a enfermos cutáneos, y estos sanaban. El actual estanque aún sobrevive en la actualidad y es utilizado por los fieles fidencistas quienes acuden a bañarse para sanar dolencias

 

Visita del presidente Plutarco Elías Calles 

El 8 de febrero de 1928, el Presidente de la República a bordo del Tren Olivo acudiría a visitar a Fidencio. Según versiones, fue una simple visita por la enorme popularidad del curandero, y aprochechando que el presidente se encontraba cerca de la región en una gira acudió al santuario. Otras versiones señalan que el presidente Calles acudió a tratarse una supuesta lepra que comenzaba a aquejarlo. 

El caso es que la recepción de los pobladores de Espinazo fue excepcional y digna de una visita oficial a cualquier otra autoridad gubernamental. Según noticias, la reunión entre Calles y Fidencio fue de carácter privado, donde el curandero explicaba los métodos que realizaba y su cercanía con Dios. Otra versión menciona que el Presidente de la República acudió al taumaturgo por una enfermedad que acechaba su piel. Según relatos de la prensa, se dice que la consulta duró tres horas, el Niño analizó el cuerpo desnudo del mandatario hasta que determinó que tenía ataxia -una curable enfermedad muscular -, y con un baño de fomentos y miel logró quitar los malestares. Sería complicado descartar una versión de la otra pero lo que sí hay que destacar es la gran relevancia nacional que El Niño llegó a tener en su momento.

Un corresponsal de San Luis Potosí el Periódico Acción con fecha del 14 de febrero de 1928, recogió un supuesto fragmento de una de las conversaciones entre Fidencio y Calles: “Nunca he rezado – añadió textualmente el niño- pero mi instinto me hace sentir a Dios con todas mis fuerzas del alma, y él me ayuda a sacar a mis semejantes de las garras del dolor. El señor Presidente de la República sonrió complacido ante la simplicidad del taumaturgo, y le estrechó la mano afectuosamente, así como a todos sus acompañantes. (…) El señor presidente permaneció seis horas en Espinazo, conversó con enfermos y a las 23 horas llegó a Paredón para continuar su viaje rumbo a Saltillo, desde donde continuaría a México. 

Muerte y legado

Fue el 19 de octubre de 1938 que el Niño Fidencio, víctima del agotamiento por sus 

ininterrumpidas consultas a los desahuciados que peregrinaban para verlo murió desplomándose repentinamente. Él mismo había presagiado su muerte y días previos pegó en los marcos de las puertas de Espinazo listones negros. Los testimonios dicen que pidió a sus fieles no ser sepultado inmediatamente, pues regresaría, lo que se interpretó a un último milagro similar al de la resurrección de Jesús. Pasados los tres días, y con el cuerpo “intacto”, fue enterrado en el interior de su casa que en la actualidad funge como mausoleo y centro religioso. Esa resurrección quizá no fue en carne como se esperaba, y si en espíritu como sostienen los seguidores del fidencismo, pues el Niño a través de oraciones y cánticos llega a poseer a sus fieles y se manifiesta en sus cuerpos, para que ellos sigan con su labor de realizar curaciones. 

Estos neo-curanderos auto denominados cajitas , a través de prácticas médico-religiosas continúan con el legado de Fidencio Constantino. La influencia es tal que existe la llamada Iglesia Fidencista, que imita acciones y ritos de las Iglesia Católica, mas continúa siendo desconocida y catalogada como una institución anti-clerical. Este 19 de octubre se cumple un aniversario luctuoso más y se celebra con fiesta y algarabía en el poblado de Espinazo, donde siguen acudiendo fieles fidencistas de distintas partes de México y de Estados Unidos.

– Asterión

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Cae la noche en el castillo Belga de Bouchout, por sus pasillos se pasea una mujer ya muy entrada en años, camina como apurada, como asustada, sin rumbo fijo ni motivo aparente. De pronto se detiene frente a uno de los muchos cuadros colgados en la pared. Por un momento su persona cambia, sus ojos desorbitados se centran fijamente en la imagen. Brevemente, un rayo de cordura inunda su cerebro. Frente a ella, imponente, se encuentra el retrato de Maximiliano de Habsburgo.

El Inicio

«Carlota de niña»

«Carlota de Niña» se titula el primer retrato realizado a la pequeña soberana.

María Carlota Amalia Victoria Clementina Leopoldina para ser más específicos, sería el nombre dado por sus padres; Leopoldo I de Bélgica y María Luisa de Orléans a la nueva princesa.

La condesa Reinach-Faussemagne la describiría como «una preciosa niña de apariencia despierta, de mirada asombrada e ingenua, la boca más pequeña que los ojos y de un dibujo muy puro».

De niña la princesa Carlota recibió un trato especial. Al ser la consentida de su padre fue educada de la misma manera que sus hermanos príncipes por lo que la princesa era una hábil conocedora de política, geografía, arte y el dominio de los idiomas, logrando hablar el francés, italiano, alemán, inglés y español.

Se podría decir que tuvo una infancia dorada de no ser por un hecho en específico, la muerte de su madre que ocurrió a sus escasos 10 años. La  princesa no tuvo tiempo para llorar su perdida, su actitud cambio de una alegre y vivaz niña a una mujer reservada y con un amplio sentido de responsabilidad, la muerte de su madre sería seguramente el primer golpe que afectaría el Psique de la emperatriz años más tarde.

De está forma la joven Carlota se refugio en los libros y la religión, pasando los años leyendo y educándose, hasta que un hecho, o más bien una persona cambiaría su vida.

El príncipe Azul

A sus 16 años Carlota se había convertido en lo que muchos llamarían una «joven mujer». Contrario a las costumbres de la época su padre Leopoldo no la obligó casarse, hecho que derivó en el rechazo de dos pretendientes: el rey Pedro V de Portugal y el príncipe Jorge de Sajonia. Parecía que no había en Europa un hombre digno del amor de Carlota hasta la llegada de un joven Austriaco a la corte Belga. Era el Archiduque Maximiliano de Habsburgo, el joven hermano del  Emperador Francisco José de Austria-Hungría, miembro de la poderosa familia de Habsburgo. El enamoramiento fue inmediato y los jóvenes soberanos contrajeron nupcias.

 

La aventura comienza.

Tras casarse la joven pareja tuvo varios cargos administrativos, siendo el de gobernadores de Lombardía y Venecia el cargo más significativo, no obstante, el dúo estaba inconforme con tener un cargo «menor» acentuándose esto tras la crisis Italiana de 1859, hecho que despojo a Austria de los territorios italianos y por consiguiente dejo a Maximiliano sin gobierno.

El matrimonio decidió retirarse a su famoso palacio de Miramar, lugar donde pasaron un corto periodo de paz, entre otras cosas, hasta la llegada de un curioso comité extranjero. Los «notables» como se hacían llamar, era una comisión de personajes mexicanos en contra del gobierno de Juárez, este comité buscaba solucionar la inestabilidad mexicana con la llegada de una nueva monarquía, el cargo fue ofrecido a Carlota y Maximiliano.

Los futuros emperadores quedaron asombrados desde un inicio, la idea de gobernar un país lejano, exótico y misterioso simplemente les maravillo. El Archiduque dio el primer paso. Carlota pronto acepto también el cargo. La suerte estaba echada, la aventura comenzaba.

La llegada al nuevo imperio.

Llegada a Veracruz

El 28 de mayo de 1864 los ahora emperadores tocaban tierra en el puerto de Veracruz, el recibimiento ciertamente no fue como esperaban.

Al ser la ciudad de Veracruz una ciudad típicamente liberal y al no haberse difundido entre la población la llegada de los nuevos emperadores la bienvenida fue realmente fría.

Tanto, que según se cuenta provocó en Carlota una profunda tristeza  por la cuál derramo lágrimas de frustración y  pena, sin embargo, el escenario cambiaría en otras ciudades dónde las recepciones fueron muy jubilosas y de gran algarabía, como podemos ver en Puebla ( en donde los emperadores fueron recibidos con el repique de las campanas y fuegos artificiales) y en la Ciudad de México. Además de esto comités de distintas partes de la nación (principalmente Indígenas) acudieron a los emperadores para solicitar audiencia y mostrar afecto y apoyo, el escenario como relata Carlota, cambio totalmente su perspectiva.

Los jóvenes Emperadores se dedicaron
a explorar el territorio de su nueva nación.  «un poblado interesante por sus monumentos, la pirámide antigua que ahí se encuentra es digna de ser vista … arriba del teocalli donde se llevaban a cabo los sacrificios humanos hay una capilla de la Virgen de los Remedios.» Escribiría Carlota sobre su visita a Cholula, lugar donde fueron recibidos con fiestas y coronas de flores por parte de la población indígena.

De hecho, se puede decir que fue especialmente este sector de la población quien mejor acepto a los Emperadores, en otras comunidades indígenas, como en la ciudad de San Juan del Río las autoridades y población demostraban un profundo cariño especialmente a la emperatriz, en 1864 las autoridades de San Juan del Río propusieron nombrar a la emperatriz Carlota como patrona y protectora de la ciudad.

Una parte de los honores rendidos a la emperatriz dictan:

«Señora, la ciudad de San Juan del Río nos ha dispensado el honor singular

de enviarnos ante la augusta presencia de V.M.I para ofrecerle este humilde
obsequio y juntamente los sentimientos que abundan los corazones que os
lo dedican»

A pesar de los pomposos honores la emperatriz rechazo el ofrecimiento, ya que en sus propias palabras «no se hacía merecedora de tantos honores por parte de la ciudad; acababa de llegar a suelo mexicano y no habría hecho nada para
merecerlo».

Carlota se esforzó ávidamente por encajar con las costumbres mexicanas, prueba de ello es el uso extendido que le dio al rebosó, prenda de uso común entre la población indígena, que ella adapto a su vestimenta.

Otro hecho remarcable es el de escribir México con X, a la usanza nacional, en vez de escribir «Méjico» como en Europa se acostumbraba, logrando así una mayor identificación con su pueblo.

El fin de un cuento.

A pesar de los esfuerzos realistas el Imperio mexicano parecía cada vez mas pérdido, el comité de conservadores, mismo que los había apoyado, retiró toda su ayuda al ver las medidas progresistas de Maximiliano.

Por otra parte las fuerzas republicanas cada vez amenazaban más la existencia del imperio, este riesgo solo incremento cuando ante el costoso precio que significaba para Napoleón mantener el ejército Imperial y la amenaza de una guerra con Alemania el ejército francés se retiró de México.

Fusilamiento de Maximiliano
Fusilamiento de Maximiliano

Las condiciones eran malas y Carlota lo sabía, no obstante, obligó a su esposo a no abandonar el cargo «pues desertar es para viejos e ineptos y no para un joven Emperador» diría la emperatriz. Carlota emprendió entonces un viaje a Europa para intentar que Napoleón lll devolviera el apoyo, sin éxito, la emperatriz empezó a tener problemas de locura, apenas era una señal de lo que vendría.

Larga vida a la emperatriz

Sin resultados ante el emperador Napoleón lll Carlota decidió visitar al Papa Pío lX, sin saber que en ese momento su esposo ya había sido capturado y condenado a muerte.

La visita ante el Papa fue catastrófica, en la reunión Carlota sufrió un ataque de nervios, negándose a comer alimento por miedo a ser envenenada y manteniéndose cerca del Papa pues solo así se sentía segura.

Su situación empeoró aún más, a tal punto que sus familiares tuvieron que llevársela. Para estos momentos Carlota ya no tenía razonamiento alguno.

Tras algunas semanas su situación física mejoro, pero mentalmente seguía igual. Los doctores le diagnosticaron locura, saber de la muerte de Maximiliano no ayudo.

Tras varios años la emperatriz sin reino fue internada en el palacio de Bouchout, en Bélgica, lugar donde pasaría sus últimos días hablando con fantasmas del pasado, escribiendo cartas a Napoleón lll y realizando fiestas con invitados inexistentes.

Fue el 19 de enero de 1927, a sus 87 años de edad cuando Carlota Amalia suspiró su último aliento, en su lecho de muerte. Tal vez con un pequeño momento de cordura, dedico sus palabras finales al amor de su vida.

«Recordadle al universo al hermoso extranjero de cabellos rubios. Dios quiera que se nos recuerde con tristeza pero sin odio».

La vida de Carlota hace mucho que se fue pero sus actos siempre serán recordados por aquellos que vieron en ella algo más que una emperatriz extranjera.

– Zarco

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CUBA Y PUERTO RICO EN LA MIRA DE COLOMBIA, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO

Un suceso poco conocido

El 28 de septiembre de 1831, el gobierno mexicano se dio por satisfecho de la aclaración que el gobierno colombiano le había hecho, también el día 28 pero de enero de ese mismo año, con respecto a que no estaba en condiciones de ayudar a México en el proyecto de independizar a Cuba y a Puerto Rico que ambos gobiernos habían acordado y habían plasmado en un convenio el 17 de marzo de 1826, bajo el título de «Plan de Operaciones para la Escuadra Combinada de México y Colombia»

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Con dicho comunicado se ponía fin al sainete diplomático que, desde la independencia de los Estados Unidos, se empezó a armar  y que, pasando los años involucraría a España, México, Colombia y los Estados Unidos. “Sainete diplomático” es el mejor nombre ya que no llegó a materializarse para ninguno de los interesados, salvo, en cierta manera, para los estadounidenses quienes, momentáneamente, aseguraron sus ambiciones sobre estas islas caribeñas.

El plan tenía lógica. Después de las derrotas españolas en el continente americano, había un ejército considerable en Cuba,  y España no aceptaba la independencia de sus colonias. Así, La Gran Colombia y México se sentían amenazados de un intento de reconquista –lo que no estaba fuera de lugar, demostrándose posteriormente, en septiembre de 1829 con el frustrado intento del brigadier Isidro Barradas, en las costas de Tampico, quien fue derrotado por el general Antonio López de Santa Anna- que la Madre Patria manifestaba a los cuatro vientos. Si estas dos nuevas naciones lograban conquistar Cuba y Puerto Rico, se mandaría al ejército español  de regreso a la península ibérica, eliminando el riesgo. Por otra parte, dicha acción traería beneficios territoriales ya que las dos islas pudieran ser parte de cualquiera de los presuntos invasores. Si estos planes anexionistas no se lograban, quedaba el logro de tener dos nuevas naciones independizadas, seguramente amigas.

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A quien no le gustaba nada esa jugada era a los Estados Unidos. Recién independizados, sus líderes habían manifestado su interés en apropiarse de estas islas. Razones comerciales, como el mercado del azúcar  avalaban el interés,  pero también razones de tipo geopolítico. La ubicación de dichas islas  representa beneficios estratégicos obvios. El 27 de enero de 1786  Tomás Jefferson escribía una carta a su amigo y colega Archibald Stuart  en la que decía que el interés de esta nueva nación   debería centrarse en irse quedando con lo que España fuese perdiendo de sus colonias en América. El objetivo: Cuba y Texas.

La independencia de Cuba, implicaba la posibilidad de que como nación libre no pudiera ser absorbida por el nuevo imperio  y , al quedar como parte, ya fuera de México o de Colombia, dificultaría sus planes. El 30 de octubre de 1810, el presidente James Madison le escribía al ministro estadounidense ante Gran Bretaña, William Pinkney, que el interés sobre Cuba era de tal importancia que no podía permitirse que pasara a ninguna otra potencia.

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James Madison

Cuba comenzaba con su intranquilidad social. Entre 1810 y 1812, Román de la Luz y el negro liberto José Antonio Aponte llevarían a cabo unos primeros intentos de independencia muy mal organizados y que fracasaron.

Agustín de Iturbide, ya en el México independiente, le escribe una carta al Arzobispo de Guatemala, el 10 de octubre de 1821,  participándole del interés que su gobierno tenía sobre Cuba. Un año después el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia  Pedro Gual, gira órdenes de que se firme un tratada de cooperación ofensiva entre México y Colombia contra España. Obviamente todo esto era del conocimiento tanto de las autoridades españolas en Madrid y en Cuba, al igual que las autoridades estadounidenses. En efecto,  el 20 de noviembre de 1822, John Forsyth ministro de Estados Unidos ante Gran Bretaña le informaba al presidente John Adams que era muy posible que Colombia y México trataran de invadir Cuba y Puerto Rico. Por si fuera poco, en la Gaceta -periódico mexicano- del 27 de Noviembre  de 1822, se decía que España había concluido un tratado, cediendo la isla de Cuba a Francia, por su apoyo en la empresa que la Santa Alianza se había echado a cuestas para regresar a la América Española a su vasallaje. En 1821 hubo otro intento fallido de independencia cubana bajo el liderazgo de Francisco Lemus. En 1822, Puerto Rico tuvo injerencias haitianas  que los motivaban a la independencia.

La preocupación en Estados Unidos fue creciendo. El 11 de Junio de 1823, Tomás Jefferson, quien no perdía de vista su objetivo, le escribe al Presidente James Monroe de  las ventajas que se lograrían si se consiguiese que Gran Bretaña, apoyara el mantenimiento de la dependencia de Cuba hacia España y solo hacia ella, oponiéndose a cualquier intento de independencia o anexión a otro país de la isla. Ese mismo año el 30 de junio, Monroe le contesta a Jefferson, diciéndole que el participaba de la idea de que Cuba perteneciera a la Unión Americana, pero que esperaba actuar, en el momento oportuno.

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James Monroe

Por su parte Lucas Alamán, ministro de Relaciones Exteriores de México y Miguel de Santa María, embajador de Colombia en nuestro país, firmaban el 3 de octubre  un tratado de confederación ofensiva y defensiva contra España.

Todo esto se mantuvo durante la presidencia de Guadalupe Victoria, quien el 28 de agosto de 1824 le escribió a Anastasio Torrens, ministro mexicano en Colombia, diciéndole  que el representante británico en México, Patrick Mackie, no veía con malos ojos el que Cuba se independizara, o que pasara a ser parte de México. Ya en 1825, el 27 de abril, el nuevo secretario de Estado estadounidense,  Henry Clay, instruyó a su embajador ante la corte española para que gestionara la paz entre la metrópoli y sus antiguas colonias, no fuera a ser que aquella perdiera Cuba y Puerto Rico como el resto del continente. Asimismo, Clay, el 10 de mayo, instruía a John Middleton,  ministro estadounidense en Rusia a que consiguiera que el Zar influyera en la corte española para lo mismo: lograr la paz entre España y sus antiguas colonias. Todo para no perder la posibilidad de quedarse, en el momento oportuno, con Cuba.

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Lucas Alamán

Estando todavía la fortaleza de San Juan de Ulúa en manos españolas, Pedro Gual y Anastasio Torrens firman, el 19 de agosto, en Colombia un convenio de acción conjunta para hostilizar a los españoles en ese reducto. Esto quedó sin efecto al recuperar México esa fortaleza el 18 de noviembre siguiente, con la rendición de la guarnición española.

El 20 de diciembre Henry Clay le escribió una nota, que no podemos calificar más que de amenaza al Ministro de Relaciones Exteriores mexicano, Sebastián Camacho, en la que le decía que no debería México de seguir adelante con los planes de invasión a Cuba porque le atraería graves consecuencias. No obstante todas estas acciones, inexplicablemente Simón Bolívar rescindió el 24 de noviembre de 1827 el convenio que se tenía con México de ayuda mutua contra España.

Se sabe que el 8 de diciembre de 1827,el gobierno mexicano, sin ayuda colombiana, dio la orden de salida a dicha expedición desde el puerto de Veracruz, misma que consistió en unos cuantos lanchones que realizaron algunas acciones de hostigamiento en la costa sur de Cuba y que, sin ningún resultado importante, regresaron el 10 de diciembre a territorio mexicano. Y ese es el fin de la cronología de los hechos.

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La realidad es que ni México ni Colombia tuvieron en ningún momento recursos para llevar a cabo dicha invasión. Claro, esto no lo sabía nadie; ni ellos mismos. México confiaba en realizarla con los recursos de Colombia y esta pensaba lo propio de México. Por otro lado mantuvieron objetivos diferentes;  Simón Bolívar usó esta expedición como un “bluff” para lograr el reconocimiento de parte de España, México, por su parte mantuvo dos visiones, la del presidente Victoria, quien de manera humanista buscaba contribuir con la independencia de Cuba y la visión de los anexionistas como Lucas Alamán, que consideraban que por ventajas geográficas y razones históricas, Cuba debía pertenecer a México. Los Estados Unidos estuvieron preocupados por una fantasía creada por sus vecinos del sur del continente quienes no pudieron materializar nunca esos sueños. Cuba y Puerto Rico permanecieron españolas hasta la guerra hispano-estadounidense de 1898 y, salvo el intento de Barradas, no hubo intentos serios de reconquista.

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Guerra EUA-España 1898

                                                                                             Dr. Mariano García Martínez

                                            descarga (4)                                                  13 de julio de 2020.

Este artículo está basado, con adecuaciones y correcciones recientes,  en la tesis de licenciatura del autor: García Martínez, Mariano. Intento de independencia del Caribe 1821-1831. México, Colombia y Estados Unidos confrontados por Cuba y Puerto Rico. México, ENAH, 1999.

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El brazo perdido de Álvaro Obregón

El brazo perdido de Álvaro Obregón

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Don Álvaro Obregón, Presidente

¿Qué tienen en común  Miguel de Cervantes, autor de El Quijote de la Mancha y Álvaro Obregón, presidente de México de 1920 a 1924? Que ambos personajes eran mancos, perdiendo sus extremidades en el campo de guerra; el escritor universal en la Batalla de Lepanto, y Obregón en la de Celaya. Quizá la comparación es inexacta y equívoca, pero relevante en un punto; muchos se extrañan de la carencia de la mano de Cervantes, siendo un dato quizá olvidado o sin importancia, mientras que Obregón es ampliamente recordado por perder su brazo durante la Revolución Mexicana, llegando a tener incluso hasta un mausoleo para ser exhibida como reliquia. Pero antes de durar más de 70 años sin descanso bajo tierra, incinerada por los familiares del caudillo sonorense, la extremidad pasó por una serie de aventuras dignas de contar.

Álvaro Obregón fue uno de los caudillos más reconocidos del periodo revolucionario mexicano, que presuntuosamente -pero acertadamente- aseguraba ser el único que no conocía la derrota. Peleó contra Victoriano Huerta, venció a Pascual Orozco, peleó contra los yaquis, le ganó a Pancho Villa, traicionó a Venustiano Carranza y se encaminaba a ser por segunda ocasión presidente de México. Fue de los hombres más populares de la década de los 20’s, cambiando las armas y el uniforme militar por los smokings negros y sombreros de bombín. Su aspecto físico había cambiado mucho; de tener un cuerpo esbelto subió notablemente de peso, pero siguió conservando la robustez que lo caracterizaba. El cambio más significativo fue la pérdida del brazo derecho, que sucedería en el segundo día de la Batalla de Celaya, contra las fuerzas de la División del Norte.

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Álvaro Rechoncho

 

El último encuentro armado masivo entre fuerzas antagónicas revolucionarias se daría en el estado de Guanajuato. Por un lado estaba Francisco Villa -aconsejado por el experimentado y militar de carrera Felipe Ángeles- quien poseía una arrolladora fuerza de caballería. Defendiendo la plaza estaba Obregón, con un ejército más disciplinado y menos numeroso. Las estrategias de ambos generales eran muy opuestas. Villa apostaba por el arrojo como táctica de guerra – Ángeles sugería lo contrario, pero no fue escuchado –; mientras Obregón optaba por la estrategia del contraataque y sorprender al enemigo con trincheras. La victoria de dicho encuentro sería para el Ejército Constitucionalista, pero el general Obregón se llevaría la peor parte.

Según un informe médico, Obregón sufrió un impacto de proyectil de cañón, lesionando su codo y desarticulando el brazo del antebrazo, siendo trasladado en los innovadores trenes quirófano de las fuerzas constitucionalistas.  La operación la realizarían los cirujanos Senorio Cendejas, Heberto Alcázar y Enrique C. Osorno, este último sosteniendo el miembro amputado. El mismo Obregón narraría el suceso:

“Faltaban unos veinticinco metros para llegar a las trincheras, cuando en los momentos en que atravesábamos un pequeño patio situado entre ellas y el casco de la hacienda, sentimos entre nosotros la súbita explosión de una granada, que a todos nos derribó por tierra. Antes de darme exacta cuenta de lo ocurrido me incorporé, y entonces pude ver que me faltaba el brazo derecho, y sentía dolores agudísimos en el costado, lo que hacía suponerlo desgarrado también por la metralla. El desangramiento era tan abundante, que tuve desde luego la seguridad de que prolongar aquella situación en lo que a mí se refería era completamente inútil, y con ello sólo conseguiría una agonía prolongada y angustiosa, dando a mis compañeros un espectáculo doloroso. Impulsado por tales consideraciones, tomé con la mano que me quedaba la pequeña pistola ‘Savage’ que llevaba al cinto, y la disparé sobre mi sien izquierda, pretendiendo consumar la obra que la metralla no había terminado; pero mi propósito se frustró debido a que el arma no tenía tiro en la recámara”.

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Obregón en recuperación

 

Hay versiones que señalan que fue el mismo Felipe Ángeles quien lanzaría la granada que volaría el brazo de Obregón. Lo que es cierto es que pese haber sufrido esa baja sensible, el Ejército Constitucionalista arrollaría a las fuerzas villistas. La recuperación del mal apodado Manco de Celaya, ya que la batalla se libró en Santa Ana del Conde, fue rápida. El miembro fue ofrecido a uno de los colaboradores más cercanos de Obregón y este se la entregó a su jefe, a lo que el sonorense diría “haga con ella lo que se le antoje”. La mano y Obregón continuarían por caminos separados.

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El bracito desprendido

 

Por razones aún desconocidas, el frasco de formol donde se encontraba la mano se perdería ¿En dónde? ¡En una fiesta! Y siendo robado por una prostituta. El miembro amputado pasaría a un burdel de la avenida Insurgentes, de la Ciudad de México y allí duraría algún tiempo, Continuaba siendo un misterio como el brazo del entonces presidente de México y de los hombres más poderosos estaba desaparecido. Se dice que Obregón, arrepentido por rechazar su brazo la primera ocasión ofrecía una recompensa a quien pudiera darle informes de su extremidad.

Es muy probable que, debido a la popularidad del sonorense, el brazo era conservado como una reliquia de una alocada fanática.

La extremidad sería recuperada por Francisco Roque Serrano, sinaloense, miembro de la Secretaría de Marina y Guerra y candidato opositor contra Obregón en las elecciones de 1928, quien en un acto casi heroico, volvería a robar el miembro de la mujer que lo poseía. Es curioso como Serrano, siendo colaborador de Obregón y héroe de recuperar una parte importante de su cuerpo se convertiría en contendiente en urnas y enemigo mortal, pero eso es tema aparte.  Pese a todo, ésta fue entregada a Aarón Sáenz, otro de los cercamos al obregonismo,  quien la conservaría varios años hasta 1935.

También es curioso como mientras el brazo seguía perdido, probablemente en el burdel de Insurgentes, Obregón era enterrado en su natal Huatabampo asesinado por León Toral. Fue hasta mediados de la década de los 30’s, que Sáenz convencería al presidente Lázaro Cárdenas de hacer un monumento para el ilustre revolucionario. Cárdenas no pondría oposición y 8 años después del asesinato, se construiría el mausoleo en la colonia San Ángel. Dicho monumento parece imitar las vanguardias arquitectónicas socialistas, que en su interior en una habitación no mayor a 3 metros cuadrados, albergaba un frasco con un puño cerrado, con uñas perfectamente cortadas y vísceras revueltas al fondo. La extraña reliquia citaba desde las 7 de la mañana a las 5 de la tarde a una cantidad abundante de visitantes.

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Monumento Obregón, La Bombilla, Ciudad de México.

Casi 50 años después de que estuviera expuesta para todo público, el miembro que pasó más de una década perdido, sería incinerado y depositado en Huatabampo, donde descansaban los restos de Álvaro Obregón.

Hay historias famosas de miembros perdidos que se convirtieron en una leyenda. Para México el caso de la pierna del seis veces presidente de México, Antonio López de Santa Anna, la cual se hizo merecedora de un funeral;  y la que se cuenta hoy: el brazo derecho del general Álvaro Obregón. Estas extremidades nos muestran esa extraña fijación –y fetichismo – mexicana de rendirle culto a los miembros perdidos.

 

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-Asterión

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Top 5. Mujeres de arte

«Yo no soy una coleccionista, soy un museo.»

Peggy Guggenheim

He de confesar que me molesta un poco cuando se utiliza el término «eres arte» como adjetivo calificativo para halagar a una mujer. Es peor verlo en sus derivaciones, por ejemplo «eres demasiado arte», pff… terrible. Y es que el arte vuelve a ser una manera de referirse a las mujeres en torno a su lado estético, cuando es algo que se ha corregido hasta el cansancio: tanto las mujeres como el arte no se reducen solamente en términos de belleza.

No obstante, sí que existen mujeres de arte. Estas féminas han contribuido a la práctica artística desde múltiples perspectivas, no necesariamente siendo artistas, sino agentes culturales que se han convertido en referencia para los nuevos movimientos de la historia del arte. Hay muchas obviamente, pero en este post pondremos un Top 5 para que conozcan más sobre ellas.

Peggy Guggenheim

Principalmente esta mujer fue coleccionista estadounidense y mecenas de artistas importantes en el siglo XX. Fue gracias al comercio de encaje, que la familia Guggenheim hizo crecer su fortuna y junto con su tío Solomon, crearon una de las colecciones de arte más importantes tanto en la historia como en el mundo.

Mientras que su tío estaba sembrando las raíces del que sería su museo en Nueva York, Peggy realizó varios viajes hacia París, Venecia y Londres, manteniendo relaciones cercanas con los artistas que más adelante formarían parte de su colección. Al contrario de otros coleccionistas que basan sus elecciones en torno a una teoría estética o gusto, Peggy adquiría piezas siguiendo su intuición e impulso, justo como lo harían los buenos inversionistas.

Algunos de los artistas que Guggenheim promocionó son: Duchamp, Man Ray, Tanguy, Brancusi, James Joyce, André Breton y Pollock. Sus relaciones no se limitaron a lo meramente laboral, para muchos  Peggy fue una amiga y confidente en la que encontraron apoyo para desarrollar los nuevos lenguajes del arte.

Sonia Delaunay

Pionera en el desarrollo del movimiento artístico conocido como simultaneísmo, la cual se expresó no sólo en la pintura, sino también en el diseño de moda, textiles y libros.  Desde muy temprana edad estuvo en contacto con el mundo del arte, entrando a la escuela de pintura Académie La Palette en París. Durante esa época estuvo en contacto con otros artistas importantes como George Braque o Robert Delaunay, con el que contrajo matrimonio en 1910.

En 1913, colaboró en la ilustración y diseño de la cubierta de La prosa del transiberiano y de la pequeña Jehanne de Francia de Blaise Cendrars. Tras la Primera Guerra Mundial, dejó de vivir de sus rentas (jeje, literal) y comenzó a comercializar sus creaciones, abriendo su primera tienda de diseño en Madrid y posteriormente en París. Para 1930, estuvo en contacto con grupos de artistas que buscaban la abstracción en el arte como Abstraction-Création o Cercle et Carré.

Por último en 1964, gracias a una donación tanto de sus obras como las de su marido, se convirtió en la primera mujer viva a la que se honraba con una exposición en el Museo du Louvre.

Artemisia Gentilleschi

Artemisia es una de las artistas más relevantes del Renacimiento italiano. Hija del también pintor Orazio Gentilleschi, esta mujer estuvo en contacto con grandes referentes de su tiempo, siendo una fiel exponente de la escuela caravaggista con un toque dramático. A los 16 años decidió convertirse en aprendiz del taller de su padre a lo que éste accedió orgulloso, sabedor de que su primogénita era muy capaz como sus contemporáneos.

Lamentablemente, su historia queda manchada por haber sufrido una violación por parte del que fuese su maestro, Agostino Tassi. A pesar de tener todo en contra, Artemisia denunció a su agresor y aunque se sometió a terribles juicios y torturas, logró que el hombre llegara a la cárcel.  Esto fue un parteaguas en la producción artística de la pintora, creando escenas más vengativas y violentas, utilizando a mujeres bíblicas como personajes principales, por ejemplo Judith y Susana.

Se dice que Artemisia fue de las primeras artistas feministas, no obstante, al afirmar esto entraríamos en un anacronismo y perderíamos perspectiva para analizar su trayectoria

 

Ana Mendieta

Ana fue una exiliada cubana en Estados Unidos, cuyo principal trabajo fue en el terreno del Body Art y el performance. Debido a que se encontraba en un contexto político difícil y se enfrentó a una sociedad abiertamente racista, Mendieta se dedicó a hacer un estudio de su entorno y «gritar corporalmente» para evidenciarlo. Toda su obra tiene en común el uso del cuerpo de la mujer, utilizándolo como sello de la crueldad de la violencia de género. Lo que más le interesaba resaltar en sus obras era su doble condición vulnerable: ser mujer y ser una exiliada.

Por desgracia, su historia terminó pronto. Murió a los 36 años al caer desde la ventana de su departamento. Algunas teorías sugieren que fue un asesinato causado por su violenta pareja Carl André, pero no existe acusación sólida. Paradójica mente, su  muerte pareciera parte del archivo de su obra al retratar el impacto del cuerpo sobre el entorno natural.

Lygia Clark

Confundadora del movimiento Neoconcreto, Lygia Clark es un elemento esencial en cuanto a arte contemporáneo latinoamericano se refiere. Durante su trayectoria realizó pinturas, esculturas y performance relacionadas con la psicoterapia. En la primera parte de su carrera se dedicó a la abstracción geométrica en la creación de pequeñas figuras en blanco y negro; todo esto después de haberse casado con Aluízo Clark y tener tres hijos.

El movimiento Neoconcreto, considera un arte en el que el espectador entra de forma orgánica y manipula la obra, esto con el objetivo de romper la tradicional relación objeto-espectador que sólo mira. Impartió clases en el Instituto Nacional de Educación de Sordosy,  ahí su trabajo cambió a una faceta biológica y performática y comenzó a tener reconocimiento internacional. Para Lygia, los objetos eran herramientas para conectar el cuerpo con la psique.

 

Como pueden ver, es mucho más interesante hablar de mujeres de arte que sólo utilizar el término como halago. Te invito a que conozcan más sobre estas chicas y su trabajo artístico.

 

– Momo

Si quieres conocer más trabajos de este autor, puedes leer alguno de sus siguientes artículos:

Los cuatro jinetes de la historia del arte

El arte no es entretenimiento

Arte electrónico, más allá del ordenador personal