El brazo perdido de Álvaro Obregón

El brazo perdido de Álvaro Obregón

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Don Álvaro Obregón, Presidente

¿Qué tienen en común  Miguel de Cervantes, autor de El Quijote de la Mancha y Álvaro Obregón, presidente de México de 1920 a 1924? Que ambos personajes eran mancos, perdiendo sus extremidades en el campo de guerra; el escritor universal en la Batalla de Lepanto, y Obregón en la de Celaya. Quizá la comparación es inexacta y equívoca, pero relevante en un punto; muchos se extrañan de la carencia de la mano de Cervantes, siendo un dato quizá olvidado o sin importancia, mientras que Obregón es ampliamente recordado por perder su brazo durante la Revolución Mexicana, llegando a tener incluso hasta un mausoleo para ser exhibida como reliquia. Pero antes de durar más de 70 años sin descanso bajo tierra, incinerada por los familiares del caudillo sonorense, la extremidad pasó por una serie de aventuras dignas de contar.

Álvaro Obregón fue uno de los caudillos más reconocidos del periodo revolucionario mexicano, que presuntuosamente -pero acertadamente- aseguraba ser el único que no conocía la derrota. Peleó contra Victoriano Huerta, venció a Pascual Orozco, peleó contra los yaquis, le ganó a Pancho Villa, traicionó a Venustiano Carranza y se encaminaba a ser por segunda ocasión presidente de México. Fue de los hombres más populares de la década de los 20’s, cambiando las armas y el uniforme militar por los smokings negros y sombreros de bombín. Su aspecto físico había cambiado mucho; de tener un cuerpo esbelto subió notablemente de peso, pero siguió conservando la robustez que lo caracterizaba. El cambio más significativo fue la pérdida del brazo derecho, que sucedería en el segundo día de la Batalla de Celaya, contra las fuerzas de la División del Norte.

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Álvaro Rechoncho

 

El último encuentro armado masivo entre fuerzas antagónicas revolucionarias se daría en el estado de Guanajuato. Por un lado estaba Francisco Villa -aconsejado por el experimentado y militar de carrera Felipe Ángeles- quien poseía una arrolladora fuerza de caballería. Defendiendo la plaza estaba Obregón, con un ejército más disciplinado y menos numeroso. Las estrategias de ambos generales eran muy opuestas. Villa apostaba por el arrojo como táctica de guerra – Ángeles sugería lo contrario, pero no fue escuchado –; mientras Obregón optaba por la estrategia del contraataque y sorprender al enemigo con trincheras. La victoria de dicho encuentro sería para el Ejército Constitucionalista, pero el general Obregón se llevaría la peor parte.

Según un informe médico, Obregón sufrió un impacto de proyectil de cañón, lesionando su codo y desarticulando el brazo del antebrazo, siendo trasladado en los innovadores trenes quirófano de las fuerzas constitucionalistas.  La operación la realizarían los cirujanos Senorio Cendejas, Heberto Alcázar y Enrique C. Osorno, este último sosteniendo el miembro amputado. El mismo Obregón narraría el suceso:

“Faltaban unos veinticinco metros para llegar a las trincheras, cuando en los momentos en que atravesábamos un pequeño patio situado entre ellas y el casco de la hacienda, sentimos entre nosotros la súbita explosión de una granada, que a todos nos derribó por tierra. Antes de darme exacta cuenta de lo ocurrido me incorporé, y entonces pude ver que me faltaba el brazo derecho, y sentía dolores agudísimos en el costado, lo que hacía suponerlo desgarrado también por la metralla. El desangramiento era tan abundante, que tuve desde luego la seguridad de que prolongar aquella situación en lo que a mí se refería era completamente inútil, y con ello sólo conseguiría una agonía prolongada y angustiosa, dando a mis compañeros un espectáculo doloroso. Impulsado por tales consideraciones, tomé con la mano que me quedaba la pequeña pistola ‘Savage’ que llevaba al cinto, y la disparé sobre mi sien izquierda, pretendiendo consumar la obra que la metralla no había terminado; pero mi propósito se frustró debido a que el arma no tenía tiro en la recámara”.

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Obregón en recuperación

 

Hay versiones que señalan que fue el mismo Felipe Ángeles quien lanzaría la granada que volaría el brazo de Obregón. Lo que es cierto es que pese haber sufrido esa baja sensible, el Ejército Constitucionalista arrollaría a las fuerzas villistas. La recuperación del mal apodado Manco de Celaya, ya que la batalla se libró en Santa Ana del Conde, fue rápida. El miembro fue ofrecido a uno de los colaboradores más cercanos de Obregón y este se la entregó a su jefe, a lo que el sonorense diría “haga con ella lo que se le antoje”. La mano y Obregón continuarían por caminos separados.

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El bracito desprendido

 

Por razones aún desconocidas, el frasco de formol donde se encontraba la mano se perdería ¿En dónde? ¡En una fiesta! Y siendo robado por una prostituta. El miembro amputado pasaría a un burdel de la avenida Insurgentes, de la Ciudad de México y allí duraría algún tiempo, Continuaba siendo un misterio como el brazo del entonces presidente de México y de los hombres más poderosos estaba desaparecido. Se dice que Obregón, arrepentido por rechazar su brazo la primera ocasión ofrecía una recompensa a quien pudiera darle informes de su extremidad.

Es muy probable que, debido a la popularidad del sonorense, el brazo era conservado como una reliquia de una alocada fanática.

La extremidad sería recuperada por Francisco Roque Serrano, sinaloense, miembro de la Secretaría de Marina y Guerra y candidato opositor contra Obregón en las elecciones de 1928, quien en un acto casi heroico, volvería a robar el miembro de la mujer que lo poseía. Es curioso como Serrano, siendo colaborador de Obregón y héroe de recuperar una parte importante de su cuerpo se convertiría en contendiente en urnas y enemigo mortal, pero eso es tema aparte.  Pese a todo, ésta fue entregada a Aarón Sáenz, otro de los cercamos al obregonismo,  quien la conservaría varios años hasta 1935.

También es curioso como mientras el brazo seguía perdido, probablemente en el burdel de Insurgentes, Obregón era enterrado en su natal Huatabampo asesinado por León Toral. Fue hasta mediados de la década de los 30’s, que Sáenz convencería al presidente Lázaro Cárdenas de hacer un monumento para el ilustre revolucionario. Cárdenas no pondría oposición y 8 años después del asesinato, se construiría el mausoleo en la colonia San Ángel. Dicho monumento parece imitar las vanguardias arquitectónicas socialistas, que en su interior en una habitación no mayor a 3 metros cuadrados, albergaba un frasco con un puño cerrado, con uñas perfectamente cortadas y vísceras revueltas al fondo. La extraña reliquia citaba desde las 7 de la mañana a las 5 de la tarde a una cantidad abundante de visitantes.

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Monumento Obregón, La Bombilla, Ciudad de México.

Casi 50 años después de que estuviera expuesta para todo público, el miembro que pasó más de una década perdido, sería incinerado y depositado en Huatabampo, donde descansaban los restos de Álvaro Obregón.

Hay historias famosas de miembros perdidos que se convirtieron en una leyenda. Para México el caso de la pierna del seis veces presidente de México, Antonio López de Santa Anna, la cual se hizo merecedora de un funeral;  y la que se cuenta hoy: el brazo derecho del general Álvaro Obregón. Estas extremidades nos muestran esa extraña fijación –y fetichismo – mexicana de rendirle culto a los miembros perdidos.

 

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-Asterión

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Una Reina para siempre, Isabel II en México 

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La (insana)idolatría hacia los personajes históricos

O como una pintura mediocre provoca problemas donde no debería haberlos.

Empezaré con estas palabras: no me interesa la pintura de Zapata afeminado. Se me hace una obra mediocre, vulgar y de alguien sin talento alguno, salvo llamar la atención. E hizo lo correcto.

La pintura de la polémica.

¿Por qué? Porque así se vende de manera inteligente y porque hacer algo contra los «héroes» patrios es necesario para alentar el discurso nacional. A mí me va y me viene Zapata y sus ideales, es la verdad. Pero reconozco que tuvo aciertos y errores y que para muchas personas es un personaje fetiche.

Dicho eso, los actos sucedidos esta semana en torno a esa obra me parecen absurdos y anacrónicos. Mucha gente se ha molestado por la visualización que se ha hecho de un personaje tan emblemático como lo es Zapata, acusando al artista de sobajarlo y humillarlo. Tras esto, el pasado martes 10 de diciembre quisieron destruir la pintura.

Manifestación adentro de Bellas Artes

Al leer ese tipo de declaraciones no pude menos que sonreír, pues si alguien podría aguantar esa representación y otras tantas es precisamente el Caudillo del Sur. Reitero: que yo no comparta sus ideales no me nubla en mi juicio de reconocer la trascendencia histórico-cultural que tiene el bigotudo morelense.

Lo que sí repruebo es la violencia y la intolerancia de los campesinos hacia la obra y hacia las personas que se manifestaron en defender el mediocre trabajo. Pero esto también me dejó algunos pensamientos que más adelante enumeraré. ¿Se vale que hayan golpeado a quien estuviera en contra de sus ideas? NO… así como tampoco merece ser humillada una persona por su condición social y falta de educación artística.

Ojalá podamos algún día poner en un bondage masoquista a Josefa Ortiz y Miguel Hidalgo; mostrar a Carranza en pañales; hacer una muestra pornográfica de Elvia Carrillo, etc.

Es necesario, MUY NECESARIO bajar del pedestal a los personajes históricos… a los «héroes que nos dieron patria». ¿Por qué? Porque fueron humanos, cometieron errores, aciertos, bajezas,actos bondadosos, etc. Esta veneración a seres me da mucha pereza mental y, aunque no negaré que tengo mis personajes favoritos, me daría igual cómo los representen.

También habría que pensar que los parientes de Zapata deberían dejar de vivir de la imagen de su ancestro

Por todo esto, sugiero los siguientes puntos para buscar un mejor futuro para todos, la paz mundial y que no se ofendan por una horrenda pintura:

  1. Entender que los personajes históricos vivirán en la memoria colectiva, sin importar cómo los representemos. Sus ideales y actos nos trascienden en el tiempo y el espacio.
  2. Dejar de lado nuestros prejuicios tanto hacia cosas diferentes a la heterosexualidad, como hacia las personas que no piensan como nosotros -y estoy viendo a los más «progresistas» con estas palabras.
  3. En lugar de atacar a quien piensa diferente a uno… ¿por qué no acercarnos a esa persona? Un museo no es solo un lugar sagrado, es un lugar de crítica, pensamiento, reflexión y una institución educativa no formal. ¿Qué quiero decir con esto? Que estos recintos tienen la obligación de llevar conocimiento a las personas, invitarlos a razonar, a comprender de qué se trata lo que se muestra y cómo puede enriquecerles la vida.
  4. Bajarnos de nuestro tabique intelectualoide de superioridad. No somos mejores que alguien que no haya tenido toda una educación humanística a su alcance. Al contrario, solo se muestra mezquindad, soberbia y mediocridad por no poder lograr acercarnos a otros.
  5. Dejar de creer que nuestra condición socio-cultural es todo el país. Lamentablemente los manifestantes del pasado martes vieron la realidad: hay un gran sector de la población que no tiene ningún interés en ellos y puede ser sumamente agresiva. Y obvio, no se debe tolerar… pero es menester educar, pensar, cambiar muchas cosas.
No porque tengamos mucha «cultura» significa que somos mejores que otros.

Son simples palabras que no tendrán gran resonancia, pero que me parecía necesario expresar a los lectores de este lugar. ¿Cambiará pronto la situación? No lo sé, pero sería lamentable que ni siquiera lo intentáramos.

-Ricardo S. Rodríguez G.

La Revolución Mexicana.¿Debemos seguir celebrándola?

Una reflexión en torno al movimiento de 1910

Algunos personajes

Cuando era niño, recuerdo muy bien que en la escuela nos enseñaban las grandes obras de los héroes de la Revolución que lucharon para derrumbar la tiranía de Porfirio Díaz y dar justicia social a la población mexicana…

Ese discurso hoy en día me parece de menos cuestionable, por distintas razones:

  1. Aunque Porfirio Díaz era un dictador, eso no quiere decir que él fuera el único responsable de la situación, pues varios de los caudillos habían participado de alguna manera en su régimen de gobierno-entiéndase Venustiano Carranza, por citar un ejemplo.
  2. Las condiciones del campesinado del país no eran iguales en todas partes. Aunque hoy en día sabemos que la situación era difícil en las plantas henequeras de Yucatán o en los latifundios del centro del país, en el norte no era ni de cerca el mismo entorno para las personas que se dedicaban a la tierra.
  3. Porfirio Díaz se fue del país en 1911 y los ánimos no se calmaron con ello. Esto se explica debido al sistema imperante de la época, donde no hubo una transición de poder institucional y porque la población no tenía satisfechas sus necesidades. Aunado a eso, sobrevino un fenómeno que marcó la vida política del país…
  4. El caudillismo se acentuó de manera increíble tras el estallido del conflicto. Pascual Orozco, Doroteo Arango, Emiliano Zapata, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, entre otros. Muchos de estos personajes crearon auténticos reinos dentro del Estado Mexicano, siendo tal vez uno de los más prominentes Gonzalo N. Santos, de San Luis Potosí.
  5. Es indudable que la Reforma Constitucional ejecutada en 1917 sirvió para atender muchas de las demandas sociales. ¿Pero cuál fue su alcance real?
  6. El ejido fue una de las «conquistas» de la Revolución. No obstante, ¿no fueron clientes del gobierno los campesinos al recibir estas tierras?
  7. El Partido de la Revolución es de vital importancia para explicar el desarrollo histórico del país… pero es preocupante que solo haya habido dos presidentes no salidos de sus filas en los últimos 90 años.
  8. Su discurso me parece más que agotado, teniendo como evidencia las graves desigualdades que persisten en nuestro país… ¿y de dónde surgió esa clase política dominante y adinerada?
  9. Tal vez habla el hastío como ciudadano, pero me parece aburrido siquiera hablar de un personaje como Francisco I. Madero. Reitero que hablo como ciudadano, no como historiador en este punto.
  10. El corporativismo surgido de la institucionalización de la Revolución es uno de los grandes lastres que aqueja a nuestro país. Tan solo ver a la CTM, al SNTE o a la CNTE muestra que en materia laboral hemos avanzado NADA.
El PRI en sus tiempos de gloria

Son solo algunos puntos de reflexión que me permití en una tarde frente a la computadora. No son un análisis histórico a profundidad, sino más bien un pensamiento en torno al hito de la Revolución Mexicana. No niego su relevancia, pero no considero sano para el país que una persona dicte la manera en que deba verse ese movimiento: sin capacidad crítica y totalmente desconectado de la historiografía que ha surgido del estudio de ese periodo histórico.

La tontería.

30 de junio de 1959. Muerte de José Vasconcelos.[1]

José Vasconcelos

[2]

Polémico, intelectual, escritor, maestro, abogado, político, rector de la Universidad Nacional, candidato presidencial. Estas palabras enumeran parte de lo que fue José María Albino Vasconcelos Calderón[3], nacido un 28 de febrero de 1882 en la Ciudad de Oaxaca.[4]

Fue uno de los grandes ideólogos de la educación en México, constantemente ocupado en el tema. Fundó el Ateneo de la Juventud en 1909[5] donde, junto con otros intelectuales[6], empezaron a dar una serie de conferencias que serían parteaguas del pensamiento revolucionario y posrevolucionario de nuestro país. El pasaje convulso de la revolución mexicana lo llevó a que tuviera constantes exilios; a raíz del asesinato de Francisco I. Madero y, aunque en un principio se adhirió al movimiento constitucionalista, volvió a exiliarse en 1914, abandonando el puesto de director de la Escuela Nacional Preparatoria. Posteriormente, fungió de manera fugaz como Ministro de Instrucción Pública para el régimen Convencionalista a  cargo de Eulalio Gutiérrez[7]

Para 1920, con posterioridad al asesinato de Venustiano Carranza y el establecimiento del gobierno provisional de Adolfo de la Huerta, éste lo designa rector de la Universidad Nacional, posición desde la cual diseña lo que sería la gran reforma educativa que dio origen a la Secretaría de Educación Pública, el 3 de octubre de 1921.[8] A la par de esto, el 12 de octubre del mismo año[9], el educador fue nombrado titular de la misma dependencia, encargándose de una campaña masiva de alfabetización y difusión de la enseñanza pública, con el fin de lograr que tuviera validez fáctica el artículo 3° de la joven Carta Magna. Vasconcelos fue el ilustre personaje que legó el afamado apotegma de la Universidad Nacional: “Por mi raza hablará el espíritu”. De acuerdo a sus propias palabras, significa:

“Se resuelve que el Escudo de la Universidad Nacional consistirá en un mapa de la América Latina con la leyenda: ‘POR MI RAZA HABLARÁ EL ESPÍRITU’; se significa en este lema la convicción de que la raza nuestra elaborará una cultura de tendencias nuevas, de esencia espiritual y libérrima. Sostendrán el escudo un águila y un cóndor apoyando todo en una alegoría de los volcanes y el nopal azteca.»[10]

Vasconcelos buscó además contender políticamente por la gubernatura de Oaxaca en 1924, así como por la presidencia de la República en 1929, terminando ambas empresas en un fracaso para el educador. Aunque tuvo un último exilio de 1930-1939 tras su derrota electoral, regresó definitivamente al país para ocuparse en distintas actividades de índole cultural, siendo tal vez algunas de las más importantes el ser miembro fundador de El Colegio Nacional, director de la Biblioteca Nacional de 1941-1945, fundador y director de la Biblioteca de México (1945 hasta su muerte) y conferencista recurrente en la Universidad Nacional Autónoma de México. A lo largo de su vida, Vasconcelos recibió distintos doctorados Honoris Causa por parte de varias universidades latinoamericanas, y llegó a ser parte de la Academia Mexicana de la Lengua a partir de 1950.[11] Murió de un infarto el 30 de junio de 1959, en la Ciudad de México.[12]


[1] Escrito por Ricardo Rodríguez.

[2] Imagen extraída de Fundación UNAM. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/1FnGL61 ]

[3]“Falleció José Vasconcelos.” Hoy en la Historia. History. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2JVUIFN ]

[4] Ana María del Pilar Martínez Hernández y Tania Itzel Nieto Juárez. Recordando a José Vasconcelos a 58 años de su muerte. En Revista Digital Universitaria. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2uKJYxc ]

[5] “Historia. José Vasconcelos Calderón.” En:  Biblioteca ENP 5 José Vasconcelos. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2MMYVJl ]

[6] Gabriel Vargas Lozano. El Ateneo de la Juventud y la Revolución Mexicano. En Lit. mexicana. vol.21 no.2 México, 2010. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2JXUX31 ] Entre los intelectuales del Ateneo se encontraban: Antonio Caso (1883-1946); ; Alfonso Reyes (1889-1959); Pedro Henríquez Ureña (dominicano, 1884-1946); Isidro Fabela; Julio Torri; Diego Rivera, Manuel M. Ponce, Martín Luis Guzmán, Julián Carrillo, Nemesio García Naranjo y otros.

[7] José Vasconcelos y la Universidad Nacional. En Fundación UNAM. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/1FnGL61 ]

[8] Diario Oficial de la Federación. Se establece una Secretaría de Estado que se denominará Secretaría de Educación Pública. Octubre 3 de 1921. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2tgv8ke ]

[9] “El 12 de octubre de 1921, José Vasconcelos asume la titularidad de la Secretaría de Educación Pública. “Secretaría de Educación Pública. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2MMoOcs ]

[10] Martínez y Nieto, Óp. Cit.

[11] José Vasconcelos Calderón. En Archivos Jurídicas. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2JT1dZI ]

[12] Javier Garcíadiego. “Efemérides Histórica. 50 años de la muerte de José Vasconcelos.” En IMER. [Consultado el 21 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2yy8HMA ]

10 de abril de 1919. Asesinato de Emiliano Zapata.[1]

Zapata Muerto

[2]

Corría el año de 1919, un par de años después de la promulgación de la Carta Magna que legitimó el movimiento constitucionalista de Venustiano Carranza y que, a la sazón, era Presidente Constitucional. Con todo esto, no se había logrado pacificar al país, pues aún resistían en el norte Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa y en el sur, Emiliano Zapata.

Esta situación era un problema para el régimen carrancista, que además debía lidiar con problemas de seguridad en los caminos y con rebeldes en distintas partes del país.[3] Uno de los principales problemas era, sin lugar a dudas, el no sometimiento de Emiliano Zapata. Para ello, se decidió librarse de él, pues era visto como una amenaza para el pretendido régimen.[4]

La planeación del asesinato corrió a cargo del general Pablo González, quien contactó a un militar de la División de Oriente, Jesús Guajardo, para ejecutar lo acordado. Este último fingió que se uniría a la lucha zapatista, convenciendo al caudillo del sur con obsequios (un caballo llamado As de Oros), así como con la superación de pruebas dispuestas por el líder campesino.[5]

Se concertó una cita en la hacienda de Chinameca, a donde llegó Zapata acompañado de sus escoltas el 10 de abril de 1919. Al oírse un clarín, empezó la balacera y cayó muerto el que fuera defensor de la lucha agraria en el estado de Morelos. [6]

Su cuerpo fue fotografiado y, aunque su lucha no alcanzó una dimensión nacional, dentro del imaginario de nuestro país y en el exterior, su imagen es quizás la estampa más apoteósica del movimiento revolucionario.


[1] Escrito por Ricardo S. Rodríguez G.

[2] Extraído de https://bit.ly/2LOJDHe

[3] Javier Garcíadiego, Sandra Kuntz. “La Revolución Mexicana.” En Érik Velásquez, et. Al. Nueva Historia General de México. México: Colegio de México. 2010. 818 p., p. 564.

[4] Mexican Times. “¿Cómo murió Emiliano Zapata?” [Consultado el 9 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2HlzInb ]

[5] Excélsior. A 98 años de traición y asesinato de ‘El Caudillo del Sur’. 10 de abril de 2017. México: Excélsior. Consultado el 9 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2H9azhS ]

[6]Eduardo Ruiz Healy. “Un día como hoy de 1919 fue asesinado el líder y revolucionario mexicano Emiliano Zapata”. En   Ruiz Healy Times. 10 de abril de 2017. [Consultado el 9 de abril de 2018. Disponible en https://bit.ly/2qglv3o ]

26 de abril de 1917. Venustiano Carranza es declarado presidente Constitucional.[1]

[2]

Venustiano Carranza, el promotor de la Constitución que nos rige actualmente, se desempeñó como encargado del Ejecutivo Federal de 1914 a 1917[3], de acuerdo a lo establecido en el Plan de Guadalupe de 1913, en el que:

[…se] desconocía a Victoriano Huerta como presidente de la República. Desconocía también a los poderes Legislativo y Judicial y a los gobiernos estatales que reconocieran a Huerta. Nombraba a Venustiano Carranza Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y señalaba que, al ocupar la Ciudad de México, Carranza se encargaría interinamente del Poder Ejecutivo y convocaría a elecciones.[4]

Su plan consistía, en principio, en reformar la Carta Magna de 1857[5], pero la realidad y las coyunturas políticas de la época hicieron patente la necesidad de un nuevo documento constitucional, que reflejara las demandas que detonaron la Revolución iniciada en 1910. Al terminar los trabajos del Congreso Constituyente y a partir de la promulgación de la Carta Magna vigente, el 5 de febrero de 1917 (exactamente 60 años después de la promulgación de la Constitución de 1857), se inició de nueva cuenta la actividad legislativa del país, ya que el Congreso como tal había estado inactivo desde el 10 de octubre de 1913.[6]

Posteriormente, se convocaron a elecciones el 11 de marzo de 1917 y Carranza fue postulado como candidato a la presidencia por el Partido Liberal Constitucionalista, ganando la contienda con el 97% de los votos a su favor. [7] Con esto, Carranza logró legitimarse en la Silla Presidencial y asumió el cargo el 26 de abril de 1917 ante la XXVII Legislatura del Congreso de la Unión. El periodo comprendido para el ejercicio del cargo como primer mandatario abarcaría oficialmente del 1° de diciembre de 1916 al 30 de noviembre de 1920[8], empero tomó posesión fácticamente hasta el 1° de mayo de 1917[9] y concluyó anticipadamente, debido al Plan de Agua Prieta y su posterior asesinato, el 21 de mayo de 1920. Es, hasta el momento de escritura de este texto, el último Presidente de la República asesinado en funciones.


[1] Escrito por Ricardo Rodríguez.

[2] Extraído de https://bit.ly/2O85mXm

[3] Adiciones al Plan de Guadalupe. Veracruz, 12 de diciembre de 1914. En este documento, se muestra el cargo de Encargado del Poder Ejecutivo de la República Mexicana, donde empezó a legislar a pesar de la ausencia de un Congreso que lo avalara, ya que la disputa con la Convención de Aguascalientes provocó que lo desconociera como titular del Primer Mando. [Consultado el 27 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2HANxh0 ]

[4]Secretaría de Cultura. “Rumbo al Centenario de la Constitución de 1917. Plan de Guadalupe”. [Consultado el 27 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2HxpfIM ] En el Plan de Guadalupe, de los artículos 4° a 7° se establecen los fundamentos a seguir por el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista. [Consultado el 27 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2dMXBHr

[5] Proyecto de Reformas a la Constitución de 1857. Presentado por Venustiano Carranza al instalarse el Congreso Constituyente en Querétaro. Diciembre 1, 1916. [Consultado el 27 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2y51jXv ] En este documento, Carranza reitera la importancia histórica de la Carta Magna de 1857, así como de legitimar el movimiento que encabezaba.

[6] Disolución del Congreso el 10 de octubre de 1913. [Consultado el 27 de abril de 2018. Disponible en https://bit.ly/2HxV2oB ]

[7] Lorenzo Meyer. “La Revolución Mexicana y sus elecciones presidenciales: una interpretación. (1911-1940).” En Historia mexicana, v. 32, no. 2 (126) (oct.-dic. 1982), pp. 143-197. México: El Colegio de México.

[8] Secretaría de Cultura. “Venustiano Carranza es declarado presidente constitucional de la República, 26 de abril de 1917.” [Consultado el 27 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2Jyzj0y ]

[9] Instituto Mexicano de la Radio. “26 de abril de 1917 Venustiano Carranza es elegido presidente constitucional de México.” [Consultado el 27 de abril de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2I5XDY7 ]