Operación Bodenplatte: El canto del cisne de la Luftwaffe

La Luftwaffe alemana siempre luchó sin reservas. Esta es también la razón por la que tenemos pilotos con un número extremadamente alto de victorias. Adolf Galland.

 

El año nuevo es una época donde muchos reflexionamos y buscamos cumplir nuevos propósitos o un nuevo comienzo. En el caso de la Alemania del 1 de enero de 1945, su líder tenía como propósito realizar un golpe perfecto sobre los Aliados en el Frente Occidental, cuyo impacto fuera lo suficientemente demoledor como para poner a los aliados en jaque junto a la ofensiva de las Ardenas.

 

Así fue que se le encargó a la muy desvencijada Fuerza Aérea Alemana un ataque masivo sobre los distintos aeródromos británicos y estadounidenses para destruir su aviación en tierra y recuperar el dominio del aire, espacio que los alemanes habían perdido desde hace mucho tiempo. El dictador de orígen austriaco apostó todo a este plan, y su beneficio no solo fue nulo, sino que se llevó bastantes pérdidas.

Para los últimos días de diciembre, la ofensiva de las Ardenas se había estancado y los alemanes ya no tenían el elemento sorpresa de sus primeros días de la última quincena del mencionado mes. Los Aliados habían logrado reponerse en algunos puntos y estaban pasando a la ofensiva en otros, pero esto no detendría la visión de Adolf acerca de la guerra, mientras más se acercaban a su búnker en Berlín, más convencido estaba de sus estrategias, y los planes de un masivo ataque aéreo teutón se venían gestando desde septiembre de 1944, cuando el líder le pidió al General Werner Kreipe que preparara esta ofensiva que podría cambiar el curso de la guerra… como cada una de las ideas de Hitler durante los últimos dos años del conflicto.

Pese a lo irreal que resultaba pensar en que Alemania podría retomar la iniciativa de la guerra, la planeación estuvo calculada con la visión de arrasar los campos aéreos aliados más próximos al frente e incapacitar sus naves y, por tanto, reducir considerablemente su capacidad ofensiva. 2

 

Solo que había un pequeño detalle: Alemania estaba lejos de poder desprenderse de naves y sobre todo, pilotos. De hecho, la situación de la Luftwaffe era realmente lamentable en este punto. La Batalla de Las Ardenas había provocado una sangría considerable en esta facción del ejército alemán: más de 600 bajas entre decesos y heridos en diez días de diciembre eran algo simplemente irreemplazable para la aviación alemana.

 

La Operación Bodenplatte se había ideado para coincidir con la Unternehmen Wacht am Rhein (Operación Vigilancia del Rin) el 16 de diciembre de 1944, pero problemas logísticos y climáticos lo impidieron, siendo aplazada hasta el 1 de enero. Mientras, se reunió una cantidad considerable de aparatos para atacar a los Aliados y, según el plan, cambiar el curso de la guerra o, cuando menos, forzar una negociación. Una opción desde luego irreal, pues los aliados sabían perfectamente que era cuestión de tiempo para lograr la rendición incondicional de Alemania, pero Adolf estaba dispuesto a intentarlo de todos modos. 3

 

Entre 800 y 900 aviones Messerschmitt BF-109G y Fw-190 fueron reunidos para emprender el ataque y fueron armados con una bomba de 250 kilos cada uno. Pero, ¿cuáles eran los objetivos de esta épica operación? Los principales aeródromos aliados estaban ubicados en Bélgica, Holanda y Francia. Si somos capaces de ver el mapa de Europa, podemos entender que la misma idea detrás de esto resultaba por demás disparatada, puesto que el alcance geográfico era lejano y lleno de peligros para los remanentes de la Luftwaffe, que si bien tenía una cantidad considerable de aviones gracias a que 1944 fue el año en el que Alemania más aparatos de guerra produjo, sus pilotos estaban lejos de estar tan bien preparados como al principio de la guerra, pasando de estar meses en la escuela de aviación a tener apenas unas 20 horas de vuelo en promedio para el momento en el que emprendían su primera misión, en el caso de los pilotos más novatos. 4

 

Si bien los aparatos que tenían eran numerosos, también cabe aclarar que resultaría muy difícil sustituirlos en este punto de la guerra, pues las fábricas que no habían perdido, estaban siendo castigadas día y noche por los imponentes bombarderos aliados, que enfrentaban menos resistencia con cada nueva incursión. La situación era realmente adversa, pero la operación se ejecutó aún así, llegando la palabra clave Hermann a los distintos aeródromos germanos en el Occidente, con los números 1.1.45, el 31 de diciembre de 1944, aprobándose el ataque ya planteado. El fin de año y el inicio del nuevo serían el último momento de gran escala de la Luftwaffe, plantando el último clavo en su ya preparado ataúd.

 

Por principio, en una sorprendente capacidad de secretismo, las órdenes fueron guardadas con mucho recelo, para evitar que se filtraran a los Aliados. Fue tan exitoso este movimiento que muchos de los pilotos no sabían lo que se tenía planeado hasta la madrugada del día primero de enero, momento en el que comenzó la operación, pero tampoco los operadores de las baterías antiaéreas. En un momento realmente paradójico, muchos de los aviones alemanes fueron abatidos por sus propios colegas apenas alzaron el vuelo y se dirigieron a las fronteras del que se supondría que sería el Reich de los mil años, pues hacía mucho tiempo que no veían una cantidad tan grande de aviones propios emprender una campaña así, por lo que, de manera lógica, creyeron que se trataba de un ataque enemigo y que era necesario derribarlos. Esto reflejaba perfectamente el estado en que se encontraba el ejército alemán en ese momento; una fuerza desincronizada, incomunicada y hasta paranoica. 5

 

Mientras los pilotos alemanes eran derribados por fuego de su propia nación, Hermann Göring creía que este ataque traería de vuelta parte del prestigio perdido a lo que se supone, era su responsabilidad. La Luftwaffe era cada vez más criticada por su ineficacia y su incapacidad de hacerle frente al enemigo, quedando esto totalmente evidenciado en Bodenplatte. Si bien en un primer momento el factor sorpresa estuvo del lado alemán, pronto los aliados se repusieron del shock inicial y empezaron a provocar pérdidas a los teutones.

 

En el aeródromo de Sint-Denijs-Westrem en Bélgica, los pilotos alemanes tuvieron éxito en destruir varios de los Spitfire sobre tierra, curiosamente piloteados por polacos que estaban aterrizando, pero en cuanto pasó la primer oleada, fueron interceptados los atacantes, quienes sufrieron pérdidas considerables en su vuelo de regreso. 6

 

En Asch, Bélgica, el desastre fue total. Los estadounidenses estaban realizando distintas operaciones de rutina, cuando avistaron a más de 5 decenas de aviones alemanes. La pronta reacción de las baterías antiaéreas provocó los primeros daños, y los P-47 Thunderbolt y P-51 Mustang no se quedaron atrás, perdiendo apenas 4 cazas aliados; en cambio, los atacantes tuvieron una destrucción de 28 de sus escasos pilotos y valiosas aeronaves, dando como resultado un fracaso total en este sitio de la incursión.

 

Casi todos los ataques perpetrados sobre los distintos aeródromos aliados fueron de resultados negativos o desiguales; sin embargo, en Eindhoven, Holanda, fue el ataque más exitoso. La Jagdgeschwader 3 designada para esta operación, bajo el nombre de Udet, completó su objetivo de manera satisfactoria. 7

 

El ataque estaba encabezado por el as Heinz Bär, quien aportó su amplia experiencia para tener éxito sin sacrificar la vida de sus hombres, quien nada más llegar al aeródromo enemigo visualizó una escuadrilla de aviones Typhoon a punto de despegar y, por tanto, desprotegidos. Al notar esto, los cazas alemanes se abalanzaron sobre ellos, destruyéndolos en la pista y encajonando al resto de unidades que buscaban de alguna u otra manera despegar y responder al ataque o, cuando menos, escapar. Sin embargo, la coordinación de los pilotos de Bär fue eficaz y pudieron desatar el infierno durante 23 minutos, 23 minutos en los que la Luftwaffe de antaño se hizo presente por última vez.

 

El balance fue de 16 pérdidas alemanas, quienes infligieron daños muy considerables, 144 aparatos aliados fueron destruidos en su totalidad y 85 requirieron reparaciones para seguir en el combate en el futuro. Gracias al ataque,  6 pilotos aliados y otras 40 personas que se encontraban dentro del aeródromo fueron abatidas, además de haber reportado al menos una centena de heridos. 8

 

Durante Bodenplatte se realizaron entre 900 y 1000 salidas para el ataque, resultando en ese sentido un éxito logístico, pues a pesar de los relativamente pocos aviones y personal disponibles, aún podían coordinarse de alguna manera para una gran incursión, pero esta gran incursión resultó en ser la última para  la Luftwaffe. Por un lado, una buena parte de los grupos de cazas no encontraron sus objetivos, pues o se perdieron o tuvieron poca visibilidad, dos elementos que no son de extrañarse por las condiciones climáticas tan adversas del invierno y también por lo verdes que estaban la mayoría de los pilotos alemanes que participaron en la operación.

 

Además de la pérdida de aviones, muchos de los ases que aún tenían los alemanes resultaron abatidos, siendo este el verdadero golpe mortal para la fuerza aérea alemana. Sin este personal experimentado, no podían instruir a los más jóvenes, perdiendo una capacidad de lucha irremplazable para Alemania. Los Aliados procuraban turnar sus ases entre el frente y la enseñanza tras las líneas, lo cual daba un respiro a sus fuerzas y permitía que instruyeran a los novatos, lo cual benefició a sus pilotos. En cambio, para el tercer imperio alemán esto no era una opción debido a las constantes pérdidas de personal que sufrían, razón por la cual sus ases ya eran personas con una gran experiencia, pero que por lo duro del conflicto, el ejército no podía darse el lujo de poner a sus mejores soldados detrás de la línea del frente. 9

 

Aunque varios de los aviones enemigos fueron destruidos en Tierra y hubo una reacción tardía en algunos casos, las pérdidas sufridas por los Aliados no fueron tan graves o determinantes, quienes tuvieron 450 aparatos inutilizados y/o destruidos. Por ejemplo, EEUU en 24 horas podía sustituir parte de la flota perdida y en menos de dos semanas estaban totalmente operativos de nuevo todos los aeródromos afectados. En cambio, para los alemanes cada avión derribado, cada nave capturada o cada hombre desaparecido resultaban en un clavo más en el ataúd del agonizante 3er. Imperio Alemán. Las más de 250 pérdidas entre aviones y pilotos resultó en otra arteria cortada para el corazón de la máquina de guerra germana, que desde luego, no pudo recuperarse de una operación que en principio podría parecer victoriosa, pero que a la larga, causó más daños que beneficios. 10

 

Fuentes:

Christopher Shores y Chris Thomas. 2nd Tactical Air Force. Volume Two. Breakout to Bodenplatte. 2005

John Manhro y Ron Pütz. Bodenplatte. The Luftwaffe’s Last Hope. 2004

https://www.abc.es/historia/abci-bodenplatte-masacre-aerea-nazis-enfrentaron-gigantesco-ejercito-borrachos-201612210213_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fhistoria%2Fabci-bodenplatte-masacre-aerea-nazis-enfrentaron-gigantesco-ejercito-borrachos-201612210213_noticia.html

https://www.despertaferro-ediciones.com/2020/operacion-bodenplatte-el-crepusculo-de-la-aviacion-de-caza-alemana/

#Efemérides: 15 de agosto de 1950: Kusno Sosrodihardjo «Sukarno» declara la independencia de Indonesia y se convierte en su primer presidente

Kusno Sosrodihardjo «Sukarno» político indonesio. Hijo de un maestro de escuela, cursó estudios de ingeniería y de idiomas, llegando a dominar diez lenguas. A partir de 1927 entró en contacto con movimientos independentistas de corte marxista y, debido a sus actividades políticas, fue encarcelado por las autoridades holandesas en dos ocasiones (1929-1931 y 1933-1942).

Aliado con los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, Ahmed Sukarno se erigió en portavoz del movimiento independentista, al cual dotó de contenido político. Su mensaje reposó en cinco pilares fundamentales: nacionalismo, internacionalismo, democracia, prosperidad social y religión musulmana. En 1949 proclamó la independencia del país, del que se convirtió en su primer presidente.

En una primera etapa de su mandato, Ahmed Sukarno aceptó los principios parlamentarios y trató de impulsar los principios de su programa. En la práctica su gobierno, que hubo de buscar un difícil equilibrio entre el poderoso Partido Comunista Indonesio y el ejército, se tornó cada vez más autoritario.

En 1956 disolvió el parlamento y estableció una «democracia dirigida» de corte dictatorial y ambiguos postulados socialistas, impulsando una política izquierdista y convirtiéndose en portavoz del Tercer Mundo. Su nacionalismo y antiimperialismo le valieron el apoyo incondicional del pueblo, acrecentado tras la retirada del país en 1965 de la Organización de las Naciones Unidas como protesta por la admisión de la Federación de Malasia, cuya creación en 1963 fue considerada por Sukarno una maniobra neocolonialista.

No obstante, y tras unos primeros años de estabilidad política y económica, acabó por implantar una dictadura y llevar a su país a la ruina económica. Fue destituido por un golpe militar en 1966 y, al año siguiente, obligado a ceder todos sus poderes al general Suharto. Durante sus últimos años se mantuvo alejado de toda actividad pública.

-Crespo Jama Edri Alexander

Efemerides: 8 de agosto de 1945: el presidente Harry S. Truman firma la Carta de las Naciones Unidas

Cuando la Carta de las Naciones Unidas fue firmada el 26 de junio de 1945, sentó las bases para una era posterior a la Segunda Guerra Mundial dedicada a la resolución de disputas internacionales por medios pacíficos.

Cincuenta de los cincuenta y un países miembros originales de la ONU firmaron la carta en la Conferencia de San Francisco (Polonia firmó la carta dos meses después).

La carta proclamaba el compromiso de la ONU de mantener la paz y la seguridad internacional y de apoyar los derechos humanos.

Es significativo que la Carta de las Naciones Unidas, que entró en vigor el 24 de octubre de 1945, fue el primer documento con apoyo mundial que se ocupó de los derechos humanos. Sus disposiciones sobre derechos humanos se reforzaron tres años más tarde, en 1948.

Antes de que se firmara la carta de la ONU, hubo discusiones preliminares en la finca de Dumbarton Oaks en Washington. Las ideas iniciales para una organización de paz fueron elaboradas por un grupo de legisladores de EE. UU. y funcionarios del Departamento de Estado, pero el presidente Harry Truman también quería que participaran los ciudadanos comunes.

En un telegrama a Clark Eichelberger, director de una organización de base, Truman dijo que sólo si el pueblo estadounidense “entiende lo que la carta es y lo que puede significar para la paz del mundo, el documento se convertirá en una realidad humana viva”. En respuesta, Eichelberger lanzó una campaña educativa en la que participaron las escuelas, así como grupos empresariales, laborales y agrícolas.

La crítica pública impulsó cambios en las propuestas de Dumbarton Oaks, cambios hechos en San Francisco antes de la firma. Varios miembros del Congreso también ofrecieron su aportación, y se tuvieron que hacer compromisos para satisfacer a otros países. La carta refleja así un verdadero encuentro de mentes a través de procesos democráticos.

-Crespo Jama Edri Alexander

#Efemérides: 1 de agosto de 1914: el emperador Guillermo II de Alemania le declara la guerra a su primo el zar Nicolas II de Rusia

El 1 de agosto de 1914, el emperador Guillermo II ordena servir vino espumoso a su entorno civil y militar: le acaba de declarar la guerra a Rusia, está a punto de atacar a Francia y su embajador en Londres le ha asegurado que Gran Bretaña se mantendrá neutral.

El ejército germano confía en que el conflicto será un paseo de unas pocas semanas. Pero se trata apenas de las primicias de la Primera Guerra Mundial, que durará cuatro años, le costará dos millones de muertos y provocará la caída del Imperio alemán.

Horas antes, el káiser había ordenado la movilización general, en respuesta a la decretada el 30 de julio por el zar Nicolás II para intimidar a Austria-Hungría, que acababa de atacar a la pequeña Serbia.

Desde hacía dos días, la guerra se anunciaba inminente en Alemania, obsesionada por un posible cerco por parte de Rusia, Francia y Gran Bretaña, aliadas en el seno de la Triple Entente.

Por miedo a penurias, los ciudadanos hacen acopio de reservas de alimentos, y los precios se disparan.

El emperador firma la declaración de guerra bajo la mirada satisfecha de sus estrategas militares, algunos de ellos llorando de alegría al ver llegar por fin el conflicto para el que tanto se han preparado.

Guillermo II se dirige entonces a la muchedumbre entusiasta, congregada frente al balcón del castillo de los Reyes de Prusia en Berlín, joya de la arquitectura barroca, diciendo: “si nuestro vecino no acepta la paz, espero que el pueblo alemán y el imperio unido salgan victoriosos de este conflicto, con la ayuda de Dios”.

“No conozco partidos, sólo conozco alemanes”, agrega el káiser, prusiano y protestante, llamando a la unidad a los socialdemócratas y católicos, reticentes a la guerra.

Con la orden de movilización contra Rusia, se activa la maquinaria de guerra alemana, pero, paradójicamente, la mayoría de los soldados deben dirigirse hacia el oeste.

Y es que el “plan Schlieffen”, preparado con minuciosidad durante años ante un posible conflicto con Rusia, prevé empezar por atacar a Francia, aliada del Imperio de los zares.

El objetivo es aplastar al ejército francés en unas semanas, atacando masivamente desde el norte tras invadir Bélgica, para luego enviar las tropas contra el ejército ruso.

Berlín piensa que así evitará librar una guerra de dos frentes, convencido además de la neutralidad de Gran Bretaña.

Pero un telegrama del príncipe Lichnowsky, embajador de Alemania en Londres, recibido hacia las cinco de la tarde, ensombrece repentinamente el clima de optimismo, dice Roehl.

Según el diplomático, Gran Bretaña podría mantenerse neutral sólo si Alemania atacara únicamente Rusia y no Francia.

Guillermo II sugiere entonces al jefe del ejército Helmuth von Moltke lanzar todas sus tropas contra Rusia. Pero éste no tiene alternativa al “plan Schlieffen” y protesta.

Estima que cambiar de estrategia en el último momento para atacar primeramente el este pone en riesgo al dispositivo militar germano en su conjunto y subraya que los rusos no constituyen un peligro tan inmediato como los franceses.

Llevado por la ira, según testigos, von Moltke clama que está perfectamente preparado para combatir al enemigo, pero no a semejante emperador.

Un poco más tarde, llega un segundo telegrama de Lichnowsky: Gran Bretaña permanecerá probablemente neutral, incluso si Alemania ataca a Francia. Berlín respira aliviada: la guerra puede llevarse a cabo según lo previsto. Guillermo II ordena servir el vino espumoso.

Pero el rey Jorge V aclara definitivamente la postura británica, comunicando al emperador que su embajador no lo ha entendido bien: Gran Bretaña no puede quedarse de brazos cruzados mientras Alemania destruye a Francia.

Guillermo II, en pijama, ordena resignado a Moltke: “Haced lo que os plazca”.

Un siglo más tarde, la memoria colectiva alemana habrá prácticamente olvidado este primer conflicto mundial, pese a los dos millones de soldados muertos en el campo de batalla y el sufrimiento de la población, que conocerá la hambruna.

El recuerdo de esta guerra perdida, librada sobre todo fuera de territorio alemán, quedará aún más diluido después de 1945 por el trauma infinitamente mayor del nazismo y de la Segunda Guerra Mundial.

Para evocarla, los alemanes no hablan de la Gran Guerra como en Francia o Gran Bretaña, sino de la “Catástrofe original”, que llevará en 1933 a Hitler al poder.

  • Crespo Jama Edri Alexander

#Efemerides: 13 de junio de 1940: evacuación de París ante el avance alemán

La batalla de Francia también conocida como la caída de Francia, fue la invasión por parte de Alemania a Francia, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo, en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

Francia había declarado la guerra a Alemania el 3 de septiembre de 1939, luego de que esta última invadiera Polonia. A comienzos de septiembre de 1939, Francia lanzó la fallida Ofensiva del Sarre, y para mediados de octubre las tropas francesas habían vuelto a sus posiciones originales.

Alemania abrió fuego el 10 de mayo de 1940 y, al cabo de solo seis semanas, derrotó a las fuerzas aliadas y conquistó Francia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos, terminando con las operaciones terrestres en el frente occidental hasta los desembarcos aliados en Normandía, el 6 de junio de 1944. Italia entró en la guerra el 10 de junio de 1940 e invadió Francia desde los Alpes.

En Plan Amarillo (Fall Gelb), las unidades acorazadas alemanas avanzaron por sorpresa en las Ardenas y a lo largo del valle del Somme, aislando y cercando a las unidades aliadas que habían avanzado hasta Bélgica para hacer frente a la invasión esperada por ese territorio.

Cuando las fuerzas británicas, belgas y francesas fueron empujadas hacia el mar por la bien organizada operación alemana, la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) y varias divisiones francesas fueron evacuadas de la playa de Dunkerque en la operación Dínamo.

El 5 de junio, las fuerzas alemanas lanzaron Fall Rot (Plan Rojo). Las sesenta divisiones francesas y dos británicas restantes opusieron una tenaz resistencia, pero fueron vencidas por la superioridad aérea y movilidad acorazada alemanas.

Los tanques de la Wehrmacht flanquearon la línea Maginot e hicieron enormes avances en territorio francés, ocupando París sin oposición el 13 de junio. Tras el colapso del ejército y el escape del gobierno francés, los comandantes alemanes se reunieron con funcionarios franceses el 18 de junio para negociar el fin de las hostilidades.

El 22 de junio ambos países firmaron un segundo armisticio en Compiègne. El gobierno de Vichy encabezado por el mariscal Philippe Pétain se convirtió en sucesor legal de la Tercera República Francesa, y Alemania ocupó toda las costas septentrional y occidental de Francia, así como el interior de las mismas.

Italia se reservó una pequeña zona de ocupación en el sureste y el régimen de Vichy, por su parte, retuvo el territorio no ocupado en el sur, conocido como la «zona libre». En noviembre de 1942, las tropas alemanas e italianas ocuparon la «zona libre» con la operación Anton y esta permaneció en manos del Eje hasta el desembarco de los Aliados en 1944.

  • Crespo Jama Edri Alexander

#Efemerides: 6 de junio de 1944: Día-D: Miles de tropas aliadas desembarcan en Francia

Después de la conquista alemana de Francia en 1940, abrir un segundo frente en Europa occidental fue uno de los principales objetivos de la estrategia de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

El 6 de junio 1944, con el nombre en código de Operación Overlord (jefe Supremo), tropas estadounidenses británicas y canadienses desembarcaron en las playas de Normandía, Francia, en la costa del Canal de la Mancha al este de Cherburgo y el oeste de El Havre.

Bajo el mando del general Dwight D. Eisenhower y, en tierra, del general británico Bernard Montgomery, más de 130.000 tropas aliadas desembarcaron en cinco playas, con el nombre en código de Omaha, Gold, Juno, Sword y Utah. En la noche previa a los desembarcos anfibios, 23.000 paracaidistas estadounidenses y británicos aterrizaron en Francia detrás de las líneas de defensa alemanas, en paracaídas y planeadores. La fuerza de invasión de más de 155.000 topas incluía 50.000 vehículos, incluidos 1.000 tanques, casi 7.000 embarcaciones navales y más de 11.500 aviones respaldaron la invasión.

Bajo el mando general del mariscal de campo Erwin Rommel, los alemanes habían desplegado cinco divisiones de infantería, una división aerotransportada y una división de tanque a lo largo de la costa de Normandía y tenían la ventaja en el posicionamiento de batalla. Sin embargo, los aliados tenían una ventaja abrumadora en el poderío naval y aéreo. Solamente en el Día D, los aliados pilotearon 14.000 misiones de combate; la fuerza aérea alemana logró hacer solo 500 misiones de combate. Además, un exitoso plan de engaño por parte de los aliados les había hecho creer a los alemanes que el punto de ataque estaría más al norte y al este en la costa cerca de Calais y la frontera belga. Engañados, los alemanes se movieron solo lentamente para reforzar las defensas de Normandía después del desembarco inicial.

A pesar de la superioridad de los aliados, los alemanes contuvieron a las tropas aliadas en su lenta expansión de la cabeza de playa durante seis semanas. La 1.ª y 29.ª División de Infantería Estadounidense hizo el desembarco más difícil en la playa de Omaha. Aquí la dura resistencia alemana causó más de 3.000 bajas antes de que las tropas aliadas pudieran establecer sus posiciones hacia el final del primer día.

En el Día D, las tropas aliadas sufrieron más de 10.000 bajas: las fuerzas británicas y canadienses sufrieron alrededor de 3.700 bajas; las fuerzas estadounidenses tuvieron alrededor de 6.600 bajas. Los defensores alemanes perdieron entre 4.000 y 9.000 hombres.

En el Día D, los aliados desembarcaron 11 divisiones en la costa francesa, pero no lograron cumplir su objetivo planeado de unir las cabezas de playa o ir tierra adentro a una distancia de nueve millas. En cinco días, el 11 de junio, las tropas aliadas superaron la resistencia alemana para unir las playas de invasión en una gran cabeza de playa.

El 25 de julio de 1944, las tropas aliadas rompieron la cabeza de playa de Normandía cerca del pueblo de St. Lo y empezaron a llegar al norte de Francia. Para mediados de agosto, las tropas aliadas habían rodeado y destruido gran parte del ejército alemán en Normandía, en la bolsa de Falaise. Encabezados por el Tercer Ejército del general George Patton, los aliados avanzaron rápidamente por Francia.

El 25 de agosto, las fuerzas francesas libres liberaron París; el 16 de septiembre, las tropas estadounidenses llegaron a la frontera alemana.

Desde la invasión de Normandía, el 6 de junio de 1944 se ha conocido en la historia de la Segunda Guerra Mundial como el “Día D”.

 

-Edri Alexander Crespo Jama

#Efeméride: 13 de mayo de 1940: Primer discurso de Churchill en la Cámara de los Comunes: I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat

13 de mayo de 1940

Primer discurso de Churchill en la Cámara de los Comunes: I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat

Nuestra efeméride de hoy nos permite recordar uno de los momentos más emblemáticos de uno de los personajes de mayor relevancia en la histórica británica y sin duda en la historia del siglo XXI. Hoy conmemoramos el primer discurso de Sir Winston Churchill ante las Cámara de los Comunes (la cámara «baja» del parlamento británico), mismo que tuvo lugar el 13 de mayo de 1940 y que sirvió como una gran arenga en la lucha de los aliados en la II Guerra Mundial, que hasta ese momento estaba marcado por las derrotas y retiradas.

La guerra tenía ocho meses de haber iniciado (septiembre de 1939, con la invasión alemana a Polonia), Francia estaba prácticamente ocupada junto por los alemanes al resto de Europa central y la amenaza se cernía sobre el Reino Unido, el único país opositor que estaba en teóricas condiciones de hacer frente a la expansión nacionalsocialista. En este escenario, Churchill remplazó a Neville Chamberlain como Primer Ministro y desde el primer momento cambio la política «apaciguadora» y prudente de su antecesor por una más violenta y que buscaba hacer frente a lo que ya se consideraba un enemigo necesario de vencer por el bien del Reino Unido y el mundo: Hitler.

Así, Churchill evidenció esta nueva postura en su primer discurso de aquél 13 de mayo y que tuvo en una de sus líneas una de sus frases más celebres y reconocibles del ministro y también Premio Nobel de Literatura, cuando arengó a los suyos asegurándoles que sólo podía ofrecerles sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor para hacer frente a la guerra, y dejando en claro que sólo eso se tenía y se necesitaba para salir victoriosos.

De hecho, se suele concluir que la arenga fue un éxito absoluto y es uno de los responsables indirectos de la resistencia británica en los meses siguientes, sobre todo de la llamada Batalla de Inglaterra, que estalló en octubre de 1940 y que resultó en una victoria de la Real Fuerza Aérea Británica que rechazo los embates alemanes y ayudó a evitar una inminente invasión del territorio británico.

Por fortuna, el discurso íntegro de Churchill ha llegado hasta nuestros días, tanto en su versión escrita como en audio, mismo que compartimos más abajo. Además, su frase central, parafraseada como «blood, toil, tears and sweat» (sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor), se ha convertido en una arenga común de resistencia y lucha cuando todo parece perdido e incluso fue dramatizada de gran manera en el filme The Darkest Hour (Wright, 2017), en la que Gary Oldman caracteriza magistralmente a Churchill.

Puedes escuchar el audio del discurso original, en este video:

Puedes consultar el discurso directamente en la página del parlamento británico, aquí:

Para saber más al respecto, consulta:

#Efeméride: 9 de mayo de 1945: captura de Hermann Goring por fuerzas estadounidenses

A medida que los soviéticos se acercaban a Berlín, los esfuerzos de Hitler para organizar la defensa de la ciudad se volvieron cada vez más inútiles y sin sentido. Su último cumpleaños, celebrado en el Führerbunker en Berlín el 20 de abril de 1945, fue la ocasión para despedirse de muchos de los líderes nazis, como Göring. Para entonces, la finca de caza de Göring, llamada Carinhall, había sido evacuada, la vivienda central, destruida​ y sus tesoros artísticos se trasladaron a Berchtesgaden y a otros lugares.​

Llegó a su propiedad en Obersalzberg el 22 de abril, el mismo día en que Hitler, en una larga diatriba contra sus generales, admitió públicamente que la guerra estaba perdida y que tenía la intención de permanecer en la capital hasta el final y luego suicidarse. También declaró que Göring estaba en una mejor posición para negociar un acuerdo de paz.​

El jefe de operaciones del Oberkommando der Wehrmacht, Alfred Jodl, estuvo presente en la bronca de Hitler y notificó al jefe de gabinete de Göring, Karl Koller, en una reunión unas horas después. Sintiendo sus implicaciones, voló inmediatamente a Berchtesgaden para notificar a su superior sobre este acontecimiento. Una semana después del comienzo de la invasión soviética, Hitler había emitido un decreto nombrando a Göring su sucesor en caso de muerte, codificando así la declaración que había hecho poco después del comienzo de la guerra. El decreto también entregaba plena autoridad para actuar como sustituto de Hitler si esta alguna vez perdía su libertad de acción.

Göring temía que lo tildaran de traidor si intentaba tomar el poder, pero también de ser acusado de incumplimiento del deber si no hacía nada. Después de algunas dudas, revisó su copia del decreto de 1941, que lo nombraba sucesor del Führer. Después de consultar con Koller y Hans Lammers, secretario de Estado de la Cancillería del Reich, concluyó que, al permanecer en Berlín para enfrentar una muerte segura, Hitler se había incapacitado a sí mismo para gobernar. Acordaron que, según los términos del decreto, le correspondía a Göring ocupar el poder en lugar de aquel.​ También estaba motivado por el temor de que su rival, Martin Bormann, se apropiara del cargo tras la muerte del Führer y ordenara su ejecución como traidor. Con esto en mente, envió un telegrama cuidadosamente redactado pidiéndole permiso para asumir el cargo de Führer de toda Alemania, subrayando que actuaría como suplente. Agregó que, si no recibía respuesta antes de las 22:00 h de esa noche (23 de abril), asumiría que Hitler había perdido su libertad de acción y, por tanto, se responsabilizaría del liderazgo del Reich.

El telegrama fue interceptado por Bormann, quien convenció a Hitler de que Göring era un traidor. Argumentó que el telegrama no era una solicitud de permiso para actuar como suplente, sino una demanda a Hitler de renunciar o ser derrocado. Bormann también interceptó otro telegrama en el que Göring indicó a Ribbentrop que le informara si no había más mensajes de Hitler o Göring antes de la medianoche. Hitler le envió una respuesta, preparada con la ayuda de Bormann, rescindiendo el decreto de 1941 y amenazándolo con la ejecución por alta traición a menos que dimitiera de inmediato a todos sus cargos. Göring renunció puntualmente, pero Hitler —o Bormann, según la fuente— ordenó a las SS que lo pusieran bajo arresto domiciliario en Obersalzberg, así también a su personal y Lammers. Bormann hizo un anuncio por radio que Göring había renunciado por razones de salud.

Para el 26 de abril, el complejo en Obersalzberg estaba bajo ataque de los Aliados, por lo que fue trasladado a su castillo en Mauterndorf. En su última voluntad y testamento político, Hitler lo expulsó del NSDAP, anuló formalmente el decreto que lo convertía en su sucesor y lo reprendió por «intentar ilegalmente tomar el control del Estado».​ Después nombró a Karl Dönitz, comandante en jefe de la Kriegsmarine, como presidente del Reich y comandante en jefe de la Wehrmacht. Hitler y su esposa Eva Braun se suicidaron el 30 de abril, pocas horas después de una boda organizada a toda prisa. Göring fue liberado el 5 de mayo por una unidad de la Luftwaffe que pasaba por el área y se dirigió a las líneas estadounidenses, con la esperanza de rendirse ante ellos en lugar de a los soviéticos. Fue detenido cerca de Radstadt el 6 de mayo por elementos de la 36.ª División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos. Este movimiento probablemente salvó su vida, ya que Bormann había ordenado su ejecución si Berlín hubiera caído.

Fue trasladado en avión al campamento Ashcan, un campo de prisioneros de guerra temporal ubicado en el Palace Hotel en Mondorf-les-Bains, Luxemburgo. Allí fue tratado de su adicción con dihidrocodeína —un derivado de la morfina suave—, antes de su detención había estado tomando el equivalente de tres o cuatro granos (260-320 mg) de morfina al día; asimismo, se le impuso una dieta estricta y perdió alrededor de 27 kg.​ Los principales funcionarios nazis fueron transferidos en septiembre a Núremberg, que sería la ubicación de una serie de tribunales militares a partir de noviembre.

Era el segundo funcionario de mayor rango juzgado en Núremberg, tras el presidente del Reich (ex almirante) Dönitz. La fiscalía presentó una acusación de cuatro cargos, como el de conspiración, librar una guerra de agresión, crímenes de guerra como el saqueo y el traslado a Alemania de obras de arte y otros bienes y crímenes contra la humanidad como la desaparición de opositores políticos y otros oponentes en virtud del decreto Nacht und Nebel (noche y niebla), la tortura y los malos tratos a prisioneros de guerra y el asesinato y la esclavitud de civiles, lo que en ese momento se estimaba en 5 700 000 judíos. Al estar impedido de presentar una extensa defensa, Göring se declaró, «en el sentido de la acusación, no culpable».

El juicio duró 218 días; la fiscalía presentó su caso de noviembre de 1945 a marzo de 1946 y la defensa de Göring, la primera presentada, duró del 8 al 22 de marzo. Las sentencias fueron leídas el 30 de septiembre.

-Edri Alexander Crespo Jama

#Efemérides: 2 de mayo de 1945: Fin de la batalla de Berlín. Sus defensores se rinden.

El fin de la Segunda Guerra Mundial reúne tanto el cierre del teatro europeo en la Segunda Guerra Mundial como la rendición de Alemania. Tuvo lugar entre finales de abril y principios de mayo de 1945 y finalizaría, el 9 de mayo de 1945, tras la firma de la capitulación alemana, en Berlín, entre los mariscales Keitel y Zhúkov.

El 25 de abril de 1945, las tropas soviéticas entraron por primera vez en contacto directo, cortando a Alemania en ocho. Las primeras unidades en hacer contacto fueron de la 69° División de Infantería norteamericana y la 58° División de Guardias soviética del 5° Ejército de Guardias, cerca de Torgau, sobre el río Elba, localidad donde soldados de ambas nacionalidades realizaron una breve celebración por encontrarse personalmente tras meses de avances desde extremos opuestos. Contra lo que esperaba la propaganda nazi, el contacto entre ambas tropas no fue hostil sino todo lo contrario.

En las últimas horas de la batalla de Berlín, en la tarde del 30 de abril de 1945, el canciller alemán Adolf Hitler se suicidó en su búnker de la Cancillería del Reich en Berlín junto a Eva Braun, entendiendo que la guerra ya estaba perdida para el Tercer Reich y deseando no ser capturado por las tropas soviéticas que avanzaban sobre la capital alemana.

En su último testamento, Hitler nombró a sus sucesores: el almirante Karl Dönitz como el nuevo Reichspräsident, presidente de Alemania, y al ministro de Propaganda Joseph Goebbels como el nuevo Reichskanzler. Sin embargo, Goebbels se suicidó con su esposa en Berlín en la mañana del 1 de mayo, dejando al almirante Dönitz orquestar las negociaciones de rendición.

El 30 de abril el almirante Dönitz no se hallaba en Berlín sino en Plön, desde donde se trasladaría para formar su nuevo gobierno al pequeño puerto de Flensburgo, cerca de la frontera danesa a orillas del Báltico, en el que se había instalado el último cuartel general de la Marina de Guerra alemana. Enterado de la muerte de Hitler, Dönitz nombró al diplomático Schwerin Von Krosigk como nuevo Reichskanzler, con autoridad sobre las zonas de Alemania donde aún no habían entrado aliados o soviéticos.

Mientras tanto en Italia las tropas alemanas controlaban solo la zona más cercana a los Alpes y algunas localidades menores, después que una insurrección masiva de partisanos locales y el avance del 5° Ejército estadounidense los expulsarán de las principales ciudades del norte de Italia a partir del 25 de abril.

Tras meses de negociaciones no autorizadas por Hitler, el 1 de mayo, el general de las SS, Karl Wolff, y el comandante en jefe del 10° Ejército de la Wehrmacht, el general Heinrich Von Vietinghoff, aceptaron la derrota y ordenaron a todas las fuerzas armadas alemanas en Italia cesar las hostilidades, firmando un documento de rendición en la ciudad de Caserta que estipulaba que todas las fuerzas alemanas en Italia se rindiesen incondicionalmente a los Aliados el 2 de mayo; en ese documento se incluía también la rendición de las tropas italianas neofascistas que obedecían a la República Social Italiana.

La situación bélica en la propia Alemania era también prontamente liquidada: la batalla de Berlín finalizó al amanecer del 2 de mayo, cuando el último comandante en jefe de la guarnición, el general Helmuth Weidling, entregó la ciudad a las tropas soviéticas al considerar inútil proseguir la lucha en la urbe ya bastante destrozada.

El 3 de mayo se rendían también las guarniciones alemanas en los puertos de Hamburgo y Bremen, que se hallaban cercadas desde varias semanas antes por tropas británicas y canadienses, capitulando también las guarniciones germanas que aún resistían en la costa norte de Alemania. Mientras tanto, tropas soviéticas y estadounidenses terminaban de ocupar las regiones de Sajonia y Turingia, mientras que fuerzas estadounidenses tomaban las localidades alpinas del sur de Baviera y del norte de Austria.

El 4 de mayo de 1945, el mariscal británico Montgomery aceptó la rendición militar de todas las fuerzas alemanas que aún resistían en el norte y oeste de Holanda, y el extremo noroeste de Alemania, comprendiendo a las guarniciones alemanas aún situadas en Dinamarca. Esta capitulación se celebró en el cuartel general británico situado en la ciudad de Luneburgo, situada en un área entre las ciudades de Hamburgo, Hannover y Bremen.

Como el comandante operacional de algunas de estas fuerzas era el almirante Dönitz, él mismo señaló a sus subordinados de la zona que la guerra europea había terminado y no tenía sentido resistir. Mientras tanto, fuerzas navales británicas se lanzaban a la ocupación de Dinamarca con apoyo de la resistencia danesa, desarmando y apresando a las fuerzas alemanas que encontraron, sin hallar resistencia apreciable.

El 5 de mayo, Dönitz ordenó a todos los submarinos de la Kriegsmarine cesar las operaciones ofensivas y regresar a sus bases. El mismo día las fuerzas alemanas de Noruega se rindieron en todo el país ante los británicos y la resistencia local, que días antes controlaba ya varias localidades rurales, mientras el extremo norte de Noruega era ocupado por los soviéticos. Ese mismo día estalló la sublevación de la resistencia checa en Praga que atacó a las tropas alemanas que aún resistían en las regiones centrales de Bohemia, atrapadas entre las tropas estadounidenses y el Ejército Rojo.

Al día siguiente, 6 de mayo, se rindió la guarnición alemana de Breslavia al mando del general Hermann Niehoff; esta ciudad de Silesia se hallaba cercada por tropas soviéticas desde mediados de febrero y las sucesivas ofensivas del Ejército Rojo la habían alejado paulatinamente del territorio bajo control nazi.

 

-Edri Alexander Crespo Jama

#Efeméride: 29 de abril de 1945: Benito Mussolini y su amante se convierten en piñatas

29 de abril de 1945

Benito Mussolini y su amante se convierten en piñatas

La mañana de un día como hoy pero de 1945, la Plaza de Loreto en Milán amaneció con dos cuerpos que colgaban de cabeza sobre las vigas de una gasolinera ubicada en la plaza. Se trata ni más ni menos que de Benito Mussolini y su amante, Claretta Pettacci, y habían sido colocados ahí por partisanos comunistas que esperaban que la población se ensañara con ellos y agrediera los cuerpos, lo que en efecto ocurrió cuando los asistentes golpearon, azotaron, aventaron verduras y otros víveres, pegaron con martillos e incluso le dispararon a los cuerpos inertes, en una clara y lastimosa demostración de un descontento social por su gobierno que encontró, en la humillación de los cadáveres, una válvula de escape.

Mussolini ejercía entonces aún el cargo de Duce de Italia, aunque desde 1943 gobernada la conocida como República Social Italiana, un estado títere de la Alemania de Hitler después de que los teutones rescataran a Mussolini y lo reinstalaran en su cargo tras la invasión aliada de 1943. Sin embargo, Mussolini era responsable de haber llevado a la nación italiana (a la que gobernaba desde 1922) a un fascismo y a formar parte de la Segunda Guerra Mundial en alianza con Alemania y Japón. Eso, más el descontento de la población por la derrota en la guerra y las condiciones de vida aún antes de esta, explica la violenta y genuina reacción ocurrida en la Plaza de Loreto.

No obstante, es importante señalar que los cuerpos exhibidos y violentados ese 29 de abril se encontraban ya sin vida, pues ambos personajes habían sido fusilados el día anterior en Dongo, en la provincia de Lombardia. Mussolini fue sorprendido y arrestado por partisanos comunistas el 27 de abril, quienes determinaron que debía ser ejecutado y cumplieron la orden al día siguiente, para después trasladar los cuerpos inertes a Milán y exhibirlos. Las circunstancias específicas del arresto y fusilamiento aún a la fecha no han sido completamente esclarecidas, sin embargo, suele tomarse por cierta la declaración de uno de los partisanos, Walter Audisio, de que fue él quien disparó y ejecutó al Duce.

Sea como fuere, la muerte de Mussolini se da sólo dos días antes del suicidio de Adolf Hitler en Berlín, por lo que ambas muertes son el inevitable colofón que marcó el final de la II Guerra Mundial, que para las potencias del eje se encontraba ya perdida en lo militar desde hacía algunos meses. Se ha concluido que la exhibición de los cuerpos responde a una añeja tradición del norte de Italia en la que se exhibían los cuerpos de los ahorcados, un tanto para escarnio de la población y otro tanto para protegerlos (por la altura) de la propia población.

Es imposible saber si los partisanos que colgaron a Mussolini y Pettacci lo hicieron siguiendo esta tradición o sólo querían exhibir los cadáveres como señal de victoria y del final del fascismo en la nación, pero si está claro que la protección de los cuerpos no era una preocupación y la población, fuera de control, no se conformó con el simbolismo del final del régimen, sino que logró hacer evidente su descontento con quienes lo perpetraron convirtiéndolos, si se nos permite la analogía, en piñatas.

Para conocer más sobre este acontecimiento, puedes leer: