Estamos tirando mitos históricos…para imponer otros nuevos


Hasta hace 30 o 40 años los académicos en las universidades debatían a puerta cerrada sobre algún tema de importancia, se discutían las novedades académicas y se refutaban otras más. Para el público en general esta información era casi inaccesible, solo unos pocos – los más informados- sabían qué revistas o periódicos comprar para leer sobre algún tema de interés. Todo lo que la gente sabía sobre materias como la Historia era gracias a la SEP, el gobierno y los medios de comunicación controlados por el anterior, si bien no podemos decir que la población vivía en la ignorancia total, sí había cierto rezago o marginación de conocimiento. 

Como es costumbre de políticos y gobiernos, lo que se le enseñaba a los jóvenes en las escuelas estaba ampliamente manipulado, recortado o ignorado en beneficio de los intereses del momento, esto propició la creación de los denominados «mitos históricos» ;leyendas impulsadas por la historia oficial que lejos de contar los hechos verídicos subrayaban o creaban nuevos discursos a favor de algún personaje o hecho histórico.

Los más evidentes son ampliamente conocidos, la aureola de misticismo que rodeó a figuras como Benito Juárez, Lázaro Cárdenas o Francisco Madero y que prácticamente los elevó a la categoría de semidioses alteró la forma de ver y percibir la Historia para el mexicano común.

La Historia oficial -evidentemente con fines políticos- se encargó de construir un discurso histórico novelesco con personajes buenos y malos, mientras que figuras como las antes mencionadas eran elevadas a héroes nacionales otros nombres menos afortunados fueron inscritos en el bando de los villanos; Santa Anna, Hernán Cortes y Porfirio Díaz son solo algunos de los desdichados individuos que hasta hace poco ostentaron la categoría de enemigos de la nación. 

Santa Anna el «villano»



Durante muchos años la situación se mantuvo prácticamente igual para la Historia popular, el discurso de héroes y villanos permaneció inamovible del imaginario común, sin embargo muy pronto esto empezó a cambiar. 

El año 2000 marcó una era de desajustes y reordenamiento político, el fin de la hegemonía política del PRI, la llegada de la globalización y las nuevas tecnologías dieron como resultado una libertad académica y de expresión sin precedentes, si bien el discurso oficial no cambio mucho, la llegada de las redes sociales y el internet a manos de la población significó un profundo cambio en la manera de percibir y difundir la Historia.


En los años posteriores este hecho aumento cada vez mas, primero las páginas Web y luego sitios como Facebook y YouTube se encargaron de estudiar, debatir y criticar la postura oficialista, es entonces cuando surge una nueva ola de estudio histórico que se caracteriza por el rechazo al discurso oficialista del gobierno y por consiguiente a todo lo que se enseñaba hasta el momento.

Sin embargo, este suceso trajo consigo consecuencias tanto positivas como negativas, por una parte «el bando de los villanos» fue rescatado, una nueva fascinación por el estudio de personajes como Porfirio Díaz y Maximiliano de Habsburgo destruyó la mayoría de los mitos existentes alrededor de estos personajes; no obstante, en vez de centrarse en un estudio objetivo y libre de extremos, los antiguos villanos fueron elevados a héroes casi o más intocables que los «héroes» anteriores.

La situación se revirtió, Juárez paso a ser un ser odiado, casi repudiado, mientras que Maximiliano fue enaltecido como un individuo inocente, con intereses puramente benéficos a favor de México que lo hacen ver cómo un «benefactor desinteresado» digno de protagonizar una película de Disney.

Este nuevo discurso pecó de radicalismos casi al nivel de la historia oficial, se crearon nuevos grupos que más que estudiosos y seguidores de un personaje histórico se asemejan a fanáticos sin razonamiento.

Discurso de «Héroe y Villano»



Una situación es en particular interesante: la de Maximiliano y Benito Juárez. La «nueva ola» de revisionismo histórico trajo consigo una marcada corriente de imperialismo, figuras como Iturbide y Maximiliano empezaron a sobresalir de gran manera, ganando mucha popularidad y seguidores.

Esta nueva ola marca en sus inicios la reversión y eliminación de los mitos populares anteriores, se centra en desarmar el discurso construido alrededor de Maximiliano, atacando puntos que lo pintan como «invasor» o «ingenuo», sin embargo la «reversión de discurso» no solo se nota en la figura de Maximiliano, Benito Juárez también sufre este revisionismo.

En primer lugar se desmienten ciertos mitos sobre él, por ejemplo sus supuestas buenas intenciones, su «desinterés» por el beneficio personal o el esconder ciertas cualidades como su evidente búsqueda de permanecer en el poder. En una segunda fase se subrayan las cualidades positivas de Maximiliano, se habla sobre su liberalismo, las reformas hechas en su gobierno o que intento hacer, en contra parte, se demuestran más puntos negativos sobre Juárez y se realizan comparaciones entre ambos personajes.

Finalmente llega una tercera etapa aún más radical, se aclama a Maximiliano como un héroe innegable, se hunde la figura de Juárez hasta la denominación de villano y finalmente se consigue un discurso parecido al original, en pocas palabras, se cae de un extremo al otro.

Este es el punto central del tema pues se elimina un mito para implantar uno nuevo, el conocimiento popular cambia, pero abandona el discurso oficialista para caer en uno nuevo igual de novelesco e imparcial, los papeles se alteran más en esencia sigue siendo la misma novela del «bueno y el malo».



Ciertamente un motivo de ello es que la gente está acostumbrada a percibir la Historia como un cuento de buenos y malos, por otra parte la sociedad en general también está involucrada pues tiende a observar bipolarmente al mundo.

Finalmente podemos decir desde un punto de vista general que es entendible el porqué muchas personas tienden a caer en extremos, es también comprensible el porqué debido a ello muchos mitos son sustituidos por otros tras su desaparición.

Como historiadores sabemos que si bien no es posible estudiar un tema con total objetividad si es nuestro deber intentar ser lo más neutral posible, sin caer en hipérboles o radicalismos. Al final sucesos como estos son muestra de una sociedad que evoluciona, que está cada vez mas interesada en conocer la Historia y su pasado por lo que es nuestro deber esforzarnos por desaparecer las leyendas, héroes y villanos de novela que por mucho tiempo han inundado al conocimiento popular.

Empecemos a ver la Historia como lo que es, un objeto de estudio que debe estar libre de prejuicios, fanatismos o partidismos para que finalmente podamos eliminar un mito… Sin crear otro nuevo.

-Zarco

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¿Los mitos fundacionales han caducado?

¿Qué son los mitos?

Los mitos son uno de los medios que emplean las sociedades humanas para interpretar las fuerzas creativas, los fenómenos naturales y los acontecimientos que escapan a su control. Procurar explicar, por ejemplo, cómo llegaron al mundo la maldad y la muerte, o la relación entre el tiempo y eternidad; también describen sucesos tales como el comienzo o el fin del mundo, o las hazañas  de los héroes culturales y fundacionales. A su vez, ofrecen una visión de la condición humana y constituyen una fuente de inspiración y consuelo, cuando los seres humanos se enfrentan con lo desconocido y lo aparentemente irreconciliable.

Pero también pueden funcionar para legitimar el poder, una posición dentro de una sociedad y recubrir de misticismo el origen de una civilización. Entonces les llamamos mitos fundacionales.

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Mito fundacional de Roma

¿Qué es un mito fundacional?

Se considera mito fundacional a la estructura simbólica correspondiente a la vida y cultura del ser humano y presente desde el origen de las civilizaciones. Tienen una doble función: dar sentido y explicar a las instituciones existentes remitiendo a los tiempos originales en la historia de la humanidad. Recurrimos a ellas para encontrar una solución, sentido o respuesta a alguna interrogante de nuestros tiempos.

Poseen características que ayudan al entendimiento de ideas, costumbres, creencias o la formación de naciones.

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La leyenda de la fundación de México-Tenochtitlán como ejemplo de mito de fundacional

La mayoría de las sociedades y/o culturas comparten mitos fundacionales, ideas de cómo una “fuerza divina” los escogió para legitimarlos en el poder y poder establecer una jerarquía social con base en los mismos.

Pero, ¿Por qué recurrir a ellos?  

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La espada en la piedra. ¿Mito fundacional?

En algunas sociedades formaban parte del control y sumisión de los súbditos,  ayudaban en las batallas como factor psicológico cuando se daban los enfrentamientos, motivaban a crear un sentimiento de grandeza frente a otras sociedades, pero también ayudaban a fomentar una identidad nacional y sentido de pertenencia.

Entonces ¿los mitos fundacionales son parte de un pasado un tanto lejano? No podríamos asegurar esto, ya que siguió siendo ocupado hasta inicios del siglo pasado, para crear la identidad de potencias europeas que se encontraban emergiendo. Pero no solo eso, muchos países que buscaban democratizar sus sistemas tomaron como bandera mitos fundacionales para lograrlo y poder construir un nuevo programa de nación con base en sus renovados mitos, ideas y sistemas económicos,  que servirían para fundar las nuevas naciones que serían faro inspirador para más naciones.  En esto podemos enumerar a Alemania,  la Unión Soviética, Italia, Cuba, China y en la actualidad a Corea del Norte.

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Ernesto Guevara y Fidel Castro

¿Se usan actualmente los mitos fundacionales?

La idea del mito fundacional no solamente queda aquí, se ha modernizado y adaptado a las nuevas demandas tecnológicas, sociales y de ideologías en nuestros días, dejando el halo de misticismo y sobrenatural para pasar al marketing y la publicidad, dotando a identidades y personajes de redes sociales de una estructura social (llámale followers, amigos, seguidores, suscriptores, etc.) para formar sus propias aldeas virtuales en este mundo globalizado, donde sus mitos fundacionales quedan registrados en la nube y estos se legitiman como los pioneros de tal o cual tendencia.

Pero esa esa es otra historia que les tocará estudiar y analizar a las siguientes generaciones de historiadores.

Por cierto, ¿nos pueden invitar una tacita de café? Se los agradeceríamos mucho.

-Barbarella

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Los cuatro jinetes de la historia del arte

Es evidente que en HC Historia Contemporánea existe gran admiración por historiadores como Eric Hobsbawm u otros cuyo nombre es más famoso dentro de los círculos de Clío. No obstante, en esta entrada hablaremos de teóricos e intelectuales que han puesto a la práctica de la historia del arte en un terreno más profesional y sistemático.

¿ Qué es y para qué sirve la historia del arte?

Primeramente, es menester preguntarnos el objetivo de esta disciplina ya que es bien conocido que es considerada por algunos algo completamente secundario o incluso irrelevante. Así que, ¿qué es y para qué sirve?

Como historiadora del arte puedo decir que el principal propósito de la Historia del Arte es todavía la construcción de explicaciones, el porqué de objetos con valor artístico que se perciben  a través del sentido de la vista. En ese tenor, desde el siglo XIX, esta disciplina se ocupó de la causalidad del objeto de estudio. 

¿Qué quiere decir esto último? se refiere a que se buscan las circunstancias por las cuáles una pieza artística es tomada como tal y cuáles fueron los procesos histórico-estéticos que confluyeron para llegar a ese resultado. Dicho de una forma más poética: es la investigación de los objetos bellos y las razones por las cuáles son así percibidos.

¿Cómo se logra esto?  con apoyo de métodos de análisis y sobretodo con suficiente calidad y cantidad de información para ofrecer una argumentación e interpretación convincente sobre el objeto que se investiga. Para eso, varios teóricos han desarrollado diferentes acercamientos a las piezas artísticas, y hoy presentaremos cuatro de ellos.

PETER BURKE (1937)

Es un historiador inglés cuya especialización radica en la historia cultural de la edad moderna y contemporánea. Uno de los grandes aportes que realizó fue la renovación del método historiográfico (la historia de la historia). También si uno quiere entender mejor las relaciones sociales de la Italia renacentista, definitivamente es a Burke a quién hay que leer. Además hizo un enlace entre la historia, la antropología y la sociología, de ahí que su trabajo se enfoque en la función social del lenguaje y las imágenes.

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Peter Burke

ERNST GOMBRICH (1909-2001)

Sin duda, estamos hablando del rey del estudio de la historia del arte. Es gracias a sus estudios de la historia del arte occidental y sus reflexiones hacia la teoría artística que su nombre llegará rápidamente a cualquier estudiante de primer semestre. Hablando de técnicas de investigación, Gombrich mezcló la psicología experimental con la fenomenología para estudiar los procesos y objetos artísticos. Una de sus particularidades como historiador, es su carácter divulgativo y belleza de sus textos, lo que también de forma paradoja lo ha hecho centro de las críticas de la academia debido a su aparente parcialidad.

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Gombrich con su esposa Ilse Heller

ABY WARBURG (1866-1929)

Este historiador alemán es fundamental para entender la historia del arte. Fundador de la Biblioteca de Estudios Culturales de Warburg, desarrolló trabajos interesantes enfocados al estudio del paganismo en el Renacimiento. Sin embargo, no se redujo solo a esto, sino que su proyecto más conocido es el Atlas Mnemosyne, (en honor a la diosa griega de la memoria) el cual es un estudio de todas las imágenes del arte occidental hasta su contemporaneidad creando en ese sentido el primer museo digital. Pueden consultar este atlas aquí.

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Atlas Mnemosyne

 

ERWIN PANOFSKY (1892-1968)

Panofsky fue un historiador del arte y ensayista alemán, exiliado en Estados Unidos. Es conocido por sus estudios sobre iconografía e iconología que a grandes rasgos se enfoca en la interpretación de una obra artística tomando en cuenta lo representado en la misma. No obstante, también se le reconoce por las monografías realizadas de artistas como Durero o Tiziano además de arte funerario. En cuanto a la iconografía, creó un método para describir y analizar una pieza con base en la observación y reconocimiento del tema expresado.

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Erwin Panofksy

Evidentemente existen numerosos acercamientos filosóficos y teóricos con respecto al estudio tanto del arte como de su historia. No obstante, para cualquiera que desee iniciarse en esta área del saber, debe recordar los nombres de estos intelectuales para comenzar alguna lectura introductoria.

– Momo

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El arte no es entretenimiento

Arte electrónico, más allá del ordenador personal

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«La polemología y la historia, unidas por pacto de sangre»  

1polemologia2Desde el surgimiento de las primeras civilizaciones, pasando por el Medioevo hasta llegar a la época contemporánea, cada etapa de la historia se ha definido por tener un factor en común:

En cada siglo, en cada decalustro, se puede encontrar una guerra, una batalla, o un conflicto bélico librado en algún rincón del planeta, pero, ¿por qué se originan estos conflictos? ¿Que relación parece tener con la historia humana este evento social tan atroz conocido como guerra? Para responder estas y otras preguntas existe la polemología.

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La polemología es la disciplina encargada del estudio de la guerra, de sus formas, causas y efectos  como fenómeno social. Pero para definir el campo de estudio de esta palabra, primero es necesario sabers su significado:

Polemología proviene del griego «Polemos» (guerra) y de «logos» (estudió). La palabra en si es un neologismo ( una palabra en una lengua creada a partir de otra lengua) que fue concebido por el sociólogo Francés Gastón Bouthoul. Padre de dicha disciplina.

Gastón Bouthoul
Gastón Bouthoul

La polemología no solo se limita a observar las causas de las guerras así como sus consecuencias, sino que también busca encontrar formas de prevenir y resolver los diversos conflictos armados que se puedan suscitar al rededor del globo,

«Como disciplina académica, fue fundada tras la Segunda guerra Mundial. Estudia los factores llamados «polemógenos», como por ejemplo las eventuales correlaciones entre las explosiones de violencia y fenómenos  recurrentes económicos, culturales, psicológicos y sobre todo demográficos».

Gastón Bouthoul.

Pero paremos un momento, hasta ahora pareciera que la polemología es una disciplina mucho más cercana a las ciencias políticas o a la sociología que a la historia… Y sí,  en principio tal vez sea de esa manera.

Uno de los principales argumentos de la polemología es que tiene una gran capacidad para adaptarse a diversas disciplinas, no solo se limita a estudiar la guerra como tal si no que estudia todo lo relacionado a ella, la sociedad en su conjunto, la situación histórica de dicha sociedad y por lo tanto, que originó el conflicto estudiado. Teniendo esto en cuenta, ¿De que otra forma se puede analizar el origen de una guerra si no es mediante el uso de la historia misma?

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Bellum de Belluis

La historia, es la disciplina que estudia los hechos del pasado los cuales de una forma u otra, han afectado a la humanidad desde sus orígenes hasta el tiempo presente y, si hablamos de un hecho que ha  acompañado siempre a la humanidad y que sin duda alguna a dejado huella en ella, hablamos de la guerra.

Podemos considerar a la guerra como una clase de «epidemia social», o inclusive el «mayor mal» de la humanidad, y es que un hecho tan repetido en la historia y tan antiguo como el hombre, sin duda nos deja ver que existe una situación peculiar con dicho evento social.

En palabras del  humanista Luis Vives nosostros somos semejantes a las bestias «bellum de belluis» la guerra es de las bestias, pues  según comenta, la guerra «es el más espectacular y trágico de los fenómenos sociales que marca históricamente los límites de los grandes acontecimientos»

Y como no serlo, pues gracias a la guerra  grandes imperios han emergido y han caído, así como ha dado pie el surgimiento de nuevas civilizaciones. Llegado a este punto es importante subrayar lo que mencionas Vives «la guerra marca históricamente los límites de los grandes acontecimientos»  y es aquí donde entramos al propósito de este texto, y a la cúspide del tema, pues resumidamente, podemos decir que la guerra, esa salvaje tradición humana, es lo que conecta directamente a la historia con la polemología, y más que conectarla, la complementa.

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Luis Vives

Como el Yin y Yang

Un hecho tan históricamente importante como puede ser una guerra no puede limitarse a estudiarse en el campo de batalla, así como un enfrentamiento no puede analizarse sin saber cuál fue la causa del mismo. Es entonces cuando entra la relación entre la polemología y la historia, pues si bien, es posible entender a la polemología como una rama de la historia, en realidad esta terminación no sería la más conveniente, siendo lo más apropiado determinar a la disciplina que estudia la guerra como una ramaauxiliar de la misma historia y, en mi opinión, una de las más importantes, ¿pues que sería de la humanidad si Constantinopla no hubiera caído? ¿Si América no hubiera sido conquistada? ¿O las guerras mundiales libradas?

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Caída de Constantinopla


No cabe duda de que sin la polemología estas preguntas apenas podrían plantearse ,y aún así, sin la historia la polemología misma no tendría razón de ser.
Por ello podemos concluir que el factor común de ambas ciencias es la guerra, que es un evento social sin duda importante para la humanidad y del cuál pocos eventos sociales, pueden decir se les compara en importancia y en la huella que han dejado para la historia humana, y es en la historia, haciendo uso de la polemología, como la guerra puede estudiarse.

Desde el surgimiento de esta disciplina hasta la actualidad, no ha dejado de permanecer en constante crecimiento, de paso consolidándose cada vez más como ciencia y mejorando su método de estudio y hasta ahora,seguirá acompañando a la historia, por lo menos hasta que la humanidad deje de derramar su propia sangre.

-Zarco

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Guerra Irán-Iraq.

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¿Qué es la Edad Media?

Un retrato típico de la Edad Media

Definir un periodo del pasado haciendo uso únicamente de datos históricos resultaría prácticamente imposible, por ello es necesario servirse de diversas herramientas teóricas y filosóficas en relación con la disciplina histórica para llevar a cabo dicha tarea. Esto tiene como complejidad el hecho de que no hay dos tiempos ni sujetos iguales, por lo que la interpretación varía de uno a otro.

Partiendo de esto, sería fácil caer en el extremo de la hipersubjetividad, en la cual cada quien, de acuerdo a su conveniencia, podría fijar su propio inicio, final y definición de Edad Media. Es debido a esta razón que el presente ensayo busca prevenir eso ya que, si bien no es prudente delimitar un periodo entre dos acontecimientos precisos, sí conviene fijar un aproximado, con posibles fechas establecidas entre las cuales la época en cuestión oscile dependiendo del enfoque a través del cual se esté investigando.

     De acuerdo con la forma tradicional de dividir la historia en Occidente, la Edad Media comienza en el año 476 d.C. con la Caída del Imperio Romano de Occidente, y termina en el 1453 d.C. con la Caída de Constantinopla. Estas fechas son convencionalmente aceptadas por los historiadores cuando se habla de algún tema en general que no requiera mayores especificaciones de ninguna índole. Sin embargo, una vez que nos preguntamos bajo qué criterio se hizo esta segmentación y qué otras posibilidades existen al respecto, el asunto se vuelve realmente complejo. Es pertinente destacar que quienes vivieron en la etapa que hoy llamamos Edad Media no se concebían a sí mismos como tales, entiéndase como habitantes del “medio tiempo”; y es que el hecho de que llamemos a determinado periodo el “medio tiempo” implica la existencia de un tiempo inicial y un tiempo final en una línea temporal francamente progresista, que tiene un fin y un sentido claros. Entonces, ¿por qué fue llamada de esta manera? Todo se lo debemos a Petrarca, autor de origen italiano quien, empapado de la incipiente ideología humanista, hace notar una fuerte ruptura con los cánones clásicos grecolatinos a partir del siglo V d.C. y llama al tiempo subsecuente “Edad Media.

     Es durante la Ilustración cuando se retoman las ideas de Petrarca y se les dota de un interesante poder discursivo, tachando a la Edad Media de haber estado plagada de elementos negativos, tales como:la ignorancia, el oscurantismo, fanatismo, violencia e intolerancia. Por esta razón la Edad Media es en muchos casos ignorada por los estudiosos de este periodo, quienes buscan aprender y hasta cierto punto imitar a los enaltecidos griegos y romanos de la Etapa Clásica.

En resumen, la Edad Media comienza a ser vista como una pausa en el desarrollo de la humanidad, un gran vacío que separa a los modernos de los clásicos y que fue dominado por la barbarie. No fue sino hasta la llegada del Romanticismo cuando los estudiosos voltearon a ver a la Edad Media desde otra perspectiva, muy diferente y en algunos casos opuesta a la difundida por los ilustrados.

Ellos veían en el medioevo una era en la que surgen y se aquilatan los valores cristianos, nace el amor cortés, los modales, historias épicas de héroes diferentes a las de los griegos y un imaginario colectivo digno de ser estudiado a profundidad. Finalmente, es destacable que con la llegada de la Escuela de los Annales y el final de la Segunda Guerra Mundial, las maneras de pensar y hacer Historia cambian drásticamente, por lo que surge la imperiosa necesidad de preguntarse cómo debe hacerse y cuáles deben ser los principales enfoques. Muchos de los principales representantes de esta escuela y sus respectivas generaciones buscarán respuestas en la Edad Media, dando como resultado una forma totalmente diferente de aproximarse a los estudios medievales y una serie de obras que hoy en día son consideradas canónicas en la enseñanza de la Historia, tales como Los reyes taumaturgos de Marc Bloch y El nacimiento del Purgatorio de Jaques LeGoff.

Marc Bloch

     Ahora bien, responder a la pregunta con la que inicia este ensayo con una definición exacta de un periodo comprendido entre dos fechas resultaría enormemente simplista y, lo que es peor, contradictorio. No sería posible otorgar una fórmula que nos permita diferenciar lo considerado medieval de lo antiguo o de lo moderno, pero sí nos es posible encontrar ciertos elementos que, en mayor o menor medida se encontraron presentes a lo largo de la Edad Media y que, dependiendo del enfoque con el que se quiera estudiar, nos faculte para distinguirla de otras edades. Sin importar la teoría que se siga, suelen buscarse rupturas para hablar de diferentes etapas y, en vista de que existen todo tipo de quiebres (ideológicos, económicos, sociales, políticos, tecnológicos…), la gama de criterios es sumamente amplia. Aún así, existen algunas opciones mucho más populares que otras.

En el caso de lo político y social, la Caída del Imperio Romano de Occidente es uno de los hechos más relevantes, por lo que en ese caso suele adoptarse la manera tradicional de dividir la historia. Por otro lado, en el ámbito de lo económico encontramos un fenómeno muy interesante, ya que autores como Henri Pirenne destacan un importante cambio geopolítico, cuyo eje se encontraba en el Mar Mediterráneo y dependía totalmente del comercio marítimo. Sin embargo, con la llegada del Imperio Carolingio, el nuevo eje tendría que situarse en espacio continental, perdiendo el control del antes mencionado mar ante los musulmanes y forzando a la sociedad a buscar nuevas alternativas; empero, el Imperio Carolingio nace hasta el siglo VIII d.C., por lo que la Antigüedad se ve extendida unos cuanto siglos, denominados generalmente “Antigüedad Tardía”. Algo similar sucede con la aproximación marxista, según la cual la ruptura que define a la época es la del abandono de la esclavitud y la adopción del sistema feudal, también alrededor del siglo VIII d.C. De acuerdo con estas dos posturas, la Antigüedad se vería prolongada por tres siglos, sin embargo, existen posturas en las cuales sucede lo contrario, es decir, sitúan el inicio de la Edad Media antes de la Caída del Imperio Romano. Si nos decantáramos hacia la ruptura ideológica, habríamos de remontarnos hasta el siglo III d.C. momento en que Constantino I legaliza el cristianismo católico y que, unas décadas más adelante, Teodocio I oficializaría como única religión del Imperio, marcando así una notable relación de la Iglesia con el Estado que podríamos rastrear durante toda la Edad Me

Imperio Carolingio

Conclusión

A pesar de que existen diversos postulados sobre la manera en que debe ser dividida la historia, ninguno de ellos se lleva a cabo de forma arbitraria, ya que se basan en profundas investigaciones y cada uno sigue una teoría de la historia diferente, por lo cual o es correcto o incorrecto elegir una u otra opción, siempre y cuando existan los fundamentos pertinentes para marcar en determinado punto el fin de un periodo y el inicio de otro. Para lograr esto de manera óptima, es esencial delimitar cuál es el objeto de estudio y desde qué enfoque será visto, ya que esto guiará y definirá gran parte del proyecto que se tenga en mente.

Caída de Constantinopla. 1453

Bibliografía

Hegel, Wilhelm Friedrich, Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal (Edición abreviada que contiene: Introducción, Mundo Griego y Mundo Romano, Editorial Tecnos, Madrid, 1980.

Le Goff, Jaques, ¿Realmente es necesario cortar la historia en rebanadas?, Fondo de Cultura Económica, México, 2016.

Pirenne, Henri,  Historia social y económica de la Edad Media, México, Fondo de Cultura Económica, México, 1975.

Referencia de las imágenes

https://www.cultura10.org/romana/caida-del-imperio/

https://www.correodelmaestro.com/publico/html5102017/capitulo3/batallas_historicas.html

– El Erudito

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¿Qué es una fuente histórica?

Reflexión en torno a los materiales que puede utilizar un historiador

Fuentes, fuentes

¡Ah! ¿Cómo olvidar aquel año 2005 cuando ingresé a la Universidad? Después de mucho sufrimiento en el bachillerato, al fin arribaba a la educación superior; y no solo eso, sino que me gané mi lugar en la Facultad de Filosofía y Hier… digo, Letras, lugar que siempre me había parecido extraño y ajeno, pero que a partir de ese momento y hasta que me titulara sería mi segundo hogar.

Sí, esa apariencia de CERESO es normal.

Cabe señalar que desde el primer día recibí un golpe emocional al entender que la Historia NO ES UNA CIENCIA puesto que, aunque genere conocimientos -importantes-, no podía llegar a conclusiones certeras y quedaba en especulación. Eso me dejó en shock… pero ahí no acabó todo.

Más adelante me enteré que el hecho de estudiar documentos era importante… pero ¿por qué creíamos que contenían la verdad? Estos objetos de estudio no eran infalibles,ya que estaban condicionados por las personas de su época y servían a ciertos objetivos y podían ser falsificados los datos que ellos contenían. Esa falsa creencia de escribir la historia «tal y como pasó» era algo virtualmente imposible por la subjetividad inherente de los historiadores, la intencionalidad de quien creó los documentos y el problema del cronotopo de quien interpreta el pasado.

Por ello, nos mostraron las distintas fuentes que podemos utilizar los historiadores, las cuales pueden ver en la siguiente imagen.

Fuente: Sabuco

Esto nos da una amplia cantidad de material para consultar en nuestras investigaciones históricas. Empero, es menester recordarle a los jóvenes estudiosos de la Historia que TODO ES HISTORIA. ¿Qué implica esto? Pues que virtualmente cualquier producto que genere la humanidad puede ser una fuente histórica. ¿Cómo es eso posible?

Pues esto se debe a una razón: todo objeto tiene una intencionalidad detrás de sí y su elaboración responde a un contexto específico, a necesidades de ese momento de la humanidad, seas cuales sean. Pongamos un ejemplo específico: ¿recuerdan unos aparatos llamados radiolocalizadores? En México comúnmente se les conoció como Biper, que era en realidad una marca.

Biper radiolocalizador.

Estos objetos que hoy son desperdicio electrónico y tecnología obsoleta, nos pueden dar a conocer las costumbres de las personas de ciertos estratos sociales de las décadas de 1980-1990,donde la necesidad de tener una comunicación «inmediata» implicó el desarrollo de estos aparatos. ¿Con qué fin? Para enviar un mensaje al receptor para que se comunicara con alguien que lo buscaba o recordarle algo. Digamos que es una suerte de SMS un poco más rudimentario.

De igual manera podemos consultar otros objetos, tales como discos . La razón de mi afirmación responder a que los discos son creaciones de artistas que buscan transmitir «algo», dado su contexto, su estilo, su género musical o el ánimo en que se encuentren. Hace tiempo realicé una investigación acerca de la banda punk The Ramones, la cual involucró averiguar acerca de ellos lo más posible. Entre las fuentes que decidí consultar, los discos remasterizados de la banda traían información en el cancionero, que resultó de enorme valor, pues eran testimonios de gente que conoció a la agrupación.

The Ramones

No está de más señalar que esto no implica que no seamos selectivos con nuestras fuentes, aunque eso también depende de qué buscamos realizar con nuestra investigación. ¿Debemos descartar los testimonios falsos? NO, porque nos pueden revelar algo, como el POR QUÉ se hizo un relato no verdadero. OJO: Los historiadores no buscamos LA VERDAD, pero tampoco queremos difundir falsedades o mentiras. Generalmente esos actos de distorsión de la veracidad van acompañados de manipulaciones de gobernantes o personas con intereses particulares.

Finalmente, podemos decir que las fuentes históricas son todos aquellos objetos de producción humana que sirvan para poder crear nuestra narración del pasado, sin dejar de lado la metodología y selección de los mismos, lo cual le quita en principio todo atisbo de objetividad al trabajo.

Historiadores: ¿les parece acertada mi visión? Es criticable y estoy abierto a sus sugerencias y observaciones constructivas. En tanto, me despido no sin antes recordarles que SIEMPRE cuestionen las versiones oficiales del pasado. Hasta la próxima.

-Hal Jordan.

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