#Efemerides: 6 de junio de 1944: Día-D: Miles de tropas aliadas desembarcan en Francia

Después de la conquista alemana de Francia en 1940, abrir un segundo frente en Europa occidental fue uno de los principales objetivos de la estrategia de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

El 6 de junio 1944, con el nombre en código de Operación Overlord (jefe Supremo), tropas estadounidenses británicas y canadienses desembarcaron en las playas de Normandía, Francia, en la costa del Canal de la Mancha al este de Cherburgo y el oeste de El Havre.

Bajo el mando del general Dwight D. Eisenhower y, en tierra, del general británico Bernard Montgomery, más de 130.000 tropas aliadas desembarcaron en cinco playas, con el nombre en código de Omaha, Gold, Juno, Sword y Utah. En la noche previa a los desembarcos anfibios, 23.000 paracaidistas estadounidenses y británicos aterrizaron en Francia detrás de las líneas de defensa alemanas, en paracaídas y planeadores. La fuerza de invasión de más de 155.000 topas incluía 50.000 vehículos, incluidos 1.000 tanques, casi 7.000 embarcaciones navales y más de 11.500 aviones respaldaron la invasión.

Bajo el mando general del mariscal de campo Erwin Rommel, los alemanes habían desplegado cinco divisiones de infantería, una división aerotransportada y una división de tanque a lo largo de la costa de Normandía y tenían la ventaja en el posicionamiento de batalla. Sin embargo, los aliados tenían una ventaja abrumadora en el poderío naval y aéreo. Solamente en el Día D, los aliados pilotearon 14.000 misiones de combate; la fuerza aérea alemana logró hacer solo 500 misiones de combate. Además, un exitoso plan de engaño por parte de los aliados les había hecho creer a los alemanes que el punto de ataque estaría más al norte y al este en la costa cerca de Calais y la frontera belga. Engañados, los alemanes se movieron solo lentamente para reforzar las defensas de Normandía después del desembarco inicial.

A pesar de la superioridad de los aliados, los alemanes contuvieron a las tropas aliadas en su lenta expansión de la cabeza de playa durante seis semanas. La 1.ª y 29.ª División de Infantería Estadounidense hizo el desembarco más difícil en la playa de Omaha. Aquí la dura resistencia alemana causó más de 3.000 bajas antes de que las tropas aliadas pudieran establecer sus posiciones hacia el final del primer día.

En el Día D, las tropas aliadas sufrieron más de 10.000 bajas: las fuerzas británicas y canadienses sufrieron alrededor de 3.700 bajas; las fuerzas estadounidenses tuvieron alrededor de 6.600 bajas. Los defensores alemanes perdieron entre 4.000 y 9.000 hombres.

En el Día D, los aliados desembarcaron 11 divisiones en la costa francesa, pero no lograron cumplir su objetivo planeado de unir las cabezas de playa o ir tierra adentro a una distancia de nueve millas. En cinco días, el 11 de junio, las tropas aliadas superaron la resistencia alemana para unir las playas de invasión en una gran cabeza de playa.

El 25 de julio de 1944, las tropas aliadas rompieron la cabeza de playa de Normandía cerca del pueblo de St. Lo y empezaron a llegar al norte de Francia. Para mediados de agosto, las tropas aliadas habían rodeado y destruido gran parte del ejército alemán en Normandía, en la bolsa de Falaise. Encabezados por el Tercer Ejército del general George Patton, los aliados avanzaron rápidamente por Francia.

El 25 de agosto, las fuerzas francesas libres liberaron París; el 16 de septiembre, las tropas estadounidenses llegaron a la frontera alemana.

Desde la invasión de Normandía, el 6 de junio de 1944 se ha conocido en la historia de la Segunda Guerra Mundial como el “Día D”.

 

-Edri Alexander Crespo Jama

La bolsa/cerco de Falaise: El Bagration Occidental que no fue

“A pesar de los intensos esfuerzos, se acerca el momento en que este frente, ya tan tenso, se romperá. Considero que es mi deber llevar estas conclusiones a su conocimiento… Mi Führer.”

 

– Walther von Kluge en agosto de 1944.

 

El frente Occidental de la Guerra tardó mucho tiempo en abrirse por la necedad de Churchill de atacar Italia, al cual nombró el ombligo de Europa. Además, hay que reconocer que el ministro británico veía con interés que alemanes y soviéticos se despedazaran. Aunque EEUU quería atacar Francia desde 1942 se inclinaron por la península itálica y le dieron tiempo al Canciller de terminar el Muro del Atlántico.

 

Después del lanzamiento de la operación Overlord el 6 de junio de 1944, los ejércitos aliados esperaban un rápido avance a través de los suelos franceses, apuntando a que la toma de Francia se daría en cuestión de semanas. La realidad , sin embargo, no pudo ser más decepcionante.

 

El asalto inicial había sido exitoso,  las defensas alemanas en la zona del desembarco eran débiles, pues esperaban que el peso de la ofensiva llegase a través del Paso de Calés. Pese a esto, los teutones marcaron una defensa obstinada, que se vio reforzada por varias divisiones Panzer que se acercaban desde el sur. La batalla por Normandía se extendió durante más de 2 meses gracias a estas acciones.

 

Durante todo el mes de Junio y más de la mitad de Julio, los aliados realizaron pocos avances dentro de esta zona, pero la hasta entonces sólida defensa alemana comenzaba a tambalear tras haber lanzado varios y repetidos ataques con la intención de devolver a sus enemigos al mar, pero sin apoyo aéreo de ningún tipo y con pocas municiones, lo único que lograron fue el debilitamiento de sus líneas de combate, debilitamiento que fue explotado al máximo en Avranches, al sur de Saint Lo, donde los aliados lanzaron la ofensiva denominada como Operación Cobra en la que las fuerzas al mando de Omar Bradley lograron arrasar las posiciones del grupo de Ejércitos B, al mando de Günther von Kluge.

 

El desastre al fin había ocurrido;  el frente, luego de haberse mantenido relativamente estable durante más de 1 mes se había roto y junto con él, las fuerzas aliadas tenían vía libre para alcanzar el río Sena, además de haber liberado virtualmente toda la región de Bretaña. Von Kluge intentó desesperadamente conseguir el permiso de Hitler para la retirada, pero los días pasaban y no recibía respuesta. El 1 de agosto todas las fuerzas alemanas en el norte de Francia corrían peligro de ser envueltas y destruidas, un escenario como el sucedido en la Operación Bagration podía darse de manera paralela en el frente occidental y todo dependía de qué tan rápido el líder alemán contestara el teléfono.

 

Bienvenidos historiadores a una nueva entrega de Sábado Bélico, en esta ocasión, nos trasladamos al frente occidental para analizar uno de los eventos más polémicos sucedido en la segunda batalla de Francia. Así es, nos referimos a la bolsa de Falaise, también mencionada por varios historiadores como el saliente de Falaise, lugar en el que el séptimo ejército alemán y el quinto ejército panzer se vieron seriamente amenazados tras el éxito de la Operación Cobra previamente mencionada. Pero, ¿cómo fue que los alemanes lograron escapar de esta delicada situación? Acompáñenos a descubrirlo, pero antes, no olviden darle like, suscribirse al canal, activar la campana para no perderse ninguno de nuestros futuros vídeos , visitar nuestro blog cuyo enlace está en la descripción además de seguirnos en twitter para estar al pendiente de todo lo relacionado a HC Historia Contemporánea, pero sobre todo, compartir este material para que podamos seguir llegando a más historiadores, sin nada más que añadir, comencemos.

 

Hasta mitad de Julio de 1944, los principales combates en el norte de Francia habían tomado lugar en Caén, gracias a esto, el general Bradley pudo barrer con soltura las tropas que defendían las posiciones más cercanas a la región de Bretaña. Posteriormente, el avance intentó ser frenado por el propio Hitler, que ordenó una contraofensiva para cerrar la gigantesca brecha que los aliados habían hecho, esfuerzo que resultó en vano y que posteriormente fue aprovechado por el muy sobrevalorado Bernard Montgomery, quien lanzó un ataque de pinzas sustentado en el sur por las fuerzas estadounidenses y francesas, mientras que en el norte de las posiciones alemanas se encontraban el primer ejército canadiense, que cabe resaltar, vivió su bautismo de fuego.

 

Entre el 10 y el 20 de agosto, la lucha fue encarnizada y especialmente difícil para los alemanes, pues si bien el séptimo ejército alemán contaba con una buena cantidad de hombres y material, los mismos habían llegado en una huida desorganizada tras el ataque del mencionado Bradley que desestabilizó el frente, por lo que en temas de logística, el panorama era complejo, especialmente por las divisiones mecanizadas que se movían en el sur de las posiciones germanas, mientras que en el norte los acorazados canadienses los presionaban, por lo que desde el día 10 de agosto, von Kluge había solicitado el permiso para la retirada, pero pasaban los días y no había respuesta.

 

La situación era insostenible para los teutones. La bolsa tomaba forma, razón por la cual el quinto ejército panzer evacuó la zona, cruzando a la seguridad del otro lado del río Sena, mientras que junto con el séptimo ejército, también se encontraba el Panzergruppe Eberbach, que si bien se puede considerar como una unidad de élite al ser conformada por algunos de los mejores tanques y tripulaciones veteranas con las que Alemania contaba, su creación fue producto del desesperado ataque instruido por Hitler el 1 de agosto para intentar parchar a como diera lugar la ya muy mencionada brecha. Con su fracaso, retrocedió hasta Falaise con el séptimo ejército, ayudando en la desesperada defensa de su perímetro mientras sólo pudieron enterarse de cómo fue que sus compañeros del quinto ejército panzer escaparon justo a tiempo.

 

Si bien los alemanes lograron mantenerse firmes ante el avance por el norte de las tropas canadienses, no tenían ninguna división que le ofreciera resistencia a la pinza que los amenazaba desde el sur, por lo que durante varios días, el general von Kluge intentó hacer entrar en razón a Hitler para poder evacuar el grupo de ejércitos B antes de que fuera tarde, cosa que por fin logró el día 16 de agosto, momento en el que dejó órdenes explícitas al comandante de la guarnición de París para que sus hombres no lucharan en la ciudad y que, por el contrario, sirvieran de ayuda en las carreteras aledañas a la capital francesa para que la mayor cantidad posible de sus hombres atrapados en Falaise pudiera escapar.

 

Mientras que el grupo de ejércitos B se preparaba para escapar, los hombres al mando de Bradley habían alcanzado la zona de Argentan, al sur de Falaise dos días antes de que los alemanes recibieron el permiso de evacuación. Sin embargo, estas divisiones aliadas no pudieron avanzar para cerrar el cerco. ¿La razón? El avance había sido tan rápido que la pinza del sur alcanzó los límites operacionales que el comandante Montgomery había designado, por lo que las tropas de Omar tuvieron que esperar el permiso para reanudar su movimiento, mismo que tardó en llegar hasta el 19 de agosto, y esos 3 días en los que los alemanes tuvieron un estrecho corredor para moverse con seguridad fuera de la zona fue explotado al máximo.

 

El día 17 de agosto, el mariscal von Kluge fue destituido del comando de grupo de ejércitos B al comprobarse la participación del mismo en el atentado que sufrió Hitler el día 20 de Julio, en su lugar, el mariscal Walther Model fue llamado al comando de estos ejèrcitos, quienes para el momento de su llegada estaban en una situación crítica, pues se encontraban en un triángulo de 18 kilómetros cuadrados entre los poblados de Chambois, Trun y Coudehard.

 

El día 19 de agosto, cuando finalmente las tropas de Bradley volvieron a moverse, ese día finalmente se cerró el cerco.

 

Parecía que finalmente, ese mismo día las tropas alemanas se rendirían luego de haber resistido los ataques en el norte y habiendo hecho poco en el sur para retrasar el cierre sobre ellos, pero la realidad fue que los germanos siguieron luchando con desesperación y lograron mantener un muy estrecho corredor entre Saint Lambert y Chambois por el cual pudieron escapar otros tantos; claro está que los aliados no los dejaron escabullirse sin antes ofrecer una pelea.

 

Uno de los puntos más difíciles de la logística alemana durante la retirada fue, paradójicamente,la ausencia de la misma, pues no contaban con vehículos o caballos que pudieran mover sus piezas de artillería más pesadas, por lo que las mismas se fueron quedando atrás, y las que quedaban en el cerco fueron usadas para ahuyentar en medida de lo posible a la infantería aliada que se acercaba a su pequeño corredor. Los esfuerzos finales por evacuar la zona se dieron la noche entre el 21 y la madrugada del 22 de agosto, donde cubiertos por la penumbra pudieron escapar quienes pudieron, dirigiéndose hacia detrás del Sena, cuya retirada fue cubierta por la guarnición de París y el quinto ejército Panzer que había escapado del cerco durante los primeros días del mismo.

 

Los alemanes dentro de la bolsa que finalmente se rindieron tenían poca o nula munición, además de que ya no contaban ni con artillería y mucho menos tanques, por lo que 50 mil soldados alemanes fueron hechos prisioneros, mientras que el grueso del grupo de ejércitos B logró replegarse, es decir, entre 100 y 200 mil tropas, de los cuáles tuvieron más de 50 mil heridos, además de que lograron salvar consigo bastantes tanques, piezas de artillería ligeras y vehículos de transporte que serían vitales para la defensa del Reich, especialmente con una industria alemana que estaba siendo constantemente bombardeada y a todo esto, hay que añadir que los comandantes de las divisiones de este grupo de ejércitos también lograron cruzar al otro lado del Sena.

 

El lado negativo fue que los alemanes perdieron más de 300 piezas de artillería, más de 100 tanques entre abandonados y destruidos en combate y bastante equipamiento que no tenían el lujo de derrochar.

 

La polémica de la Bolsa de Falaise viene en cuanto se pone en cuestionamiento el modo de actuar de ciertos comandantes aliados, especialmente el de Bradley, quien como mencionamos anteriormente, detuvo su avance. Muchos historiadores le critican por esto, pues de haberse cerrado antes la bolsa, es probable que se hubiera alcanzado la aniquilación del grupo de ejércitos B, pero también cabe resaltar que además de los motivos logísticos que detuvieron la marcha de las tropas aliadas, también se suma al hecho de que los mismos llevaban desde el inicio de la batalla de Normandía recibiendo fuego amigo por muchos factores, pero el principal sin duda era la cercanía de las unidades en la zona, pues desde luego, el norte de Francia no es tan amplio como el norte de África o las estepas rusas, por lo que estos incidentes pasaban a menudo y con una logística reducida en favor de un movimiento veloz, le pudo haber costado caro a las fuerzas liberadoras, eso sí, el detenerse también favoreció de gran manera a los alemanes.

 

La bolsa o saliente de Falaise tuvo todo el potencial de convertirse en el Bagration occidental, pero lo improvisado que resultó este envolvimiento fue sin duda el factor decisivo para que los alemanes escapasen aún cuando recibieron bastante tarde la orden de evacuar, puede que si Hitler hubiera demorado su respuesta unos días más, hoy estaríamos hablando  de la destrucción y no el escape del grupo de ejércitos B.

 

Y esto es todo por esta nueva entrega de Sábado Bélico, esperamos les haya gustado y si fue así, no olviden darle like, suscribirse al canal, compartirlo y seguirnos tanto a HC Historia Contemporánea como a mí, Der Ausländer en twitter para estar al pendiente de todos nuestro futuros vídeos, ya nos veremos, en la próxima batalla.

 

Bibliografía:

Paul Latawski. (2004). Battle Zone Normandy: Falaise Pocket. England: Sutton Publishing .

 

Cawthorne, Nigel (2005) Victory in World War II. Arcturus Publishing.

 

Roy, Reginald (1984). 1944 – The Canadians in Normandy. Macmillan of Canada.

 

Anónimo. (2004). La bolsa de Falaise. 11/08/2021, de Exordio: La Segunda Guerra Mundial Sitio web: https://www.exordio.com/1939-1945/militaris/batallas/ofensiva-aliada/falaise.html

 

La MG 42. Una chica para todos los bailes.

Armas de gran destrucción

Las ametralladoras tuvieron su protagonismo tanto en la primera como en la segunda guerra mundial, teniendo un gran desarrollo entre un conflicto y otro, además de que su doctrina cambió de gran manera, en el caso de Alemania, para la segunda guerra mundial su potencia de fuego a nivel de pelotón yacía en el uso de la ametralladora, componente vital, pues si bien el fusil de cerrojo Kar 98 era un buen arma, no era nada comparado con la potencia de fuego de las ametralladoras que los alemanes usaron.

Soldado alemán entrenando con una MG 13

La familia  MG

Los 2 modelos más usados y producidos por los germanos en este conflicto fue la MG 34 y la MG 42, la primera comenzó su producción en 1934 y fue la segunda ametralladora de propósito general diseñada en el periodo entre guerras.

Esto quiere decir que la misma se encontraba no sólo en la infantería sino en todo vehículo utilizado por el Heer, esta arma resultó ser desde un principio una herramienta indispensable para sus usuarios, pues con unos impresionantes 900 disparos por minuto, su potencia de fuego era capaz de repeler por sí sola a una gran cantidad de enemigos en un área, sólo que la misma presentaba varios problemas considerablemente graves,

Problemas

La complejidad del arma acarreaba varios problemas, el primero, es que era fácil de atascarse con elementos comunes en el campo de batalla tales como el polvo, la arena, el barro e incluso se congelaba con el frio.

En segundo lugar, su complejidad reflejaba un cobro por unidad demasiado alto, pues en ambos conflictos a escala mundial, la obtención de ciertos metales siempre fue un problema para el Segundo y Tercer Reich, por lo que no se podían permitir desperdiciar sus contados recursos y en tercera, tardaba demasiado en producirse, concretamente 150 horas de labor humanas, volviéndola un arma que no sería fácil de producir en tiempos de guerra y eso lo demostró nada más empezar el conflicto.

 

Una MG34 con tambor montada en un barco de la Kriegsmarine.

Mejoras

Debido a los problemas que acarreaba esta arma, sumado a los nuevos retos con los que los soldados alemanes se tuvieron que enfrentar, se empezó a trabajar en un rediseño del arma que tenía como primera y más importante intención el volverla más fácil de producir.

Esta tarea  le fue encargada a Metall und Lackierwarenfabrik Johannes Grossfuss AG, compañía que logró reducir su complejidad mecánica al ser especialistas en perforadoras y demás máquinas de la industria pesada. Esto trajo consigo una reducción del 50% en el tiempo de su fabricación, con este modelo sólo se requerían 75 horas de trabajo manual para concluir cada unidad, además de que dejó de ser tan susceptible a la suciedad de los escenarios de combate.

Las mejoras de este modelo sobre la original MG 34 no se acabaron solo ahí, sino que su cadencia logró incrementarse hasta el doble en ciertos modelos, aunque su velocidad de disparo estaba estandarizada en 1200 tiros por minuto. El sonido que esta arma generaba fue motivo de auténtico temor entre las tropas aliadas durante toda la guerra.

Soldado de las Waffen SS portando una MG 42 durante la batalla de Caen en 1944.

Después de la Segunda Guerra Mundial

Con la culminación de este conflicto, se habían fabricado más de 400 mil de estas armas, pero su historia no acabó aquí ni mucho menos, pues había demostrado ser un aparato tan eficiente, barato y fácil de mantener y producir que los ojos de todos los ejércitos voltearon a ver esta ametralladora.

Luego de firmada la capitulación por parte de las fuerzas del eje, para el posterior rearme de ahora las dos Alemanias se utilizó este modelo en particular para ambos ejércitos, recordemos que mucho del armamento de la posguerra salió directamente de las millones de armas producidas de la segunda guerra mundial, por lo que eran un recurso fácil de acceder.

Sumado al caso de Alemania, este mismo modelo fue producido bajo licencia por Yugoslavia bajo el nombre de M53, además de que como era de esperarse, varias unidades llegaron a Austria de este modelo y posteriormente sería producida bajo el nombre de MG74.

MG 74 de fabricación austriaca

Su situación actual

La sencillez es una virtud y esta es una característica de la MG42 y la principal razón por la que se sigue utilizando a día de hoy bajo el nombre de MG3, nombrada así tras una serie de ligeras modificaciones más enfocadas en la reducción de su peso y el mejoramiento de su manejo.

Por ejemplo, se incorporó un bípode fijo que compensa bastante su retroceso y la vuelve muy precisa. Su uso sigue siendo el de  su año de origen, 1942, es decir, el de ser multipropósito, podemos encontrarla montada desde un vehículo de reconocimiento hasta un helicóptero o su más común rol como soporte para la infantería.

Gracias a su fiabilidad, no importa el escenario ni el clima, la ahora MG3 es perfecta para cualquier situación como ha demostrado a través de los años y sin duda, es el arma de la segunda guerra mundial más vigente que podemos encontrar. Los más de 27 países que cuentan con esta ametralladora son prueba de ello y a manera de curiosidad, también se produce en México bajo licencia por la SEDENA.

MG3 operada por tropa del ejército alemán

– Der Ausländer.

Si quieres leer más textos de este autor, sigue los enlaces a continuación:

Efemérides. 7 de junio de 1942: El Almirante Nimitz obtiene la primera victoria de Estados Unidos sobre la Armada japonesa en la batalla de Midway.

7 de junio de 1942.
El Almirante Nimitz obtiene la primera victoria de Estados Unidos sobre la Armada japonesa en la batalla de Midway.
 
¿Qué nos pueden decir de este evento, historiadores?
  
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Unas semanas después del ataque japonés a Pearl Harbor, el Secretario de Marina, Knox, le nombra Comandante en Jefe de la Flota del Pacífico al Teniente Chester William Nimitz, con el rango de almirante, en sustitución del almirante Kimmel, el cual cargó con la culpa del ataque por sorpresa a Hawái.

El empieza a organizar sus fuerzas para intentar parar la expansión japonesa, en el período más crítico de la guerra, debido a las numerosas bajas sufridas y a la escasez de todo. Evitar el pesimismo, apuntando sobre el desastre de Pearl Harbor, se concentró en aspectos positivos como el hecho de que la base de submarinos de Pearl Harbor se salvó, y los portaaviones sobrevivieron al ataque por estar estos de maniobras en alta mar.

En una reunión de los Jefes de los Estados Mayores de EE. UU. y Gran Bretaña, se divide la zona del Pacífico en tres áreas, correspondiéndole a él una de ellas, asumiendo el mando de todas las tropas aliadas del mar, aire y tierra.

A medida que la guerra se desarrollaba, Nimitz se convirtió en comandante en jefe del Océano Pacífico, mientras que mantiene su mando en la Flota del Pacífico. Esa promoción le dio el mando de todo el teatro del Pacífico, excepto para la sección del Suroeste del Pacífico y el Sureste, del que era Comandante en Jefe el general Douglas MacArthur.

Cuando Estados Unidos empieza a reponerse de material y hombres, de reconstruir una Flota desmoralizada y de proteger los intereses estadounidenses en el Pacífico, empieza sus acciones ofensivas, basándose en el ataque de los portaaviones, apoyado por el máximo responsable de estos, el almirante Halsey. Estos ayudaron muy poco en términos estratégicos, pero fueron extremadamente importantes para levantar la moral de la flota, otorgar experiencia a sus miembros y probar y desarrollar tácticas. Fue ganando reconocimiento por su estrategia y brillante conducción, por las victorias en las Batallas del Mar del Coral, las islas Salomón y sobre todo, la Batalla de Midway.

El ataque fue llevado a cabo por el Almirante Isoroku Yamamoto, cuyo principal objetivo estratégico era la eliminación de los portaaviones estadounidenses, considerados la principal amenaza durante la campaña del Pacífico. No obstante, el servicio de inteligencia de los Estados Unidos había logrado descifrar un mensaje secreto nipón en el que se daba a entender que el Almirante Yamamoto iniciaría una nueva ofensiva hacia E.E.U.U. en un punto en el Pacífico nombrado con el código AF, que luego identificaron como la base de Midway. Así, EE. UU. envió un falso mensaje a los Aliados, comunicando que las reservas de agua dulce de la isla se agotarían a causa de una falla en los sistemas de desalinización. La emboscada resultó exitosa. El supuesto ataque sorpresa a Midway fue descubierto antes de haberse concretado.

Mientras los japoneses planeaban su ofensiva con 4 portaaviones, 14 cruceros, 32 caza-torpedos, 9 acorazados y cerca de 433 aviones de combate, los estadounidenses los esperaban con 3 portaaviones (Enterprise, Hornet y Yorktown), 8 cruceros, 15 caza-torpedos, 19 submarinos y cerca de 373 aviones de combate. El Almirante Nagumo lanzó el primer ataque a la isla a las 4:30 horas del 4 de junio de 1942, con un total de 108 aviones de combate iniciando un conflicto aeronaval que se extendió hasta el 7 de junio de ese año.

El 10 de junio, en una Conferencia del Alto Mando japonés, destinada a planear la continuación de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, la Marina Imperial disimuló la envergadura real de sus pérdidas en la batalla de Midway. Cuando el emperador Hirohito fue informado de lo acontecido, prefirió mantener el secreto ante el resto del Ejército y la opinión pública, y ordenó que los responsables militares de la planificación de la guerra continuasen por algún tiempo organizando sus ataques bajo la premisa de que la flota aeronaval japonesa seguía siendo poderosa. Así, la Marina Japonesa continuó luchando con ferocidad incluso frente a la supremacía naval de los Estados Unidos hasta el final de la guerra. Sin embargo, la victoria americana infligió daños irreparables a los portaaviones nipones y acortó el tiempo del conflicto en el Pacífico.

En 1943, aprueba la operación contra el almirante Yamamoto (Operation Vengeance), previa aprobación del Presidente Roosevelt.

En octubre de 1944, es designado nuevamente comandante de la Flota, y en diciembre, el Congreso estadounidense le nombra Almirante de Flota, el más alto rango de la Marina. Tiene a su mando dos millones de soldados, 1000 embarcaciones y 2000 acciones.

Dirige el ataque en las islas Marianas, derrotando decisivamente a la Flota japonesa en el Mar de Filipinas, y posteriormente, Okinawa e Iwo Jima.

Fue conocido en la campaña del Pacífico, como el «saltador de islas», debido a su estrategia de atacar sólo a las más importante, dejando atrás las secundarias. Es elegido para dirigir la invasión de Japón.

El 2 de septiembre de 1945, estampó su firma, en el acorazado «USS Missouri», en la rendición incondicional de Japón, en la bahía de Tokio, aunque en principio, manifestó su intención de no asistir, ya que creía que se minimizaba la participación de la Marina en la guerra, ya que el general McArthur, era el que iba a dirigir la ceremonia, teniendo que intervenir el mismo presidente Truman.

Edri Alexander Crespo Jama

 

Bibliografía

Efemérides: 12 de marzo de 1947. El presidente Harry S. Truman presenta la «Doctrina Truman» al Congreso

 

12 de marzo de 1947 

El Presidente Harry S. Truman presenta la «Doctrina Truman» al Congreso 
¿Qué nos pueden decir de este evento, historiadores?
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Contexto

 

Guerra Fría

A raíz del fin de la Segunda Guerra Mundial,  EEUU y URSS quedaron como las grandes potencias del globo, pero con sendas diferencias. Por un lado, los estadounidenses se quedaron como los principales productores industriales del planeta, superando a todas las economías en conjunto y por mucho. Además, no sufrieron daños en su territorio y la guerra les había provisto de grandes cantidades de capital.

Por otro lado, la URSS había quedado exhausta militar, industrial y demográficamente, al haber recibido la mayor cantidad de bajas en el conflicto. Pero no estaban dispuestos bajo ninguna circunstancia a ceder la influencia que habían establecido en Europa Oriental y en una parte de Alemania. Sin embargo, debido a las negociaciones que se realizaron tras 1945, se acordó que se retiraran las tropas de Austria y que Japón sería territorio de influencia estadounidense.

Austria dividida

Todo sea por la geopolítica

Guerra Civil griegaEmpero, la situación geopolítica invitaba a una intervención de EEUU, puesto que Grecia estaba enfrascada en una cruenta guerra civil y Turquía estaba siendo presionada por la URSS para dar paso en los Dardanelos. ¿Qué implicaba esto para la potencia occidental?

Que su idea de una paz en Europa se veía amenazada por sus rivales soviéticos, por principio. Así como también su posición económica en el viejo continente y, ¿por qué no decirlo? Su posición militar podría verse amenazada y, a su vez, dejar ver una debilidad frente a sus enemigos.

Esto no quiere decir que quisieran lanzar bombas atómicas por todos lados, sino que preferían apoyar monetariamente a sus aliados occidentales, siendo de principal atención los antes mencionados Grecia y Turquía. Cabe señalar que esta posición de ayuda la ocupaba el agotado Reino Unido, pero en 1947 anunciaron que ya no podrían más. Debido a esto, Truman dio ante el Congreso de su país su famoso discurso donde mencionó la necesidad de defender a «países libres y democráticos» del autoritarismo de potencias extranjeras.

Doctrina Truman

Habría que aclarar que no defendió a todo mundo, solo en un principio a Grecia y Turquía, con un apoyo económico de 400 millones de dólares. Durante los siguientes 40 años-casi toda la Guerra Fría- esta fue la Doctrina que rigió a EEUU.

 

-Hal Jordan

Fuentes.

 

 

 

 

¿Cuántos hombres se necesitan para defender a Francia? El mito de la cobardía francesa.

Una reflexión histórica

Se cuenta que en cierta reunión (una de las tantas) mantenida entre el ministro Winston Churchill y el general Charles de Gaulle, se discutía la posibilidad de ejecutar una operación militar.

De Gaulle se empeñaba en llevar acabo la misión a pesar del alto coste y la baja posiblidad de éxito, Churchill se negaba. Aludía que era muy cara y además, tenía en mente otras maniobras que aún no podía revelar.

De Gaulle desesperado, exclamó:

«Ustedes los británicos solamente están dispuestos a luchar por dinero, mientras que nosotros los franceses lo hacemos por la dignidad y el honor»

Churchill permaneció en silencio. Lo miro fijamente a los ojos y finalmente contestó:

«Claro, cada uno pelea por lo que le falta.»

Quizá el lector conozca el viejo chiste:

«¿Cuántos hombres se necesitan para defender a Francia?»

– Nadie lo sabe, nunca lo han intentado. Esa es la respuesta.

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Churchill y De Gaulle

Estas dos anécdotas además de una buena risa nos pueden enseñar algo. A simple vista, parece que los franceses y las armas no se llevan muy bien.

¿Pero que acaso no fueron los franceses los que a puño de fuego y sangre crearon una revolución recordada por todo occidente?

¿Acaso no fueron los franceses quienes bajo el mando de Napoleón Bonaparte lograron poner en jaque a los grandes Imperios de Europa?

¿No fueron ellos quienes con sus ejércitos expedicionarios vencieron y conquistaron territorios de todo el mundo?

¿Entonces porque se llega a pensar que los franceses son malos para combatir, o más aún, que son cobardes?

Si el lector es tal vez un poco conocedor de las guerras que tomaron lugar a principios del siglo XX y que nosotros conocemos como guerras mundiales, seguramente estará enterado de la mala fama francesa.

Estará enterado de cómo los franceses construyeron una gran línea defensiva, llena de fortificaciones y túneles, que al final fue sorteada «fácilmente».

Sabrá sobre el poderoso ejército francés, que en esa época era una fuerza bélica grande y moderna, y cómo fue rendida «casi sin mantener lucha».

¿Entonces cómo se explica esta aparente cobardía francesa? ¿Será acaso que los franceses del siglo XX perdieron la rudeza y valentía que caracterizo a sus predecesores?

Tal vez ya fueron suficientes preguntas. Es hora de empezar a buscar a respuestas y qué mejor forma de encontrarlas que en los anales de la Historia

1- Hablemos de política

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Mitin

Aunque no nos guste, debemos entender que la política es a menudo compañera de la historia y sus actos. En esta ocasión no es diferente.

Para inicios del siglo XX en Francia pasaban una serie de cambios y eventos sociales que la re definían como nación, al igual que en todo Europa el socialismo y las ideas Marxistas se oían con fuerza.

La primera guerra mundial no ayudó en nada en este aspecto. Podemos recordar que los alemanes estuvieron cerca, muy cerca de tomar París. Y que su avance fue detenido gracias al esfuerzo extremo de la sociedad y el ejército francés (entre otras cosas).

Debemos entender un factor importante, para la primera guerra mundial Francia tenía una sed de venganza provocada por la derrota sufrida en la guerra franco-prusiana de 1870; es comprensible debido a eso el hecho de que la sociedad francesa se sentía moralmente comprometida a ganar la guerra. El tratado de Versalles, firmado en el mismo lugar donde Francia había aceptado su derrota en 1870 nos lo demuestra.

Sin embargo y a pesar de la victoria obtenida en la gran guerra la situación de Francia empeoró. Una crisis económica (que acompañaría también a todo el mundo) golpeó fuertemente a la vida social y política del país.

El crecimiento del Producto Interno Bruto, que arrojaba una tasa de 4.43 % a finales de la década de 1920, cayó a 0.63 % en la década de 1930; el desempleo alcanzó 5% y la caída de la producción fue de aproximadamente 20 %.

Para 1930 la política francesa sufrió un cambio radical.  Léon Blum, líder del Frente Popular, aglutinó a socialistas, comunistas y radicales con lo que se convirtió en primer ministro en 1936. A pesar de un gran número de reformas laborables, la inflación, el desempleo y la lenta recuperación económica redujeron sensiblemente el efecto de las reformas del gobierno socialista francés. Debido a esto y sumando la débil política exterior gala, Francia se encontraba en un panorama políticamente complicado. Los militares franceses, que no estaban de acuerdo con los políticos de izquierda se preocupaban más por una nueva revolución que por la nueva amenaza alemana. Es así que para inicios de la segunda guerra mundial Francia se encontraba políticamente dividida.

 

2- La Línea Maginot

Cuando finalizó la primera guerra mundial no todo el peligro había pasado. Francia y sus aliados lo sabían y debido a ello fuertes sanciones militares y económicas le fueron aplicadas a Alemania.

Pero para Francia no era suficiente. Por esto decidieron iniciar en 1929 la construcción de una línea defensiva en el este del país. La línea Maginot.

Esta construcción era una serie de Búnkeres y fortificaciones amuralladas que estaba compuesta por 108 fuertes principales. Cada uno con 15 kilómetros de distancia entre si. ademas de otro grupo de fortificaciones menores.

Su costo total fue de 5000 millones de francos de la época.

No cabe duda. La línea Maginot fue una muralla defensiva bastante impresionante. Sus túneles interconectados la volvían una verdadera fortaleza bajo tierra. Pero aún así fallo. ¿O no es así?

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Ubicación de la línea Maginot (línea en rojo. El punteado es la frontera sin fortificar)

Debemos entender en primer lugar la situación geográfica de las fortalezas. La línea Maginot fue construida desde Suiza hasta Luxemburgo, en la zona en dónde se creía que un ataque alemán tomaría lugar. Las defensas no fueron extendidas hasta Las Ardenas, que fue el lugar donde finalmente tomo lugar la invasión Alemana. Esto a primera vista aparenta una derrota total de la línea Maginot  sin embargo, es todo lo contrario.

La línea Maginot cumplió su objetivo principal, persuadió a los alemanes en su tentativa de atacar a Francia por el centro. Provocando que invadieran en la zona boscosa de las Ardenas.

La falla fue más bien estratégica por parte del bando francés, pues al considerar las Ardenas un lugar fácil de defender y difícil para llevar una ofensiva no extendieron la línea Maginot hasta el canal de la Mancha.

Los alemanes aprovecharon ese error estratégico que finalmente los llevó a la Victoria en la invasión a Francia.

 

3- Revisando las cifras.

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Tanque Francés Char B1

Otro factor que a menudo no se toma en cuenta son los números que tenemos en la campaña de Francia.

En total 141 divisiones (italianas y alemanas) participaron en la ofensiva. Casi 4 000 000 de soldados por parte del eje.

En el bando de los aliados se contabilizan 2 000 000 de franceses que lucharon por defender su patria. Más de 90.000 soldados galos murieron defendiendo Francia.Otros 200 000 cayeron heridos a la vez que provocaron 160.000 mil bajas y 30.000 heridos a las fuerzas invasoras.

Los alemanes desplegaron un total de 3000 tanques de los cuales perdieron 1800. También cayeron 1600 aviones de los 3500 puestos en operación. Lo números son claros. Las pérdidas infligidas a los alemanes no las causa un ejército cobarde y rendido. Los franceses pelearon. Y lo hicieron con bravura.

 

4. Los que se rindieron con honor

A muchos de nosotros nos han dicho o han hecho creer que Francia es un país sin honor por qué fue rendido de manera fácil y rápida. Nada más lejos de la realidad.

Y es que si nos ponemos a analizar la situación de Francia en la segunda guerra mundial podemos entender el porqué de la situación.

  • Comprendemos cómo una nación políticamente dividida no pudo unirse para enfrentar a un enemigo que incluso algunos políticos franceses apoyaban.
  • Podemos comprender cómo los comandantes franceses, con estrategias atrasadas y obsoletas fueron incapaces de enfrentar al innovador avance alemán.
  • Entendemos cómo la sociedad francesa, que todavía estaba dolida por la muerte de casi una generación en la guerra anterior no tenía ánimos para perder a más seres queridos.

Y más aún. El honor francés se certifica cuando nos enteramos de la fiereza con la que lucharon. Y cómo muchos se negaron a rendirse a pesar de las órdenes de sus superiores.

Tanta fue su valentía que el general Waeger le rindió honores a los defensores de Lille permitiéndoles rendirse con sus armas.

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Soldados Franceses rindiéndose con honores

E incluso el general Guderian reconoció la valiente resistencia de los soldados franceses.

Así que la próxima vez que oigas el chiste: «¿Cuántos Hombres se necesita para defender a Francia?» Recuerda la verdadera respuesta. Se necesito la muerte de más de 100 mil hombres que valientemente lo dieron todo con tal de defender su patria y su bandera. Y es nuestro deber como seres humanos reconocer el enorme sacrificio que costó la valentía francesa.

-Zarco

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