Los cuatro jinetes de la historia del arte

Es evidente que en HC Historia Contemporánea existe gran admiración por historiadores como Eric Hobsbawm u otros cuyo nombre es más famoso dentro de los círculos de Clío. No obstante, en esta entrada hablaremos de teóricos e intelectuales que han puesto a la práctica de la historia del arte en un terreno más profesional y sistemático.

¿ Qué es y para qué sirve la historia del arte?

Primeramente, es menester preguntarnos el objetivo de esta disciplina ya que es bien conocido que es considerada por algunos algo completamente secundario o incluso irrelevante. Así que, ¿qué es y para qué sirve?

Como historiadora del arte puedo decir que el principal propósito de la Historia del Arte es todavía la construcción de explicaciones, el porqué de objetos con valor artístico que se perciben  a través del sentido de la vista. En ese tenor, desde el siglo XIX, esta disciplina se ocupó de la causalidad del objeto de estudio. 

¿Qué quiere decir esto último? se refiere a que se buscan las circunstancias por las cuáles una pieza artística es tomada como tal y cuáles fueron los procesos histórico-estéticos que confluyeron para llegar a ese resultado. Dicho de una forma más poética: es la investigación de los objetos bellos y las razones por las cuáles son así percibidos.

¿Cómo se logra esto?  con apoyo de métodos de análisis y sobretodo con suficiente calidad y cantidad de información para ofrecer una argumentación e interpretación convincente sobre el objeto que se investiga. Para eso, varios teóricos han desarrollado diferentes acercamientos a las piezas artísticas, y hoy presentaremos cuatro de ellos.

PETER BURKE (1937)

Es un historiador inglés cuya especialización radica en la historia cultural de la edad moderna y contemporánea. Uno de los grandes aportes que realizó fue la renovación del método historiográfico (la historia de la historia). También si uno quiere entender mejor las relaciones sociales de la Italia renacentista, definitivamente es a Burke a quién hay que leer. Además hizo un enlace entre la historia, la antropología y la sociología, de ahí que su trabajo se enfoque en la función social del lenguaje y las imágenes.

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Peter Burke

ERNST GOMBRICH (1909-2001)

Sin duda, estamos hablando del rey del estudio de la historia del arte. Es gracias a sus estudios de la historia del arte occidental y sus reflexiones hacia la teoría artística que su nombre llegará rápidamente a cualquier estudiante de primer semestre. Hablando de técnicas de investigación, Gombrich mezcló la psicología experimental con la fenomenología para estudiar los procesos y objetos artísticos. Una de sus particularidades como historiador, es su carácter divulgativo y belleza de sus textos, lo que también de forma paradoja lo ha hecho centro de las críticas de la academia debido a su aparente parcialidad.

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Gombrich con su esposa Ilse Heller

ABY WARBURG (1866-1929)

Este historiador alemán es fundamental para entender la historia del arte. Fundador de la Biblioteca de Estudios Culturales de Warburg, desarrolló trabajos interesantes enfocados al estudio del paganismo en el Renacimiento. Sin embargo, no se redujo solo a esto, sino que su proyecto más conocido es el Atlas Mnemosyne, (en honor a la diosa griega de la memoria) el cual es un estudio de todas las imágenes del arte occidental hasta su contemporaneidad creando en ese sentido el primer museo digital. Pueden consultar este atlas aquí.

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Atlas Mnemosyne

 

ERWIN PANOFSKY (1892-1968)

Panofsky fue un historiador del arte y ensayista alemán, exiliado en Estados Unidos. Es conocido por sus estudios sobre iconografía e iconología que a grandes rasgos se enfoca en la interpretación de una obra artística tomando en cuenta lo representado en la misma. No obstante, también se le reconoce por las monografías realizadas de artistas como Durero o Tiziano además de arte funerario. En cuanto a la iconografía, creó un método para describir y analizar una pieza con base en la observación y reconocimiento del tema expresado.

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Erwin Panofksy

Evidentemente existen numerosos acercamientos filosóficos y teóricos con respecto al estudio tanto del arte como de su historia. No obstante, para cualquiera que desee iniciarse en esta área del saber, debe recordar los nombres de estos intelectuales para comenzar alguna lectura introductoria.

– Momo

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¿Por qué no podemos comprar un Pollock?

A menos que seas Elon Musk o Jeff Bezos, o en su versión mexicana Carlos Slim, es poco probable que en tu vida como simple mortal puedas adquirir alguna pieza de la autoría del pintor estadounidense Jackson Pollock. Según registros recientes, la obra más onerosa que podemos encontrar fue adquirida en 2006 por un precio de 140 millones de dólares y usualmente dentro del mercado del arte, los precios no tienden a bajar.

Es posible que en este momento de tu lectura te estés haciendo la gran pregunta: ¿quién carajos es Jackson Pollock y porque alguien pagaría tanto dinero por algo que hizo?  En este artículo, mencionaré algunos aspectos de la vida y obra del artista y, como siempre, dejaré que mi querido lector se responda críticamente.

Con pose de chico malo

Un artista que no sabía dibujar

Paul Jackson Pollock nació en Cody, Wyoming el 28 de enero de 1912. Fue hijo de granjeros pero gracias a los constantes viajes de su padre que era agrimensor del gobierno, Pollock tuvo contacto con diversas expresiones artísticas de los pueblos nativos estadounidenses. Esto desembocó que en 1930 viajara a Nueva York para matricularse en el Art Students League of New York y fue uno de los primeros pasos para construir la carrera y fama de la cual goza, incluso muerto.

Lo más interesante de todo esto es que a pesar de tener una formación e interés por las artes plásticas, Pollock no sabía dibujar o al menos no contaba con la habilidad y educación suficiente. No obstante, esto no fue impedimento para que buscara influencias y nuevas tendencias. Por ejemplo el muralismo mexicano, siendo José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros referentes importantes para el artista estadounidense.

George Cox, David Alfaro Siqueiros y Pollock

Hombre creador, vale por dos

A partir de 1947,Pollock fue dejando de lado toda composición figurativa para adentrarse primordialmente en la abstracción. Si bien ya hemos comentado que Wassily Kandinsky estaba por los mismos terrenos en ese período, Jackson definitivamente le otorgó un diferenciador.

Para entender mejor su trabajo, existen dos conceptos clave: action-painting y dripping. El primer término refiere a una perspectiva creativa que consiste literalmente «pintar con todo el cuerpo.» El artista y la obra se encuentran en una especie de ritual en la que el acto de pintar se vuelve un canal de expresión del estado emocional del pintor. En cuanto al dripping, se refiere a esta técnica del «goteo» del pincel sobre el lienzo. Es por esta razón por la cual Pollock es retratado con su obra en el piso y caminando sobre ella, ya que es la mejor posición para esta forma de pintar.

Sumando todo esto, dio como resultado el expresionismo abstracto. Considerado como el primer movimiento estadounidense, catapultó a la ciudad de Nueva York como la nueva capital artística, eclipsando a París. Por lo tanto, Pollock ahora se convertiría en un líder de opinión para los jóvenes artistas y muchos seguirían su camino de las vanguardias.

Pollock trabajando

Cuidado con quién te mira y quién te compra

Lo cierto es que Jackson Pollock no ocuparía el lugar que tiene ahora si no se hubiera relacionado con las personas correctas. Entre 1942 y 1943, la coleccionista de arte Peggy Guggenheim recibió varias recomendaciones por parte de otros artistas sobre el trabajo del pintor del dripping. La sugerencia que dio en el clavo fue la del neoplasticista Piet Mondrian. Gracias a esto, Peggy le otorgó el privilegio de pagarle un estipendio mensual (algo así como un Patron de los 40´s) que le permitió vivir prácticamente de la pintura. Además de la creación de una de las obras más relevantes de su carrera, como lo fue «Mural» en 1943.

También la prensa hizo lo suyo. En 1949, la revista LIFE publicó un artículo pregonando a Pollock como «el mayor pintor americano de la historia.» Con esto, el éxito ya estaba asegurado. Simplemente su obra Número 11 fue vendida en 1973 por 2 millones de dólares, convirtiéndose en la pintura más cara pagada en una subasta de la época. Actualmente su valor está estimado en aproximadamente 200 millones de dólares. 

«Mural», 1943, Museo Guggenheim Bilbao

Como Pollock, no hay dos

Obviamente, el expresionismo abstracto (y Pollock en específico) no se salvó del escrutinio de la mirada conservadora del mundo del arte; mucho menos ahora que se pagaban exorbitantes cantidades de billetes verdes por sus producciones. Pollock fue acusado de ser nada menos que un autómata y que su obra sólo era producto del azar, por tanto, era completamente imitable.

Sin embargo, en 2015 el profesor del Departamento de Matemáticas y Ciencias de la Computación de la Universidad Tecnológica Lawrence de Michigan (EEUU) Lior Shamir diseñó un software capaz de dividir una obra de arte en fractales con el objetivo de asegurar la autenticidad del mismo.

Haciendo pruebas en las obras del expresionista, arroja como resultado que no existe azar en sus composiciones. Por el contrario, se confirma la validez de patrones y diferencias que sólo los números y los programas computacionales son capaces de percibir. Lamentablemente nuestra limitada visión hace que las piezas de Pollock sean unas de las más falsificadas dentro del mercado del arte. 

Probablemente hasta este punto sea difícil validar el porqué un Pollock sea algo inalcanzable de adquirir para nuestros modestos bolsillos. La mayoría de las veces el mercado del arte se rige por normas que poco tienen que ver con estudios o apreciación artística o estética. El hecho de marcara un estilo diferente, que su mecenas fuera una importante coleccionista, que sus obras sean subversivas pero al mismo tiempo razonadas, son sólo algunos puntos que podrían esclarecer este misterio.

Lo que sí es cierto es que Jackson Pollock en sí mismo es una figura sumamente interesante y pieza clave para entender no sólo la evolución del arte en Estados Unidos, sino también el pensamiento cultural y social de este país. Así que… ¡a seguir ahorrando!

-Momo

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Rusia nos ha dejado grandes atribuciones de las cuáles agradecer como el vodka, la montaña rusa (chiste) y por supuesto, relevantes figuras del arte como es Wassily Vasilyevich Kandinsky, pionero del arte abstracto en Occidente. Para quien no lo conozca, puede revisar la exposición que el Museo de Guggenheim de Bilbao tiene sobre este artista en el 2020.

Si bien ya es de varios conocido el nombre de Hilma af Kint como la verdadera iniciadora del estilo abstracto, lo cierto es que la fama de  Kandinsky radica en su mezcla de la tradición de las comunidades indígenas rusas con las nuevas vanguardias, su desapego político y el gusto que tuvo su obra en el mercado americano y parisino.

Contar la historia de Kandinsky es también relatar la evolución del estado figurativo del arte hacia una introspección sobre el color, la forma y sus implicaciones cognitivas en el espectador.

Para conocer cómo logró esto, aquí te presento los cinco momentos de Wassily Kandinsky:

1.- Un artista tardío

Para el arte no hay edad, y Kandinsky es ejemplo claro de ello. Inicialmente su formación rondaba en el terreno de las leyes, hasta que en 1889 realizó un viaje a la región de Vólogda para estudiar el estilo de vida de la comunidad komi-ziriana.

Desde los coloridos paisajes, hasta la particular forma de sus artesanías y la espiritualidad que coexistía dentro de ellas, convenció a Wassily para dejar la abogacía (en 1896, casi a sus treinta años) y dedicarse de lleno a este camino de búsqueda de lo «interno» del arte plástico.

 

Wassily Vasilyevich Kandinsky (1866 – 1944) Moonlight night (Noche de luna), 1907 Xilografía en papel de color 21.4 x 19 cm The State Tretyakov Gallery, Moscú

2.- El color cómo forma de expresión

Una vez encontrada su vocación, Kandinsky decidió instruirse en la pintura, asistiendo a la ciudad de Múnich ya que era la capital de educación artística en Europa, por lo menos en el siglo XX. No obstante, su estancia no fue larga ya que tenía conflictos con sus profesores pues los consideraba bastante estrictos y ellos pensaban que su paleta de colores era «exuberante», por no decir chillona.

De tal suerte que el artista ruso decidió formarse de manera autodidacta y llevó un estilo de vida nómada, lo que marcó profundamente la temática y estilo de su obra. Sus constantes viajes no sólo fueron una fuente de inspiración para la producción pictórica de los paisajes naturales, sino que también le permitieron acercarse y asimilar las últimas tendencias plásticas de los más importantes
centros artísticos de Europa.

Wassily Vasilyevich Kandinsky (1866 – 1944) Murnau, 1908 Óleo sobre cartón 33 x 44.3 cm The State Tretyakov Gallery, Moscú

 

3.- De lo espiritual en el arte 

De lo espiritual en el arte es uno de los dos libros que Kandinsky escribió para concretar sus teorías artísticas y postulados estéticos. El libro es un sumario de sus ideas y experiencias de su primera década como pintor, durante su estancia en Múnich, por lo que el libro fue escrito originalmente en
alemán y se publicó en diciembre de 1911.

El libro contiene las teorías del pintor ruso en torno al color, las formas, los efectos psicológicos del arte y sus ideas para realizar un nuevo tipo de arte abstracto, todo ello asentó su lenguaje pictórico hasta la década de los veinte.

Kandinsky formuló un escrito esquemático el cual pretendía encontrar un equilibrio entre un nuevo tipo de arte que fuese racional pero sentimental. No sólo incluyó, dentro sentó sus postulados, teorías de color y psicoanálisis sino también una concepción mítica del arte por medio del ocultismo y la teosofía.

Wassily Vasilyevich Kandinsky (1866 – 1944) Über das Geistige in der Kunst (De lo espiritual en el arte), 1912 Libro impreso en fotograbado a partir de Xilografía 24 x 19.5 x 1.8 cm Metropolitan Museum of Art, Nueva York

4.- Descubriendo la sinestesia

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Kandinsky se vio obligado a huir de Alemania y partir a su natal Moscú, luego de veinte años de ausencia. A pesar de estas dificultades, su retorno a Rusia le permitió materializar un viejo anhelo pictórico: capturar con su pincel los paisajes policromáticos de Moscú. La acuarela y el dibujo se convirtieron en medios importantes para continuar su búsqueda en el terreno de la abstracción.

Es en este regreso a su país cuando tiene contacto con la música de Wagner, Schiabin y Schönberg con los cuáles incorporará las cualidades de la música en sus piezas. El pintor poseía una característica cerebral muy particular: la sinestesia. La cual consiste en el despertar de dos o más sentido con un sólo estímulo, de tal suerte que las personas sinestésicas pueden ver colores al escuchar música o degustar un cuadro al óleo. Kandinsky profundizó en este terreno sensorial para llevar a cabo sus famosas «Composiciones» abstractas que lo llevaron a la fama. 

Wassily Vasilyevich Kandinsky (1866 – 1944) Firebird (Pájaro de fuego), 1916 Acuarela y tinta india sobre papel 51.5 x 61.5 cm The Pushkin State Museum of Fine Arts

 

5.- Profesor de la Abstracción

A inicios de la década de los veinte, Kandinsky recibió una invitación para trabajar en la Bauhaus, escuela fundada en 1919. Durante este periodo, escribió una serie de artículos teóricos y didácticos como fundamento del arte abstracto. Uno de ellos, Punto y línea sobre el plano, publicado en 1926, se convirtió en la base para sus labores artísticas, científicas y pedagógicas. El trabajo de Kandinsky en este periodo dio continuidad a los postulados de la teosofía, y a partir de ello recurrió al tema de espacio exterior como el orden absoluto del universo; creó una abstracción geométrica basada en un nuevo lenguaje pictórico predominantemente formal. 

Durante sus días en la Bauhaus, Kandinsky, produjo más de 200 notas escritas a mano relacionadas a sus clases. Dichas notas fueron realizadas entre 1925 y 1933, las cuales contienen apuntes de literatura, teorías pedagógicas, esquemas y estudios de formas y colores.

Frecuentemente, el artista empleaba abreviaturas en sus notas, las cuales son una constante en las que se tienen presentes en la exposición: G. es gelb (amarillo), R. es rot (rojo), B. es blau (azul), W. es warm (cálido), K. es kalt (frío), etc.

Wassily Vasilyevich Kandinsky (1869 – 1944) Kleine Welten I (Pequeños Mundos I) [Ilustración de portafolio], 1922 Litografía en color sobre papel 35.5 x 27.8 cm Centre Georges Pompidou
 

En las piezas de este artista ruso no veremos nada más que a él, su búsqueda espiritual, su necesidad interior. Ahora, acerca de su relevancia en la historia del arte, eso es algo que ustedes mismos tendrán, ahora que me leyeron, que responderse. 

-Momo

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