¿Por qué estudiamos historia?

O el porqué decidimos torturarnos en esta carrera.

Estimado lector que se pregunta por qué estudiamos historia:

  • ¿Quieres estudiar historia porque te gustan las fechas «importantes» del pasado?
  • ¿Crees que estudiar historia es solo memorizar nombres y lugares?
  • ¿Consideras que hay una historia verdadera y auténtica?

Pues déjame decirte que todas estas ideas son erróneas, pero te platicaré el porqué de esto.

Esa cosa llamada licenciatura en historia.

Cuando yo decidí estudiar esta carrera en el año 2005, realmente no sabía a lo que iba. Desde el primer día me enseñaron que la historia no es una ciencia, sino una disciplina con una constante lectura de fuentes, 1Ricardo Rodríguez. ¿Qué es una fuente histórica? En HC Historia Contemporánea. 2020.interpretación, crítica de textos, metodología, etc. Con el paso de los años entendí también que es una narrativa que depende de la subjetividad de quien escriba, que a su vez está viciada de las diversas fuentes que consultamos, por lo tanto NO ESTUDIAMOS el pasado, sino una versión que nos llegue de él.

 

¿Confundido?

Yo igual.

Recapitulemos un poco:

La historia NO es aprenderse fechas.

¿Por qué?

Porque una fecha por sí sola es irrelevante. En HC tenemos nuestra sección diaria de efemérides, con el objetivo de que se comprenda que DIARIO ocurrió algo en nuestro devenir y, de igual manera, quedó algún registro. Solo que tenemos que recordar que puede haber algún error al haber sido rememorado.

La historia no SIRVE para memorizarse eventos, lugares o fechas del pasado.

De nada nos sirve recitar de memoria lo enunciado anteriormente si no lo COMPRENDEMOS. ¿Qué quiero decir con esto? Si no aplicamos reflexión, análisis y una postura crítica al respecto de nuestros objetos de estudio, seremos como Funes el Memorioso, que podía repetir un libro de cabo a rabo, pero sin entender absolutamente nada de lo dicho ahí. Y eso que lo repetía.

Sin una formación, el ejercicio de hacer historia se vuelve una afición glorificada, aunque sea bien intencionada. Y eso no quiere decir que los historiadores seamos propietarios de la Historia, pero sí entendemos los pormenores detrás de su escritura.

NO hay una historia verdadera y auténtica.

No hay que decir

Con esto no estoy afirmando que la historia sea falsa o que no haya falsedad en algunos escritores ; sino que esto depende del relato y la INTENCIONALIDAD de quien escriba. Reconozco que alguna vez creí que al hacer historiografía escribía la verdad o, como diría Herodoto:

La publicación que Herodoto de Halicarnaso va a presentar de su historia, se dirige principalmente a que no llegue a desvanecerse con el tiempo la memoria de los hechos públicos de los hombres, ni menos a oscurecer las grandes hazañas, así de los griegos, como de los bárbaros. Con este objeto refiere una infinidad de sucesos varios e interesantes, y expone con esmero las causas y motivos de las guerras que se hicieron mutuamente los unos a los otros.

Con esto vemos que la intencionalidad de Herodoto es relatar las causas y motivos de las guerras de griegos y persas. ¿Él pudo haber obtenido todos los testimonios? ¿Cuáles eran sus fuentes? Estas cuestiones nos hacen poner en duda su obra, no por su seriedad, sino por lo difícil que debió haber sido en su época el lograr compilar los datos. Aunque el uso crítico de fuentes es considerado hasta Tucídides, pero pongo a Herodoto para darnos una idea de la creación de la historiografía.

Por lo tanto, no existe UNA HISTORIA VERDADERA, porque no sabemos cuántas fuentes se utilizaron para escribir un texto, pero sí podemos saber las intenciones de quien plasme sus ideas. Es por esta razón que es cuestionable cuando algún autor actual  diga HISTORIA VERDADERA o algo similar, pues su contenido ya está sesgado desde su falsa creencia de que tiene LA VERDAD, aunado a que generalmente está acompañado de una carga ideológica importante. No va en el mismo sentido Historia Verdadera de la Conquista de Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, porque su texto y su tiempo son totalmente distintos a la actualidad-así como su intencionalidad-

¿Entonces no existe la VERDAD en la historia? No en el sentido que muchos creen. Sino más bien en no permitir falseos de situaciones históricas y errores ridículos.  Pero lo que siempre serán innegables son ciertos HECHOS HISTÓRICOS, como la independencia de México, la Conquista o la pérdida de territorios frente a EEUU, por poner algunos ejemplos.

Y luego entonces, ¿para qué estudiamos historia?

Bueno, es una cuestión que he tenido que reflexionar y puedo compartir la siguiente conclusión:

Para conocer porqué nuestro presente es como tal. Asumiendo que el presente deja de existir constantemente, el ayer explica el hoy en gran parte, por lo que merece la pena revisar las fuentes de éste, comprenderlas y, en consecuencia, explicar cómo detalles aparentemente tan insignificantes pueden definir a un país entero, como el hecho de que unos semi nómadas buscaran un águila o que un político fundara un partido y estableciera por «accidente» una semi dictadura de 70 años.

Empero, esto no se hace solo «leyendo», sino con herramientas profesionales que ayudan a dejar un discurso narrativo de mayor conciencia crítica y nada objetivo. Pero con la intención de que cada autor use su metodología y apartado teórico de preferencia, proporcionando un texto historiográfico que pueda servir para otros interesados en sus consultar o sus escrituras. Aunque me centré en la narración escrita, no podemos dejar de lado la historia oral, la historia del tiempo presente, los registros de audio, videos, etc.

Al final, estudiamos historia para dar un poco de sentido a nuestra realidad, sin dejar de lado nuestro entorno que nos define, siendo éste uno de los determinantes en nuestra búsqueda de respuestas.

-Hal Jordan.

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Réquiem por un Penacho

¿España debe pedir perdón por la Conquista?

El triste y corrupto sexenio de José López Portillo y su informe de gobierno de 1982.

 

Poinsett. Un James Bond Estadounidense De Principios Del Siglo XIX, Que Fracasó En México

Una historia distinta a la que conoces

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Poinsett

Entre todos los villanos que circulan en nuestra historia, nadie se equipara a Joel Roberts Poinsett. Su mitología es enorme: conspiró contra Iturbide, quiso comprar Texas, fundó la logia yorkina, su pasado intervencionista en Chile le precedió, cónsul en Buenos Aires, manejó a su antojo a Guerrero y despreció el mundo católico hispánico de América. Pero la realidad muestra que se le ha sobrestimado, puesto que no logró su principal encargo que era el de adquirir Texas.

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Mapa de México y EEUU

Mientras vivió en México, claro, se dedicó a conspirar; ¿sus objetivos alternos? romper los lazos culturales con España y Europa; fortalecer, a toda costa, la imagen de Estados Unidos ante la nueva República Mexicana; pero estos derroteros, si bien correspondían al sentir de la joven Unión Americana, él los había personalizado para lograr lo que era el sueño estadounidense: Texas. En eso fracasó.

“Enjuto, blanca la tez, de amplia frente y rostro oval, lo mejor de todo eran sus ojos de arcanas luces grisáceas, imperiales. Si en los ojos devela el alma sus misterios con sutiles voces, en la suya bullía la vida poderosa, la que quiere, piensa y cree, la que tiene ambición, camino y fe.” (Fuentes Mares, 15)

El análisis de su biografía permite explicar el deslumbramiento que logró sobre la sociedad mexicana. Nació  el 2 de marzo de 1779, en Charleston, Carolina del Sur, zona esclavista. Su protestantismo se debe seguramente a que era descendiente de hugonotes franceses. De familia acomodada, se le envió a estudiar a la ya prestigiosa, Universidad de Edimburgo de Escocia, donde se matriculó en Medicina y Química, carreras que no terminó y que cambió por un interés en la milicia, inscribiéndose en la afamada Real Academia Militar de Woolwich, que sería el antecedente inmediato de la más famosa Academia de Sandhurst.

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Academia de Woolwich

 

De carácter inestable regresó a Charleston en 1800 a trabajar en un bufete jurídico. Dos años bastaron para cansarlo de los intrincados resquicios legales y volvió a viajar, esta vez a Suiza e Italia, y al año siguiente a Munich y Viena. Viajero incansable y agudo observador fueron virtudes que sí se enraizaron en él, no obstante que siempre fue de salud frágil.

 

Tuvo que regresar a los Estados Unidos debido a la muerte de su padre. Resolviendo los trámites que lo ataban, en 1806 volvió a viajar: Niágara, Quebec, Nueva Inglaterra, Suecia, Finlandia y Rusia. En este último profundiza sus observaciones y conoce el Mar Caspio, Astrakán, Bakú, Tiflis y Crimea. Tuvo la habilidad en este viaje de hacerse de la amistad del Zar Alejandro I quien, maravillado con el joven de 28 años, le ofrece ser consejero del Imperio Ruso, lo que Poinsett rechazó, debido a su patriotismo estadounidense. Tal vez la explicación obedece también a que tendría que establecerse y ejercer una actividad, seguramente interesante y de gran influencia pero fija, yendo contra su personalidad.

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James Monroe

Con estos antecedentes, no es de extrañar que el presidente James Monroe le encargara visitar México con los siguientes objetivos: entrevistarse con Agustín de Iturbide y recopilar cuanta información pudiera de la situación política de este país vecino; todo con el carácter de “Agente Confidencial”, sí, de espía.

El 3 de noviembre de 1822 fue recibido por el emperador Iturbide y, lo más importante de esa reunión, según nos lo refiere Fuentes Mares, fue la aclaración en la mejor diplomacia posible de parte del soberano hacia el enviado: las instituciones de Estados Unidos no son aplicables en nuestro país, o sea, México. Esto, por supuesto debe de haber molestado al espía; ¿quién podía osarse dudar de las bendiciones del sistema político estadounidense? Antes de esta reunión, ya había tenido ocasión de reunirse con Antonio López de Santa Anna y con Miguel de Santa María, ministro colombiano ante el Imperio Mexicano, así como de enterarse del disgusto que tenían los diputados del Congreso disuelto contra el emperador. El 11 de noviembre de ese año salió hacia Tampico, desde donde se embarcaría el 21 de diciembre con boleto de regreso a los Estados Unidos. Sus reportes fueron claros y premonitorios: el imperio no podía durar y, por supuesto, no era un gobierno al que la joven Unión Americana debiera reconocer.

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Agustín I

El 25 de marzo de 1825, Henry Clay, secretario de Estado de John Quincy Adams, nombró a Poinsett como Ministro de los Estados Unidos ante el gobierno mexicano con las siguientes instrucciones:

  1. Dejar claro que se debería de dejar en paz a Cuba y no intentar nada con respecto a su independencia de España
  2. Establecimiento de nuevos límites territoriales entre México y los Estados Unidos, de manera lógica o provechosa para ambos. O sea, la adquisición de Texas.
  3. Expresar la satisfacción que los Estados Unidos sentían por el hecho de que México hubiera adoptado una república federal
  4. Recalcar la importancia que en los Estados Unidos se daba a la doctrina Monroe –fuera cualquier injerencia europea en América- expresada por el quinto presidente  el 2 de diciembre de 1823.

El 1º de junio de 1825, Guadalupe Victoria acepta con agrado las credenciales de Poinsett, en esta su segunda y, ahora sí, oficial visita a nuestro país, recibiendo a su vez una carta del propio presidente estadounidense felicitando a Victoria, que comenzaba con “To Our Great and Good Friends of the United Mexican States” (Fuentes Mares, 69). No olvidemos que el Ministro de Relaciones Exteriores de México era Lucas Alamán así que, contra lo que esperaba nuestro personaje, la bienvenida fue más bien fría.

Las acciones diplomáticas se centraron, primero, en la necesidad de permitir el paso de comerciantes estadounidenses de Missouri a Santa Fe, cuestión que fracasó ya  que Alamán detuvo cualquier resolución hasta que no se firmara un acuerdo de límites entre ambos países, que actualizara el que Onís (España) y Adams habían firmado en 1817. En segundo lugar: Texas. Alamán lo único que buscaba era ratificar el mencionado tratado de límites entre España y los Estados Unidos. De Texas, ni hablar. El 10 de junio de 1826, ya con Sebastián Camacho como Ministro de Relaciones Exteriores se firmó un acuerdo aceptando los límites pactados en 1817, copia del cual le hizo llegar a su jefe Henry Clay el 7 de febrero de 1828, aclarándole que se había visto “forzado” a aceptarlo. Con respecto a Cuba, como tercer punto; no se le hizo caso. En lo referente a la doctrina Monroe, se le dijo que sí, pero sin instrumentar ninguna acción.

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Lucas Alamán

Ante semejante fracaso, a Poinsett no le quedó otra más que ejecutar lo que mejor sabía hacer y de lo cual ya había dado muestras sobradas en Chile, nación que acabó corriéndolo: conspirar.

El 29 de septiembre de 1825 se instauró la Logia Yorkina, dependiente de Filadelfia, en nuestro país, no olvidemos las raíces masonas de los Estados Unidos: Washington, Jefferson, Madison, Monroe, etcétera. Esta asociación fue conocida como el “partido americano”. A ella se afiliarían los llamados liberales, esto es, aquellos que apoyaban el federalismo, la separación de la iglesia y el Estado, el antihispanismo y la amistad a los Estados Unidos, en una amplia gama de grises, que irían desde buscar la anexión al vecino país del Norte, hasta la alianza, pasando, incluso por el protectorado yanqui. La cuestión religiosa era difícil. Todos eran católicos practicantes, así que romper con la sagrada institución era difícil, no digamos el abrazar el protestantismo. Poinsett mismo se refería a este grupo como el Partido americano.

La masonería ya había comenzado sus actividades en México. Esto databa desde la época de la Nueva España, en plena guerra de independencia. Contra lo que algunos han comentado, los principales líderes de la independencia, Hidalgo y Morelos no eran masones, tampoco Allende. Las juntas que se realizaron con el fin de conspirar contra el gobierno virreinal, eran secretas y, por esa razón hay quien las ha querido confundir con las reuniones de las logias masónicas. La masonería llega con las tropas españolas que venían a apoyar al ejército realista, eran francmasones, o sea traían la influencia que en la península había tenido la masonería de origen francés, aunque sabemos que la fundación de la masonería como tal, fue en Inglaterra. Seguramente, su aparición fue entre 1813 y 1821. Estas logias iniciales eran del Rito Escocés y a ellas se van a adherir muchos de los principales líderes independentistas de esta época como Guadalupe Victoria. Posteriormente, ya en el México independiente la influencia sobre estas va a ser mayoritariamente inglés. Estos van a ser contrastados por el nuevo rito yorkino fundado por Poinsett. Los masones del rito escocés van a ser, mayoritariamente, centralistas, proeuropa, simpatizantes de mantener la situación que se tenía con la iglesia católica y … antiyanquis. Estas dos facciones son el origen de los que se va a conocer en el siglo XIX como partido liberal y partido conservador, respectivamente.

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Masonería

Esta acción de Poinsett es de las que sí se pueden considerar como un éxito en su gestión; la otra fue su reconocida autoría del Motín de la Acordada con la que se desconocieron los resultados de las elecciones 1828 que le dieron el triunfo a Manuel Gómez Pedraza, logrando su deposición y la entronización de Vicente Guerrero como presidente. Vicente Guerrero era conocido nacional e internacionalmente como un incondicional de Poinsett.

Durante la efímera presidencia de Guerrero, el presidente John Quincy autorizó a nuestro personaje a ofrecer cuatro millones de dólares por Texas, incluso hasta cinco millones, oferta que no fue aceptada, sobre todo por el Congreso y que generó una serie de reclamaciones de la mayoría de los políticos mexicanos exigiendo su expulsión.

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Motín de la Acordada

Finalmente, Poinsett fue expulsado de México, a solicitud formal del secretario de Relaciones Exteriores mexicano, José María Bocanegra, en julio de 1829, a su contraparte estadounidense. Poinsett permaneció en México, hasta el 3 de enero de 1830, después de que el Congreso mexicano había declarado a Vicente Guerrero, su fiel seguidor incapacitado para gobernar.

Siguió su carrera, como congresista en Estados Unidos y, durante la presidencia de Martin Van Beuren fungió como Secretario de Guerra, entre 1837 y 1841. Murió el 12 de diciembre de 1851 en Stateburg, Carolina del Sur, feliz seguramente de haber sido testigo, aunque no actor principal del despojo que se le hizo a México de más de la mitad de su territorio. En realidad, lo que él logró en México fue alborotar y crear una corriente de opinión, entre muchos yorkinos radicales, como Lorenzo de Zavala y Valentín Gómez Farías, favorable a la separación de Texas.

Fuentes Mares, José. Poinsett. Historia de una Gran Intriga. Col. Figuras y episodios de la Historia de México. No 51. Jus, 1957

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Dr.  Mariano García Martínez
19 de agosto de 2020.

 

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¿Cómo podemos descifrar algunas imágenes medievales?

Para estudiar, analizar y descifrar una imagen se utilizan varios métodos diferentes, la manera en la que nos acercamos y las preguntas que le hacemos dependen totalmente  de qué es lo que la imagen en cuestión incluye y qué es lo que nosotros queremos saber de ella. Hoy les hablaremos sobre el método iconográfico.

La Iconografía es una disciplina que, si bien está estrechamente vinculada con el arte, no se preocupa tanto por estudiar los materiales, el soporte o la técnica que el artista usó para crear su obra, sino que se centra en el análisis de los elementos incluidos por el autor que nos permiten de qué o de quién se trata la obra en cuestión.

Debido a que la Iconografía estudia las diferentes representaciones que se han hecho a lo largo de la historia sobre un personaje o un relato en concreto, se ha relacionado principalmente con el cristianismo, ya que al contar con una extraordinaria cantidad de relatos y personajes, éstos han sido llevados a la plástica en un sinfín de maneras diferentes; sin embargo, el método iconográfico puede ser aplicado para muchos otros temas.

No es un secreto para nadie que el catolicismo fue la religión hegemónica en Europa durante la Edad Media, por lo cual resulta lógico que elementos de dicha doctrina se encuentren plasmados en todo tipo de expresiones del arte de la época. Ahora bien, era poca la gente que tenía conocimientos de lectoescritura durante dicha época, por lo que los mensajes escritos no eran óptimos para difundir un mensaje a gran escala, pero con las imágenes el asunto cambiaba completamente, ya que uno no  necesitaba saber leer o escribir para identificar a un personaje plasmado en una pintura si éste llevaba algún elemento icónico de su historia, la cual podía haber escuchado gracias a los sacerdotes que llevaban a cabo la Liturgia, a los monjes y frailes que se encargaban de la evangelización, o bien, a la oralidad que se transmitía de generación en generación.

A continuación, presentaremos algunos ejemplos emblemáticos en los cuales con un pequeño conocimiento de la Biblia, podemos identificar a un personaje o una escena que fueron llevados a la plástica (las referencias de cada imagen se encuentran en su respectivo orden al final de este artículo). Y llevaremos al público de la mano por uno de los procesos mediante los cuales se analizan las imágenes para descifrar su contenido.

Getty MS. 64 Stammheim Missal

A simple vista puede parecer difícil o tal vez imposible identificar quiénes están presentes en la imagen o qué está sucediendo, pero si lo analizamos con más detenimiento, puede ser que nos acerquemos a la respuesta. Podemos observar a dos individuos, uno es considerablemente más pequeño que el otro, sin embargo, se encuentra sobre él y blande una espada con su mano derecha, mientras que retira el yelmo del otro con su mano izquierda.

El sujeto de mayor tamaño, que se encuentra tumbado sobre su espalda, está bien armado, lleva una lanza, un escudo y su cota de malla, sin embargo, su expresión es de terror. Por otro lado, el individuo que se encuentra sobre él, no lleva ningún tipo de protección física, lleva un pequeño morral colgado del hombro y sobre su cabeza vemos un nimbo, es decir, una luz que nos indica que este personaje está siendo guiado o inspirado Dios, o que es de suma relevancia para la religión, siendo considerado un santo, beato o héroe de alguna otra forma. ¿Ya adivinaron de quién se trata?

La respuesta es: David y Goliat. Si estuvieron en lo correcto, ¡Muchas felicidades! Si no, no se preocupen, veremos más ejemplos en los cuales tendrán más oportunidades de identificar la situación, o bien, de incrementar sus conocimientos sobre el tema.

De acuerdo con el Relato Bíblico, Goliat era un gigante que medía más de dos metros y era el mejor guerrero de su pueblo. Por su parte, David era un pequeño pastor de no más de 12 años, por lo que aún no alcanzaba su máxima estatura y le resultaba sumamente difícil cargar y moverse portando una armadura, razón por la cual decide no utilizarla para enfrentarse a Goliat, pero afirma que Dios lo protegerá. El resultado del combate es una victoria para David, quien saca una piedra de su morral y, utilizando una onda, la clava en la frente de Goliat, a quien logra derribar y posteriormente le corta la cabeza usando la propia espada del gigante. La historia de David y Goliat se narra en el Libro de Samuel 17: 4-51.

The Expulsion, Cain and Abel

En esta imagen podemos observar cuatro círculos, los cuales nos narran una parte de la historia. En el círculo superior vemos a una figura masculina con un nimbo que incluye una cruz rodeando su cabeza, hace una seña con la mano derecha y en la izquierda porta un letrero con las letras Alfa y Omega. En el círculo inferior izquierdo se observan tres figuras, una de ellas tiene alas, nimbo y porta una espada, la cual sostiene de manera amenazante. Las otras dos figuras son un hombre y una mujer, sus caras miran en dirección a figura alada, pero su cuerpo va hacia la dirección contraria, ambos están desnudos.

En el siguiente círculo vemos a dos sujetos, están vestidos de manera semejante aunque de diferente color, uno lleva un producto de origen animal en la mano, mientras que el otro sostiene unas varas. Finalmente, en el círculo inferior derecho, vemos a dos sujetos, uno se encuentra de pie, aunque en actitud defensiva o de miedo, mientras que el otro se encuentra tirado en el suelo. ¿Lograron identificar a los personajes de esta historia?

Dios se encuentra representado en el círculo superior y, a este tipo de imágenes en las cuales sostiene un texto con la mano izquierda, bendice con la mano derecha, vemos su nimbo cruciforme y se encuentra sentado en actitud dominante, se les conoce como Pantocrator, lo cual significa “Creador de Todo”. La escena del primer círculo inferior nos cuenta la historia de cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso por un ángel, luego de haber cometido el Pecado Original (Génesis 3: 23-24). Los dos círculos restantes nos hablan sobre Caín y Abel, quienes hacen un sacrificio para ofrecerlo a Dios, y luego de que el suyo no resultara agradable, Caín asesina a su hermano.

Nuevamente nos encontramos con una imagen que contiene dos círculos, cada uno de los cuales nos cuenta una historia diferente. Como los hicimos anteriormente, comenzaremos con el círculo superior. En este podemos observar lo que parece ser una embarcación y dentro de ella hay todo tipo de animales, desde herbívoros y ganado, hasta aves y depredadores, mientras que en otra sección hay seres humanos; uno de ellos de edad avanzada al juzgar por su larga y blanca barba. Debajo de la embarcación podemos ver aguas turbulentas, en la cuales habitan peces que nadan sobre cadáveres de personas posiblemente ahogadas.

Pasemos al siguiente círculo; en el cual observamos a una figura alada que porta un nimbo y detiene la espada la figura central, quien desvía su mirada hacia este ser. La figura central se trata de un hombre con barba larga y que sostiene una espada con la mano derecha y a un niño pequeño en posición de oración con la mano izquierda. Para los expertos en la Iconografía estos tres elementos serían más que suficientes para saber de qué se trata la imagen, sin embargo, el autor nos otorga más detalles aún. Debajo del niño se encuentra un recipiente en el cual se ha encendido fuego, y detrás del hombre del centro hay un animal parecido a un cordero que parece estar atrapado entre la vegetación… ¿Lograron descifrar ambos círculos?

En el primer círculo se nos narra la historia del Arca de Noé, la cual fue construida por este personaje por orden de Dios para salvar a una pareja de cada animal, a su esposa, sus tres hijos y sus respectivas parejas, mientras que los demás seres humanos perecieron bajo las aguas del Diluvio Universal (Génesis 6-9). Mientras tanto, el círculo inferior nos ilustra lo sucedido con Abraham y su hijo Isaac, a quien estaba a punto de sacrificar, pero es detenido por un ángel, quien le informa que Dios no quiere que sacrifique a su propio hijo, sino que le envía un cordero para ser sacrificado en su lugar (Génesis 22: 1-13).

Si bien, el método iconográfico puede brindarnos mucha información sobre una imagen, casi nunca es el único que se emplea para estudiarla, ya que en muchas ocasiones va acompañado de la paleografía, diplomática, sigilografía, filologia, historia del arte, etc. Sin embargo, nos pareció un instrumento interesante para brindar un primer acercamiento a quienes no conocían el tema, o bien, para mostrar algunos ejemplos interesantes a quienes son iniciados. ¿Te gustó este artículo? Déjanos saber tu opinión en los comentarios.

-Erudito

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Fuentes

¿Qué es la Edad Media?

Un retrato típico de la Edad Media

Definir un periodo del pasado haciendo uso únicamente de datos históricos resultaría prácticamente imposible, por ello es necesario servirse de diversas herramientas teóricas y filosóficas en relación con la disciplina histórica para llevar a cabo dicha tarea. Esto tiene como complejidad el hecho de que no hay dos tiempos ni sujetos iguales, por lo que la interpretación varía de uno a otro.

Partiendo de esto, sería fácil caer en el extremo de la hipersubjetividad, en la cual cada quien, de acuerdo a su conveniencia, podría fijar su propio inicio, final y definición de Edad Media. Es debido a esta razón que el presente ensayo busca prevenir eso ya que, si bien no es prudente delimitar un periodo entre dos acontecimientos precisos, sí conviene fijar un aproximado, con posibles fechas establecidas entre las cuales la época en cuestión oscile dependiendo del enfoque a través del cual se esté investigando.

     De acuerdo con la forma tradicional de dividir la historia en Occidente, la Edad Media comienza en el año 476 d.C. con la Caída del Imperio Romano de Occidente, y termina en el 1453 d.C. con la Caída de Constantinopla. Estas fechas son convencionalmente aceptadas por los historiadores cuando se habla de algún tema en general que no requiera mayores especificaciones de ninguna índole. Sin embargo, una vez que nos preguntamos bajo qué criterio se hizo esta segmentación y qué otras posibilidades existen al respecto, el asunto se vuelve realmente complejo. Es pertinente destacar que quienes vivieron en la etapa que hoy llamamos Edad Media no se concebían a sí mismos como tales, entiéndase como habitantes del “medio tiempo”; y es que el hecho de que llamemos a determinado periodo el “medio tiempo” implica la existencia de un tiempo inicial y un tiempo final en una línea temporal francamente progresista, que tiene un fin y un sentido claros. Entonces, ¿por qué fue llamada de esta manera? Todo se lo debemos a Petrarca, autor de origen italiano quien, empapado de la incipiente ideología humanista, hace notar una fuerte ruptura con los cánones clásicos grecolatinos a partir del siglo V d.C. y llama al tiempo subsecuente “Edad Media.

     Es durante la Ilustración cuando se retoman las ideas de Petrarca y se les dota de un interesante poder discursivo, tachando a la Edad Media de haber estado plagada de elementos negativos, tales como:la ignorancia, el oscurantismo, fanatismo, violencia e intolerancia. Por esta razón la Edad Media es en muchos casos ignorada por los estudiosos de este periodo, quienes buscan aprender y hasta cierto punto imitar a los enaltecidos griegos y romanos de la Etapa Clásica.

En resumen, la Edad Media comienza a ser vista como una pausa en el desarrollo de la humanidad, un gran vacío que separa a los modernos de los clásicos y que fue dominado por la barbarie. No fue sino hasta la llegada del Romanticismo cuando los estudiosos voltearon a ver a la Edad Media desde otra perspectiva, muy diferente y en algunos casos opuesta a la difundida por los ilustrados.

Ellos veían en el medioevo una era en la que surgen y se aquilatan los valores cristianos, nace el amor cortés, los modales, historias épicas de héroes diferentes a las de los griegos y un imaginario colectivo digno de ser estudiado a profundidad. Finalmente, es destacable que con la llegada de la Escuela de los Annales y el final de la Segunda Guerra Mundial, las maneras de pensar y hacer Historia cambian drásticamente, por lo que surge la imperiosa necesidad de preguntarse cómo debe hacerse y cuáles deben ser los principales enfoques. Muchos de los principales representantes de esta escuela y sus respectivas generaciones buscarán respuestas en la Edad Media, dando como resultado una forma totalmente diferente de aproximarse a los estudios medievales y una serie de obras que hoy en día son consideradas canónicas en la enseñanza de la Historia, tales como Los reyes taumaturgos de Marc Bloch y El nacimiento del Purgatorio de Jaques LeGoff.

Marc Bloch

     Ahora bien, responder a la pregunta con la que inicia este ensayo con una definición exacta de un periodo comprendido entre dos fechas resultaría enormemente simplista y, lo que es peor, contradictorio. No sería posible otorgar una fórmula que nos permita diferenciar lo considerado medieval de lo antiguo o de lo moderno, pero sí nos es posible encontrar ciertos elementos que, en mayor o menor medida se encontraron presentes a lo largo de la Edad Media y que, dependiendo del enfoque con el que se quiera estudiar, nos faculte para distinguirla de otras edades. Sin importar la teoría que se siga, suelen buscarse rupturas para hablar de diferentes etapas y, en vista de que existen todo tipo de quiebres (ideológicos, económicos, sociales, políticos, tecnológicos…), la gama de criterios es sumamente amplia. Aún así, existen algunas opciones mucho más populares que otras.

En el caso de lo político y social, la Caída del Imperio Romano de Occidente es uno de los hechos más relevantes, por lo que en ese caso suele adoptarse la manera tradicional de dividir la historia. Por otro lado, en el ámbito de lo económico encontramos un fenómeno muy interesante, ya que autores como Henri Pirenne destacan un importante cambio geopolítico, cuyo eje se encontraba en el Mar Mediterráneo y dependía totalmente del comercio marítimo. Sin embargo, con la llegada del Imperio Carolingio, el nuevo eje tendría que situarse en espacio continental, perdiendo el control del antes mencionado mar ante los musulmanes y forzando a la sociedad a buscar nuevas alternativas; empero, el Imperio Carolingio nace hasta el siglo VIII d.C., por lo que la Antigüedad se ve extendida unos cuanto siglos, denominados generalmente “Antigüedad Tardía”. Algo similar sucede con la aproximación marxista, según la cual la ruptura que define a la época es la del abandono de la esclavitud y la adopción del sistema feudal, también alrededor del siglo VIII d.C. De acuerdo con estas dos posturas, la Antigüedad se vería prolongada por tres siglos, sin embargo, existen posturas en las cuales sucede lo contrario, es decir, sitúan el inicio de la Edad Media antes de la Caída del Imperio Romano. Si nos decantáramos hacia la ruptura ideológica, habríamos de remontarnos hasta el siglo III d.C. momento en que Constantino I legaliza el cristianismo católico y que, unas décadas más adelante, Teodocio I oficializaría como única religión del Imperio, marcando así una notable relación de la Iglesia con el Estado que podríamos rastrear durante toda la Edad Me

Imperio Carolingio

Conclusión

A pesar de que existen diversos postulados sobre la manera en que debe ser dividida la historia, ninguno de ellos se lleva a cabo de forma arbitraria, ya que se basan en profundas investigaciones y cada uno sigue una teoría de la historia diferente, por lo cual o es correcto o incorrecto elegir una u otra opción, siempre y cuando existan los fundamentos pertinentes para marcar en determinado punto el fin de un periodo y el inicio de otro. Para lograr esto de manera óptima, es esencial delimitar cuál es el objeto de estudio y desde qué enfoque será visto, ya que esto guiará y definirá gran parte del proyecto que se tenga en mente.

Caída de Constantinopla. 1453

Bibliografía

Hegel, Wilhelm Friedrich, Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal (Edición abreviada que contiene: Introducción, Mundo Griego y Mundo Romano, Editorial Tecnos, Madrid, 1980.

Le Goff, Jaques, ¿Realmente es necesario cortar la historia en rebanadas?, Fondo de Cultura Económica, México, 2016.

Pirenne, Henri,  Historia social y económica de la Edad Media, México, Fondo de Cultura Económica, México, 1975.

Referencia de las imágenes

https://www.cultura10.org/romana/caida-del-imperio/

https://www.correodelmaestro.com/publico/html5102017/capitulo3/batallas_historicas.html

– El Erudito

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Reflexión en torno a los materiales que puede utilizar un historiador

Fuentes, fuentes

¡Ah! ¿Cómo olvidar aquel año 2005 cuando ingresé a la Universidad? Después de mucho sufrimiento en el bachillerato, al fin arribaba a la educación superior; y no solo eso, sino que me gané mi lugar en la Facultad de Filosofía y Hier… digo, Letras, lugar que siempre me había parecido extraño y ajeno, pero que a partir de ese momento y hasta que me titulara sería mi segundo hogar.

Sí, esa apariencia de CERESO es normal.

Cabe señalar que desde el primer día recibí un golpe emocional al entender que la Historia NO ES UNA CIENCIA puesto que, aunque genere conocimientos -importantes-, no podía llegar a conclusiones certeras y quedaba en especulación. Eso me dejó en shock… pero ahí no acabó todo.

Más adelante me enteré que el hecho de estudiar documentos era importante… pero ¿por qué creíamos que contenían la verdad? Estos objetos de estudio no eran infalibles,ya que estaban condicionados por las personas de su época y servían a ciertos objetivos y podían ser falsificados los datos que ellos contenían. Esa falsa creencia de escribir la historia «tal y como pasó» era algo virtualmente imposible por la subjetividad inherente de los historiadores, la intencionalidad de quien creó los documentos y el problema del cronotopo de quien interpreta el pasado.

Por ello, nos mostraron las distintas fuentes que podemos utilizar los historiadores, las cuales pueden ver en la siguiente imagen.

Fuente: Sabuco

Esto nos da una amplia cantidad de material para consultar en nuestras investigaciones históricas. Empero, es menester recordarle a los jóvenes estudiosos de la Historia que TODO ES HISTORIA. ¿Qué implica esto? Pues que virtualmente cualquier producto que genere la humanidad puede ser una fuente histórica. ¿Cómo es eso posible?

Pues esto se debe a una razón: todo objeto tiene una intencionalidad detrás de sí y su elaboración responde a un contexto específico, a necesidades de ese momento de la humanidad, seas cuales sean. Pongamos un ejemplo específico: ¿recuerdan unos aparatos llamados radiolocalizadores? En México comúnmente se les conoció como Biper, que era en realidad una marca.

Biper radiolocalizador.

Estos objetos que hoy son desperdicio electrónico y tecnología obsoleta, nos pueden dar a conocer las costumbres de las personas de ciertos estratos sociales de las décadas de 1980-1990,donde la necesidad de tener una comunicación «inmediata» implicó el desarrollo de estos aparatos. ¿Con qué fin? Para enviar un mensaje al receptor para que se comunicara con alguien que lo buscaba o recordarle algo. Digamos que es una suerte de SMS un poco más rudimentario.

De igual manera podemos consultar otros objetos, tales como discos . La razón de mi afirmación responder a que los discos son creaciones de artistas que buscan transmitir «algo», dado su contexto, su estilo, su género musical o el ánimo en que se encuentren. Hace tiempo realicé una investigación acerca de la banda punk The Ramones, la cual involucró averiguar acerca de ellos lo más posible. Entre las fuentes que decidí consultar, los discos remasterizados de la banda traían información en el cancionero, que resultó de enorme valor, pues eran testimonios de gente que conoció a la agrupación.

The Ramones

No está de más señalar que esto no implica que no seamos selectivos con nuestras fuentes, aunque eso también depende de qué buscamos realizar con nuestra investigación. ¿Debemos descartar los testimonios falsos? NO, porque nos pueden revelar algo, como el POR QUÉ se hizo un relato no verdadero. OJO: Los historiadores no buscamos LA VERDAD, pero tampoco queremos difundir falsedades o mentiras. Generalmente esos actos de distorsión de la veracidad van acompañados de manipulaciones de gobernantes o personas con intereses particulares.

Finalmente, podemos decir que las fuentes históricas son todos aquellos objetos de producción humana que sirvan para poder crear nuestra narración del pasado, sin dejar de lado la metodología y selección de los mismos, lo cual le quita en principio todo atisbo de objetividad al trabajo.

Historiadores: ¿les parece acertada mi visión? Es criticable y estoy abierto a sus sugerencias y observaciones constructivas. En tanto, me despido no sin antes recordarles que SIEMPRE cuestionen las versiones oficiales del pasado. Hasta la próxima.

-Hal Jordan.

Si quieres saber más de este autor, sigue estos enlaces:

Tetris: Una historia complicada

Disturbios de Los Ángeles 1992: Coreanos armados en el techo

12 de Septiembre ¡Día del historiador! ¿Nos morimos de hambre?

¿Eres historiador? Tips para poder vivir de ello y no morir en el intento

Una breve reflexión acerca del oficio de historiar

Cuando decidí en el lejano año de 2005 meterme a la Licenciatura de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, no tenía idea en lo que me metía ni cómo se desarrollaría mi carrera como historiador.

Debo decir que mi proyecto de vida al iniciar este desarrollo profesional se vio destrozado debido a diversas circunstancias que fueron mi responsabilidad, así como coyunturas que se fueron presentando y que no estuvieron en mi control. No obstante, con el paso de los años he aprendido que ser historiador no implica que te morirás de hambre, pero sí que debes estar dispuesto a salir del comfort de la actividad «intelectual» que algunos añoran y ensuciarse las manos -de manera metafórica y física-

Por tanto, aquí les dejo unos tips que pueden o no seguir, así como estar en desacuerdo:


  • Expandir los conocimientos obtenidos en la Universidad. Es pecaminoso quedarse con lo que aprendimos en las aulas
  • No centrarse en solo dar clases. Es muy importante y es una grata experiencia, pero es menester buscar otras opciones
  • Es muy interesante dar visitas guiadas, pero para ello necesitas tener una buena dicción y capacidad de plática. Por más que nos sepamos toda la dialéctica marxista, a la gente no necesariamente le interesa, por lo que puede resultarles aburrido o soso nuestro diálogo.
  • Ofrecer servicios en museos, casas de cultura, instituciones de distinta índole educativa y donde se pueda. No está de más abarcar muchas opciones.
  • Entender que, aunque seamos historiadores, no implica ser la autoridad máxima de la verdad histórica. Porque no hay tal verdad histórica absoluta.
  • Debatir, conocer y aprender de nuestros errores es vital en este oficio.
  • Escribir sin cesar, pues solo así pulirán sus habilidades de narradores del pasado.
  • No enfocarse en un solo trabajo, pero tampoco descuidar uno por el otro.
  • Hacerse escuchar mediante distintas plataformas multimedia. Es vital, porque no es fácil llegar a todos.
  • Si puedes tomar cursos de museografía y/o museología, te serán de gran utilidad.
  • Toma cursos de redacción y escritura.
  • Y por último: AMA LO QUE HACES.

Escrito por Ricardo S. Rodríguez Gutiérrez.