#Efemérides: 23 de mayo de 1915: Italia declara la guerra al Imperio Austro-Húngaro

Desde 1882, el Imperio Alemán, el Austro-Húngaro y el Reino de Italia, formaban la llamada Triple Alianza, un mecanismo de defensa, creado y sostenido por el Canciller de Hierro Otto von Bismarck con el objetivo de aislar de manera diplomática a la Tercera República Francesa.

A pesar de que Italia había sido unificada hacia 1870, bajo la guía del Reino de Piemonte, varios de sus connacionales habían quedado dentro del territorio del Imperio de los Habsburgo, como los territorios de Trentino, Tirol del Sur, el Puerto de Trieste, la costa de Dalmacia y varias islas del Mar Adriático, esta situación genero continúas rencillas entre las dos naciones, teóricamente “aliadas”.

Durante la llamada “Crisis de Julio”, posterior al Atentado de Sarajevo, donde un joven nacionalista bosnio, mato al Archiduque Franz Ferdinand heredero del trono austro-húngaro y su esposa, la condesa Sofía Chotek, el gobierno italiano encabezado por el Primer Ministro Antonio Salandra se negó apoyar la intenciones de su aliada de castigar militarmente al Reino de Serbia, presunto autor intelectual del magnicidio, mediante sendos telegramas enviados por su Ministro de Relaciones Exteriores, el Marqués Antonio di San Giuliano a sus colegas aliados, el Conde Leopold von Berchtold y Gotlieb von Jagow. Los intercambios diplomáticos se desarrollaron durante todo el mes, entre las capitales de las principales naciones europeas, sin embargo, todas fracasaron.

Finalmente, el 28 de Julio de 1914, Austria-Hungría le declaró la guerra a Belgrado, lo que desencadeno una reacción en cadena de las alianzas, y si bien la Entente respondió, las Potencias Centrales no, dado que Italia se negó, alegando que la alianza al ser de tipo defensiva, la liberaba de participar del conflicto porque Viena era en este caso la agresora.

Iniciado el conflicto, el Conde von Berchtold intento negociar compensaciones territoriales con el recientemente designado ministro, Conde Sidney Sonnino, sin embargo, ante el rechazo del Jefe del Estado Mayor del Ejército, Conde Conrad von Hötzendorff, debió renunciar, siendo reemplazado por el Barón de origen húngaro Stephan Burián von Rajecz, quien se negaba a cualquier tipo de negociación.

Sin embargo, el mismísimo Káiser Guillermo II insistía en atraer a Italia, por lo que presiono para designar como embajador en Roma, al Príncipe Bernhard von Büllow, hombre de su entera confianza y Canciller a inicios del Siglo XX, quien intentó mediar para tratar de satisfacer las diferencias, teniendo una cierta simpatía por las reivindicaciones italianas. Por su parte el Gobierno de Salandra llevó adelante la llamada política de “Sacro Chantaje” que consistía en negociar con ambos bandos en conflicto la participación en el mismo a cambio de ganancias territoriales.

Finalmente el 26 de Abril de 1915, se firmó en Londres un tratado secreto por el cual el Reino de Italia se comprometía a romper la Triple Alianza y declarar la guerra a sus antiguos aliados, a cambio de la adquisición de los territorios reivindicados, los firmantes fueron, el Ministro de Relaciones Exteriores británico Sir Edward Grey, y los embajadores de Francia, Paul Cambon, del Imperio Ruso Conde Alexander Benkendorf, y por supuesto el del país intersado, el Marques Guglielmo Imperiali di Francavilla.

El primer paso, fue dado el 04 de mayo, cuando el primer ministro Salandra presentó ante el Parlamento una moción para denunciar al Tratado de la Triple Alianza alegando que era contrario a los intereses de la nación, siendo aprobada por una abrumadora mayoría por parte de los senadores y los diputados. Pese a este éxito, la situación política era sumamente compleja, por lo que Salandra presentó su renuncia el 13 de mayo, sin embargo, tres días después, el Rey Vittorio Emanuele III se negó.

Para esa misma jornada, presionado por Berlín, el Barón Burián von Rajecz estableció una serie de concesiones para presentar a Roma, que fueron presentadas en la mañana del 21 de mayo, por el embajador Barón Kajetan Mérey von Kapos-Mére al ministro Sonnino. Ese mismo día, la Cámara de Diputados le otorgó al Gobierno pleno poder para la entrada a la guerra por 407 votos a 74, siendo refrendada por la de Senadores por 262 a 2. La tensión iba en aumento, como fue el incidente ocurrido en Berlín donde un joven agredió al embajador May Bolati, siendo detenido de inmediato, además personalmente el Canciller Theobald von Bethmann-Hollweg presento las disculpas al diplomático.

Al día siguiente, el primer ministro Salandra en uso del poder recientemente otorgado, y con el apoyo del Rey, entregó al General Luigi Cadorna, jefe del Estado Mayor del Ejército italiano, la orden de movilización. Para esa misma jornada, la tensión iba en aumento, un marinero austrohúngaro de origen italiano fue condenado a muerte en la Base de Pula sobre el Mar Adriático luego de intentar matar al almirante Anton Haus, mientras hacía un llamamiento a unirse sus compatriotas.

Finalmente, luego de una tensa jornada, en la mañana del 23 de mayo de 1915, el embajador italiano en Viena, Giuseppe Avarna di Gualtieri, le entregaba al Conde Burián von Rajecz la declaración formal de guerra, por lo que le fueron entregados los papeles necesarios para abandonar el país junto a sus familia y a los funcionarios de la sede diplomática. Por su parte, el gobierno alemán, informado por el embajador Príncipe Gottfried von Hohenlohe- Schillingfürst, respaldo al Imperio Austrohúngaro, aunque mantendrá la posición de neutralidad con Roma.

El ingreso del Reino de Italia a la conflagración aportaba a las potencias aliadas 1.7 millones de hombres, 204 buques de guerra en servicio y una potente fábrica de armamentos, además de abrir un nuevo frente en el Mediterráneo y en los Alpes, que complicaba la planificación del desarrollo estratégico de las operaciones militares de las Potencias Centrales.

-Crespo Jama Edri Alexander

Macchi C.202 Folgore: El gran caza italiano

La participación de Italia en la segunda guerra mundial se destacó por su incompetencia, producto de líderes sin visión militar y por un armamento compuesto de reliquias de la primera guerra mundial, sin embargo, la tierra que de antaño formó un gran imperio, cuando se proponía hacer las cosas, las hacía bastante bien, y uno de sus mayores triunfos fue el Macchi M. C. 202 Folgore, el relámpago que partió a los enemigos de la Regia Aeronautica.

 

Producción.

Durante junio de 1940, Alemania estaba arrasando todo el suelo europeo, ya había subyugado a la joven Polonia y estaba haciendo lo propio en Francia, y gracias a estos notables éxitos, la Italia fascista decidió entrar a la guerra junto al bando que parecía ser el vencedor en aquel momento, sin embargo, las fuerzas italianas estaban lejos de tener el equipamiento adecuado para hacerle frente a Francia y mucho menos al notorio arsenal del Reino Unido, especialmente en el aire, y es aquí donde entra la empresa Macchi Aeronáutica fue la elegida para diseñar un caza para combatir a los Aliados. El diseñador del avión fue Mario Castoldi, un ingeniero aeronáutico que tenía experiencia planeando otros aviones, como el Macchi C.200 Saetta, antecesor del avión de hoy. A pesar de haber entrado en servicio en 1939, su diseño y desempeño no podía competir contra los cazas más modernos de los enemigos de la Italia de Mussolini, por lo que en 1940, el Ministerio dell’Aeronautica encargó un nuevo aparato, con miras a sustituir sus otros cazas. Sin embargo, hubo un problema de origen: los motores italianos eran insuficientes para poder competir con los aviones aliados. Aunque fueran muy bien diseñados y tuvieran un equilibrio entre armas y fuselaje, si el motor no era más potente, simplemente los prototipos se quedarían detrás de los enemigos. Y eso pasó al principio, con los motores Fiat A.76 R.C.40 radiales, de 1000 caballos de fuerza, bastante potentes, pero que aún requerían pruebas y mejoras de rendimiento, por lo que decidieron probar el Fiat A.74.R.C.38, de 870 caballos de fuerza, superando por muy poco al rendimiento del C.200 Saetta, fallando en el objetivo de mejorar considerablemente el rendimiento.

Gracias a la necesidad de llevar un nuevo caza italiano al aire lo más rápido posible, se tomó la decisión de importar el motor alemán Daimler Benz 601 A-1 de 1175 caballos de fuerza, una versión muy superior a lo que estaban planeando los propios italianos en sus motores, y para poder producirlo en Italia, se adquirió la licencia por parte de la empresa Alfa Romeo, quienes bautizaron este motor como el RA.1000 R.C.41-I Monsone, mismo que se convertiría en el corazón del Folgore.

Con este nuevo poder, el avión mostró su excelencia, teniendo su primera prueba el 10 de agosto de 1940  en el campo aéreo de entrenamiento Guidonia, impresionando a los presentes y a los pilotos, el cúal logró alcanzar una velocidad de 603 km/h, alcanzando un techo operativo de 5,486 m. El Folgore a su vez se equipo con un radio y sistemas de oxígeno, que lamentablemente para los italianos no eran del todo confiables, pero era lo mejor que tenían en aquel momento.

Las características finales del Macchi M.C. 202 fueron las siguientes:

  • Contaba con un motor Alfa Romeo R.A.1000 R.C.41I/R.C.44I de 12 cilindros en V invertido, refrigerado por líquido, capaz de generar 1175 caballos de fuerza.
  • Su largo fue de 8.85 m.
  • Su envergadura era de 10.58 m.
  • Y su altura alcanzó los 3.49 m.
  • El área de sus alas alcanzó los 16. 82 m cuadrados.
  • El peso del avión estando vacío era de 2491 kg , mientras que alcanzaba las casi 3 toneladas métricas de peso estando completamente cargado.
  • Se diseñó para un solo tripulante, el piloto, con hélices tripala por motor, permitiendo alcanzar su velocidad y rendimiento con mayor facilidad.
  • La autonomía de este avión rondaba los 765 km, alcanzando los 11,600 m de altura como máximo, aunque desde luego no era lo recomendable.

En cuanto a su armamento, podemos encontrar que tenía:

  • 2 metralletas Breda-SAFAT de 12.7 mm en la nariz del avión, con 400 rondas de munición.
  • Y 2 metralletas Breda-SAFAT de 7.70 mm en las alas, con 500 rondas de munición.
  • Podía cargar dos bombas de hasta 160 k, o 2 depósitos de combustible externos de 100 l.

 

Habiendo aprobado su fase experimental, se encargó su producción para ser enviado al frente, el cuál no tardó en enfrentar sus primeros problemas. El diseño del avión era relativamente común para la época, hecho de metal y recubierto de tela en las superficies de control. Sin embargo, el diseño de Castoldi estaba muy influenciado por su experiencia con madera, poniendo especial atención a la aerodinámica, provocando problemas en la producción debido a  su compleja estructura, requiriendo hasta 22 mil horas de trabajo para la finalización de cada aparato, más de 4 veces la cantidad de tiempo que costaba la realización de su compañero el BF 109. Esto provocó  que fuera prácticamente imposible alcanzar las metas de producción requeridas para la guerra. Por ello, se tomó la decisión de dividir la producción entre Macchi Aeronautica y Società Italiana Ernesto Breda, la cual terminó creando la mayor cantidad de estos aviones. En total, de todas sus versiones, se produjeron 1,150 aviones.

Combate.

Como avión de guerra, participó en distintos frentes en los que se vio involucrada Italia. Durante el asedio de Malta en 1941, el Folgore superó al principal caza inglés del momento, el Hawker Hurricane II, pero la debilidad de su armamento pronto mostró ser un problema del avión, ya que no derribaba fácilmente a sus rivales, aunque sí pudo imponerse debido a su diseño, que le brindaban gran agilidad y velocidad.

Debido a que el frente de África estaba siendo adverso al Eje, las operaciones en Malta redujeron su intensidad, permitiendo el arribo de los Spitfire Mk V, provocando la pérdida de la superioridad aérea que los italianos habían tenido durante los primeros compáses de la guerra en el frente africano. Sin embargo, esto no impidió que el Folgore mostrara sus cualidades del todo, ya que siguió combatiendo con éxito al Spitfire que, aunque era un avión de gran diseño y maniobrabilidad, también lo era el italiano, obteniendo diversos éxitos, quedando como registro el de dos ases:  el Capitano Furio Niclot-Doglio y el Sergente Ennio Tarantola, quienes formaban parte de la escuadra 51 Stormo, misma que registró 97 derribos contra 17 pérdidas de Folgores. 1

El escenario más importante fue el de África del Norte, donde es ya sabido el mal desempeño del ejército italiano de tierra. En el aire, el Folgore se ganó el respeto de sus rivales. En octubre de 1941 iniciaron su llegada, pero no fue hasta enero de 1942 cuando se probaron contra los Hurricane y Tomahawk, teniendo tácticas similares usadas a sus aliados germanos y saliendo victoriosos de estos encuentros. Los pilotos aliados se mostraron estupefactos ante la eficacia del avión italiano, tal vez sorprendidos de que hubiera pilotos competentes y aguerridos, mientras que en tierra solían enfrentarse contra hombres desmotivados, y sobre todo, mal dirigidos.

No obstante, esta situación de ventaja fue deteriorándose debido a que Italia tenía un problema permanente de suministros, siendo notorio en las partes de repuesto y motores para crear más aviones, que terminó impidiendo tomar una ventaja real de su aparato. Además, los radios fallaban constantemente, teniendo los pilotos que comunicarse mediante el uso de las alas de sus aparatos, provocando que las alineaciones de aviones fueran complicadas y peligrosas. Aunque se fueron mejorando los modelos del Folgore, nunca se pudieron solucionar del todo sus defectos o partes defectuosas.

La peor parte de esto es que, al haber tan pocas unidades disponibles, los pilotos y personal estaban agotados. En el verano de 1942 sólo había una centena de Folgore’s disponibles, teniendo que recibir refuerzos desde Italia para poder seguir las ofensivas de ese año. El avión siguió en activo en el Norte de África hasta el 10 de mayo de 1943, cuando fueron enviados a Italia para iniciar la defensa de su territorio.

Aunque sin duda había mostrado su valía el aparato, en su país fue incapaz de hacer sentir su valía ante los problemas de armamento, producción y, al final, siendo superado por sus rivales en todos sentidos. Aunque hubo muestras de valor por parte de los pilotos, era cada vez más difícil imponerse al enemigo, siendo evidente que su tiempo de gloria había pasado. 3

Al momento de la rendición del reino de Italia y su cambio de bando en septiembre de 1943, solo quedaban 186 Folgore, pero menos de una centena podrían considerarse listos para el combate. Pero esto no impidió que siguieran luchando del bando aliado, mientras que otros, se quedaron del lado de la república títere de Mussolini y unos cuántos más fueron usados por la Luftwaffe.

Un dato curioso es que el Folgore, junto con otros aviones italianos, participaron en las operaciones del teatro soviético de la guerra, con resultados simplemente mediocres. Realizaron ataques y acompañaron a sus colegas de la Luftwaffe, pero no tuvieron un peso real o decisivo en las batallas. La última misión de los Folgore en este territorio fue el 17 de enero de 1943 en Millerovo, sin grandes pérdidas. Ante el avance soviético y el hundimiento de la Italia fascista, fueron regresados a su país natal para intentar resistir el avance aliado.

Además del ya mencionado uso por parte de Alemania, la Croacia fascista adquirió más de una veintena de Folgore para su Fuerza Aérea.

Al final del día, el Macchi M.C. 202 fue una máquina fina, tal vez demasiado fina, diseñada por un hombre que sabía a la perfección cómo hacer aviones tan rápidos como ágiles, pero que lamentablemente, en el marco de una guerra total estaban desaprovechados por las notorias limitaciones de la industria italiana, siendo tan costoso como tardado de hacer, pero que al final, los casi 1200 relámpagos que estuvieron en el aire, supieron ganarse el completo respeto de sus rivales.

Fuentes.

  • Gianni Cattaneo. (1966). The Macchi C.202. London: Profile Publications.
  • Przemyslaw Skulski. (2005). Macchi C.202 Folgore. UK: Mushroom Model Publications.

Fascismo

O cómo no todo lo que no te agrada es fascista o «facha»

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¿Cuántas veces no has escuchado, leído, visto o hasta olido que una persona le diga a otra fascista, facha, facho pobre, fascistoide, etc.? Este término se ha vuelto de un uso tan cotidiano que ya se ha convertido en sinónimo de algo «malo» o que solo sirve para escupirle a alguien un peyorativo y buscar desarmar su argumentación.

Pero…¿qué significa ser FASCISTA? -hasta la palabra nos debería asustar según unas personas- Pues es hora de que definamos este movimiento y expliquemos en qué consistió, en qué no y qué puede caracterizar a un ser humano que sea de este tipo de pensamiento.


Italia. Cuna del Fascismo

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Bandera del reino de Italia

La bella Italia. Lugar de paisajes hermosos, comida deliciosa y de la mejor selección de fútbol. Y también la región donde se originó el fascismo. Hay que recordar que Italia se volvió un solo país hasta 1870 -y el control total del territorio lo obtuvo hasta 1929- y que su proceso de industrialización fue dispar, pues mientras el norte del país tuvo un crecimiento notable, no pudo trasladarse al sur, donde los campesinos empobrecidos fueron una constante fuga de población a otras partes del mundo, especialmente a EUA. Además, llegó tarde a la repartición imperialista que se desataba en ese momento y obtuvo posesiones pequeñas en comparación con naciones como Francia, Inglaterra e incluso Portugal. Su situación solo se puede comparar con la de Alemania, nación que se unificó casi al mismo tiempo que Italia, pero tuvo un desarrollo tecnológico, económico e industrial distinto.

Así, siendo una de las potencias «menores» en el teatro europeo, firmó una alianza en su momento con Alemania y Austria-Hungría, para conformar las Potencias Centrales en caso de un enfrentamiento bélico. Al desatarse en 1914 la 1° Guerra Mundial entre las antes mencionadas y la Triple Entente -Francia, Reino Unido y Rusia-, tuvo el tino en su momento-y el convencimiento de los otros aliados- de mantenerse neutral. Hasta 1915 decidió entrar al conflicto junto con la Entente, para atacar Austria-Hungría y obtener beneficios territoriales. Es en este conflicto donde tuvo su baño de fuego un joven socialista, idealista, radical y revolucionario Benito Mussolini. Aunque en un principio mostró apoyo a la neutralidad italiana, cuando su país entró al conflicto se mostró emocionado y fue convocado al combate en 1915. 

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Benito Mussolini en el frente de combate

Benito Mussolini y el fascismo

A partir de su desilusión con el socialismo y con el resultado de la 1° Guerra Mundial, a partir de 1919 y usando como plataforma de difusión su periódico Il Popolo d’Italia, empezó a gestar su idea de una corriente diferente al liberalismo y al socialismo.

Según sus palabras en el texto La Doctrina del Fascismo,  -co escrito por Giovanni Gentile, el mayor ideólogo e intelectual del fascismo- esto pasó por su mente.

Cuando, en el ya lejano marzo de 1919, desde las columnas del Popolo d’Italia
convoqué en Milán a los supérstites intervencionistas-intervenidos, que me habían
seguido desde la constitución de los fascios de acción revolucionaria – que tuvo lugar en enero de 1915 – no había en mi espíritu ningún plan doctrinario. Yo traía en mí la experiencia vivida de una sola doctrina: la del socialismo, de 1903 y 1904 al invierno de 1914: aproximadamente una década. Experiencia de gregario y de jefe, pero no experiencia doctrinaria. Mi doctrina, incluso en aquel período, había sido la doctrina de la acción.

Una doctrina unívoca, universalmente aceptada, del socialismo, ya no existía a partir de 1905, cuando comenzó en Alemania el movimiento revisionista capitaneado por Bernstein, formándose por contraste, en el vaivén de las tendencias, un movimiento de izquierda revolucionario, que en Italia jamás salió del campo de las frases, mientras que, en el socialismo ruso, fue preludio del bolcheviquismo. Reformismo, revolucionarismo, centrismo: de toda esta terminología, hasta los ecos se han extinguido, en tanto que en el gran río del fascismo encontraréis las corrientes que nacen de Sorel, del Lagardelle del mouvement socialiste, de Péguy, y de la cohorte de los sindicalistas italianos, que entre 1904 y 1914 pusieron una nota novedosa en el ambiente socialista italiano, ya debilitado y cloroformizado por la fornicación giolittiana, con las Pagine libere de Olivetti, La lupa de Orano, Il divertiré sociale de Enrico Leone.


En 1919, terminada la guerra, el socialismo ya estaba muerto como doctrina: sólo
existía aún como rencor, sólo tenía aún una sola posibilidad, particularmente en Italia: la represalia contra aquellos que habían querido la guerra y que debían expiarla. El Popolo d’Italia traía como subtítulo: “Cotidiano de los combatientes y de los productores.” La palabra productores constituía ya la expresión de una orientación mental. El fascismo no salió de una teoría elaborada precedentemente, sobre el papel: nació de una necesidad de acción y fue acción; durante los dos años primeros, no fue partido, sino anti-partido y movimiento. El nombre que yo di a la organización, definía los caracteres de la misma.

El que lea, en los periódicos ya amarillentos de la época, la crónica de la reunión constitutiva de los fascios italianos de combate, no hallará una doctrina, sino una serie de motivos, de anticipaciones, de alusiones y bosquejos que, libres de la inevitable ganga de las contingencias, al cabo de algunos años debían desarrollarse en una serie de posiciones doctrinarias que hacían del fascismo una doctrina política con fisonomía bien definida, en comparación con todas las demás, pasadas o contemporáneas. “Si la burguesía cree que nosotros le serviremos de pararrayos, se engaña”, decía yo entonces. “Nosotros debemos ir al encuentro del trabajo… Queremos acostumbrar a las clases obreras a la capacidad directiva, y ello incluso para convencerlas de que no es fácil hacer que marche una industria o un comercio. Combatiremos al retaguardismo técnico y espiritual… Abierta la sucesión del régimen, nosotros no debemos aparecer inactivos. Debemos correr; si el régimen queda superado, nosotros tenemos que ocupar su lugar.

El derecho de sucesión nos viene de que hemos impulsado al país a la guerra y lo hemos llevado a la victoria. La representación política actual no puede bastarnos, queremos una representación directa de los diversos intereses… Contra este programa, se podría decir que volvemos a las corporaciones. No importa… Por esto, yo quisiera que la asamblea aceptara las reivindicaciones del sindicalismo nacional desde el punto de vista económico…”


¿No es singular el hecho de que ya en la primera jornada de la plaza San Sepolcro,
resuene la palabra corporación, que en el curso de la revolución tenía que llegar a
significar una de las creaciones legislativas y sociales fundamentales del régimen?

Fundó su Fasci Italiani di Combattimento el 23 de marzo de 1919 y, a partir de ahí, fue gestando su movimiento hasta convertirse en el partido político dominante. No se debe negar que la burguesía italiana lo apoyó por ir contra el socialismo, pero esto no fue su único objetivo. Obtuvo el poder en 1922 y estableció una dictadura que perduró hasta 1943, pero DENTRO DEL REINO DE ITALIA -cosa que lo hace muy distinto al régimen de Adolf Hitler y a otros países que establecieron dictaduras similares.

Según Mussolini, el fascismo como doctrina es lo siguiente:

Como toda concepción política vital, el fascismo es práctica y es pensamiento, acción animada por una doctrina inmanente, y doctrina que, surgiendo de un sistema dado de fuerzas históricas, no se desliga de él, sino que obra en él desde dentro. (1) Tiene, pues, una forma correlativa a las contingencias de lugar y de tiempo, pero a la vez posee un contenido ideal que, en la historia superior del pensamiento, es la fórmula de una verdad. (2) En el mundo no es posible actuar espiritualmente como voluntad humana dominadora de voluntades, sin poseer un concepto de la realidad  transeúnte y particular sobre la cual se debe obrar, y de la realidad permanente y universal en la cual tiene la primera la razón de su ser y de su vida.

Para conocer a los hombres, es preciso conocer al hombre; y para conocer al hombre, es preciso conocer la realidad y sus leyes. No existe concepto del Estado que no sea fundamentalmente concepto de la vida: filosofía o intuición, sistema de ideas que se desarrolla en una construcción lógica o que se recoge en una visión o en una fe, pero que, por lo menos virtualmente, será siempre una concepción orgánica del mundo.

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Mussolini con tropas

Respecto a la relación entre el fascismo y el  liberalismo, enunciaba esto:

Siendo anti-individualista, la concepción fascista se pronuncia por el Estado; y se pronuncia por el individuo en cuanto éste coincide con el Estado, que es conciencia y voluntad universal del hombre en su existencia histórica. (11) Está en contra del liberalismo clásico, que surgió de la necesidad de reaccionar contra el absolutismo y que
terminó su función histórica desde que el Estado se transformó en la conciencia y
voluntad populares.

El liberalismo negaba al Estado en interés del individuo particular; el fascismo reconfirma al Estado como verdadera realidad del individuo. (12) Y si la libertad ha de ser atributo del hombre real, y no de aquel abstracto fantoche en el cual pensaba el liberalismo individualista, el fascismo se pronuncia por la libertad. Se pronuncia por la única libertad que puede ser una cosa seria, a saber, la libertad del Estado y del individuo en el Estado. (13)

Ello, en razón de que, para el fascista, todo reside en el Estado, y nada que sea humano o espiritual existe, y tanto a menos tiene valor, fuera del Estado. En este sentido, el fascismo es totalitario, y el Estado fascista, síntesis y unidad de todos los valores, interpreta, desarrolla e incrementa toda la vida del pueblo

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Marcha sobre Roma 1922

¿Y qué opinaba del socialismo? Bueno, las palabras no eran mejores:

Ni individuos, ni grupos (partidos políticos, asociaciones, sindicatos, clases) fuera del Estado. (15) Por ello, el fascismo es contrario al socialismo, el cual reduce e inmoviliza el movimiento histórico en la lucha de clases e ignora la unidad del Estado que puede reunir a las clases armonizándolas en una sola realidad económica y moral; análogamente, es contrario al sindicalismo de clases.

Pero el fascismo entiende que, en la órbita del Estado ordenador, las reales exigencias que dieron origen al movimiento socialista y sindicalista sean reconocidas, y, efectivamente, les asigna una función y un valor en el sistema corporativo de los intereses conciliados en la unidad del Estado. (16)

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Mussolini en discurso

Y por último, habla del Estado Fascista Totalitario.

El Estado fascista, siendo la forma más elevada y poderosa de la personalidad, es
fuerza, pero en sentido espiritual. Esta fuerza resume todas las formas de la vida moral e intelectual del hombre.

Por lo tanto, no se la puede limitar a simples funciones de orden y de tutela, como pretendía el liberalismo. No es un simple mecanismo que limite la esfera de las presuntas libertades individuales. Es forma y norma interior, y disciplina de toda la persona; penetra la voluntad como la inteligencia.

Su principio, inspiración central de la personalidad humana que vive en la comunidad civil, desciende hasta lo hondo y se anida en el corazón del hombre de acción como en el del pensador, en el del artista lo mismo que en el del sabio: alma del alma.

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Educación fascista

¿Y actualmente qué podemos entender por fascismo?

Esta pregunta me parece difícil de responder porque, como lo expuse al principio, ahora a todo se le quiere desacreditar como fascista… o en el mejor de los casos, como neo fascista. Esta palabra la pueden usar desde personas a pie como PRESIDENTES DE UNA REPÚBLICA. ¿Y qué implica esto? Pues que al ser nombrado fascista otra persona, tiene que defenderse de un ataque personal y mal intencionado de alguien que, o deliberadamente ignora el significado o es auténticamente ignaro del mismo.

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Algunas personas mencionan que los fascistas son personas conservadoras, de «derecha», liberales, libertarios, pequeño burgueses, comerciantes, capitalistas, etc. A mi parecer, después de lo que hemos leído a lo largo de esta entrada, esto no puede estar más alejado de la realidad. Además de que en mi opinión el concepto de FASCISTA se ha vulgarizado. Según Umberto Eco, esto caracteriza al fascismo en este siglo XXI:

1. Culto de la tradición, de los saberes arcaicos, de la revelación recibida en el alba de la historia humana encomendada a los jeroglíficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, aún desconocidos, de algunas religiones asiáticas.

2. Rechazo del modernismo. La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo puede definirse como irracionalismo.

3. Culto de la acción por la acción. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas.

4. Rechazo del pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traición.

5. Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Ur-Fascismo es, pues, racista por definición.

6. Llamamiento a las clases medias frustradas. En nuestra época el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.

7. Nacionalismo y xenofobia. Obsesión por el complot.

8. Envidia y miedo al “enemigo”.

9. Principio de guerra permanente, antipacifismo.

10. Elitismo, desprecio por los débiles.

11. Heroísmo, culto a la muerte.

12. Transferencia de la voluntad de poder a cuestiones sexuales. Machismo, odio al sexo no conformista. Transferencia del sexo al juego de las armas.- NOTA DEL AUTOR DE ESTE TEXTO: esta parte me parece un auténtico despropósito-

13. Populismo cualitativo, oposición a los podridos gobiernos parlamentarios. Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la voz del pueblo, podemos percibir olor de Ur-Fascismo.

14. Neolengua. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico. Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality show.

Si uds. ven en alguna de esas características a poblaciones de distintos tipos, clases, etnias, lenguas y demás, debe ser mera coincidencia.

¿Que existen los NEOFASCISTAS? Sí. Sin duda. Y quien lo niegue, es ciego. ¿Que cualquiera que vaya contra ideales «sociales» sea un fascista? No, eso ya es una exageración e imposibilita el diálogo y el entendimiento.

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Neofascismo en España

Solo les pido a los lectores que cuando alguien les diga facho pobre, facho o fascista en un debate, puedan usar esta entrada de blog para defender sus puntos de vista. 

Espero les sirva de algo y que puedan entender que la diversidad de pensamientos nos enriquece. 

Anuncio parroquial: a partir de esta entrada, les solicitamos nos apoyen con una aportación monetaria para mantener el sitio y a HC Historia Contemporánea a flote. Les prometemos tendremos muchas cosas en el futuro, pero nos vemos limitados por nuestras finanzas actuales. Esto es totalmente VOLUNTARIO pero quien lo haga, tendrá nuestro agradecimiento.

– Hal Jordan

Si quieres saber más de este autor, sigue estos enlaces:

La estatua de Winston Churchill

Kitty, nadie votó por Gerald Ford

1917: Una película histórica NO INCLUYENTE

 

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