El golpe al banco de Berlín realizado por las SS durante abril de 1945.

 

“Las ratas están abandonando el barco”.

 

– Hans Refior el 21 de abril de 1945 durante la batalla de Berlín.

 

22 de abril de 1945, pese al estado deplorable que tiene la capital alemana, muchos de sus servicios públicos siguen en función con relativo orden, uno de ellos es el banco del tercer imperio germán, el Reichsbank, que desde luego operaba con el mínimo personal posible, apenas un puñado de contadores se encontraba en su interior en la mañana del mencionado día.

 

El estado de caos de la ciudad no hizo sospechar a los trabajadores del Reichsbank cuando un pequeño convoy compuesto por un par de camiones Opel Blitz y algunos autos de uso civil arribaron a las afueras del banco ese día. Rápidamente, tropas de las SS comandadas por el Coronel Josef Spacil saltaron de los camiones y entraron al edificio, asegurándolo en su totalidad. Es entonces que este grupo armado les da una orden a los confundidos empleados del lugar: Abran la bóveda.

 

En cuestión de minutos, este pequeño grupo de asaltantes que vestían como soldados, logran hacerse de lo que hoy en día serían 131 millones de dólares en diferentes divisas.

 

Luego del exitoso atraco, los hombres bajo el mando de Spacil suben de nuevo a sus transportes, quienes avanzan en dirección al aeropuerto de Berlín, aún bajo control alemán. Una vez en el lugar, los miembros de las SS junto con algunos de sus familiares que los seguían en sus autos particulares suben a un Junkers Ju 52 que los esperaba con nada más que sus vidas, y desde luego, el botín. A través de los disparos de artillería soviética que se escuchan por todos lados, el avión logra escapar hacia el sur de Alemania, muy cerca de la llamada fortaleza alpina.

 

En cuestión de horas, un grupo de alrededor de 10 hombres lograron hacerse con todos los billetes y monedas del Reichsbank, dejando únicamente atrás el oro, que sería demasiado pesado como para transportarlo a través del avión en el que huyeron. En el momento del atraco, se calcula que el banco de Berlín contenía alrededor del 7% del gran total del dinero que Alemania tenía en 1945, pero lo más impresionante de todo, es que los responsables de este delito lograron salirse con la suya.

 

Bienvenidos historiadores a una nueva entrega de Sábado Bélico, en esta ocasión tocaremos un tema sumamente interesante que ha pasado desapercibido durante mucho tiempo, y como ya se dieron cuenta, dejaremos el frente de batalla por esta ocasión para concentrarnos en un pasaje sucedido durante los últimos días de soberanía alemana sobre su propia capital, y así como ya describimos el desenvolvimiento de este golpe digno de su propia película, también hablaremos sobre los motivos que llevaron a esto, su propio contexto militar y desde luego, el desenlace que tuvieron los hombres que fueron partícipes de este curioso relato de la historia, pero antes de hacerlo, les recordamos como cada semana que si les gusta nuestro contenido y quieren seguir viendo más del mismo, le den like a este vídeo, se suscriban al canal, activen la campana para no perderse ninguno de nuestros vídeos pero sobre todo, compartan este contenido para seguir aumentando nuestro alcance para poder entregarles más y mejores historias. Síganos en nuestras redes sociales para estar al pendiente de todo lo que sucede con HC Historia Contemporánea cuyos enlaces están en la descripción, y sin más dilación, exploremos cómo fue que los alemanes llegaron a esta situación.

 

Cuando la batalla de las colinas de Seelow veía su finalización el 18 de abril de 1945, significaba que el camino hacia Berlín estaba libre, y por tanto, la capital alemana se convirtió de facto en una ciudad del frente oriental.

 

Lo que se había logrado en la mencionada batalla  fue una retirada organizada de una buena cantidad de tropas y material bélico para ser usado en la defensa de Berlín, cuya llegada fue desde luego bien recibida por parte de sus habitantes, pero ante los ojos de los oficiales gubernamentales e incluso militares, lo único que vieron fue la llegada del heraldo de su propia perdición.

 

El pánico empezó a expandirse a través de todos los cargos, pero la terquedad de Hitler por defender la capital, y sobre todo, por quedarse en ella,abría camino solamente a dos posibilidades, morir a manos de los rusos, o tratar de escapar con la posibilidad de enfrentar un pelotón de fusilamiento. Desde luego muchos intentaron y lograron la segunda opción, destacándose Heinrich Himmler y Hermann Göring, quienes abandonaron la ciudad el 20 de abril, justamente en el cumpleaños de Hitler, pero más importante que ellos para esta historia, entre los tantos desertores de una defensa fanática y sin sentido se encontraba Ernst Kaltenbrunner, el entonces director de la oficina principal de seguridad del Reich, quien escapó hacia una casa suya ubicada en el sur de Austria.

 

Ernst era consciente de que la guerra estaba perdida, razón por la cuál se encontraba sumamente preocupado de su destino inmediato, pues era un reconocido criminal de guerra, por lo que debía hallar una forma de asegurar su propia supervivencia. El mayor de sus problemas es que para hacerlo, necesitaría de una importante suma de dinero, y sabía exactamente en dónde encontrarlo.

 

En algún punto entre los días 20 y 21 de abril, Ernst mandó un mensaje hacia la oficina de administración que era dirigida por Josef Spacil, un coronel de las SS que se desempeñaba como contador en Berlín, quien recibió los detalles de cómo, cuándo, con quién y dónde debería efectuar el robo.

 

Justo como se dijo en el principio, el golpe se desenvolvió suave como la mantequilla, y esto se dio por diversos factores.

 

El 22 de abril por la mañana, Hiter esperaba con ansias la contraofensiva del destacamento de ejército de Steiner, el cuál fue el único tema de conversación durante las primeras 12 horas del día en el Führerbunker, paralelo a esto, los soviéticos rompían exitosamente la defensa del norte de Berlín, empezando la maniobra de envolvimiento de la capital que se completaría 3 días después.

 

Cuando Adolf se percató que Steiner nunca llegaría, dio por perdida la guerra por primera vez, suceso que paralizó a sus allegados, quienes pasaron el resto del día tratando de figurar con su líder un nuevo plan que involucraba al duodécimo ejército alemán para salvar la capital, por lo que no es de extrañarse que en una situación tan extrema, un robo no alarmó a nadie, es probable que los dirigentes del moribundo Reich ni siquiera se hubieran enterado, y si lo hicieron, poco o nada les importaba debido a su precaria situación. ¿Quién piensa en dinero cuando la posibilidad de ser ejecutado por los tan temidos rojos está en el rango de un  Katiusha?

 

Luego de que el exitoso grupo de Spacil arribara a Salzburgo, Austria, los días siguientes fueron entregando cifras importantes de su botín a distintos altos cargos de las SS, otros criminales de guerra que necesitarían una fuerte suma de dinero si querían escapar con su vida intacta de la justicia aliada. El mayor beneficiario inmediato del atraco fue nadie menos que Otto Skorzeny, el llamado hombre más peligroso de Europa, el cuál recibió alrededor de 10 millones de dólares de nuestros días en distintas monedas y que desde luego los escondió nada más recibirlos, así como lo hicieron el resto de oficiales y altos cargos nacional socialistas que tuvieron la buena suerte de hacerse de su parte del botín. En el caso de Spacil, escondió su pillaje en distintos lugares del sur de Austria.

 

El primer alto cargo de nuestros 3 protagonistas en caer ante la autoridad aliada fue Otto Skorzeny, quien se entregó personalmente el 8 de mayo de 1945 y que logró escapar de su cautiverio, eso sí, sin cargos en su contra por crímenes de guerra     que le pudieran costar la vida.

 

Paralelo a esto, Spacil se entregó de igual manera ante los estadounidenses disfrazado como un simple soldado, pero que rápidamente fue identificado como miembro prominente de las SS.

 

El último en ser llevado ante los tribunales fue el autor intelectual del asalto, Ernst Kaltenbrunner, el cual fue capturado el 12 de mayo de 1945 mientras permanecía en su residencia en Austria, quien intentó hacerse pasar como un médico, pero no pasó mucho tiempo para identificarlo.

 

Contrario a lo que se podría creer, el reichsmark siguió usándose activamente como moneda de cambio hasta 1948, por lo que los billetes y monedas con los que el grupo de Spacil logró escapar, mantuvieron su valor y lograron emplearse para el propósito del atraco. Escapar de Europa.

 

El seguro de vida que Ernst intentó obtener nunca llegó a sus manos, por lo que no tuvo modo de comprar de algún modo las autoridades como si lo pudo intentar Spacil, cuyo caso lo veremos en breve. Kaltenbrunner cometió demasiados delitos comprobables en su contra por su participación en el holocausto, por lo que fue ejecutado el 16 de octubre de 1946 cuando se le encontró culpable de 3 de los 4 cargos en su contra.

 

A diferencia de él, Spacil llevó a las fuerzas estadounidenses ante algunos de sus escondites para tratar de comprar su libertad, recuperando así alrededor de 8 millones de dólares de nuestros días del botín original de 131 millones, pero lo que seguramente fue lo que le salvó fue el testificar en contra de su superior, Ernst Kaltenrbunner, hecho tras el cuál quedó en libertad y se desempeñó como un oficinista en la ciudad de Múnich. Se especula que dirigió una cadena de supermercados en la posguerra, pero desde luego, los mismos no  estaban a su nombre, por lo que podemos deducir qué fue lo que hizo con el dinero que escondió y no presentó ante los aliados.

 

El hombre que tuvo más éxito fue desde luego Otto Skorzeny, quien además de escapar de su cautiverio, nunca mencionó la existencia de un tesoro, fruto del robo al Reichsbank, por lo que llegó a España en calidad de millonario, usando su dinero para financiar las tan famosas líneas de escape con dirección a sudamérica que usaron una gran parte de los oficiales prófugos del difunto tercer Reich.

 

Al final de todo, la cifra equivalente a 123 millones de dólares contemporáneos nunca se recuperaron, cuyo rastro se diluyó por completo entre oficiales, escondites, pagos a soldados de bajo perfil por su cooperación, tanto alemanes como aliados y secretos que nunca fueron revelados.

 

El golpe al Reichsbank de abril de 1945 fue sin duda un completo éxito excepto para quien lo planificó, pero cuyo legado fue sumamente importante para mantener las operaciones ilegales de Skorzeny después de la guerra, por lo que es un pasaje que debemos comprender y analizar por su importancia inmediata.

 

Es curioso pensar que un crímen de este calibre haya sido perpetrado por los hombres que le juraron lealtad incondicional a Alemania y su entonces líder, pero cuando todo se estaba derrumbando, supieron aprovechar bien los restos de su tan amada patria y escapar con ellos, después de todo, si crías cuervos, en algún momento te sacarán los ojos.

 

Y esto es todo por esta entrega de Sábado Bélico, esperamos haya sido de su agrado y que puedan apoyarnos de la manera acostumbrada, los acompañó Der Ausländer, y tengan por seguro que la próxima semana retomaremos los combates de la línea del frente, hasta la próxima.

Material consultado para la realización de este documental:

Alford, Kenneth A, Savas, Theodore P. (2007). Nazi Millionaires: The Allied Search for Hidden SS Gold. Estados Unidos de América: 2007.

  1. Beevor. (2002). Berlín la caída: 1945. Barcelona, España: Penguin Books Ltd.

 

  1. Sayer & D. Botting. (2011). Nazi Gold: Mainstream Publishing.

 

  1. Skorzeny. (1962) Vive peligrosamente.

Mark Felton. (2021). SS Bank Heist – Berlin 1945. 15/09/2021, de Mark Felton Sitio web: https://www.youtube.com/watch?v=eMy-AKoZEvA&t=18s&ab_channel=MarkFeltonProductions

 

 

– Der Ausländer.

 

 

La bolsa/cerco de Falaise: El Bagration Occidental que no fue

“A pesar de los intensos esfuerzos, se acerca el momento en que este frente, ya tan tenso, se romperá. Considero que es mi deber llevar estas conclusiones a su conocimiento… Mi Führer.”

 

– Walther von Kluge en agosto de 1944.

 

El frente Occidental de la Guerra tardó mucho tiempo en abrirse por la necedad de Churchill de atacar Italia, al cual nombró el ombligo de Europa. Además, hay que reconocer que el ministro británico veía con interés que alemanes y soviéticos se despedazaran. Aunque EEUU quería atacar Francia desde 1942 se inclinaron por la península itálica y le dieron tiempo al Canciller de terminar el Muro del Atlántico.

 

Después del lanzamiento de la operación Overlord el 6 de junio de 1944, los ejércitos aliados esperaban un rápido avance a través de los suelos franceses, apuntando a que la toma de Francia se daría en cuestión de semanas. La realidad , sin embargo, no pudo ser más decepcionante.

 

El asalto inicial había sido exitoso,  las defensas alemanas en la zona del desembarco eran débiles, pues esperaban que el peso de la ofensiva llegase a través del Paso de Calés. Pese a esto, los teutones marcaron una defensa obstinada, que se vio reforzada por varias divisiones Panzer que se acercaban desde el sur. La batalla por Normandía se extendió durante más de 2 meses gracias a estas acciones.

 

Durante todo el mes de Junio y más de la mitad de Julio, los aliados realizaron pocos avances dentro de esta zona, pero la hasta entonces sólida defensa alemana comenzaba a tambalear tras haber lanzado varios y repetidos ataques con la intención de devolver a sus enemigos al mar, pero sin apoyo aéreo de ningún tipo y con pocas municiones, lo único que lograron fue el debilitamiento de sus líneas de combate, debilitamiento que fue explotado al máximo en Avranches, al sur de Saint Lo, donde los aliados lanzaron la ofensiva denominada como Operación Cobra en la que las fuerzas al mando de Omar Bradley lograron arrasar las posiciones del grupo de Ejércitos B, al mando de Günther von Kluge.

 

El desastre al fin había ocurrido;  el frente, luego de haberse mantenido relativamente estable durante más de 1 mes se había roto y junto con él, las fuerzas aliadas tenían vía libre para alcanzar el río Sena, además de haber liberado virtualmente toda la región de Bretaña. Von Kluge intentó desesperadamente conseguir el permiso de Hitler para la retirada, pero los días pasaban y no recibía respuesta. El 1 de agosto todas las fuerzas alemanas en el norte de Francia corrían peligro de ser envueltas y destruidas, un escenario como el sucedido en la Operación Bagration podía darse de manera paralela en el frente occidental y todo dependía de qué tan rápido el líder alemán contestara el teléfono.

 

Bienvenidos historiadores a una nueva entrega de Sábado Bélico, en esta ocasión, nos trasladamos al frente occidental para analizar uno de los eventos más polémicos sucedido en la segunda batalla de Francia. Así es, nos referimos a la bolsa de Falaise, también mencionada por varios historiadores como el saliente de Falaise, lugar en el que el séptimo ejército alemán y el quinto ejército panzer se vieron seriamente amenazados tras el éxito de la Operación Cobra previamente mencionada. Pero, ¿cómo fue que los alemanes lograron escapar de esta delicada situación? Acompáñenos a descubrirlo, pero antes, no olviden darle like, suscribirse al canal, activar la campana para no perderse ninguno de nuestros futuros vídeos , visitar nuestro blog cuyo enlace está en la descripción además de seguirnos en twitter para estar al pendiente de todo lo relacionado a HC Historia Contemporánea, pero sobre todo, compartir este material para que podamos seguir llegando a más historiadores, sin nada más que añadir, comencemos.

 

Hasta mitad de Julio de 1944, los principales combates en el norte de Francia habían tomado lugar en Caén, gracias a esto, el general Bradley pudo barrer con soltura las tropas que defendían las posiciones más cercanas a la región de Bretaña. Posteriormente, el avance intentó ser frenado por el propio Hitler, que ordenó una contraofensiva para cerrar la gigantesca brecha que los aliados habían hecho, esfuerzo que resultó en vano y que posteriormente fue aprovechado por el muy sobrevalorado Bernard Montgomery, quien lanzó un ataque de pinzas sustentado en el sur por las fuerzas estadounidenses y francesas, mientras que en el norte de las posiciones alemanas se encontraban el primer ejército canadiense, que cabe resaltar, vivió su bautismo de fuego.

 

Entre el 10 y el 20 de agosto, la lucha fue encarnizada y especialmente difícil para los alemanes, pues si bien el séptimo ejército alemán contaba con una buena cantidad de hombres y material, los mismos habían llegado en una huida desorganizada tras el ataque del mencionado Bradley que desestabilizó el frente, por lo que en temas de logística, el panorama era complejo, especialmente por las divisiones mecanizadas que se movían en el sur de las posiciones germanas, mientras que en el norte los acorazados canadienses los presionaban, por lo que desde el día 10 de agosto, von Kluge había solicitado el permiso para la retirada, pero pasaban los días y no había respuesta.

 

La situación era insostenible para los teutones. La bolsa tomaba forma, razón por la cual el quinto ejército panzer evacuó la zona, cruzando a la seguridad del otro lado del río Sena, mientras que junto con el séptimo ejército, también se encontraba el Panzergruppe Eberbach, que si bien se puede considerar como una unidad de élite al ser conformada por algunos de los mejores tanques y tripulaciones veteranas con las que Alemania contaba, su creación fue producto del desesperado ataque instruido por Hitler el 1 de agosto para intentar parchar a como diera lugar la ya muy mencionada brecha. Con su fracaso, retrocedió hasta Falaise con el séptimo ejército, ayudando en la desesperada defensa de su perímetro mientras sólo pudieron enterarse de cómo fue que sus compañeros del quinto ejército panzer escaparon justo a tiempo.

 

Si bien los alemanes lograron mantenerse firmes ante el avance por el norte de las tropas canadienses, no tenían ninguna división que le ofreciera resistencia a la pinza que los amenazaba desde el sur, por lo que durante varios días, el general von Kluge intentó hacer entrar en razón a Hitler para poder evacuar el grupo de ejércitos B antes de que fuera tarde, cosa que por fin logró el día 16 de agosto, momento en el que dejó órdenes explícitas al comandante de la guarnición de París para que sus hombres no lucharan en la ciudad y que, por el contrario, sirvieran de ayuda en las carreteras aledañas a la capital francesa para que la mayor cantidad posible de sus hombres atrapados en Falaise pudiera escapar.

 

Mientras que el grupo de ejércitos B se preparaba para escapar, los hombres al mando de Bradley habían alcanzado la zona de Argentan, al sur de Falaise dos días antes de que los alemanes recibieron el permiso de evacuación. Sin embargo, estas divisiones aliadas no pudieron avanzar para cerrar el cerco. ¿La razón? El avance había sido tan rápido que la pinza del sur alcanzó los límites operacionales que el comandante Montgomery había designado, por lo que las tropas de Omar tuvieron que esperar el permiso para reanudar su movimiento, mismo que tardó en llegar hasta el 19 de agosto, y esos 3 días en los que los alemanes tuvieron un estrecho corredor para moverse con seguridad fuera de la zona fue explotado al máximo.

 

El día 17 de agosto, el mariscal von Kluge fue destituido del comando de grupo de ejércitos B al comprobarse la participación del mismo en el atentado que sufrió Hitler el día 20 de Julio, en su lugar, el mariscal Walther Model fue llamado al comando de estos ejèrcitos, quienes para el momento de su llegada estaban en una situación crítica, pues se encontraban en un triángulo de 18 kilómetros cuadrados entre los poblados de Chambois, Trun y Coudehard.

 

El día 19 de agosto, cuando finalmente las tropas de Bradley volvieron a moverse, ese día finalmente se cerró el cerco.

 

Parecía que finalmente, ese mismo día las tropas alemanas se rendirían luego de haber resistido los ataques en el norte y habiendo hecho poco en el sur para retrasar el cierre sobre ellos, pero la realidad fue que los germanos siguieron luchando con desesperación y lograron mantener un muy estrecho corredor entre Saint Lambert y Chambois por el cual pudieron escapar otros tantos; claro está que los aliados no los dejaron escabullirse sin antes ofrecer una pelea.

 

Uno de los puntos más difíciles de la logística alemana durante la retirada fue, paradójicamente,la ausencia de la misma, pues no contaban con vehículos o caballos que pudieran mover sus piezas de artillería más pesadas, por lo que las mismas se fueron quedando atrás, y las que quedaban en el cerco fueron usadas para ahuyentar en medida de lo posible a la infantería aliada que se acercaba a su pequeño corredor. Los esfuerzos finales por evacuar la zona se dieron la noche entre el 21 y la madrugada del 22 de agosto, donde cubiertos por la penumbra pudieron escapar quienes pudieron, dirigiéndose hacia detrás del Sena, cuya retirada fue cubierta por la guarnición de París y el quinto ejército Panzer que había escapado del cerco durante los primeros días del mismo.

 

Los alemanes dentro de la bolsa que finalmente se rindieron tenían poca o nula munición, además de que ya no contaban ni con artillería y mucho menos tanques, por lo que 50 mil soldados alemanes fueron hechos prisioneros, mientras que el grueso del grupo de ejércitos B logró replegarse, es decir, entre 100 y 200 mil tropas, de los cuáles tuvieron más de 50 mil heridos, además de que lograron salvar consigo bastantes tanques, piezas de artillería ligeras y vehículos de transporte que serían vitales para la defensa del Reich, especialmente con una industria alemana que estaba siendo constantemente bombardeada y a todo esto, hay que añadir que los comandantes de las divisiones de este grupo de ejércitos también lograron cruzar al otro lado del Sena.

 

El lado negativo fue que los alemanes perdieron más de 300 piezas de artillería, más de 100 tanques entre abandonados y destruidos en combate y bastante equipamiento que no tenían el lujo de derrochar.

 

La polémica de la Bolsa de Falaise viene en cuanto se pone en cuestionamiento el modo de actuar de ciertos comandantes aliados, especialmente el de Bradley, quien como mencionamos anteriormente, detuvo su avance. Muchos historiadores le critican por esto, pues de haberse cerrado antes la bolsa, es probable que se hubiera alcanzado la aniquilación del grupo de ejércitos B, pero también cabe resaltar que además de los motivos logísticos que detuvieron la marcha de las tropas aliadas, también se suma al hecho de que los mismos llevaban desde el inicio de la batalla de Normandía recibiendo fuego amigo por muchos factores, pero el principal sin duda era la cercanía de las unidades en la zona, pues desde luego, el norte de Francia no es tan amplio como el norte de África o las estepas rusas, por lo que estos incidentes pasaban a menudo y con una logística reducida en favor de un movimiento veloz, le pudo haber costado caro a las fuerzas liberadoras, eso sí, el detenerse también favoreció de gran manera a los alemanes.

 

La bolsa o saliente de Falaise tuvo todo el potencial de convertirse en el Bagration occidental, pero lo improvisado que resultó este envolvimiento fue sin duda el factor decisivo para que los alemanes escapasen aún cuando recibieron bastante tarde la orden de evacuar, puede que si Hitler hubiera demorado su respuesta unos días más, hoy estaríamos hablando  de la destrucción y no el escape del grupo de ejércitos B.

 

Y esto es todo por esta nueva entrega de Sábado Bélico, esperamos les haya gustado y si fue así, no olviden darle like, suscribirse al canal, compartirlo y seguirnos tanto a HC Historia Contemporánea como a mí, Der Ausländer en twitter para estar al pendiente de todos nuestro futuros vídeos, ya nos veremos, en la próxima batalla.

 

Bibliografía:

Paul Latawski. (2004). Battle Zone Normandy: Falaise Pocket. England: Sutton Publishing .

 

Cawthorne, Nigel (2005) Victory in World War II. Arcturus Publishing.

 

Roy, Reginald (1984). 1944 – The Canadians in Normandy. Macmillan of Canada.

 

Anónimo. (2004). La bolsa de Falaise. 11/08/2021, de Exordio: La Segunda Guerra Mundial Sitio web: https://www.exordio.com/1939-1945/militaris/batallas/ofensiva-aliada/falaise.html

 

Efemérides: 11 de agosto de 1945 Los aliados rechazan la propuesta de Japón de rendición manteniendo al emperador Hirohito

11 de agosto de 1945
Los aliados rechazan la propuesta de Japón de rendición manteniendo al emperador Hirohito
¿Qué nos pueden decir de este evento, historiadores? 

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Se cumplen ya 76 años desde el día en que el emperador japonés Hirohito, esperó una respuesta por parte de los aliados para que él mismo continuara gobernando Japón.

Resumen

Tras las dos bombas ejecutadas sobre territorio japonés los días 6 y 9 de agosto de 1945, Japón intentó negociar su rendición ante los aliados el día sábado 11 de agosto de 1945 bajo la condición de mantener al 124° emperador Hirohito al mando de la nación nipona.

Sin embargo, los aliados no aceptaron esta condicional y le exigieron al parlamento japonés que se rindiera de inmediato ya que, en dado caso de que no lo hicieran, habría serias repercusiones sobre el territorio japonés.  Recordemos que estaban acorralados pues el 8 de agosto, la URSS le declaró la guerra e inmediatamente tomaría por completo Manchuria, añadiendo los ataques sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki y la caída total del imperio alemán, los japoneses estaban ya solos en esta guerra.

Cronología

El mismo 9 de agosto, el gabinete japonés se reunió para debatir respecto a la capitulación de Japón, también compartiendo información que habían adquirido de un prisionero estadounidense de nombre Marcus McDilda, mismo que después de ser torturado, les diría que Estados Unidos poseía un arsenal de 100 bombas atómicas que en los próximos días serían desplegadas en Tokio y Kioto. Esta reunión duraría desde las 14:30 del mismo día hasta las 02:00 hrs del día 10 de agosto, llegando a la conclusión de capitular bajo la condición de que no aceptaría ninguna condición de paz que “perjudique los privilegios ” del emperador. Eso suponía de hecho que no se produciría ningún cambio en la forma de gobierno de Japón, que el emperador de Japón seguiría siendo un cargo de poder real dentro del gobierno.

Pero los aliados no aceptaron esta condicional y con una carta redactada por James F. Byrnes, le dejaron en claro al gabinete japonés que la forma de gobierno sería a como el mandatario supremo de los aliados lo ordenara.

Tras la negativa de los aliados y las reuniones del gobierno japonés los días 13 y 14 de agosto, finalmente el emperador Hirohito haría pública su rendición el 15 de agosto, misma que sería transmitida por radio, para finalmente firmar la rendición total el 2 de septiembre del mismo año cuando varios representantes del Imperio de Japón firmaron el Acta de Rendición de Japón en la Bahía de Tokio a bordo del USS Missouri.

Efemérides: 19 de julio de 1941. Inicio de la campaña de “V” de Victoria de Winston Churchill.

19 de julio 1941. Inicio de la campaña de “V” de Victoria de Winston Churchill.

¿Qué nos pueden decir de este evento, historiadores?

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Contexto          

El 14 de enero de 1941 Víctor de Laveleye, antiguo ministro de justicia y director de las emisiones belgas de habla francesa en la BBC (1940–1944), sugirió que los Belgas usaran la V de la «victoria», inicial compartida en idioma francés, victoire y holandés, vrijheid, como un emblema de la resistencia durante la Segunda guerra mundial.

En el programa de la BBC, de Laveleye dijo que

«las fuerzas de ocupación, al ver esta señal, siempre la misma, infinitamente repetida, entenderá que está rodeada por una inmensa turba de ciudadanos que esperan un momento de debilidad, vigilándolos para cuando cometan el primer error»

De hecho, en cuestión de semanas comenzaron a aparecer signos de la V en los muros de toda Bélgica, los Países Bajos y el Norte de Francia.

El Plan

Animada por este éxito, la BBC estableció un plan, el “V for Victory”, del cual puso a cargo de la prensa al editor Douglas Ritchie, al que presenta como “Coronel Britton”. Ritchie propuso una «V sonora» utilizando el Código Morse, tres puntos y una línea. Teniendo el mismo ritmo que las notas iniciales de la Quinta sinfonía de Beethoven, esta entradilla con las notas de Beethoven fue utilizada por la BBC como señal de llamada para sus programas en idiomas extranjeros en los países ocupados durante el resto de la guerra.

La ironía de que estas notas fueran escritas por un alemán no pasó desapercibida para muchos de los espectadores, o por lo menos para los más educados musicalmente. Se entendía como el «Destino llamando a la puerta» del Tercer Reich. Asimismo, la BBC también alentó el uso de la V presentada por Laveleye.

Difusión

Para julio de 1941, el emblemático uso de la letra V se había extendido en la Europa ocupada, y el 19 de julio, Winston Churchill puso el sello del gobierno británico a la aprobación de la V para la campaña de la victoria en un discurso, a partir de ese momento empezó a usar la V de la victoria, a veces con un cigarro entre las manos.

Más tarde durante la guerra la usó con la palma hacia afuera. Se dice que el aristocrático Churchill hizo este cambio tras recibir la explicación de lo que esta significaba para otras clases de la Gran Bretaña. Otros líderes aliados utilizaron el signo de la misma manera desde 1942. Charles de Gaulle lo usó en cada uno de sus discursos hasta 1969.

El ocultista británico Aleister Crowley afirmó haber inventado el uso de una V como una barrera mágica contra la esvástica nazi en febrero de 1941. Argumentaba que lo pasó a sus amigos de BBC y a la División británica de inteligencia naval a través de sus conexiones en el MI5, que ganó finalmente la aprobación de Winston Churchill. Crowley señaló que en su publicación Magick (1913) en una misma placa aparece un signo V y una esvástica.

Legado

El presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, la usó como señal de victoria, gesto que se convirtió en una de sus más conocidas marcas. También la utilizó en su salida de la función pública tras su renuncia en 1974.

Un signo similar fue usado en las protestas contra la Guerra de Vietnam y protestas posteriores contra la guerra, y por la contracultura. Debido a que los hippies de ese tiempo lo utilizaban con frecuencia al mismo tiempo que decían “paz”, terminó haciéndose popular como el signo de la paz.

Fuentes

La MG 42. Una chica para todos los bailes.

Armas de gran destrucción

Las ametralladoras tuvieron su protagonismo tanto en la primera como en la segunda guerra mundial, teniendo un gran desarrollo entre un conflicto y otro, además de que su doctrina cambió de gran manera, en el caso de Alemania, para la segunda guerra mundial su potencia de fuego a nivel de pelotón yacía en el uso de la ametralladora, componente vital, pues si bien el fusil de cerrojo Kar 98 era un buen arma, no era nada comparado con la potencia de fuego de las ametralladoras que los alemanes usaron.

Soldado alemán entrenando con una MG 13

La familia  MG

Los 2 modelos más usados y producidos por los germanos en este conflicto fue la MG 34 y la MG 42, la primera comenzó su producción en 1934 y fue la segunda ametralladora de propósito general diseñada en el periodo entre guerras.

Esto quiere decir que la misma se encontraba no sólo en la infantería sino en todo vehículo utilizado por el Heer, esta arma resultó ser desde un principio una herramienta indispensable para sus usuarios, pues con unos impresionantes 900 disparos por minuto, su potencia de fuego era capaz de repeler por sí sola a una gran cantidad de enemigos en un área, sólo que la misma presentaba varios problemas considerablemente graves,

Problemas

La complejidad del arma acarreaba varios problemas, el primero, es que era fácil de atascarse con elementos comunes en el campo de batalla tales como el polvo, la arena, el barro e incluso se congelaba con el frio.

En segundo lugar, su complejidad reflejaba un cobro por unidad demasiado alto, pues en ambos conflictos a escala mundial, la obtención de ciertos metales siempre fue un problema para el Segundo y Tercer Reich, por lo que no se podían permitir desperdiciar sus contados recursos y en tercera, tardaba demasiado en producirse, concretamente 150 horas de labor humanas, volviéndola un arma que no sería fácil de producir en tiempos de guerra y eso lo demostró nada más empezar el conflicto.

 

Una MG34 con tambor montada en un barco de la Kriegsmarine.

Mejoras

Debido a los problemas que acarreaba esta arma, sumado a los nuevos retos con los que los soldados alemanes se tuvieron que enfrentar, se empezó a trabajar en un rediseño del arma que tenía como primera y más importante intención el volverla más fácil de producir.

Esta tarea  le fue encargada a Metall und Lackierwarenfabrik Johannes Grossfuss AG, compañía que logró reducir su complejidad mecánica al ser especialistas en perforadoras y demás máquinas de la industria pesada. Esto trajo consigo una reducción del 50% en el tiempo de su fabricación, con este modelo sólo se requerían 75 horas de trabajo manual para concluir cada unidad, además de que dejó de ser tan susceptible a la suciedad de los escenarios de combate.

Las mejoras de este modelo sobre la original MG 34 no se acabaron solo ahí, sino que su cadencia logró incrementarse hasta el doble en ciertos modelos, aunque su velocidad de disparo estaba estandarizada en 1200 tiros por minuto. El sonido que esta arma generaba fue motivo de auténtico temor entre las tropas aliadas durante toda la guerra.

Soldado de las Waffen SS portando una MG 42 durante la batalla de Caen en 1944.

Después de la Segunda Guerra Mundial

Con la culminación de este conflicto, se habían fabricado más de 400 mil de estas armas, pero su historia no acabó aquí ni mucho menos, pues había demostrado ser un aparato tan eficiente, barato y fácil de mantener y producir que los ojos de todos los ejércitos voltearon a ver esta ametralladora.

Luego de firmada la capitulación por parte de las fuerzas del eje, para el posterior rearme de ahora las dos Alemanias se utilizó este modelo en particular para ambos ejércitos, recordemos que mucho del armamento de la posguerra salió directamente de las millones de armas producidas de la segunda guerra mundial, por lo que eran un recurso fácil de acceder.

Sumado al caso de Alemania, este mismo modelo fue producido bajo licencia por Yugoslavia bajo el nombre de M53, además de que como era de esperarse, varias unidades llegaron a Austria de este modelo y posteriormente sería producida bajo el nombre de MG74.

MG 74 de fabricación austriaca

Su situación actual

La sencillez es una virtud y esta es una característica de la MG42 y la principal razón por la que se sigue utilizando a día de hoy bajo el nombre de MG3, nombrada así tras una serie de ligeras modificaciones más enfocadas en la reducción de su peso y el mejoramiento de su manejo.

Por ejemplo, se incorporó un bípode fijo que compensa bastante su retroceso y la vuelve muy precisa. Su uso sigue siendo el de  su año de origen, 1942, es decir, el de ser multipropósito, podemos encontrarla montada desde un vehículo de reconocimiento hasta un helicóptero o su más común rol como soporte para la infantería.

Gracias a su fiabilidad, no importa el escenario ni el clima, la ahora MG3 es perfecta para cualquier situación como ha demostrado a través de los años y sin duda, es el arma de la segunda guerra mundial más vigente que podemos encontrar. Los más de 27 países que cuentan con esta ametralladora son prueba de ello y a manera de curiosidad, también se produce en México bajo licencia por la SEDENA.

MG3 operada por tropa del ejército alemán

– Der Ausländer.

Si quieres leer más textos de este autor, sigue los enlaces a continuación:

Efemérides. 7 de junio de 1942: El Almirante Nimitz obtiene la primera victoria de Estados Unidos sobre la Armada japonesa en la batalla de Midway.

7 de junio de 1942.
El Almirante Nimitz obtiene la primera victoria de Estados Unidos sobre la Armada japonesa en la batalla de Midway.
 
¿Qué nos pueden decir de este evento, historiadores?
  
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Unas semanas después del ataque japonés a Pearl Harbor, el Secretario de Marina, Knox, le nombra Comandante en Jefe de la Flota del Pacífico al Teniente Chester William Nimitz, con el rango de almirante, en sustitución del almirante Kimmel, el cual cargó con la culpa del ataque por sorpresa a Hawái.

El empieza a organizar sus fuerzas para intentar parar la expansión japonesa, en el período más crítico de la guerra, debido a las numerosas bajas sufridas y a la escasez de todo. Evitar el pesimismo, apuntando sobre el desastre de Pearl Harbor, se concentró en aspectos positivos como el hecho de que la base de submarinos de Pearl Harbor se salvó, y los portaaviones sobrevivieron al ataque por estar estos de maniobras en alta mar.

En una reunión de los Jefes de los Estados Mayores de EE. UU. y Gran Bretaña, se divide la zona del Pacífico en tres áreas, correspondiéndole a él una de ellas, asumiendo el mando de todas las tropas aliadas del mar, aire y tierra.

A medida que la guerra se desarrollaba, Nimitz se convirtió en comandante en jefe del Océano Pacífico, mientras que mantiene su mando en la Flota del Pacífico. Esa promoción le dio el mando de todo el teatro del Pacífico, excepto para la sección del Suroeste del Pacífico y el Sureste, del que era Comandante en Jefe el general Douglas MacArthur.

Cuando Estados Unidos empieza a reponerse de material y hombres, de reconstruir una Flota desmoralizada y de proteger los intereses estadounidenses en el Pacífico, empieza sus acciones ofensivas, basándose en el ataque de los portaaviones, apoyado por el máximo responsable de estos, el almirante Halsey. Estos ayudaron muy poco en términos estratégicos, pero fueron extremadamente importantes para levantar la moral de la flota, otorgar experiencia a sus miembros y probar y desarrollar tácticas. Fue ganando reconocimiento por su estrategia y brillante conducción, por las victorias en las Batallas del Mar del Coral, las islas Salomón y sobre todo, la Batalla de Midway.

El ataque fue llevado a cabo por el Almirante Isoroku Yamamoto, cuyo principal objetivo estratégico era la eliminación de los portaaviones estadounidenses, considerados la principal amenaza durante la campaña del Pacífico. No obstante, el servicio de inteligencia de los Estados Unidos había logrado descifrar un mensaje secreto nipón en el que se daba a entender que el Almirante Yamamoto iniciaría una nueva ofensiva hacia E.E.U.U. en un punto en el Pacífico nombrado con el código AF, que luego identificaron como la base de Midway. Así, EE. UU. envió un falso mensaje a los Aliados, comunicando que las reservas de agua dulce de la isla se agotarían a causa de una falla en los sistemas de desalinización. La emboscada resultó exitosa. El supuesto ataque sorpresa a Midway fue descubierto antes de haberse concretado.

Mientras los japoneses planeaban su ofensiva con 4 portaaviones, 14 cruceros, 32 caza-torpedos, 9 acorazados y cerca de 433 aviones de combate, los estadounidenses los esperaban con 3 portaaviones (Enterprise, Hornet y Yorktown), 8 cruceros, 15 caza-torpedos, 19 submarinos y cerca de 373 aviones de combate. El Almirante Nagumo lanzó el primer ataque a la isla a las 4:30 horas del 4 de junio de 1942, con un total de 108 aviones de combate iniciando un conflicto aeronaval que se extendió hasta el 7 de junio de ese año.

El 10 de junio, en una Conferencia del Alto Mando japonés, destinada a planear la continuación de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, la Marina Imperial disimuló la envergadura real de sus pérdidas en la batalla de Midway. Cuando el emperador Hirohito fue informado de lo acontecido, prefirió mantener el secreto ante el resto del Ejército y la opinión pública, y ordenó que los responsables militares de la planificación de la guerra continuasen por algún tiempo organizando sus ataques bajo la premisa de que la flota aeronaval japonesa seguía siendo poderosa. Así, la Marina Japonesa continuó luchando con ferocidad incluso frente a la supremacía naval de los Estados Unidos hasta el final de la guerra. Sin embargo, la victoria americana infligió daños irreparables a los portaaviones nipones y acortó el tiempo del conflicto en el Pacífico.

En 1943, aprueba la operación contra el almirante Yamamoto (Operation Vengeance), previa aprobación del Presidente Roosevelt.

En octubre de 1944, es designado nuevamente comandante de la Flota, y en diciembre, el Congreso estadounidense le nombra Almirante de Flota, el más alto rango de la Marina. Tiene a su mando dos millones de soldados, 1000 embarcaciones y 2000 acciones.

Dirige el ataque en las islas Marianas, derrotando decisivamente a la Flota japonesa en el Mar de Filipinas, y posteriormente, Okinawa e Iwo Jima.

Fue conocido en la campaña del Pacífico, como el «saltador de islas», debido a su estrategia de atacar sólo a las más importante, dejando atrás las secundarias. Es elegido para dirigir la invasión de Japón.

El 2 de septiembre de 1945, estampó su firma, en el acorazado «USS Missouri», en la rendición incondicional de Japón, en la bahía de Tokio, aunque en principio, manifestó su intención de no asistir, ya que creía que se minimizaba la participación de la Marina en la guerra, ya que el general McArthur, era el que iba a dirigir la ceremonia, teniendo que intervenir el mismo presidente Truman.

Edri Alexander Crespo Jama

 

Bibliografía

El 131. La historia del último tanque tigre en funcionamiento.

Cuando pensamos en los tanques de la segunda guerra mundial, muchos aparatos vienen a nuestra mente pero, sin temor a equivocarme, el carro de combate más icónico de este conflicto es de nacionalidad alemana y lleva por nombre Panzerkampfwagen VI Tiger, o simplemente llamado Tigre y su fama no es para menos, pues desde su primera aparición en otoño de 1942 en el marco del sitio de Leningrado, dejó en claro que eran oponentes dignos de temer.

Tanque Tigre I perteneciente a la segunda división SS «Das Reich» durante la batalla de Kursk. 1943.

¿Cómo era este tanque?

58 toneladas de peso, una longitud de más de 8 metros contando el cañón, 3 metros de altura, 102mm de blindaje frontal y 82mm en los costados y la parte trasera, además de un temible cañón de 88mm, el Tiger era un vehículo que protegía con facilidad a su tripulación de 5 hombres además de causar pánico con solo su presencia, su sonido de motor tan característico quedó grabado en las mentes de todos aquellos veteranos que tuvieron la mala fortuna de cruzarse en el camino de uno de estos aparatos; empero, el Tiger tuvo muchos y severos limitantes que jugaron en su contra en más de una ocasión.

Tigre I número 142 del batallón de tanques pesados 501 del Afrika Korps

 

Sus desventajas

Las desventajas del Tiger iniciaron desde su fabricación, pues era muy complejo de producir, por lo que su cadena de ensamble requería obreros especializados y mucho tiempo de trabajo comparado con otros tanques usados por Alemania en esa misma época. En el campo de batalla tenía una autonomía de alrededor de 110 kilómetros, sumado a que cada que se recorría esta longitud requería de mantenimiento preventivo. Esto era debido a que su transmisión tendía a romperse debido a factores como el hecho de que su motor Maybach de 12 cilindros no era capaz de de darle una relación potencia/peso favorable, por lo que el destino de muchos tigres fue el de quedar abandonados tras las retiradas constantes a partir de mediados de 1943. Sin importar estos errores provenientes desde su diseño, el Tiger se fabricó de manera constante desde 1942 hasta finales de 1944, cuando las fábricas alemanas se concentraron en la producción del Tigre II, también conocido como Rey Tigre. En total, 1347 unidades del primer modelo del Tigre fueron producidas.

 

Fábrica de Tigres I en 1943.

Su papel en África del Norte

De los más de mil Tigers producidos a lo largo de la guerra, solo un puñado vieron combate en África del norte, uno de ellos es el tema de esta entrada, el afamado Tiger 131, perteneciente al batallón de tanques pesados 504. Se calcula que su llegada a África tuvo lugar alrededor del 16 de abril, para posteriormente participar en su primera operación que llevaba por nombre «Operación flor de lila«, la cual tenía como objetivo realizar un contraataque sobre la ofensiva británica que amenazaba Túnez, la última fortificación alemana en áfrica para entonces.

 

El ataque tuvo lugar la madrugada del 21 de abril de 1943, el Tigre 131 se posicionó en el lado norte de una colina nombrada Djebel Djaffa y desde ahí desencadenaría el infierno para las tropas británicas que intentaban capturar su posición. Las armabas combinadas del ejército británico no parecían tener efecto, pero un disparo certero de un cañón de 6 libras proveniente de un tanque Churchill había atascado el anillo de la torreta, hiriendo al conductor y el artillero de la ametralladora, el arma secundaria del tanque, además de haber destruido la torreta. Debido a estos factores, la tripulación optó por abandonar el tanque, el cual fue capturado por los británicos y se mantuvo en aquella posición hasta el día 7 de mayo, cuando fue finalmente recuperado por un escuadrón británico especializado en este tipo de tareas y fue llevado hasta la recién capturada Túnez, en donde se le reparó y se le cambiaron las insignias alemanas por las usadas por el ejército británico como se ve en la siguiente fotografía.

 

Inspección del Tigre 131 por el Rey Jorge VI. Junio de 1943.

 

¡Un trofeo de guerra peculiar!

Fue hasta octubre de 1943 que este carro de combate fue transportado exitosamente hasta Inglaterra, en donde fue exhibido a lo largo de toda Gran Bretaña como trofeo de guerra, para posteriormente ser puesto en investigación para el gobierno británico. Pese a haber sido una unidad capturada con apenas daños, lo cual significaba un potencial desarrollo de un tanque capaz de superar a este, los británicos nunca se vieron interesados en esto, pues el Tiger era tan escaso que visto desde los puestos de comando más altos, solo representaban molestias ocasionales que no merecían el tiempo y los recursos para crear un arma que se le comparara en el campo de batalla.

 

En esta fotografía es visible el daño causado por el cañón de 6 libras del Churchill.

 

Su destino

En 1951 el 131 fue transferido al museo de tanques de Bovington, en donde permaneció estacionado como parte de su exhibición permanente, un destino muy similar a otros tanques alemanes capturados durante la segunda guerra mundial, pero cuya historia se aparta de ellos luego de 1990, pues el tanque fue restaurado utilizando piezas de otros tigres además de emplear nuevos cables para su apartado eléctrico. Finalmente, en el año 2003, el Tigre 131 estaba nuevamente en pleno funcionamiento y es hasta el día de hoy, el único tigre en este estado pues, a pesar de que hay muchos de estos vehículos en exhibiciones de países como la propia Alemania, Francia, Rusia, Bélgica, entre otros, el 131 destaca por estar al 100% de su funcionalidad, convirtiéndose es una de las atracciones más populares que tiene este museo.

Su fama le ha permitido ser el primer tigre real usado en una película desde 1950, pues apareció en aquella escena tan cómica para cualquier conocedor de las batallas de tanques de la película Fury, protagonizada por Brad Pitt y estrenada en 2014. Pese a ser una escena históricamente horrenda, es agradable ver un tigre real ser usado en un  blockbuster como el largometraje mencionado.

 

El tigre 131 durante su escena en la película Fury.

 

Si quieres ver este tanque en pleno funcionamiento, puedes ir al Tankfest, celebrado en el museo de tanques de Bovington, Inglaterra, el hogar de este veterano del segundo conflicto a escala mundial. Debido a la pandemia que nos ha azotado, el Tankfest del 2020 fue realizado vía streamingpor lo que puedes ver bastante material del 131 en Youtube con tan solo buscar su nombre.

Tigre 131 en el Museo del Tanque en Bovington, Inglaterra, 2008.

 

– Der Ausländer.

Efemérides: 19 de febrero de 1945. Inicio de la Batalla de Iwo Jima, con 30000 marinos estadounidenses

Contexto

La Segunda Guerra Mundial ha sido estudiada de miles de formas, pero siempre resulta interesante leer al respecto acerca de las batallas y de los momentos clave, siendo Iwo Jima una de las más importantes en el escenario del Pacífico. Al momento de llegar al año de 1945, la capacidad ofensiva de la Armada Japonesa

Llegada estadounidense

estaba acabada; sin embargo, para ellos era imposible en pensar en una rendición incondicional, por lo que decidieron realizar una guerra con alto coste al enemigo.

El lugar donde decidieron emprender esta defensa a ultranza del territorio nipón fue la isla de Iwo Jima.  El valor estratégico de este lugar residía en sus pistas de aterrizaje… y nada más. Consciente el mando japonés de la necesidad de defender la isla, designó al general Tadamichi Kuribayashi como el encargado de esta acción.

Kurabayashi

 

El sitio de la batalla

Iwo Jima

Creó todo un sistema de túneles, fortificaciones y enclaves en el monte Suribachi de la isla, proveyendo a sus soldados de armas elementales, pocos tanques y artillería. En un acto de sinceridad y siendo de origen aristocrático samurái, le expresó a la tropa que este era un viaje solo de ida, por lo que todos estaban conscientes de que morirían defendiendo Iwo Jima. El día 19 de febrero ya todo estaba listo, pero la batalla apenas comenzaba.  Se peleó cada palmo de tierra, pues los 18000 hombres japoneses sabían de su misión. No fue sino hasta el 16 de marzo del mismo año que se dieron por finalizadas las acciones bélicas en la isla.

Desenlace

Soldados estadounidenses heridos

Tras una serie de brutales enfrentamientos, al final las fuerzas japonesas fueron derrotadas en su totalidad, resultando en que por primera vez en el conflicto, las bajas de las fuerzas estadounidenses fueron superiores a las de su contraparte nipona, pero con la diferencia de que los oriundos del Imperio del Sol Naciente pelearon casi hasta el último hombre, sin la esperanza de poder obtener una victoria y solo con el objetivo de demorar y desmoralizar a su enemigo.

A raíz de esto, EEUU se planteó seriamente no invadir la parte principal de Japón, pues sabía que sería una batalla encarnizada y sangrienta por cada centímetro de tierra peleado.

-Hal Jordan

Lee otras efemérides a continuación:

Fuentes:

  1. Encyclopaedia Britannica
  2. History
  3. The National WWII Museum New Orleans

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yuri Knórozov, el ruso que descifró los misterios mayas

¿Qué relación hay entre la República Mexicana y Rusia? La diplomacia entre ambos países es cordial desde 1890 y, aunque durante el siglo XX hubo algunos desacuerdos, ha existido más cooperación mutua que diferencias. Desde ser el primer país en el continente americano que reconociera a la Unión Soviética hasta que el representante oficial de Lenin visitara tierras mexicanas para la toma de posesión del gobernador socialista Felipe Carrillo Puerto, la relación bilateral ha marchado por buen camino pese a la enorme distancia que separa a ambos países.

Uno de los hitos más representativos de esa colaboración perpetua es la siguiente: ¿Sabías que un ruso etnólogo fue el encargado de descifrar el misterio de la escritura maya, siendo todo un acontecimiento científico del siglo XX? Y lo más sorprendente, ¡lo hizo sin conocer México ni Centroamérica! ¿Cómo lo hizo? Hay toda una historia detrás de ello.

Привет, я Юрий Кнурозов

Como ratón de biblioteca

Desde el siglo XIX, los jeroglíficos mayas fueron un enigma para estudiosos de esta cultura precolombina. Pese a que varios investigadores lograron tener acercamientos en el desciframiento de los numerales y el calendario maya, no hubo un consenso científico que demostrara del todo el significado de los signos.

Yuri Knórozov fue un lingüista, etnólogo e historiador que nació en 1922 y gran parte de su vida se desarrolló durante el auge y ocaso de la Unión Soviética. Muy joven participó en la Segunda Guerra Mundial y después se volvió un académico prominente en el área de la lingüística y etnología. En su infancia mostró ser muy brillante; era aficionado de la lectura, tocaba violín y poseía una imaginación que le permitía dibujar animales imaginarios. Sus padres promovieron su inteligencia al enseñarle a escribir con las dos manos. En el núcleo familiar era el hijo menor y creció en la provincia de la antigua Unión Soviética  que hoy conforma Ucrania.

Tan guapo

En la mayoría de las fotografías como adulto, posa con un perfil serio poco amigable y que simula carecer de sentimientos. Pero en realidad poseía un gran sentido del humor, adoraba a los gatos y sobre México se refería así: “En mi corazón siempre seré mexicano”, frase que dijo al recibir la más alta condecoración que el gobierno entrega a un extranjero; la Orden del Águila Azteca.

Su génesis profesional se remonta cuando intentó ingresar a la Facultad de Medicina aunque posteriormente estudia la carrera de Historia en la Universidad de Járkov. Sin embargo, dejó sus estudios inconclusos cuando comenzó la Segunda Guerra, a la que se enlistó a los 19, estando activo durante cuatro años en el ejército.

Sobre su participación durante la guerra hay versiones confusas. Una es que debido a que era un recluta enfermizo, ejerció la docencia dentro del ejército ruso y se dedicó a cavar trincheras, por lo que no estuvo al frente del campo de batalla. Otra versión señala que fue miembro del batallón 580 de la artillería pesada, siendo de los primeros soldados soviéticos en entrar a la ciudad de Berlín cuando se producía su caída en mayo de 1945. Sea cual sea la versión real de su participación, fue durante su periodo como recluta que tendría el primer acercamiento con la cultura maya.

Una vez finalizada la guerra, Knórozov abandona el estudio de la historia  y se dedica a estudiar etnografía en la Universidad de Moscú, allí se especializa en egiptología, lenguas antiguas y chamanismo oriental.

¿Cómo fue que desde un escritorio, atrapado en la Unión Soviética en el contexto de la Guerra Fría logró descifrar los códices sin conocerlos directamente? Empecemos por conocer como fue que conoció los jeroglíficos mayas.

Inicios del estudio de los jeroglíficos

Estudioso

Durante el avance soviético a la capital de Berlín, antes de la rendición del ejército alemán, la ciudad se encontraba en un caos generalizado, con algunos edificios en llamas y confusión por doquier. La Biblioteca Nacional tenía fuego en su interior. Según se creía, Yuri Knórozov entraría al edificio para rescatar los dos únicos ejemplares que tuvo a su alcance. Uno era la icónica obra de fray Diego de Landa, la Relación de las cosas de Yucatán y el otro una edición facsimilar de Los Códices Mayas. Ambos libros los guardó como botín de guerra para luego regresar al combate. Esta fue una primera versión del encuentro de dos mundos – el de Knórozov y el de los mayas- , pero años después él mismo desmentiría el suceso: “Es una leyenda. No hubo ningún incendio. Las autoridades alemanas prepararon la biblioteca para su evacuación y para llevarla, supuestamente, a los Alpes, en Austria. Los libros colocados en cajas estaban en medio de la calle. Entonces escogí dos.”

El interés profundo de Knórozov por el estudio de los jeroglíficos nació mientras recolectaba bibliografía para un ensayo, y dentro de esa búsqueda encontró un artículo científico que llamó su atención. Se trata de “El desciframiento de las escrituras mayas, ¿un problema insoluble?” De Paul Schellhas, un investigador alemán de la cultura maya. En este texto se mostraba a manera de conclusión el enorme reto que implicaba descifrar los códices mayas, pero el autor logró ubicar gráficamente a los dioses y deidades. Tal artículo resultó para Knórozov un reto importante, por lo que decidió abandonar sus proyectos egipcios y adentrarse enteramente al estudio de la escritura maya.

En un primer momento colegas y docentes de la Universidad de Moscú desestimaron el nuevo proyecto de Knórozov, creyendo irrealizable que en su calidad de extranjero, sin conocer la región del sur de México y ni siquiera hablar español lograría entender los códices. Únicamente recibió el apoyo de su maestro el arqueólogo Serguéi Tókarev.

 

Abocándose a la lectura

La travesía del ahora etnólogo mayista tardaría una década, y se dedicaría no solo a descifrar los códices, sino también en adentrarse en la vida y obra de fray Diego de Landa, quien pasó a la historia como el fraile que quemó valiosos códices y objetos de culto para los mayas por considerarlo herejías y encargado de evangelizar a la fuerza a los indígenas. Knórozov le daría la vuelta a la polémica de De Landa, ya que argumentaría que lo que hizo fue bajo la presión de sus superiores y de los conquistadores que tenían interés económicos en la región. Fue así que después se dedicó a reconstruir la historia de los mayas en su emblemática obra Relación de las Cosas de Yucatán.

El trabajo de Knórozov como lingüista no solo se dedicó a estudiar los signos, sino que fue más allá al aprender español y conocer la historia de la cultura maya. Quizá lo más sorprendente de esta tarea lingüística fue el hecho de que Knórozov no conocía a México, ni había visto a los documentos en vivo ni las inscripciones y no lo hizo hasta el final de su vida, casi 40 años después de haber descifrado los códices.

Por obvias cuestiones políticas del bloque soviético y el contexto de la Guerra Fría, Knórozov no logró tener permiso para salir de su país a estudiar físicamente los códices. Solo en una ocasión tuvo la oportunidad para impartir una conferencia maya en Copenhague. Pese a la gran distancia e incomunicación con el mundo occidental, para nuestro lingüista no hubo impedimento para estudiar y resolver el lenguaje maya. En una entrevista Knórozov declaró: «Yo soy un científico de despacho. Para trabajar con los textos no es necesario retozar sobre las pirámides” Toda la información impresa en facsímiles los recibió desde París, Madrid y la ciudad alemana Dresden.

El método Knorozov

La gran diferencia con los otros científicos que trataron de interpretar los signos mayas es que eran arqueólogos y trataban de dar una equivalencia de los signos mayas con el alfabeto. Cosa que inmediatamente desechó Knórozov, pues en su calidad de lingüista sabía que cada signo tenía un valor vocal diferente, siendo un sistema silábico. Fue así que realizó un sistema estructural para identificar la frecuencia con la que se repetía un signo dentro de un texto, llegando a existir hasta 355 tipos distribuidos entre fonéticos y morfémico-silábicos. Knórozov llegó a declarar confiado que cualquier código y sistema elaborado por un ser humano podría ser resuelto por otro humano, por lo que nunca desistió de su labor.

¿Es porque soy soviético?

Todo un bohemio

Pese a sus grandes avances en el terreno de los estudios mayas, el gran lingüista fue menospreciado por diversos comités académicos occidentales. En 1950, el también mayista británico Eric Thompson, principal referente de los estudiosos del tema, publicó su obra Escritura jeroglífica maya: una introducción, en la que negaba el fonetismo de los mayas. Dos años después,  Knórozov refutaría esa teoría en su ensayo: “La escritura antigua en América Central”, el cual fue publicado en una revista de la URSS. Su aporte fue cuestionado y poco tomado en cuenta, sobre todo por provenir de las cúpulas científicas soviéticas cuando la fobia comunista estaba al por mayor. Una de las tantas críticas que recibió es ser declarado un propagador marxista y farsante. Pese a los ataques, Knórozov nunca desistió y continuó enviando a congresos europeos sus avances de sus estudios mayas.

Fue hasta 1970 que por fin alcanzaría el reconocimiento merecido, siendo su método de descifrado aceptado y aplicado por todos los mayistas, llegando a ser considerado como un gran progreso científico del siglo XX. Sus estudios sirvieron como base para realizar nuevas excavaciones arqueológicas y describir la historia de la Zona de Palenque en Chiapas, solo por mencionar un ejemplo de lo importante que fue su método de traducción. Sus investigaciones tuvieron gran relevancia en la Unión Soviética, promoviendo que muchos estudiantes y nuevas generaciones se interesaran sobre el tema.

¡Por fin pudo conocer a los mayas!

Turisteando

Ante la disolución de la Unión Soviética, tuvo la oportunidad de salir en el año de 1990. Primero visitaría Guatemala y conocería las zonas arqueológicas de Tikal y Uaxacatán, recibiendo distinciones oficiales por parte del gobierno guatemalteco. Tikal fue uno de los centros ceremoniales más importantes de los mayas y, una vez allí, Knórozov quedaría contemplativo ante la inmensidad de la zona. En 1994 por fin conocería México, visitando los sitios arqueológicos más importantes: Palenque, Bonampak, Teotihuacán entre otros. A partir de la década de los 90 las visitas a nuestro país fueron muy frecuentes y, un año después, en 1995 sería condecorado con la Orden Mexicana del Águila Azteca, por sus enormes aportaciones al estudio de la cultura maya. Tristemente solo cuatro años más tarde, moriría en San Petesburgo a los 79 años, lugar desde donde un escritorio descifró el gran misterio maya que perduró más de cinco siglos sin resolver.

Asterión

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Una Reina para siempre, Isabel II en México 

El brazo perdido de Álvaro Obregón

Fidencio, el milagroso

(Reseña) El gran delirio – Norman Ohler

Título: El gran delirio: Hitler, las drogas y el III Reich

Original: Der totale Rausch: Drogen im Dritten Reich

Autor: Norman Ohler

Editorial: Crítica

Año de publicación: 2015

Calificación: 4/5

Sinopsis: El resultado de cinco años de investigación en archivos alemanes y estadounidenses. Este es un libro fundamental para conocer mejor a Hitler, por un lado; pero también para entender los éxitos militares del nazismo. Como ha dicho el gran historiador Hans Mommsen: «Norman Ohler se ocupa de una dimensión hasta ahora insuficientemente conocida del régimen nazi: la importancia del uso creciente de drogas en la sociedad nacionalsocialista». Basándose en fuentes hasta ahora no utilizadas, Ohler no sólo profundiza en la drogadicción de Adolf Hitler, a quien su médico personal mantenía activo dándole hasta 74 estimulantes distintos, sino en la difusión del uso de metanfetamina entre la población alemana, y nos descubre que se administraron millones de dosis a las tropas que habían de resistir los tremendos esfuerzos que requería la realización de las campañas de la blitzkrieg.

La historiografía relativa a Hitler y el III Reich es vasta y todavía corren ríos de tinta y cualquiera que vea algo nuevo relacionado dirá que se ha escrito demasiado. Pero siempre hay estudios que van más allá y se descubren otros datos que no se sabía con certeza y que suponen otro enfoque de investigación y ahí ha ido a parar Norman Ohler, escritor alemán: el estudio de las drogas en el III Reich y cómo las usaba Hitler.

Theodor Morell

Quienes estudiamos el III Reich (yo aspiro a especializarme en eso) conocemos grosso modo la mala salud de Hitler, que le hacía seguir una dieta vegetariana, que aunque tuviera una actitud de superioridad moral, era un amante de la carne y los motivos de su dieta eran por motivos de salud y no por motivos éticos y siempre sufrió de flatulencias y problemas estomacales que mantenía a raya mediante el escaso consumo de carne y las diversas drogas (Pervitin, Eukodal, Vitamultin y demás sustancias de origen animal transformadas) que le suministraba su médico personal Theodor Morell, un médico que hoy en día se consideraría más bien un charlatán, pero que a base de jeringa ganó una base de clientes y vio su etapa dorada al convertirse en médico de Hitler. En este libro se habla a fondo de su historia con el Führer, su auge y su caída y cómo Hitler no sólo fue cayendo políticamente, sino también física y psíquicamente debido a su tratamiento a base de drogas.

También y no menos importante se habla del desarrollo del Pervitin, marca registrada de las metanfetaminas que se usaba tanto en la Wehrmacht como por civiles porque ofrecía un mayor aguante y resistencia en las diversas actividades y cómo un medicamento que podía adquirirse con gran facilidad se convirtió en una droga altamente adictiva y que no pocos podían prescindir, pese a sus altísimos efectos secundarios. Pese a que el III Reich castigaba a los drogadictos con penas severas y los enviaba a campos de concentración y su intención con el Pervitin era diferente, al final se puede decir que los mismos consumidores de una forma u otra se convirtieron en drogadictos.

En general el libro es de lectura ligera una vez se tiene nociones de III Reich y su historia y el tono del autor es ameno y fácil de entender y usa un tono más bien humorístico, pero con rigor histórico. Hay que decir que la parte de la historia del Pervitin y su vida y milagros puede ser un poco densa, pero por lo general es un libro que teniendo tiempo, se lee enseguida y gracias a él he descubierto más a fondo datos que hasta entonces no conocía del todo bien y me han ayudado a aclarar mejor la verdad sobre la salud de Hitler, sobre la que hay muchos mitos, principalmente la relacionada con su vegetarianismo.

Yo personalmente os recomiendo el libro, ya que aporta información relativamente nueva y muy interesante y es evidente que el autor se ha tomado sus cinco años investigando y ofreciendo buenos resultados y como dice Hans Mommsen en su epílogo, ofrece otra perspectiva en el estudio de la figura de Hitler. Eso sí, es una recomendación orientada a quienes conozcan la figura de Hitler y quieran ampliar información, si se sabe poco de él o del III Reich, la lectura, pese a su tono, puede que cueste entender ciertas partes.

-Alex De Large

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Tribulaciones del historiador eurocentrista

¿Es correcto revisionar la historia?

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