Efemérides: 1 de septiembre de 1870. Captura del Emperador Napoleón III en Sedán.

1 de septiembre de 1870.

Captura del Emperador Napoleón III en Sedán.
¿Qué nos pueden decir de este evento, historiadores?

-Hal

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Hoy 1 de septiembre recordamos la caída del emperador Napoleón III en la conocida batalla de Sedán en 1870 esta batalla definiría por completo el resultado de la Guerra Franco-Prusiana.

Contexto y Antecedentes

Prusia era uno de los estados más poderosos de Alemania, y habría comenzado una serie de políticas un tanto agresivas contra sus vecinos Francia y Austria con la intención de ser el estado más influyente de Alemania y excluir a Francia y Austria. Tras la caída de los austriacos en 1866, los franceses iniciarían las hostilidades el domingo 17 de julio de 1970, estos sucesos dejarían en claro si la poderosa Francia de Napoleón III seguía siendo la mejor potencia militar, debido a que el mismo emperador se vanagloriaba de sus hazañas y conquistas. Pero ¿Realmente Napoleón III estaba preparado para una guerra?

Los prusianos movilizaron en pocos días alrededor de 1,183,000 hombres y habrían alineado un ejército de 380,000 soldados bien preparados y listos para la batalla entre el rio Rin y Mosela, mientras que debido a una mala logística y planeación, Napoleón llegaba a la cabeza de un deplorable ejercito de aproximadamente 288,000 efectivos mal armados y poco preparados para la guerra en los cuales Napoleón confiaba debido a ese impulso francés que les caracterizaba en combate, un grave error que pagaría caro. Dando la orden de iniciar el asedio contra el ejército prusiano, Napoleón perdería esa batalla, pero solo sería el inicio de una debacle francesa en donde perderían las batallas de North, Spicheren, Mars la Tour y finalmente el 18 de agosto serian derrotados en Gravelotte, siendo esta la contienda que dejaría en claro cuál sería el destino del ejército francés.

Tras la derrota en Gravelotte, el Ejercito del Rin comandado por el mariscal Aquiles Bazaine retrocedería hasta Metz, donde después serian sitiados por el ejército prusiano con 150.000 soldados del primer y segundo batallón de Prusia. Napoleón consiguió reclutar un ejército que junto con el mariscal Patrice MacHamon iría en auxilio de un sitiado Bazaine. La estrategia no salió como esperaban y dieron encuentro a las tropas de Prusia el 30 de agosto, dándose una batalla en donde caerían 5,000 franceses y perderían 40 cañones, un herido MacHamon tendría que retirar las tropas hacia Sedán, siendo sustituido por el general Auguste Ducrot

 La Batalla De Sedán

El 1 de septiembre, iniciaría el fuego cruzado entre la armada prusiana y el ejército francés, El Ejército de Chalôns, con 202 batallones de infantería, 80 escuadrones de caballería y 564 cañones de artillería, atacó a los circundantes Tercer Ejército Prusiano y Ejército del Mosa, que comprendían 222 batallones de infantería, 186 escuadrones de caballería y 774 cañones. La estrategia francesa era esperar el momento adecuado para lanzar un movimiento combinado con la infantería y la caballería, sin embargo, eso no pudo ser posible debido al constante asedio de la artillería prusiana perdiendo una importante cantidad de efectivos franceses.

Al final de la jornada, ya sin esperanzas de romper el asedio, Napoleón III ordenó un alto el fuego: 17 000 franceses habían muerto o caído heridos, y otros 21 000 habían sido capturados. Las pérdidas prusianas ascendían a 2320 hombres muertos, 5980 heridos y 700 capturados o desaparecidos. Entre la noche del 1 y la madrugada del 2 de septiembre, Napoleón se rendía y era capturado junto a todo su ejército.

 

Tonatiuh León García Cortés

11 de julio de 1863. La Asamblea de Notables del grupo conservador vota a favor de establecer una monarquía en México.[1]

Maxi and friends-

[2]

La historia de la intervención francesa en México, que acaeció de 1862 a 1867, incluyó algunos intentos notables de legitimación; uno de ellos, fue la conformación de la Asamblea de Notables. Este cuerpo se erigió como una regencia que estaría a cargo del Poder Ejecutivo y sería ajeno a la organización republicana que estaba legalmente constituida.[3] Hay que mencionar que el gobierno conservador se empezó a constituir en el momento mismo en que entró el comandante Forey de las fuerzas francesas a la Ciudad de México, el 10 de junio de 1862.[4]

La Asamblea de Notables, de 235 personas, votó por la monarquía moderada, hereditaria, con un príncipe católico y la ofreció a Maximiliano de Habsburgo, archiduque de Austria. Mientras, gobernaría la regencia formada por tres notables: el recién nombrado arzobispo de México, Antonio Pelagio Labastida y Dávalos, quien se encontraba en Roma y cuyo lugar ocupó el obispo de Tulancingo, Juan Bautista Omachea, y los generales Juan Nepomuceno Almonte y Mariano Salas.[5]

Este intento de organización política venía ideado por los conservadores de tiempo atrás, respaldados por las ideas imperiales de Napoleón III, entonces soberano de Francia y por un ambicioso plan respecto a México. Dicha información, se ve corroborada en una carta que se dirigió al general Forey el 3 de julio de 1862, donde expone lo siguiente:

He aquí la línea de conducta que debéis seguir: primero, dar a vuestra llegada una proclama cuyas principales ideas se os indicarán; segundo, acoger con la más grande benevolencia a todos los mexicanos que se os presenten; tercero, no prohijar las querellas de partido alguno, declarar que todo es provisional hasta que se pronuncie la nación mexicana […] Cuando lleguemos a México, será bueno que las personas notables de todos los matices que hayan abrazado nuestra causa, se entiendan con V. para organizar un gobierno provisional. Este gobierno someterá al pueblo mexicano la cuestión del sistema político que deberá establecerse definitivamente; en seguida se convocará una asamblea según las leyes mexicanas […] México nos procurará las materias indispensables a nuestra industria. México, regenerado así, nos será siempre favorable, no solamente por agradecimiento sino porque sus intereses estarán de acuerdo con los nuestros […][6]

El general Forey hizo lo que se le indicó al año siguiente, al entrar a la Ciudad de México, donde cabe resaltar una suerte de visión civilizadora en sus acciones.

Mexicanos: ¿Será necesario que os diga aún, con qué objeto el emperador ha enviado a México una parte de su ejército? Las proclamas que os he dirigido, a pesar de la política recelosa del gobierno caído, os son conocidas segundamente, y sabéis que nuestro magnánimo soberano, conmovido de vuestra triste situación, no ha querido haciendo atravesar los mares a sus soldados, sino mostraros que el noble pabellón de la Francia es el símbolo de la civilización […]

Después de la rendición de Pueblo, íbamos a marchar sobre la capital […] Pero Dios no ha permitido una nueva efusión de sangre, y el gobierno que sabía demasiado bien no podía contar con el pueblo de esta capital, no ha osado esperarnos detrás de sus murallas: ha huido vergonzosamente […] Si tenía aún alguna duda de la reprobación general de que era objeto, el día 10 de junio de 1863 […] debe quitarle ya todas las ilusiones, y hacerle comprender su importancia para conservar los restos de un poder del que ha hecho un uso tan deplorable. [7]

La Junta de Notables se reunió en la Ciudad de México, donde hubo incluso liberales moderados, quienes veían como algo fútil la resistencia ante las fuerzas armadas francesas.[8] Esta organización, llevó a cabo una elección para instalar en México una monarquía, donde además se le ofreció formalmente la corona a Maximiliano de Habsburgo. La Junta, publicó un documento que vale la pena citar para dilucidar la intencionalidad de sus autores:



Documento

[9]

Con ello, la facción conservadora buscó darle legitimidad a su propósito de establecer una monarquía en nuestro país. Más allá de su anacronismo o su inviabilidad, esto supuso en su momento una afrenta a la soberanía nacional, por la imposición de un régimen que no era apoyado por la mayoría y que violaba lo establecido desde la primera Carta Magna mexicana de 1824, pasando por la Constitución de 1857, donde se establece la república como forma de organización política. La lucha, se alargaría 4 años más hasta el triunfo definitivo del bando republicano.


[1] Escrito por Ricardo Rodríguez.

[2] Extraído de:  https://bit.ly/2z83mfg

[3] Juan Brom y Dolores Duval. Esbozo de Historia de México. México. Grijalbo. 2014. P. 240. 472 p. 4° edición.

[4] Vicente Riva Palacio, et. Al. “La Reforma. La intervención y el Imperio.” En: México a través de los Siglos. V. III. Barcelona, Océano. 1999. P. 754. 815 p.

[5] Andrés Lira, Anne Staples. “Del desastre a la reconstrucción republicana, 1848-1876.” En Érick Velásquez, et. Al.  Nueva Historia General de México. México: El Colegio de México. 2010. P. 469. 818 p.

[6] “Napoleón expone sus ideas políticas respecto a México en carta a Forey (3 de julio de 1862).” En: Antología de Textos. La Reforma y el Segundo Imperio.  Introducción y Selección de Textos Silvestre Villegas Revueltas. México: UNAM/Coordinación de Humanidades/ Instituto de Investigaciones Históricas. 2010. Pp. 269-271.

[7] Manifiesto de Forey a la nación mexicana (12 de junio de 1862). En Ibídem. Pp. 273-275.

[8] Brom, Duval, Óp. Cit., p. 239.

[91] Asamblea de Notables. 10 de julio de 1863. En México en el Siglo XX. Antología de fuentes e interpretaciones históricas. Introducción, selección y notas Álvaro Matute. México: UNAM/Coordinación de Humanidades. 2013. Pp. 305-306. 573 p.

19 de junio de 1867. Fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo, Miguel Miramón y Tomás Mejía.[1]

El fusilamiento

[2]

Tras el dramático y desesperado intento de muchas personas de salvar al depuesto emperador y a sus generales más cercanos del paredón, el 13 de junio de 1867, “[…] el fiscal (Manuel) Aspiroz se presentó en el convento a notificar a Maximiliano que estaba sentenciado a muerte.”[3]

Los distintos aliados de los condenados pasaron los siguientes días intentando impedir que se concretara.[4] El indulto se buscó por todos los medios, pero no se logró. Aparentemente Maximiliano ya había aceptado su destino, por lo que se decidió a arreglar sus asuntos personales[5], aunado a que la condena pasó del 16 de junio al 19 del mismo mes como fecha última, a instancia de los defensores de los prisioneros.

El día de la ejecución, el otrora heredero de la corona austriaca se preparó con cierta calma para su cita con su fatídico destino:

[…]Maximiliano se levanta en la madrugada y su criado Tüdos le ayuda por última vez a vestirse. Usa una camisa blanca, chaleco, pantalón oscuro y una levita larga. Después de confesarse con el canónigo Manuel Soria y Breña, pasa a escuchar misa a la capilla del convento con los otros prisioneros.[6]

El evento se llevó sin grandes sobresaltos, pero sí con sus peculiaridades que es menester mencionar. Maximiliano no ocupó el centro para ser fusilado. Ese lugar se lo cedió a Miguel Miramón, el joven Macabeo[7], “[…] por su valentía y honorabilidad, colocándose él a su izquierda y Mejía a su derecha.”[8] Éste  negó ante el pelotón las acusaciones que se le hacían de traidor, enunciando las siguientes palabras:

“[…] Mexicanos, protesto contra la mancha de traidor que se ha arrojado para cubrir mi sacrificio. Muero inocente de este crimen y perdono a sus autores, esperando que Dios me perdone y que mis compatriotas aparten tan fea mancha de mis hijos haciéndome justicia”[9]

Por último, la sentencia se ejecutó, con un Tomás Mejía impasible mirando directamente a los ojos al pelotón[10], pero firme ante la adversidad, junto con sus compañeros ante la inevitable muerte.

El capitán Montemayor mantiene su espada en alto. De golpe la deja caer y al rasgar el aire se oye el grito “¡Fuego!”. Una descarga cerrada, uniforme, estruendosa, cruza el espacio por encima de las tropas republicanas y los reos caen al suelo. El capitán aún distingue signos de vida en Maximiliano y le ordena al sargento Aureliano Blanquet cargar nuevamente su rifle… Le dispara directo al corazón.[11]

Curiosamente Aureliano Blanquet sería muy importante en el futuro, pues fue el militar que arrestó a Francisco I. Madero en la Decena Trágica y se volvió Secretario de Guerra y Marina bajo el mandato de Victoriano Huerta. [12]


[1] Escrito por Ricardo Rodríguez.

[2] Extraído de: https://bit.ly/2JwlzYL

[3] Blasio, José Luis. La celda de Maximiliano. Mayo y junio de 1867. En Relatos e Historias en México. 75 (2014) p. 75

[4] Tejeda Vallejo, Isaí Hideka. “El fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo” en Juárez, Benito. Manifiesto justificativo de los castigos nacionales en Querétaro. México: H. Cámara de Diputados, LXI Legislatura/Editores 4 A. 2010. Pp. 22-24

[5] Frías y Soto, Hilarión. “Rectificación a la obra del Conde E. de Kératry.” En: Del Llano Ibáñez, Ramón. Miradas sobre los últimos días de Maximiliano de Habsburgo en la afamada y levítica ciudad de Querétaro durante el sitio a las fuerzas del Imperio en el año de 1867. México: Universidad Autónoma del Estado de Querétaro /Miguel Ángel Porrúa Editores. 2009. Pp. 56-57

[6] Valtier, Ahmed. “19 de junio de 1867: fusilamiento de Maximiliano, Mejía y Miramón. El fin del sueño imperial.” En Relatos e Historias en México. [Consultado el 11 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2JwlzYL ]

[7] Serna, Enrique. La reforma frustrada. La dictadura macabea. En Letras Libres. [Consultado el 12 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2sRywlo ] El apodo venía por la siguiente razón: […]Miramón conocía el arte de la guerra mejor que los improvisados generales del enemigo y aplastó en una rápida campaña a las diezmadas milicias de Santos Degollado. Su hazaña le valió el mote de “joven macabeo”, por haber emulado, según sus turiferarios, la conducta del héroe bíblico Judas Macabeo, que se rebeló contra el imperio seléucida cuando quiso impedir al pueblo judío la adoración de su dios.

[8] General Amado Aguirre. “Episodio histórico entre los generales Don Mariano Escobedo y Don Tomás Mejía.” En Del Llano, Óp. Cit., p. 191.

[9] Tejeda, Óp. Cit., p. 25.

[10] Hernández, Bertha. En el cerro de las campanas: Tomás Mejía. En Crónica. [Consultado el 12 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2LLnvce ]

[11] Valtier, Óp. Cit.

[12] Ávila, Sonia. La Decena Trágica: Madero pierde su casa. En Excélsior. [Consultado el 12 de junio de 2018. Disponible en: https://bit.ly/2LJi6T3 ]